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Autor: Josep Cónsola (página 10 de 10)

La ley de Moore de la explotación, la ley de Moore de la represión

Cada día que pasa se le ven mejor las orejas al lobo en una simbiosis perfecta entre profesionales de la medicina, profesionales de la educación y profesionales de la represión. Unos para prescribir, otros para convencer y otros para someter a los no convencidos, y no tan solo en España, sino en los demás países donde hay que acelerar las reestructuraciones industriales, financieras, culturales, educativas, sanitarias y de relaciones laborales, ya que para esto la Unión Europea ha dispuesto de un reparto de préstamos a largo plazo sin precedentes para implantar la propuesta Next Generation EU, empezado a elaborar durante la “crisis” de 2008 y presente en el programa presentado por la presidenta del Consejo Europeo en 2019.

No estamos en un punto de partida debido a una declarada pandemia, como nos quieren hacer creer a toda costa. Estamos en un punto de llegada de un modelo de patrón tecnológico que se ha vuelto obsoleto para paliar la tendencia decreciente de la tasa de ganancia del capital.

En condiciones de la normal anormalidad que es en sí el sistema de producción capitalista, a pesar de haber cooptado hace ya años las estructuras de las organizaciones políticas y sindicales obreras, no hubiera sido fácil, o como mínimo hubiera habido una cierta resistencia a los miles, cientos de miles, millones de trabajadores asalariados o autónomos que les han recortado alrededor de un treinta por ciento de sus ingresos y a otros cientos de miles que simplemente los han despedido. Todo a expensas de la pandemia.

Estamos ante una gran reorganización del sistema productivo y social, existen suficientes datos que apuntan a esta reorganización, pero conviene también centrar la atención en las premisas que han ido determinando dicha “necesidad del capital”, a las que conviene atender.

La Ley de Moore aparecida en 1965 y posteriormente corregida en 1975, establecía los parámetros del incremento exponencial del número de transistores por pulgada cuadrada, dicho límite está llegando a su fin y ya están en marcha otras opciones al silicio pues aunque por arte de la nanotecnología hay algunos transistores del tamaño de un virus, las temperaturas que alcanzan hacen inviable su funcionamiento puesto que la energía necesaria para su enfriamiento es superior a la energía que pasa por ellos.

Un informe del International Technology Roadmap for Semiconductors (ITRS), que incluye a Intel y Samsung, afirma que los transistores podrían llegar a un punto en el que no podrían reducirse más en 2021. El proceso de fabricación o litografía de transistores, se mide en nanómetros, un nanómetro son 10-7 centímetros = 0,0000001 centímetros, y este es el tamaño de los transistores. Así pues, la fabricación de un transistor de 10 nm significa que cada transistor mide 10 x 10-7 centímetros, o 0,0000010 cm. Las empresas alegan que, para entonces, ya no será económicamente viable hacerlos más pequeños, acabando finalmente con la Ley de Moore (1).

La Ley de Moore establece la capacidad de incremento técnico de productividad de la base electrónica que hace que cualquier artilugio que interviene en la vida económica opere con mayores capacidades, y si lo extrapolamos a la explotación en el trabajo nos lleva a la siguiente consideración:

La explotación aplicada mediante técnicas convencionales (presencia física en el lugar de trabajo, incremento de los ritmos, horas extraordinarias, cuartos y quintos turnos, contratos basura, temporales, discontinuos, de formación, subcontratas, diversidad de escalas salariales para un mismo trabajo, inmigración,…) ya no es suficiente para aumentar la extracción de plusvalía y los incrementos que derivan de las mejoras técnicas complementarias de los métodos convencionales han llegado a su saturación o límite, atendiendo al modelo actual.

Es el fin de un ciclo iniciado a finales del siglo XIX e intensificado con la microelectrónica, y que, como cualquiera de los ciclos anteriores, se termina con un enorme sufrimiento para el proletariado y también ahora para las llamadas clases medias.

Las medidas que se avecinan basadas en la llamada “Inteligencia artificial” está previsto que rompan las dinámicas anteriores mediante una paulatina eliminación de la contratación colectiva para imponer la contratación individual ligada al trabajo on line de personas alejadas unas de otras en un nuevo concepto de cadena de producción. Vendido mediante la glorificación del “tele-trabajo”.

Asimismo todo tipo de operaciones bancarias jurídicas o de relación con la administración y los servicios públicos está previsto alcancen unos enormes porcentajes de utilización vía internet, e incluso puede que sea la única vía posible.

La situación actual de “estado de pandemia” vislumbra claramente que el futuro de la enseñanza, en especial la universitaria, como también la asistencia médica, se realizará cada vez más, por no decir únicamente, mediante relaciones on-line. El ejemplo de las consultas médicas virtuales en China ilustra estas afirmaciones (2).

El comercio on line y las pruebas que ya se están realizando sobre el reparto a domicilio mediante drones, acabará con el pequeño comercio y con una buena parte de los transportistas autónomos. (curiosamente, las pruebas piloto del reparto a través de drones se están realizando en Burundi bajo el manto protector de la Organización Mundial de la Salud con el rimbombante apelativo de “emergencia sanitaria”, en el reparto de vacunas, otros medicamentos y quién sabe qué más).

En España, la modificación del artículo 13 de la Ley del Estatuto de los Trabajadores por la Ley 3/2012, de 6 de julio, de Medidas urgentes para la reforma del mercado laboral, modificó la ordenación del tradicional trabajo a domicilio con el propósito, entre otros, de dar acogida al trabajo a distancia basado en el uso intensivo de las nuevas tecnologías, y ya entonces en 2012, específicamente dar cabida al tele-trabajo. A raíz de ello se propició de forma cínica, una campaña propagandística de las centrales sindicales mayoritarias estrechamente ligadas al PSOE, contra el gobierno del PP, con la mirada puesta en las próximas elecciones generales. Pero resulta que estas mismas centrales sindicales que forman parte de la CES (Confederación Europea de Sindicatos, ya en 2002 y posteriormente ratificado en 2009 aprobaron por consenso de las organizaciones sindicales y empresariales europeas el tema del teletrabajo, sus líneas maestras y principios básicos, entre los cuales, “teniendo en cuenta las peculiaridades del teletrabajo, pueden ser necesarios acuerdos específicos complementarios individuales o colectivos” (3).

Una sentencia del Tribunal Supremo de 11 de abril de 2005 estableció que el trabajo a distancia no puede imponerse por la vía del artículo 41 del Estatuto de los Trabajadores, por lo que se necesita un acuerdo entre empresa y trabajadores. Sin embargo, el Real Decreto Ley 8/2020, de 17 de marzo, dice que la empresa puede adoptar las medidas oportunas en relación con el teletrabajo «si ello es técnica y razonablemente posible y si el esfuerzo de adaptación necesario resulta proporcionado», además recoge que este tipo de trabajo debe ser prioritario antes de cesar al trabajador o reducir su actividad.

En el primer Anteproyecto de la Ley del Teletrabajo, Inicialmente, se regulaba un derecho del trabajador a revertir el teletrabajo, la norma finalmente no entrará a definirlo y hace remisión a posibles negociaciones en convenio colectivo. Esto implica que la decisión de volver al trabajo presencial no dependerá sólo del trabajador (4).

En síntesis, un primer paso para la ruptura del marco tradicional de las relaciones laborales y la negociación colectiva que simplemente aplicó en España un acuerdo de la Unión Europea elaborado diez años antes aunque fuentes interesadas lo catalogaran como una reforma del PP, y no es nada de extrañar que el actual gobierno se niegue a modificar dichas reformas laborales puesto que están encaminadas a confluir, junto a otras medidas jurídicas, educativas, sanitarias, tecnológicas y represivas en el gran cambio propuesto por la Next Generation EU.

La Ley de Moore aplicada a la represión se mantendrá con toda su crudeza física en la periferia del sistema capitalista y con algunas modificaciones en las querellas interimperialistas sobre la base de la carrera armamentística, que a su vez es uno de los negocios más rentables al lado de la química-farmacéutica, la biotecnología y el tráfico de drogas y humanos utilizados para mantener altas las tasas de explotación.

Si algo nos está enseñando esta declaración pandémica es la multiplicación de la represión mediante un pacto cívico-militar para descubrir y delatar a los transgresores de la “ley”, como hemos podido comprobar durante el estado de excepción y los arrestos domiciliarios, o como recientemente en la Universidad Autónoma de Barcelona una “dirigente estudiantil” denunciando a un profesor por ir sin bozal (5).

Pero también en este aspecto hay limitaciones puesto que entre policías y sayones no abarcan a toda la población, y ello es a causa de una paralización de la Ley de Moore y para imponer el gran cambio que se avecina les requiere de la instalación de miles de cámaras para identificar cualquier persona en cualquier lugar, como ya se está realizando en China. Cámaras que en el desarrollo de la óptica, también se está llegando a un punto de inflexión después de las reducciones exponenciales de las lentes y sus capacidades visuales mediante las técnicas convencionales. Para ello, un equipo de ingenieros eléctricos e informáticos de la Universidad de Utah, en EE.UU, han creado una cámara sin óptica en la que cualquier ventana con un cristal normal transparente puede convertirse en su lente. Las aplicaciones son diversas, siendo la primera de ellas las cámaras de seguridad, que en el futuro podrían ser las propias ventanas, o cualquier cristal de escaparate por donde transitemos, con lo cual es de prever que incluso las actuales cámaras que inundan las calles no serán necesarias (6).

En el borrador de la nueva Ley del Teletrabajo que se está debatiendo actualmente, las empresas, en cuanto a la vigilancia de los trabajadores salen ganando claramente, ya que se establece que la empresa puede adoptar «las medidas que estime más oportunas de vigilancia y control para verificar» que el trabajador a distancia cumple con sus obligaciones y deberes” (7).

Dentro del ámbito represivo no podemos dejar de lado el sistema sanitario y educativo los cuales han dado ya pruebas de ser los perfectos aliados de la milicia y en total sintonía con ella. Iván Illich no dudó en denunciar la medicina que enferma más que cura, la escuela que deforma más que educa. Estudió la lógica de las instituciones de la sociedad capitalista industrial y las condiciones de su supervivencia, tanto en su dimensión colectiva como en el nivel individual. Para Illich, la función de estas instituciones es legitimar el control de los hombres, su esclavización a los imperativos de la diferencia entre una masa siempre creciente de pobres y una élite cada vez más rica. En la “Convivencialidad” planteó que “pasado un cierto umbral, la sociedad se convierte en una escuela, un hospital o una prisión. Es entonces cuando comienza el gran encierro” (8).

La cuestión central es saber si la escuela tiene como meta el desarrollo del poder de los individuos de todas edades para su propia formación (escolar o extra-escolar) o el aumento de la dependencia de cada uno en relación con el saber útil a los intereses de la clase dominante (9).

Ambos sistemas, después de muchos años regidos por la Ley de Moore en cuanto al grado exponencial de sumisión a intereses espúreos, también están llegando, mediante los métodos tradicionales a una ralentización de las tareas que el capital les tiene encomendadas a pesar de la corrupción y manipulación tanto de los contenidos curriculares como de las patologías inventadas. Consecuencia de ello es el intento de transformación radical de ambas especialidades al amparo de la denominada Inteligencia Artificial, la cual, a base de algoritmos se prevé que puedan iniciar una nueva etapa de patologización y adoctrinamiento que supere la paralización de la Ley de Moore.

A nivel de organizaciones de la clase obrera, hace años ya, que la paralización de su capacidad de respuesta y de intervención es una constante, así como del resto de organizaciones cívicas. El factor que más ha influido en ello ha sido la dependencia financiera a costa de los presupuestos estatales, autonómicos o municipales, a despecho de las contribuciones de sus integrantes. Si queda un atisbo de ética proletaria habrá que ir pensando cómo se abandonan también, debido a su paralización e inoperancia, los modelos existentes e ir a la búsqueda de nuevos retos organizativos, programáticos, culturales y de acción acordes a la necesidad de enfrentar esta gran transformación del paradigma industrial-cultural-represivo que nos están imponiendo bajo el manto de una supuesta pandemia.

(1) https://www.profesionalreview.com/2018/04/01/que-es-la-ley-de-moore-y-para-que-sirve/
(2) https://www.nobbot.com/general/ping-an-good-doctor-china-clinicas-un-minuto/
(3) http://www.ces.es/documents/10180/5231798/Dic022020.pdf
(4) https://www.grupo2000.es/asi-es-la-reforma-para-legislar-el-teletrabajo-que-prepara-el-gobierno/
(5) https://www.lavanguardia.com/vida/20200917/483525208842/uab-docente-negacionsta-expediente.html
(6) https://www.tekcrispy.com/2018/08/21/tecnologia-ventana-camara-seguridad/
(7) https://elcierredigital.com/empresa-y-economia/464030327/claves-discutidas-proyecto-ley-teletrabajo.html
(8) https://www.academia.edu/37537256/La_Convivencialidad_de_Ivan_Illich
(9) EcoRev: “Figures de l’écologie politique”, número 21, otoño-invierno 2005

El metilfenidato no es suficiente (la continua invención de nuevas enfermedades)

Distopía: Del lat. mod. dystopia, y este del gr. δυσ- dys- “dis-2” y utopia “utopía”. 1. f. Representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana (Dicccionario de la Real Academia Española)

Jörg Blech, licenciado en Biología y Bioquímica, escribió en el 2003 un interesante libro llamado “Los inventores de enfermedades, cómo nos convierten en pacientes”.

Para que de entrada, a los amantes distópicos pandémicos no les salga la bilis por la boca, vale la pena citar unas palabras que el autor inserta en el prólogo: “No estoy en absoluto en contra de la medicina moderna. Me vacuno contra la gripe y cumplo las pautas de prevención contra el cáncer. El dilema radica en que la medicina ha ampliado su radio de acción de tal forma que se hace cada vez más difícil identificar la propia salud. Lo escribí porqué quiero seguir siendo una persona sana”.

Entre las variadas invenciones de enfermedades, en su análisis centrado básicamente en Alemania, establece con meridiana claridad los intereses económicos de las multinacionales farmacéuticas con los acuerdos que se toman en distintos congresos aparentemente “científicos” en los cuales, de un día para otro, como en el caso de la hipertensión arterial que la Asociación Alemana de la Hipertensión compuesta por médicos y empleados de empresas farmacéuticas pasó los valores históricos de 160–100, a 140-90, y de este modo en un solo día se triplicaron los “enfermos” sujetos a medicación.

Del mismo modo, siguiendo los mismos pasos amparados en diversos “congresos científicos” se han ido inventando miles de enfermedades o, en algún caso se han “desinventado” como la homosexualidad que a partir del año 1974 en la Asociación Americana de Psiquiatría se decidió, mediante votación, que no era una enfermedad y de este modo de un día para otro se “curaron” millones de personas. Podríamos seguir con las aberraciones de las sociedades de pediatría que en los años 50 y 60 aseguraban “científicamente pagados por las multinacionales” (Nestlé en primer lugar) que la leche materna era transmisora de enfermedades y lo mejor era la leche en polvo para los recién nacidos.

Podríamos seguir con la patologización de los ciclos naturales en las mujeres y recientemente con la invención de la andropausia para los hombres.

De todo ello, si hay algo que clama justicia es el invento del SHDA o, en español, Trastornos por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

José Ramón Ubieto, psicoanalista y profesor de la Universitat Oberta de Catalunya, y Marino Pérez, catedrático de Psicología de la Universidad de Oviedo, escribieron en 2018 el libro Niñ@s hiper, en el cual denunciaron que “poniendo una etiqueta de TDAH en todo el movimiento infantil hemos hecho del TDAH una epidemia”. Epidemia de la cual son víctimas más de 250.000 menores en España, y la cifra va en constante aumento, según el Instituto Nacional de la Seguridad Social.

La situación en Estados Unidos en la última década los casos han aumentado un 53 por ciento y el TDAH se sitúa como el segundo diagnóstico más frecuente en menores, donde el 20 por ciento de los estudiantes de secundaria están diagnosticados como a tales. Este aumento de diagnósticos ha puesto en alerta a psiquiatras y psicólogos de este país, que consideran que “las cifras de diagnóstico son un desastre nacional de proporciones peligrosas” (1).

José Ramón Ubieto, en el citado libro, argumenta que “la prescripción médica depende en muy buena medida de los servicios de orientación y salud mental, quienes normalmente reciben un informe de la escuela en el que se describe un posible caso de TDAH… Hay alternativas a la medicación para el TDAH”, que se debería abordar desde la Psicología para reconducir conductas y “analizando el contexto escolar específico”, ya que la prevalencia actual del TDAH “disminuiría sólo modificando las estrategias educativas, como que no se pida a los niños que estén 50 minutos sentados en una silla y concentrados”.

Asimismo afirma que la medicación para el TDAH “tiene efectos secundarios en la salud como problemas en las arterias, riesgo cardiovascular, dificultad para ganar peso y retraso del crecimiento, además de una percepción de pérdida de responsabilidad de la persona ante dificultades”.

Con anterioridad, en 2014, Marino Pérez, Catedrático de Psicopatología, Héctor González Pardo, Doctor en Biología, ambos de la Universidad de Oviedo, y el psicólogo Fernando García de Vinuesa editaron un interesante libro: “Volviendo a la normalidad”, en el cual desmitificaron de forma contundente el Trastorno por Déficit de Atención con y sin hiperactividad y el Trastorno Bipolar infantil. Lo que sí que existe, y es a su juicio muy preocupante, es el fenómeno de la “patologización de problemas normales de la infancia, convertidos en supuestos diagnósticos a medicar” , concluyendo que el TDAH es un diagnóstico que carece de entidad clínica, y la medicación, lejos de ser propiamente un tratamiento es, en realidad, un dopaje.

Pero las estructuras corporativas como la Sociedad Asturiana de Psiquiatría, ya en el año 2007, cuando publicaron “La intervención de los trastornos mentales” acusó a dichos científicos de “inmorales” por contradecir las versiones oficiales ordenadas por la industria químico-farmacéutica. Industria que alarga sus tentáculos a miembros de comités científicos de asociaciones como la FEAADAH algunos de los cuales han estado financiados por de AstraZeneca, Lilly, Esteve, Bristol-Myers Squibb, Janssen-Cilag, Pfizer, GlaxoSmithKline, Janssen-Cilag, Novartis y Solvay.

En 2013 en el I Encuentro de Investigación Traslacional en Enfermedades Mentales y Neurodegenerativas en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, los principales ponentes, eran tanto representantes de la industria farmacéutica como de la sanidad. Concluye la información sobre el citado evento: “Para todos los asistentes, este congreso les permitirá actualizarse en materia de innovación terapéutica, aprender qué se está haciendo, cómo y dónde se está desarrollando y cuándo estará disponible en el mercado” (2).

Volviendo al TDAH, el milagro que según los educadores que prefieren a los niños y niñas quietecitos y sin rechistar sentaditos en su silla, es una droga cuyo principio activo es el metilfenidato, droga que sin el más mínimo pudor “aconsejan” y así lo plasman en un informe escolar que luego irá a parar a manos de cualquier médico del servicio nacional de salud o de una consulta privada, los cuales expenderán la correspondiente receta junto a las instrucciones para la drogadicción de los menores, sin el más mínimo escrúpulo.

Aunque, si tuvieran aunque solo fuera la curiosidad de leer atentamente las 17 páginas de la Ficha Técnica sobre el metilfenidato elaborada por el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad en su última revisión de 14 de mayo de 2018, encontrarían que: “… Se desconoce la etiología específica de este síndrome (TDAH), y no existe una única prueba diagnóstica… Para un diagnóstico adecuado es necesario recurrir a la psicología clínica y especializada, y a los recursos sociales y educativos… La seguridad y eficacia del uso de metilfenidato a largo plazo no se ha evaluado de forma sistemática en estudios controlados… Se desconocen las consecuencias clínicas a corto y largo plazo de estos efectos cardiovasculares en niños y adolescentes, pero, por los efectos observados en los datos de ensayos clínicos, no se puede descartar la posibilidad de complicaciones clínicas… Efectos hematológicos. La seguridad del tratamiento con metilfenidato a largo plazo no se conoce totalmente…”

En la misma Ficha Técnica, podemos leer las reacciones adversas de la citada droga, entre las cuales consideradas como muy frecuentes está la cefalea y como frecuentes están: mareo, taquicardia, arritmia, dolor faringolaríngeo, diarrea, boca seca, artralgia, hipertensión, tos, nasofaringitis, pérdida de apetito, reducción moderada de aumento de peso y altura… y en cuanto al tratamiento para posibles intoxicaciones se remarca “el mantenimiento de una circulación y un intercambio respiratorio adecuados”.

A pesar de estas aseveraciones, la presión de los laboratorios farmacéuticos y sus acólitos continúan la campaña de intoxicación en la cual, al parecer, se sienten “liberados” maestros y padres. Podríamos llegar a la conclusión que el metilfenidato es un bálsamo para estos docentes y padres descerebrados, a costa de la salud de sus pupilos e hijos.

Dicho esto, al parecer, no es suficiente para adiestrar a los niños y niñas, ya no basta con que estén quietecitos y adormilados, sino que además ahora, la pandemia coronavírica, con una total semejanza a las manipulaciones sobre el TDAH, les ha impuesto, además de la pastillita blanca, bozal, equidistancia, aislamiento y, el sometimiento cognitivo de que son pequeñas personas extremadamente peligrosas. Ya no es suficiente estarse quietecito, no se pueden intercambiar cromos, lapiceros, cuentos… so pena de convertirse en pequeño delincuente y castigado por ello.

Están fabricando nuevas generaciones humanas deshumanizadas, mediante la medicación y los diagnósticos diabólicos los cuales, según Marino Pérez, “más que nada, el diagnóstico es tautológico. Si un padre preguntara al clínico por qué su hijo es tan desatento e inquieto, probablemente le respondería porque tiene TDAH, y si le preguntara ahora cómo sabe que tiene TDAH, le diría porque es desatento e inquieto. Por lo demás, insisto, no existe ninguna condición identificada neurobiológica ni genética, y sí muchas familias donde no se asume que la educación de los niños es más difícil de lo que se pensaba”.

La explicación que alude a un problema con raíces neurobiológicas, asociado a un desequilibrio de neurotransmisores con un componente genético, es la más extendida en la actualidad sobre el TDAH impulsada por la industria bio-farmacéutica a pesar de que la hipótesis biológica del TDAH carece de pruebas. A día de hoy aún no se ha identificado ningún marcador fiable de TDAH (3).

Pero, como en todo lo que acontece últimamente con la pandemia y los famosos tests del coronavirus, puestos constantemente en entredicho respecto a su fiabilidad, pero con gran entusiasmo de la industria químico-farmacèutica, así también la invención de un “test” para medir el TDAH recibió el premio WITSA Emerging Digital Solutions por su proyecto Analyzing human behavior using immersive technologies, otorgado por la Alianza Mundial de Servicios y Tecnologías (WITSA) propuesto por la Asociación de Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información, Telecomunicaciones y Contenidos Digitales (AMETIC). La industria electrónica también quiere sacar tajada y convertirse en diagnosticadora de enfermedades. Todo a mayor gloria del capital aunque mayormente se trate de lo que en lenguaje jurídico se denominaría “falsedad documental”.

Esta nueva inclusión de la realidad virtual como medio terapéutico para el TDAH responde claramente más a la necesidad económica del sistema social actual que a la necesidad de las personas etiquetadas con un diagnóstico quimérico y configurado socialmente de forma política y económicamente interesada (4).

Por la década de 1920 Karl Kraus, como augur escrutando el futuro, escribía: “En cuanto los adversarios se hayan superado mutuamente sin tregua, los carros de combate y los gases dejarán su puesto a las bacterias y nadie se resistirá ya a la genial idea de utilizar las plagas como instrumentos bélicos, en vez de considerarlas como secuelas de la guerra. Pero como ni así podrán los hombres prescindir de ciertos pretextos románticos para justificar su maldad, el general en jefe, cuyos planes serán puestos en práctica por el bacteriólogo, como hoy en día lo hace el químico, seguirá vistiendo uniforme”.

Debemos seguir luchando para conseguir que los maestros sean pedagogos, los médicos sean acompañantes durante la enfermedad, los científicos sean contribuyentes al equilibrio bio-lógico y eco-lógico del mundo, los padres sean amigos y confidentes de sus hijos/as, los hombres y mujeres de la clase obrera sean de nuevo camaradas, y que los niños y niñas puedan volver a jugar, reir, correr, saltar sin bozal, collar y correas para que sean capaces más adelante de enfrentarse a la distopía.

(1) https://www.redaccionmedica.com/secciones/psiquiatria/los-casos-de-tdah
(2) https://www.farmanews.com/
(3) Singh I, Wessely S. Childhood: a suitable case for treatment? Lancet Psychiatry 2015;2(7):661-6
(4) http://collections.plos.org/disease-mongering

Argos panoptes y la pandemia panóptica

“Hacerse dueño de los hombres no por esclavitud o fuerza, sino por la disposición que les rodea, de las impresiones que se les producen.
Su principio básico es la vigilancia, su elemento más arcaizante, la mirada. Sin embargo, lo que cobrará importancia no es la mirada directa de un hombre a otro, sino la noción abstracta de vigilancia. Lo novedoso del panóptico es pues la celosía que oculta al inspector a los ojos de los reclusos. No es ya una persona, sino la presencia. Presencia abstracta que se multiplica y se subdivide en muchas otras, porque no está “sólo en los ojos sino que está en la piel de uno mismo” (1)

Jeremy Bentham, seguro había leído lo suficiente sobre los mitos y leyendas de la antigüedad grecorromana cuando en 1787 acuñó el término Panóptico para diseñar arquitectónicamente cárceles, hospitales, escuelas, talleres… para vigilar sin ser visto. En la primera de las 21 cartas de las que se compone su tratado, La Inspección, dice: “Se puede estar castigando al incorregible, guardando el demente, reformando el vicioso, confinando el sospechoso, empleando el ocioso, manteniendo el desvalido, curando el enfermo, instruyendo el obrero en cualquier rama de la industria, o entrenando la raza creciente en el camino de educación: en una palabra, así se aplique a los propósitos de prisiones perpetuas, o el cuarto de muerte, o prisiones para el encierro, o penitenciarías, o correccionales, o fábricas, o manufacturas, o sanatorios, u hospitales, o escuelas”.

Con su propuesta, los vigilantes, con solo dos ojos, podían ver y controlar a decenas, centenas, de personas, y éstas saber que constantemente estaban vigiladas, al igual que Argos Panoptes, el monstruo de los cien ojos de la mitología griega, (el sirviente de los dioses que “todo lo ve y nunca duerme” -Pan: totalidad, mundo. Optes: mirada, ojos-). El panóptico arquitectónico se convirtió en una instalación para la dominación de forma permanente, un mecanismo de observación desde un lugar escondido vigilando constante y minuciosamente consiguiendo un conocimiento total sobre la actitud de los vigilados para verificar si un individuo se conduce o no como debe, si cumple o no con las normas impuestas, si se disciplina, si se arrepiente,… creando un auténtico terror como el expresado por Prometeo: “¡Argos me está mirando de nuevo! ¡Mantenlo alejado, oh Tierra! Tengo miedo cuando veo esa miríada de ojos” (Esquilo, Prometeo encadenado)

El invento de Bentham tomó forma emblemática a partir de 1932 en Cuba durante la dictadura de Gerardo Machado: “La vigilancia en las circulares era extrema y con muy pocos vigilantes. Un guardia penetraba por el túnel de las circulares y se situaba en la torre central, la cual termina en su parte más alta con una garita, de tal forma que el vigilante no es observado por los reclusos, ni ellos saben cuando éste los observa debido a la forma de construcción y los penados tampoco conocen cuando ocurre el cambio de guardia, por lo que es una vigilancia siempre alerta bajo la mirada oculta” (2).

Aunque en Cuba, durante la guerra de independencia, el general español Valeriano Weyler Nicolau impuso en 1896 la denominada “reconcentración” convirtiendo las ciudades controladas por el ejército colonial en inmensos campos de concentración en los cuales los “ojos” de los militares españoles querían controlar a los campesinos e impedir que éstos ayudaran al ejército mambí.

La proclama que daba inicio a la reconcentración decía: “Queda absolutamente prohibido, sin permiso de la autoridad militar del punto de partida, sacar productos alimenticios de las ciudades y trasladarlos a otras, por mar o por tierra. Los violadores de estas normas serán juzgados y condenados en calidad de colaboradores de los rebeldes”. Vigilancia, control y castigo que, salvando el tiempo y el espacio, tiene muchas similitudes con los denominados “confinamientos pandémicos” impuestos en multitud de países, cuyas consecuencias en las áreas alejadas de los centros del capitalismo mundial, han sido y son, miseria, hambre y desesperación de las gentes que sobrevivían de la llamada economía informal. Al parecer estas gentes son los modernos rebeldes o los colaboradores de los rebeldes, como decía Weyler. El historiador Raúl Izquierdo Canosa, autor de investigaciones sobre esta etapa de lucha del pueblo cubano, relata: “Cuando en los difíciles días de 1897 el alcalde municipal de Guines visitó a Weyler para exponerle las terribles condiciones en que se encontraban los reconcentrados en esa villa y solicitarle algunas raciones para impedir que continuaran muriendo de hambre, éste le respondió: ‘¿Dice usted que los reconcentrados mueren de hambre?’ Pues precisamente para eso hice la reconcentración” (3).

En diversos países se construyeron en el primer tercio del siglo XX multitud de panópticos para encarcelar a los transgresores de las normas establecidas, pero seguramente España se llevó la palma ya que disponía de este tipo de instituciones en Barcelona, Badajoz, Lugo, Madrid, Oviedo, Valencia y Vigo. Muchas más que en cualquier otro país.

Lo que Bentham no sabía es que su propuesta sería modernizada en el siglo XXI hasta un extremo tal, que el pobre Argos quedaría como un títere de feria en lugar de un héroe. Los millones de panópticos actualmente funcionando en todo el mundo a través de la arquitectura e ingeniería informática, los sistemas de detección vía satélite, las cámaras capaces de identificar rasgos físicos almacenados en gigantescas bases de datos tienen como única finalidad el control de la población y la modificación de su comportamiento. Y los modernos Argos Panoptes, leales servidores de los modernos dioses, aunque sólo tengan dos ojos físicos, disponen de miles de ojos virtuales y al igual que en los panópticos carcelarios, nadie los ve, pero todo el mundo sabe que está observado.

“En primer lugar, encontramos la ciencia al servicio del poder… Lo fundamental es que el sujeto se sienta vigilado y, en función de ello, actúe según esperan los resortes del poder” (4).

Esta ciencia, como otras ciencias, si bien es cierto que podrían utilizarse para conocer y reprimir en todo momento los fraudes fiscales, las evasiones de capital, la explotación de los emigrantes jornaleros del campo, los tráficos de drogas, los tráficos de personas, las redes de prostitución, los sobornos a funcionarios, la corrupción política… La ciencia y los encargados de ponerla en funcionamiento a través de la técnica, la usan para determinar quién asiste a una manifestación, quién plasma una opinión contraria al poder establecido en internet, quién camina por la calle sin bozal, quién sin disponer de techo ocupa una vivienda vacía propiedad de un banco, quién sin recursos “pincha” la electricidad, quién…

Michel Foucault, en Vigilar y Castigar, nacimiento de la prisión (1975), dedica el capítulo tercero al panóptico desde la mirada de finales del siglo XX, y es recomendable su lectura en estos momentos de legislaciones represivas e imposiciones irracionales con la excusa de una pandemia como trasfondo tal como define Jaime Chuchuca. “El poder está experimentando los efectos del Estado policíaco mundial ad hoc, físico y virtual, de dominio coactivo, pero también de consenso autocoactivo, porque se precisa la limitación de la libertad por la sobrevivencia. El panóptico pandémico es el síntoma de la crisis y se destruirá también por ella” (5).

Una trilogía compuesta por “Pandemia, Crisis, Panóptico”, la cual es invisible pero determina el que hacer y el que pensar de cientos de millones de personas está instalada, como si fuera el Olimpo, en lugares inaccesibles, ya sea un organismo internacional, una corporación industrial o un satélite artificial, desde los cuales pueden monitorizar cualquier movimiento susceptible de poner, aunque sea en entredicho, la pandemia, la crisis y la vigilancia panóptica. Y de forma irresponsable, los propios vigilados regalan miles de informaciones a través de sus teléfonos móviles que quedan todas registradas en las bases de datos de los modernos Argos, los cuales pueden utilizarlas en cualquier momento sin que el vigilado sea consciente ni haya dado autorización para ello.

Las llamadas Leyes de Protección de Datos, tan utilizadas para esconder los enormes sueldos y gratificaciones de los altos funcionarios de los servicios públicos (como en la corporación de Transportes de Barcelona) o de los “cargos de confianza” de distintos organismos políticos, o de los dirigentes de las grandes centrales sindicales y partidos políticos, o de los miembros de los consejos de administración de las grandes corporaciones, o de las amantes del rey emérito; por el contrario, son vulneradas cotidianamente por lo que respecta al resto de mortales a través del panóptico digital.

Hasta el momento de la llamada tercera revolución industrial en el último tercio del siglo XX, con la masiva introducción del “Chip” en todos los procesos industriales, de servicios i en las ciencias sociales, es decir, durante el sistema impuesto después de la segunda parte de la guerra mundial, imperaba en los países llamados industrializados, la sociedad del espectáculo a imagen del “Panem et circenses” del imperio romano: grandes espectáculos musicales, deportivos, teatrales, políticos, religiosos… junto a unos ingresos más o menos decorosos del proletariado primermundista y unos sistemas de asistencia social para los más desfavorecidos. Entre el entretenimiento y la barriga llena, el concepto de explotación y alienación iban perdiendo adeptos, aunque en otras partes del mundo la situación era radicalmente distinta. Era la eficacia del capital sobre el proletariado industrial, era la paulatina desaparición del internacionalismo proletario.

Pero un sistema que vive en crisis permanente, es decir, en reestructuración permanente, y la parte del pastel que se distribuía, cual anona romana, entre el proletariado de los países de los centros imperialistas es cada vez menor, ya no bastan los espectáculos para acallar las voces de protesta, ya no bastan cuando cientos de miles de personas se han visto privadas de su vivienda y de sus fuentes de ingresos. Puede acontecer que se inicien desde diversos lugares focos de protesta, de airada protesta, tal vez de solapada revuelta, tal vez de organización social. ¡Cuidado, peligran los beneficios! ¿Qué hacer?

La pandemia no se sabe todavía con certeza a que obedece, ni su origen, ni si es pandemia, pero lo que sí es cierto y comprobable son los enormes beneficios de las grandes corporaciones internacionales del mundo digital, que a su vez están emparentadas con los conglomerados químico-farmacéuticos y con los medios de comunicación de masas. Y las corporaciones industriales, también es cierto y comprobable, que bajo el manto de la pandemia están reestructurando sus capacidades productivas a nivel mundial.

Pero todo ello queda en segundo plano, pues los medios de comunicación solamente hablan de infectados, sintomáticos, asintomáticos, testados, en una vorágine sin precedentes de medias verdades, muchas mentiras, y muchas censuras. A su lado la resurrección del héroe en la mitología griega: Argos Panoptes, el gigante de los cien ojos que ha cambiado de apariencia convirtiéndose en cámara fotográfica y de video, con ojos ultravioleta, infrarrojos, cromáticos,… que se vehicularán vertiginosamente por el 5G, teniendo por aliado los servicios de inteligencia, las bases de datos, las policías y los incautos que hacen coro, al igual que en las tragedias griegas.

Tal vez debería hacerse un llamamiento a modernos Hermes informáticos que no estén al servicio de los dioses, sino del proletariado, para acabar con los Argos Panópticos al servicio del Poder, para conseguir que millones de ojos de millones de personas vigilen y controlen a unos pocos miles de vigilantes y a los científicos que están al servicio de éstos.

“Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera»
Pablo Neruda

(1) http://www.bib.uia.mx/tesis/pdf/014525/014525_03.pdf
(2) https://www.ecured.cu/Presidio_Modelo_(Isla_de_la_Juventud
(3) https://www.ecured.cu/Reconcentraci%C3%B3n_de_Weyler
(4) https://revistaqdc.es/del-panoptico-moderno-a-la-vigilancia-liquida-de-la-posmodernidad/
(5) Jaime Chuchuca Serrano. Abogado, licenciado en Filosofía y magíster en Sociología. Actualmente, docente de la Universidad de Cuenca. 25 Marzo 2020

Los pececillos (la tecnología de reconocimiento facial del Ministerio de Interior)

“- Si los tiburones fueran hombres -preguntó al señor Keuner la hija pequeña de su patrona-, ¿se portarían mejor con los pececitos?

– Claro que sí -respondió el señor Keuner. Si los tiburones fueran hombres, harían construir en el mar cajas enormes para los pececitos, con toda clase de alimentos en su interior, tanto plantas como materias animales. Se preocuparían de que las cajas tuvieran siempre agua fresca y adoptarían todo tipo de medidas sanitarias. Si, por ejemplo, un pececito se lastimase una aleta, en seguida se la vendarían de modo que el pececito no se les muriera prematuramente a los tiburones. Para que los pececitos no se pusieran tristes habría, de cuando en cuando, grandes fiestas acuáticas, pues los pececitos alegres tienen mejor sabor que los tristes.

También habría escuelas en el interior de las cajas. En estas escuelas se enseñaría a los pececitos a entrar en las fauces de los tiburones. Éstos necesitarían tener nociones de geografía para mejor localizar a los grandes tiburones, que andan por ahí holgazaneando. Lo principal sería, naturalmente, la formación moral de los pececitos. Se les enseñaría que no hay nada más grande ni más hermoso para un pececito que sacrificarse con alegría; también se les enseñaría a tener fe en los tiburones, y a creerles cuando les dijesen que ellos ya se ocupan de forjarles un hermoso porvenir. Se les daría a entender que ese porvenir que se les auguraba sólo estaría asegurado si aprendían a obedecer. Los pececillos deberían guardarse bien de las bajas pasiones, así como de cualquier inclinación materialista, egoísta o marxista. Si algún pececillo mostrase semejantes tendencias, sus compañeros deberían comunicarlo inmediatamente a los tiburones”.

Historias del señor Keuner (Bertol Brecht. 1949, ‘Si los tiburones fueran hombres’)

A millones de personas, como modestos pececillos, o pececillas, a lo largo y ancho del mundo, nos han colocado en inmensas cajas, o cajitas, en caso de los arrestos domiciliarios, nos han colmado de instituciones filantrópicas llamadas bancos de alimentos para que no pasemos hambre, de medicamentos, de bozales, de guantes, de desinfectantes y en algunos lugares más favorecidos incluso se han repartido estipendios en forma de dinero para preservarnos de desvaríos similares a la requisa de lo indispensable para sobrevivir.

A los pececillos más ancianos, que no son de buen roer para los tiburones, se les ha puesto en cajitas minúsculas para que se conviertan en materia orgánica lo antes posible. A los pececillos bebés, se les ha puesto bajo control estricto aseverándoles de los peligros del mar y se les está entrenando a no fiarse de los demás pececillos, pues lo importante es confiar en los tiburones. Tiburones multiformes, unos disfrazados de dibujos animados, otros de maestros, otros de pediatras, otros de agentes del orden, en fin un abanico multicolor para hacer más agradable su presencia.

A los pececillos adultos, se les han realizado todo tipo de pruebas para determinar su estado de salud y que sean tiernos y digeribles. Además para velar por su estado de salud se han puesto en funcionamiento una multitud de espectaculares ingenios como los descritos en el periódico La Vanguardia de 6 de Septiembre de 2020 que dice así: “Un conglomerado formado por seis empresas tecnológicas, tres universidades y el Instituto Tecnológico de Castilla y León (ITCL), asesorado y supervisado por el Ministerio del Interior, trabaja desde 2018 en un proyecto único en Europa de control policial con reconocimiento facial que roza la ciencia ficción: agentes dotados de gafas con hardware de realidad aumentada (AR) y de inteligencia artificial podrán distinguir entre una multitud tanto a delincuentes como objetos sospechosos. El programa, denominado AI MARS (Artificial Intelligence system for Monitoring, Alert and Response for Security in events), permitirá rastrear millones de caras por segundo en grandes concentraciones, sean estadios de fútbol, estaciones de transporte, conciertos, centros comerciales, ferias o manifestaciones”.

De este modo, nosotros pececillos y pececillas adultos, podemos respirar tranquilos pues no habrá quien pueda escapar del Gran Hermano que velará por nuestra seguridad y arrestará, aislará, encerrará o vacunará a quien ose perturbar el bienestar de nuestro fondo terrestre para que podamos continuar engordando a los tiburones mayores, aunque siempre quedará un remanente para alimentar a tiburones más pequeños.

En las cajas hay algunos pececillos que a simple vista parecen de un color rojillo, aparentemente contrarios a las cajas, pero curiosamente piden más saborizantes y medicinas para que los tiburones coman más gustosamente y piden más escuelas en donde se enseña a sacrificarse con alegría ante los tiburones. Alegan estos pececillos y pececillas que ya reclamarán cuando estén en las fauces de los tiburones y que de momento lo importante es engordar y aprender aunque lo que comamos y lo que aprendamos no va precisamente a favor de los pececillos ni pececillas.

En el mar, algunos pececillos o pececillas logran escapar de las jaulas y se esconden entre las rocas del fondo marino, son los modernos pececillos cimarrones o cimarronas que desafiando e ignorando las advertencias sobre los peligros que existen fuera de la caja, prefieren ir a otra escuela con maestros pececillos o pececillas enemigos de los tiburones, prefieren escoger las algas que comer antes que los saborizantes recetados por los médicos tiburones. También emiten señales para que los encerrados en las cajas puedan darse cuenta que se vive mejor fuera.

Pero los tiburones, hábiles, saben interrumpir las señales emanadas por los cimarrones, o intentan desacreditar estas señales advirtiendo que donde se está mejor es dentro la caja y que en caso de no hacer caso a estas advertencias pueden recaer enormes desgracias. No es que los tiburones inventen algo nuevo, sino que siguen una tradición ancestral, perfeccionada y refinada por los tiburones europeos a lo largo del mar terrícola. Si consiguen atrapar algún pececillo o pececilla cimarrones, le cortan las aletas o la cola y apenas les dan de comer. No es un plato favorito de los tiburones, no los comen, los dejan en medio de la caja para que todo el mundo los vea y sepan a qué atenerse si hacen caso de los cimarrones.

Los tiburones aprendieron esto de la realeza europea, como el rey Leopoldo II de Bélgica y lo que hacía con los cimarrones que pretendían escapar de las duras condiciones de esclavitud (ver la foto) aunque su estatua presida un emblemático espacio público de Bruselas y que se le considera un modernizador y persona con gran interés en mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos de su metrópoli (Barbara Emerson, (1980). Léopold II: Le royaume et l’empire). Dejando de lado las pequeñeces de cortar manos y pies de los cimarrones congoleños y de ordenar asesinar entre 8 y 10 millones de personas en el Congo, los pececillos belgas de todos los colores estaban felices con él ya que durante su reinado se aprobaron numerosas medidas sociales, como el derecho a crear sindicatos, la prohibición a los niños menores de 12 años de trabajar en las fábricas, la prohibición del trabajo nocturno para los menores de 16 años y de los trabajos subterráneos para las mujeres de menos de 21 años, el descanso dominical y una compensación en caso de accidente laboral. Y como buen tiburón creó la Asociación Internacional Africana (AIA), presidida por él mismo, para promocionar la paz, la civilización, la educación y el progreso científico en África (Africa and the Brussels Geographical Conference, Sampson Low, Marston, Searle & Rivington, Londres, 1877. Biblioteca de la Universidad de California).

Todo y con esto, hay cimarrones y cimarronas, siempre los ha habido, tal vez en otras épocas había más, cuando era más importante cambiar el mundo que no afianzarse con el existente. Pero los tiburones planifican a largo plazo, quedan a la espera que los pececillos y pececillas crezcan sanos y robustos para comerlos mejor, tienen paciencia, los alimentan e incluso cuidan su espíritu y constantemente están haciendo números de cuantos pececillos y pececillas hay, cuantos se necesitan para saciar el hambre, cuantos servirán para convencer a los demás pececillos que los tiburones son buenos, cuantos deberán estar enjaulados permanentemente en pequeños cubículos para servir de ejemplo a los demás, cuantos sobran… Y mientras tanto los pececillos pintados de rojo en lugar de apoyar a los cimarrones e intentar una fuga masiva, se contentan en sentarse delante de una cámara de ordenador y realizar manifestaciones virtuales, cada uno en la cocina de su casa.

Los cimarrones y cimarronas conocen los entresijos de los tiburones y, tienen una perspectiva a largo plazo, no se dejan engañar por las promesas de los tiburones ni por los titubeos de los pececillos pintados de rojo. Simplemente se mantienen firmes en sus ansias de libertad y resistiendo denodadamente para acumular fuerza y conseguir que desaparezcan las jaulas al grito de: El mar es nuestro.

 

 

 

 

 

 

Perspectivas del futuro trabajo pospandemia: convertir a los proletarios en sayones

Según el diccionario de María Moliner, “sayón era, en la Edad Media, el empleado de justicia encargado de hacer las citaciones, también el verdugo que ejecutaba las penas corporales a que eran condenados los reos; se aplica a la persona que a las órdenes de alguien maltrata a otros”.

Desde el Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Autónoma de México, Sandy Ramírez analiza en profundidad la situación de la economía mundial y realiza algunas observaciones acerca de los movimientos acelerados para “salvar el capitalismo”: “Las señales de la recesión ya se asomaban antes de la pandemia, a partir del crecimiento de la capacidad productiva utilizada.  Así, las medidas impuestas por la contingencia sanitaria, lejos de ser el origen de la crisis, pueden estar empujando aceleradamente a una reestructuración de la economía mundial que no “suspenda” al capitalismo, sino que lo refuerce a partir de una nueva ola de centralización y concentración del capital basada en la capacidad de aprovechar los cambios derivados de la pandemia” (Sandy E. Ramírez Gutiérrez. Observatorio Latinoamericano de Geopolítica (OLAG) en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.)

William I. Robinson, profesor de sociología en la Universidad de California en Santa Bárbara, en un reciente artículo realiza unos bien documentados análisis en los cuales dice: “Estimulado por la pandemia del coronavirus, el capitalismo mundial está al borde de una nueva ronda de reestructuración mundial basada en una digitalización mucho mayor de toda la economía y la sociedad mundiales. Esta reestructuración comenzó a raíz de la Gran Recesión de 2008, pero los cambios en las condiciones sociales y económicas provocados por la pandemia acelerarán enormemente el proceso. Es probable que aumente la concentración de capital en todo el mundo y que se agrave la desigualdad social. Gracias a las aplicaciones digitales, los grupos gobernantes, a menos que se vean obligados a cambiar de rumbo por la presión de las masas desde abajo, se dedicarán a reforzar el estado policial mundial para contener los próximos trastornos sociales” (Post-Covid economy may have more robots, fewer jobs and intensified surveillance. 30 jun 2020)

Por primera vez hemos podido contemplar, en multitud de países, un despliegue inusitado de militares por las calles en “tiempo de paz” con la excusa de luchar contra un virus. Ni es casualidad, ni los virus se matan con ametralladoras. Se trata de una puesta en escena de una futura “normalidad” en la cual militares y paramilitares se convertirán en los garantes de la salud pública, entendida ésta, a tenor de este despliegue, como la disposición de la población al acatamiento de cualquier medida por irracional que sea. Son los modernos sayones que realizan las “citaciones” emanadas de cualquier autoridad política, judicial o sanitaria. Queda por ver si estos modernos sayones serán también los encargados de dar cumplimiento al castigo impuesto.

Una pléyade de “rastreadores” y técnicos informáticos en número no determinado, policía nacional (65.000), guardia civil (78.000), policías locales (81.000), autonómicas (27.000), guardia forestal con funciones de policía judicial (6.000), a su lado 1.400 empresas privadas de seguridad con unos 89.500 vigilantes, de los cuales 35.000 con permiso de armas de fuego, más 30.500 escoltas, 10.000 directores y jefes de seguridad, todo ello con un total aproximado de 386.000 efectivos, sin contar los miembros del ejército que a propósito de la pandemia han ejercido y ejercen funciones policiales.

Estos efectivos, paralelos a los discursos sobre la necesidad de ampliar las plantillas de agentes de seguridad, no son algo coyuntural derivado de la pandemia, son efectivos estructurales in crescendo y estrechamente ligados a la nueva reestructuración del capital. Reestructuración derivada de la llamada cuarta revolución industrial que, de forma similar a los cambios de patrón tecnológico de finales del siglo XIX y principios del XX, asoló a una gran parte del planeta con una secuela de miseria y muerte, a la par que intentos revolucionarios de entre los cuales solamente uno se llevó a cabo. En sus conclusiones el Informe ESPA de la Unión Europea plantea: “El mundo se está volviendo más complejo y más inseguro… factores que podrían crear un clima de inseguridad y conflicto que recuerda a los momentos cruciales de principios del siglo XX… Cambiará radicalmente las categorías económicas tradicionales y los conceptos de trabajo, formación y jubilación… En casi todos los Estados miembros ya están en marcha medidas compensatorias o correctoras, como el retraso de la edad de jubilación legal, la reducción de las prestaciones, la introducción de cotizaciones adicionales o la prohibición del solapamiento de prestaciones”.

Algunas de las conclusiones que plantea dicho informe son las siguientes: “La atención debería centrarse en la mejora de la educación primaria y secundaria, una atención sanitaria inclusiva pero asequible, mercados laborales menos rígidos y menos barreras a la iniciativa y la competencia… un mercado de trabajo abierto y una participación más prolongada de más ciudadanos en la fuerza de trabajo, así como prácticas de jubilación consideradas a la luz del aumento de la esperanza de vida”.

Todo lo que estamos viviendo tiene un extraordinario parecido a un guión pre-elaborado, como mínimo la Unión Europea, ya en 2016 en el citado informe de ESPAS predecía lo que iba a ocurrir en los próximos años, entre otras cosas “una gran pandemia”. Parece ser que disponían de una bola de cristal o como mínimo los elementos suficientes para incorporar este fenómeno en las previsiones a corto plazo, lo cual, como mínimo pone en tela de juicio la aparición de la dichosa pandemia, tal como se había anunciado.

“… Es probable que en las próximas décadas se produzcan mayores turbulencias e incluso un cambio radical. En este clima de incertidumbre, volatilidad y riesgo sistémico, el margen para elementos negativos de cambio es considerable. Entre las posibilidades se incluyen una enorme crisis monetaria y financiera, una gran pandemia, una crisis energética a gran escala o un conflicto en la región de Asia y el Pacífico… El sentimiento antisistema puede seguir creciendo,… En general, no obstante, la diferencia entre las expectativas de los ciudadanos y las respuestas que ofrece el sistema político mundial reforzará el descontento social y creará frustración en todo el mundo. A nivel local, esta divergencia puede generar una dinámica revolucionaria en casos extremos” (ESPAS 2016. European Strategy and Policy Analysis System. Tendencias mundiales hasta 2030.)

Según el Real Instituto Elcano, el Parlamento Europeo, en Noviembre de 2017, aprobó un Informe sobre Empresas Militares y de Seguridad Privadas (EMSP) -Private Security Companies o Private Military Companies-, que según los datos de la patronal europea de 2017 tiene una dimensión de 45.000 empresas y unos 2 millones de trabajadores. “El Parlamento asume que la colaboración entre el sector público y el privado va a ir a más por lo que es necesario integrar a todos los sectores en la elaboración del propuesto Libro Verde, abriendo la participación al sector privado en una materia que hasta ahora estaba reservada al monopolio estatal” (http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/defensa+y+seguridad/ari96-2017-satue-empresas-militares-seguridad-privadas-ue)

Continuando con los informes del Real Instituto Elcano, en abril de este año, en un informe titulado “La gestión de pandemias como el Covid-19 en España: ¿enfoque de salud o de seguridad?” plantea: “Hasta hace pocas décadas, los sistemas sanitarios se bastaban para proteger la salud de las sociedades avanzadas frente a las epidemias. La llegada de las pandemias plantea un problema nuevo tanto de salud como de seguridad porque sus efectos disruptivos trascienden el ámbito de la salud y perturban el bienestar y la prosperidad nacional… dos líneas principales de transformación seguidas por algunos países: añadir a los sistemas sanitarios de gestión un componente robusto de gestión epidémica (medicalización) o integrar el sistema sanitario dentro de los sistemas de seguridad nacional (segurización)” (http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/defensa+y+seguridad/ari42-2020-arteaga-gestion-de-pandemias-covid-19-en-espana-enfoque-de-salud-o-de-seguridad)

Y, en Elcano Policy Paper de 4 de Junio de 2020 bajo el título “Implicaciones del COVID-19 para la Defensa” plantea: “La propia crisis sanitaria podríamos contemplarla como una gran operación logístico-sanitaria, con unos procedimientos de actuación técnicos muy similares a los que se emplean en conflictos convencionales”.

El Instituto Español de Estudios Estratégicos, dependiente del ministerio de Defensa, en un extenso informe de 2013, que tiene por título LA PRIVATIZACIÓN DE LA SEGURIDAD, entre muchas cosas planteaba: “Los rasgos de la soberanía estatal se han difuminado. «Lo privado» está desempeñando un papel cada vez más importante, influyendo de forma decisiva en las políticas pública… Al igual que sucede con otros actores no estatales, no necesariamente de carácter armado, las EMSP (Empresas Militares y de Seguridad Privada), se desenvuelven en un entorno en el que la iniciativa privada se ve favorecida por la búsqueda de la eficiencia económica… La seguridad ha dejado de constituir un valor para convertirse en una actividad comercial más” (http://www.ieee.es/Galerias/fichero/OtrasPublicaciones/Nacional/La_Privatizacion_de_la_Seguridad_T152-090212_MarioLaborie.pdf).

Según EULEN, una de las mayores empresas de seguridad privadas, en unas declaraciones a Forbes plantea: “En el sector de la seguridad privada, como en el resto de sectores, la tecnología es el motor del cambio. Ya estamos viendo que el big data, el blockchain (estructura de datos a través de una cadena de bloques), la inteligencia artificial, los robots o los drones empiezan a formar parte de los servicios que prestan las empresas de seguridad. El universo de las operaciones de vigilancia a las que se dedica el sector es amplio: edificios e instalaciones públicos, infraestructuras de transportes, industria y energía, entidades financieras, comercios, centros educativos y de salud, y servicios y residencial son los más frecuentes y demandados” (https://forbes.es/empresas/50348/la-seguridad-privada-cada-vez-mas-presente/).

El Grupo de Estudios en Seguridad Internacional de la Universidad de Granada, el 23 de Octubre de 2019 emitió un informe denominado “El recurso a la contratación de Empresas Militares y de Seguridad Privada. Realidad, presente y necesidad futura: Estudio prospectivo objetivo 2030”, del que se puede extraer algunas de las actuaciones y declaraciones realizadas al inicio del estado de alarma y de reclusión forzosa de la población en arresto domiciliario, cuando los mandos militares proclamaban que “todos somos soldados”.

“Estos escenarios que estamos vislumbrando parecen encaminarnos a una realidad en la que las Fuerzas Armadas van a disminuir en tamaño, se van a ver limitadas en ciertas capacidades orgánicas y van a tener dependencias operativas muy importantes de la industria y las EMSP, que pasarán a jugar un papel cada vez más relevante. Esta, llamémosle Desmilitarización de la Defensa, no tiene que ser per se, limitativa, negativa ni problemática. Muy por el contrario, es una oportunidad real de incluir a grandes sectores de la sociedad como elemento activo y generador del concepto de la Seguridad y Defensa de la Nación. Con este modelo, ser militar no es el único camino para participar en la misma, disponiéndose ahora de herramientas que permiten una mayor cercanía, una implicación de la industria, de empresas, de trabajadores que ven como propia esta misión” (http://www.seguridadinternacional.es).

Siguiendo en esta línea diseñada ya con anterioridad a la pandemia, en los Cuadernos de Seguridad podemos leer: “El Gobierno de España de manera correcta, conceptuó a las empresas y personal de seguridad privada, como servicios esenciales durante el Estado de Alarma. Los servicios de Seguridad Privada sin duda alguna han contribuido y siguen contribuyendo a dar cumplimiento a las obligaciones impuestas por el Estado durante esta alerta sanitaria y al mantenimiento de la seguridad pública en nuestro país… Fundamentalmente, los nuevos cometidos de las empresas de seguridad privada se centrarán en asegurar la salud de las personas en lugares públicos y privados, como controlar aforos, observar si se lleva la mascarilla o tomar la temperatura” (https://cuadernosdeseguridad.com/2020/05/pandemia-seguridad-privada-aecra/).

No es de extrañar pues que el Gobierno español contratara a la empresa Quirón Prevención para el seguimiento de la pandemia o el Gobierno catalán contratara a Ferroser Servicios auxiliares para realizar las mismas tareas. Todo ello en sintonía con los elementos expuestos anteriormente.

¿Dejamos de ser proletarios sanos, para convertirnos en soldados enfermos y, como a tales no es permitido dudar de las órdenes recibidas y como a tales estar sujetos a la obediencia debida?

¿Podemos, en consecuencia, empezar a hablar de sayones en vez de proletarios?

La paranoia, pandemia peligrosa

Está corriendo por Internet y otros medios de este tipo la carta que hay a continuación, pidiendo firmas “Por una vuelta segura”.

“Soy profe, soy madre. Y estoy preocupada por la vuelta al cole, muy preocupada. Si estás en la misma situación, todavía estás a tiempo de pasar a la acción. En tres semanas empiezan el cole. Y no, no estamos bien preparados. Nos recomiendan no quedar con más de 10 personas a la vez; en algunas comunidades se está limitando al 50% la ocupación de vehículos para personas no convivientes; se reduce el aforo en tiendas, bares e instalaciones deportivas… Pero no parece un problema meter a nuestros hijos en aulas con 25 ó 30 alumnos y el profesor sin ninguna protección ante el virus. A lo mejor se piensan que cuando entren en las escuelas un manto mágico los protegerá y podrán pasar 6 horas metidos en una habitación con otras 30 personas sin peligro”.

No sé quién ha escrito esta locura, lo que sí sé de cierto que no se trata de una persona normal, ni profe, ni madre, tan solo una divulgadora del discurso pandémico televisivo con las facultades mentales deterioradas y con la gravedad que supone mentir descaradamente, al decir que las criaturas pueden ser las “portadores de la muerte”. Hasta ahora, primero se había dicho que si eran los viejos, después los que salían de casa sin permiso de las autoridades, después los adolescentes que iban en grupo a beber una cerveza en estas noches de verano, otros decían que si los que no llevaban bozal, pero ahora resulta que los criminales, según los paranoicos redactores de esta carta, son los niños y niñas y el foco maldito será la escuela.

¿A qué extremo hemos llegado?

La disfunción mental, cruelmente diseñada y amplificada por las noticias fúnebres y manipuladas de los medios de comunicación a sueldo de de los intereses políticos y económicos dominantes, y repetida por algunos colectivos como los redactores de la carta a que hago referencia, está afectando a una parte cada vez mayor de la población. No será nada fácil encontrar remedio en esta lacra pues el único remedio posible seria dejar de decir mentiras, seria explicar pausadamente que las personas mayormente estamos sanas físicamente y que las enfermedades son derivadas de disfunciones en nuestro cuerpo o a causa de no atenderlo suficiente. Pero mientras el discurso criminal dominante, sea que todas las personas somos potencialmente enfermas y peligrosas y la que se piensa que está en buen estado de salud es porque ignora que está enferma, la locura se extenderá como pólvora.

Una disfunción mental, extendida en el estado español que tuvo un rebrote epidémico en el 2004 a raíz de lo que se denominaron ataques terroristas del 11-M en Madrid y toda la campaña mediática que se desencadenó a su alrededor, creando una sensación de inseguridad que según estudios llevados a cabo dicen lo siguiente: “Una investigación de la Universidad Complutense de Madrid refleja una cifra «realmente alta» de los ataques de pánico que se produjeron después de los atentados del 11-M de 2004, así como porcentajes altos de depresión o trastornos psicosomáticos. Al explicar hoy los datos, el catedrático de Psicología Básica, Juan José Miguel Tobal, destacó como cifra «realmente alta» el que un 10,78% de la población en general sufriera ataque de pánico o crisis de angustia por los atentados del 11-M”. Esto son casi cinco millones de personas.

Pero cuatro años después de estos hechos, otro ataque terrorista llevado a cabo en el 2008 por la banca, de mucha más envergadura, supuso la pérdida de ingresos para millones de personas y para centenares de miles la pérdida de la vivienda y ahorros. No es de extrañar pues, que: “La utilización de medicamentos antidepresivos en España se ha triplicado en 10 años, según los datos publicados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, que analiza el consumo desde el año 2000, cuando el número de dosis por cada mil habitantes y día (DHD) consumidas fue de 26,5, hasta el año 2013 cuando registran 79,5 dosis consumidas. Un estudio, firmado por el psiquiatra José Carlos Fuentes, apunta que este significativo aumento de psicofármacos tiene relación clara con la situación de crisis económica y el fenómeno del paro. El análisis sobre la salud mental española refleja que el 9% de la población sufre al menos un trastorno mental. Estas enfermedades representan la segunda causa de baja laboral y el tercer grupo que genera mayor gasto dentro del sistema sanitario público español”.

Es decir, que según estos estudios más de cuatro millones de personas en España eran víctimas de una epidemia llamada crisis, y el miedo a ser infectado por esta crisis era una presión constante y un debilitamiento de la salud. Pero esta constatación no formaba parte de las cabeceras de los diarios ni de los telediarios día tras día, semana tras semana, mes tras mes, sabiendo con certeza quienes eran en aquellos momentos los responsables de la epidemia de miedo, dolor y enfermedad. Tenían nombres y apellidos, eran Consejos de Administración, eran entidades bancarias, eran Fondos de Inversión, pero se escondía este origen, atribuyendo todo el mal a una nebulosa con el nombre de “especulación financiera”, buscando una “vacuna” que llevó por nombre precariedad laboral, contratos basura, rebaja de sueldos, aumento de alquileres, y así se curaron, no los enfermados por la epidemia, sino los causante de la misma, aumentado geométricamente sus beneficios. Los fabricantes de la epidemia de la crisis económica fueron al mismo tiempo los grandes beneficiados de la misma.

Y, en una espiral, año tras año aumenta el consumo de antidepresivos según informes de varios medios del ámbito sanitario:

6 abr. 2010: “La venta de antidepresivos en España se ha incrementado en un 10% durante los últimos dos años. Este aumento «significativo» guarda relación con la crisis económica”
14 ene. 2015: “La utilización de medicamentos antidepresivos en España se ha triplicado en 10 años, según los datos publicados por la Agencia Española del Medicamento”
26 mayo 2019: “El alto consumo de antidepresivos y tranquilizantes se consolida en España. Las dosis diarias aumentaron un 14% del 2012 al 2016”
26 mar. 2020: “En los últimos 7 días se disparó fuerte el consumo de psicofármacos sobre todo de Clonazepam y antidepresivos”
17 jul. 2020: El consumo de Paracetamol y antidepresivos se disparó durante el confinamiento según la Agencia Española de Medicamentos

Según el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos en junio 2020, la información generada por el Centro de Información sobre el Suministro de Medicamentos, la dispensación de analgésicos se disparó casi un 25%, llegando hasta el 43% en el caso del paracetamol. En el caso de los medicamentos de tipos ansiolítico y antidepresivos, empleados contra patología del sistema nervioso, se ha registrado un incremento de entre un 10 y un 15%, “lo cual probablemente puede reflejar el impacto emocional que ha tenido la Covid-19”, remarcan desde el Consejo.

Al mismo tiempo han crecido las consultas psicológicas: “en la consulta recibimos numerosas personas que preguntan todo el rato el mismo, incluso a diferentes horas en un mismo día”, y que el más que tienen es “miedo a la enfermedad”… Hay mucha gente que ve el peligro a la puerta de su casa”.

Estamos hablando de millones de personas, enloquecidas por las mentiras y el ataque de terrorismo mediático, pero esta epidemia no encabeza ningún noticiero, a pesar de que el día a día, en la calle, se notan los efectos de la misma, las consecuencias de la cual tardarán mucho a curarse. Así como durante la campaña “antiterrorista” miles de personas desconfiaban de cualquier desconocido, telefoneaban a la policía diciendo que “habían visto un moro sospechoso”, ahora, con la campaña desencadenada con la excusa de la pandemia, miles, decenas o centenares de miles de personas paranoicas, hacen el mismo, cambiando el árabe por cualquier que salga de casa, que haga un encuentro familiar o con amigos en su domicilio, que vaya sin bozal, que tosa y no vaya al médico… Están convirtiendo la sociedad en una pandilla de personajes atemorizados que ven enemigos invisibles a su alrededor.

Estas dos epidemias antes mencionadas, la del terrorismo y la de la crisis, han tenido consecuencias fatales una de las cuales ha sido el número de suicidios. La información del año pasado (2019) con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora el 10 de septiembre daba estos datos. “Cada dos horas y media se suicida una persona en España, diez al día: los muertos por suicidio duplican a los de accidentes de tráfico y superan en once veces a los homicidios”. Veremos este año cuáles son las cifras pues el deseo de morir surge como respuesta a una crisis vital, sin que haya un trastorno identificado. Y que en el conjunto de la población, muchas personas pierden las ganas y el sentido de la vida cuando tienen que enfrentarse a una situación de dolor emocional intenso, vivido como intolerable y aparentemente interminable. Y toda la criminal campaña mediática sobre la pandemia cumple estos requisitos.

Si sois buenos… todo irá bien… Lo dice la ciencia

“… Con frecuencia se ha observado que el terror solo puede gobernar absolutamente sobre las personas que están aisladas entre sí y que, por lo tanto, una de las principales preocupaciones del gobierno tiránico es provocar este aislamiento. El aislamiento puede ser el comienzo del terror y ciertamente es su terreno más fértil… las personas aisladas son impotentes por definición” (Hannah Arendt, The Origins of Totalitarism)

“…la Sagrada Congregación, reunida ante Su Santidad el 25 de febrero de 1616, decreta que su Eminencia, el Cardenal Bellarmino te prescriba abjurar del todo de la mencionada falsa doctrina; y que si rehusaras hacerlo, seas requerido por el Comisario del Santo Oficio a renunciar a ella. A no enseñarla a otros ni a defenderla y a falta de aquiescencia, que seas prisionero…
… Y con el fin de que una doctrina tan perniciosa pueda ser extirpada del todo y no se insinúe por más tiempo con grave detrimento de la verdad católica, ha sido publicado un decreto procedente de la Sagrada Congregación del Índice, prohibiendo los libros que tratan de esta doctrina, declarándola falsa y del todo contraria a la Sagrada y Divina Escritura.
… Porque tu lastimoso y pernicioso error y transgresión no queden del todo sin castigo, y porque seas más prudente en el futuro, y sirvas de ejemplo porque los otros se abstengan de delincuencias de este género, nosotros decretamos que el libro Diálogos de Galileo Galilei sea prohibido por un edicto público… (“Galileo. His Life and Work. J. Fahic. 1903)

La moderna Inquisición, la cual ha cambiado la Biblia por nuevas revistas científicas y contenidos curriculares académicos impuestos por la industria químico farmacéutica no duda a la hora de determinar cuál es la “falsa doctrina” en torno a la epidemia del SARS-Cov-2 y declarándola contraria a la “Sagrada y Divina Escritura” diseñada desde los consejos de administración de las grandes corporaciones y seguida fielmente por profesionales y científicos a sueldo de las mismas. Hoy ya no se practica la quema de libros, pero si la negativa a editarlos, y una de las virtudes de las nuevas tecnologías de la información es la posibilidad de poder extender opiniones diversas por medio de las llamadas redes sociales. Pero, los modernos inquisidores que controlan los canales cibernéticos, se atribuyen la potestad de eliminar de estas redes aquellas opiniones que no concuerdan con los intereses que representan.

“El blog Movimiento Político de Resistencia abandona blogger para evitar posibles censuras y será migrado a partir del lunes a su nuevo servidor y dominio www.mpr21.info, con nuevo diseño y utilidades, después de detectarse en las publicaciones de esta web caídas en el n.º de visitas y bloqueos a noticias relacionadas con el coronavirus. La web, nacida en 2012, suma según el contador de blogger 7,8 millones de visitas, con una media diaria en los últimos días de 15 mil nuevos visitantes, principalmente de España, Argentina y los Estados Unidos” (14 de Agosto 2020. https://movimientopoliticoderesistencia.blogspot.com/)

Así como blogger, lo hace youtube, facebook, Instragram, Twitter, etc. y así como años atrás se utilizaron varias formas de comunicación en forma de papeles impresos en imprentas clandestinas, ahora se tendrán que buscar nuevas formas de comunicación utilizando las tecnologías de la información que rompan el monopolio de las grandes corporaciones. Seguramente miles de Hackers hoy, pueden jugar el mismo papel que los repartidores de octavillas a mediados del siglo XX. Y esto será realizado con una base científica que no estará al servicio del capital.

“Después de superar la pandemia del COVID-19, el mundo cambiará. No será el mismo, con el paso de los meses, nos veremos diferentes. Tendremos que aprender a desenvolvernos en una “normalidad” hasta cierto punto distópica. La economía está malparada y los cambios que posiblemente iban a tardar más tiempo a implementarse, como el teletrabajo, la enseñanza online, la telemedicina, la incursión de los robots en la vida de las personas, se acelerarán. En el turismo, la educación, el trabajo, el transporte, los sistemas de salud pública, el ocio y la industria del espectáculo, etc., presenciaremos cambios inmediatos. Con seguridad se abrirán nuevos mercados, y formas de control a la ciudadanía, los cuales, ayer podían ser inéditos, o casi imposibles. Los cambios más profundos que sentiremos, influenciarán la esfera de nuestra afectividad, nuestra forma y calidad de vida no será igual que antes. Volveremos a estar juntos pero al mismo tiempo, con esta distanciación social preventiva” (Javier Domínguez. Inspiring Committed Leaders Foundation, ICLF, 21 Junio 2020).

Así como un tejido de varios intereses económicos, sociales, culturales y políticos imponían, en el marco de un paradigma vigente en el siglo XVII qué era la verdadera doctrina científica, en el siglo XXI, esta misma red de intereses mantiene un paradigma dominante al cual los poderes económicos lo financian, los educadores lo propagan, los partidos políticos lo promueven, los medios de comunicación lo difunden, las organizaciones profesionales lo legitiman, y los gobiernos lo oficializan. Y así, los actuales Galileos se ven ninguneados, atacados, difamados y expedientados por orden de la moderna Sagrada Congregación.

“… Iglesia y Estado están ahora cuidadosamente separados. Estado y Ciencia, sin embargo, trabajan estrechamente unidos. Inmensas sumas de dinero se gastan en la mejora de ideas científicas… Las relaciones humanas se someten al tratamiento científico, como lo demuestran los programas educativos, las propuestas de reforma carcelaria, el entrenamiento en el ejército, etc. El poder de la profesión médica sobre cada fase de nuestra vida ya excede al poder que una vez tuvo la Iglesia” (Paul Feyerabend. Science in a Free Society. New Left Books).

Si la ciencia se autodefine como “objetiva”, no es porque pueda producir el único conocimiento posible, sino el conocimiento válido a partir de las premisas de fundamentación y de los objetivos de los cuales parte la propia ciencia. Si la ciencia ha aparecido como única fuente de la verdad, es consecuencia del hecho que los valores y mitos que incorpora implícitamente la ciencia son los valores y mitos dominantes dentro de la sociedad en la cual la ciencia se desarrolla.

Cada día, más campos y dimensiones de nuestras vidas están controlados, manejados, administrados a partir de un saber científico desde el cual se determina, sin que nuestra opinión sea necesaria, que es el que tenemos que hacer y como tenemos que hacerlo.

“La religión relaciona la humanidad a elementos sobrenaturales, trascendentales o espirituales no demostrables. La ciencia mal entendida acepta por demostrado lo que no lo está. Sirve de propaganda social y de marketing para los quién controlan el mercado de la salud y necesitan conferirle a su discurso “garantías científicas” para hacerlo más creíble. Consiguen así hacer más vendibles sus productos, los aparatos y tratamientos médicos que piden para comulgar sus feligreses” (“El autoritarismo científico. Javier Peteiro, doctor en Medicina y Jefe de la sección de Bioquímica del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña).

Durante estos meses pandémicos, los diarios, la radio, la televisión y las llamadas redes sociales han llenado sus páginas, altavoces y pantallas de datos. Es la Estadística, dicen, es una parte de la ciencia que utiliza conjuntos de datos numéricos para obtener, a partir de ellos, inferencias basadas en el cálculo de probabilidades. No es un invento reciente pues los primeros ensayos clínicos en que se utilizaron estadísticas, se practicaron en los Estados Unidos en 1721 para proporcionar datos sobre la amenaza de viruela en Massachussets asegurando que las enfermedades estaban en el ambiente y podían infectar a la gente y que los vacunados (inoculados) estaban protegidos contra estos ataques. Estos experimentos de inoculación fueron dirigidos por Cotton Mather, mejor conocido por su papel inquisitorial y colaborador de los ahorcamientos durante los juicios de las “Brujas de Salem” en 1692. Posteriores datos comprobados por el Dr.William Douglass (The Inoculation Controversy in Boston: 1721-1722 John Blake The New England Quarterly Vol.25. 1952) demostraban que la inoculación había matado más que prevenido.

“La práctica rutinaria de exámenes para el diagnóstico en grandes poblaciones garantiza al científico médico una base amplia para seleccionar los casos que mejor encajen en los medios de tratamiento existentes o que son más eficaces para conseguir objetivos de investigación, sin importar que los tratamientos curen, rehabiliten, alivien o no lo hagan. En este proceso se robustece la creencia de la gente que son máquinas la duración de las cuales depende de las visitas al taller de mantenimiento… La promesa de milagros médicos es su mejor defensa contra el fracaso, puesto que los milagros pueden esperarse, pero no pueden garantizarse” (I. Illich. Medical Nemesis, The Expropriation of Health. 1974).

Una definición filosófica señala que la ciencia es «un intento para descubrir, por medio de la observación y el razonamiento basado en la observación, los hechos particulares sobre el mundo primero, después las leyes que conectan los hechos entre si, y que (en casos afortunados) hacen posible predecir los acontecimiento futuros» (Bertrand Russell. Religión y Ciencia. México, Fondo Cultura Económica. 2003).

Una segunda definición establece que la ciencia es, la actividad humana productora de conocimiento científico. Es aquella actividad cultural humana que tiene como objetivo la constitución y fundamentación de un cuerpo sistemático del saber que busca ser reconocido por todos como verdadero o, al menos, ser aceptado por consenso universal ( J.M. Ziman. Un ensayo sobre le dimensión social de la ciencia. México: Fondo de Cultura Económica, 1972).

A pesar de estos intentos de visión uniformadora, muchas voces científicas no concuerdan con los postulados impuestos por la industria químico-farmacéutica y alertan sobre los efectos tóxicos tanto de los alimentos, como de las contaminaciones por xenoestrógenos y otros derivados, así como los efectos secundarios de multitud de fármacos, entre ellos las vacunas, pero se impone por una mayoría de científicos la atribución de cualquier epidemia a su origen vírico. No es de extrañar, pues unos pequeños fragmentos de ARN invisibles por cualquier mortal juegan el mismo papel que Cotton Mather atribuía a las “almas inmortales” demoníacas que se apoderaban de las personas. El porqué de esta controversia tenemos que buscarla en los profesionales científicos que trabajan a sueldo de las multinacionales o los que no están ligados a ninguna corporación química farmacéutica. Para poner un pequeño ejemplo:

“La micotoxicosis no fue un problema muy generalizado mientras la gente no se alimentó a través del mercado mundial. Antes de la segunda guerra mundial tan solo un 1% del peso total de los alimentos consumidos por la humanidad procedían de fuera de su propia región. Solo después de la guerra una mayoría de personas llegaron a depender en materia alimentaria de productos que se habían comercializado más allá de sus alrededores. Esta nueva situación comporta que una parte muy importante de productos, han sido almacenados durante largos periodos y transportados a través de diferentes climas. En estas condiciones el alimento se expone en una alta probabilidad de múltiples infecciones. El mercado mundial garantiza una difusión casi instantánea de todo nuevo hongo y es muy difícil identificar las dosis subletales de micotoxinas, de no ser así, gran parte de los alimentos actualmente en el mercado habrían sido proscritos.. Las micotoxinas son venenos acumulativos que empiezan para obstaculizar el funcionamiento de lascélulas cerebrales y pasan después a otros órganos vitales” (I.Illich. Medical Nemesis. 1974. Nota a pie de página n.º 255).

En el artículo publicado “Efectos de las micotoxinas en el ser humano” (Bulletin of the World Health Organization (OMS) 1999, 77, 754): “La exposición a las micotoxinas se produce sobre todo por ingestión, pero también por contacto cutáneo y por inhalación. A menudo los profesionales de la medicina no reconocen la micotoxicosis, excepto cuando afectan gran número de personas. En el presente artículo se examinan varios brotes de micotoxicosis en los cuales la etiología de la enfermedad se ha visto corroborada por el análisis de la micotoxina. Se analizan los hallazgos epidemiológicos, clínicos e histológicos disponibles en relación con brotes de micotoxicosis causados por la exposición a aflatoxinas tricotecenas, ocratoxinas, ácido 3-nitropropiónico, zearalenona y fumosinas. En las conclusiones del equipo investigador se cita lo siguiente: “Las micotoxicosis agudas pueden provocar manifestaciones graves, a veces mortales. Tiene que sospecharse una intoxicación por micotoxinas cuando una enfermedad aguda afecta a varias personas y no existen signos ni de infección por un agente etiológico conocido, ni de mejora del cuadro clínico desprendido del tratamiento.”

La intoxicación por tricotecenas, que causó una gran mortalidad en la URSS durante el año 1932, parece ser por el mal almacenamiento de los cereales, y fue utilizada como arma química por parte de los Estados Unidos en los bombardeos de Laos y Camboya. Tiene los siguientes síntomas: congestión torácica, garganta irritada, síntoma gripal, dolor de cabeza, asfixia, pérdida de sabor bucal, náusea, vómitos, inmunodepresión. Aun así la investigación de la OMS afirma que “a menudo los profesionales de la medicina no reconocen las micotoxicosis”. En consonancia a no querer atribuir diversas enfermedades su origen tóxico, sino buscar otros orígenes, víricos, por ejemplo, pues aceptar la toxicidad es enfrentarse al sistema mundial de producción agro-químico-militar-industrial e ir en detrimento de las corporaciones farmacéuticas, puesto que muchos remedios no serían medicamentos patentados, sino la eliminación de muchos procesos industriales alimentarios. Y esto iría en detrimento de los beneficios del capital.

“El problema que es necesario discutir en relación a la ciencia no reside en un cuestionamiento de su eficacia para los objetivos que esta se propone. El problema es otro: ¿Estamos dispuestos a asumir los objetivos de la previsión, manipulación, control de la naturaleza y de la sociedad, como los objetivos últimos de la vida humana, objetivos a los cuales hay que subordinar todo otro objetivo, todo otro fin, todo otro valor humano?”. (E. Lander. Verdad, Ciencia y Tecnología. UCV. 1990)

Responder a los interrogantes que plantea Lander, es decir, qué objetivos estamos dispuestos a asumir, puesto que estos objetivos tienen que estar en consonancia, según la opción política e ideológica de cada uno.

La ciencia pedagógica ha estado ausente en los últimos meses en cuanto al valor humano de las criaturas. Los científicos pedagógicos se han reunido al discurso dominante sin enfrentarse en absoluto a las medidas dictadas “manu militari” de aislamiento de las criaturas, sabiendo, como podrían y tendrían que saber, que están sobradamente demostradon los beneficios de la inmunización colectiva en los niños. La única preocupación ha sido la salvaguardia de la salud de los profesionales del mundo pedagógico. ¿Pero a qué precio?

A su lado la mayoría de científicos a sueldo de la Administración, del mundo de la psicología y psiquiatría infantil no ponen en tela de juicio el discurso dominante ni las incongruencias de la OMS y los respectivos gobiernos con sus correspondientes equipos asesores, tan solo en un acto de apología al conductismo, se entretienen a recomendar que hacer con las criaturas aisladas de repente. Recomendaciones que insisten al hacerles entender que “es por su bien”, escondiendo el mal generado mediante esta actitud. La frase “todo irá bien” con el correspondiente dibujo del arco iris, que se ha hecho dibujar a las criaturas de una gran cantidad de escuelas, junto al lema “yo me quedo en casa” el cual no es un logotipo surgido del sentir infantil, sino que, al igual que el anuncio de coca-cola, ha sido elaborado por los científicos del mundo de psicología social del mismo modo que han intentado convertir las emociones naturales de las criaturas en una construcción adulta falseada por intereses espurios, han intentado infantilizar los adultos con una parafernalia de aplausos hechos desde el arresto domiciliario.

“… Lo esencial en la psicología de masas es el arte de la persuasión. Podemos esperar que, en algún tiempo, cualquiera será capaz de persuadir a cualquier de cualquier cosa… Esta técnica puede hacer grandes avances, si, bajo una dictadura científica, la toman en sus manos los hombres de ciencia. Anaxágoras mantenía que la nieve es negra, pero nadie lo creía. Los psicólogos sociales del futuro tendrán cierto número de clases para niños en edad escolar, sobre los cuales experimentarán los diferentes métodos de producir la convicción inconmovible que la nieve es negra. … Es cosa de nuestros futuros hombres de ciencia establecer con precisión estas máximas y descubrir exactamente que coste económico tiene hacer creer a los niños que la nieve es negra, y cuanto menos costaría hacerles creer que el color es gris oscuro… No se permitirá al populacho que conozca como se generan sus convicciones. Cuando la técnica haya sido perfeccionada, cualquier Gobierno será capaz de gobernar a sus súbditos con seguridad, sin necesidad del Ejército ni Policía” (Bertrand Russell. Efectos Generales de la Técnica Científica. 1949).

¿Cual será a partir de ahora nuestra percepción del mundo, de la educación, de la importancia del contacto humano fuera de las pantallas? ¿Los proyectos educativos que se propician qué tendrán que ver con las criaturas? ¿Continuaremos dejando a las criaturas sin tiempos para el juego colectivo? ¿Las dejaremos ser?. Tal como se pregunta la psicoanalista Ana Kurtzbart en “La educación confinada y la niñez lejos de las calles”. O como reflexiona la antropóloga de la UNAM Márgara Millán, de la Red de Feminismos Decoloniales, preguntando si permitiremos que el capital controle nuestras emociones y afectos, que continúe haciendo negocio con las consecuencias que su mandato produce. ¿Cómo será para los niños y niñas asistir en una escuela donde los dos metros de distancia, la sanitización constando de las manos, el uso del bozal, sean los gestos cotidianos y reiterados de nuestro estar en el mundo? ¿Podrán jugar, ser creativos, desarrollar su imaginación en un espacio cuadriculado por la sana distancia? ¿Qué marcas, huellas y traumas quedarán en la experiencia vital de la distancia física? ¿Se traducirá irremediablemente en distanciación social, en potenciación segregativa? ¿Irán los niños y niñas, contentos y cantando, a pedir que se les inyecte una vacuna “por su bien”? ¿Rechazarán amigos y amigas que no estén vacunados?

“Lo que sí resulta esencial para nuestra hipótesis es creer que con el tiempo la fisiología llegará a encontrar maneras de controlar las emociones, algo que difícilmente puede ponerse en entredicho. Cuando esto suceda, tendremos las emociones que deseen los gobernantes, y el propósito principal de la educación primaria será el de producir la deseada disposición anímica, que ya no se obtendrá ni por castigos ni por la preceptiva moral, sino por el método mucho más seguro de las inyecciones. Quienes administren un sistema así poseerán un poder tal como no lo soñaron en su momento los jesuitas, aunque no hay ninguna razón para suponer que tendrán que ser más juiciosos que quienes en la actualidad controlan la educación. El conocimiento tecnológico no garantiza discernimiento de ánimo, por lo cual es muy probable que los gobernantes del futuro no sean menos estúpidos y menos prejuiciosos que los de hoy en día”. (B. Russell. Icarus, The Future of Science. 1924)

Mucho más próximo en el tiempo, en 2014, el filósofo Byung-Chul Han en “Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder” apunta que “La psicopolítica neoliberal es la técnica de dominación que estabiliza y reproduce el sistema dominante por medio de una programación y control psicológicos” y pone énfasis en el hecho que la psicopolítica recurre a un sistema de dominación que, en lugar de emplear el poder opresor, utiliza un poder seductor, inteligente, que consigue que las personas se sometan por sí mismas al entramado de la dominación.

La filósofa Maria Antonia González Valerio, profesora de la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de México hace recordar los paralelismos entre la campaña propagandística sobre el SIDA de los años 80 con el actual del SARS-Cov-2: “Se anuncia ahora una disciplina especial sobre los cuerpos de las personas, que pretendería que pudiéramos establecer otro trato con el cuerpo propio (no te toques la cara) o con los cuerpos ajenos (mantenerlos alejados). El cuerpo aparece una vez más cómo aquello que se tiene que disciplinar. Ya habíamos escuchado y vivido esto en medio de la epidemia del VIH en los años 80, para el cual, no lo olvidemos, parece que después de 40 años todavía se busca una vacuna y seguramente el virus, aun así, la OMS dice que hay en todo el mundo más de 30 millones “de infectados” según los resultados de los tests. (ELISA y Western BLOT, que generan un multimillonario negocio los beneficios del cual son a repartir entre Francia y Estados Unidos después de los acuerdos comerciales de los años 90 derivados de la polémica entre Gallo y Montaigner). Con la campaña tanática del VIH la población aprendió a asumir el propio cuerpo como posiblemente infectado. También aprendió a ver el cuerpo ajeno con temor, porque este otro cuerpo podía convertirse en vehículo de la propia muerte. Se convocó entonces a una normalidad de cuerpos disciplinados a los cuales, como por ejemplo, se les impuso una barrera física”.

Barrera física que destructura la sociedad, pero no toda la sociedad, solo aquella parte que se puede considerar potencialmente peligrosa, con potencial capacidad organizativa y organizadora para reunir las víctimas de las próximas reestructuraciones del capital, víctimas consideradas “necesarias” según los científicos del mundo de la economía, de la pedagogía, de la ingeniería, de la biología y del resto de disciplinas académicas subordinadas al capital. Para llevarlo a cabo, ¿Qué mejor que un experimento global de distanciamiento humano? ¿Qué mejor que la construcción de un mundo virtual?

Byung-Chul Han, “En el enjambre”, dice: “En los blogs o las redes sociales que hoy en día construyen o reemplazan el espacio público no se produce ningún discurso. No se construye espacio público (Öffentlichkeit). Los medios digitales hacen que la sociedad se vuelva cada vez más pobre en su discurso. Impiden la construcción de una comunidad en un sentido empático. Solo producen al azar muchedumbres (Ansammlungen) o multitudes (Vielheiten) de individuos aislados, de ego, sin ninguna cohesión (Versammlung) sin lugar de discurso. El individuo ya no es una entidad política capaz de producir un nosotros”.

En la construcción de este mundo virtual y metafísico, los científicos sobre comportamiento humano que llenan los medios audiovisuales, han puesto en escena el discurso dictado por sus superiores. Un discurso patético y falseado que nos puede recordar la adaptación radiofónica de «La guerra de los mundos» de H. G. Wells, el 30 de octubre de 1938, donde Orson Welles dramatizó esta novela en la emisora CBS, anunciando lo siguiente: «damas y caballeros, tengo que anunciarlos una grave noticia. Por increíble que parezca, tanto las observaciones científicas como la más palpable realidad nos obligan a creer que los extraños seres que han aterrizado esta noche en una zona rural de Jersey son la vanguardia de un ejército invasor procedente del planeta Marte…». Los datos de audiencia estiman que cerca de 12 millones de personas escucharon la transmisión y miles cayeron presa del pánico abandonando sus casas y colapsando carreteras, estaciones de tren i autobuses o comisarías de policía. Los teléfonos de emergencia echaron humo durante varias horas recibiendo multitud de mensajes que decían haber visto a los extraterrestres.

Así, como dice Eduardo Grüner, en ”Crónicas Marcianas” (El año de la peste. Boletín Tropia 2020) “Hoy somos nosotros los “extraterrestres” que no pueden salir a la calle, exponerse al aire y al sol, por temor a ser fatalmente infectados por este misterioso “bicho”, del cual se sabe poco y nada, y para combatirlo ni siquiera tenemos todavía las rudimentarias armas con las cuales se intentaba enfrentar a los marcianos de Wells I si hablamos de “combate”, de “enfrentar” y de “armas”, es sencillamente porque se nos ha dicho hasta el cansancio que estamos repentinamente embarcados en una guerra, contra un enemigo desconocido, artero, invisible y prácticamente imposible de localizar…. Es solo que llama la atención la celeridad con que se naturalizó esta militarización del lenguaje. La distanciación de dos metros entre las personas remite a la táctica de infantería, en las guerras tradicionales, de mantener una formación abierta para evitar que la potencial bomba o granada afecte varios soldados juntos. El uso de bozal, bien puede asociarse al de máscaras antigás en la I Guerra Mundial. Por no hablar del recurso a los ataques químicos, bacteriológicos y otros. Se levantan virtuales muros de contención (y torres de observación informática) no solo entre los países, sino en las provincias, las regiones, las ciudades y pueblos, en los barrios”.

Del mismo modo, personas obsesionadas por el bombardeo de noticías, imágenes trucadas y declaraciones diversas, dicen “haber visto que tal y cual se han muerto de coronavirus”, que “tal y cual tiene coronavirus”, que “tal y cual está infectada”,… sin saber ni qué es un virus, ni una infección, pero como en el ejemplo puesto anteriormente en que el pánico se extendió sin saber que era ni como era un invasor del planeta Marte. Hoy ni siquiera los profesionales de la medicina pueden hacer estas afirmaciones ya que la única prueba concluyente sería la derivada de una autopsia, pero nunca derivada de un test PCR que no ha superado la prueba “gold standard” por lo tanto los falsos resultados pueden ser una constante.

En medicina, el “gold standard”, o test de referencia es un término utilizado para definir aquellas pruebas de diagnóstico que tienen la máxima fiabilidad en la hora de diagnosticar una determinada enfermedad. De todos modos esto no comporta que la prueba posea la máxima fiabilidad en términos absolutos puesto que, por ejemplo, una autopsia siempre obtendrá resultados más fiables que la mayoría de pruebas de imagen que existen, pero su uso en sujetos vivos no es viable. Por lo tanto, podría decirse que el estatus de “gold standard”, se aplica a aquellos tests de fiabilidad máxima dentro de una serie de condiciones específicas. La evaluación de la capacidad de diagnóstico de un test se realiza a través de estudios de investigación específicos. En la práctica se emplean a menudo ensayos clínicos aleatorios con carácter comparativo que, posteriormente, son compilados y evaluados en meta-análisis y revisiones sistemáticas. Cuando surge un test nuevo y se pretende evaluar para su utilización práctica, su fiabilidad se compara con el “gold standard”existente para una determinada enfermedad, (“he history and fate of the gold standard. David Jones; Scott Podolsky. Lancet, 18 Abril 2015) lo cual no se ha hecho en ninguno de los tests que se utilizan para determinar con la máxima fiabilidad los anticuerpos del SARS-Cov-2.

Pero, la ciencia a sueldo de intereses espurios dice otra cosa a pesar de que: “Bien es verdad que según qué diagnóstico, transforma a personas que se sienten sanas en pacientes ansiosos” (The uselessness of periodic examination. Archives of Environmental Health. Septiembre 1966)

Como conclusión, es necesario un amplio rechazo a según qué ciencia, y la exigencia que los campos experimentales científicos no queden fuera del debate democrático. Nos va la vida.

Censura, autocensura y represión

La historia de la censura es vieja, hay referencias a las prohibiciones en la Constitución Espartana de Licurgo, sobre la condena de Sócrates en Atenas; las disposiciones del imperio chino de hace dos mil doscientos años; durante el imperio romano y posteriormente con el triunfo político del cristianismo que prohibió cualquier escrito que pudiera atisbar el más pequeño interrogante a su interpretación de la Biblia o de los Evangelios autorizados.

Es una tónica que se ha ido repitiendo ya sea durante la Edad Media o la Ilustración, incrementada después del 18 Brumario de Bonaparte; en la preparación de la primera parte de la guerra mundial, en el transcurso de esta y con posterioridad a la misma, en la preparación de la segunda parte de la guerra y posteriormente, siendo especialmente significativa la moderna “cacería de brujas” llevada a cabo en Estados Unidos por el Senador McCarthy en la década de los 50. Durante las dictaduras militares europeas de Portugal, España, Grecia, y todas las de América Latina, África y Asia.

En definitiva, podemos constatar que la censura, ejercida ya sea por las Iglesias o por laicos ha sido una constante a lo largo de la historia. Y a su lado las oportunas leyes que daban cobertura a la misma bajo definiciones diversas: propaganda ilegal; incitación a la revuelta; carencia de respecto a la autoridad; etc. No hace mucho hemos visto que poner una foto del monarca español cabeza abajo, escribir sobre la corrupción o habla de autodeterminación dentro de un Parlamento era condenado por el sistema judicial.

Autocensura

La autocensura, tampoco es cosa nueva y ha ido aparejada al miedo de posibles castigos a lo largo del tiempo, y cuando se han eliminado formalmente estos, han quedado otros similares al ostracismo de la época romana, es decir la condena a “no ser”. Tal vez por eso ya hace muchos años que periodistas, escritores, historiadores, locutores, artistas, profesores,… aquellos que con la posibilidad de incidencia ante numerosos conglomerados humanos y a sueldo del Estado o dependiendo de sus subvenciones, o contratados por corporaciones privadas, aprendieron a no decir ni hacer nada política, social, económica y culturalmente “incorrecto” según prescripción de los aparatos del Estado o corporaciones económicas, y si por eso había que enmudecer acontecimientos, no dudaban al hacerlo, si por eso no había que representar según qué obras teatrales o según qué guiones de cine, tampoco. Si por eso se tenía que reproducir literalmente hacia el alumnado un contenido curricular que tergiversaba hechos históricos, lo hacían sin ningún arrepentimiento. Si de los contenidos curriculares de biología se tenía que borrar la memoria de Lamarck, Claude Bernard o de Antoine Bechamp se hacía sin ningún miramiento.

El miedo y los intereses son las fuentes más frecuentes de la autocensura. Una jugosa pauta comercial, una amenaza o el temor a recibir amenazas, aparecen como mordazas que se imponen a sí mismos los periodistas y los medios de comunicación. La combinación de informaciones que se comunican y de datos que callan es una de las formas más conocidas de la autocensura, que no solo calla sino que sugiere o explicita falsedades, las cuales operan eficazmente sobre la voluntad de encubrir. La autocensura a menudo consiste a decir sin decir.

Si tanto la censura como la autocensura, tienen detrás suyo una represión más o menos patente y así pueden autojustificarse los que la ejercen e incluso quedar como posibles mártires, no pasa lo mismo con los que se ocupan de la manipulación informativa entendida esta como un nivel superior de autocensura plenamente aceptada y consensuada.

Pero no es un fenómeno reciente la autocensura en los medios de comunicación. Podemos poner como ejemplo clásico a John Swinton jefe editorial del New York Sun hasta 1883, fecha en que lo abandonó para poner en marcha un diario propio, en un acto con directores de varios periódicos, respondió cuando estos pidieron un brindis por la “prensa independiente”, según Michael Parenti, sus palabras fueron: «There is no such thing in America as an independent press. […] You know it and I know it. There is not one of you who dares to write his honest opinions, and if you did you know beforehand that it would never appear in print. I am paid […] for keeping my honest opinions out of the paper I am connected with ―others of you are paid similar salaries for similar things― and any of you would be so foolish as to write his honest opinions would be out on the streets looking for another job […] We are the tools and vassals of rich men behind the scenes. We are the jumping-jacks; they pull the strings and we dance. Our talents, our possibilities, and our lives are all the property of other men. We are intellectual prostitutes”» (Parenti. M. “Inventing Reality: The Politics of News Media”. St. Martin’s Press Inc., 1993. p. 39).

Que en una traducción propia al castellano seria: “No hay tal cosa en América como una prensa independiente… Yo lo sé y ustedes lo saben. No hay nadie que se atreva a escribir sus opiniones honestas, y si lo haces sabes por adelantado que nunca será publicado. Me pagan para mantener mi verdadera opinión fuera del periódico al cual estoy ligado ―a algunos de vosotros os pagan cantidades similares para hacer el mismo― y cualquiera de vosotros que sea tan estúpido como para escribir sus sinceras opiniones se encontrará en la calle buscando otro trabajo… Somos las herramientas y vasallos de los hombres ricos detrás de las bambalinas. Somos los títeres; ellos echan de la cuerda y nosotros bailamos. Nuestro talento, nuestras habilidades y nuestras vidas son propiedad otros hombres. Somos prostitutas intelectuales”.

La desinformación como parte de la autocensura

Algunos investigadores han separado la desinformación culposa o por error (misinformation) de la que se presenta con premeditación y engaño (disinformation). Según Guy Durandín la palabra desinformación parecen provenir de la inclusión del término Dezinformatsia (дезинформация) en la primera edición (1949) del Diccionario de la Lengua Rusa (Словарь русского языка), definida ésta como la “acción de inducir a confusión a la opinión pública mediante el uso de informaciones falsas”. Durandín define la desinformación como un conjunto organizado de engaños en una era en que los medios de comunicación masivos se encuentran enormemente desarrollados. Para él, hay que analizar seis elementos: a) la diferencia entre conocimiento, realidad y discurso; b) la intención de engañar; c) los motivos que la causan; d) los objetos sobre los cuales recae; e) los destinatarios; y f) los métodos que utiliza. Clasifica las tres acciones primarias que pueden considerarse desinformativas: a) eliminar elementos o silenciar la totalidad de la información; b) alterar informaciones; c) inventar acontecimientos.

El capítulo XVIII del príncipe, de Nicolás Maquiavelo (1532), recomienda al príncipe mostrarse de acuerdo con los valores que desprecia. Así, se adapta a las exigencias de las plebes, la ignorancia y la necedad de los cuales justifica que se los engañe. En este capítulo se lee: “Los hombres son tan simples y de tal manera obedecen a las necesidades del momento que quién engaña encontrará siempre quién se deje engañar”.

Herbert Schiller a 1969 publicaba un libro titulado “Los manipuladores de cerebros” donde venía analizando las estrategias utilizadas por los medios de comunicación para manipular la opinión pública y hace referencia al que considera tres mitos institucionales: la propiedad privada, la neutralidad y el pluralismo de los medios de comunicación, uniendo estas reflexiones con la ausencia de análisis de los conflictos sociales y el incremento de emociones humanas que demandan cierto tipo de información. Las ciencias políticas y la comunicación han contribuido a estudiar actitudes sociales como la “espiral del silencio” de Noelle-Neumann donde anota: “un individuo adapta su comportamiento a las actitudes predominantes de su entorno por miedo al aislamiento, con el fin de sumarse a una idea col lectiva, mayoritaria o consensuada, en la cual los medios de comunicación definen matrices y climas de opinión sobre los cuales la sociedad actúa.”

Desde el mes de marzo pasado la totalidad de medios de comunicación difunden el mismo discurso, con la misma estructura, y llevado a cabo con los parámetros que en su momento describió Duradín: 1) diferencia entre conocimiento, realidad y discurso. En este aspecto el conocimiento de un hecho se denomina SARS-Cov-2, la realidad es que se trata de una epidemia estacional similar a las de 2016 y 2018 que afecta gravemente a las personas con un sistema inmunitario débil, con patologías anteriores, con exceso de medicalización y vacunaciones. 2) La intención de engañar. La construcción de un relato y de un nombre (coronavirus) como si fuera inexistente antes, cuando este tipo de virus ya era sobradamente conocido anteriormente. 3) motivos que la causan. Esto lo iremos sabiendo en el tiempo, pero como hipótesis podemos avanzar que no están alejados del proceso global de reestructuración del capital, de eliminación de sobreproducciones y de un cambio total de los patrones tecnológicos. 4) Los objetos sobre los cuales recae. Un fragmento microscópico de ARN culpabilizándolo de todos los males y como responsable de una pandemia. 5) Los destinatarios. Una parte de la población que tendría capacidad organizativa para responder a la crisis económica y social derivada del proceso de reestructuración. 6) Los métodos que utiliza. El miedo en primer lugar, la manipulación de datos, el llamamiento a la delación como acto solidario, la creación de sentimiento de culpa, el insulto ante la carencia de argumentos para contrarrestarlos (negacionistas, paranoicos, etc.) a quien presenta pruebas que contradicen el discurso oficial a pesar de provenir de profesionales y científicos de larga trayectoria.

Y en cuanto a las acciones primarias desinformativas, la eliminación de según qué elementos y silenciar una parte de la información y alterarla, ha estado y es todavía, ahora uno de los rasgos fundamentales, así como inventar acontecimientos, datos y previsiones futuristas.

En un reciente artículo del Dr. Pascal Sacré, denominado “Una epidemia está en marcha”, dice así: “Una terrible pandemia está haciendo estragos en el mundo hoy en día, y como los medios de comunicación dominantes no nos hablan de ella, con cifras de muertes diarias, me apresuro a reparar esta injusticia: Una muerte cada 6 según, 14.400 en el día, 5 millones de muertes en el año. ¡Otras enfermedades harían los titulares por menos que esto! Hoy en día, hay más de 460 millones de personas en el mundo afectadas por esta epidemia silenciosa, más y más cada año. En Francia, se diagnostican más de 400 nuevos casos cada día. ¡Entre las personas mayores de 65 años, 1 persona de cada 4 está afectada!

Detendré el misterio aquí. Es la diabetes.

Puedes imaginarte si todos los días los presentadores de las noticias de la televisión empezaran a decirnos: «¡Diabetes: 14.400 muertes más hoy!» Todos los días, sin interrupción. También podrían hacerlo para las enfermedades cardiovasculares (ataques cardíacos o apoplejías), los cánceres (1 de cada 6 muertos en todo el mundo), las insuficiencias respiratorias crónicas, etc. Lo que están haciendo con el SARS-Cov, anunciando cada día el número de muertes, el número de casos nuevos, nunca lo había visto en toda mi carrera como médico”.

Explica el Dr. Sacré estar sobradamente demostrado que uno de los desencadenantes de la diabetes es el estrés tóxico. Estrés aumentado por el miedo a de perder el trabajo. Miedo de salir de casa. Miedo de abrazar y de ser abrazados. Miedo de ir al hospital. Respiración impedida por el uso continúo del bozal, con todos los efectos perjudiciales de la respiración insuficiente crónica, el peor de los cuales es el aumento de la acidez de la sangre y la hipoxemia.

Nos podremos preguntar cómo es que los titulares diarios que encabezan los medios de comunicación solo vemos la palabra coronavirus, pues las otras afecciones tienen una base suficientemente demostrable: Contaminación, estrés, mala alimentación, intoxicación alimentaria,… Pero esta base demostrable exige tomar medidas represivas contra la industria agroquímica, alimentaria, de armamento, industrial, minera,… que tiene nombres y apellidos, no son fragmentos de ARN, sino sociedades anónimas, consejos de administración, científicos, gerentes, presidentes, magistrados, diputados, senadores, especuladores, usureros,… Y los gobiernos no quieren ni pueden enfrentarse a quién les da de comer y les permite hinchar sus cuentas corrientes. Se trata de una corrupción generalizada de una punta a la otra del planeta, intrínseca con el sistema capitalista.

Dentro de la desinformación o la manipulación, como caso emblemático, hay que recordar, lo que pasó en España a partir del día 2 de Mayo del año 1981 cuando empezó una supuesta epidemia que afectó además de 24.000 personas que quedaron con lesiones permanentes, alrededor de un millar de muertes en una puesta en escena de todos los elementos característicos que nombraba Duradin: Empezó a enfermar y morir gente. El entonces Ministro de Sanidad, Jesús Sancho Rof, que había sido director general de RTVE en 1975, apareció en la televisión afirmando. “La epidemia la causa un bichito tan pequeño… que si se cae de la mesa se mata”, y continuaba su comparecencia televisiva diciendo: “Se detecta el micoplasma y ningún otro agente. En los cultivos, el germen crece como micoplasma… Se sabe cuál es el agente en un 90%, pero no su segundo apellido… Las preocupaciones de Sanidad no se centran en el brote epidémico, sino en que no se cree un ambiente de psicosis, una sensación más peligrosa que la propia epidemia». Lo cual estaba muy alejado de la realidad y plagado de contradicciones. El nombre inicial que se inventó era de “neumonía atípica”. Días después se cambió el nombre por el de “síndrome tóxico”, y al final “intoxicación por “aceite de colza”. Pero repasemos un poco la historia de este hecho.

Desde el Ministerio de Sanidad se creó una comisión para investigar los hechos la cual estaba dirigida por el doctor Antonio Muro Fernández Cavada, director del Hospital del Rey, de Madrid, con una dilatada carrera y reconocido prestigio profesional y ético. Esta comisión hace un primer informe apuntando que la causa seguramente es debida a una intoxicación por organofosforados, (plaguicida NEMACUR de Bayer) lo cual no coincidía con las declaraciones del Ministro. El día 12 de mayo aparece en el diario madrileño Cambio16 un artículo del Dr. Ángel Peralta Serrano, jefe de Endocrinología de La Paz, en el cual dice textualmente que los síntomas del síndrome tóxico se explican mejor por la acción de insecticidas organofosforados que por una infección pulmonar. Por primera vez, una autoridad médica apunta a unas sustancias usadas ampliamente en la agricultura intensiva (y también en la guerra química). El mismo día 12 el Centro Nacional de Virología y Ecología Sanitaria hace gestiones en Estados Unidos, al Epidemiology Program Office y a la agencia norteamericana para el control de enfermedades, el CDC, que envía a Madrid, desde la base italiana de la OTAN de Palermo al epidemiólogo William Baine.

El equipo de científicos norteamericanos de los CDC que desembarcó en España para “ayudar” se encargó que los estudios epidemiológicos solo apuntaran al aceite como culpable bajo la permisividad absoluta del Director General de Salud Pública Luis Valenciano.

El 15 de mayo, Sanidad destituyó de manera fulminante al Dr. Muro como director del Hospital del Rey y jefe de la comisión de investigación, así como los médicos de su equipo que descubrían una verdad altamente incómoda. Fueron represaliados y apartados de sus cargos.

El Director General de Salud Pública Luis Valenciano anunció por TVE el día 10 de junio la relación entre aceite de colza y enfermedad sabiendo que la intoxicación por anilinas no produce los síntomas del síndrome tóxico y no había ninguna evidencia científica de su culpabilidad. Con posterioridad Luis Valenciano fue encumbrado a Director Médico de los laboratorios Glaxo Wellcome y Director General de la Fundación Wellcome, imperio farmacéutico angloamericano de Rockefeller y su Fundación que monopolizó con los CDC la otra gran epidemia “vírica” de los ochenta, el SIDA.

Ahora, cuarenta años después, la misma Fundación Rockefeller y los medios de comunicación a nivel mundial que controla, así como varios gobiernos, son los líderes en la propagación de la “única verdad” sobre la supuesta pandemia SARS-Cov2 y quien dicta las orientaciones tanto del origen vírico, como las medidas de confinamiento, alejamiento, seguimiento, y obligatoriedad de vacunación en estrecha colaboración de los CDC, la Fundación Gates y la OMS.

El día 22 de Agosto en la web en español de BBC News, en un extenso y documentado artículo firmado por un Catedrático de Genética y un Profesor de Salud Pública españoles hacen aparecer un término nuevo, este concepto es: “INFODEMIA” y lo expresan así:

“En la pandemia de covid-19, la abundancia de información está derivando también en una ‘infodemia’ en la cual resulta difícil hacerse una idea total del que realmente está pasando. Y uno de los asuntos que puede haber generado mayor inquietud es todo lo relacionado con riesgo de muerte. Ahora que todo el mundo parece haber aprendido epidemiología a través de los medios de comunicación, es difícil encontrar quien no tenga una opinión formada sobre cómo evoluciona la situación epidémica y la letalidad, incluso ignorando los conceptos básicos… Se utiliza el contaje, así sin más y cuando se puede, de casos diagnosticados y de muertes. Pero sin tener en cuenta la población de la cual provienen, ni las circunstancias en las cuales viven, ni tampoco el método de obtención de los datos, lo cual da lugar a conclusiones equívocas”.

La represión

Solo con la censura, la autocensura, la desinformación y la manipulación no es suficiente para engañar todo el mundo. A su lado, todo un tejido represivo, compuesto por la elaboración de leyes “ad hoc”, sanciones administrativas, intervenciones policiales o militares, redes de civiles paramilitares, redes de confidentes, amenazas, detenciones… para intentar arrodillar aquellas personas que pueden tener dudas ante los prejuicios artificialmente elaborados.

Tampoco es nada de nuevo, normalmente la censura y la desinformación siempre han ido paralelas a la represión desde tiempos lejanos. Pero junto a esta represión también ha habido la rebelión, los “maquisards” rurales o urbanos, o la militancia política que ha resistido y combatido “el estado de las cosas” a despecho de las consecuencias que ello ha podido representar.. Tenemos suficientes ejemplos en nuestra casa, ya que hemos vivido largos años de dictadura franquista antes de convertirnos en súbditos de la dictadura democrático – monárquica.

La aparición de altos cargos militares y policiales a comienzos del discurso pandémico con discursos de contenido bélico como el pronunciado por el General Villarroya el 20 de Abril, diciendo: «Sí, hoy es viernes en el calendario, pero en estos tiempos de guerra o crisis, todos los días su lunes… Ayer hablé de disciplina en esta rueda de prensa; tengo que felicitar a todos los españoles por la disciplina que están mostrando, todos los ciudadanos comportándose como soldados en este difícil momento… demostremos que somos soldados cada uno en el puesto que nos ha tocado vivir».

Si se considera que estamos en estado de guerra, si se nos considera soldados, el aviso para navegantes es que puede aplicarse la justicia militar a quien no obedezca las órdenes. Así a todos niveles de policías autonómicas o locales, que al parecer tenían de “salvar” la gente matando virus a golpes de metralleta y en caso de no poder, por invisible y fruto de su desmadre mental, hacer recaer todo el peso represivo sobre las personas consideradas enemigas y portadoras del maligno virus. Estas personas eran las que no aceptaban el arresto domiciliario pues no habían cometido ningún delito.

Miles, centenares de miles de multas administrativas, cacheos en medio de la calle, identificaciones indiscriminadas, bueno, indiscriminadas no, pues a los barrios residenciales de la alta burguesía no aparecían los militares, ni los guardias civiles, ni las policías. Cómo es normal en los estados de excepción el enemigo está en los barrios populares, entre la gente trabajadora, considerada la que transmite cualquier mal o puede ser sujeto organizador de protesta colectiva ante los abusos del poder.

Junto a estos organismos militares, también hicieron aparición los paramilitares, figuras características en cualquier golpe de estado, tiempo de guerra, estados de excepción, etc. Estos personajes, escondidos detrás las ventanas de su reclusión, controlaban los movimientos de sus vecinos y daban aviso a las “autoridades competentes” si alguno de estos abría la puerta de su casa y salía a la calle, o si algún otro vecino o vecina volvía a casa con la bolsa de la compra vacía. En tiempo de guerra, a estas personas se los denomina colaboracionistas, confidentes, y no merecen otra cosa que el rechazo social. Se llegó al extremo de dotar “de autoridad” a los guardabosques para que pudieran perseguir, amenazar y denunciar aquellas personas que querían oxigenar sus pulmones bajo una haya, un pino, un roble o una encina.

Auto-represión

Pero, sí que hemos conocido un fenómeno nuevo, con pocas referencias en cuanto a la vida social y política, aunque muy difundido entre las diversas sectas religiosas como acto de contrición o depuración de sus pecados de obra o de pensamiento: la auto-represión.

El hecho nuevo ha estado que ante las órdenes de arresto domiciliario, la inmensa mayoría de la población las ha asumido sumisamente, por el hecho de ser órdenes, no por el conocimiento de los peligros o virtudes de un fragmento de ARN. No tan solo se ha aceptado este arresto, sino que se ha pedido el arresto domiciliario por parte de organizaciones que dicen querer cambiar el mundo y otras que dicen representar la clase obrera, en un paralelismo brutal con el grito de “¡Viva las cadenas!”.

Este lema acuñado por los absolutistas españoles en 1814 cuando, a la vuelta de Fernando VII, se escenificó un recibimiento popular en el cual se desengancharon los caballos de su carroza, y fueron sustituidos por personas que tiraron de ella. Se pretendía justificar con esto la decisión del rey de ignorar la Constitución de 1812 y el resto de la obra legislativa de las Cortes de Cádiz, gobernando como rey absoluto, como le proponían los firmantes del Manifiesto de los Persas. (Manifiesto de los Persas es la denominación por la cual se conoce un documento subscrito el 12 de abril de 1814, a Madrid, por 69 diputados de tendencia absolutista, entre ellos dos catalanes, José Antonio Navás y Cayetano Marimón, definiendo la monarquía absoluta como «una obra de la razón y de la inteligencia… subordinada a la ley divina, a la justicia y a las reglas fundamentales del Estado». El documento sirvió de base al rey para el llamado Decreto de Valencia de 4 de mayo siguiente, que proclamó la restauración absolutista y el retorno al Antiguo Régimen, aboliendo la Constitución y toda la legislación de las Cortes de Cádiz.)

En un ejercicio autodestructivo como personas y como sociedad organizada que ha gritado “Viva la OMS y las vacunas” sin pararse a pensar quién ha promovido la supuesta pandemia, a qué intereses responde, qué objetivo tiene, y sobre todo qué consecuencias se derivarán. En un ejercicio auto-represivo arrastrando voluntariamente la carroza de las multinacionales químico-farmacéuticas y ofreciendo el cuerpo para cualquier experimento biológico dando un consentimiento informado para cualquier prueba, test, o lo que haga falta, dejando en ridículo a los que en 1947 redactaron el Código de Nüremberg para poner freno a los abusos de la experimentación sobre los seres humanos.

En este mismo ejercicio, aceptar vivir con bozal que, tal como reflexiona Jean-Claude Payé en “Coronavirus: Una mutación antropológica”. “El uso obligatorio de la máscara borra el rostro y, por lo tanto, hace que el individuo renuncie a su humanidad. A la «pandemia» de coronavirus, esta obligación elimina la cara. El ocultamiento de la cara es un signo de personalidad alterada. Conduce a una ruptura de la relación del individuo con sus afines, y a una ruptura de las relaciones sociales. El uso de una máscara conduce a un repliegue, un aislamiento que pone en entredicho la noción misma de individuo, puesto que esta noción procede del exterior, en relación con los otros… Refleja la imposibilidad de cualquier relación… El uso de una máscara, como una obliteración de la cara, es por lo tanto la supresión del frente a frente, de la relación con el otro. También es una pérdida de prestigio en relación con el poder. Refleja el fin de la política, de cualquier posibilidad de confrontación.

En efecto, tener un rostro es el que responde, en el registro imaginario, a tener un nombre en el registro simbólico. Tener una cara es convertirse en una persona… El portador de la máscara del «coronavirus» no tiene rostro, así que está excluido del juego de las pretensiones… De forma que el portador de la máscara ya no es una persona, sino que simplemente se convierte en nadie. La pérdida de la cara induce así un paso de la persona a la no persona”

Este gran experimento social a escala mundial, responde a las necesidades del capital para la sustitución de los actuales patrones tecnológicos que, actualmente no puede hacerlo por medio de una guerra convencional de alcance internacional como lo hizo durante el periodo 1914 – 1945 ya que en estos momentos un desencadenante de estas características no serviría para reordenar los sistemas productivos y parar la tendencia decreciente de la tasa de guante, sino que podría significar una destrucción sin precedentes dado el cúmulo de armamento por todas partes. Podemos decir que la auto – represión es el punto culminante de la colaboración y el consenso de la mayoría de la población en los grandes cambios previstos por el capital internacional, ya sea europeo, norteamericano o asiático.

Es hora de reflexionar sobre esto y pasar de la virtualidad a la realidad, de la sumisión a la revuelta. Pasar de ser objetos a ser sujetos de la política, de la economía, de la salud, de la cultura, de la ciencia y de la vida.

Consideraciones sobre la dominación

“Los opresores están separados del foco de la opresión. Este es el secreto y el resorte de la dominación” (1)

Que el Estado es la herramienta de la clase dominante, ya lo explicó Marx hace más de 150 años. Y que para poder cambiar la sociedad es necesario destruir el Estado que la justifica ya lo escribió Lenin y lo pusieron en práctica los bolcheviques y los comunistas chinos, coreanos, cubanos… y lo han intentado varios movimientos revolucionarios a lo largo de la historia. Todos ellos presididos por una característica: la negativa a la sumisión como primera réplica a la dominación. Pero, ¿por qué es tan difícil renunciar a la sumisión? En parte, tal como lo analizó Max Weber, desde el punto de vista sociológico, “la sumisión está condicionada por los muy poderosos motivos del temor y la esperanza” (2), temor ocasionado por el monopolio de la violencia por parte del Estado y la esperanza ocasionada por sus falsas, o no tan falsas promesas.

La responsabilidad de las formaciones revolucionarias va más allá de su capacidad organizativa y de su discurso radical. Una tarea fundamental es precisamente como hacer frente al temor de la violencia institucionalizada y a desnudar las falsas promesas aireadas tanto por los dirigentes políticos y sindicales que viven a la sombra de los presupuestos, como por los asalariados de los medios de comunicación que son los divulgadores tanto del miedo y el pesimismo como de la esperanza y el optimismo engañoso: “Lo peligroso que puede ser un micrófono en manos de un cretino, cuando el tal cretino disfruta de total impunidad” (3).

“Denominamos Herrschaft, a la probabilidad de que, en un grupo determinado de personas, determinadas órdenes o todas las órdenes, encuentren obediencia… En toda auténtica relación de Herrschaft se da una mínima voluntad de obedecer… Pero la dominación sobre un gran número de personas necesita normalmente de un “aparato humano”, un aparato administrativo; es decir, la dominación necesita, en términos generales, que se de una probabilidad segura de que habrá una acción por parte de personas obedientes, con la intención expresa de ejecutar las instrucciones generales y las órdenes concretas” (4).

No hay duda, a estas alturas, que estamos viviendo un auténtico Herrschaft organizado, como expresa Marcel Gauchet, por quien está escondido detrás el foco de la opresión, es decir detrás de la OMS y otro instituciones supranacionales y llevado a cabo por una red de intermediarios a todos niveles, desde responsables de sanidad, científicos, titulados universitarios, funcionarios públicos, políticos, militares, periodistas, y sobre todo la televisión para asegurar la debida obediencia.

Una televisión que tal como dice Rebeca Quintans: “es el mayor dispensador de valores, interpretaciones y criterios para la conformación de la opinión pública en la sociedad, incluso con más peso específico que el propio Ministerio de Educación y Cultura. En determinados momentos, la televisión tiene más poder disuasivo o de convocatoria que el Ministerio del Interior. No es de extrañar que también se produzcan situaciones en las que este Ministerio utilice los informativos de televisión como prolongación de sí mismo. La cuestión de Estado y la de las cadenas de televisión es coincidente” (5).

Esto lo hemos podido constatar con la llamada pandemia y el papel básicamente de la televisión en cuanto a la campaña de “terror” inicial, a la campaña de “salvación” posterior y el “final feliz” aunque sea con centenares de miles de despedidos en los países ricos, como el nuestro, y millones de muertes de hambre o de carencia de agua en el llamado tercer mundo.

A su lado la prensa, escrita o digital y la radio siguen el mismo camino pues tanto en unos medios como en otros las aparentes informaciones “profesionales” no son otra cosa que unos instrumentos para la dominación pues “El público define las cuestiones a medida que le son señalizadas por los medios de comunicación y estos a medida que le son señalizados por las élites políticas … La censura, es más eficaz cuando no hay que nombrarla, cuando los intereses del que manda, milagrosamente, coinciden con los de “la información”. El periodista resulta entonces, prodigiosamente libre. Y es feliz. Se le otorga, además, el derecho a sentirse poderoso” (6).

Estos mecanismos forman parte de la Dominación, pero esta no tendría el alcance que tiene si a su lado no hubiera un consenso social alrededor del discurso hegemónico en forma de conexión ideológica a pesar del discurso aparentemente “enemistado” con el poder establecido en algunos casos, pero en sintonía total con aspectos parciales llamados “técnicos” o “científicos”, entendidos estos como “neutros” o no políticos en cuanto a su contenido. Hay que tener en cuenta que la dicha ciencia, la concordante con el poder o sus instituciones científicas, no es neutra, está programada, dirigida y financiada por el capital, ya sea este de origen nacional o multinacional y por tanto su objetivo no se aleja de las bases de la acumulación.

Tal como describe Göran Therborn, esta conexión ideológica hace a los sujetos obedientes que, en los momentos actuales incluso se ha dado la paradoja de “pedir” más medidas restrictivas para poder obedecer más. El estado de excepción vivido, y que seguramente se irá repitiendo, nos ha dado la medida de la capacidad de sumisión de la ciudadanía. Si bien es un contrasentido el condenar la población a arresto domiciliario y por otro lado levantar este arresto para ir a producir plusvalía, las formaciones sindicales y políticas podían optar para exigir que si se levanta el arresto para ir a trabajar también se tiene que levantar para ir a pasear, pero ha estado al revés: Se ha pedido que todo el mundo quede sometido a  arresto domiciliario. Sin haber cometido ningún delito.

Exponente de ello es el hecho de que dentro de la población que se podría considerar con una actitud semi-crítica,  cuando se les exponen los resultados mejores de mortalidad en países donde no se ha aplicado este confinamiento o arresto, el más próximo y de afectación similar, como podría ser el caso de Suecia, la respuesta, es de que, «aquí nosotros no seríamos capaces de comportarnos cómo ellos, somos diferentes y aquí la gente no sería «disciplinada», cerrando el círculo de que la cuestión de fondo del dilema es la disciplina como esencia del comportamiento social. Entonces se les podría responder que el caso de Nicaragua, de cultura de tradición latina, evidenciaría que el dilema no está en el «talante» que se quiere justificar diferente, sino en la sumisión-obediencia.

“La conexión ideológica que vincula la población con un determinado régimen, haciendo de aquella un conjunto de sujetos obedientes, es muy complejo y, presenta grandes variaciones empíricas. Aun así, parece que es posible identificar los principales tipos de mecanismos que por efectos de dominación y obediencia que producen…. En primer lugar los tres modos de interpelación descritos (lo que existe, lo que es bueno y lo que es posible). La segunda dimensión hace referencia a las concepciones del ausente. En ésta los modos de interpelación se paralizan y experimentan una dicotomía según respondan sí o no a la pregunta: ¿Existe una alternativa posible mejor que el régimen actual? El cimiento lógico de este segundo eje reside en que hay una importante diferencia entre la obediencia como necesidad intrínseca y la obediencia basada en consideraciones contingentes” (7).

De esta reflexión de Therborn podemos extraer una hipótesis: ¿De verdad se quiere cambiar la sociedad, o tan solo se quiere estar mejor en la actual a despecho de lo qué pueda estar ocurriendo a pocos kilómetros de nuestra casa o en el resto del mundo? ¿No será que el incumplimiento de la promesa de una vida mejor DENTRO del modelo actual del modo de producción y de relaciones sociales hace levantar las débiles voces de protesta?

Las aportaciones de los defensores de un “marxismo vulgar”, mayormente han estado de cariz reivindicativo en el económico, el “marxismo del movimiento obrero” según definición de Robert Kurz, (8) dejando de lado una infinidad de aspectos relacionados tanto en cuanto a la vida cotidiana como la crítica civilizatoria alrededor de la técnica, la ciencia y el entorno, aceptando los incrementos de productividad en todos los ámbitos de la vida, pidiendo más del mismo. Así paradójicamente, como apuntaba Marx, el proletariado de los países ricos se ha encontrado perdido en un camino esquizofrénico entre lo que se dice y lo que se hace.

“Y así como en la vida privada se distingue entre lo que un Hombre piensa y dice de sí mismo y lo que realmente es y hace, en los hechos históricos se tiene que distinguir todavía más entre las frases y las pretensiones de los partidos y su naturaleza real y sus intereses reales, entre lo que se imaginan ser y lo que en realidad son” (9).

Del mismo modo podríamos analizar el “proceso independentista”, cuando a pesar de que esta reivindicación hace muchos años que pequeñas organizaciones la han mantenido en su programa político (FNC, PSAN, Terra Lliure, MDT, y recientemente la CUP) quién diseñó, dirigió, organizó y enterró el movimiento -iniciado en un simbólico referéndum en Arenys de Munt el 13 de septiembre de 2009-, han sido los representantes de una parte de la burguesía catalana, aliados con amplios sectores de la pequeña burguesía, enfrentados con el gobierno español por una cuestión presupuestaria y con la promesa que en una Cataluña independiente, todo sería bienestar y riqueza. Aliñado bajo el lema de “España nos roba”. Pero como señala Marx, los partidos que organizaron la protesta soberanista desde las instituciones de la Generalitat (9 de noviembre de 2014 y 1 de octubre de 2017) detrás la fraseología aparentemente radical, se esconde una subordinación a los intereses económicos como lo han demostrado sobradamente cuando han tenido que defender los intereses del capital, tanto en Cataluña como en el Parlamento español. (Desde el Pacto de Toledo que representa el inicio de privatización del sistema de pensiones, hasta la ley de reforma laboral de 2012, o el hecho de que CiU no presentara recurso contra «la ley mordaza» que es la mejor cobertura jurídica de la actuación policial ante las manifestaciones del Proceso y ahora sirve de ley sancionadora para las conductas no disciplinadas ni sumisas ante el estado de excepción). Aun así arrastraron una parte importante de los sectores populares catalanes y formaciones políticas de izquierda en su jaque sobre el Estado español. Jaque que sabían muy bien que no iría más allá de una puesta en escena que no hiciera peligrar sus vínculos con los sectores financieros. El cambio de sede social de La Caixa y Banco Sabadell fuera de Cataluña como adalides de los centenares de empresas que también lo hicieron, -mecanismo fundamental para estrangular la economía catalana-, determinó que no hubiera la anunciada declaración unilateral de independencia.

Cierto es que el Estado español ha utilizado los recursos disponibles para dar un aviso a navegantes con las sentencias judiciales a una docena de personalidades políticas a pesar de no haber llevado a cabo sus promesas en cuanto al ejercicio del derecho a la autodeterminación, lo cual nos tiene que hacer pensar en las palabras de Günter Anders: “Nuestra máxima tendría que ser. Si así tiene que ser, entonces que sea de verdad. Si nos arriesgamos a ser atacados, entonces, por favor intentemos al menos ser castigados por algo que hayamos realizado verdaderamente: por actos reales” (10).

Pero fue más poderosa la sumisión que la revuelta, la cual puso de manifiesto el poder de la dominación. “El Poder solo existe en su ejercicio efectivo… y el deseo de Poder no se puede realizar si no consigue suscitar un eco favorable de su complemento necesario, el deseo de sumisión” (11).

Y, ¿el proletariado catalán? Una parte se mima con esta burguesía nacionalista, y otra parte se siente alejada de la misma, pero muy próxima a la burguesía nacionalista española, en ambos casos a remolque de la ideología de la clase dominante y teniendo en cuenta lo que nos señala Therborn que: “las ideologías no funcionan como ideas o interpelaciones inmateriales. Siempre son producidas, transmitidas y recibidas en situaciones sociales concretas, materialmente circunscritas, y a través de medios y prácticas de comunicación, y su especificidad material pesa sobre la eficacia de la ideología en cuestión” (12).

Podemos pues, empezar a reflexionar sobre el papel que tendría que jugar el contenido ideológico del proletariado tanto en cuanto al ejercicio del derecho a la autodeterminación, al internacionalismo proletario , en la lucha de clases, y en la lucha por el comunismo, aspectos todos ellos, relacionados con la negativa a la sumisión.

“una identidad y un objetivo de clase son esenciales para el desarrollo de las organizaciones clasistas, agentes centrales del cambio social. Y, si no cambian las circunstancias, cuanto más se extienda y practique activamente entre los miembros de la clase dominada esta conciencia de clase, y cuanto más clara y avanzada sea su visión de una alternativa para el futuro, más probable será que una transformación social triunfe y prospere, siempre y cuando se abra verdaderamente una situación revolucionaria” (13).

En definitiva se trataría de lograr o recuperar lo que en otras épocas existió: un orgullo de pertenencia a la clase obrera como clase que es la generadora de la riqueza con su trabajo. Sentimiento legítimo de aprecio de sí misma, por algo realizado, conseguido o realizable en el futuro.

Pero no estamos educados para pensar. Todo el sistema social, educativo, laboral, e incluso emocional, en la sociedad de los fetiches, está dirigido a “hacer”. Frecuentemente, cuando una persona se enfrenta a un problema que lo abruma y desborda, se bloquea, se pone nerviosa e incluso se paraliza. Esto mismo pero aumentado ocurre cuando se pasa miedo. Y es que pensar, cuando no estamos acostumbrados, requiere cierta tranquilidad y sosiego, y el capitalismo ya procura que no tengamos oportunidad de sosiego. Esto ha ocurrido estos últimos meses en los cuales el mensaje del miedo, el terror, el alarmismo, la mentira y la reclusión forzada, no han dejado mucho tiempo para pensar serenamente a que obedecía esta agresión a nivel mundial. Y así la poca o mucha conciencia de clase que se pueda tener se ha visto ahogada por la fuerza de la ideología de la clase dominante. “La matriz material de cualquier ideología se puede analizar en base a su funcionamiento por medio de afirmaciones y sanciones, de forma que las ideologías se hagan efectivas al relacionarse estos dos conceptos. En una práctica de afirmación, si un sujeto actúa de acuerdo con los dictados del discurso ideológico, se produce un resultado positivo para él. Mientras que si se niegan los dictados del discurso ideológico, es sancionado mediante el fracaso, el paro, el encarcelamiento, la muerte o cualquier cosa por el estilo” (14).

Más de 700.000 sanciones llevadas a cabo por las diferentes fuerzas armadas al rescoldo de la Ley de Seguridad Ciudadana -más personas sancionadas que los supuestos contaminados por la pandemia- en la cual la palabra de un funcionario armado aunque mienta, tiene más valor legal que la de una civil sincero. Junto al miedo, la sanción económica, la delación de los propios vecinos, la humillación e incluso la aceptación de un cierto sentimiento de culpa si se ponía en entredicho el discurso ideológico: El que no acepte este discurso morirá o será responsable de la muerte otros. Si se acepta el discurso te salvarás y salvarás a otros. Es el momento álgido de la dominación y la correspondiente sumisión.

“Cuando el autor del proyecto no es el propio obrero, sino que el “yo de la enunciación” del proyecto es el amo, el señor, o el capitalista, el drama del desdoblamiento que pasa en la representación del discurso, es el drama de la dominación” (15).

Porque, la dominación va más allá de la explotación, pues ésta se detiene después de haber extraído la plusvalía, pero la dominación penetra hasta los rincones más íntimos al aceptar la posibilidad o la certeza de estar permanentemente vigilados por el “Gran Hermano” y expuestos a ser juzgados públicamente por nuestra acción u omisión. “El Gran Hermano” es un producto de desinformación colectiva tanto en su forma como en su contenido. Se ha planteado como una puesta en escena lúdica de una idea absolutamente terrorífica: Estar permanentemente vigilados para ser juzgados” (16).

Privatizaciones, carencia de inversión pública, carencia de recursos sociales… son los términos utilizados en la suave crítica a las actuaciones gubernamentales. Crítica que si bien es cierta se tiene que definir qué significado damos a “privatizaciones” ¿De qué?, “carencia de inversión pública” ¿En qué?, “carencia de recursos sociales” ¿Para qué? La crítica sobre los efectos muchas veces esconde la crítica sobre las causas e incluso una sintonía con ellas, pues solo trata de poner en tela de juicio “la forma de administración” de estos efectos. “Nosotros lo haríamos mejor” es un eslogan que tanto puede ser utilizado por la rancia burguesía nacionalista como por las formaciones que se dicen de izquierdas en un simulacro de ejercicio pedagógico para “enseñar” a los gestores del capital como gestionar mejor el propio capitalismo. Este no es el camino para liberarnos de la dominación sino una puesta en práctica de la cooptación: “La cooptación a través de la democracia hace referencia al proceso en virtud del cual se consigue la lealtad de la clase obrera, es decir, su sumisión y su colaboración en el proceso de su propia dominación” (17).

El concepto explotación es el eje discursivo y reivindicativo por excelencia, pero podemos darnos cuenta que a medida que avanza la reestructuración mundial del capital y su criminal competencia, millones, cientos de millones de personas ya no son “explotadas”, es decir ya no son utilizadas para extraer de ellas plusvalía, sino utilizadas como ejército de reserva o desechos sociales el coste de las cuales, como el reciclaje, es cada vez más elevado y la preocupación del capital es cómo deshacerse de estos “desechos” con el menor coste posible. De aquí que una de las tareas encomendada a los investigadores y “científicos” es como deshacerse de este excedente humano. La propuesta de una invasión química -informática para toda la población mundial en forma de vacunas combinadas con nano- transmisores con capacidad para esterilizar, modificar comportamientos (al estilo del ”Stimociver” de José Manuel Rodríguez Delgado, “científico” español vinculado a la CIA y colaborador del militar “Proyecto Pandora” para modular voces y sonidos en el cerebro de los soldados y más allá las personas comunes en una exaltación del dominio total), o sencillamente matar a los considerados superfluos. “El Orden establecido, produce desechos sociales, como la fabrica sus desechos, y crea espacios cerrados o depósitos donde aislarlos, para que vivan su “muerte social” o el proceso de un nuevo tratamiento con el objetico de recuperarlos para continuar creando valor, si esto todavía fuera posible. Las prisiones, los reformatorios, los manicomios, los asilos y las residencias de ancianos, e incluso los hospitales constituyen una estructura de guetos artificiales para la marginación” (18).

Hay que ir concretando qué sociedad queremos más allá de consideraciones genéricas, que lleve como correlación enfrentar los diversos escenarios en los que se hace patente la dominación: El concepto de educación, el concepto de salud, el concepto de trabajo, el concepto de ocio, el concepto de violencia, el concepto de ecología, y afinando más el concepto de «lealtad»… ya que: “Explotación no implica “per se” resistencia a la explotación. El concepto de explotación en el materialismo histórico hace referencia a la apropiación unilateral del plustrabajo. En otras palabras, el hecho que una categoría de agentes económicos trabaje más de lo necesario para su reproducción y que otros se apoderen de los frutos de este plustrabajo.  En lugar de intentar afrontar el problema de la constitución ideológica de los sujetos de las clases en lucha, muchos marxistas recurren a la utilitaria noción de “interés”: “el interés de los explotados es resistirse a la explotación”. Pero los “intereses” no explican nada por sí solos, “Interés” es un concepto normativo que indica el tipo de acción más racional en una situación en la que han sido definidos anteriormente el triunfo y la derrota… Lo que hay que explicar, es como los miembros de la clase social llegan a definir de una forma determinada el mundo y su situación y posibilidades en él” (19).

La situación vivida estos últimos meses ha comportado, aparte de la sumisión, también una serie de iniciativas socio – virtuales con características de ayuda mutua con la buena intención de aportar algo a las personas en situación “vulnerable” o de marginalidad, etc., pero “Si se reflexiona un poco, no hay nada de sorprendente en la tesis de que el espaldarazo a los débiles y a los pobres puede ser una expresión del dominio de los fuertes y de los ricos. Cualquier persona que en alguna ocasión haya tenido de recurrir a la caridad, material o psicológica, habrá sentido en su carne la condescendiente superioridad que la caridad entraña. El orgullo de mostrar una pequeña parte de la propia riqueza y nobleza de sentimientos ha constituido un importante factor en la propagación de las ideologías humanitarias entre las clases dominantes sólidamente establecidas” (20).

Como última consideración de estas reflexiones sobre la dominación, la necesidad de resucitar el eje teoría – práctica en la acción política, basada en las aportaciones de Marx. Un Marx que según Robert Kurz: “Quién fue considerado muerto está más vivo que nunca. En su calidad de teórico activo y crítico, Karl Marx ha sido dado por muerto en más de una ocasión pero siempre ha conseguido escapar de la muerte histórica y teórica. Este hecho es debido a un motivo: la teoría marxista solo puede morir en paz junto con su objeto, o sea, con el modo de producción capitalista” (21).

Notas:

(1) Marcel Gauchet. Boétie, El discurso de la servidumbre voluntaria. pág. 34. Tusquets. 1980
(2) La política como profesión. Max Weber. pág. 90. Espasa 1992
(3) Alfonso Sastre. Los Intelectuales y la utopía. Pág.33. Debate. 2002
(4) Max Weber. Sociologia del Poder. Pág. 59-60. Alianza 2007
(5) (Rebeca Quintans. Gran Hermano, el precio de la dignidad. Pág. 19. Ardi Beltza. 2000
(6) Serge Halimi. Los nuevos perros guardianes. Pág. 25. Txalaparta. 2000
(7) Göran Therborn. Ideologia y poder politico. Pág 74. Siglo XXI. 1980
(8) Robert Kurz. Subjektlose Herrschaft. Zur Aufhebung einer verkürzten Gessellschaftkritk», Revista Krisis, nº 13, 1993.
(9) Karl Marx. El dieciocho de Brumario de Luis Bonaparte. Pág. 53. Ariel. 1968
(10) Günter Anders. Gewalt, ja oder nein, Eine notwendige Diskussion . Pág. 49. Contratiempos. 2007
(11) Pierre Clastres. Libertad desventura innombrable, en  Etienne de la Boétie. Pag. 127. Tusquets. 1980
(12) Göran Therborn. El orden social de las ideologías. Pág. 65. Siglo XXI. 1987
(13) Göran Therborn. La ideologia del poder y el poder de la ideología. Pág. 90. Verso. 1980
(14) Göran Therborn. El materialismo histórico de las ideologías.  Pag. 29. Siglo XXI. 1987
(15) I. Férnándes de Castro. Crítica de la modrenidad. Pág. 70. Fontamara. 1983
(16) Rebeca Quintans. Gran Hermano, el precio de la dignidad. Pág. 157. Ardi Beltza. 2000
(17) Göran Therborn. ¿Como domina la clase dominante? Pág. 283. Siglo XXI. 1979
(18) I. Fernández de Castro. Crítica de la modernidad. Pág. 59. Fontamara. 1983
(19) Göran Therborn. La ideologia del Poder y el Poder de la ideología. Pág. 11. Verso. 1980
(20) Göran Therborn. ¿Como domina la clase dominante? Pág. 293. Siglo XXI. 1979
(21) Robert Kurz “Marx Lesen”, Frankfurt am Main, Eichborn, 2001. Pág. 13

¿Se aleja la revuelta?

Podríamos decir que se ha pasado de la etapa de la Trilateral como bloque hegemónico no homogéneo, a la Pentalateral bloque hegemónico también no homogéneo, lo cual aleja todavía mucho más la perspectiva de un avance revolucionario a nivel mundial
(Cambios en la geopolítica mundial, Josep Cónsola, octubre 2015)

De una punta a la otra del planeta, las élites mundiales productoras y controladoras del mercado, de las superproducciones, de la contaminación, y del deterioro social, se han puesto de acuerdo en la realización de un gran macro-test que sirva de preludio para disponer de los mecanismos de control social ante próximas agresiones en todos los ámbitos de la vida.

Las alabanzas, tanto por parte de supuestos comunistas de pacotilla, como de gobiernos extremadamente despóticos y ultraconservadores, de la manera como la República Popular China ha actual ante una variante de la gripe estacional llamada Cv-19, recluyendo en arresto domiciliario a 11 millones de personas, con control total de sus movimientos, poniendo en práctica las supuestas “virtudes” de la tecnología 5G, tiene que servir, como mínimo para reflexionar qué futuro nos ofrece la nueva configuración Pentalateral del capitalismo mundial (EE.UU. – UE – Japón – China y Rusia).

Así como las “teorías biológicas y antropológicas de la dominación tienden normalmente a afirmar la orden existente, y en su versión extrema, exigir otro todavía más autoritario” (“Subjektlose Herrschaft”, Robert Kurz, Krisis, núm 13, 1993), estamos entrando en esta última etapa caracterizada por un afán desmesurado de control social amparado en las potencialidades tecnológicas de última generación para mantener y asegurar el desarrollo sin freno de la sociedad capitalista productora de mercancías y de plus-valor. Ya no se trata solo de mantener el control social por medio de los “contratos de trabajo” ya sean estos de los llamados “dignos” o “desecho”.

“… De este modo la sociedad se ‘prisioniza’ cada vez más, se convierte en un gigantesco campo de concentración para el control ‘científico’ de la población… El capitalismo monopolista extiende los sistemas ‘duros’ de control social fuera de los muros de las prisiones. Antes el capital solo podía disponer de la fábrica o la prisión para regular el mercado o imponer la disciplina. Fuera de estas esferas, el individuo quedaba fuera del control público, lo cual generó de idea del ‘derecho a la intimidad y a la inviolabilidad del domicilio’… Hoy, normas como la Ley Corcuera (corregida y aumentada por la llamada Ley Mordaza) demuestran que se trata de imponer la disciplina en la calle… El control social se ha convertido en un control total, en fascismo puro y duro” (“Función social de la marginación” Juan Manuel Olarieta Alberdi, 13 abril de 2012). No se puede desconocer que la “Ley mordaza” fue impugnada por el PSOE ante el Tribunal Constitucional cuando era a la oposición, con argumentos bastante coherentes, ahora no solo no ha retirado el recurso, sino que esta es la ley que se está aplicando para sancionar a quién no obedezca el confinamiento actual.

Pero este encarcelamiento, amparado en estos momentos bajo la aparente humanitaria voluntad de preservar la salud, no es otra cosa que la fabricación del consentimiento, “fabricación que implica la manipulación y la formación de la opinión pública. Se establece la conformidad y aceptación en la autoridad y la jerarquía social. Se busca el desempeño de un orden social establecido. La fabricación del consentimiento, es la presentación a la opinión pública, de la principal narrativa de los medios de comunicación, sus mentiras y sus falsedades” (“Fabricando disidencia”, Michel Chossudovsky, Global Research, 26 de septiembre de 2010).

¿Quién en este momento hace de portavoz de la reestructuración económica a nivel global? No son los “hombres de negro” del Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Banco Central Europeo y Organización Mundial del Comercio, sino los “hombres de blanco” de la Organización Mundial de la Salud, organismo financiado por las grandes multinacionales de la industria químico-farmacéutica-militar de varios países. Y ha sido este organismo, que sin estar avalado por estadísticas fiables y constatables en comparación con los efectos de la “influenza” (nombre internacional de la gripe estacional) y otros coronavirus de años anteriores en todo el mundo, ha declarado pandemia mundial, y Huawey y Microsoft han puesto los instrumentos para el control social de la población.

¿Por qué?, ¿Quién financia la OMS y a que se dedica el dinero que recibe? Por un lado hay las llamadas “cuotas”, es decir, la participación de los diferentes países en el presupuesto general. De estas cuotas, que representan un 51% del presupuesto, un 76% se dedican al pago de nóminas del personal contratado. Pero, la otra parte de la financiación es lo que se denomina “Contribuciones Voluntarias Específicas” que solo se pueden dedicar a finalidades específicas acordadas entre los “donantes” y la Secretaría General de la OMS. Así pues, como podemos ver en el cuadro relativo a los principales donantes que por ejemplo EE.UU., siendo el principal contribuyente, la parte correspondiente a la “cuota” representa tan solo un 20% del total de su contribución, que quiere decir, nada más y nada menos que el 80% de la misma se dedica a financiar proyectos decididos no por la OMS sino por el gobierno de EE.UU. y sus corporaciones farmacéuticas. Aun así, los cerca de 600 millones, del ejercicio 2016-2017 donados por la Fundación Bill-Mellina Gates se dedican a las finalidades al servicio de programas específicos diseñados por esta institución. Del mismo modo la contribución de la “Alianza GAVI para la vacunación y la inmunización”, la cuarta en importancia, se dedica a finalidades al servicio de ésta, que curiosamente la mencionada Fundación Gates es la principal contribuyente. Pero la Fundación Gates, es al mismo tiempo accionista y tenedora de “bonus” corporativos de las grandes multinacionales farmacéuticas: Pfizer, Novartis, Gilead Sciencies, Glaxo SmithKline, Abott Laboratories, BASF, Roche, Novo Norisdick ASB y Merck, todas ellas fabricantes de vacunas.

La ofensiva del capitalismo global, en proceso de continua reestructuración, ya sea eliminando competencia, ya sea incrementando la explotación, ya sea destruyendo países enteros para reconstruirlos, dejarlos fuera del sistema global de producción de mercancías o sencillamente apropiarse de sus recursos naturales e intelectuales, tiene en estos momentos una perspectiva a medio plazo de gran cambio del patrón tecnológico, semejante al realizado a principios del siglo XX cuando se cambió la energía basada en el carbón por el petróleo.

Este cambio tecnológico, iniciado ya hace cuarenta años con la introducción de la microelectrónica y robótica dentro de todo el proceso productivo ha roto unas pautas generales que se mantenían constantes desde la introducción de la máquina de vapor y de las primeras máquinas “self-acting”, pautas en que la innovación de procesos comportaba un incremento enorme de la desocupación, pero la innovación de productos hacía necesaria la incorporación de fuerza de trabajo con el cual la ocupación aumentaba. La revolución microelectrónica iniciada junto con la ofensiva llamada neoliberal caracterizada por la victoria electoral de los programas económicos de Margaret Tatcher en Gran Bretaña y de Ronald Reagan en EE. UU., que tuvo como lema “There is no Alternative” supuso un punto de inflexión en el cual la innovación de procesos con un incremento extraordinario de la productividad hizo que la innovación productos, a pesar de ser enorme, no repercutiera en un aumento de la ocupación industrial, pero sí a un incremento exponencial de la tasa de explotación por persona ocupada (tasa de plusvalía).

Ahora, a la microelectrónica y la robótica, se le añadirá la “inteligencia artificial” y los ordenadores cuánticos con lo cual, el proceso de incremento de la productividad se verá ultra-multiplicado. Todo, en un contexto en que existe una constante de sobre-producción mundial global, sin demanda solvente que la pueda absorber plenamente, lo cual requiere de ajustes periódicos de «destrucción», más o menos cruentos.

Esta perspectiva del capitalismo mundial hacia un cambio de patrón tecnológico de sustitución de las energías fósiles ha ido precedido de toda una campaña de intoxicación, iniciada por el que fue vicepresidente de EE. UU. Al Gore, miembro del consejo de administración de Appel Inc., asesor senior de Google y miembro de la empresa de capital-riesgo Kleiner Perkins Caufiels & Byers que ha invertido en más de 200 empresas y gestiona un fondo de 1.200 millones de dólares e invierte en compañías como Amazón o Netscape. Las compañías relacionadas con KPCB están agrupadas dentro de dos grandes ramas: Salud (biotecnología y medicamentos) y Ciencias de la Información (software) (https://www.baquia.com/emprendedores/kpcb-algo-mas-que-un-saco-de-dinero).

Otra vez nos encontramos dentro de un círculo que, tal como apuntaba al inicio de este escrito, el binomio “salud-control” se hace patente dentro de la proyección hacia grandes cambios que el capitalismo mundial está llevando a cabo. No podemos olvidar a los grandes medios de comunicación, todos ellos subordinados a los dictados de las grandes corporaciones multinacionales, así el triste espectáculo llevado a cabo el año pasado mediante una chica sueca, Greta Thunberg, emulando el personaje de ficción “Pipi Calzaslargas” creado por la también la escritora sueca Astrid Lindgren en 1945, haciendo el mismo papel de muchachita traviesa peinada con dos colitas, vestida “informal” y caracterizada como “anarquista”. Habiendo configurado un inteligente producto de marketing fruto de la estrategia de fondo de las grandes corporaciones, dotándola de la aparente candidez para hacerla conectar con la gente joven, y con un discurso de unos «pretendidos tirones de orejas» a gobernantes, para infundirles “reivindicatividad”. ¿O alguien se puede cree que si no dispusiera del aval de sectores estratégicos muy influyentes se le brindarían los auditorios que le han dado altavoz?

Esta puesta en escena del llamado cambio climático, singularizando la culpabilización en el Dióxido de Carbono de todos los males de la humanidad sin el suficiente rigor científico de los efectos acumulativos de los factores concurrentes, en una operación para esconder el efecto mortal sobre las personas de las emisiones de Monóxido de Carbono, Dióxido de Nitrógeno, de los xenón-estrógenos, de los agro-tóxicos, de una farmacología desmesurada que debilita el sistema inmune, y de las emisiones de los depósitos de residuos industriales, todo en el camino de los cambios previstos a medio plazo.

Cualquier cambio de esta magnitud comporta unos peligros debidos a la oposición de una parte de la población el resultado de los cuales es difícil de predecir. Pueden darse situaciones parecidas a las del siglo XIX que desembocaron en la quema y destrucción de maquinaria textil (destacar las destrucciones en Camprodón y Alcoy) que comportaron el redactado de la Real Orden de 24 de junio de 1824 en la que se cita: “… Los tristes resultados que padecieron las fábricas de Alcoy, Segovia y otras, por iguales causas de anteponer los jornaleros su interés y subsistencia a la utilidad pública” y continua ordenando a los ayuntamientos y párrocos a insistir “del bien que trae el uso de las máquinas y de la conveniencia de emplear en caminos y obras públicas de la provincia y otras labores análogas a estos brazos que claman por ocupación, y abrigan, aunque callen, la inquietud y descontento a la par de su miseria mientras no se les proporciona útiles tareas” (J. Patricio Saiz González: Legislación Histórica sobre Propiedad Industrial en España 1759-1929. Real Orden de 24 de Junio de 1824. pág 39. Ed. Miner, 1996).

Reiterándose la paradoja de que las virtudes de los “adelantos” científicos técnicos, que se vuelven a calificar como “de utilidad pública”, son antagónicos con la subsistencia y la miseria de los trabajadores, y donde estas cuestiones se tiene que prescindir por mayor productividad y acumulación del capital.

Este miedo del capital hacia la reacción del proletariado ante escenarios en los cuales se menguan cualquiera de los llamados “derechos humanos” hizo que durante muchísimos años la reacción fuera básicamente la represión brutal, pero a medida que el proletariado empezó a organizarse primero en sindicatos combativos y después en partidos proletarios comunistas, la represión no era suficiente. La apuesta del capital fue la cooptación de los miembros de estos sindicatos y partidos destinando inmensas cantidades de dinero para la destrucción sistemática de las organizaciones obreras como inversión para el futuro. Pero los efectos han tenido como resultado un hecho contradictorio: Por un lado se ha desactivado la militancia proletaria, pero por el otro, la pérdida de credibilidad y la corrupción de los grupos dirigentes de estas organizaciones hace que no sean capaces de “mantener la orden en sus filas” a pesar de las enormes sumas que constantemente se transfieren de los presupuestos estatales a sindicatos y partidos obreros ya sea en forma de subvenciones por las estupideces más inimaginables, ya sea por las subvenciones en función de los resultados electorales y cobro de buenos sueldos de los miembros electos a todos niveles.

¿Quién controlará las reacciones espontáneas, si se da el caso? Los partidos socialistas y comunistas no disponen de “militantes” tan solo se los quedan votantes. Los grandes sindicatos se han convertido en vulgares gestorías.

Qué hacer? El capital tiene que buscar nuevos mecanismos de control social para prever futuras revueltas que, a carencia de organización pueden estallar en cualquier momento, a pesar de que los efectos de las mismas, hoy por hoy, no tendrán un nexo de continuidad, pero sí que pueden abrir los ojos a la necesidad de organizar de nuevo, al nuevo proletariado y al conjunto de trabajadoras y trabajadores derivados de los cambios que se avecinan.

De ahí, las pruebas de control social que se están llevando a cabo por todas partes, hoy concretamente amparadas por los burócratas de la OMS al servicio del gran capital transnacional. Salud y nuevas tecnologías que podrían estar al servicio del proletariado y sectores populares para vivir mejor, para liberarlo de la explotación, en cambio su utilización es para controlarlo, domesticarlo y hacerlo cada vez más dependiente y sumiso a los dictados de la economía de mercado.

Epílogos

“Quizás podemos imaginarnos lo que sucedería si nos desposeen ahora de algo que sabemos que es propio de nuestra condición, por ejemplo el aire (ojo, que esto lo sabemos por el puro y simple vivir, sin ciencias ni científicos que nos lo descubran, como antes, nuestros prehistóricos antepasados, sabían muchas más cosas de la vida que ahora, en cambio, no sabemos). Vamos a imaginarnos, pues, que nos desposeen del aire y lo convierten en una propiedad privada en manos de unas autoridades que lo “parcelan”, lo envasan y nos lo dan a cada cual con una escafandra para que respiremos.

Estaríamos agradecidos que nos dieran lo que necesitamos para vivir, como si fuera un acto de generosidad de la autoridad competente, puesto que nos habrían ocultado la desposesión previa.

En principio, la operación de desposesión se justifica diciendo que es para administrar los recursos y para distribuir el oxígeno adecuadamente. Con el paso de unas generaciones, nadie recuerda que hubo un tiempo en que el aire estaba aquí y se respiraba sin necesidad que nadie lo envasara y lo distribuyera.

El ejemplo no resulta absurdo cuando pensamos que la tierra, que hoy es toda propiedad privada y está parcelada, antaño era como el aire” (Casilda Rodrigáñez, El asalto al Hades, pág.72)

“En el periodo de acumulación originaria, cuando la burguesía emergente descubrió que la “liberación de fuerza de trabajo” –es decir, la expropiación de las tierras comunes del campesinado-, no era suficiente para forzar a los proletarios desposeídos a aceptar el trabajo asalariado. A diferencia de Adán de Milton, quien al ser expulsado del Jardín del Edén, marchó alegremente hacia una vida dedicada al trabajo, los trabajadores y artesanos expropiados no aceptaron trabajar por un salario de forma pacífica. La mayor parte de las veces se convirtieron en mendigos, trotamundos o criminales. Haría falta un largo proceso para producir una fuerza de trabajo disciplinada. Durante los siglos XVI y XVII, el odio hacia el trabajo asalariado era tan intenso que muchos proletarios preferían arriesgarse a acabar en la horca que subordinarse a las nuevas condiciones de trabajo. Esta fue la primera crisis capitalista, mucho más seria que las crisis comerciales que amenazaron los cimientos del sistema capitalista durante la primera fase de su desarrollo. La respuesta de la burguesía fue la multiplicación de las ejecuciones, la construcción de un verdadero régimen de terror” (Silvia Federici. Calibán y la Bruja. pág.101-102).

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