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Autor: Redacción (página 1063 de 1374)

Detenido otro oficial del ejército alemán que también preparaba atentados yihadistas de bandera falsa

Es el segundo caso y la presentación en público del asunto es una impecable campaña de imagen para lavar la cara al Estado alemán, ya que alude a una supuesta red de nazis “infiltrados”. La culpa no la tiene el Estado mismo. El Estado alemán no es nazi. El fascismo no tiene que ver con el Estado. Los atentados yihadistas no los cometen funcionarios del Estado en nombre del Estado mismo, sino “ultraderechistas”. Es más: el Estado alemán no se investiga a sí mismo sino a la red “infiltrada” en su interior. Quieren aparentar que no es el Estado el que se infiltra sino que es infiltrado. Pero los hechos demuestran todo lo contrario…

De momento la policía ya ha detenido a tres militares, de los cuales dos son oficiales del ejército. Les acusan de preparar un atentado yihadista para atribuírselo a los refugiados, reforzar la represión, justificarla y dividir a la clase obrera entre autóctonos y refugiados.

El Ministerio de Defensa asegura de que los servicios de inteligencia militares investigan 280 casos de “ultraderechistas” (o sea, nazis) infiltrados en el ejército, motivo por el que han sido expulsados 18 soldados entre 2012 y 2016.

La Oficina de Contrainteligencia Militar ha detenido a un teniente de 27 años, que responde al nombre de Maximilian T., como presunto cómplice en la preparación del atentado ideado por Franco A., el teniente que se hizo pasar por un refugiado sirio durante 16 meses. Ambos eran amigos, y formaban parte de la misma compañía y acuartelamiento.

La fiscalía alemana quiere hacer creer que los espías actuaban por su cuenta y afirma que ambos militares, junto con otro detenido a finales de abril (un estudiante, Matthias F), formaban una célula terrorista. El trío había elaborado una lista con posibles víctimas, entre otras el ex presidente de Alemania, Joachim Gauck y el ministro de Justicia, Heiko Maas. “De acuerdo con nuestras investigaciones, los sospechosos querían atacar a políticos de alto rango y personalidades públicas, personas que, según el punto de vista de los detenidos, están comprometidas con una visión equivocada de las políticas en materia de inmigración y asilo al refugiado”, ha asegurado en rueda de prensa la portavoz de la Fiscalía, Frauke Köhler.

El objetivo de los militares, según la Fiscalía, era que el ataque fuese “percibido por la población” alemana como un atentado del “terrorismo islamista radical” cometido por un refugiado, lo que habría contribuido a una sensación general de amenaza.

Los espías no eran infiltrados sino que, en cumplimiento de su misión, se habían infiltrado. El primer teniente detenido, Franco A., se hizo pasar por refugiado sirio durante 16 meses, y ello pese a no hablar árabe. Durante 16 meses vivió una doble vida. Por el albergue de refugiados que se le asignó, se pasaba de vez en cuando. Viajó a Viena, donde compró una pistola de forma ilegal y la ocultó en los lavabos del aeropuerto, pero la Policía austríaca lo detuvo cuando regresó tiempo después recogerla. Quedó en libertad por falta de pruebas, pero puso sobre aviso a la policía alemana, que al investigarlo descubrió que mantenía conversaciones de carácter racista con otros militares.

El Ministerio de Defensa ha instado a la revisión de miles de solicitudes de asilo para comprobar que no hay más espías, como el detenido Franco A., infiltrados como si fueran refugiados.

Más información:
— Detenido un espía alemán cuando preparaba un atentado yihadista de falsa bandera

Ford despedirá a un 10 por ciento de su fuerza de trabajo en todo el mundo

El monopolio Ford se prepara para despedir hasta un 10 por ciento de su fuerza de trabajo en todo el mundo, dentro de una serie de medidas inútiles que ha empredido para paliar su crisis y ser capaz de competir en el mercado mundial de la automoción.

El plan supone el despido de unos 20.000 trabajadores. El grueso de los despidos se producirían fuera de Estados Unidos, país en el que, sin contar el personal de oficina, Ford emplea a unos 57.000 trabajadores.

La filtración a los medios de los planes para reducir fuerza de trabajo se produce pocos días después de que el presidente de la multinacional, Mark Fields, se enfrentase a las críticas de miembros del consejo de administración y accionistas de la empresa por la gestión de la crisis.

El monopolio ha advertido de que este año la rentabilidad de la compañía será inferior a la del año pasado por el aumento de las inversiones en vehículos autónomos y eléctricos, así como en la diversificación a servicios en movilidad.

A pesar de que el año pasado Ford tuvo su segundo ejercicio de más beneficios, con 10.400 millones de dólares antes de impuestos, en el primer trimestre de este año las ganancias se redujeron un 35 por ciento.

Los accionistas culpan a Fields del pobre rendimiento de los títulos de la empresa desde que se hizo con la dirección del grupo. Las acciones han perdido un 36 por ciento de su valor, a pesar de los beneficios récord del fabricante.

Ayer las acciones de Ford volvieron a caer un 0,14 por ciento en la bolsa de Nueva York.

La Audiencia Nacional se salta las leyes a la torera en el Caso Altsasu

‘No a los montajes policiales’
Tres encarcelados, seis meses de reclusión por la cara, 90.000 kilómetros recorridos y 37.000 euros gastados. Esas dos cifras resumen lo vivido durante los últimos seis meses por tres familias de Altsasu (Navarra). Sus hijos llevan medio año presos en la cárcel de Soto del Real, acusados de haber protagonizado una de las peleas más publicitadas de los últimos años: la reyerta nocturna con dos guardias civiles de paisano en un bar de esta localidad, lo que derivó en unas insólitas acusaciones de terrorismo que podrían dejar penas de hasta 15 años de cárcel para cada uno de ellos.

“Tristeza, rabia y cansancio”. Así se expresa Idoia Goikoetxea, tía de uno de los jóvenes encarcelados, en una carta. Tristeza por una justicia que no acaba de llegar. Rabia por un señalamiento mediático casi sin precedentes. Y cansancio, precisamente, por lo que no dudan en calificar como una injusticia. “Tres jóvenes siguen en la cárcel de Soto del Real en un régimen de especial vigilancia aplicado a terroristas; diez mantienen su imputación en un caso donde lo que menos importa es el suceso del 15 de octubre”, subraya Goikoetxea.

Aquel 15 de octubre Altsasu vivía las “ferias”, una de las principales fiestas populares de su calendario. Sobre las cinco de la madrugada, tras una larga jornada de jolgorio, se produjo una pelea en uno de sus bares. Al día siguiente, los medios empezaron a fijarse en aquel hecho, subrayando que se trataba de una agresión a dos guardias civiles por el mero hecho de serlo. En cuestión de horas, varios medios estatales fabricaron la versión de una supuesta horda de aproximadamente sesenta personas contra dos guardias civiles y sus respectivas parejas. Luego aparecerían las fotos de algunos jóvenes de esa localidad, acompañadas por varios datos personales. Una de las chicas señaladas ni siquiera fue imputada, pero no valió de nada: el diario digital que la señaló no se retractó ni pidió disculpas.

“El pueblo de Alsasua no ha recibido ninguna explicación (mucho menos rectificación) de la actuación de la prensa en aquel momento, que por cargar tintas se metió hasta con los pasos de cebra de la localidad”, ironiza Goikoetxea. Después de un mes de intensa campaña mediática, la Audiencia Nacional ordenó varias detenciones. En total, siete jóvenes fueron enviados a la cárcel, acusados de terrorismo –también hay dos menores imputados-. Cuatro de ellos salieron en libertad provisional en diciembre pasado, pero los tres restantes continúan en Soto del Real bajo régimen FIES, un severo sistema penitenciario que se aplica contra los “terroristas”.

El pasado 24 de marzo, la Audiencia de Navarra rechazó las acusaciones de terrorismo y pidió que el caso fuese nuevamente enviado al juzgado de Pamplona, lo que implicaría que fuesen juzgados por delitos notoriamente menores. Este choque de competencias debe ser resuelto ahora por el Tribunal Supremo. Mientras tanto, la Audiencia Nacional está obligada a paralizar el proceso, lo que abriría la puerta a que los tres jóvenes que siguen encarcelados sean puestos en libertad condicional. “Está obligada, pero no lo hace”, señalaron fuentes judiciales a este periódico.

La ley establece que ante un conflicto de competencias, el procedimiento en cuestión debe paralizarse hasta que exista una resolución firme al respecto. Sin embargo, la sección primera de la Audiencia Nacional esgrime que no ha recibido ninguna “notificación oficial” de que se haya dictado ese auto, a pesar de que ya fue aportado por los abogados de los jóvenes. Ante esa situación, la defensa legal de los imputados teme que se llegue a juicio sin que se haya resuelto cuál es el tribunal competente para juzgarlos, por lo que las garantías de los imputados “están siendo arrastradas”.

El domingo en Altsasu tuvo lugar una manifestación a favor de los detenidos. Poco antes de que comenzara la movilización, la Guardia Civil instaló varios controles “antiterroristas” en los alrededores de la localidad, una de las más militarizadas de Europa.

Las movilizaciones continuarán mañana frente al Monumento de los Fueros de Pamplona, el mismo lugar donde los padres de los imputados realizan concentraciones quincenales junto a representantes de distintos sectores de la sociedad.

http://www.publico.es/politica/audiencia-nacional-incumple-ley-mantener.html

La Revolución Socialista de 1917 en Rusia cambió el mundo para siempre

El aliento de la Revolución Rusa de hace un siglo todavía mantiene su acalorada temperatura emocional cien años después. La temporada está repleta de exposiciones, recolecciones de memorias, publicaciones y eventos que recuerdan el centenario de uno de los momentos más trascendentes de la historia: la primera toma del poder político, económico y social protagonizada por obreros, campesinos y soldados.

El colapso de la dinastía despótica de los zares, que reinaba sobre un país inmenso, empobrecido, hambriento y gestionado según un modelo medieval de siervos y señores feudales, cruzó la Tierra como un terremoto y trajo, con el triunfo sobre el absolutismo, la extensión del socialismo como esperanza para los desheredados del mundo. La Biblioteca Británica se suma ahora a las conmemoraciones con la exposición “Russian Revolution: Hope, Tragedy, Myths” (La Revolución Rusa: esperanza, tragedia, mitos).

Definida por la institución —tras la del Congreso de Estados Unidos, la segunda biblioteca del mundo en tamaño, con 150 millones de objetos a los que se añaden seis millones más cada año— como la “exposición definitiva” sobre la revolución triunfal de los soviets, la muestra abarca un arco temporal que va del reinado del último zar, Nicolás II, hasta la muerte, en 1924, del dirigente bolchevique, Lenin.

En cartel hasta el 29 de agosto, la muestra promete a los visitantes la posibilidad de convertirse en testigos de un mundo interrumpido, conmocionado y cambiado para siempre” mediante el análisis y la contemplación de material gráfico, fotos, cine, grabaciones sonoras, publicaciones y propaganda, así como artículos raramente vistos.

Destacan una primera edición del Manifiesto Comunista, escrito por Marx y Engels y editado por primera vez precisamente en Londres en 1848, hasta una orden policial de Scotland Yard de 1922 prohibiendo a la biblioteca el préstamo o consulta de propaganda revolucionaria, que el gobierno británico consideraba “incendiario y demasiado peligroso” para la estabilidad política del país. También se exhibe material antibolchevique, muy poco difundido.

Los organizadores desean ofrecer la oportunidad de “entender las historias personales menos conocidas detrás de los eventos que cambiaron el mundo”, uniendo lo político con lo personal, resaltando el elenco de los grandes protagonistas de la Revolución y a la “gente común que vivió aquellos tiempos extraordinarios”.

La exposición contará la historia a través de carteles, cartas, fotografías, pancartas, armas, grabaciones y películas. El material es tan variado que va desde desde un álbum de souvenirs de lujo de la coronación del zar hasta la propaganda pintada a mano por los obreros de las fábricas.

Destacan también prendas de los uniformes del Ejército Rojo y una solicitud escrita de puño y letra por Lenin en abril de 1902 solicitando ser lector de la biblioteca del Museo Británico. Aparece firmada con el seudónimo Jacob Richter, que usaba para evadir la persecución ser lector de la biblioteca del Museo Británico. Aparece firmada con el seudónimo Jacob Richter, que usaba para evadir la persecución internacional de la policía zarista.

“Es imposible entender el mundo de hoy sin una comprensión de la Revolución Rusa”, dice la coordinadora de la muestra, Katya Rogatchevskaia. “Además de dar una visión general de acontecimientos trascendentales, desde los últimos días del Imperio Ruso y la caída del último zar, Nicolás II, hasta el surgimiento del primer estado socialista bajo la dirección de Lenin, también nos centraremos en las vidas de la gente común utilizando cartas, diarios y fotografías”.

http://www.20minutos.es/noticia/3033171/0/biblioteca-britanica-exposicion-centenario-revolucion-sovietica/
 

Enaltecimiento de un ‘terrorista’: Francesc Ferrer i Guardia

Francesc Ferrer i Guardia (1859-1909)
El pedagogo catalán Francesc Ferrer i Guardia es uno de los más grandes personajes que ha conocido la historia de Catalunya (y de España). Si hubiera nacido un siglo después estaría en la cárcel, condenado por la Audiencia Nacional. Pero en aquellos tiempos todo era más sencillo: consejo de guerra y fusilamiento. Era lo que hoy la prensa calificaría como “un terrorista”.

Fue el fundador en 1901 de una nueva escuela de pedagogía, la “Escuela Moderna”, por dos veces le acusaron de intentar ejecutar al rey Alfonso XIII en 1906 y 1906 y tres años después de participar en el levantamiento de Barcelona, que ha pasado a la historia como “La Semana Trágica”.

La lucha política también es pedagogía y desde joven Ferrer i Guardia participó en el intento de golpe militar republicano del general Villacampa de septiembre de 1886, a causa de lo cual tuvo que huir al exilio, a París, donde permaneció hasta 1901.

Al regresar a España fundó la Escuela Moderna. Uno de sus mejores discípulos y amigo fue otro “terrorista” Mateo Morral, que trabajó como bibliotecario y traductor en la Escuela Moderna.


Sin ninguna clase de pruebas, algunos historiadores acusan a ambos, Ferrer i Guardia y Matero Morral, de participar en mayo de 1905 en un atentado fallido en la capital francesa contra Alfonso XIII, cuando volvía de la ópera en compañía del Presidente de la República.

Pero ninguno de los dos fue detenido. En el juicio los acusados afirmaron que el gobierno español había montado una provocación, para forzar a Francia a perseguir a los anarquistas españoles exiliados en París.

Lo que son los tiempos: en aquella época ante el tribunal de París desfilaron numerosos hombres ilustres, políticos y escritores para solidarizarse con “el terrorismo” y justificar el atentado contra el rey.

Uno de ellos,  Lerroux, le explicó al jurado francés que la policía española era “la heredera de la Inquisición”.
Al declarar inocentes acusados, la sala “estalló en aplausos”, dicen las crónicas de entonces.

Dos años después, en la calle Mayor de Madrid, Mateo Morral repitió el intento de ejecución de Alfonso XIII con una bomba de fabricación casera. Esta vez Ferrer i Guardia se tuvo que sentar en el banquillo acusado de ser el inductor. El juicio se inició en junio de 1907 y, través del periódico republicano “España Nueva”, Lerroux volvió a lanzar una campaña de solidaridad a favor de Ferrer i Guardia.

Como aquello aún no era la Audiencia Nacional, la acusación no logró su objetivo y, a pesar de que a Ferrer i Guardia no le importó reconocerse culpable, dando muestras de su coraje, fue absuelto.

Entre 1901 y 1903 el pedagogo colaboró en el periódico “La Huelga General”, que había fundado y subvencionado. Entre 1901 y 1903 escribió una serie de editoriales para el periódico bajo el seudónimo “Cero”, algunos de ellos en colaboración con el anarquista Anselmo Lorenzo. Apoyaba la huelga general de los trabajadores como instrumento de lucha revolucionaria y reconocía abiertamente que “habría “sangre… sí, mucha en cualquier huelga de esas características”. Fue premonitorio de lo que iba a ocurrir: la sangre derramada sería la de los trabajadores, incluida la suya propia.

Además de periódicos, Ferrer i Guardia financió a sindicatos de trabajadores, como Solidaridad Obrera y se solidarizó con numerosas luchas de aquella época.

La Semana Trágica comenzó en Barcelona en 1909 como una huelga general y derivó en una insurrección sangrienta, una explosión de violencia revolucionaria que se cobró más de un centenar de vidas, tranvías incendiados, corte de líneas de telégrafo, daños en el sistema de alumbrado público, en los ferrocarriles…

El juicio contra Ferrer i Guardia por su implicación en la Semana Trágica le condenó como “jefe principal de la rebelión”. En eso no cambiaban mucho las cosas con respecto a lo que ocurre ahora en los juicios políticos: cuando no hay pruebas de nada es porque eres el jefe de todo. Si algo quedó claro en el consejo de guerra es que en, efecto, no había ninguna clase de pruebas. Un siglo después sigue sin haberlas, ni falta que hace porque el pedagogo catalán era el chivo expiatorio que necesitaba el gobierno para dar un escarmiento a los trabajadores de Barcelona.

Así son los juicios políticos. Incluso el fundador del PSOE, Pablo Iglesias, llegó a confesar entonces en el Parlamento que ellos también se consideraban terroristas. En España todos los que han luchado por cambiar las cosas han sido considerados así siempre: terroristas.

A raíz de su detención, se levantó en toda Europa un clamor enorme que pedía su libertad, una formidable campaña internacional de solidaridad. Ferrer era “el educador de España”, “el nuevo Galileo”, víctima de “la Inquisición” y la “España negra”.

Pero la solidaridad no fue suficiente esta vez para frenar su fusilamiento cobarde.

De Ferrer i Guardia queda su memoria inolvidable, sus escritos y su obra pedagógica. Durante su primera detención, escribió en 1906 desde la cárcel: “La Escuela Moderna pretende combatir cuantos prejuicios dificulten la emancipación total del individuo, y para ello adopta el racionalismo humanitario, que consiste en inculcar a la infancia el afán de conocer el origen de todas las injusticias sociales para que, con su conocimiento, puedan luego combatirlas y oponerse a ellas. El estudio de cuanto sea favorable a la libertad del individuo y a la armonía de la colectividad, mediante un régimen de paz, de amor y bienestar para todos sin distinción de clases ni de sexos”.

El pedagogo introdujo en España el racionalismo educativo, uno de los experimentos más interesantes de la historia contemporánea, que tuvo una enorme influencia en toda Europa. En sus aulas no se impartían enseñanzas religiosas y sí científicas y humanistas, se fomentaba la no competitividad, el pensamiento libre e individual, el excursionismo al campo, y el desarrollo integral de la infancia.

Según Ferrer Guardia, la educación no puede ser dogmática ni basada en dogmas ni prejuicios, y debía aceptar los métodos de la ciencia, desterrando todo lo que no se puede demostrar por el método científico. La libertad era considerada un valor fundamental, se procuraba la igualdad de todos, niños y niñas, que ese educaban juntos, se rechazaba el espíritu competitivo y por lo tanto toda imposición, exámenes, premios y castigos.

Entre sus contenidos, se declaraba prioritaria la educación del conocimiento, los afectos y la sexualidad, la experimentación y la observación de la naturaleza, la solidaridad, la ayuda mutua y la crítica de las injusticias. Su educación se basaba en la evolución de los niños, y se hacia de forma individualizada.

La Escuela Moderna generó enseguida la reacción de la Iglesia Católica, pues ponía en entredicho sus postulados dogmáticos, sus métodos y el poder económico de los centros educativos de la Iglesia. No cejaron hasta destruir a su fundador y cerrar la Escuela Moderna. Durante todo el primer tercio del siglo XX, decenas de escuelas, ateneos y universidades populares de toda Europa seguirían los planteamientos de la Escuela Moderna.

Los colectivos homosexuales se han convertido en una mercancía y viven de explotarla

En todo el mundo imperialista las empresas volcadas en la clientela homosexual forman un sector en expansión que mueve billones de dólares cada año. Lo gay vende. Lo mismo que lo ecológico y lo limpio, es sinónimo de calidad, de modernidad y de progreso. Si una marca comercial quiere entrar en un mercado, tiene que ser (o presumir de ser) políticamente correcta, respetuosa con el ambiente y “gay friend”. Es algo que se paga: hay consumidores dispuestos a pagar un precio un poco más alevado por una mercancía así.

El trato público a los homosexuales es la prueba del algodón de la democracia y se entiende que dicho tratato debe ser el que impera en las potencias dominantes o, dicho con otras palabras, a través de la homosexualidad el imperialismo trata de imponer a todo el mundo cánones políticos, sociales y culturales.

Un mercado capitalista impone un prototipo que, en el caso del gay, es un adicto a la última moda y un consumidor compulsivo. En las grandes metrópolis capitalistas los comercios gays se han ido apoderando de ciertas partes de las ciudades que atraen un turismo de todo tipo pero, sobre todo, de la misma condición LGTB. Hay bares, tiendas de ropa, resorts, librerías, agencias de viaje, restaurantes, revistas, cines…

Se ha producido un salto de la invisibilidad a la omnipresencia en la calle. Si los trabajadores tienen el Primero de Mayo y las mujeres el 8 de Marzo, los homosexuales tienen el Día del Orgullo Gay, que empezó siendo una manifestación, porque había algo que reivindicar, para acabar siendo un carnaval, porque hay algo que festejar (en plena crisis capitalista).

Hay una franquicia, el Gay Club International, una agencia de servicios para el mundo homosexual, que pretende cubrir todas las necesidades de sus socios, desde un hotel discreto hasta un fontanero porque hay casos en los que la visibilidad no conviene, es decir, por lo mismo de toda la vida: hay que guardar las apariencias.

Es para quienes no quieren salir del armario. Vende invisibilidad, discreción. Organiza fiestas y proporciona contactos sin que nadie se entere y eso implica pagar un precio de entrada más una cuota mensual mínima que ningún trabajador podría pagar a lo largo de toda su vida (por más pluma que tuviera).

En este caso, el sexo no está por encima de las clases sociales. Negocios de este tipo ponen de manifiesto que en ellos la condición primordial no es la de gay sino la de burgués, lo que es una obviedad. No se organizan para los trabajadores gays sino para quien pueda pagarlos (como todos los demás).

También ponen de manifiesto que la homofobia se extiende mucho más allá de Chechenia. Incluso en nuestros países más cercanos la homosexualidad no está tan bien vista como nos quieren hacer creer.

Hay una Asociación para Negocios de Gays y Lesbianas (Asegal), que es como la CEOE gay. Pero el capital no entiende de sexo y los burgueses que las dirigen son tanto homosexuales como heterosexuales. La patronal gay recibe una subvención de 700.000 euros por parte del Ayuntamiento de Madrid, que se declara “de izquierdas”. Pero nadie ha protestado. Este tipo de subvenciones deben parecer normales.

Además de dinero, el Ayuntamiento cede a Asegal espacio público para organizar sus ferias comerciales, la más importante de las cuales es el inminente Día del Orgullo Gay, que ya no sólo utiliza el centro de la capital sino que ha acaparado Madrid Río para el World Pride Park, una especie de parque temático que va a mostrar al público la amplia diversidad (sexual) que existe en esta sociedad.

Pero, ¿por qué es posible que un Ayuntamiento “de izquierdas” subvencione a una organización capitalista? Porque la naturaleza LGTB del negocio lo justifica. En este caso, a la hora de la subvención, lo importante no es su naturaleza capitalista sino su naturaleza gay. En tales casos el sexo sí está por encima de las clases sociales.

Como en cualquier otra feria, la de ganado de Talavera, por ejemplo, el World Pride Park alquila un espacio que ha obtenido gratis a cambio de un dinero para que las empresas exhiban sus mercancías “gay friend”. Incluso cobrará dinero a las ONG para que ocupen otro espacio para denunciar las agresiones a los derechos humanos que padecen los homosexuales en países como Chechenia y la ímproba labor que realizan para impedirlo.

¿Cómo es eso posible? Porque todo es un negocio y nada más que un negocio, incluidas las ONG. Hace mucho tiempo que los colectivos homosexuales han perdido el orgullo, se han convertido en una mercancía y viven de explotarla.

Microsoft acusa al espionaje estadounidense del mayor ciberataque internacional

“Hemos visto aparecer en WikiLeaks vulnerabilidades almacenadas por la CIA, y ahora esta vulnerabilidad robada a la NSA [Agencia Nacional de Seguridad] ha afectado a clientes en todo el mundo”, ha manifestado el asesor legal principal de Microsoft, Brad Smith.

Smith se pronunciaba en el blog oficial de la multinacional de esa manera sobre el origen del fallo en Windows que aprovecha el ataque informático WannaCry para inutilizar más de 200.000 ordenadores en todo el mundo. Europol, la policía europea, ha afirmado que el ciberataque ha sido de una escala nunca visto hasta ahora.

De esa manera la multinacional echaba balones fuera y dejaba de asumir sus propias responsabilidad, arrojándolas encima del espionaje, con el cuento de que alguien había robado el mecanismo de ataque WannaCry a una institución de espionaje como la NSA, algo realmente inverosimil.

Los documentos de WikiLeaks sobre las herramientas informáticas de ataque de la CIA vuelven a poner de manifiesto que internet forma parte de la guerra imperialista, como ha sido desde el principio. Los imperialistas acumulan instrumentos de ataque informático lo mismo que acumulan armas, tanques, misiles y municiones.

De ahí que Smith comparara el ataque WannaCry a las “armas convencionales” de las que dispone el ejército estadounidense y que se pueden robar como quien roba en un supermercado. De lo que se trata, dice Smith, es de que nadie robe para que sólo el espionaje estadounidense disponga de ese armamento informático de agresión.

El representante de la multinacional exigió a los gobiernos que se adhieran a las “mismas normas” que rigen el mundo real. Smith llamó a renovar la Convención Digital de Ginebra para que las empresas como Microsoft informen “de las vulnerabilidades a los proveedores, en lugar de almacenarlas, venderlas o aprovecharlas”.


Para Microsoft una ventaja de los ataques informáticos es que obliga a los usuarios a mantener actualizados los sistemas operativos, como Windows, que son su víctima propiciatoria. Es una ITV permanente que, además de pagar por el sistema operativo, exige un personal especializado y numerosos gastos. Hay otra solución mucho mejor y mucho más barata: abandonar esos sistemas operativos e instalar otros de código abierto, como cualquiera de los que funcionan con Linux.

La pérdida de poder adquisitivo de los salarios lleva la tensión a las fábricas

“La pérdida de poder adquisitivo lleva la tensión a las fábricas”, titulaba el diario El Confidencial en enero de este año. La guerra (salarial) está servida. El repunte del IPC —hasta el 3 por ciento en enero— amenaza con elevar la conflictividad laboral”, añadía dicho medio.

Los 743 convenios colectivos con vigencia durante este año, que afectan a 2,18 millones de trabajadores, han pactado un incremento salarial medio del 1,12 por ciento, muy lejos del 3 por ciento que está subiendo la inflación.

Si no hay acuerdo entre sindicatos y empresarios, la batalla está servida porque apenas el 14 por ciento de los convenios colectivos prevé una cláusula de garantía salarial que compense el incremento de los precios, por lo que en caso de que no se cierre un acuerdo, se produciría una pérdida general de poder adquisitivo de los trabajadores.

El salario medio en España se ha incrementado un 0,3 por ciento nominal en el último lustro, hasta los 1.636 euros mensuales, si bien el poder adquisitivo de la remuneración obrera media española ha registrado una caída del 2,4 por ciento en el mismo periodo, como consecuencia del incremento del coste de la vida.

El descenso se produce en todas las Comunidades Autónomas, según el “V Monitor Anual Adecco sobre Salarios” (2), elaborado por la empresa de compraventa de fuerza de trabajo, que muestra cómo el salario medio es un 0,2 por ciento menor que hace un año.

El poder adquisitivo del salario medio se ha reducido en todas las comunidades autónomas, excepto en Cantabria (+2,5 por ciento) y la Comunidad de Madrid (+0,6 por ciento). Mientras que las que más han perdido son Extremadura (-5,8 por ciento), Catalunya (-5,8 por ciento) y Castilla y León (-5,2 por ciento).

(1) http://www.elconfidencial.com/economia/2017-01-31/salarios-ipc-ccoo-ceoe-ugt-convenios-colectivos-poder-adquisitivo-huelgas_1324528/
(2) http://www.nuevatribuna.es/articulo/economia-social/2-4-menos-salarios-no-paran-perder-poder-adquisitivo/20170510144644139649.html

‘Le cortaron los testículos, se los metieron en la boca, le cortaron la lengua y le quitaron los ojos’

La muerte atroz de un maestro republicano
Un vil crimen, cometido por falangistas en una aldea de Lugo, convirtió a Arximiro Rico en un mártir de la educación pública. Hombre ilustrado, encarnó el progreso en el rural gallego, sometido al poder de curas y caciques, quienes apagaron su luz.

Llamaron a la puerta de la casa y su madre, la noche ya encima, le rogó que no abriese la puerta. Se lo llevaron. De camino a la sierra de la Ferradura, los falangistas pararon en una taberna a abrevar y a él, mientras, lo amarraron a una argolla. Monte arriba, cabalgaron sobre su lomo. Al llegar a la cima, “le cortaron los testículos, se los metieron en la boca, le cortaron la lengua y le quitaron los ojos… Y todo eso vivo, claro”. Luego lo molieron a palos y abrieron fuego. “Eran tiros de escopeta, porque la cabeza estaba desfigurada”. Muerte de un maestro. Primero de septiembre de 1937.

“Es Arximiro, criatura única y ser colectivo, nombre gentilicio de todos los maestros escarnecidos y asesinados por la réplica fascista de Atila, que martirizó a la Galiza republicana entera”, escribe Xosé Manuel Beiras en uno de los prólogos de Maestros de la República, de María Antonia Iglesias. La periodista alumbró esta antología de mártires de la enseñanza, santos laicos a los que ningún cura rezó, tras descubrir el trágico fin de un hombre hecho a sí mismo y deshecho por otros. Lo leyó en Arximiro Rico, luz dos humildes, escrito a dos manos por Narciso de Gabriel y Xosé Manuel Sarille, quienes rescataron su figura del silencio.

“Escuché hablar de él desde pequeño, así como de su horrible muerte. Cuando iba a casa de mis padrinos, que vivían en Pol, por las noches contaban historias. Una versaba sobre una buena persona que no le había hecho nada malo a nadie. Mi padrino lamentaba aquel asesinato y se sorprendía por la carnicería. La narración fue tan contundente que siempre ha permanecido en mi memoria”, explica De Gabriel, decano de la Facultad de Ciencias de la Educación de A Coruña. La descripción del macabro ritual se la escuchó a Manuel Sarille, socialista represaliado y padre de Xosé Manuel, quien dedicó su vida a investigar el terror sembrado en Montecubeiro durante la Guerra Civil.

Aunque nada podría explicar el ensañamiento, la parroquia de Castroverde fue escenario de un luctuoso suceso que contextualiza el crimen. Un año después del golpe de 1936, dos guardias civiles a la caza de varios fugados fallecen en un tiroteo, lo que desata una feroz represión en este municipio del interior de Lugo. Una lista pone en el punto de mira a 65 inocentes, de los cuales quince son asesinados. Arximiro Rico da clases en una aldea de Baleira, un ayuntamiento vecino, si bien frecuenta la zona y tiene amistades con republicanos del lugar. Su
cadáver fue abandonado en el límite entre ambos municipios. “Lo dejaron tirado en el monte para extender la sensación de terror”, explica Sarille, profesor de Historia jubilado.

Era un maestro ilustrado de origen humilde, aunque también un hombre que echaba una mano a sus vecinos: curaba a personas y animales, daba consejos sobre cultivos y repoblaciones forestales, enseñaba las cuatro reglas a niños y formaba a escolantes… “Pasaba por rojo, pero era un republicano centrista seguidor de Manuel Portela Valladares, quien estaba a la derecha de la Izquierda Republicana de Azaña”, matiza Sarille. Tampoco era un ateo, sino un creyente que había desterrado el crucifijo del aula. No daba clases de religión, mas regalaba catecismos a sus pupilos para que los leyesen en sus casas.

Sin embargo, Arximiro encarnaba el progreso. “Hizo un labor sociocultural que trascendía los muros de la propia escuela: creó un coro, un grupo de teatro, una biblioteca circulante… Elementos importantes para un lugar como aquel, muy aislado de los núcleos grandes de población”, afirma Narciso de Gabriel, quien lo describe como “el maestro total”. De hecho, cuando le llegó la muerte, estudiaba Medicina, al tiempo que daba clases mañana, tarde y noche, pues preparaba a bachilleres y a maestros por libre. “Mataron, pues, la esperanza de un futuro mejor para la gente del común”.

¿Por qué lincharon a un hombre bueno? Quizás la respuesta ya haya sido dada. “Ellos pretendían, además de vengarse de un enemigo político, matar esa antorcha de luz y cultura”, asegura el decano coruñés. Cuando dice ellos, se refiere a los poderes fácticos: el cura y, por extensión, el obispado de Lugo; los caciques, agazapados hasta que prendió la mecha de Franco; y los falangistas, una panda de analfabetos de la zona, quienes hicieron valer la fuerza sobre la razón. “Era evidente que la difusión de la cultura contribuía a erosionar esos liderazgos tradicionales”, le explicó De Gabriel a María Antonia Iglesias, quien también habló con su alumno Antón Arias: “Yo creo que si matan a mi padre no lo siento tanto…”.

José María Maravall, en el prólogo de Maestros de la República, señala que detrás del asesinato subyace una campaña sistemática para laminar la política educativa y cultural de Azaña. “Las razones de las ejecuciones eran erradicar el espíritu de la República encarnado en los maestros y en la educación; provocar un miedo generalizado. Esas razones fueron reforzadas por las venganzas”. Porque en la ejecución de Arximiro también hubo motivos personales: además de que los verdugos eran vecinos, y no esbirros llegados de otros lares, él había tenido roces con el cura de San Martín, cuyo hermano era un abogado falangista de tomo y lomo que llegó a ser alcalde de Lugo.

“El cura observa cómo en la escuela aparece un foco de luz que irradia sobre las gentes, funde las tinieblas, despierta las conciencias y hace desaparecer la ignorancia”, escribe Sarille. Arximiro, de algún modo, se convirtió en uno de los nuevos líderes locales que habían desplazado a los estamentos tradicionales. Sin embargo, “ante ellos tenían un clero ultramontano, una jerarquía que creía poseer la verdad absoluta y trataba, en consecuencia y naturalmente, de imponerla”. Así, fue expulsado de la escuela y sustituido por una maestra adepta al franquismo. Recurrió y la autoridad competente terminó dándole la razón, una humillación para sus detractores y un motivo más para llevárselo por delante.

Así, cuando llegó el comunicado oficial que le permitiría reincorporarse a su puesto, ya había sido asesinado. “En el rural gallego, durante la Segunda República había comenzado un proceso de sustitución de notables. Frente a caciques y sacerdotes, brotaron nuevas figuras, como los maestros. Desde ese momento, el enfrentamiento está dado porque él le segó al antiguo régimen la hierba bajo los pies. Y de ahí el odio”, analiza Sarille. “Cuando los liderazgos tradicionales y brutales tuvieron oportunidad de tomarse la revancha, no ahorraron en medios ni en formas”, concluye De Gabriel.

Arximiro, pese a que era consciente de que la guadaña falangista campaba por Montecubeiro, se confió y volvió a casa. O, lo que es lo mismo, a su escuela, aunque no llegó a poner un pie en ella. La última vez que su hermano Gumersindo lo vio, el maestro le dijo: “Me sentenciaron a muerte por haber enseñado a leer a una aldea”.

http://www.publico.es/politica/arximiro-rico-maestro-republicano.html

101 soldados heroicos del Ejército Rojo fueron asesinados por los nazis en un campo de concentración holandés

Hoy los antifascistas holandeses honran la memoria de 101 prisioneros del Ejército Rojo asesinados por los nazis en un bosque de Amersfoort, cerca de Utrecht, en 1942. Son soldados desconocidos de origen uzbeko que dejaron sus hogares en Asia central para combatir al III Reich. La Wehrmacht los capturó en la batalla de Smolensk. Los llevó presos y vestidos de harapos a un campo de concentración en Holanda.

Cada primavera los antifascistas holandeses se reúnen y encienden velas para honrar su memoria en el mismo lugar en el que fueron acribillados por los nazis hace más de medio siglo.

Nadie recordaría a aquellos combatientes de no ser por el periodista holandés Remco Reiding que descubrió su historia hace 18 años cuando volvió a su país después de haber trabajado varios años en Rusia como corresponsal y escuchó de un amigo que había un cementerio de guerra soviético cerca de la zona. “Me sorprendió ya que nunca antes había escuchado de este cementerio”, dice Reiding. “Visité el lugar y comencé a buscar archivos y testigos”.


865 soldados soviéticos estaban enterrados allí y todos, con excepción de 101, habían sido llevados a ese lugar desde otras partes de los Países Bajos o de Alemania. Los 101 sin nombre habían muerto allí, en Amersfoort, un campo de concentración que estaba bajo el mando de Karl Peter Berg, quien fue ejecutado en 1949. Una inscripción en la tumba de los 101 dice “Soldado soviético desconocido” en ruso.

Los héroes del Ejército Rojo fueron capturados cerca de Smolensk en las primeras semanas después de la invasión alemana de la Unión Soviética y los nazis los transportaron a la Holanda ocupada por cuestiones de propaganda. “Eligieron meticulosamente a los que tenían aspecto asiático para exhibirlos ante los holandeses que se resistían a las ideas nazis”, cuenta Reiding.

“Los llamaron ‘untermenschen’ [personas inferiores] y contaron con que una vez que los holandeses vieran la apariencia de los soviéticos, querrían unirse a los alemanes”. El objetivo principal de los nazis era convencer a los holandeses comunistas, que habían sido detenidos en un campo de concentración en Amersfoort junto con los judíos locales, desde agosto de 1941.

Pero el plan no funcionó. Henk Broekhuizen, quien hoy tiene 91 años, es uno de los pocos testigos que quedan de lo ocurrido. Recuerda cuando era adolescente y vio llegar a los prisioneros soviéticos. “Cuando cierro los ojos veo sus caras”, dice. “Estaban envueltos en harapos, ni siquiera parecían soldados, solo podías ver sus caras”, recuerda.

“Los nazis los desfilaron por la calle principal, desde la estación de tren hasta el campo de concentración”, dice Broekhuizen. “Se los veía débiles y pequeños, sus pies estaban cubiertos en telas viejas. Algunos apenas podían caminar y eran ayudados por sus amigos”, rememora.

Algunos prisioneros pudieron establecer contacto visual con los locales y usaron gestos para indicar que tenían hambre. “Les llevamos un poco de agua y pan”, dice Broekhuizen. “Pero los nazis nos los sacaron de las manos y no nos dejaron ayudarlos”. Nunca más los volvió a ver y no oyó nada sobre lo que les ocurrió.

Pero Reiding logró hallar evidencias en los archivos holandeses. Una de las cosas que descubrió es que la mayoría de los soldados eran uzbekos. Los verdugos del campo de concentración no lo supieron, hasta que llegó un agente de la SS que hablaba ruso y los entrevistó. La mayoría era de Samarcanda, según Reiding. “Quizás había algún kazako, kirguís o baskir, pero la mayoría eran uzbekos”.

En 2015 Reiding compiló las confesiones de los guardianes del campo de concentración y los recuerdos de los prisioneros en el libro “Child of the Field of Honour” (Niño del Campo de Honor).  El periodista logró rastrear a los familiares de 200 de los 865 soldados soviéticos enterrados en Amersfoort.

También averiguó que los soldados del Ejército Rojo fueron tratados peor que los demás presos. “Durante los primeros tres días en el campo de concentración los uzbekos fueron dejados a la intemperie, sin comida y rodeados de alambres de púa”, señala Reiding. “Los alemanes tenían listo un equipo de filmación para captar el momento en que estos ‘bárbaros subhumanos’ se pelearan por comida, una grabación que querían usar como propaganda. Así que los nazis les lanzaron una rodaja de pan a los hambrientos uzbekos”.

“Para sorpresa de ellos, uno de los prisioneros tomó el pan y con calma lo dividió en pedazos iguales con una cuchara”. “Los otros esperaron pacientemente. Nadie se peleó. Luego se dividieron los pedazos de pan de manera igualitaria. Los nazis estaban decepcionados”
, asegura el periodista.

Pero luego vendrían cosas peores. “A los uzbekos les daban la mitad de comida que al resto y si algún otro prisionero los ayudaba todo el campo de concentración se quedaba sin comida, como castigo”, cuenta Bahodir Uzakov, un historiador uzbeko. Uzakov, quien vive en la cercana Gouda, también ha estado investigando lo que ocurrió en el campo de concentración de Amersfoort.

“Cuando comían sobras y cáscara de papas los nazis los golpeaban por comer comida de cerdos”, asegura.

Reding averiguó que a los uzbekos les daban las peores tareas. Por ejemplo, cargar la albañilería más pesada o arena o troncos, en temperaturas heladas.

Una de las historias más horrorosas que descubrió es sobre el médico del campo de concentración, un holandés llamado Nikolaas Van Nieuwenhuysen, un sádico que tras la guerra fue sentenciado a 10 años de prisión.

Cuando dos uzbekos murieron, obligó a otros prisioneros a decapitarlos y a hervir sus cráneos hasta que estuvieran limpios, cuenta Reiding. “El doctor guardó las dos calaveras en su escritorio para estudiarlos, ¡qué locura!”, señala. Muertos de hambre y débiles, los uzbekos comenzaron a comer ratas, ratones y plantas.

Veinticuatro de ellos no sobrevivieron el duro invierno de 1941 y los restantes 77 no le servían a los nazis una vez que se pusieron demasiado débiles para trabajar. Así que una mañana en abril de 1942 los alemanes les dijeron que los trasladarían al sur de Francia, donde el clima más cálido les sentaría mejor.

En realidad los llevaron a un bosque justo afuera del campo de concentración donde los fusilaron y los enterraron en una fosa común. “Algunos comenzaron a llorar, otros juntaron las manos y enfrentaron su muerte. Los que trataron de huir fueron perseguidos y acribillados”, dice Reiding, basándose en lo que contaron los guardias que presenciaron la ejecución.

“Imagina estar a 5.000 km de tu hogar, en un lugar donde no hablas el idioma y nadie entiende el tuyo”. “Y nunca entiendes por qué estas personas te tratan como si fueras un animal”, reflexiona.

No hay mucha información que ayude a identificar a estos prisioneros. Los nazis le prendieron fuego a los archivos del campo de concentración cuando huyeron en mayo de 1945. Hay una sola foto que muestra caras, las de dos hombres, que no están identificados. También hay nueve retratos dibujados en lápiz por un prisionero holandés, pero solo dos tienen nombre.

“Los nombres están mal escritos pero suenan uzbekos”, dice Reiding. “Uno es Kadiru Xatam y el otro Muratov Zayer. Así que lo más probable que el primero sea Kadirov, Hatam y el segundo Muratov, Zair”. Los retratos muestran a hombres de unos veinte años o quizás más jóvenes. Seguramente en Uzbekistán sus madres habían comenzado a buscarles esposas apropiadas y sus padres ya habrían comprado un ternero para arriar para su fiesta de casamiento cuando explotó la guerra y cambió todo.

Se estima que un tercio de los 1,4 millones de uzbekos que lucharon en la Segunda Guerra Mundial no regresaron y 100.000 permanecen desaparecidos. Hay varios motivos por los cuales los 101 soldados uzbekos que fueron enterrados en Amersfoort no fueron identificados, salvo los dos de los dibujos.

Uno fue la Guerra Fría, que llegó inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial y convirtió a Europa Occidental y a la Unión Soviética en enemigos ideológicos. Otro es la decisión de Uzbekistán de olvidar su pasado soviético cuando se independizó en 1991. Los veteranos dejaron de ser considerados héroes.

Un monumento dedicado a una familia que adoptó a 14 huérfanos de la guerra fue retirado de una plaza en el centro de Tashkent, aunque el nuevo presidente uzbeko dijo que será devuelto a ese lugar. Los cuerpos de los uzbekos fueron trasladados de la fosa común a un cementerio y luego mudados nuevamente a un cementerio creado especialmente para los soldados soviéticos caídos.

En resumen, podría decirse que buscar a soldados que desaparecieron hace varias décadas cuando formaban parte del Ejército Rojo no ha sido una prioridad del gobierno uzbeko. No obstante, Reiding mantiene la esperanza de encontrar los nombres en los archivos de ese país. “Los documentos sobre soldados soviéticos que no murieron o cuyas muertes no eran conocidas por las autoridades soviéticas fueron enviadas a la KGB local (la agencia de inteligencia soviética) así que es probable que la identidad de los 101 prisioneros esté guardada en Uzbekistán”, asegura.

http://www.bbc.com/mundo/noticias-39889803
Karl Peter Berg, jefe nazi del campo de concentración, fusilado en 1949

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