Acuerdo entre Estados Unidos y Rusia sobre la estación espacial internacional

Las sanciones son así de oportunistas: solo afectan a lo que les conviene a los sancionadores y entre esos asuntos no está la estación espacial internacional. La cooperación entre Estados Unidos y Rusia sigue en el espacio, a pesar de los pesares… aunque los países occidentales no quieren airear demasiado el asunto. Prefieren parecer enfadados.

Ahora Roscosmos, la agencia espacial rusa, afirma haber asegurado una extensión de las operaciones conjuntas de la estación espacial internacional hasta finales de 2030. Lo anunció el martes el director, Dmitry Bakanov, tras el acoplamiento de la nave Soyuz MS-29 con la estación.

“Hemos acordado tres puntos clave, incluida la extensión de las operaciones conjuntas de la ISS hasta 2030”, declaró Bakanov en una conferencia de prensa. Según la oficina del viceprimer ministro ruso, Denis Manturov, quien también estuvo presente en Baikonur, Kazajistán, para el lanzamiento, ambos países también establecieron un calendario para finalizar los vuelos a la estación en la misma fecha.

Pero Estados Unidos no lo ha confirmado oficialmente. El comunicado de prensa de la NASA sobre el lanzamiento no mencionó ninguna reunión entre su administrador, Jared Isaacman, y Bakanov, ni Bakanov lo mencionó tampoco.

Sin embargo, Isaacman viajó personalmente a Baikonur para presenciar el lanzamiento. Ha sido la primera visita de un director de la NASA al sitio desde 2018.

Moscú cambia su postura. Hasta ahora, Rusia solo se había comprometido con el programa hasta 2028, mientras que los demás socios —Estados Unidos, Europa, Canadá y Japón— ya se habían comprometido hasta 2030 varios años antes. Estados Unidos estableció el objetivo de 2030 ya en 2021, en tiempos de Biden, extendiendo el compromiso inicial de 2024 a 2030.

El asunto es delicado. Fugas de aire persistentes están afectando un túnel de transferencia ubicado al final del segmento ruso de la estación, y los expertos de la NASA y Roscosmos discrepan sobre la gravedad de las fugas. El mes pasado, la NASA incluso pidió a sus astronautas a bordo que se prepararan para una posible evacuación de emergencia, en medio de un desacuerdo con Roscosmos sobre el método de reparación.

La estación espacial internacional sigue siendo uno de los pocos ámbitos donde Washington y Moscú continúan colaborando, a pesar del deterioro de las relaciones bilaterales desde el Golpe de Estado en Ucrania en 2014. El principio de vuelos cruzados se mantiene vigente. Bakanov dijo que los intercambios de asientos entre naves espaciales rusas y vehículos comerciales estadounidenses continuarían, para garantizar la presencia permanente de al menos un representante de cada país a bordo.

Manturov también indicó que ambos países estaban dispuestos a discutir la cooperación futura entre sus respectivas estaciones nacionales, particularmente para la asistencia mutua en caso de una emergencia en órbita.

Fundada en 1998, la estación internacilnal ha superado con creces su vida útil inicial, originalmente prevista para quince años.

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