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Autor: Redacción (página 751 de 1356)

Un manifestante de los ‘chalecos amarillos’ está hospitalizado hemipléjico desde hace un año

Los jueces franceses acusan a un policía por las graves lesiones causadas a un miembro de los “chalecos amarillos” que desde hace un año está hospitalizado en Burdeos hemiplégico.

Le mantuvieron en coma inducido durante 40 días.

La investigación ha durado casi un año. El herido es Olivier Beziade, un bombero voluntario de Bazas (Gironda) que ha quedado con una grave herida en la cabeza después de participar en la jornada IX de las manifestaciones de los “chalecos amarillos”, celebrada el 12 de enero del año pasado.

Al policía le acusan de violencia voluntaria con un arma que causó heridas graves e incapacidad laboral. Es un miembro de la brigada anticrimen (BAC) que disparó un LBD 40 que impactó al manifestante en la cabeza.

Beziade, de 47 años de edad, padre de tres hijos, fue víctima de una hemorragia cerebral y durante 40 días le mantuvieron en coma. La escena fue filmada y difundida en las redes sociales y a la Inspección General de la Policía Nacional no le quedó más remedio que abrir una investigación sobre el pistolero de la policía que, por cierto, sigue de servicio.

La víctima recuerda que también padeció el lanzamiento de una granada antimotines por parte de otro miembro de la policía. Fue un lanzamiento no reglamentario en forma de campana que también está documentado en varios vídeos.

El abogado de la víctima quiere acusar a los jefes superiores de los dos policías que dirigieron la carga y la orden de disparar, que se produjeron en un momento en el que no había ninguna amenaza y Beziade marchaba del lugar de los hechos.

Casi un año después de los acontecimientos, sigue padeciendo graves secuelas, que por el momento le impiden reanudar su actividad profesional.

https://www.lemonde.fr/police-justice/article/2020/01/08/un-policier-mis-en-examen-apres-la-grave-blessure-d-un-gilet-jaune-a-bordeaux_6025166_1653578.html

Los grupos de presión ecologistas llegan a España

El año pasado se creó en Valencia el grupo de presión ecologista llamado “Democràcia en Verd”. Los fundadores fueron el secretario autonómico de Medio Ambiente, Julià Álvaro, y la concejal del PSOE Carmen Sánchez Brufal, junto con miembros de otros partidos y asociaciones.

Su objetivo declarado es “influir en los programas de los partidos de izquierdas” para que las políticas verdes estén siempre en primer plano (1).

Los grupos de presión ecologistas existen en casi todos los países capitalistas, pero hasta ahora no se conocían en España. Desde luego son una buena muestra de que los movimientos seudoecologistas se han asimilado a cualquier otra mafia burguesa y, como tales, resultan ajenos por completo a las formas de funcionamiento de los organismos populares.

Sin embargo, no es nada nuevo porque hace años que los ecologistas vienen funcionado como grupos de presión, según un estudio de la Universidad Carlos III de Madrid (2).

Es un ingrediente más que hay que añadir al batiburrilo característico de los verdes, donde se puede encontrar de todo un poco, o sea, que son “transversales”, por decirlo en la más pura jerga de los estudiantes pijos.

Por ejemplo, el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno autonómico vasco lleva un registro de colectivos seudoecologistas que tiene 43 folios repletos con 200 de los más variopintos grupos que cabe imaginar: Amigos de los Árboles, Amigos de los Molinos, Amantes de las Basuras, Cofradía del Cangrejo Autóctono, Gran Fraternidad Universal, Sociedad de Pesca con Mosca, Energía y Amor Universal…

Hay mucho donde elegir porque, a diferencia de otras ciencias, la ecología moderna no es cuestión sólo de científicos sino de toda suerte de apósitos, con una particularidad muy especial: que todo se hace y dice en nombre de la ciencia.

Salvo en la teología, que es la ciencia que estudia a dios y otros entes similares, nunca se había producido nada igual. Hay toda una legión de escribanos y opinadores que podemos dividir en dos grandes tipologías: profesionales y aficionados. Los primeros cobran y los otros lo hacen gratis, “por amor a la naturaleza”.

Cuando alguien te dice que es ecologista no sabes si estás hablando con un partidario acérrimo de la causa, o con una ONG, o con un profesor universitario, o con un cabildero, o con un funcionario del Estado, o con todo ello mezclado en el mismo plato.

Por ejemplo, Francisco Castejón es miembro de Ecologistas en Acción y, al mismo tiempo, es uno de los cinco miembros del Consejo de Seguridad Nuclear. Un antinuclear dentro de un organismo nuclear. Por la mañana está en su despacho oficial y por la tarde se manifiesta en la calle contra sus colegas.

Como es natural, en una mezcla tan abigarrada hay un poco de todo, incluso fondos buitre como Cerberus, que en 2014 compró Renovalia, una empresa de energías alternativas. A su vez la empresa estaba asociada a otro buitre estadounidense, First, aunque luego la mitad de las acciones acabaron en las garras del más buitre de entre los buitres, BlackRock, que las revendió hace un par de años (3).

Aunque todos rezan la misma plegaria, en la seudoecología hay capitalistas y anticapitalistas, empresas y sindicatos. Hay ministerios y colectivos de barrio, pasando por instituciones municipales, autonómicas o internacionales. Hay partidos políticos, pero también fundaciones benéficas y cooperativas. Las hay de tamaño mundial y local, públicas y privadas. Hay organizaciones gubernamentales y no gubernamentales (lo que no hay son antigubernamentales), con ánimo de lucro o sin él. Unas están por el desarrollo y otras por el subdesarrollo. Hay ONG que han pasado de sus preocupaciones originarias a las ecológicas, o se ocupan de ambas, como Oxfam o los movimientos pacifistas, convertidos en ecopacifistas…

Es imposible vivir en el siglo XXI y no ser ecologista. La humanidad no comparte una misma religión, ni una misma ideología política, ni una misma marca de coche, pero todos tenemos eso en común: somos ecologistas. Pero para que no dejemos de serlo nunca necesitamos un poco de presión externa.

(1) https://www.diarioinformacion.com/politica/2019/02/25/nace-lobby-ecologista-influir-programas/2121895.html
(2) https://www.docsity.com/es/los-ecologistas-como-grupo-de-presion/2871648/
(3) https://cincodias.elpais.com/cincodias/2018/11/30/companias/1543604180_702159.html

El capitalista que violaba y torturaba reiteradamente a los trabajadores

Un capitalista violador y torturador
Ayer el empresario Hugo Larrosa fue juzgado en Chile y condenado como autor de la violación de un trabajador cometida entre los años 2012 y 2015.

La sentencia dice (1) que el capitalista agredió a un trabajador “con golpes de pies y puños”. Le retorció los brazos “para reducirlo, mordió su oreja, le dio azotes con cinturones, lo golpeó con sacos de arroz, además de introducirlo en el interior de un basurero y envolver su cuerpo con cinta adhesiva”.

A un trabajador lo desnudó frente a sus compañeros, lo besó en la boca y le tocó los genitales y el ano.

El capitalista es dueño de la empresa “Don Hugo” y a su fábrica la televisión chilena la llamó la “fábrica del terror”. A “Don Hugo”, el capitalista, le dio el apelativo de “empresario torturador”.

Los abusos sexuales de Larrosa fueron revelados por un reportaje emitido por la cadena chilena 24 Horas, en el que los trabajadores del empresario relataban las agresiones que sufrían de parte del patrono, que eran grabadas por otros trabajadores a petición del dueño.

Hay decenas de grabaciones que muestran golpes con los puños, nalgadas y correazos a los trabajadores.

La audiencia para la lectura de la sentencia se ha fijado para el sábado de la semana que viene y para el empresario la pena podría oscilar entre los 10 y 15 años de cárcel.

El tratamiento de la noticia en la prensa chilena no tiene desperdicio. Los medios hablan de que la víctima es un “extrabajador”, a pesar de que el delito se cometió durante el trabajo (“en el interior de la empresa”, dice la sentencia) y también camuflan su trascendencia mediante el empleo del eufemismo típico del “abuso”, cuando se trata de violaciones en toda regla.

También destacan que el empresario no es chileno sino argentino que, además de una muestra de xenofobia, es una manera de sacudirse la responsabilidad de encima. Este tipo de crímenes responden a la dominación de clase y, muy especialmente, son frecuentes en el caso de las trabajadoras.

Tampoco son una cuestión “de género” y por eso el feminismo burgués oculta un problema que es dramático. Detrás de eufemismos como “abuso” o “acoso” lo que se ocultan son violaciones.

En 1993 una encuesta de la Oficina de Estadísticas del Canadá dedujo que el 6 por ciento de las trabajadoras declararon haber sufrido al menos una forma de acoso sexual en el trabajo en el año anterior. A lo largo de toda la vida laboral, el 23 por ciento de las trabajadoras, es decir, 2,4 millones, informaron de que habían sufrido acoso sexual en el lugar de trabajo.

Otra encuesta del Instituto de Estadística de Quebec de 1998 expuso que el 8 por ciento de las trabajadoras y el 2 por ciento de los trabajadores declararon haber sido objeto de palabras y gestos sexuales no deseados en su lugar de trabajo en los 12 meses anteriores a la encuesta (3). Como muestra la encuesta, los delitos sexuales no son consecuencia de eso que la sociología gringa califica como “género”, sino de la dominación propia de una clase social sobre otra.

Las estadísticas ocultan el problema de clase y lo reconvierten en algo de “género” cuando se dirigen exclusivamente a las trabajadoras. Cautivos del feminismo burgués, los sindicatos también incurren en la deformación de clase. Por ejemplo, en 2008 la Confederación Sindical Internacional aseguró que en la Unión Europea entre un 40 y un 50 por ciento de las trabajadoras habían sido acosadas sexualmente (4). El informe no dice absolutamente nada de los trabajadores, como si el problema no existiera.

Los eufemismos pervierten tanto el problema de clase como el sexual. La OIT dice que este tipo de crímenes se cometen “en el lugar de trabajo”, ocultando que los violadores son los patronos y que se cometen dentro y fuera del lugar de trabajo.

Naturalmente, las violaciones de las trabajadoras quedan fuera del radio de acción del feminismo burgués (por evidentes motivos de clase).

(1) https://www.elmostrador.cl/media/2020/01/LARROSA-VEREDICTO.pdf
(2) H.Johnson, Le harcèlement sexuel au travail, Perspective, Statistique Canada, pgs.11 a 15.
(3) R.Arcand, F.Labrèche, S. Stock, K. Messing, y F. Tissot, Travail et santé, Enquête sociale et de santé 1998, Institut de la statistique du Québec, 2000, capítulo 26, pgs. 525 a 570.
(4) https://www.ituc-csi.org/IMG/pdf/Harcelement_FR_12pgs_BR.pdf

Ante el auge de las movilizaciones obreras, los países de Latinoamérica se apresuran a subir los salarios

A quienes continuamente se lamentan de que las luchas y las potestas no sirven para nada: en Latinoamérica el salario mínimo subirá este año en casi todos los países para prevenir el auge de las movilizaciones populares que se ha producido en Ecuador, Colombia, Chile y otros.

En Argentina poco pesó el aumento a finales del año pasado del 35 por ciento, ya que el salario mínimo al cambio de hoy es de 267,8 dólares, una cifra que en pesos (16.875) es inferior a la anterior (12.500), cuando el tipo de cambio de entonces equivalía a 272,9 dólares, por la fuerte depreciación que hubo en los meses previos.

El martes Brasil subió un 4,1 por ciento el salario mínimo desde 998 reales (unos 249 dólares) hasta 1.039 reales (unos 260 dólares) en 2020, por encima de la tasa de inflación del año y superior al previsto en el presupuesto, mientras que en Colombia el alza fue del 6 por ciento en diciembre y se fijó en 877.803 pesos colombianos mensuales (unos 269 dólares), un monto que se complementa con un subsidio de transporte de 102.854 pesos (unos 31,6 dólares).

En el caso de Ecuador, a fines de diciembre se anunció un incremento de 6 dólares en el salario básico, que se sitúa en 400 dólares mensuales para este año; en Bolivia -que aún no ha definido el porcentaje de aumento salarial para 2020- es de 304 dólares, y en Paraguay, que actualiza entre junio y julio el salario mínimo, aumentó ese pago un 3,8 por ciento en 2019 hasta los 2.192.839 guaraníes (unos 339,13 dólares).

A principios de año Uruguay también aumentó un 4,33 por ciento las remuneraciones mensuales mínimas de los trabajadores, que se sitúan ya en 16.300 pesos uruguayos o 428 dólares, mientras que Chile mantendrá hasta marzo próximo el actual mínimo salarial, que en la última subida pasó de 288.000 pesos chilenos (unos 385 dólares) a 301.000 pesos (unos 400 dólares).

En Perú el salario mínimo es de 930 soles (unos 281 dólares) y no ha sufrido ninguna modificación desde marzo de 2018, cuando se elevó en 80 soles (unos 24 dólares).

En octubre pasado Venezuela fijó el ingreso mínimo y para el cierre de 2019 representaba 3,21 dólares de acuerdo con la tasa oficial del Banco Central y unos 2,77 dólares a la tasa del mercado paralelo.

El jornal mínimo que entró en vigor el 1 de enero en México representó un aumento del 20 por ciento al pasar de los 102,68 pesos diarios (5,45 dólares) a 123,22 pesos diarios (6,54 dólares), mientras que en la zona libre de la frontera norte, vecina a Estados Unidos, donde el año pasado se duplicó el salario, pasó de 176,72 pesos (9,38 dólares) a 185,56 pesos (9,85 dólares).

A su vez, en Estados Unidos el salario mínimo subió el primer día del año en 21 estados y 26 ciudades y condados, lo que beneficiará a cerca de 6,8 millones de trabajadores.

Los primeros trabajadores en beneficiarse de este aumento fueron los que trabajan en la ciudad de Nueva York, que desde este martes deben recibir un pago de al menos 15 dólares por hora, mientras que en el resto del estado es de 11,80 por hora.

En total serán 24 estados y 48 ciudades y condados los que aumenten sus salarios mínimos en algún momento de este año, y otros 4 estados y 23 ciudades y condados llegarán a la ansiada cifra de 15 dólares la hora.

En Panamá entrará en vigor el próximo 15 de enero un ajuste promedio del 3,3 por ciento al ingreso mínimo, que estará vigente durante dos años, y para la gran empresa de las áreas metropolitanas y principales ciudades panameñas el salario mínimo será de 528 dólares y en el interior del país de 432 dólares.

Costa Rica aprobó en octubre un aumento de los salarios mínimos del sector privado para este año del 2,53 por ciento, y un adicional de 2,33 por ciento para el servicio doméstico.

Tras aplicarse los aumentos en Guatemala, los trabajadores del sector no agrícola percibirán unos 351,72 dólares al mes y los de la actividad exportadora y de maquila, 331,13 dólares mensuales. El Salvador no aprobó ningún aumento para 2020.

Como consecuencia de la crisis, Nicaragua mantiene inalterado ese salario desde septiembre de 2018, año en que aumentó un 10,4 por ciento con respecto a 2017, y en la actualidad es de 6.166.22 córdobas (unos 182,21 dólares).

Cuba aplicó en julio el más reciente incremento en beneficio de 2,7 millones de trabajadores del sector público con lo que el salario mínimo quedó en 400 pesos cubanos (unos 16,6 dólares). Además, el salario medio mensual por trabajador se elevó desde 767 pesos cubanos (unos 30,6 dólares) a 1.067 pesos (44,4 dólares).

Ese mismo mes República Dominicana dispuso un incremento del 14 por ciento al salario mínimo en el sector privado, el único al que por ley tiene derecho a aplicar. En las consideradas grandes empresas el ingreso mínimo se fijó en unos 335,4 dólares al mes, en las medianas unos 230,6 dólares y en las pequeñas unos 204,3 dólares.

Para Puerto Rico, un colonia de Estados Unidos, se definió el salario mínimo en 7,25 dólares la hora, excepto para los trabajadores exentos que pueden cobrar menos. La Cámara de Representantes de ese territorio iniciará este mes la discusión de un proyecto de ley que busca aumentarlo.

Se congelan más de 500 kilómetros del río Amarillo a causa de la caída de las temperaturas

Es posible que los lectores sólo tengan noticias sobre deshielos y descongelamientos por lo que ya saben: las temperaturas del planeta no paran subir una día tras otro.Las fotos de nevadas son ocasionales y las de los congelados sólo aparecen en las pescaderías.

Por eso traemos hasta aquí las imágenes tomadas el viernes pasado del congelamiento del río Amarillo (Huang He en chino) en la ciudad de Bayan Nur, en Mongolia Interior, al norte de China.

El río se ha congelado en un tramo de más de 500 kilómetros debido a las bajas temperaturas, adoptando la apariencia de un gigantesco glaciar.

Los departamentos de meteorología e hidrología de las regiones que atraviesa el río han tomado precauciones contra las inundaciones debidas a los atascos de hielo y a las fallas de las represas, dijo Qiao Jianzhong, de la Oficina de Asuntos Hídricos del Distrito de Linhe, en la ciudad de Bayan Nur.

El río Amarillo tiene 5.464 kilómetros de longitud. Es el segundo más largo de China y su sección en Mongolia Interior es una sexta parte de la longitud total del río.

Hace dos años otra imponente caída de las temperaturas en la provincia de Shanxi, al noroeste de China, congeló la catarata de Hukou, que es la mayor que hay en este río.

Hace años que en invierno Hukou se llena de turistas y fotógrafos para contemplar las enormes moles de hielo, aunque los medios sólo las publican cuando en primavera se produce el deshielo.

El río Amarillo ha sido muy importante en la historia de China porque en sus orillas se asientan ciudades, como Pekín, la capital, que tiene 18 millones de habitantes, o Tianjin, que tiene 10 millones.

En su cauce hay 7,5 millones de hectáreas de tierras cultivadas, 15 centrales hidroeléctricas, yacimientos petrolíferos e industrias. Históricamente las inundaciones fueron dramáticas y no se acabaron hasta que la Revolución de 1949 tomó medidas. Lo mismo ocurrió con las sequías, por lo que la cuenca sigue sometida a un estricto control hidrológico en la actualidad.

Nada menos que 40.000 funcionarios forman parte de la Comisión de Protección del río, encargada de reducir la contaminación de las aguas.

La inundación de 1938 está considerada como el mayor desastre ambiental de la historia. Ocurrió en medio de la Segunda Guerra contra Japón, cuando el ejército nacionalista del Kuomintang voló los diques del río e inundó deliberadamente 50.000 kilómetros cuadrados de tierra para detener el avance del ejército japonés.

Las cataratas de Hukou congeladas hace dos años

El 2 de enero la Estación Summit alcanzó la temperatura más baja jamás registrada en Groenlandia

Otra información que no oirán en ningún telediario: a las 11:13 horas de la noche del 2 de enero, la Estación Summit de Groenlandia alcanzó la temperatura más baja jamás registrada en la isla: -66 grados centígrados.La lectura es provisional y aún debe ser reconocida por el DMI.

La Estación Summit es un centro de investigación que funciona durante todo el año. Está situada en una cima a unos 3.200 metros de altitud sobre el nivel del mar.

Sus mediciones no están lejos de ser las más bajas jamás registradas en el hemisferio norte, que se obtuvieron en 1933 en Oymyakon, en la Unión Soviética, alcanzando -67,7 grados centígrados.

Haftar captura Sirte y precipita la intervención de Turquía en la Guerra de Libia

El lunes las fuerzas del general Jalifa Haftar capturaron la ciudad de Sirte, asestando un duro golpe al gobierno de Trípoli, al que ya no le queda otro recurso que suplicar una pronta llegada de refuerzos procedentes de Turquía.

Las tropas de Haftar entraron en Sirte casi sin combatir. La operación militar anunciada anteriormente por las fuerzas de Haftar solo duró tres horas. Varios combatientes del gobierno de Unidad Nacional, encabezado por Fayez Al-Sarraj y reconocido por la ONU, fueron hechos prisioneros y su equipo fue confiscado, mientras que otros huyeron.

Las tropas de Sarraj han mantenido el control de la ciudad desde 2016, cuando expulsaron al Califato Islámico después de varios meses de combates. La ciudad estaba bajo el control de la denominada “Fuerza de Protección de Sirte”, compuesta principalmente por combatientes de Misrata, a 250 kilómetros al oeste de Sirte.

Un comandante militar de Sarraj denunció una “traición” de una milicia yihadista, que cambió de bando cuando las fuerzas de Haftar entraron en la ciudad.

Desde el 4 de abril del año pasado Haftar trata de apoderarse de Trípoli y había dado un ultimátum a los combatientes de Misrata, que constituyen el grueso de las fuerzas gubernamentales, para que se retiraran de Trípoli y de Sirte.

El viernes también anunció la yihad y una movilización general contra una intervención militar turca en Libia en apoyo al gobierno de Trípoli. Haftar cuenta con el apoyo de Egipto y Emiratos Árabes Unidos, rivales regionales de Turquía y Qatar.

La ONU, responsable directa del derrocamiento de Gadafi, junto a la OTAN, ha metido a Libia y a ella misma en un berenjenal del que no es capaz de salir. Nueve años después lamenta la intervención extranjera en la guerra y la inutilidad de sus resoluciones sobre el embargo de armas.

Alemania ha retomado el testigo y el sábado hay un reunión en Moscú entre Merkel y Putin, lo que pone de manifiesto que el papel de Estados Unidos en Libia es marginal. Merkel quiere convocar una conferencia internacional, que es tanto como legalizar la injerencia extranjera en Libia, y hay que esperar para saber si Putin acepta participar en ella, donde se encontrará con Erdogan.

Es pintoresco porque la cadena pública alemana Deutsche Welle está denunciando unos supuestos planes “expansionistas” de Rusia en el Mediterráneo, tratando de convertir a Libia en una segunda Siria (*). Más bien está ocurriendo lo contrario: Alemania trata de involucrar a Rusia en sus propios planes.

A la desesperada, al mismo tiempo que perdía Sirte, Sarraj se desplazó a Argel, donde coincidió con el ministro turco de Asuntos Exteriores. Pero si Argelia toma partido abiertamente por el gobierno de Sarraj, perderá fuerza en la conferencia internacional que quiere convocar Alemania, donde se van a necesitar países que, más bien, hayan mantenido una cierta apariencia de neutralidad.

Lo mismo que Alemania y Rusia, Argelia también forma parte de esos países. Pero si en la mesa de negociaciones Rusia pasa a un primer plano, empezarán a alzar la voz los que critican su “expansionismo” y pregonan que son “todos iguales”, que unos son malos y los otros peores…

Quizá piensen que lo mejor es no hacer nada; al fin y a la postre quienes se desangran son norteafricanos.

(*) https://www.dw.com/es/expansi%C3%B3n-rusa-en-el-mediterr%C3%A1neo-se-convertir%C3%A1-libia-en-la-nueva-siria-de-putin/a-51781774

Aparece el cadáver de una sindicalista mexicana secuestrada y torturada

El miércoles de la semana pasada apareció asesinada y con signos de tortura la delegada del Sindicato Nacional de Trabajadores del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado de México, Alicia Salgado, cuya desaparición se denunció el domingo.

Los compañeros de trabajo de Salgado, que era enfermera, denunciaron que no la encontraban ni a ella ni a su vehículo y que, además, faltaban cosas en su domicilio, según el diario “Excélsior” (1).

El lunes encontraron el cuerpo de la sindicalista atada de pies y manos y con signos de tortura cerca de Casahuatlán, perteneciente al municipio de Amacuzac, en el estado de Morelos.

Al comparar el cuerpo hallado con la descripción de la denuncia por desaparición de Salgado se encontraron coincidencias, por lo que los familiares acudieron a una identificación donde se ha confirmado que se trataba de la misma persona.

En mayo otros dos sindicalistas de la CTM, la mayor central sindical de Máxico, fueron asesinados a tiros durante una manifestación.

Los asesinatos de dirigentes sindicales son una constante en México desde que en 1981 los pistoleros acabaron la vida del maestro Misael Núñez Acosta.

En 2018 las estimaciones sindicales refieren que 53 sindicalistas fueron asesinados en todo el mundo (2).

(1) https://www.excelsior.com.mx/nacional/encuentran-el-cuerpo-de-una-lider-sindical-desaparecida/1355912
(2) https://www.ituc-csi.org/IMG/pdf/2019-06-ituc-global-rights-index-2019-report-es.pdf

La prisión de Albocasser está reteniendo informes médicos del Camarada Arenas

Albocasser, centro de tortura
El Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria ha requerido el pasado 2 de enero y por segunda vez en dos meses informe sobre el estado de salud de Manuel Pérez Martínez «Camarada Arenas», tras haber solicitado su defensa el ingreso al Centro Penitenciario de médicos de confianza de su familia.
La prisión de Albocasser fue requerida por la defensa de Arenas en el mes de septiembre para que permitiera una exploración de facultativos ajenos al centro, ya que según denunciaron los familiares, el preso político se encuentra con un evidente estado de deterioro de su salud.
Han sido hasta tres las intimaciones realizadas a Instituciones Penitenciarias que nunca tuvieron respuesta, y ha sido el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria, dependiente de la Audiencia Nacional, quien ha reconocido que no ha recibido los informes requeridos.
Albocasser, centro de tortura
Este centro penitenciario ha saltado varias veces a la luz pública por muertes bajo custodia, denuncias de torturas y malos tratos. El último muerto en extrañas circunstancias es Manuel Fernández Jiménez, un joven de 28 años cuyo fallecimiento fue caratulado como «muerte súbita» pero que al reconocer el cuerpo, su familia evidenció signos de tortura y lesiones producidas por una pistola táser.
Arenas se encuentra clasificado como preso de primer grado, lo que supone limitaciones en materia de comunicaciones y vida social en el centro. Periódicamente, la fiscalía de la Audiencia Nacional promueve la reapertura de algún sumario archivado mediante informes de la Guardia Civil que luego terminan en nada, pero que son los que han servido para aplicar a este preso político una cadena perpetua encubierta.

Las milicias kurdas de YPG liberan a 400 yihadistas de los campos de internamiento sirios

Las milicias kurdas de YPG siguen liberando a centenares de yihadistas del Califato Islámico y a sus familiares del campamento de Hol, en el norte de Siria.

Al menos 400 miembros del Califato Islámico y sus familiares fueron liberados por los kurdos del campamento de Hol, donde estaban recluidos.

La agencia turca de noticias Anadolu ha obtenido incluso los nombres de los yihadistas liberados por los kurdos.

Tras el inicio de la invasión turca del norte de Siria, las milicias kurdas que ocupan la región han liberado a unos 800 miembros del Califato Islámico que las tropas de Estados Unidos habían internado.

Los kurdos utilizan a los yihadistas presos como moneda de cambio, tanto frente a los turcos como a los estadounidenses. Sólo están dispuestos a seguir desempeñando su labor carcelera si el ejército turco abandona el norte de Siria, al que ellos denominan Rojava.

El 17 de noviembre el Ministerio de Defensa turco anunció que los kurdos habían liberado al menos a 800 miembros del Califato Islámico retenidos por ellos en la prisión de Tell Abyad.

En total, en los dos últimos meses el gobierno de Filipinas y los kurdos han liberado a más de 1.000 yihadistas de Califato Islámico.

En abril de 2017 las milicias kurdas construyeron el campamento de Hol en los territorios que ocupan en el norte de Siria para alojar a los civiles que huían de los combates en Deir Ezzor.

Desde entonces son muchas organizaciones que han denunciado las condiciones de reclusión de los refugiados civiles en dicho campamento, que tiene tiene una capacidad para recluir a unas 10.000 refugiados y en la que ahora hay unos 70.000, de los cuales el noventa por ciento son mujeres y niños.

Aparte de los refugiados y la población civil, los kurdos mantienen en el campamento a varios miles de yihadistas de más de 50 nacionalidades diferentes.

El Gran Satán pone a Irak a los pies de Irán

Desde la revolución de 1979 en Irán, el imperialismo se ha volcado en sus intentos de derrocar al nuevo régimen, empezando por instigar al difunto Saddam Hussein a iniciar una guerra que duró casi diez años.

Para Irán nunca hubo mayor enemigo que su vecino Irak, bien entendido que el gobierno de Bagdad no era más que un tentáculo local de los imperialistas.

A partir de entonces, todas las decisiones que tomaron en Washington fueron erróneas. Convirtieron a Saddam en un enemigo, iniciaron dos guerras de diferentes intensidades y arrojaron al país en brazos de Irán.

El asesinato del general Soleimani es el último tropiezo que han cometido quienes (Bush, Obama, Trump) han convertido el terrorismo en instrumento de su política exterior.

Sin disparar un tiro, lo único que tuvieron que hacer los ayatollahs es recoger los frutos pacientemente, lo cual es consecuencia de una política justa que ahora ha acabado por imponerse en Oriente Medio: las tropas de Estados Unidos deben abandonar la región.

Estados Unidos pierde, Irán gana. Desde 2003 Estados Unidos ha sacrificado la vida de 5.000 soldados y ha malgastado 1.000 millones de dólares en Irak para -finalmente- servir en bandeja Irak a Irán.

Irán ya tiene lo que quería. Ahora los altavoces del imperialismo empezarán a hablar de la creciente presencia de Irán en Irak y, por extensión, en todo Oriente Medio, pero el asunto es más sencillo: quien se gana las simpatías de las masas es quien hace frente al imperialismo de verdad.

Irán no ha necesitado de una invasión militar, ni de una guerra. Ni siquiera ha triunfado; es el imperialismo el que ha vuelto a ser derrotado y, lo mismo que en Afganistán, tendrá que marcharse con el rabo entre las piernas.

Ahora habrá que empezar a pensar en los motivos por los cuales los imperialistas han cometido un error detrás de otro, que no son tan difíciles de averiguar: tanto esos erores como la marejada interna que tienen por los pasillos de la Casa Blanca, tienen su origen en la resistencia que han encontrado a cada uno de sus planes hegemónicos, que vienen fracasando, especialmente desde que en 2011 metieron su hocico en Siria.

Medio tapada por el crimen ha corrido la noticia de que -definitivamente- Irán se desmarca del acuerdo de desnuclearización que Estados Unidos no respeta y la Unión Europea no es capaz de garantizar. Fue otro de esos errores de Trump que hay que añadir a al contabilidad.

Hasta ahora en las calles de Bagdad las manifestaciones de protesta tenían un signo muy evidente; ahora tienen el contrario.

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