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El dirigente revolucionario de Burkina Faso causa preocupación en Estados Unidos

Ibrahim Traoré, de Burkina Faso, está reconstruyendo su país y, en el proceso, se está ganando enemigos en Occidente. Desde que asumió el poder en 2022, el joven dirigente militar ha expulsado a las tropas francesas y a las empresas occidentales, alineando a su país con Rusia, Cuba y Venezuela.

Traoré, que promueve la unidad africana y la autarquía, mientras sobrevive a los intentos de golpe de Estado, se ha posicionado como un antiimperialista consecuente, por lo que ha recibido críticas de Washington y París.

El mes pasado Traoré sobrevivió por poco a un intento de golpe de Estado orquestado desde el extranjero. El ministro de Seguridad, Mahamadu Sana, afirmó que el 16 de abril la junta militar frustró un complot para asaltar el palacio presidencial. Los conspiradores, añadió, tenían su base en Costa de Marfil, un país vecino respaldado por Washington donde la presencia militar estadounidense se ha expandido recientemente. Desde que tomó el poder mediante un golpe militar en 2022, Traoré ha recibido críticas de los imperialistas, en particular de Estados Unidos.

El 3 de abril el general Michael Langley, comandante del Comando África de Estados Unidos (Africom), habló ante el Senado y acusó al dirigente burkinés de corrupción y de ayudar a Rusia y China a establecer un punto de apoyo en África. El mando regional del Pentágono para África coordina las operaciones militares, recopila inteligencia y las alianzas de seguridad de Estados Unidos en el Continente Negro, a menudo enmascaradas como “operaciones antiterroristas”.

El día del golpe, la embajada de Estados Unidos cambió sus directrices de viaje a Burkina Faso, recomendando “no viajar” al país. Este año la CIA se ha reunido numerosas veces con el ministro de Defensa de Costa de Marfil, Tené Birahima Ouattara, tanto antes como después del golpe.

Desde que llegó al poder, Traoré ha limitado sistemáticamente la influencia de las potencias occidentales en su país, considerándolo una cuestión de soberanía nacional. En enero de 2023 expulsó al embajador francés, calificando al país de “estado imperialista”.

Un mes después, ordenó a las tropas francesas abandonar Burkina Faso. Esto contribuyó a desencadenar una ola en otros países de África occidental que antes formaban parte de la esfuerza de influencia francesa y que hicieron lo mismo. Hoy, Mali, Chad, Senegal, Níger y Costa de Marfil han expulsado a las tropas francesas de su suelo. Macron respondió acusando a Burkina Faso y a otros países de “ingratitud” y agregó que esos países “se olvidaron de dar las gracias” a Francia.

Traoré también ha bloqueado o expulsado a numerosos medios de comunicación patrocinados por los gobiernos occidentales, etiquetándolos como agentes del neocolonialismo. Radio Francia Internacional y France 24 fueron las primeras. Luego siguieron Voice of America, la BBC británica y la alemana Deutsche Welle. Estas medidas provocaron duras críticas de las organizaciones occidentales. Human Rights Watch, por ejemplo, acusó al gobierno de aplicar “medidas enérgicas” a la disidencia.

Aunque formalmente es independiente desde hace más de medio siglo, Francia mantiene un control significativo sobre sus antiguas colonias africanas. Catorce países utilizan el franco CFA, una moneda internacional con un tipo de cambio fijo respecto del franco francés y ahora el euro. Eso significa que importar desde y exportar hacia Francia (y ahora hacia Europa) es muy barato, pero hacer lo mismo con el resto del mundo es prohibitivamente caro. Francia mantiene un veto sobre las políticas monetarias del franco CFA, dejando a los estados africanos económicamente dependientes de París.

Traoré ha calificado el franco CFA como un mecanismo que “mantiene a África en la esclavitud” y ha anunciado su intención de crear una nueva moneda. Junto con Mali y Níger, Burkina Faso se ha separado del bloque regional de la Cedeao respaldado por Occidente y ha establecido la Alianza de los Estados del Sahel, una unión panafricana de estados que se considera el primer paso hacia una África unificada y antiimperialista.

El legado de Thomas Sankara

Era el sueño del dirigente antimperalista burkinés, Thomas Sankara. Al igual que Traoré, Sankara era un oficial del ejército que tomó el poder cuando tenía unos treinta años. En sólo cuatro años, introdujo reformas radicales para impulsar la productividad del país y minimizar la dependencia de la ayuda extranjera. Al afirmar que “quien te alimenta te controla”, promovió la agricultura doméstica a pequeña escala para producir alimentos nutritivos cultivados localmente.

Mientras muchos de los dirigentes de la región malversaban fondos públicos, la revolución socialista de Sankara construyó viviendas sociales y centros de salud y abordó el analfabetismo masivo. Prohibió los matrimonios forzados y la mutilación genital femenina y se esforzó por nombrar a un gran número de mujeres para altos puestos de poder.

Sankara fue asesinado en 1987. Después de que Traoré llegara al poder, su asesino, el antiguo presidente Blaise Compaoré, fue condenado en rebeldía. Ahora Compaoré vive exiliado en Costa de Marfil.

Traoré se considera un discípulo de Sankara y su movimiento. Es extremadamente popular en África. El presidente ghanés, John Mahama, por ejemplo, señaló que Traoré asistió a su toma de posesión en enero y recibió muchos más aplausos que nadie, incluido el propio Mahama.

Muchas de las iniciativas de Traoré están directamente inspiradas en Sankara. El nuevo gobierno militar ha puesto énfasis en lograr la soberanía alimentaria. Se ha lanzado una nueva iniciativa de mil millones de dólares para mecanizar la agricultura y aumentar la producción de cultivos básicos como arroz, maíz y patatas.

Traoré también ha tomado medidas para nacionalizar la industria minera del país. La economía de Burkina Faso gira en torno al oro, y este metal precioso representa más del 80 por cien de sus exportaciones. El país es el decimotercer mayor productor de oro del mundo, con una producción de alrededor de 100 toneladas al año, equivalentes a unos 6.000 millones de dólares. Sin embargo, como las empresas extranjeras poseen y controlan la producción, el país ve muy pocos beneficios de la industria. De hecho, el PIB anual de Burkina Faso es de sólo unos 18.000 millones de dólares.

“¿Por qué África, rica en recursos, sigue siendo la región más pobre del mundo? Los dirigentes africanos no deberían comportarse como marionetas en manos de los imperialistas”, dijo Traoré. En agosto su gobierno nacionalizó dos minas de oro clave de propiedad occidental, pagando solo 80 millones de dólares, una fracción de los 300 millones por los que supuestamente se vendieron en 2023. En noviembre, el gobierno anunció la construcción de la primera refinería de oro del país.

Un país en guerra con los yihadistas

Burkina Faso sigue siendo una nación en crisis. El país —y de hecho gran parte de la región del Sahel— está librando una dura guerra contra grupos islamistas bien armados que llegaron después de la intervención de la OTAN en Libia en 2011. Desde entonces, Libia se ha convertido en un exportador de tihadismo, desestabilizando la región. Se estima que hasta el 40 por cien del país está bajo el control de las fuerzas afiliadas a Al Qaeda o al Califato Islámico. El año pasado más de mil personas en Burkina Faso perdieron la vida a causa de estos grupos.

Por esta razón Traoré ha justificado el aplazamiento de las elecciones que prometió cuando llegó al poder, una decisión que muchos han criticado. Las elecciones “no son la prioridad; claramente, la seguridad es la prioridad”, dice. Queda por ver si el pueblo burkinés acepta esta decisión.

Quizás la acción más cuestionable de la guerra ocurrió en 2023 en la aldea de Karma, donde alrededor de 150 personas fueron masacradas. Aunque el gobierno condenó enérgicamente la masacre, grupos de derechos humanos como Amnistía Internacional los han catalogado de responsables de los asesinatos.

Mientras expulsaba a las fuerzas francesas que colaboraban con la contrainsurgencia, Traoré acogía a asesores militares rusos. También voló el 9 de mayo a Moscú para asistir al desfile del Día de la Victoria de Rusia. Tales acciones han causado gran consternación en Washington y Bruselas. Sin embargo, con el ejército estadounidense concentrado en China y Rusia, y los franceses en una posición más débil que nunca en África occidental, no está claro si la intervención militar es una opción. Lo más probable es que se trate de un intento repentino de asesinato.

El tiempo dirá si Traoré dejará una huella tan indeleble en Burkina Faso como la de su héroe, Thomas Sankara. Muchos dirigentes africanos han llegado al poder prometiendo cambios radicales, pero no han cumplido. Sin embargo, su mensaje de panafricanismo, antiimperialismo y autarquía tiene eco.

Alan MacLeod https://www.mintpressnews.com/ibrahim-traore-burkina-faso-west/289538/

Crece el enfrentamiento entre Argelia y los países del Sahel

Mali y Argelia, que comparten una larga frontera de 1.400 kilómetros, afirman que son países hermanos en la lucha contra los colonizadores franceses. Sus poblaciones fronterizas están unidas por fuertes lazos culturales y económicos. Desde los noventa, Argelia ha encabezado varias negociaciones entre el Estado maliense y las rebeliones tuaregs en el norte de Mali. La más reciente desembocó en la firma del Acuerdo de Paz de Argel en 2015. Los grupos yihadistas que operan en Mali desde el cambio de siglo tienen un origen argelino y mantienen, a día de hoy, vínculos con Al Qaeda en el Magreb Islámico, cuya dirección tiene su base en Argelia.

Pero en los últimos dos años, las relaciones entre ambos vecinos se han deteriorado a causa de la aplicación del Acuerdo de 2015.

Mali considera que los argelinos y demás mediadores internacionales (Nigeria, Chad, la Unión Africana y la Unión Europea) les impusieron el contenido del acuerdo, sin dejarles ningún margen real de negociación.

Por su parte, el gobierno de Argel consideró que el Acuerdo había sido debidamente negociado y firmado tanto por el gobierno como por varios grupos político-militares malienses, bajo la supervisión de los mediadores internacionales.

Los argelinos critican a Bamako porque no cumple el Acuerdo, en particular las disposiciones sobre el autogobierno y la integración de las milicias tuaregs en el ejército regular.

Ya en 2019 el gobierno del anterior presidente maliense, Ibrahim Boubacar Keita, quiso revisar el Acuerdo mediante la apertura de nuevas negociaciones, porque consideraba que beneficiaba a los grupos tuaregs más que al Estado central.

Las diferencias se acentuaron con la llegada de los militares al poder en 2021 tras un doble golpe de Estado, y más aún después de noviembre de 2023, cuando el ejército maliense y los rusos recuperaron la ciudad de Kidal, bastión de las milicias tuaregs.

Tras la caída de Kidal, en enero del año pasado Mali se retiró del Acuerdo, poniendo de manifiesto las divergencias de fondo para resolver la guerra. La principal es que el Estado central considera que la solución es interna y no internacional. El gobierno de Bamako pretende liberarse de la influencia de países extranjeros.

Además, a finales de 2023 dio un giro al calificar de “terroristas” a los grupos armados que se oponen al Estado central, ya sean independentistas o yihadistas. Por lo tanto, no tenía sentido seguir manteniendo ningún tipo de negociaciones con ellos.

De ahí se desprende que la solución es militar. No puede haber soluciones políticas, ni tampoco negociaciones, como quieren los argelinos, que diferencian entre los movimientos tuaregs que han firmaron el Acuerdo de 2015 y los grupos yihadistas.

Como consecuencia de su política, Argelia acoge en su territorio a varias personalidades malienses que considera esenciales para la reanudación del diálogo y el establecimiento de una solución política a la guerra. Entre ellos se encuentran Alghabass Ag Intalla, un dirigente tuareg (1), y el imán Mahmud Dicko, un dirigente yihadista (2).

La presencia de estas personalidades políticas en Argelia constituye una fuente de tensiones. El gobierno central considera que se trata de una muestra de hostilidad y de colaboración con el terrorismo. En Bamako son muchos los que acusan públicamente a Argelia de promover la desestabilización de Mali. Dicen que a finales de los noventa Argel se libró del yhadismo al hacer retroceder a los grupos terroristas hacia el norte de Mali y el Sahel. También denuncian que Argelia se aprovecha de los vínculos que mantiene con los yihadistas para ejercer de mediador y mantener su condición de potencia regional. En definitiva, comparan el papel de Argelia con el colonialisimo francés. La concusión es que las negociaciones de paz han fracasado por la interferencia externa del país vecino.

Argelia no ha sabido o no ha podido aprovechar el final de la Operación Barjan en 2022, ni la retirada francesa del Sahel, para desempeñar un papel regional central. El 6 de abril, Malí, Níger y Burkina Faso retiraron a sus embajadores en Argel. Al día siguiente, el gobierno argelino respondió retirando a sus embajadores en Mali y Níger, y posponiendo la entrada en funciones del que debía instalarse en Burkina Faso. Argel y Bamako, además, han cerrado sus respectivos espacios aéreos.

Mali ha buscado amigos en la AES (Níger, Burkina Faso) y Rusia. Por el contrario, al gobierno argelino no le gusta la presencia de tropas rusas cerca de la frontera. Reduce el papel mediador en los asuntos internos de Mali y, además, la reanudación de las hostilidades entre el ejército maliense y los grupos tuaregs puede provocar una afluencia importante de refugiados hacia Argelia.

Argelia se aleja y Marruecos se acerca, lo que multiplica la tensión. En Argel dicen que la influencia de Rabat sobre la junta militar de Mali es creciente y que la cooperación en materia de seguridad entre ambos países se ha intensificado, como lo demuestra la celebración, en febrero en Bamako, de la primera reunión de la comisión militar mixta entre Mali y Marruecos.

Mientras Argelia pierde su influencia en el Sahel, aumenta la de otros, particularmente en algunos sectores económico. Turquía, por ejemplo, se ha convertido en el principal proveedor de drones del ejército maliense.

(1) Alghabass Ag Intalla es un dirigente tuareg que se unió a Ansar Dine, un grupo yihadista que trata de imponer la “sharia” en el norte de Mali. Cuando los tuaregs gobernaron la región de Kidal, impusieron las leyes islámicas y personalmente Alghabass firmó un decreto implementando a los “qadis” (jueces islámicos).

(2) Mahmud Dicko es un imán yihadista maliense de la zona de Tomboctú que presidió el Consejo Islámico de Malí desde 2008 hasta 2019. Está considerado como una de los políticos más influyentes de Mali. Actuó como mediador entre el gobierno central y los grupos yihadistas en el norte del país. Después de apoyar a Ibrahim Boubacar Keita en las elecciones de 2013, se pasó a la oposición en 2017.

Una empresa minera canadiense abandona Burkina Faso

La empresa minera canadiense Fortuna Mining se marcha de Burkina Faso. Su director, Jorge Ganoza, ha confirmado que están explorando nuevas oportunidades en Guinea, un país vecino que está atrayendo el interés por los yacimientos mineros.

“Hoy Guinea es un territorio de inversión creíble”, declaró el Ganoza, precisando que se están llevando a cabo misiones de prospección, acompañadas de conversaciones con el gobierno local. Una parte importante del presupuesto de exploración de Fortuna, que este año asciende a 51 millones de dólares contra 41 millones el año pasado, podría así destinarse a ese país de África occidental.

Esta reorientación es consecuencia de las presiones ejercidas sobre los grupos mineros en varios países del Sahel, Burkina Faso, Mali y Níger gobernados por juntas militares que están tratando de recuperar una parte de las regalías derivadas de sus explotaciones minas.

En julio del año pasado, Uagadugú adoptó un nuevo código minero que impone hasta un 30 por cien de participación pública del Estado en las empresas mineras, una medida considerada disuasoria por las empresas occidentales.

Fortuna vendió su mina de oro Yaramoko a un operador local por 130 millones de dólares. A pesar de la pérdida estimada en 70.000 onzas de oro, la operación fue descrita por Ganoza como “muy rentable”, dadas las pequeñas reservas restantes y el costo cada vez más alto de la seguridad, estimado en 7 millones de dólares anuales, en comparación con los 200.000 a 300.000 dólares en otras zonas mineras.

La empresa canadiense tuvo que adoptar un enfoque exclusivamente aéreo para sus equipos, ya que las carreteras se volvieron intransitables debido a los ataques armados.

Además de sus ambiciones guineanas, Fortuna Mining también pretende reforzar su presencia en África Occidental mediante el desarrollo del proyecto aurífero Diamba Sud en Senegal y la expansión de la mina Seguela en Costa de Marfil, considerado su activo estrella en la región.

El caso Endeavur Mining

En agosto del año pasado, el gobierno de Burkina Faso nacionalizó las minas de oro Boungou y Wahgnion, previamente operadas por Endeavour Mining, por aproximadamente 80 millones de dólares. Las minas fueron vendidas por Endeavour a Lilium Mining en 2023 por más de 300 millones de dólares, pero debido a los litigios entre las empresas, el gobierno intervino y nacionalizó los yacimientos. Endeavour recibió 60 millones de dólares como parte de un acuerdo de conciliación.

En octubre del año pasado, el dirigente de la junta militar de Burkina Faso, Ibrahim Traoré, amenazó a algunas empresas extranjeras con retirarles las licencias de explotación, que no concretó, con el fin de controlar más la explotación de las minas de oro. Eso generó preocupación entre los inversores, y las acciones de Endeavour cayeron casi un 6 por cien. Sin embargo, Endeavour afirmó que no tenía conocimiento de planes específicos para revocar sus licencias y destacó el apoyo del gobierno, citando el acuerdo de nacionalización como evidencia.

Endeavour sigue operando dos minas en Burkina Faso, Hundé y Mana, consideradas como activos estratégicos, con metas de producción a largo plazo. Hundé busca mantener una producción superior a 250.000 onzas anuales durante más de 10 años, y Mana apunta a extender su vida útil mediante la expansión de depósitos subterráneos. En 2023 Mana produjo 142.000 onzas, y Endeavour espera aumentar la producción a 150.000-170.000 onzas de oro este año.

A pesar de las tensiones, Endeavour se mantiene en Burkina Faso. Recientemente su director, Ian Cockerill, dijo que los cambios en el código minero del país (como un aumento del 5 por cien en la participación pública, tendrían un impacto mínimo en la empresa, equivalente al 1 por cien de su valor neto de activos.

Burkina Faso, uno de los principales productores de oro de África, busca aumentar el control sobre sus recursos naturales bajo la batuta del capitán Traoré, quien asumió el poder tras un golpe de Estado en 2022. Eso incluye la nacionalización de activos y la construcción de una refinería de oro en 2023 para procesar más oro localmente.

Endeavour Mining es una empresa canadiense con sede en Toronto. Es una de las principales empresas mineras de oro que opera principalmente en África occidental, con minas en países como Burkina Faso, Senegal y Costa de Marfil.

Aumenta el número de los sin papeles porque los papeles son cada vez más difíciles de conseguir

Cada vez hay más sin papeles en Europa porque cada vez se ponen más obstáculos a la concesión de los mismos. La tasa de rechazo del ingreso en el espacio Schengen es del 17,5 por cien y en el caso de los africanos es bastante mayor, en torno al 30 por cien (*).

Algunas de las economías más grandes de África, incluidas Argelia y Nigeria, tienen tasas de rechazo de los visados de entre el 40 y el 50 por ciento.

Con el tiempo cada vez se rechazan más solicitudes de entrada. En 2014 fue del 18 por cien. Como la Unión Europea rechaza las entradas, los africanos cada vez piden menos solicitudes. Es más fácil saltar la valla.

En 2014 los africanos presentaron 2,2 millones de solicitudes y en 2022 apenas superaron los dos millones.

Los visados son un negocio porque son caros de obtener. Europa gana dinero ganar dinero a costa de los africanos que solicitan entrar en Europa legalmente. Aportaron 137 millones de euros en 2023 a los ministros de Asuntos Exteriores europeos. De esa cantidad, el 42 por cien son solicitudes procedentes de África, mientras que el continente sólo representa el 24 por cien de los expedientes.

Quizá fuera mejor decir que es un robo porque si Europa no te concede el visado, no te devuelve el precio que te ha costado la solicitud: 90 euros. Si has sacado un billete para viajar en avión o en barco, también lo pierdes cuando te deniegan el visado.

Sin embargo, para conceder el visado, exigen presentar un billete de viaje e incluso la contratación de un alojamiento, que también se pierde.

A los costos de los visados denegados ya los llaman “remesas inversas”, es decir, dinero que fluye de África a Europa.

Varios países europeos, y especialmente Francia, utilizan la emisión de visados para chantajear a los países de origen. En 2020 el entonces ministro de Interior, Gerald Darmanin, amenazó a Túnez con reducir el número de visados ​​concedidos si el presidente tunecino, Kais Saied, se negaba a acoger a los nacionales deportados. Al año siguiente la amenaza se hizo realidad: la emisión de visados ​​cayó drásticamente en Marruecos (-50 por cien), Argelia (-50 por cien) y Túnez (-30 por cien).

Esta práctica se ha institucionalizado a escala europea. Ahora Bruselas evalúa periódicamente la cooperación de terceros países en materia de ingresos y, si la considera insatisfactoria, el Consejo puede decidir ampliar los plazos de tramitación, emitir menos visados ​​de entradas y aumentar las tasas por las solicitudes de 90 euros a 120, como hizo con Gambia en 2022.

La política europea contrasta con la de Rusia, que ha abierto las puertas de par en par a los emigrantes africanos, e incluso les financia los estudios al cien por cien. Quien quiera tener amigos, debe tratarlos como tales.

En Bruselas se llenan la boca con frases sobre sus “lazos” con África, mientras tratan a los africanos peor que a los perros.

(*) https://www.cer.eu/insights/access-denied-eus-discriminatory-visa-regime-undermining-its-reputation-africa

El Frente Polisario corre el riesgo de acabar como la Organización para la Liberación de Palestina

Desde octubre de 2020 el Sáhara Occidental se encuentra en guerra. En aquella fecha, un grupo de saharauis organizó una protesta permanente en el paso de Guerguerat, considerada desmilitarizada según los acuerdos de 1991. La protesta estaba motivada por el uso ilegal que Marruecos hacía de esta zona para el comercio con Mauritania y África Occidental, incluyendo el transporte de mercancías y, según denuncias saharauis, incluso narcotráfico. Leer más

Nuevo intento de Golpe de Estado en Burkina Faso

Desde Costa de Marfil se preparaba un nuevo intento de Golpe de Estado en Burkina Faso. En una rueda de prensa, el ministro de Seguridad, Mahamadou Sana, proporcionó detalles del último intento de desestabilización.

Los servicios de inteligencia burkineses interceptaron hace algunas semanas las comunicaciones entre el oficial del ejército burkinés Barry Abdrahmane y dirigentes terroristas. Los intercambios contenían información detallada sobre la seguridad interna, las operaciones militares y las posiciones de las fuerzas de defensa de Burkina Faso.

“El minucioso trabajo de los servicios de inteligencia ha revelado un importante complot que se está preparando contra nuestro país, cuyo objetivo final es sembrar el caos […] Se transmitió información confidencial a terroristas con el fin de intensificar los ataques contra las fuerzas de combate y la población civil, con el fin de provocar una revuelta contra las autoridades”, explicó Mahamadou Sana.

Agregó que los golpistas habían desarrollado otras estrategias para desorientar a los servicios de inteligencia y empujarlos a realizar detenciones masivas dentro de las fuerzas de defensa y de seguridad interna.

Los cerebros dirigieron los planes golpistas desde Costa de Marfil, incluido uno llamado Barry Abdrahmane. “El complot continúa activamente desde el centro de operaciones en Abiyán, con el objetivo de sembrar el caos en Burkina Faso antes de junio”, declaró el ministro.

Según él, los servicios de inteligencia continúan monitoreando la situación e informarán a la población sobre cualquier novedad. “Llamamos a la población a mantener la calma y la vigilancia […] En cuanto a las valientes fuerzas combatientes, las alentamos a continuar su misión con determinación y permaneciendo vigilantes”, concluyó Mahamadou Sana.

Varios oficiales del ejército han sido detenidos en Burkina Faso por el intento de golpe.

En septiembre de 2023 los servicios de seguridad e inteligencia frustraron otra tentativa. El plan involucró a personal militar y oficiales. Cuatro personas fueron detenidas y dos se dieron a la fuga.

En septiembre del año pasado, el ministro de Seguridad ya declaró en la televisión pública que civiles y militares burkineses residentes en Costa de Marfil habían intentado repetidamente desestabilizar las instituciones del país con la ayuda de potencias extranjeras.

Los cambios políticos en el Sahel mejoran las perspectivas económicas del puerto de Lomé

En una sociedad dividida en clases sociales, todo está jerarquizado. Unos están arriba, otros abajo y los demás suben y bajan por el escalafón. Por ejemplo, la agencia de calificación estadounidense S&P evalúa la solvencia crediticia de los deudores: empresas, estados, instituciones… Hay buenas y malas deudas en función del deudor, o mejor dicho de su capacidad para devolver el dinero prestado,

Pero las agencias de calificación también clasifican los puertos. Hay buenos puertos, malos puertos, puertos que mejoran y otros que empeoran. Por ejemplo, la del puerto de Lomé, en Togo, ha mejorado gracias a los cambios políticos en los países del Sahel.

Cuando en 2023 Níger experimentó un cambio político, los países vecinos, como Benín y Nigeria, cerraron las fronteras, cortando una ruta comercial vital hacia el Océano Atlántico. El cierre obligó a los nuevos dirigentes nigerinos a reorientar el movimiento logístico de sus exportaciones hacia el puerto de Lomé, que se ha convertido en una salida estratégica para el comercio de la Alianza de los Estados del Sahel, que incluye a Mali, Burkina Faso y Níger.

El puerto de de Lomé es de aguas profundas y en los últimos diez años el gobierno de Togo ha realizado grandes inversiones en su mejora, que han triplicado su capacidad de procesamiento de mercancías. El año pasado, el volumen de tráfico superó los 30 millones de toneladas, confirmando su posición dominante en África Occidental. Este crecimiento no sólo beneficia al comercio marítimo: el flujo de mercancías hacia y desde los países sin litoral del África meridional y oriental encuentra allí una salida fiable.

El puerto ha reforzado el atractivo de Togo, hasta el punto de modificar los fundamentos económicos percibidos en los mercados financieros. Togo se identifica ahora como una plataforma esencial al servicio de la nueva configuración política regional, que ya no se mueve a la sombra del neocolonialismo francés.

Más allá de su papel logístico, el país también se beneficia de la fortaleza de sus exportaciones tradicionales, en particular el algodón y el fosfato. Estos recursos siguen generando ingresos importantes. Sin embargo, es el impulso dado a las actividades industriales lo que atrae la atención. Se están desarrollando zonas industriales, apoyadas por una infraestructura moderna que tiene como objetivo estimular el procesamiento local de materias primas.

Este cambio hacia la producción local reduce la dependencia de los precios internacionales y, al mismo tiempo, crea nuevos empleos y diversifica la economía del país. Al tiempo, la inflación crece, aunque de una manera basatante controlada, lo que estimula las inversiones, en un contexto en el que las economías vecinas están sujetas a presiones más fuertes.

El cambio de calificación de S&P es un reconocimiento a las políticas económicas implementadas y las mejoras logradas. Las previsiones son que Togo logre crecer un 6 por cien en los próximos tres años, un ritmo sostenido en una región marcada por la inestabilidad.

No es una trayectoria aislada sino parte de una dinámica en la que ciertos estados del continente, en conexión con recomposiciones regionales como la Alianza de los Estados del Sahel, están logrando aprovechar que el yugo colonial afloja para fortalecer sus activos económicos.

Sudáfrica inicia un juicio histórico por los crímenes del apartheid

Un juez sudafricano ha autorizado a los fiscales para proceder contra un antiguo oficial de policía y un delator por su papel en el asesinato en 1982 de tres jóvenes luchadores por la libertad.

Se trata de una decisión sin precedentes que permitirá procesarlos no sólo por asesinato y secuestro, sino también por crímenes contra la humanidad, incluido el crimen de apartheid.

Después de la denuncia contra Israel ante el Tribunal Penal Internacional, es un punto de inflexión. Hasta ahora, nadie había sido procesado por el crimen de apartheid, reconocido internacionalmente por la ONU y el Estatuto de Roma.

Es fruto del esfuerzo incansable de los familiares de las víctimas, de los movimientos antirracistas y de la determinación del fiscal a cargo del caso, estableciendo así un precedente significativo más de cuarenta años después de los crímenes.

El juicio examinará no sólo las acciones específicas de los acusados, sino también su participación en un sistema más amplio de opresión racial y colonial.

El caso arroja luz sobre el pasado de Sudáfrica y es parte de los esfuerzos en curso para cerrar la era del apartheid.

Casi tres décadas después de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, otras investigaciones y juicios están en marcha para explorar más a fondo los crímenes de la época del apartheid, incluida la reapertura del caso relativo a Albert Luthuli.

El antiguo presidente del Congreso Nacional Africano y ganador del Premio Nobel de la Paz, Luthuli, murió en 1967 en circunstancias sospechosas tras ser atropellado por un tren.

La retirada de las tropas extranjeras acaba con la financiación del yihadismo en el Sahel

La retirada de los contingentes militares extranjeros, incluidas las tropas francesas, ha provocado la interrupción de los canales de financiación de los grupos terroristas en la región del Sahel. Así lo afirmó el ministro de Asuntos Exteriores de Níger, Bakary Yaou Sangaré, en a cuarta edición del Foro Diplomático de Antalya, Turquía, durante una conferencia titulada “El Sahel: el futuro de la integración regional”.

Bakary Yaou Sangaré destacó que tras la retirada de las tropas extranjeras se observó una disminución en el número de ataques y víctimas civiles.

Al mismo tiempo, el jefe de la diplomacia nigerina acusó a la Cedeao (Comunidad Económica de Estados de África Occidental) de haberse desviado de sus objetivos iniciales, afirmando que la organización se centra ahora en cuestiones que no corresponden a los intereses de sus Estados miembros, lo que ha llevado a la retirada de Níger del bloque regional.

La conferencia contó con la participación de representantes de la Alianza de Estados del Sahel (AES): el ministro de Asuntos Exteriores de Malí, Abdoulaye Diop, su homólogo nigerino, Bakary Yaou Sangaré, y Karamoko Jean-Marie Traoré, de Burkina Faso. Abdoulaye Diop criticó a la ONU por su inacción ante el terrorismo en Mali.

El Foro Diplomático de Antalya se celebró la semana pasada en la ciudad de Belek, cerca de Antalya. Alrededor de 450 representantes de 140 países discutieron formas de promover el diálogo en el contexto actual y resolver conflictos en diferentes regiones.

En enero del año pasado, Mali, Burkina Faso y Níger anunciaron su retirada de la Cedeao y el 6 de julio sus dirigentes anunciaron la creación de la Confederación AES. A partir del 29 de enero de este año, se introdujeron nuevos pasaportes para reemplazar los documentos de la Cedeao en Burkina Faso, Malí y Níger.

‘Ucrania patrocina el terrorismo en el Sahel’

“Ucrania patrocina el terrorismo; hay que detenerlo”, declaró el ministro de Asuntos Exteriores de Mali, Abdoulaye Diop. Según él, el gobierno de Kiev apoya activamente a los militantes y organiza su retaguardia, lo cual tiene consecuencias para la seguridad de la región. Ucrania no oculta que comparte información estratégica con los tuaregs malienses y también participa en el entrenamiento de sus combatientes para pilotar drones.

Los países africanos conocen perfectamente las actividades de las autoridades ucranianas. Kiev ha sido acusada repetidamente de apoyar al terrorismo y, tras el ataque a una columna del grupo Wagner, algunas fuentes ucranianas afirmaron que los tuaregs estaban dispuestos a entregar a los prisioneros a los ucranianos.

Además, Mali, Burkina Faso y Níger quieren crear fuerzas armadas conjuntas para luchar contra los terroristas en el Sahel. Estos países también apelaron al Consejo de Seguridad de la ONU, exigiendo la condena de las acciones de Ucrania en el escenario internacional.

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