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Autor: Juan Manuel Olarieta (página 2 de 60)

Bélgica: tres días de huelga y un vasto movimiento social sin perspectiva política

Los problemas se le acumulan a Bélgica. No resuelve ninguno de ellos y se van amontonando encima de la mesa, que es el peor síntoma de una crisis muy profunda. Primero, el gobierno está presionado por Europa para que se apodere del dinero que Rusia tenía guardado en un banco, lo cual es una fuente de problemas, tanto si participa en el atraco como si no lo hace.

Segundo, el gobierno es un laberinto de 5 partidos que no tienen nada en común y que se han puesto de acuerdo sólo porque alguien tiene que participar en las ceremonias oficiales y diplomáticas.

Tercero, la semana pasada los trabajadores y pensionistas salieron a la calle durante tres días seguidos. Es la mayor movilización en Bélgica desde la “huelga del siglo” en el invierno de 1960 a 1961.

Hace años que en Bélgica los sindicatos convocan huelgas y manifestaciones a regañadientes. Ellos forman parte de la crisis, una crisis dentro de otra crisis. En repetidas ocasiones las camarillas sindicales han pedido al Primer Ministro que les reciba, pero no se ha dignado a contestarles. No les queda más remedio que ponerse las pilas porque la situación laboral es cada vez más penosa.

Llueve sobre mojado. La semana pasada estalló un episodio de movilizaciones que sigue a 11 meses de luchas obreras, o sea, que los trabajadores pasan más tiempo en la calle que en el tajo, lo cual también es muy peligroso.

Todo va a más. La huelga de la semana pasada contó con mayor apoyo y fue más larga que la del 31 de marzo, tras la gran manifestación que reunió a unos 140.000 trabajadores en Bruselas el 24 de septiembre.

El gobierno aprovechó las tres jornadas para asustar a los parlamentarios, que acabaron tragando con los presupuestos. “O yo o el caos”, vino a decirles el lunes el Primer Ministro, Bart De Wever, que ha promovido un espejismo: la coalición de gobierno se consolida en medio de la tempestad.

Pero no todos pasaron por el aro, por lo que la crisis interna se ha profundizado. De Wever no se esconde y confirma que su partido NVA es “la oficina de investigación de los empresarios flamencos”. Como en los demás países europeos, en Bélgica no hay otra política que la austeridad presupuestaria, los recortes y el sacrificio de millones de trabajadores.

No obstante, las huelgas y manifestaciones no son más que un alto en el camino porque el gobierno no se da por enterado. Ya cuentan con los gritos y las pancartas en la calle. El movimiento obrero tendrá que dar un paso más, que sólo puede ser político, es decir, que tiene que tener en cuenta el contexto de guerra que vive Europa.

La huelga general en Bélgica de 1960 a 1961


Bélgica tiene una larga trayectoria de luchas obreras. Hace 65 años, más de un mes de paros y movilizaciones sacudieron al país de arriba abajo. Ha pasado a la historia como la “huelga del siglo” y no fue solo una movilización sindical. Fue una auténtica rebelión, una prueba de fuerza política, a veces insurreccional, entre la clase obrera, por un lado, y el capital, el Estado y la Iglesia católica, por el otro.

Sólo habían pasado 15 años del final de la Segunda Guerra Mundial. Hasta entonces las huelgas generales habían estado dominadas por la adquisición o salvaguarda de los derechos y libertades democráticos (1893, 1902, 1913, 1950) o por exigencias sociales inmediatas (el verano de 1936: el día de ocho horas, vacaciones pagadas, etc.). La huelga de 1960-1961 fue mucho más allá. En un discurso pronunciado en plena batalla, el secretario general del sindicato FGTB (Federación Nacional de Trabajadores de Bélgica), André Renard, declaró que “a partir de hoy, las palabras revolución e insurgencia tendrán un sentido práctico para nosotros”.

La huelga estalló y avanzó de una manera muy espontánea y desde el principio tuvo un carácter político, que apuntaba hacia la conquista de reformas estructurales de las relaciones de producción capitalistas. Uno de los grandes pilares de la reacción era el monarca Leopoldo III, amigo de Hitler, que había encontrado una enorme oposición en el país para recuperar su cargo tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Los trabajadores percibían el regreso del rey Leopoldo 3 como un intento de volver a la situación anterión a la guerra.

La Iglesia católica era otro pilar. Durante su discurso de Navidad, su máximo dirigente, el cardenal Van Roey, condenó la huelga como contraria a la “moral cristiana”. Durante la huelga, por medio de sus sindicatos amarillos, se esforzó por enfrentar a los trabajadores valones de los flamencos.

El ministro de Obras Públicas, Homer Van Odenhove, dijo por la radio: “Esta noche me limitaré a llamar su atención [a los obreros] sobre el inmenso daño que estas insensatas huelgas políticas están causando no solo al país, sino también a ustedes mismos y a sus seres queridos”. Este topo de mensajes se sucedían en los medios de comunicación.

Pero una batala no se gana con palabras. El gobierno organizo un fantástico despliegue de la gendarmería (18.000 efectivos) para proteger la centros vitales, desmantelar los piquetes y proteger a los esquiroles. El ejército movilizó de 12 a 15.000 soldados para mantener la infraestructura industrial, puentes, oficinas de correos, telégrafos, etc.

Desde las primeras semanas de huelga, el país quedó paralizado. El gobiernop erdió el control de la situación muy rápidamente. En muchos lugares, especialmente en Valonia, los comités de huelga se encargaron de organizar el transporte y regular la vida Social. Ningún coche, motocicleta o camión podía circular sin la autorización de los comités de trabajadores y de barrio.

En el apogeo de la huelga, después de dos semanas de paros, millones de trabajadores estaban en la calle. El centro de gravedad siempre estuvo en las cuencas industriales de Valonia, especialmente el Borinage que quedó aislado por las barricadas. El acceso se hizo imposible. Nuevas huelgas condujeron al cierre de las minas de carbón de Borinage (*).

Durante un corto período de tiempo, se celebraron hasta 300 manifestaciones en el país, masivas la mayor parte de ellas. Se cometieron 3.750 sabotajes, a menudo para evitar que los esquiroles reventaran los paros. En los combates contra la policía cuatro manifestantes perdieron la vida.

La huelga general cambió Bélgica para siempre. El gobierno cayó y, recientemente, no por casualidad, la prensa volvió a recordar la “batalla del siglo” para decir que más vale ceder un poco que perderlo todo. En 1960 los trabajadores belgas saltaron en contra de los planes de austeridad del gobierno (“ley única”), exactamente igual que ahora.

(*) El nombre de esta cuenca minera belga deriva de “bore”, que significa “pozo” o “yacimiento” en el dialecto local. Los habitantes de la cuenca se llaman “borains”. Formaba parte de un cinturón (“Sillon industriel”) que fue la cuna de la revolución industrial belga. Pero en 1948, la región valona, típicamente obrera, se benefició mucho menos del Plan Marshall que la flamenca. El cierre de las minas de carbón fue la puntilla para una región ahora pobre y deprimida.

Wasmes. Le drame du Borinage (documental de 1959)

98 palestinos han muerto en las cárceles israelíes desde 2023

Al menos 98 palestinos han muerto en cárceles y centros de detención militar israelíes desde el 7 de octubre de 2023, en muchos casos debido a torturas, falta de atención médica y privación de alimentos por parte de los soldados y guardias de las cárceles. Entre los detenidos de Gaza, que constituyen la mayoría, menos de un tercio fueron clasificados como combatientes por el propio ejército israelí, lo que significa que Israel es responsable de la muerte de decenas de civiles palestinos detenidos.

Los datos fueron obtenidos del ejército israelí y del Servicio Penitenciario de Israel por el Instituto Palestino de Derechos Humanos (PHRI), que publicó un informe que hace públicas estas cifras. Según el PHRI, la cifra de 98 probablemente sea una subestimación significativa, ya que las organizaciones de derechos humanos no han podido localizar a cientos de personas más que se cree están detenidas en Gaza.

Los datos de PHRI se han cotejado con los de la inteligencia militar israelí —filtrada a principios de este año— para determinar cuántos de los detenidos fallecidos en Gaza pertenecían, según el ejército, a los brazos armados de Hamas o la Yihad Islámica Palestina. La base de datos no incluye información sobre miembros de otros grupos armados en Gaza, quienes representan menos del 2 por cien del total de detenidos en el enclave al 7 de octubre de 2023.

Al menos 68 prisioneros en Gaza murieron bajo custodia israelí hasta finales de agosto. La base de datos de inteligencia —cuyos datos se obtuvieron en mayo y que, según varias fuentes de inteligencia israelíes, es considerada por el ejército como la fuente de información más completa sobre combatientes palestinos en Gaza— registraba a 21 militantes fallecidos bajo custodia israelí desde el inicio de la guerra. En aquel momento, se sabía que 65 prisioneros de Gaza habían muerto en cárceles y centros de detención israelíes, lo que sugiere que hasta 44 de los fallecidos eran civiles.

Los asesinatos van en aumento

La base de datos militar interna indica que los civiles representaban el 83 por cien de todos los muertos en Gaza, así como tres cuartas partes de los detenidos. Además de los 68 gazatíes, el PHRI asegura que 23 palestinos de Cisjordania y tres palestinos con ciudadanía o residencia israelí murieron bajo custodia durante la guerra antes de agosto de este año, lo que eleva el número total de detenidos a 94. Desde entonces, al menos cuatro palestinos más han muerto bajo custodia —tres de Cisjordania y uno de Gaza—, lo que eleva el número total de muertes conocidas a 98. Esta cifra no incluye otros siete casos en los que palestinos fueron abatidos por el ejército y murieron bajo custodia poco después de su detención, antes de llegar a la cárcel.

La cifra es significativamente mayor de lo que se creía anteriormente. Los datos más recientes, publicados a principios de noviembre por tres organizaciones palestinas de defensa de los derechos de los presos (Addameer, la Comisión para Asuntos de Detenidos y Exdetenidos y la Sociedad de Presos Palestinos), estiman que 81 detenidos han muerto en cárceles y centros de detención israelíes en los últimos dos años.

Según Amani Sarahneh, de la Asociación de Prisioneros Palestinos, entre 1967 y octubre de 2023, el número total de palestinos fallecidos bajo custodia israelí fue de 237. Si bien la documentación de los primeros años de la ocupación israelí de Cisjordania y Gaza no es del todo fiable, el número de muertes entre prisioneros y detenidos palestinos en los últimos dos años representa un marcado incremento, lo que refleja que la violencia física, la tortura y otros malos tratos contra los palestinos se generalizaron en el sistema penitenciario israelí durante la guerra.

No obstante, el PHRI señala que la cifra de 98 probablemente sea una subestimación significativa. “Esto no refleja la realidad completa”, explicó Naji Abbas, director del Departamento de Prisioneros y Detenidos de la organización. “Estamos seguros de que hay personas que han fallecido bajo custodia sin que tengamos constancia de ello”.

‘Todas las noches oíamos cómo golpeaban a la gente hasta la muerte’

El ejército israelí proporcionó por última vez datos sobre detenidos fallecidos en centros de detención militar en mayo de 2024, junto con datos equivalentes publicados por el Servicio Penitenciario de Israel sobre prisiones. En ese momento, el número total de muertes en estos dos tipos de instalaciones ascendía a 60, lo que significa que la tasa de mortalidad de detenidos palestinos bajo custodia israelí durante los primeros ocho meses de la guerra fue de aproximadamente uno cada cuatro días. Cuatro meses después, el Servicio Penitenciario declaró que otros tres detenidos habían fallecido en prisiones israelíes.

Desde septiembre de 2024, la información adicional sobre las muertes de palestinos bajo custodia israelí solo se ha proporcionado en respuesta a solicitudes específicas sobre detenidos individuales: el ejército y el Servicio Penitenciario han confirmado algunas muertes cuando se les ha solicitado, pero no han proporcionado datos por iniciativa propia.

Además, se desconoce la suerte de muchos otros palestinos que se cree están detenidos por soldados israelíes en Gaza. El ejército informó a la organización israelí de derechos humanos HaMoked (Centro para la Defensa del Individuo, fundada por Lotte Salzberg para defender a los palestinos que viven bajo la ocupación) que no tenía información sobre cientos de palestinos que, según sospecha la organización, estaban detenidos por sus fuerzas. Anteriormente, el ejército había asegurado a organizaciones de derechos humanos que ciertas personas no estaban detenidas por Israel, para luego informar, en respuesta a procesos judiciales, que habían fallecido.

Las familias en Gaza no reciben notificación oficial de la muerte de sus seres queridos en detención israelí y a menudo se enteran a través de los medios de comunicación. Datos proporcionados por el Estado al PHRI indican que se desconoce la identidad de al menos 18 gazatíes que murieron en prisiones israelíes y que no se envió ninguna notificación de su fallecimiento a sus familias.

Violencia sexual generalizada contra los presos

A pesar de las casi 100 muertes registradas en detención y de numerosos testimonios y otras pruebas de graves abusos físicos —incluida la violencia sexual generalizada, como se muestra en un contundente informe del PHRI—, solo un soldado israelí ha sido procesado. Fue condenado en febrero a siete meses de prisión por agredir a detenidos en Gaza. Otros cinco soldados han sido acusados ​​de abuso agravado y de causar lesiones graves a un detenido en el centro de detención de Sde Teiman, ubicado en el desierto del Negev, después de que se filtraran imágenes a los medios israelíes el año pasado.

El máximo responsable de asuntos jurídicos del ejército israelí ha evitado deliberadamente iniciar investigaciones sobre presuntos crímenes de guerra cometidos por soldados israelíes, incluidas las muertes de detenidos bajo custodia. “No se han presentado cargos en ningún caso de asesinato”, explicó Naji Abbas, del PHRI. “No se trata de incidentes aislados. Es un fenómeno sistémico que continuará”.

Sde Teiman fue el centro de detención más mortífero, con 29 palestinos asesinados desde el 7 de octubre. Al menos otros dos detenidos murieron en el campo de Ofer (donde el informe del 19 de diciembre de 2024 reveló testimonios de graves abusos, descargas eléctricas y la propagación desenfrenada de enfermedades), al menos uno en el campo de detención de Anatot y al menos siete más en diversos centros de detención administrados por el ejército en el sur de Israel. Cinco murieron en el Hospital Soroka, ubicado en Beersheba, tras ser trasladados desde centros de detención militares mientras aún estaban bajo custodia.

En cuanto a las cárceles administradas por el Servicio Penitenciario, al menos 16 reclusos fallecieron en la prisión de Ketziot, otros cinco en la prisión de Ofer, al menos seis en la prisión de Nitzan y el Centro Médico del IPS (Marash), siete en la prisión de Megiddo, cuatro en el complejo que comprende las prisiones de Nafha y Ramon, uno en la prisión de Eshel, tres en la prisión de Kishon y otros tres en la prisión de Shikma. Se desconoce el lugar del fallecimiento de otros ocho reclusos.

Las autopsias muestran indicios de violencia

Se conocen diez informes de autopsias de palestinos fallecidos en centros de detención israelíes, redactados por los médicos que las realizaron en nombre de las familias. En cinco de ellos, se hallaron indicios de violencia como posible causa de muerte: múltiples costillas rotas, hematomas en la piel o cerca de órganos internos y rotura de órganos internos. Al menos tres muertes fueron consecuencia directa de la falta de atención médica, entre ellas un caso de desnutrición extrema, un caso de leucemia sin tratar y un caso en el que a un detenido diabético se le privó de insulina.

Omar Daraghmeh, de 58 años, falleció en la prisión de Megido en octubre de 2023. La autopsia reveló una hemorragia abdominal significativa, lo que sugiere que su muerte se debió a una agresión física o a una caída desde gran altura.

La autopsia de Abdel Rahman Marai, de 33 años, quien falleció en la misma prisión al mes siguiente, también reveló signos de violencia: tenía fracturas en las costillas y el esternón, y su cuerpo estaba cubierto de hematomas. El médico forense atribuyó su muerte a la brutalidad sufrida.

Un recluso que compartía celda con Marai declaró al PHRI: “Unos 15 funcionarios de prisiones lo agredieron, todos a su alrededor, golpeándolo violentamente. La paliza duró unos cinco minutos y se centró principalmente en su cabeza”.

Sari Hurriyah, un abogado palestino con ciudadanía israelí que fue detenido al mismo tiempo que Marai por los mensajes que publicaba en Facebook, declaró al Canal 13 israelí que presenció la muerte de Marai en la celda contigua. “Todas las noches, oíamos cómo golpeaban a la gente hasta la muerte, gritando”, afirmó Hurriyah.

Según el testimonio de Hurriyah, Marai gritó durante horas tras el ataque: “Estoy enfermo, me duele, no puedo respirar, ¡traigan un médico!”. Pero los guardias simplemente entraron en su celda y le ordenaron que se callara, declaró Hurriyah. Al día siguiente, dejó de hablar; los guardias se dieron cuenta de que había fallecido y lo sacaron de la celda “en una bolsa de basura negra”.

Abdel Rahman Bahash, de 23 años, murió en la prisión de Megiddo en enero de 2024. Su autopsia reveló múltiples fracturas de costillas, rotura de bazo, inflamación pulmonar y desgarros pulmonares. La causa probable de la muerte fue insuficiencia respiratoria debido a una lesión pulmonar. Un compañero de celda informó que los guardias agredieron a Bahash, tras lo cual se quejó de dolor en el pecho y las costillas, pero le negaron atención médica. Cuando ya no pudo mantenerse en pie, los guardias se lo llevaron y falleció unos días después.

Walid Khaled Abdullah Ahmed, de 17 años, falleció en la prisión de Megido en marzo de 2025. Un médico presente en la autopsia informó que prácticamente no tenía grasa corporal ni masa muscular y que además padecía colitis y sarna, lo que sugiere que murió de inanición. Su padre declaró a Haaretz el 3 de abril: “En las audiencias vi que el chico estaba muy delgado, con el rostro demacrado, como otros reclusos desnutridos en las cárceles”. Según su padre, Ahmed no tenía antecedentes médicos.

Arafat Hamdan, de 25 años, falleció en la prisión de Ofer en octubre de 2023. Padecía diabetes tipo 1, y un recluso que estaba con él declaró que murió por negligencia: su estado empeoró gradualmente hasta que dejó de comer y sufría desmayos intermitentes. “Llamamos al médico de nuevo para que lo examinara, y nos dijo que lo llamáramos cuando Arafat muriera”, recordó el recluso en un reportaje. Tras una hora y media, vimos que le salía líquido de la boca. Uno de los presos le tomó el pulso y gritó que Arafat había muerto.

Mohammed Al Zabar, de 21 años, falleció en la prisión de Ofer en febrero de 2024. Desde niño padecía una enfermedad intestinal y requería una dieta especial. El informe de la autopsia indica que murió por falta de nutrición, lo que le provocó un estreñimiento prolongado, y por no haber recibido atención médica.

Thaer Abu Asab, de 38 años, fue asesinado a golpes en la prisión de Ketziot en noviembre de 2023, según testimonios de otros reclusos. Uno de ellos declaró que fuerzas especiales irrumpieron en la celda y comenzaron a golpear a todos los internos con porras por todo el cuerpo hasta que sangraban de la cabeza. “A Thaer lo golpearon con más fuerza”, relató. “Intentó protegerse la cabeza con las manos, pero pronto tuvo que rendirse por los golpes”.

Tras la marcha de los guardias, Abu Asab yacía en el suelo, aún sangrando e inconsciente. El recluso afirmó que intentaron llamar a un guardia durante más de una hora, pero nadie acudió. Finalmente, sacaron a Abu Asab de la celda y los guardias informaron a los demás reclusos de su fallecimiento.

Al día siguiente, continuó el detenido, el Shin Bet, la policía de seguridad interna de Israel, interrogó a cada uno de los detenidos que estaban encarcelados con Abu Asab y “afirmaron que habíamos provocado disturbios y matado a Thaer, y que por eso todos estábamos heridos. Dijeron que nos habíamos atacado entre nosotros, no a los guardias […] Dijo que habíamos matado a Thaer y que querían culpar a la prisión”.

—http://www.presos.org.es/index.php/2025/11/25/98-palestinos-han-muerto-en-las-carceles-israelies-desde-2023-articulo-de-juanma-olarieta/

carcel represion

El gran negocio de la mierda

En los inodoros y las aguas fecales hay un tesoro escondido. El Foro de Davos lo califica como “la cuarta revolución industrial”. Por su parte, los “expertos” aseguran que es un nicho de mercado que hasta ahora nadie se había preocupado de explotar. Hay programas para producir hidrógeno y electricidad; otros para elaborar carbón vegetal biológico, minerales, fertilizantes, alimentos y agua potable.

En 2016 varias multinacionales formaron un chiringuito, la Toilet Board Coalition, para promover la “economía circular”. La coalición colabora con varios organismos de la ONU, como UNICEF, ONU-Agua (UN-Water) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, uno de los cuales son las letrinas, los saneamientos e inodoros.

Varias multinacionales forman parte de la coalición, entre ellas Unilever, que vende numerosas marcas de alimentación, y Firmenich, una empresa suiza especializada en la producción de sabores y aromas artificiales, algo que nunca puede faltar cuando la materia prima son los orines y excrementos. El buen gusto siempre tiene que llegar a los paladares más exigentes.

En 2020 Firmenich se asoció con Microsoft para elaborar sabores artificiales con inteligencia artificial. A los alimentos de “carne vegetal” les daba un sabor a res “ligeramente asada”.

Según una investigación del propio holding, el mercado podría alcanzar un valor de 62.000 millones de dólares solo en India. Es una materia prima desaprovechada de 3,8 billones de litros de “valiosos recursos biológicos cada año” (1), que es una manera elegante de referirse a los orines y deposiciones.

Del holding de los saneamientos también forma parte otra empresa, llamada Veolia, que recicla las aguas residuales para convertirlas en potables. No se trata de proyectos quiméricos: hace dos años que Veolia suministra agua a los vecinos de Les Sables d’Olonne, en Francia. Según su propia página web, en 2023 puso en marcha en la localidad el Programa Jourdain, calificado como “el primer experimento en Francia y Europa en el tratamiento de aguas residuales, para asegurar el suministro de agua potable en la región” (2).

En 2011 la Fundación Gates financió el concurso RTTC (“Reinvent the Toilet Challenge”) en el que participaron ocho universidades para filtrar y separar los diversos componentes de las aguas fecales.

La retórica que justifica el reciclado de las aguas residuales es el mantra de siempre: el cambio climático va a causar sequías, por lo que hay que asegurar el suministro de agua potable “de muy alta calidad”, dicen los folletos publicitarios de la industria de los saneamientos.

Si una multinacional, como Unilever, forma parte de la coalición de los inodoros, es porque la economía política de los excrementos incluye un componente alimentario, específicamente destinado a transformar los orines y las heces humanas en alimentos nutritivos y sanos.

La materia prima es abundante. Los 8.000 millones de habitantes del planeta fabrican excrementos humanos cada día, lo que equivale a 3,8 billones de litros. Una vez capturados, ofrecen posibilidades de reciclado muy interesantes, dice la Toilet Board Coalition. Por eso el gobierno de India inició un ambicioso programa para que las personas no defequen al aire libre. La materia primera se pierde y, para recuperarla, instalaron cien millones de letrinas. De esa manera India se convierte en un país con la etiqueta ODF (“libre de defecación en espacios abiertos”). El negocio es doble: unas empresas fabrican los inodoros y las otras recogen los excrementos.

La técnica para reciclar las aguas fecales se basa en la cría de larvas de la mosca soldado negra (Hermetia illucens). Las llaman las “moscas ecológicas” por su excepcional capacidad de convertir los desechos orgánicos en proteínas de alta calidad, lípidos y nutrientes esenciales. El polvo se procesa en un producto digerible, denso en nutrientes que se utiliza en una amplia variedad de alimentos y bebidas: harina, masa para pasteles y galletas, barritas proteicas, cerveza, cereales para el desayuno y otros succedáneos de la carne y los lácteos (3).

Una empresa sudafricana, Gourmet Grubb, ahora llamada De Novo Foodlabs, vende helados Entomilk (4) y otros productos “alimenticios” procesados por esas larvas: leche, yogures, quesos…

La técnica de utilizar larvas de mosca negra para crear nuevos “alimentos” a partir de excrementos humanos recogidos en las alcantarillas es un proyecto que cuenta con el apoyo de EAWAG, el instituto de investigación del agua, que tiene su sede en Zurich y que en 2012 fue subvencionado por la Fundación Gates con 40.000 dólares por su labor en el diseño de los nuevos inodoros capaces de reciclar las aguas fecales (5).

Para capturar el máximo posible de heces, EAWAG se asoció con la empresa austriaca Eoos para fabricar una letrina móvil que contiene su propio filtrado de aguas y no necesita alcantarillas. Fue desarrollado dentro del programa de subvenciones de la Fundación Gates y lo llaman “Blue Diversion Toilet”. Al separar y reciclar las aguas, el inodoro sirve también de grifo para beber agua reciclada, e incluso de ducha (6).

Las larvas de mosca negra se utilizan para elaborar fertilizantes y biocombustibles, así como en la “alimentación animal”. En 2023 la Unión Europea aprobó su comercialización para la “alimentación humana” bajo la etiqueta de “nuevos alimentos”. Ciertos productos procesados que contienen larvas de mosca negra —como harinas, proteínas o ingredientes en barras energéticas— se pueden comercializar legalmente en la Unión Europea.

Otros países, como Canadá, Suiza y algunos en Asia, también han avanzado en la regulación de los insectos como fuentes de proteínas para consumo humano, incluyendo las larvas de mosca negra.

Mientras las grandes multinacionales se apoderan de los manantiales de agua potable y la venden embotellada, los demás se tendrán que conformar con beber las aguas fecales recicladas. Sin denominación de origen. Se trata de experimentos que ya se han probado en África. Por ejemplo, las letrinas de última tecnología “Blue Diversion Toilet” se probaron en Uganda en 2013 y al año siguiente en Kenya.

Si los negros no se mueren al consumir el agua reciclada, pronto los veremos en nuestras grandes metrópolis y urbanizaciones… además de en nuestras mesas.

(1) https://medium.com/@TheToiletBoard/accelerating-the-sanitation-economy-the-fortune-in-our-toilets-28653366d952
(2) https://www.veolia.com/en/our-media/news/vendee-eau-help-veolia-preparing-future-through-its-jourdain-programme-first
(3) https://www.marketresearchintellect.com/blog/black-soldier-fly-larvae-powder-the-eco-friendly-superfood-revolutionizing-the-food-and-beverage-industry/
(4) https://edition.cnn.com/2019/07/25/business/gourmet-grubb-insect-ice-cream-intl
(5) https://www.gatesfoundation.org/Ideas/Media-Center/Press-Releases/2012/08/bill-gates-names-winners-of-the-reinvent-the-toilet-challenge
(6) https://www.dezeen.com/2015/04/06/blue-diversion-toilet-eoos-eawag-sanitation-water-filter/

Muere otro palestino preso en las cárceles israelíes

Unas semanas después de la liberación de cerca de dos mil presos palestinos, las condiciones en las cárceles israelíes siguen siendo brutales. Un prisionero de 63 años, Muhammad Hussein Ghawadra, falleció el domingo en la prisión de Janout, en Israel, según el Comité de Asuntos de Prisioneros y Ex Prisioneros Palestinos. Con esta muerte, el número de palestinos fallecidos bajo custodia asciende a 81.

Llevaba detenido desde agosto del año pasado y era originario de Yenín, en Cisjordania. Uno de sus hijos permanece encarcelado bajo detención administrativa (sin juicio), mientras que otro fue liberado a principios de octubre como parte del acuerdo de alto el fuego firmado entre Israel y Hamas.

Hace unas semanas, cerca de dos mil prisioneros palestinos fueron liberados dentro del acuerdo de alto el fuego firmado el 10 de octubre. Numerosos testimonios publicados en los medios de comunicación detallan las duras condiciones de su detención y las torturas que sufrieron. Abusos, privaciones de todo tipo… Para un palestino, estar encarcelado en las prisiones israelíes es como descender a los infiernos.

Según el Comité de Prisioneros Palestinos, la represión se ha intensificado aún más tras esta oleada de liberaciones, a pesar de la atención mediática recibida: “La administración penitenciaria de ocupación ha intensificado sus crímenes y violaciones, ya que los testimonios de los prisioneros liberados constituyen prueba concluyente de torturas y ejecuciones acumuladas dentro de las prisiones, lo cual quedó claramente reflejado en los cuerpos de los mártires entregados como parte del acuerdo”. Desde 1967, 318 palestinos han muerto en prisiones israelíes.

Un comunicado publicado el domingo por el Comité advierte sobre el deterioro de las condiciones de vida en la prisión de Megido desde la entrada en vigor del alto el fuego. Con repetidas palizas y una represión cada vez más intensa, el ambiente se ha vuelto insoportable: “La atención médica es prácticamente inexistente y los detenidos solo pueden ducharse durante su breve periodo de ejercicio”. La cantidad de alimentos distribuidos a los detenidos se ha reducido, al igual que los productos de higiene: apenas un cuarto de taza de champú y un rollo de papel higiénico por semana por preso, dice el abogado del Comité, que describió esas prácticas como “una flagrante violación de los derechos humanos y legales de los presos palestinos” e hizo un llamamiento a la intervención de las instituciones internacionales para presionar a Israel.

Lejos de considerar la mejora de las condiciones de detención de los presos palestinos, el gobierno israelí parece avanza hacia un endurecimiento de la legislación que les afecta. Recientemente fue aprobado un proyecto de ley por el Parlamento israelí.

Con el apoyo de Netanyahu, el Comité de Seguridad Nacional del Parlamento votó el lunes a favor de una ley que establece la pena de muerte para quienes cometan “ataques terroristas”, en clara referencia a los presos palestinos. Esta medida también cuenta con el respaldo del ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, uno de los políticos más fanáticos del gobierno de Tel Aviv. De hecho, fue Otzma Yehudit, miembro del partido de Ben-Gvir, quien presentó el proyecto de ley.

Para los presos palestinos, la aprobación de la ley representa “un paso más en la legalización de un crimen que se ha practicado durante décadas”. Según ellos, “la ocupación nunca ha cesado de ejecutar a palestinos fuera de todo marco legal, ya sea mediante detenciones, interrogatorios, asesinatos selectivos o negligencia médica deliberada, que se ha convertido en un método sistemático de eliminación lenta”.

Los debates en torno a la ley se desarrollan en un contexto de tensión, tras la detención de la abogada militar Yifat Tomer-Yerushalmi. La policía sospecha que filtró un vídeo de una cámara de seguridad en agosto del año pasado. El vídeo muestra a una prisionera palestina siendo violada en grupo por aproximadamente diez soldados israelíes en el campo de detención de Sde Teiman, célebre por el terror que perpetran los carceleros contra los presos palestinos. De los soldados que aparecían en el vídeo, cinco fueron finalmente detenidos el miércoles pasado gracias a la acumulación de pruebas.

El caso ha causado revuelo en Israel. La polémica sobre las condiciones de detención de los presos palestinos se ha reavivado con los últimos avances en la investigación. De ahí la importancia del proyecto de ley. Según los presos palestinos, el gobierno israelí “ha condicionado la supervivencia política de su coalición a la aprobación de esta ley”.

—http://www.presos.org.es/index.php/2025/11/07/muere-otro-palestino-preso-en-las-carceles-israelies-y-van-81-por-juanma-olarieta/

Los tribunales fascistas británicos: juicios farsa en 36 minutos

Con la Audiencia Nacional, en España ya estamos acostumbrados a los tribunales fascistas, los consejos de guerra y los juicios sumarísimos. Desde 1939 los antifascistas se han acostumbrado a ellos y creen que eso, o sea, el fascismo, es lo “normal”. Pero en otros países europeos, como Reino Unido, se tiran de los pelos por este tipo de farsas judiciales. El fascismo es algo novedoso para ellos.

A los acusados ​​de “terrorismo” por apoyar a Acción Palestina les han privado del jurado y la duración de las farsas con toga se limitan a 36 minutos, con penas de cárcel de hasta seis meses.

El delito de los acusados es luchar contra el genocidio de Gaza. En lugar de concederles el Premio Nóbel de la Paz, los sientan en el banquillo. Eso exactamente el fascismo, algo cada vez más real en Europa a medida que los laboristas (“la izquierda” británica), ya no se enfuerzan por engañar a nadie.

Los planes de fascistización fueron elaborados por el juez Michael Snow (1), el pelele que sentó a Julian Assange en el banquillo de los acusados por decir la verdad, otro de los peores “crímenes” que se han puesto en boga. Tras ser sacado a rastras de la embajada ecuatoriana en 2019, lo llevaron delante de Snow, que le insultó llamándole “narcisista”. Para ello no necesitó pruebas de ninguna clase; le bastó con leer los periódicos de la mañana.

Ahora Snow ha decretado que los 2.000 acusados de “terrorismo” por apoyar a Acción Palestina van a ser juzgados en grupos de cinco, con diez acusados cada día, lo que resultará en 36 minutos para que cada acusado, cada abogado y cada fiscal interrogue, argumente y muestre las pruebas o la falta de ellas.

En una audiencia preliminar celebrada la semana pasada, una de las acusadas, Deborah Wilde, de 72 años, objetó que estos juicios serían demasiado cortos para permitir una defensa adecuada. El juez Snow le replicó: “Estoy convencida de que hay tiempo suficiente. No voy a conceder más tiempo. Su único recurso es el Tribunal Superior”.

Es una payasada típicamente inquisitorial. Snow es un cínico. Sabe que los acusados no pueden permitirse un recurso ante el Tribunal Superior.

Acostumbrados a las buenas maneras, en Reino Unido se quedan sorprendidos de que con la legislación “antiterrorista” en la mano se pueda condenar a alguien por meras sospechas. No importa si son fundadas o no. Puede que sean completamente erróneas, pero si alguien levantó las sospechas de un policía, bastan los “motivos razonables”.

“Es un delito de responsabilidad objetiva”, dice Murray sorprendido (2). Pero así es la historia misma de la represión política, de la que España tiene muchos casos que contar. Te detienen, te juzgan y te condenan por ser republicano, antifascista, anarquista, comunista… e incluso por ser rapero. No hace falta hacer muchas preguntas. “Estás fichado”, decían en tiempos del franquismo. La policía te ha visto en reuniones, en manifestaciones, en actos…

Lo demás no les importa a los jueces. Solo quieren oir a un policía decir en estrados que el reo apoya a una “organización terrorista”. Las demás explicaciones sobran, son reiterativas, políticas, pataletas…

El destino de los 2.000 acusados está sellado. Marca “un punto de inflexión en la precipitada caída de Reino Unido hacia el fascismo”, escribe Murray. Bienvenidos al fascismo. En España somos veteranos en esto: estamos a punto de celebrar los 50 años de la muerte del asesino Franco, que marca el punto de inflexión de un fascismo a otro.

(1) https://www.bbc.co.uk/news/articles/c051g2q5651o
(2) https://www.craigmurray.org.uk/archives/2025/10/36-minute-trials-and-no-jury-starmers-fascist-mass-courts/

Los alquimistas modernos también son capaces de convertir en oro todo lo que tocan

En la Edad Media los alquimistas demostraron que eran capaces de convertir en oro los metales que manipulaban. Los economistas son los alquimistas modernos, les imitan y ni siquiera necesitan materia prima; la falsifican. Primero hicieron pasar los metales como si fuera oro y, al final, acabaron por utilizar cualquier papel para sus trucos de magia. Inventaron el papel moneda, el dinero fiduciario, que ha alcanzado su máximo esplendor con el capital financiero contemporáneo.

Hoy el mundo se ha acostumbrado a la magia y las falsificaciones de dinero. Incluso las ha convertido en un negocio: las bolsas de valores, cuyo nombre quizá es también alquímico porque, en realidad, los papeles que se intercambian unos y otros no valen nada, como las fichas de un casino. Sin embargo, la magia moderna llena los cursos de las facultades de economía, creando legiones de “expertos” que hablan una jerga incomprensible para el resto de los mortales.

Es el caso del “efecto Cantillon”, una teoría formulada por el economista irlandés Richard Cantillon hace tres siglos. En 1730 Cantillon sostuvo que una inyección de oro en los mercados sube los precios pero no de una manera uniforme, sino gradual y diferenciada, porque se distribuye desde el punto donde se inyecta (1).

En otras palabras, los efectos de las subidas de precios afectan de forma diferente a las distintas clases sociales, dependiendo de la puerta de salida de los lingotes de oro.

El economista analizó la experiencia de la inflación del siglo XVI, causada por la introducción en Europa del oro procedente del saqueo español de las colonias americanas.

Fue la corona española la que inicialmente se enriqueció con el oro, y Cantillon sostuvo que la inflación apareció en la economía progresivamente, empezando por los proveedores de la corona española. Fue un expolio por partida doble: el oro enriqueció, pero la inflación enriqueció todavía más. Pero sólo a unos pocos, naturalmente.

La segunda era de la alquimia financiera

Hoy el dinero fiduciario es una característica esencial del capital financiero, lo mismo que los bancos centrales que lo imprimen. Esas gigantescas emisiones de papeles no se reparten de manera aleatoria por la calle, tirándolos desde un helicóptero. Se lo prestan a los gobiernos, a los bancos privados y a los grandes monopolios. Por eso la inflación se mueve en círculos concéntricos, desde un pequeño círculo de personas adineradas hasta colectivos sociales cada vez más amplios de afectados.

La inyección de dinero fiduciario funciona según el efecto Cantillon. A diferencia de los grandes especuladores, la población no puede abrir una cuenta corriente en el banco central. Son los grandes especuladores quienes acceden al dinero que emiten los bancos centrales. Se trata de bancos privados, fondos buitre y grandes monopolios que lo obtienen a tipos de interés reducidos o nulos. Luego ese mismo dinero se presta a tipo de interés más elevados o se transfiere a las bolsas, lo que eleva la cotización de las acciones y demás titulos bursátiles.

“El dinero no es neutral”, escribió Cantillon. Mientras la subida del precio de las mercancías empobrece a los trabajadores, la subida de los tipos de interés enriquece a los especuladores, lo mismo que el aumento en la cotizacion de las acciones.

Ya no se llama alquimia, ni magia, sino ingeniería financiera. Por ejemplo, durante la pandemia, cuando los tipos de interés eran negativos o cero, las grandes empresas tecnológicas compraron acciones, incluso sus propias acciones, revendiéndolas posteriormente. Otros compraron inmuebles y viviendas, amasando grandes sumas de dinero. Esos tipos de interés nunca los alcanzan los trabajadores cuando acuden a un banco para contratar una hipoteca.

Las emisiones de dinero benefician, pues, a quien está más cerca del emisor: a los especuladores, los parásitos y los buitres. Es un expolio de los oprimidos en favor de los opresores. Los bancos centrales, de propiedad pública, rescatan a los bancos privados. Los salvan de la quiebra con el dinero de todos. Sacan el dinero del bolsillo de los trabajadores y lo meten en el de los capitalistas.

El gran salto adelante del capital financiero

El dólar se ha movido así desde 1945 y, además, no en único mercado sino en el mundo entero. Es otro caso paradógico en el que el endeudamiento no arruina sino que beneficia al deudor. Por eso Trump acaba de firmar la Ley Genius para eliminar una deuda gigantesca, sostener al dólar y seguir emitiendo monedas o, mejor dicho, criptomonedas, un ejemplo típico del efecto Cantillon: las criptomonedas también benefician al que las emite.

La conversión del dinero fiduciario en dinero digital es el segundo gran salto adelante del capital financiero y, como es natural, tiene su propia alquimia incomprensible: tokens, blockchain…

Trump firmó la Ley Genius el 18 de julio rodeado de los cabecillas de las empresas más importantes de criptomonedas, como Gemini, Coinbase, Circle y Kraken. Él forma parte de ese reducido círculo de parásitos y especuladores y presentó su Ley como una victoria de la innovación tecnológica, que posicionará a Estados Unidos como “dirigente indiscutible de los activos digitales”.

Es la primera regulación de las criptomonedas estables en Estados Unidos, un mercado que ya mueve transacciones valoradas en más de 260.000 millones de dólares, superiores a las de Visa y Mastercard juntas. Gigantes como Amazon y Walmart ya están probando pagos con criptomonedas estables. Cada año crecen un 28 por cien y podrían alcanzar los dos billones de dólares en 2028.

La Ley Genius podría multiplicar por diez el mercado de las monedas estables para 2030, integrándolas en las finanzas tradicionales. Se espera que entre en vigor después de noviembre del año que viene y el salto es el mismo que se dio con el dinero fiduciario. No es una falsificación cualquiera; tiene el respaldo del Estado porque está ligada al dólar.

En tiempos de Biden, las critomonedas estables se consideraban otros tantos “riesgos sistémicos”. Por eso la Ley Genius impone una estabilidad “política” en el mercado, que debe evitar crisis como la de TerraUSD, que en 2022 puso de relieve los peligros de las criptomonedas estables meramente privadas, sin respaldo político (2). A partir de ahora pasan de un mercado especulativo (privado) a convertirse un pilar de las finanzas digitales reguladas (público).

Las criptomonedas estables vinculadas al dólar estarán “respaldadas al cien por cien” por bonos y otros activos del Tesoro de Estados Unidos, creando una nueva demanda de deuda estadounidense. En otras palabras, los 35 billones de dólares actuales de deuda no sólo no se pagarán nunca sino que se incrementarán hasta límites insospechados, creando una enorme pirámide de papeles.

El Secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha reconocido que las emisiones “consolidarán el dominio mundial del dólar”. Reforzarán su posición como moneda de reserva y facilitarán los pagos en dólares en el mercado mundial, atrayendo flujos de capital extranjero hacia los bonos del Tesoro.

Siguiendo con el cuento de lechera, las criptomonedas estables reducirán los tipos de interés estadounidenses y, de rebote, el coste del endeudamiento para el gobierno estadounidense. Es magia.

(1) https://es.scribd.com/document/446300056/Cantillon-Richard-Ensayo-Sobre-La-Naturaleza-Del-Comercio-en-General-pdf
(2) https://blockapps.net/blog/what-caused-the-depeg-of-terrausd-an-in-depth-analysis-of-its-collapse/

Poder, dominación, organización: el Consejo Judío del gueto de Lodz

Las formas modernas de administración de empresas derivan de las formas nazis de gobierno de los territorios ocupados en el este de Europa. Entre 1941 a 1944 el SS Oberführer Reinhard Höhn, jefe de departamento de la Dirección Principal de Seguridad del Reich y destacado ideólogo nazi, dirigió una revista sobre la organización de la dominación política y económica dirigida a altos oficiales de las SS.

La revista Reich – Volksordnung – Lebensraum (Reich – Orden Popular – Espacio Vital) abordaba, entre otros temas, la cuestión del exterminio y el mantenimiento del poder en los territorios ocupados del este de Europa durante la Segundo Guerra Mundial.

Después de la guerra Höhn obtuvo documentación falsa y se escondió durante un tiempo, hasta que en 1956 fundó la Academia de Ejecutivos de Negocios de Bad Harzburg, donde oficiales de las SS impartieron lecciones a los administradores de grandes empresas, así como a los oficiales del ejército alemán. Más de 600.000 empresarios alemanes se formaron en aquella Academia.

En 1962 el nazi presentó su sistema de administración, al que llamó “Modelo Bad Harzburg” que, en las décadas siguientes, dominó la gestión empresarial y miltar en Alemania, basada en el principio de la autoexplotación. Los esclavos deben participar en la organización de la esclavitud y los explotados en la maquinaria de la explotación.

Es algo muy mal comprendido en algunos esquemas ideológicos simplistas, donde las clases sociales aparecen separadas por un muro infranqueable, de manera que los trabajadores siempre deberían adoptar posturas “de clase”, por ejemplo, en el momento de votar una huelga o en unas elecciones.

La historia del movimiento obrero desmiente ese esquema. La burguesía tiene sus propias correas de transmisión dentro de la clase obrera. La traición se organiza. Desde los mismos orígenes del movimiento obrero, los capitalistas sustituían a los obreros por esquiroles en las huelgas y en los centros de trabajo crearon “sindicatos amarillos” para contrarrestar a los “de clase”.

En las cárceles existían los “cabos de vara”, que eran presos que ejercían la represión por cuenta de los carceleros y en los campos de concentración había Sonderkommandos y “kapos”, que eran el último eslabón de la cadena que mantenía la sumisión.

Antes de descolonizar, las metrópolis organizaron a la población autóctona para seguir manteniendo la dominación una vez declarada la independencia formal. Así crearon la entelequia de “Vietnam del sur”, mientras en Argelia tenían a los “harkis” como quinta columna.

El gueto de Lodz

En la Segunda Guerra Mundial los nazis crearon guetos gestionados por los propios judíos a través de los “judenrat”, los consejos judíos, nombrados por los nazis entre los colaboracionistas más destacados de la población.

Además de gestionar servicios básicos como comedores colectivos, enfermerías, oficinas de correos y escuelas de formación profesional, las tareas habituales de los consejos incluían proporcionar mano de obra esclava a los nazis y reunir cuotas de judíos para su “reasentamiento en el este”, un eufemismo para referirse a las deportaciones a los campos de concentración.

Rumkovski

El gueto de Lodz es uno de los mejores ejemplos. Cuando en 1939 los nazis invadieron Polonia, Lodz pasó a formar parte de un territorio independiente del gobierno general establecido por lo nazis para la mayor parte de la Polonia. Las comunidades judías más pequeñas fueron disueltas y reubicadas a la fuerza en guetos urbanos.

El jefe del Consejo Judío de Lodz fue Chaim Mordechai Rumkowski, un sionista nombrado por los nazis. El 16 de octubre de 1939 Rumkowski seleccionó a 31 colaboracionistas judíos para formar parte del Consejo. Sin embargo, menos de tres semanas después, el 11 de noviembre, veinte de ellos fueron ejecutados y el resto desapareció, tras denunciarlos ante los nazis alemanas “por negarse a aprobar sus políticas”. Unas semanas más tarde se nombró oficialmente un nuevo Consejo.

Si por razones de actualidad alguien busca paralelismos entre los nazis y los sionistas, no tiene más que recordar a un fiel escudero como Rumkowski. Es una manera de entender que la represión contra los judíos hubiera resultado imposible sin la participación de los propios judíos, tanto en los guetos como en los campos de concentración.

El campo de concentración de Chelmno

Lo mismo que los campos de concentración, el gueto de Lodz era una fábrica con la mano de obra esclava, parecida a la que aparece en la película “La lista de Schindler”. Rumkowski transformó el gueto en una plataforma industrial que fabricaba suministros de guerra para la Wehrmacht.

Pero no toda la población estaba capacitada para trabajar, sobre todo los ancianos; había que llevar a cabo una selección. En 1941 se inauguró el campo de concentración de Chelmno y los nazis ordenaron a Rumkowski que se encargara de elaborar las listas de habitantes del gueto que debían ser deportados al nuevo campo de concentración.

Cuando el 4 de septiembre de 1942 los alemanes le exigieron a Rumkowski la deportación de 20.000 niños menores de diez años al campo de exterminio de Chelmno, pronunció un discurso dirigido a la población del gueto que aún se conserva: “¡Entregadme a vuestros hijos!”, les gritó.

Rumkowski organizó en varias oleadas la deportación de los habitantes del gueto. Comenzaron en enero de 1942, cuando unos 10.000 judíos fueron enviados a Chelmno en trenes, el 2 de abril fueron 34.000 más, en mayo 11.000 y en septiembre de 1942 otros 15.000, hasta un total de 71.000 en aquel año.

Tras las victorias del Ejército Rojo en el frente oriental, los alemanes liquidaron el gueto en 1944. Los que quedaban fueron enviados a campos de exterminio. El gueto de Lodz, que había comenzado con una población de 165.000 habitantes, en el momento de la liberación solo contaba con 877 supervivientes.

Debido a la confiscación de dinero en efectivo y otras pertenencias, Rumkowski acuñó vales o dinero fiduciario (“el ersatz”) con su rostro, que también aparecía en los sellos postales. Solo con la nueva moneda se podían comprar raciones de comida y otros artículos de primera necesidad. Esta propuesta ilustra el poder de Rumkowski. Los habitantes del gueto apodaron la nueva moneda como “Rumkin”.

El sionista dirigía la policía judía del gueto y con su ayuda disolvió violentamente las manifestaciones. En ocasiones, solicitaba a los nazis que acudieran a disolver las protestas, lo que solía acabar con la muerte de algún resistente. Los dirigentes de los colectivos eran castigados impidiéndoles ganarse la vida, lo que, en la práctica, significaba que ellos y sus familias estaban condenados a morir de hambre.

En ocasiones, los huelguistas y manifestantes fueron detenidos, encarcelados o enviados a campos de trabajo. Para la primavera de 1941 casi toda la oposición había sido aplastada.

Pero Roma no paga a traidores. En agosto de 1944 le tocó el turno a Rumkowski y su familia, que fueron deportados a Auschwitz, donde los propio presos le ejecutaron a golpes el 28 de agosto de 1944 por su colaboración con los nazis.

La represión en Europa va de la mano del rearme

Silenciosamente y sin debate público, Bélgica también afina sus instrumentos represivos, siguiendo el modelo ensayado durante la pandemia y los estados de alarma. Un proyecto de ley pretende introducir el “estado de crisis“, un tercer régimen de excepción que se insertaría entre el estado de paz y el estado de guerra, los únicos dos reconocidos actualmente por la Constitución (*).

Oficialmente es para abordar mejor ese nuevo invento que han llamado “amenazas híbridas”, que vale lo mismo para un roto que para un descosido. Es uno de esos términos jurídicos imprecisos que necesitan los gobiernos para justificar cualquier cosa. Los pretextos son tanto los ciberataques, como la desinformación y cualquier cosa que consideren “desestabilizadora” para el Estado.

¿Cuándo hay una “amenaza híbrida”? ¿quién decide lo que es verdad y lo que es mentira?

La declaración de crisis, como la de pandemia, abre las puertas a la suspensión del “imperio de la ley”, es decir, a la privación de libertades y derechos y al despliegue del ejército en las calles sin tener que declarar el estado de guerra.

Las opiniones críticas y las páginas webs que las expresen lo van a tener muy mal. Vuelve la Inquisición en busca de bulos y noticias falsas para que resplandezca “la verdad” de la mano de los cretinos del estilo Newtral, Maldita o Killbait.

Ante la proliferación de críticas y denuncias “desestabilizadoras”, el ejército tomaría el control, movilizando sus tropas y sus medios para evitar la difusión de informaciones y opiniones disidentes.

En los países de la Unión Europea, las doctrinas de la “defensa híbrida contra amenazas” —un concepto impreciso y genérico— permiten a los gobiernos ampliar su margen de acción sin tener que recurrir a los marcos clásicos del estado de guerra o de emergencia. La seguridad interior se militariza gradualmente, la vigilancia se normaliza y la libertad se esfuma en el aire.

Primero silenciaron a los rusos, medios como RT o Sputnik. Luego fueron a por los “prorrusos” y finalmente acabarán con todos los demás. Ya está ocurriendo con quienes se oponen al genocidio de los palestinos, como comentábamos ayer.

No se va a librar a nadie que alce la voz. La represión en Europa va de la mano del rearme. Necesitan poner firme a la población, tener peleles fieles, sumisos y disciplinados. Los tiempos de las libertades y los derechos fundamentales han quedado muy atrás.

Se veía venir desde la pandemia, los confinamientos y los toques de queda. En Bélgica había dos estados de excepción y ahora habrá un tercero. En España había tres y ahora también habrá más. Con el tiempo, los “estados de crisis” se harán permanentes para que -poco a poco- la población trague y se acostumbre a hacer lo que le mandan los militares. Las sociedades europeas acabarán siendo cuarteles.

(*) https://www.lecho.be/…/entre-guerre-et…/10614768.html

18 encarcelados en Reino Unido por intentar parar el genocidio en Gaza

El gobierno británico incluyó al colectivo solidario “Acción Palestina” en el listado de organizaciones terroristas prohibidas por la ley y, pocos días después, Estados Unidos eliminó de la suya a la sección siria de Al Qaeda.

Los terroristas entran y salen de los catálogos, igual que los tomates de la nevera. Es una reedición del capirote medieval que ponía la Inquisición a los herejes o a las brujas. Las etiquetas no solamente son tópicos para el consumo retórico de los medios de intoxicación, sino que en ocasiones, como ésta, adquieren un alcance jurídico. Te llaman hereje y acabas en la hoguera; te llaman terrorista y acabas en la cárcel.

En Reino Unido ascienden a 18 las personas encarcelados por intentar parar el genocidio en Gaza. Les han aplicado la ley antiterrorista, a pesar de que son quienes están luchando contra el terrorismo. Por lo tanto, los verdaderos terroristas son los policías, los fiscales, los jueces y los ministros del gobierno británico. Sólo los verdaderos Estados terroristas redactan listados de terroristas.

Por su propia naturaleza, los dogmas funcionan así. Nadie pregunta por los motivos de etiquetar a alguien como “terrorista”. Es algo mecánico. Las etiquetas se consolidan por el mero uso. A base de repeticiones en los medios de comunicación, se quedan pegadas al paladar y son tan reversibles como los calcetines.

Cuando alguien logra sacarse los dogmas de la cabeza, le resulta evidente que Al Qaeda es una organización terrorista, lo mismo que quienes la crearon, esto es, Estados Unidos, Israel y Reino Unido, entre otros países.

Por lo tanto, quienes se oponen a países sanguinarios como esos tres, están luchando contra el terrorismo y ni deberían ser llamados “terroristas”, ni deberían estar encarcelados.

A los pacifistas les llaman violentos aunque son ellos los que tienen el monopolio de la violencia y, por lo tanto, del terror. Quienes rocían con pintura los aviones de guerra británicos, como los miembros del colectivo “Acción Palestina”, no cometen ningún delito y deberían ser condecorados con una medalla al civismo internacional.

Hasta las expresiones de apoyo a “Acción Palestina” son ilegales, lo que está provocando detenciones en Reino Unido. Roger Waters, miembro británico de Pink Floyd, ha sido denunciado ante la policía antiterrorista británica por los sicarios de Israel por una declaración pública en la que afirmó: “Apoyo a Acción Palestina. Es una organización maravillosa. Es no violenta”.

Pero es típico de los países imperialistas considerarse a sí mismos como el ombligo del mundo, la máxima expresión de la democracia, las libertades, derechos y garantías. “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”.

No hay que olvidar nunca lo que Nebrija escribió hace 500 años en la primera gramática de la lengua castellana: “La lengua es compañera del imperio”. Las palabras significan lo que los imperialistas quieren que signifiquen, porque son ellos los que escriben los diccionarios.

(*) https://samidoun.net/es/2025/04/free-the-filton-18-encarceladas-en-el-reino-unido-por-intentar-parar-el-genocidio/

Guerra y matanzas durante la ocupación de la URSS por los nazis

La memoria histórica no sólo falla en España. En la mayor parte de Europa ocurre algo parecido y por eso el Dia de la Victoria contra los fascistas pasa desapercibido… excepto en Rusia. Un mapa europeo de 1941, cuando el III Reich atacó la URSS, mostraría que los nazis y sus socios europeos eran casi la totalidad del Continente. No obstante, el nazismo se ha asociado casi exclusivamente a Alemania porque nadie quiere pertenecer al un país perdedor.

Por ejemplo, Hungría fue un país perdedor. Declaró la guerra a la URSS el 27 de junio de 1941 y movilizó cinco brigadas (45.000 efectivos) para participar en la Operación Barbarroja junto a la Wehrmacht. Estaban armados con 200 cañones, 160 tanques y 100 aviones. Además, los representantes húngaros se ofrecieron voluntarios para servir en las SS. Como consecuencia de ello, más de 300.000 húngaros murieron en la URSS y más de 500.000 fueron capturados.

Con el ejército alemán que cruzó la frontera de la Unión Soviética, fueron casi todos los países europeos. Participaron tropas de Italia, España, Francia y Finlandia. El ejército rumano fue el más numeroso, con 473.000 efectivos.

El núcleo de la Segunda Guerra Mundial fue el frente oriental. La URSS soportó el grueso de la lucha contra el fascismo y su experiencia histórica al respecto es muy diferente a la de Europa occidental. El fascismo se empleó a fondo en esa región, destapando su verdadero rostro.

Con excepción de España, sólo los pueblos de la URSS han aprendido cabalmente lo que es el fascismo.

El caso de Polonia es significativo. En enero de 1934 una de las primeras iniciativas importantes de política exterior del III Reich fue firmar un pacto de no agresión con Polonia. El gobierno de Varsovia esperaba que Hitler fuera a la guerra con la URSS y estaban dispuestos a ayudar a su socio nazi porque esperaban recibir parte del botín alemán.

Cuando el III Reich invade el país, el ejército no se lo tomó así. No sólo no hubo ninguna oposición sino que les dieron la bienvenida. Realizaron maniobras en presencia de sus “invitados”. El Sejm, el parlamento polaco, aprobó una ley castigando los insultos al Führer y sus socios.

Durante la ocupación de Polonia, continuó la cooperación entre las instituciones locales y las tropas de Hitler. La policía auxiliar (Policja pomocnicza) fue utilizada en la lucha contra la guerrilla y el movimiento antifascista. En Polonia fue una guerra civil: unos estaban con los nazis y los demás fueron sus víctimas o se pasaron a la resistencia.

La mayoría de los campos de concentración –Auschwitz, Treblinka, Majdanek, Chelmno, Belzec y Sobibor– se levantaron en la Polonia ocupada. Allí había, entre los nazis, muchas colaboracionistas afines que participaron en acciones sangrientas, como los ucranianos.

También en Polonia hubo muchos traidores a su propio país. Casi 500.000 se sumaron a las tropas de Hitler. Algunos de ellos participaron en la ocupación de Francia y otros lucharon en el Ejército Africano de Rommel en África y en Balcanes. También fueron a la URSS a combatir al Ejército Rojo.

Al final de la guerra los nazis buscaron rendirse a las potencias occidentales para no caer en manos del Ejército Rojo. Por su parte, los ucranianos capturados renegaron de su nacionalidad y se hicieron pasar por polacos para que no los enviaran presos a la URSS. Al fin y al cabo, buena parte de Ucrania había pertenecido a Polonia.

Al final de la guerra, más de 60.000 polacos que habían luchado en las filas de Hitler fueron llevados al “gulag”. Entre dos y tres millones de personas en Polonia tienen un pariente que sirvió en el ejército alemán.

El asesinato de 248 mujeres del internado de Makarievskaya Pustin

A finales de 1941 las hordas nazis llegaron al antiguo monasterio de Makarievskaya Pustin, en el distrito de Tosno, Leningrado. Las instalaciones se habían reconvertido en un internado siquiátrico que alojaba a mujeres. Los alemanes etiquetaron a las pacientes como “peligrosas” e “indignas de vivir” en los documentos oficiales.

En enero del año siguiente un Einsatzgruppe (batallón de castigo) formado por 50 finlandeses y estonios confiscó todos los alimentos y medicinas de las pacientes.

En dos semanas murieron de hambre 52 mujeres y, a principios de febrero, el batallón de castigo visitó de nuevo el lugar. Por orden del comandante del destacamento, el “starosta” Ivan Kuznetsov enganchó tres caballos y se llevó a varios miembros del batallón, que sacaron a las pacientes de las instalaciones, las subieron a las carretas y las llevaron al campo, donde fusilaron a otras 248 pacientes.

También asesinaron a la enfermera Rosa Semyonovna, que intentó proteger a las mujeres internadas. Los cuerpos fueron enterrados en una fosa común cerca del antiguo monasterio.

Los Programas Aktion

Los nazis llamaron “Aktion” a las masacres y operaciones de “limpieza”, como las que llevaron a cabo con los pacientes de los hospitales siquiátricos. El programa Aktion T4 comenzó en Alemania y, posteriormente, se extendió a los territorios ocupados de la URSS. En el hospital de Luga, a 100 kilómetros de Tosno, mataron a 300 pacientes y lo mismo hicieron en el de Siversky.

Como hemos explicado, los Einsatzgruppen de las SS eran los encargados de las operaciones de “limpieza”, un eufemismo para referirse a los asesinatos en masa de civiles pertenecientes a los funcionarios soviéticos, los guerrilleros, los comunistas, los gitanos y lo que calificaban como “asociales”.

Para ejecutar sus tareas se dividían en unidades operativas más pequeñas, llamadas Einsatzkommando y contaban con el apoyo de los “starost”, que es el nombre con el que llamaban en la URSS a los colaboracionistas locales. Eran una especie de “cabos de vara” que ejercían funciones parapoliciales con una graduación subalterna dentro del ejército alemán. Uno de sus objetivos era impedir el apoyo de la población local a la guerrilla antifascista.

Recientemente los colectivos Ivan Susanin y Jaguar descubrieron una tumba que contiene los restos de varias decenas de las pacientes asesinadas, así como zapatos de mujer y platos rotos. Los cuerpos fueron exhumados.

Dichos colectivos se dedican a localizar fosas comunes de la Segunda Guerra Mundial en Rusia, especialmente en la región de Leningrado.

El teniente Hermann Hubig

Hermann Hubig

El responsable del crimen de Makarievskaya Pustyn fue el teniente de las SS Hermann Hubig, que se incorporó al partido nazi en 1933 y luego a su Servicio de Seguridad (SD). Durante el ataque a la Unión Soviética, se unió al Einsatzgruppe A, que operaban en Riga y se encargaba de las operaciones de castigo en los países Bálticos.

En septiembre de 1941 el Einsatzgruppe A se trasladó a Leningrado y se reorganizó. A Hubig le asignaron la tarea de dirigir el Einsatzkommando 1b en Tosno, Loknja y Krasnogvardeysk. En Loknja se produjeron más asesinatos bajo su supervisión. Por sus crímenes recibió la EK I y otras condecoraciones de manos del general Erich Brandenberger, a quien estaba subordinado.

Desde finales de 1942 hasta principios de 1944 trabajó en la Escuela de Dirección de la Policía de Seguridad en Berlín y luego fue oficial del Departamento Administrativo I B 3 de la Oficina Principal de Seguridad.

Tras la guerra, pasó a la clandestinidad bajo la identidad falsa de Hans Haller, con la que entre 1946 y 1959 trabajó para el servicio secreto francés. De ahí pasó al BND alemán, que tuvo que abandonar en 1966 por haber falsificado su pasado.

El mariscal de campo Georg von Küchler fue condenado a 20 años de prisión en los juicios de Nuremberg, en parte por el asesinato de mujeres con enfermedades mentales. Durante la ocupación de la URSS Küchler tuvo a Egon von Wackerbarth como oficial de inteligencia. A su vez, durante la guerra, Von Wackerbarth mantuvo un vínculos muy estrecho con Hubig y el subcomando Einsatzgruppe que dirigía.

Después de la guerra, Von Wackerbarth fue miembro de la Organización Gehlen y del BND, el servicio secreto alemán. En 1967 tuvo que declarar como testigo en el juicio contra Hubig por las matanzas cometidas cerca de Leningrado, pero no se acordaba de nada.

Durante los interrogatorios en Alemania en los años sesenta en relación con los asesinatos en los internados cercanos a Leningrado, Hubig declaró que sólo había oído hablar de una “evacuación de la institución de pasada”. Sin embargo, su chófer, que también fue interrogado, recordó la visita de ambos al internado.

La fiscalía de Constanza suspendió el proceso en 1968. Hubig también tuvo otras investigaciones, pero siempre resultó absuelto y encontró trabajo como periodista económico en Überlingen, a orillas del lago de Constanza.

En 1996 apareció en los archivos británicos un mensaje de radio de Rudolf Oebsger-Röder, fechado el 13 de octubre de 1943, según el cual Hubig conocía la ubicación exacta de las fosas comunes en Pushkin, en Tsarskoye Selo.

No importó nada. Hubig murió plácidamente poco después, en 1999. Por eso ahora algunos en Europa se echan las manos a la cabeza cuando reaparece la “extrema derecha”. ¿En qué momento se fue?

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