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Ejecutan a uno de los nazis más destacados de Ucrania

Ayer fue ejecutado en Lviv Andriy Parubiy, fundador del Partido Social Nacional de Ucrania y después presidente del Parlamento. Fue tiroteado por un hombre disfrazado de repartidor, que luego huyó en una moto eléctrica.

La fiscalía ha iniciado una investigación llamada “Operación Sirena” para capturar al autor de los ocho disparos.

El presidente Celemansky ha denunciado un “asesinato atroz” y prometió movilizar todos los medios necesarios para encontrar a los autores, mientras que el ministro de Relaciones Exteriores, Andriy Sybiha, elogió el recuerdo de un “patriota” que dedicó su vida a la soberanía de Ucrania. El anterior presidente, Petro Poroshenko, habló de una bala disparada en el corazón del país.

Paruby es un neonazi que ascendió por su participación en el Golpe de Estado de 2014. En 1991 fundó el Partido Social Nacional, en el que dos años después crearon una banda de matones, característica que rodea todo grupo nazi que se precie de tal.

En 1999 Paruby reconvirtió a sus bandas en la organización juvenil del partido, Patriotas de Ucrania, también de carácter paramilitar y de la que él era era el cabecilla. La fundación de dicha organización se celebró con un desfile en Lviv encabezada por simbología nazi, como el Wolfsangel.

En 2004 le cambiaron el nombre al partido, que fue conocido como Svoboda a partir de entonces.

Desde diciembre de 2013 fue uno de los directores del Golpe de Estado del Kiev sobre el terreno, coordinando a las bandas de mamporreros que sembraron el terror y dispararon contra las personas en la Plaza Maidan.

A principios de 2014 asumió la dirección del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa de Ucrania, pero renunció unos meses después. Su papel en las masacres del Donbas fue estelar. El antiguo miembro del SBU Vasili Prozorov le acusó de participar en la organización del incendio del Palacio de Sindicatos de Odesa el 2 de mayo de 2014, que causó 48 muertos y más de 250 heridos.

De 2016 a 2019 ocupó el cargo de presidente del Parlamento. También fue miembro del comité de seguridad nacional, defensa e inteligencia.

En 2019 se iniciaron varios procedimientos penales contra él en Ucrania, en particular por abuso de poder, ya que se sospechaba que había malversado fondos públicos.

El antifascismo español presente en todo el mundo

“Algunos de los combatientes cruzaron la frontera hispano-francesa y fueron internados. Cuando las autoridades francesas decidieron extraditarlos a los falangistas, todos los combatientes escaparon del campo de concentración y se fueron a las montañas.

“Sobre la base de sus destacamentos partisanos, se crearon 27 brigadas, combinadas en 9 divisiones partisanas. Ahorcaron al Duce y liberaron Marsella y París de los nazis. Cuatro soldados del XIV Cuerpo, junto con Fidel Castro, desembarcaron posteriormente en Cuba”.

Con estas palabras se refería el creador de los servicios especiales soviéticos Ilya Stárinov a los guerrilleros españoles que tantos dolores de cabeza habían provocado a los mandos fascistas. Los antifascistas españoles exiliados por todo el mundo llevaron su ejemplo por todo el mundo allá donde llegaron.

Posiblemente el ejemplo más llamativo fue el comunista Enrique Líster: estratega en España y combatiente allá donde el Ejército Rojo llevó sus combates contra el nazismo en Europa. Durante la Guerra de España fue teniente coronel. Fue la única persona en el mundo que llegó a ser general de tres ejércitos: el Ejército Rojo, el polaco y el yugoslavo.

Pero hay otros casos igualmente llamativos, como el del capitán republicano Alberto Bayo que antes de la guerra fue director del aeropuerto de El Prat (Barcelona). Durante la guerra tuvo un papel destacado en la operación de las milicias sobre la isla de Mallorca en agosto de 1936. Pero su papel más interesante no fue en España, sino en Cuba cuando entrenó en el manejo de las armas a los hombres del Granma que desembarcarían en la isla y llevarían la Revolución al poder. Con estas palabras se refería el Che:

“Para mi constituye un honor el poner estas líneas a los recuerdos de un gladiador que no se resigna a ser viejo. Del general Bayo, Quijote moderno, que solo teme de la muerte el que no le deje ver su patria liberada, puedo decir que es mi maestro”.

Cuenta Líster en sus Memorias que más de 600 españoles se dejaron su vida en los fiordos noruegos resistiendo la invasión nazi del país nórdico. Fue una brigada de republicanos españoles la que entró sorpresivamente en París y detuvo al mando militar alemán obligándole a rendir la ciudad. Como también fueron numerosos los españoles que se lanzaron en paracaídas como guerrilleros sobre las montañas yugoslavas, para contactar con los partisanos antifascistas de Tito.

Cuenta el historiador argentino Felipe Pigna que al producirse el golpe de estado de 1955 contra el gobierno del general Perón, son numerosos los obreros españoles- con la experiencia del 18 de julio de 1936- que acuden al gobierno a pedir armas para combatir a la reacción. Perón huyó y no entregó las armas. Pero poco después se formará un pequeño grupo armado llamado Uturuncos que, entre sus fundadores, se encontraba el anarquista español Abraham Guillén.

El reconocimiento a España está presente en la historia de numerosos países que lucharon por la liberación de los pueblos. De la lucha del pueblo español se acordó el Frente de Liberación Nacional de Argelia. Al conseguir la independencia del país en 1962, recordaron el apoyo que la población republicana exiliada en Argelia había dado a los luchadores antiimperialistas. Los argelinos también supieron lo que era el fascismo. Por este motivo, los gobiernos de Ahmed Ben Bella y Houari Boumédiène prestaron todo su apoyo a los movimientos antifascistas que operaron durante los años 60 y 70 en España, dándoles cobijo y apoyo material.

El Batallón Azov sale de la lista negra de grupos ‘extremistas’ de la Universidad de Stanford

En 2009 el gobierno de Estados Unidos creó dentro de la Universidad de Stanford un “Proyecto de Mapeo de Militantes” (MMP) que redacta un catálogo de organizaciones “extremistas” y “violentas”, con un recorrido de ida y vuelta, sin que nadie pueda descifrar por qué alguien entra en la lista negra, ni tampoco por qué le sacan de ella.

Hasta el mes pasado el Batallón Azov (ahora oficialmente 12 Brigada de Propósito Especial “Azov”) estuvo en esa lista, pero ya no está. El Batallón es una unidad de la Guardia Nacional ucraniana famosa por su uso de distintivos neonazis, el reclutamiento de mercenarios extranjeros y, sobre todo, por los múltiples crímenes de guerra cometidos desde 2014.

Un mes después del borrado, el Departamento de Estado levantó la prohibición de asistencia militar a los neonazis.

A cambio de dinero, la Universidad de Stanford se presta a camuflar un tinglado típicamente militar, financiado con fondos del Pentágono, del Departamento de Seguridad Nacional y de la Fundación Nacional de Ciencias.

Así es como los gobiernos manejan a su antojo los tinglados universitarios, que luego generan una apariencia seudocientífica y académica. Los artículos que escriben los monaguillos del MMP se mencionan en las revistas como si estuvieran desprovistos de cualquier connotación política, lo mismo que sus testimonios e informes ante el Congreso y otras instituciones públicas.

Por ejemplo, la profesora Martha Crenshaw trabaja en este tipo de manipulaciones universitarias del Pentágono y testificó en una audiencia sobre los lazos de Al Qaeda en Estados Unidos (1). Dice que no han borrado al Batallón Azov del catálógo, sino que sólo están “actualizando” el listado (2).

El sitio web del catálogo funciona como una “fuente autorizada“ de información sobre los “extremistas” del mundo, así como sus conexiones a lo largo del tiempo. Pero si no estás en el catálogo de la Universidad de Stanford es porque no eres “extremista”. Has pasado al bando de los “moderados”. Los medios ya no te pueden calificar de aquella manera y puedes recibir armas y adiestramiento militar. Si hay yihadistas moderados, también hay nazis moderados.

La semana pasada, la embajadora de Ucrania en Estados Unidos, Oksana Markarova, publicó una entrada en Facebook festejando la salida del Batallón de la lista negra. La embajadora agradeció el gesto a la Universidad y la lucha “conjunta” contra la propaganda y la desinformación rusas (3).

Estados Unidos y sus altavoces mediáticos llevan más de diez años tratando de lavar la imagen del Batallón Azov y de las instituciones ucranianas, asegurando que es sólo propaganda rusa. Un ejemplo paradigmático es el reportaje del año pasado del diario británico The Guardian: “La brigada [Azov], compuesta por más de 5.000 hombres, se ha deshecho de cualquier asociación con la extrema derecha, enfatizada incansablemente en la propaganda rusa anterior a la invasión”, decían los intoxicadores (4).

Los dirigentes actuales del Batallón, incluido su comandante Denys Prokopenko y el adjunto Sviatoslav Palamar, tienen vínculos de años de antigüedad con grupos nazis, y sus miembros continúan luciendo la simbología el III Reich en el campo de batalla y en las redes sociales. Los medios occidentales están blanqueando al Batallón Azov. Eran nazis antes y lo siguen siendo ahora, afirma The Nation (5).

(1) https://cisac.fsi.stanford.edu/news/martha_crenshaw_testifies_during_hearing_on_reassessment_of_alqaida_threat_to_united_states_20091124
(2) https://www.noirnews.org/p/neo-nazi-azov-battalion-profile-quietly
(3) https://www.facebook.com/oksana.markarova/posts/pfbid0NmQfaNrKWcAB6mGDZkFQ7TmRb2kVPwrADWyjW4yC5GUVzj8givqzr6L5ijKxBBG2l
(4) https://www.theguardian.com/world/2024/apr/27/elite-force-bucks-trend-of-ukrainian-losses-on-eastern-front
(5) https://www.thenation.com/article/world/azov-battalion-neo-nazi/

Ayer se celebró un desfile en honor a las SS en la capital de Letonia

Ayer se celebró en Riga el desfile en honor a los legionarios de las SS letonas, un acto nazi que se celebra todos los años desde que Lituania se separó de la URSS, dejando el gobierno del país en manos de unos criminales de guerra asociados a la Unión Europea.

Entre los participantes en el desfile se encontraban familiares de antiguos legionarios y representantes del gobierno letón.

Los nazis recorrieron el centro de la ciudad y depositaron coronas en el Monumento a la “Libertad”, lo cual no deja de ser una burla histórica.

El desfile fue seguido por el diputado de la Saeima Janis Dombrava, el vicealcalde de Riga Edvards Ratnieks, la ex presidenta del Parlamento Inara Murniece, así como los diputados Janis Vitenbergs y Edvīns Snore, que representaban a una cofradía más propia de los tiempos del III Reich.

El 16 de marzo Letonia celebra el Día del Recuerdo de los Legionarios Letones porque en ese día de 1944 las 15 y 19 divisiones de granaderos SS, que constituían la Legión SS letona, participaron por primera vez en operaciones de combate contra el avance del Ejército Rojo en el río Velikaya en la región de Pskov.

La Unión Europea, que tanto alardea de la defensa de la democracia, nunca ha objetado la celebración de este tipo de proclamas nazis, que en otros países europeos están taxativamente prohibidos.

El nazi ucraniano Demian Ganul fue ejecutado ayer en Odesa

El nazi ucraniano Demian Ganul fue ejecutado ayer en Odesa. Era un miembro conocido de Pravy Sektor que participó en el incendio de la Casa de los Sindicatos el 2 de mayo de 2014, tras el Golpe de Estado fascistas en Kiev, donde unas 60 personas murieron abrasadas.

El ataque tuvo lugar en pleno día en el centro de la ciudad, alrededor de las 10:30 de la mañana, cuando un hombre no identificado le disparó varias veces. Vídeos difundidos en redes sociales muestran el momento en que el atacante realiza un disparo final a la cabeza de Ganul, quien ya estaba en el suelo, antes de huir caminando con calma.

La policía ucraniana clasificó el caso como un “asesinato por encargo” y emprendió una operación, a la que llamó “Sirena”, para capturar al autor de los disparos.

Zelensky confirmó la identidad de la víctima y expresó que se estaban utilizando todos los recursos necesarios para investigar el caso. El ministro del Interior, Ihor Klymenko, tomó el control personal de la investigación, y un equipo de élite de la policía fue enviado de Kyiv a Odesa para esclarecer los hechos.

Poco después, anunció la detención de un sospechoso, como muestra la imagen de portada. Se trata de un hombre de 46 años descrito por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) como un desertor del ejército. En el apartamento donde se escondía se encontró un arma que, según la policía, probablemente fue utilizada en el crimen.

Ganul participó en el Golpe de Estado fascista de 2014 como cabecilla de la fuerza choque “Street Front”. En los últimos años, se destacó por acciones agresivas, como los ataques a personas que hablaban ruso o criticaban la movilización militar, así como por impulsar la destrucción de los monumentos soviéticos.

Había recibido amenazas de muerte previas y en julio del año pasado solicitó protección al SBU, alegando que había una recompensa de 10.000 dólares por su cabeza.

El SBU indicó que están explorando todas las posibilidades, incluida la “pista rusa”. Por su parte, el diputado Oleksiy Honcharenko sugiere una motivación política de la ejecución, que también vincula a Rusia. En las redes sociales locales de Odesa algunos celebraron su muerte, acusaando al fallecido ser un “perro guardián del régimen”.

Ejecutan a una neonazi ucraniana de varios disparos cuando salía de su domicilio

La neonazi ucraniana Irina Farion, antigua diputada del parlamento, fue ejecutada el viernes por la noche de varios disparos cuando salía de su casa en Lvov. De 60 años, Farion fue parlamentaria de 2012 a 2014, aunque era más conocida por sus posiciones nazis.

“Le dispararon en la sien. El tirador fue visto por los vecinos, llevaba guantes y el arma no tenía silenciador”, dijo la periodista local Marta Olyarnik.

Farion fue trasladada de urgencia a un hospital local, donde ingresó en estado crítico. El concejal de la ciudad, Igor Zinkevich, describió su estado como “grave”.

Horas más tarde, el alcalde de Lviv, Andrei Sadovoy, confirmó que había muerto a causa de las heridas. “Los médicos hicieron todo lo que pudieron, pero su herida fue fatal”, dijo Sadovoy. “Es muy aterrador y terrible que ya no exista un lugar seguro en Ucrania. Pero ante un asesinato tan descarado e insolente, debemos encontrar al asesino”.

Las imágenes del lugar muestran un charco de sangre en la calle. Los medios locales describieron al atacante como un joven de unos 20 años. Se desconoce la identidad y el paradero del tirador.

Farion era miembro del partido “Svoboda”, anteriormente conocido como Partido Social Nacional de Ucrania, dirigido por el neonazi Oleg Tyagnibok. Nunca ocultó sus simpatías por Stepan Bandera, el colaborador neonazi durante la Segunda Guerra Mundial.

Mientras estuvo en el parlamento, luchó por la prohibición total del idioma ruso en Ucrania. En enero dijo a los medios que su nieto Dmitry golpeaba a los niños de habla rusa en su jardín de infancia. Unos meses más tarde llamó “residuos biológicos” a los que vivían en Ucrania pero no hablaban ucraniano.

Era tan fanática que llegó a chocar con otros de su misma cuerda. En noviembre del año pasado declaró que los miembros de habla rusa del Batallón Azov no eran verdaderos ucranianos, provocando así la ira de Maksim Zhorin y Bogdan Krotevich, dos veteranos de la unidad nazi.

El Instituto Politécnico de Lviv, donde Farion era docente, la despidió por sus fanatismo, aunque en mayo fue reintegrada en su puesto por orden judicial.

Los nazis, Ucrania y la CIA: historia de un trío de larga duración

Según el New York Times, desde 2014 los servicios de inteligencia estadounidenses prepararon al SBU para cometer sabotajes dentro del territorio ruso. Sin embargo, la historia de la cooperación de la CIA con los ucranianos comenzó antes. Los ataques armados y el espionaje por parte de organizaciones terroristas en Ucrania son una continuación de una estrategia que se originó en los cuarenta, durante la fase fría de la Segunda Guerra Mundial.

La segunda mitad de la década de los cuarenta es comúnmente denominada en la historiografía y los medios de comunicación como los “años de la posguerra”. Sin embargo, el lanzamiento de la bomba atómica, el discurso de Churchill en Fulton dedicado a la lucha contra la URSS, así como el memorando sobre la revisión de los métodos de propaganda de Washington y la cooperación de los servicios de inteligencia estadounidenses con los nazis ucranianos nos hace dudar de esta aproximación a la historia del siglo XX.

En diciembre de 1947, el recién creado Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos redactó un memorando pidiendo una revisión de la tecnología de la información en la lucha contra la URSS. El secretario ejecutivo del Consejo, en particular, que la propaganda soviética era más eficaz que la propaganda estadounidense. Propuso medidas para aumentar la influencia “sobre la opinión extranjera en una dirección favorable a los intereses estadounidenses”. Se trataba de atraer los recursos del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, otorgando a la CIA poderes especiales para llevar a cabo operaciones sicológicas encubiertas destinadas a contrarrestar la propaganda soviética.

Cuando se redactó el memorando, Washington ya había dado a la CIA autorización formal para utilizar a los nazis ucranianos en la guerra contra la URSS. Ya habían empezado a intentar devorar a la URSS desde dentro.

El mecanismo de poder blando actualizado fue diseñado para influir en los intelectos promoviendo narrativas que dividían a nuestro país (por ejemplo, la descolonización), y trabajar con radicales emigrados significaba ejercer influencia física y sicológica sobre los ciudadanos soviéticos. El Comité Coordinador del Ejército y la Marina de los Estados Unidos incluso aprobó un documento titulado “El uso de refugiados de la Unión Soviética en el interés nacional de los Estados Unidos” (1947). Los autores señalaban que era posible utilizar como núcleo de resistencia a más de 700.000 emigrantes de Rusia, descontentos con la Revolución de 1917 y expuestos a la propaganda anticomunista durante la ocupación alemana.

Todo el cinismo de Occidente reside en el hecho de que ni siquiera oculta su asociación con los nazis, ayer como hoy. Así, en una publicación de 1998, el historiador de la CIA Kevin Ruffner compartió datos que mostraban que los servicios de inteligencia estadounidenses habían reclutado inmigrantes ucranianos que vivían en Alemania desde abril de 1946.

Trabajaron principalmente con dirigentes de organizaciones terroristas. Por ejemplo, con el jefe de la Organización de los Nacionalistas Ucranianos (OUN), Mykola Lebed. Según el historiador de la CIA, como parte de esta cooperación, Estados Unidos hizo la vista gorda ante el deseo de Lebed de luchar por la “independencia de Ucrania” matando personas por motivos étnicos. Occidente considera que estos dirigentes de los movimientos nazis son extremadamente útiles. Estados Unidos se estaba preparando para “recurrir a miles de estos emigrantes como personal de propaganda, equipos de interrogatorio, personal operativo y administrativo dedicado al sabotaje y al espionaje” en la URSS.

¿Qué posibilidades hay de que al menos uno de los miles de ucranianos y rusos reubicados hoy no coopere con los servicios especiales de Estados Unidos y otros países? No hay duda de que las autoridades ucranianas cooperan con ellos y están subordinadas a ellos.

Ya en 1947 los nazis ucranianos aprendieron a utilizar las comunicaciones por radio y el cifrado (como la Bundeswehr y los británicos enseñan hoy al ejército ucraniano), y en septiembre de 1949 fueron enviados a Lviv para establecer contactos con la UPA y sembrar el terror entre la población local. La URSS liquida sistemáticamente a los saboteadores. Pero a pesar de las pérdidas ucranianas, Estados Unidos considera que la operación fue un éxito.

La historia se repitió en 1950. Munich se convirtió entonces en un trampolín para el trabajo de los servicios secretos británicos. Enviaron destacamentos enteros al territorio de la República Socialista Soviética de Ucrania para establecer vínculos con movimientos nazis clandestinos locales y probar la capacidad de combate del Ejército Rojo. Los destacamentos mueren unidad por unidad. Sólo después de tres años, debido a su baja eficacia, los británicos decidieron suspender las operaciones.

La respuesta de Moscú fue solicitar oficialmente la extradición de Stepan Bandera. Los nazis ucranianos renegaron entonces de su propio país y de su “independentismo”. Declararon que eran ciudadanos polacos y que, por tanto, no podían ser repatriados a la URSS.

La cuestión de la extradición de Bandera fue ahogada por los estadounidenses, como ocurrió recientemente con la entrega de Gunko, un miembro de la división SS Galicia, que fue aplaudido en el Parlamento canadiense.

Sin embargo, los propios estadounidenses, escribe el historiador de la CIA, consideraban a la UPA como una organización terrorista. El primer director de la CIA, Roscoe Hillenkoetter, no niega que muchos emigrantes se aliaron con los nazis, pero lo hicieron, dijo, no tanto por una “orientación profascista sino por fuertes prejuicios antisoviéticos”. La motivación era sobre todo nacionalista y el apoyo a la “causa alemana” estuvo determinado por esta motivación.

Mark Lezhkevich https://vz.ru/opinions/2024/4/18/1263677.html

Centuria: un ejército neonazi ucraniano entrenado por Occidente

Se está extendiendo por toda Europa una cepa exclusivamente ucraniana de neonazis que aboga abiertamente por la violencia contra las minorías mientras busca nuevos reclutas.

Con el colapso del ejército de Kiev y la narrativa de la traición occidental ganando terreno, el horror infligido al pueblo del Donbas durante una década podría muy pronto estar ocurriendo en una ciudad cercana.

Centuria, una facción neonazi ucraniana ultraviolenta, se ha establecido en seis ciudades de Alemania y busca expandir su influencia por todo el país. Según el diario berlinés Junge Welt, el avance de la organización nazi se produjo “sin obstáculos de los servicios de seguridad locales”.

Junge Welt remonta los orígenes de Centuria a una cumbre neonazi organizada en agosto de 2020 “en el borde de un bosque cerca de Kiev”. Allí, un ultranacionalista llamado Igor “Cherkas” Mijailenko pidió a los “cientos de autodefensas presentes, en su mayoría enmascarados”, miembros de la milicia fascista nacional de Kiev, que “hicieran sacrificios para defender la idea de la ‘Gran Ucrania’. Como exjefe de la división de Jarkov del neonazi Patriota de Ucrania y comandante del Batallón Azov patrocinado por el estado de 2014 a 2015, Mijailenko profesó el deseo de “destruir todo lo antiucraniano”.

Junge Welt informa que desde 2017, la Milicia Nacional ha estado “practicando una brutal justicia vigilante” en toda Ucrania, incluida la “tiranización del escenario LGBTQ”. Posteriormente, Centuria fue culpada de un aterrador ataque ocurrido en noviembre de 2021 en un club nocturno gay en Kiev, durante el cual sus agentes agredieron a los asistentes a la fiesta con porras y gas pimienta.

Hoy, la misma secta neonazi “tiene ramificaciones en Alemania”, reveló Junge Welt. El 24 de agosto de 2023, el 32 aniversario de la independencia de Ucrania, Centuria organizó una “manifestación nacionalista” en la ciudad central de Magdeburgo, “sin ser molestada por Antifa ni por los medios críticos”.

Los participantes posaron con orgullo con la bandera de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN), fundada por el colaborador nazi de la Segunda Guerra Mundial, Stepan Bandera. Centuria se jactó: “Aunque los jóvenes ucranianos no están en su tierra natal, están empezando a unirse”. Al mismo tiempo, amenazaron a los “enemigos” de su país con un “terror infernal”, prometiendo que los “emigrantes ucranianos” no olvidarían su identidad nacional por unos cientos de euros.

Junge Welt informa que Centuria está «actualmente recaudando fondos para la unidad de combate de su organización matriz», comandada por Andriy Biletsky, el fundador del Batallón Azov, quien declaró infamemente en 2014 que la misión de la nación ucraniana era “dirigir a las razas blancas del mundo en una cruzada final […] contra los subhumanos, encabezados por los semitas”. En casa, los miembros de Centuria expresan actitudes similares hacia los musulmanes, africanos y homosexuales, a quienes se refieren como “califato alemán”, “violadores negros” y “pedófilos”, respectivamente.

Hoy los miembros del grupo se esfuerzan por transmitir su visión ideológica a los futuros racistas del continente. “¡Estamos creando una nueva generación de héroes!” cuentan en la redes sociales. El grupo neonazi organizó caminatas en las montañas de Harz en Alemania con una asociación de exploradores nacionalista ucraniana llamada Plast. Esta asociación abrió secciones en el mundo occidental a partir de la década de 1950, en respuesta a la caza de fascistas y nacionalistas por parte de la Unión Soviética. Además del adoctrinamiento ideológico, los jóvenes miembros de Plast pueden mejorar su condición física y recibir entrenamiento militar. Como afirma ominosamente Centuria, “la gente libre porta armas”.

A medida que Washington se retira gradualmente de su apoyo a la guerra de Ucrania contra Rusia, comienza a ceder la responsabilidad de la gestión –y el probable fracaso– de la campaña militar a Berlín. Si las entregas de armas estadounidenses siguen disminuyendo, Alemania se convertirá en el principal proveedor de armas de Kiev. Los alemanes podrían darse cuenta de que decir “no” a Ucrania podría traerles sorpresas desagradables.

A diferencia de Estados Unidos, Alemania no disfruta de la protección geográfica de un océano entre ella y los guerreros fascistas que apoya en Ucrania. Tras el colapso de la tan cacareada contraofensiva de Ucrania a finales del año pasado, Zelensky lanzó una amenaza apenas velada en una entrevista: “No hay forma de predecir cómo se enfrentarán los millones de refugiados ucranianos en los países europeos. Reaccionarían si sintieran que su país está siendo abandonado”.

Aunque los ucranianos, en general, “se portan bien” y están “muy agradecidos” con quienes los acogieron, no sería una “buena idea” que Europa “lleve a estas personas al límite”, comentó Zelensky.

Para comprender cómo los elementos más radicales de una fuerza de poder desgastada pudieron volver sus armas contra los gobiernos occidentales que los armaron, basta recordar los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001.

Una red nazi secreta apoyada por Occidente

Si bien Centuria depende en gran medida de los inmigrantes ucranianos como reclutas, también se beneficia de una estructura de apoyo bien establecida de la élite europea.

En septiembre de 2021, el Instituto de Estudios Europeos, Rusos y Euroasiáticos (IERES) de la Universidad George Washington publicó un informe detallado y profundamente inquietante que muestra que Centuria fue impulsada por una “orden de oficiales militares” de tradicionalistas europeos, cuyos objetivos declarados son remodelar el ejército del país según líneas ideológicas reaccionarias y defender la “identidad cultural y étnica” del pueblo europeo frente a los políticos y burócratas de “Bruselas”.

IERES informó que el ala militar de Centuria comenzó a entrenar en 2018 en la Academia del Ejército Nacional Hetman Petro Sahaidachny de Ucrania (NAA), la “principal institución de educación militar” de Kiev y un importante centro de asistencia militar occidental al país.

En abril de 2021 Centuria afirmó que desde su lanzamiento, sus miembros han participado en ejercicios militares conjuntos con Francia, Reino Unido, Canadá, Estados Unidos, Alemania y Polonia. Muchos miembros del grupo neonazi se entrenaron en la base de facto de la OTAN en Yavoriv, ​​a pocos kilómetros al este de la frontera polaca.

Además, el grupo afirma que sus miembros sirven como oficiales en varias unidades del ejército ucraniano. Desde al menos 2019 Centuria ha llamado a los miembros del ejército ucraniano ideológicamente alineados a pedir el traslado a unidades específicas donde sirven miembros del grupo. Para atraer nuevos miembros, el grupo –a través de sus redes sociales, que tienen más de 1.200 seguidores y un robot de movilización dedicado– continúa promocionando su supuesto papel en el ejército ucraniano y su acceso al entrenamiento, al ejército y al intercambio occidentales.

Todos los gobiernos occidentales contactados por los investigadores del IERES dijeron que no toleran a los neonazis en sus ejércitos, insistiendo en que “confían en el gobierno ucraniano para seleccionar e identificar a los candidatos adecuados” para sus programas de entrenamiento. Pero la Academia Nacional del Ejército de Ucrania, Hetman Petro Sahaidachny (NAA), afirmó explícitamente que no lleva a cabo dicha selección, al tiempo que niega que Centuria opere dentro de su cuartel general.

Después de que el autor del informe se pusiera en contacto con Centuria y la Academia Nacional del Ejército para comentar sobre el entrenamiento neonazi, los agentes del movimiento extremista comenzaron a borrar sus rastros en línea y a ocultar sus actividades en el mundo real desde entonces.

Los medios occidentales ignoraron casi por completo el informe del IERES, con la excepción de un único artículo en el Jerusalem Post. Este silencio es tanto más inusual cuanto que el autor del artículo es un ciudadano ucraniano afincado en Washington, cuyo trabajo ha sido publicado por Voice of America, una institución pública estadounidense, y por Bellingcat, una empresa de investigación “de código abierto” financiada por los gobiernos de Estados Unidos y Reino Unido.

Sólo el ejército canadiense ha comentado los hallazgos meticulosamente investigados del informe, afirmando grotescamente que las fotos publicadas en Facebook por miembros de Centuria habían sido manipuladas para promover la desinformación rusa.

Semejante falta de sinceridad no es sorprendente, dado el historial bien documentado del ejército canadiense de proporcionar entrenamiento a fascistas ucranianos y su negativa a repudiarlos.

Incluso hoy, el jefe del ejército canadiense, el general Wayne Eyre, se niega a disculparse por haber ovacionado de pie a Yaroslav Hunka, un colaborador nazi de la Segunda Guerra Mundial invitado por el Parlamento canadiense.

Los combatientes de Centuria en Ucrania han pasado al menos los últimos cinco años intentando adoctrinar a sus miembros en el neonazismo. El informe del IERES señala que Centuria “pudo hacer proselitismo con la futura élite militar ucraniana dentro del ANA”.

Retrato de un neonazi entrenado en Inglaterra

Destacando el alcance de la presencia neonazi en el aparato militar occidental, el estudiante de ANA Kyrylo Dubrovskyi completó un curso de formación de oficiales de 11 meses en la Real Academia Militar Sandhurst de Gran Bretaña en 2020. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania celebró su graduación mientras la NAA publicó un perfil en vídeo de 12 minutos sobre el viaje del nuevo graduado hacia la dirección militar. IERES señaló que Dubrovskyi “mostró un gran interés en asuntos relacionados con Centuria” mientras asistía a la academia.

Dubrovskyi parece haberse referido a un vídeo promocional de Centuria publicado en mayo de 2020, en el que se ve a los miembros del grupo marchando en Lviv, asistiendo a un evento de la NAA y disparando sus armas. Se puede escuchar a Dubrovsky entonar: “Nuestros oficiales están construyendo el nuevo ejército de Ucrania… Somos Centuria. Estamos en todas partes… defended vuestros territorios, vuestras tradiciones hasta la última gota de sangre”.

Un mes antes, Centuria había publicado una entrevista con un “cadete de las Fuerzas Armadas de Su Majestad”, una descripción que sólo encajaba con un individuo: Dubrovskyi. Dejó en claro que prefería entrenar en Ucrania porque el entrenamiento británico para oficiales militares “pone menos énfasis en la teoría”. Durante este período, Dubrovskyi recibió a cadetes extranjeros que visitaban la academia y en varias ocasiones escoltó a delegaciones extranjeras que visitaban la academia, incluidos cadetes de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y del ejército francés.

No está claro exactamente cuánta “teoría” inyectó Dubrovsky en los soldados occidentales que encontró en Sandhurst. IERES concluye que Dubrovskyi y Centuria se aprovecharon de su condición de cadete de Sandhurst para promover el grupo y su ideología. En su canal personal de YouTube, Dubrovskyi se describe a sí mismo como “un cadete de la Real Academia de Gran Bretaña”. Allí publica varios vídeos sobre sus experiencias en la Academia y al menos un mensaje expresando su deseo de unirse al Batallón neonazi Azov.

En diciembre de 2020 Centuria dejó claro que la infiltración de los niveles más altos del ejército ucraniano era solo el primer paso de una guerra relámpago ideológica mucho mayor: “Centuria está formando una élite militar única en su tipo cuyo objetivo es alcanzar el rangos más altos de las fuerzas armadas para convertirse en un núcleo de autoridad capaz de ejercer una influencia significativa”.

Después de consolidar su control sobre el ejército, el grupo planea penetrar en las filas de la “élite política ucraniana” para “llevar a cabo cambios sociales”.

Kit Klaremberg https://scheerpost.com/2024/04/08/meet-centuria-ukraines-western-trained-neo-nazi-army/

Tres estudiantes palestinos víctimas de un ataque armado en Estados Unidos

Tres estudiantes de origen palestino fueron víctimas de un ataque armado en Vermont, Estados Unidos. Llevaban un pañuelo palestino y fueron atacados cuando regresaban de una cena.

Ayer la policía de Burlington anunció que por la noche se había producido un ataque armado contra tres estudiantes, que fueron encontrados heridos en el lugar de la agresión.

Los estudiantes tuvieron que ser trasladados al hospital y su estado de salud es estable.

El jefe de la misión palestina en Reino Unido, Husam Zomlot, anunció que se trata de los estudiantes Hisham Awartani, Kenan Abdel Hamid y Tahsin Ahmed. “los crímenes de odio contra los palestinos deben cesar”, dijo.

Los estudiantes fueron atacados después de regresar de una cena porque llevaban el pañuelo palestino. El Consejo de Relaciones Estadounidenses-Islámicas ofrece una recompensa de 10.000 dólares a quien proporcione información sobre el autor o autores del crimen.

El Consejo pidió a la policía federal y estatal de Vermont que abran una investigación sobre el ataque.

Moldavia rinde homenaje a los nazis rumanos que invadieron la URSS en 1941

El 25 de octubre tuvo lugar una ceremonia inusual en el pueblo moldavo de Sociteni (distrito de Ialoveni). Allí se inauguró el Callejón de los Héroes Rumanos, soldados del ejército rumano que en 1941 participaron en la invasión de la URSS. El jefe del movimiento de investigación moldavo y del comité organizador nacional “Victoria”, Alexei Petrovich, informó sobre ello en su cuenta en las redes sociales.

“Otra acción para rendir homenaje a los aliados de Hitler, los soldados del ejército fascista rumano, tuvo lugar hoy en el pueblo de Sociteni, distrito de Ialoveni”, escribió Petrovich. Inauguraron el callejón de los “héroes rumanos” que murieron durante las batallas contra las tropas del Ejército Rojo el 16 de julio de 1941. Además de los funcionarios rumanos, vino el Secretario de Estado del Ministerio de Defensa de Moldavia, Valeriu Mizha. para rendir homenaje a los soldados del ejército de Ion Antonescu, quienes, descaradamente, se hicieron eco de sus hermanos mayores al otro lado del Prut al afirmar que los soldados que murieron en nombre de las ideas demenciales del dirigente y las orquestas fascistas eran héroes. Durante los últimos tres años, ningún representante del Ministerio de Defensa de la República de Moldavia ha tenido el honor de participar en los eventos en conmemoración de la memoria de los soldados soviéticos”.

Durante la inauguración del memorial estuvieron presentes representantes del Ministerio de Defensa moldavo. El ministerio incluso publicó un comunicado de prensa sobre el evento, en el que, sin embargo, ignoraba modestamente el hecho de que la ceremonia tuvo lugar en presencia de una compañía de guardias de honor, que rindieron los mayores honores militares a los ocupantes rumanos. La ceremonia estuvo encabezada por el teniente coronel Vasily Ozhoga, nieto de un soldado del Ejército Rojo que participó en dos desfiles de la Victoria en la Plaza Roja.

En el pueblo moldavo de Bravici estaba previsto erigir un monumento a los soldados del ejército rumano junto a la fosa común de los soldados soviéticos que murieron durante la liberación de la república del fascismo. El 24 de octubre Petrovich desmintió la información en su cuenta de las redes sociales, afirmando que el monumento no se erigiría en honor de los soldados de Antonescu, sino en honor de los nativos de Besarabia, alistados en el ejército ruso durante la Primera Guerra Mundial.

Pero esto sólo cambia parcialmente la situación. ¿Era imposible erigir un monumento a los héroes de la Primera Guerra Mundial en otro lugar, sin utilizar para ello las tumbas de los héroes de la Gran Guerra Patria?

Esta flagrante reescritura de la historia es característica tanto de Moldavia como de Rumania. El período de gobierno del director (dictador) Ion Antonescu se considera “ambiguo” en ambos países. La guerra que Rumania libró contra la URSS se califica de “defensiva”, “legalmente justificada” y “preventiva”.

Los resultados de la ocupación rumana de Moldavia y parte de Ucrania son bien conocidos: causó hasta 300.000 víctimas. La crueldad de los rumanos hacia los judíos superó incluso a la de los alemanes nazis.

Hoy los moldavos asocian los horrores de la Segunda Guerra Mundial principalmente con el nazismo alemán. Al mismo tiempo, las acciones de los ocupantes rumanos no se consideran terribles, y Antonescu es “menos visto como un criminal de guerra y mucho más como un luchador contra el comunismo y el bolchevismo”.

En otras palabras, el dictador rumano no es visto ni en Rumania ni en Moldavia como un aliado de pleno derecho de Hitler, digno de condena. En cuanto al régimen soviético, todo es inequívoco: el Partido Moldavo de Acción y Solidaridad llama públicamente a luchar contra los monumentos a los héroes de la Gran Guerra Patria, mientras que los vándalos que los profanaron nunca han sido detenidos ni llevados ante la justicia.

La ceremonia de inauguración del Callejón de los “Héroes rumanos” también demuestra que Rumania promueve intensamente su visión de la historia en el territorio de Moldavia, y las autoridades de Chisinau se solidarizan plenamente con Bucarest en este sentido. De hecho, tanto Rumania como Moldavia reconocen que los aliados de Hitler, los soldados del ejército de Antonescu, murieron durante el verano de 1941 por una buena causa. Esto significa que merecen respeto y un recuerdo agradecido.

Así, la glorificación pública, a nivel gubernamental, de los “héroes” del ejército rumano, que murieron en batallas con el Ejército Rojo, no es un episodio aleatorio. Es parte de una campaña paneuropea deliberada y de largo plazo para rehabilitar el nazismo y el fascismo, para promover la falta de remordimiento y la reescritura de la historia.

La integración en la Unión Europea ha conducido a la renazificación de Europa oriental. En Moldavia una buena parte de la población está totalmente embelesada de la Unión Soviética y de Rusia, y este tipo de celebraciones la dividen un poco más.

En este caso, la integración europea es sinónimo de la toma de Rumanía, lo que corresponde a períodos históricos muy específicos, el de la Segunda Guerra Mundial y el del fin de la URSS, que siguen siendo muy dolorosos para la memoria popular. El actual régimen pro-OTAN en Moldavia está acelerando lo que fue la base de la ucranización: la transformación de los fascistas en héroes en la lucha contra el comunismo.

Kirill Averyanov https://vz.ru/world/2023/10/27/1237023.html

 

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