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Autor: Redacción (página 751 de 1359)

Alemania ha aprobado una ley contra los promotores del boicot a Israel

Cinco relatores especiales de la ONU han presentado una carta al gobierno alemán censurando una ley alemana dirigida contra el movimiento de boicot pro-palestino mientras insisten en que las críticas al régimen israelí y sus acciones “no son antisemitas”.

Los expertos de la ONU hicieron pública la carta esta semana después de que finalizara el período de espera de 60 días sin haber recibido una respuesta de los funcionarios alemanes en Berlín.

En mayo de 2019, el Parlamento alemán aprobó una moción condenando al movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) como “antisemita”. Esta ley fue vista como el fruto de las presiones del régimen israelí, que teme la extensión del movimiento de boicot en los terrenos económico, académico y cultural contra Israel.

En su carta de octubre, los funcionarios de la ONU critican la ley alemana y piden al gobierno de Berlín que proporcione información sobre cómo la legislación anti-BDS cumple con las leyes internacionales sobre derechos humanos y las libertades de opinión, expresión y reunión.

La ley, llamada “Resistir el movimiento BDS con determinación, combatir el antisemitismo”, acusa falsamente al movimiento BDS de utilizar “patrones y métodos” empleados por los nazis durante el Holocausto.

Como reacción a la aprobación de la ley alemana, el movimiento BDS, fundado en 2005 por activistas palestinos, acusó a Berlín de “complicidad en los crímenes de ocupación militar, limpieza étnica, asedio y apartheid de “Israel”.

En su carta, los expertos de la ONU también señalaron que la ley “se interfiere indebidamente en el derecho de las personas en Alemania a participar en un discurso político, es decir, a expresar su apoyo al movimiento BDS”.

“Expresamos además nuestra preocupación de que la moción pueda obstaculizar las actividades pacíficas de los defensores de los derechos humanos, de grupos y organizaciones que denuncian las violaciones de los derechos humanos y forman parte del movimiento BDS al reducir el espacio cívico disponible para que expresen sus quejas legítimas”, escribieron.

La ciudad alemana de Dortmund revocó su decisión en septiembre pasado de entregar un premio literario a la novelista Kamila Shamsie debido a su apoyo al movimiento BDS.

Mientras tanto, el régimen israelí ha encargado a su ministerio de asuntos estratégicos y diplomacia pública, un organismo fundado en 2006 y que colabora con el ministerio del interior de Tel Aviv, organizar campañas contra el movimiento BDS, que denuncia los crímenes de la ocupación israelí contra el pueblo palestino.

http://spanish.almanar.com.lb/393296

No se puede dejar de extraer petróleo de Libia porque es lo que financia a los dos bandos de la guerra

“Llegué, vi, vencí”, escribió Hillary Clinton parodiando a Julio César. Si el romano tuvo su guerra en las Galias, Clinton (y Obama) tuvo la suya en Libia.

El imperialismo no desató la Guerra de Libia sólo por el petróleo, pero a medida que el desastre se prolonga, el petróleo pasa a un primer plano. En vísperas de la conferencia de Berlín, el crudo aumenta la tensión.

El viernes un grupo cercano a Haftar pidió bloquear las exportaciones de petróleo del país en protesta contra la intervención turca, mientras que los manifestantes, también simpatizantes del general, invadieron el terminal petrolero de Zweitina, en el este del país, y lo declararon cerrado.

La NOC condena los llamamientos al bloqueo de los puertos petroleros. Se supone que la empresa debe redistribuir la recaudación del petróleo entre ambos contendientes. Hasta el pasado mes de abril ese era uno de los únicos puntos de acuerdo que existían entre ambas partes.

Las personas pueden morir en la guerra, pero el surtidor de petróleo no se puede detener de ninguna manera. La recaudación va a parar a las milicias para que se sigan matando lo más posible. De momento “sólo” llevan 30.000 cadáveres, aunque las cifras cambian de un día para otro.

Antes de la caída de Gadafi, Libia producía alrededor de dos millones de barriles al día, una producción que volvió a ponerse en marcha en los últimos años. Hoy en día el país extrae 1,3 millones de barriles diarios.

La NOC debe repartir la recaudación entre las dos facciones en lucha a través del Banco Central, que está en manos de Sarraj. Sin embargo, desde la ofensiva lanzada el pasado mes de abril por Haftar, la otra parte está obligando al Banco Central a frenar los pagos a los adversarios.

La mayoría de los campos petroleros y los puertos de exportación están bajo el control de Haftar. El viernes el jefe de la NOC reaccionó en un comunicado a las amenazas de bloquear las exportaciones de petróleo, instando a las partes beligerantes a no tomar como rehén el único recurso del país.

Esta guerra sin sangre nos tiene muy confundidos

Las guerras son la mejor demostración de que la humanidad siempre tiene su cabeza en el pasado, en los libros de historia. Espera a Godot como en la obra de Becket: algo o alguien que no va a llegar nunca y eso nos satisface porque se convierte en su contrario (no hay guerra) o, lo que es mejor, nunca habrá guerra.

En efecto, nunca habrá esa guerra que nosotros esperamos y a lo que tenemos delante de nuestras narices no lo llamaremos de esa manera. No hay sangre. Ni siquiera hay disparos. No oimos el ruido de las explosiones. No nos sobresaltamos. Los noticias no hablan de esto. Luego no existe. Es virtual. Un videojuego. ¿A quien no le gustan los videojuegos?

La (ciber)guerra es la única satisfactoria porque en lugar de misiles se hace con ordenadores. En la actual guerra entre Estados Unidos e Irán, mientras los primeros han recurrido a una acción física con misiles, parece que los segundos van a responder con una acción virtual en la que los daños físicos van a ser mucho mayores que su impacto mediático.

Cuando una guerra no sale por la televisión no es tal y, a diferencia de las otras, las guerras digitiales se llevan a cabo fuera de las cámaras y los micrófonos. La ciberguerra no tiene corresponsales de guerra. Son batallas sin fotoperiodistas ni reportajes.

Después de unos días muy tensos en los que se habló de la Tercera Guerra Mundial, es decir, de un choque físico, ahora todos estamos más relajados y aliviados… excepto los agoreros de siempre que nos hablan en términos que no entendemos. “Creo que nos equivocamos al creer que todo ha terminado”, dice John Bateman, antiguo oficial de inteligencia del Pentágono y especialista en (ciber)guerra de la Fundación Carnegie.

Las ofensivas informáticas son “el medio más fácil de que dispone Irán para producir un efecto directo en territorio americano”, señala. El gobierno de Teherán tiene “muchas herramientas” que podrían ser utilizadas contra Estados Unidos y sus aliados: Israel y Arabia saudí.

La gama es amplia: ciberataques contra las infraestructuras de distribución de agua o electricidad, utilización de aplicaciones maliciosas para destruir o eliminación de bases de datos de las empresas o las entidades públicas… Un elenco muy variado de agresiones en el que los “expertos” como Bateman incluyen -cada vez más- un capítulo al que deberíamos prestar más atención: la desinformación en las redes sociales y, en especial, durante las campañas electorales.

Que todos se preparen muy bien: en el mundo digital (internet, blogs, redes, foros, correos electrónicos) todo aquello que no coincida con la propaganda imperialista está considerado como (ciber)guerra, como desinformación y como ataques informáticos procedentes de los agresores de siempre que son los del Eje del Mal, es decir, Rusia, China, Corea del norte, Irán, Cuba, Siria, Venezuela y demás.

La obsesión que muestra la banda de mequetrefes que insiste en la lucha contra las mentiras y los bulos en internet (fake news, fact check) forma parte de la (ciber)guerra y su objetivo declarado es acabar con quienes no comulgamos ni comulgaremos jamás con la mercancía averiada que nos venden.

El Pentágono ya ha creado programas de inteligencia artificial para detectar las mentiras en las redes. Es sencillo. Basta conocer su origen: es falsa toda aquella información que procede del Eje del Mal. Los demás no son más que los “tontos útiles” que hacen caso de ellos, en lugar de atenerse a las fuentes bien informadas y de prestigio (CNN, BBC, Washington Post, La Razón, Corriere della Sera, Süddeutsche Zeitung).

La semana pasada el Departamento de Seguridad Nacional advirtió que “los actores de la ciberamenaza iraní han estado mejorando continuamente sus prestaciones informáticas”. Continúan realizando actividades “convencionales”, que van desde la degradación de sitios web hasta ataques de denegación de servicio y sustracción de datos personales.

El informe añadía que la respuesta se podría reproducir en las redes sociales, en donde los monopolios ya han tomado la iniciativa, lo que privatiza la (ciber)guerra y, en consecuencia, la censura. En 2018 Facebook y Twitter ya eliminaron a Irán de sus servidores porque sus perfiles se consideran “una extensión de la política exterior iraní”.

La (des)información es parte de la guerra, sea sangrienta o no. La censura también porque los encargados de evaluar una noticia no son los periodistas sino los militares. El imperialismo ha convertido al mundo en una gran base militar, donde todo es secreto militar y todo está censurado. Por eso los militares y policías cada vez están más pendientes del ordenador y de lo que circula por las redes sociales.

Por ejemplo, la etiqueta #HardRevenge que apareció en Twitter a principios de este mes de enero “presagia una serie más intensa de operaciones de información desde Irán”, dice el Departamento de Seguridad Nacional. Las noticias ya no existen como tales, los mensajes no son lo que parecen, los perfiles de las redes tampoco. Son los nuevos blindados, los nuevos misiles, los nuevos cazas y los nuevos submarinos.

Una entrada en un blog, un mensaje en las redes, un correo electrónico o un programa informático forman parte de una operación militar. Dejemos que los militares se ocupen de ello porque son los expertos. “Las operaciones cibernéticas son ahora parte integral del arsenal militar de Irán”, concluye el viejo espía Bateman.

El rompecabezas libio entra en una fase subterránea en la que cualquier susto es posible

El hilo más reciente que explica la Guerra de Libia empieza cuando Estados Unidos rompe el tratado nuclear con Irán que, a su vez, tenía un acuerdo con Turquía para el suministro de petróleo.

Las presiones de Estados Unidos obligan a Turquía a sumarse al embargo contra Irán y se queda sin el petróleo.

Turquía pone el ojo en el petróleo libio y consigue aprovisionarse gracias a un acuerdo con el gobierno de Sarraj y, sobre todo, con las milicias de Misrata y Fajr Libia que tienen sus propias terminales de producción y almacenamiento: Zawiya y Sirte. Italia se aprovisiona por esta misma vía.

La gestión del petróleo libio está, al menos nominalmente, en manos de la NOC (Compañía Nacional de Petróleo de Libia), que debe cumplir el embargo de armas de la ONU, desembolsando fondos sólo para el uso civil del gobierno de Sarraj.

Las tropas de Haftar capturan Sirte y bombardean la terminal de Zawiya, dando un golpe a las importaciones petrolíferas turcas.

Los ataques de Haftar están respaldados por Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Francia. En este grupo se puede situar también a Rusia.

Recientemente Argelia ha comenzado a apoyar al gobierno de Sarraj.

Tras la caída de Sirte, las fuerzas de Haftar se acercan a Trípoli y Sarraj se encuentra al borde del colapso, lo mismo que Turquía. Erdogan anuncia el envío de tropas a Libia y Argelia promete cerrar la frontera occidental.

Estados Unidos queda completamente fuera de juego. Alemania convence a Rusia de que gestione un alto el fuego porque, aunque está enfrentada a Turquía en Siria y en Libia, mantiene todos los canales abiertos con Erdogan, por un lado, y con Haftar por el otro.

En la reunión de Moscú no aparecen problemas con Turquía, pero Haftar se resiste porque ve una victoria inminente. Por presiones de Alemania y Rusia, acepta el alto el fuego, pero no lo firma y, finalmente, se marcha de Moscú dando un portazo.

A partir de aquí todo son conjeturas. Hay un alto el fuego de facto, pero el punto fundamental está en el petróleo, no sólo en el libio sino en los grandes yacimientos del Mediterráneo oriental.

Rusia reconoce -implícitamente- el acuerdo petrolífero entre Libia y Turquía, mientras que Egipto, Grecia, Israel, Chipre y Francia se consideran marginados.

El otro punto fundamental es que basta con que Rusia esté participando en Libia para que Estados Unidos juegue a la contra. Haga lo que haga Rusia, en Washington se van a oponer y pueden desatar provocaciones para arruinar cualquier acuerdo.

El capitalismo perjudica gravemente la salud de millones de personas

Más de 2.500 médicos recibieron en Estados Unidos al menos medio millón de dólares al año de las empresas farmacéuticas.
Más de 700 de esos médicos recibieron al menos un millón de dólares, unas cantidades que no incluyen el dinero para investigación y otro tipo de remuneraciones.

ProPublica ha analizado más de 56 millones de pagos realizados entre 2014 y 2018, los primeros cinco años completos de la iniciativa federal de pagos transparentes, que a las empresas que divulguen la remuneraciones en virtud de la Ley de Salud Asequible de 2010.

En 2013 un análisis previo encontró que un médico ganó un millón y 21 médicos ganaron más de medio millón de dólares por las mismas razones. Con el tiempo, este tipos de pagos se han vuelto mucho más comunes, hasta el punto de que casi todos los médicos cobran dos sueldos, pero no de sus patronos sino de las farmacéuticas, y no cobran por su trabajo sino por recetar. En otras palabras: quien receta es una multinacional; el médico no es más que un intermediario.

Desde que se abrieron los archivos, una gran cantidad de estudios han comparado los datos de pago con las opciones de prescripción de los médicos y han encontrado vínculos entre los pagos y las opciones de receta de los médicos.

En Estados Unidos hay 1,1 millones de médicos que, cada vez más claramente, se alejan del paciente y se acercan a la industria. La multinacionales pagan a los médicos para que hagan presentaciones de sus mercancías en cenas y discursos. Cada año las empresas gastaron entre 2.100 y 2.200 millones de dólares para pagar a los médicos por conferencias y consultas, así como comidas, viajes y regalos para ellos.

En cinco años, un millón de médicos, dentistas, optometristas, quiroprácticos y podólogos han recibido al menos un pago, generalmente una comida, de una empresa. De estos profesionales, más de 323.000 recibieron al menos un pago cada año. Aproximadamente 240.000 recibieron un pago en un solo año. Y el resto recibió pagos en más de un año, pero en menos de cinco años.

El artículo señala que a la industria no le importa si a los médicos les gustan o aprueban sus productos. Eso es lo de menos. No pagan a los médicos para que opinen sobre sus pócimas sino para que recomienden un determinado consumo, a veces de manera claramente ilegal. Las empresas farmacéuticas han pagado decenas, si no cientos, de millones de dólares para resolver las acusaciones de mercadeo ilegal con fármacos.

Los denunciantes de las farmacéuticas y los fiscales han denunciado explícitamente que en algunos casos los pagos eran auténticos sobornos.

https://www.propublica.org/article/we-found-over-700-doctors-who-were-paid-more-than-a-million-dollars-by-drug-and-medical-device-companies
https://www.collective-evolution.com/2020/01/12/700-american-doctors-given-over-1m-each-from-pharma-to-push-drugs-medical-devices/

Más información:

– Los monopolios famacéuticos provocan una grave epidemia de opio en Estados Unidos

Las guerras 2.0 ya están en marcha: el ataque iraní a las bases militares estadounidenses en Irak

Los detalles del ataque con misiles balísticos iraníes del 8 de enero contra la base estadounidense de Ain al Asad comienzan a filtrarse no de fuentes militares oficiales sino a través de los supervivientes, es decir, aquellos soldados estadounidenses y de la OTAN que estaban en el lugar cuando 13 misiles iraníes balísticos, de alta precisión y supersónicos aterrizaron, como un trueno, en 20 puntos sensibles de la base estadounidense, la más grande de Oriente Medio y que cuenta con un despliegue de entre 3.000 a 3.500 soldados estadounidenses.

El miércoles, un militar estadounidense reveló nuevos detalles sobre el asalto contra los drones estadounidenses que provocó que “estos perdieran contacto con el centro de control en el momento del ataque”. Siete drones norteamericanos estaban monitoreando desde el cielo de Al Anbar la situación. Los que manejaban los drones no se habían retirado a los búnkers, pero tan pronto como comenzó el ataque, se perdió todo contacto con los aparatos. Los misiles se acercaron uno por uno al centro de mando de operaciones de drones, dijo uno de los militares, que agregó: “Los misiles golpearon nuestras conexiones de fibra que se quemaron y esto nos hizo perder el contacto con los drones. Fue un gran problema ya que los drones cuestan millones de dólares y contienen datos altamente clasificados”.

¿Pero qué pasó exactamente? De hecho, lo que el Ejército estadounidense no dice es el sutil e increíble ataque cibernético que precedió al ataque con misiles balísticos del 8 de enero. El comandante en jefe de la Fuerza Aeroespacial del CGRI, general de brigada Amir Ali Hajizadeh, habló muy vagamente sobre esto en su reciente conferencia de prensa. El general dijo que el ataque provocó que los comandantes norteamericanos perdieran “imágenes del ambiente que rodea la base, privándolos de la posibilidad de transmitir estas mismas imágenes al centro de procesamiento de datos en Estados Unidos”.

En los días previos al ataque iraní, hasta 12 drones de reconocimiento sobrevolaron el cielo de Irak y las bases estadounidenses existentes allí. Su misión era prever “un golpe iraní”. Drones MQ-9 y MQ-1C (Gray Eagel) ambos equipados con misiles aire-tierra fueron incluidos en esta vigilancia. Además, estos drones tenían la misión de atacar a la resistencia iraquí en caso de una operación de esta con misiles de superficie-superficie contra bases norteamericanas.

De hecho y simultáneamente a su ataque con misiles balísticos, el CGRI asaltó los siete drones que vigilaban a Ain al Asad con su ataque cibernético. El hecho es que los drones ya no podían identificar el tipo de misiles iraníes o la dirección a la que se dirigían. Además, también fueron privados de la capacidad de efectuar una evaluación rápida del alcance del daño causado. El ciberataque del CGRI, por lo tanto, literalmente “cegó” al Pentágono en Iraq. Todo esto no pasa desapercibido para el régimen israelí que se encuentra cara a cara con una resistencia más que nunca combativa.

El periódico israelí Times of Israel enumera las hazañas del CGRI en términos de drones y muestra una profunda preocupación por ellas: “La interceptación del dron sigiloso RQ-170, la captura de al menos un MQ-1A, la interceptación y captura de un MQ-9 Reaper y la destrucción de un MQ-4C Triton con una multitud de dispositivos de defensa cibernética… A esta lista se añade el ataque cibernético del 8 de enero que cegó por completo a los siete drones que llevaban a cabo una misión de vigilancia simultánea en una gran parte del cielo iraquí, por no decir en su totalidad. Este es el quinto éxito franco del CGRI”, dijo el periódico.

El reportaje agrega: “Este grupo de drones incluyó, entre otros, el MQ-1C Grey Eagle, drones de vigilancia avanzados que pueden volar hasta 27 horas y llevar una carga útil de hasta cuatro misiles Hellfire. El ejército de Estados Unidos, listo para hacer frente a una respuesta, creía que esta podría consistir en un asalto terrestre, por lo que mantuvo los drones en su lugar”, escribió el periódico, refiriéndose a los comentarios de los que manejaban los drones, incluyendo al sargento Costin Herwig, de 26 años: “Los otros 1.500 soldados estadounidenses habían estado escondidos en búnkers, pero no los 14 militares que manejaban los drones, que permanecieron en contenedores oscuros transformados en cabinas para controlar a distancia los aparatos y controlar los flujos esenciales de sus cámaras de alta potencia”.

El primer misil arrojó polvo a su refugio, pero los militares se quedaron en su lugar, dijo Herwig. “Los siguientes se acercaban cada vez más… No más de un minuto después del último misil, caminé hacia los búnkers de la parte de atrás y vi que el fuego quemaba todas nuestras líneas de fibra”, declaró, por su parte, el primer sargento Wesley Kilpatrick quien afirma que “estas líneas conectan las cabinas virtuales con las antenas y luego con los satélites que envían señales a los drones Gray Eagle y retransmiten las imágenes de sus cámaras a las pantallas de Ain al Asad. Con las líneas de fibra quemadas, no había control”.

El texto continúa: “Los soldados ya no podían localizar los drones y habían sido cegados con respecto a los eventos en el aire y el suelo. Si un dron hubiera sido derribado, por ejemplo, los equipos sitiados en Ain al Asad no habrían podido saberlo. Imagínese: un solo Gray Eagle cuesta alrededor de 7 millones de dólares, según las estimaciones del Presupuesto de 2019 del ejército de Estados Unidos. Han sido utilizados en Iraq desde 2017 por la coalición estadounidense. Los soldados se apresuraron a reemplazar 500 metros de cables de fibra fundida y reprogramar los satélites para que pudieran volver a conectarse a los drones”.

Lo que el sargento estadounidense y el diario israelí no admiten es que el impacto de los misiles tuvo lugar en paralelo con el ataque cibernético que cegó al Pentágono en casi todo el cielo de Iraq y no solo en lo que respecta al contingente estadounidense desplegado allí, sino también al centro de mando de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. En cuanto al régimen israelí, todavía está sin aliento.

http://spanish.almanar.com.lb/392383

Irán puede lanzar ataques capaces de afectar la infraestructura crítica de Estados Unidos

“Como mínimo Irán puede lanzar ataques cibernéticos capaces de afectar temporalmente la infraestructura crítica de Estados Unidos”, advierte el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos en un boletín fechado el 4 de enero (1).

El día anterior Trump ordenó el asesinato del general iraní Qassem Suleimani. Desde entonces, Estados Unidos se ha estado preparando para una respuesta iraní, tanto física como informática.

A pesar de su reconocida capacidad de ataque, Irán necesita tiempo para organizar un gran golpe contra las estructuras críticas de Estados Unidos. Por otro lado, otros beligerantes podrían aprovechar la ciberguerra para lanzar sus propios ataques, haciéndose pasar por fuerzas iraníes.

A pesar de las precauciones estadounidenses, al día siguiente de entrar en la guerra, un sitio del gobierno resultó atacado por primera vez. Fue la web del Programa de la Biblioteca Federal de Depósitos, donde depositaron un mensaje acompañado de un dibujo de Trump golpeado en la cara y cubierto de sangre.

Simbólicamente, este ataque a pequeña escala contra un servicio no crítico podría marcar el comienzo de una nueva era en la ciberguerra entre ambos países.

En su mensaje los autores del ataque afirman estar vinculados a Irán, lo que no demuestra ningún vínculo con el gobierno de Teherán. Es un problema porque atacantes ajenos a Irán podrían aparentar que su ataque procede de allá, es decir, aprovechar la tensión para enmascarar sus propios ciberataques contra Estados Unidos.

Esa misma ambigüedad también podría favorecer las acciones de Irán, que podría negar su responsabilidad siempre y cuando se limite a pequeños ciberataques accesibles a actores privados.

Si bien los ciberataques deben seguir siendo limitados -por el momento- por el riesgo de una respuesta física, el inicio de una ciberguerra podría conducir a un enfrentamiento entre todos los actores principales, alineados de un lado o del otro.

“Los rusos podrían usar a Irán como intermediario contra Estados Unidos. Podrían sobrecargar la capacidad de los ataques iraníes con su propio arsenal y ayudar a coordinar ataques más poderosos“, afirma Mike Beck, director de análisis de amenazas de Darktrace, en una entrevista a la revista Forbes (2).

(1) https://www.dhs.gov/sites/default/files/ntas/alerts/20_0104_ntas_bulletin.pdf
(2) https://www.forbes.com/sites/kateoflahertyuk/2020/01/06/the-iran-cyber-warfare-threat-everything-you-need-to-know/#7af3187f15aa

El gobierno británico financió a la agencia Reuters para participar las campañas de propaganda antisoviética

El gobierno británico financió a la agencia de noticias Reuters en secreto en los años 60 y 70 para participar las campañas de propaganda antisoviética vinculadas a los espías del MI6, según documentos desclasificados que se conocieron el lunes.

El gobierno usó la BBC para ocultar fondos haciendo pagos al grupo de noticias internacionales. “Estamos ahora en posición de entrar en un acuerdo para proporcionar un discreto apoyo gubernamental a los servicios de Reuters en el Medio Oriente y América Latina”, decía un documento secreto del gobierno británico de 1969 titulado “Financiación de Reuters por HMG”, o el gobierno de Su Majestad.

El documento fue desclasificado el año pasado.

“Los intereses de HMG [el gobierno británico] deben ser bien atendidos por el nuevo acuerdo”, dijo.

En un comunicado un portavoz de Reuters se excusó diciendo que era común en ese momento que las organizaciones de noticias recibieran algún tipo de subsidio del gobierno.

“Muchas organizaciones de noticias recibieron algún tipo de subsidio público después de la Segunda Guerra Mundial”, dijo el portavoz de Reuters David Crundwell.

“Pero el acuerdo de 1969 no era coherente con nuestros principios de confianza y no lo haríamos hoy”, prometió.

Reuters Trust Principles, establecida en 1984, “está comprometida con la defensa de los principios de confianza y con la preservación de su independencia, integridad e imparcialidad en la recopilación y difusión de noticias e información”, según el sitio web de la empresa.

Reuters fue fundada en 1851. Su empresa matriz, Thompson Reuters, emplea a más de 25.000 trabajadores en todo el mundo.

La BBC citó una carta similar con respecto a su independencia editorial.

“El estatuto de la BBC garantiza la independencia editorial, ya sea que el financiamiento provenga del gobierno británico, del pago de la licencia o de fuentes comerciales”, dijo el lunes un portavoz de la BBC.

https://thehill.com/homenews/media/478057-uk-government-secretly-funded-reuters-in-1960s-1970s

El incendio en Australia no tiene nada que ver con el clima

Los incendios son muy frecuentes en Australia, hasta el punto de que al verano austral lo llaman allá la “temporada de incendios”. Son devastadores y desde 1851 han costado la vida a unos 800 australianos (1).

En otra entrada ya hemos hablado aquí de la “lucha del fuego contra el fuego” que desde hace 40.000 años llevan a cabo los pueblos aborígenes australianos. Es una técnica agraria que consiste en quemar los matorrales y esparcir las cenizas por el suelo para fertilizarlo. Hace más de 2300 años Jenofonte describió la quema de restos agrícolas en el capítulo 18 de su libro sobre economía: “Si se dejan los rastrojos en el suelo, fertilizan después de quemarlos; si se añaden al estiércol, aumentan la masa de fertilizante”.

En inglés la llaman “burning over” y en francés es aún más característico (“écobuage”, “brûlis”) porque expresa su objetivo ecológico. Lamentablemente, ahora estas prácticas ancestrales han acabado prohibidas por motivos… ecológicos. Históricamente los incendios en el medio rural mejoraban el ecosistema; ahora dicen lo contrario: que lo destruyen, que aumentan las emisiones de CO2…

En Australia la temporada de incendios se extiende de julio a octubre en el norte y de enero a marzo en el sur. Para prevenirlos, la Oficina de Meteorología proporciona pronósticos de las zonas de riesgo y los gobiernos locales lo califican diariamente en una escala que se coloca a la entrada de los parques y en las carreteras.

Lo mismo que a las tormentas tropicales, a los incendios australes les ponen un nombre: el del día de la semana en que se inician. Los más conocidos son el incendio del 6 de febrero de 1851 (Jueves Negro), en el que 5 millones de hectáreas se consumieron en el estado de Victoria, matando a 12 personas. El de 1983 se llamó Miércoles de Ceniza, el de 2001 la Navidad Negra y el de 2009 Sábado Negro.

Si en el incendio actual han muerto 27 personas, el del Sábado Negro causó 173 víctimas. Si el incendio actual ha arrasado 10 millones de hectáreas, el de 1974 arrasó diez veces más: 117 millones, lo que equivale al 15 por ciento de la superficie del continente.

Los incendios no se producen por causas naturales, salvo muy pocas excepciones. El clima, el viento o la sequía no son la causa de los incendios. La naturaleza sólo pone el combustible y las condiciones para que el hombre los provoque, por negligencia o deliberadamente. El año pasado la policía australiana detuvo a 183 personas acusadas de causar incendios deliberadamente.

En el último siglo la población australiana se ha multiplicado por cinco y se ha expandido. Las áreas rurales o bien permanecen abandonadas o bien su mantenimiento es desastroso por varios motivos. Los nuevos colonos no conocen las prácticas tradicionales, ni saben controlar un fuego. Las políticas seudoecologistas impiden alterar las condiciones ambientales.

En España se habla de incendio forestal o de que el monte se quema, pero Australia es diferente porque los matorrales ocupan 800.000 kilómetros cuadrados, es decir, dos veces la superficie de España. Allá los incendios son arbustivos y resultan fundamentales para prevenir otros mayores.

Australia es un país colonizado y los incendios siempre han formado parte de la política de colonización de nuevas tierras o del cambio forzoso del régimen de propiedad de las mismas, como ocurrió en España tras la desamortización.

En el continente austral la naturaleza pone varias condiciones imprescindibles para que los incendios sean devastadores. La primera son las olas de calor periódicas. En enero de 1896, por ejemplo, durante semanas el calor fue tan sofocante que la gente tuvo que huir en trenes especiales. En enero de 1939 tuvo lugar la ola de calor más extrema que ha golpeado el sudeste de Australia, con 71 personas muertas sólo en Victoria. En enero de 1960 se alcanzó un récord de temperatura de 50,7°C en Oodnadatta.

No obstante, la temperatura en Australia no crece como pretende la seudociencia. Según la Oficina Australiana de Meteorología, la media en el continente sólo ha aumentado en un grado centígrado desde el comienzo de la era industrial. Las olas de calor van y vienen, como las del mar.

Por lo demás, es un error común -muy extendido- equiparar calor con sequía y el incendio de 1974 es el mejor ejemplo de ello, ya que su origen estuvo en una exuberante vegetación debida a las fuertes lluvias de los dos años anteriores, que dejaron los suelos con un combustible muy abundante.

Pero hay más: aunque los dos últimos años (2018 y 2019) han sido secos, los últimos 40 han sido más húmedos que los 70 años anteriores. El último medio siglo ha sido mucho más húmedo que la primera mitad del siglo XX.

Por lo tanto, las cosas ocurren al revés de lo que quieren hacer creer: el riesgo de incendios devastadores aumenta cuando hay más precipitaciones durante la temporada de crecimiento de la vegetación que precede a la temporada de incendios.

En materia de incendios no se puede olvidar nunca lo más importante: como ya expusimos en otra entrada, cada año los incendios arrasan -sobre todo- el hemisferio sur y, más en concreto, África y la Amazonia. En el Continente Negro ocurren el 70 por ciento de todos los incendios que hay en el planeta (2).

Para acabar, otra observación que consideramos interesante: por más que los seudoecologistas se empeñen en decir lo contrario, en el mundo cada vez hay menos incendios, especialmente en Europa. Los datos satelitales muestran que en los últimos años se ha quemado un 18 por ciento menos de superficie a causa de los incendios (3). Pero sobre el cuento de los “fenómenos meteorológicos extremos” también hicimos otra entrada, a la que nos remitimos.

(1) http://home.iprimus.com.au/foo7/firesum.html
(2) https://earthobservatory.nasa.gov/images/145421/building-a-long-term-record-of-fire
(3) https://science.sciencemag.org/content/356/6345/1356

Mapa de los incendios en el mundo el 8 y 9 de enero de este año

Más información:
— Fuego contra el fuego: el gran incendio de Australia
— La cultura del fuego en Australia: los colonos no quieren aprender de los colonizados
— Los incendios forestales son un nutriente importante en los cultivos de África, la Amazonia, los trópicos y los océanos
— Los mitos de la seudoecología que provocan pánico: los acontecimientos meteorológicos extremos

En Oriente Medio no hay dos potencias, sólo hay una y ningún otro país está a la altura de Estados Unidos

Ayer AraInfo publicaba un artículo lamentable sobre Irak, un país entre dos ríos y “entre dos potencias”, titulaba (*), aludiendo a Irán y Estados Unidos, que quedaban en el mismo plano. Es el absurdo tópico sobre “los unos y los otros” que equipara a víctimas y verdugos para ocultar la realidad más evidente: Irak es un país invadido por Estados Unidos desde 2003, que se niega a abandonar porque le pone a las puertas de un ataque fulminante contra Irán.

En el ataque mortífero contra el general Soleimani también murieron dirigentes de las unidades chiítas de Hashid Al-Shabih, que son irakíes y forman parte del ejército regular irakí. Pero, a su vez, incluso en Irak, los chiítas no forman una corriente política uniforme, ni siquiera con respecto a Irán. La coincidencia interna de los chiítas irakíes, con otros chiítas de otros países árabes, con otras confesiones religiosas y, naturalmente, con Irán es que las tropas de Estados Unidos se larguen de Oriente Medio, lo cual es una reivindicación absolutamente justa.

La fuente de los artículos que van en la línea de AraInfo no es otra que el imperialismo, cuyos portavoces identifican a quienes se oponen a Estados Unidos en Oriente Medio como “agentes iraníes”, como en la Guerra Fría eran “agentes de Moscú” quienes luchaban por la paz y el desarme.

Cuando el gobierno de Bahrein, apoyado por las tropas saudíes, aplastó las manifestaciones de la Primavera Árabe en la isla en 2011, los médicos chiítas de un hospital fueron torturados para que admitieran que recibían órdenes de Irán, a pesar de que una investigación internacional no encontró pruebas de la participación de Irán en las manifestaciones.

Pero si el eje de la resistencia se enfrenta a Estados Unidos en la región, Estados Unidos hace lo propio con Irán. También moviliza a sus peones locales, los saca a la calle y les dicta las consignas de sus pancartas, incluido AraInfo a miles de kilómetros de distancia. Dicen que Irán lleva una política expansionista y en su intoxicación explotan las diferencias religiosas: los que se oponen a su presencia son los chiítas, un cajón en el que también caben Hezbollah, el Ansarolah yemení, los alauitas y otros.

La política de los imperialistas simpre es la misma, especialmente en Oriente Medio, divide y vencerás, por lo que reconvierten las consignas políticas en términos confesionales, que es la manera más fácil de dividir al movimiento.

Irán hace lo contrario: trata de agrupar fuerzas, no sólo en torno a sí, sino a las organizaciones que han dado pruebas sobradas de coraje en la lucha antimperialista, lo que da al movimiento una uniformidad de la que carece y, desde luego, mucha más presencia de la que tendrían sus fuerzas desde el punto de vista social y cuantitativo.

En Oriente Medio los chiítas, además de ser una minoría, eran los más pobres. Siempre fueron perseguidos y marginados. En 1991 Saddam Hussein aplastó un levantamiento chiíta y masacró a decenas de miles de ellos en Kerbala, Najaf y Basora, incluidos niños, enterrando sus cadáveres en fosas comunes. Ingenuamente, los chiítas creían que Saddam no se atrevería porque los imperialistas, que estaban a las puertas, se lo iban a impedir.

Craso error: para Estados Unidos los chiítas irakíes eran un brazo de Irán al otro lado de la frontera y dejaron que Saddam los masacrara. Fue como una extensión de la guerra entre ambos países.

Los chiítas aprendieron con mucho dolor: no somos un brazo de Irán pero no está nada mal funcionar como tal. La revolución iraní puso a los chiítas árabes en el mapa de Oriente Medio y ahora los imperialistas no pueden con ellos; son el eje de la resistencia, hasta el punto de quienes fueron masacrados en Kerbala, Najaf y Basora están ahora en el gobierno de Bagdad y no podrán olvidarse jamás de aquella masacre (ni de ninguna otra masacre).

Pero el ascenso de los chiítas en Oriente Medio no es consecuencia de Irán sino del imperialismo. Inmediatamente después del asesinato de Soleimani, hasta el imán Moqtada Al-Sadr, cabeza visible de los chiítas irakíes antiiraníes, ha vuelto a las andadas y amenza con recurrir al Ejército del Mahdi, o sea, a emprender la lucha armada contra Estados Unidos. Este antiiraní dice lo mismo que Irán y pide cerrar la embajada de Estados Unidos en Bagdad.

En Oriente Medio no hay dos potencias, sólo hay una; ningún otro país se puede poner a la altura de Estados Unidos, ni de lejos.

(*) https://arainfo.org/iraq-tierra-entre-dos-rios-y-entre-dos-potencias/

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