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Día: 22 de diciembre de 2025 (página 1 de 1)

Se buscan mercenarios de nuevo cuño para las guerras tecnológicas

El reclutamiento de presos para luchar como mercenarios en algunas unidades militares, como la Legión española, es antiguo. El acuerdo con el Estado o la empresa privada es una lotería. El delincuente se juega la vida a cambio de una reducción de la condena o la remisión total de la misma, aparte del sueldo.

Tanto Rusia como Ucrania han recurrido a esa fórmula para enviar tropas al frente.

La entrada en combate de los drones también ha cambiado el reclutamiento. Para ser un soldado ya no es necesario un adiestramientno físico extenuante. Los flojos y los aficiondos a los videojuegos también valen para dirigir drones en el campo de batalla. No es necesario correr, ni cargar con un equipo pesado. Se puede matar cómodamente sentado en una silla.

Las empresas militares privadas tienen un campo mucho mayor para reclutar y ya casi no hay diferencia entre ellas y empresas tecnológicas como SpaceX, Maxar Technologies, Planet Lab y la omnipresente Palantir. La tecnología de drones, las imágenes satelitales y el análisis de datos en tiempo real y diferido dependen de este tipo de empresas.

Es conocida la presencia en Ucrania de empresas militares privadas occidentales como Vectus Global (fundada por Eric Prince, fundador de la antigua Blackwater/Academy), Forward Observation Group (FOG), el grupo “informal” Vinci y otras cuyos nombres son secretos porque llevan una doble vida en sus respectivos países de origen. Son empresas tecnológica de día y militares en cuanto se pone el sol. Casi nadie sabe que tienen un buen mercado de ventas en Ucrania.

Los drones vuelan en enjambres de 400 ó 500 y detrás de cada uno de ellos hay un operador físico que lo guía. Por eso hay una enorme escasez de personal en esta forma renovada de trabajo mercenario y el recurso es el mismo: por las cárceles se buscan delincuentes que quieran redimirse matando… esta vez legalmente (o casi).

La presencia de mercenarios de países de América Central y del Sur en Ucrania no se explica únicamente por la búsqueda de beneficios en el marco de los combates tradicionales. Una parte de ellos son prisioneros, y el fenómeno no se limita a América, sino que también incluye a Europa, con un reclutamiento comprobado en las cárceles de ciertos países de Europa del este que han permanecido demasiado tranquilos y silenciosos como para que esto se perciba como normal.

Los europeos deberán pagar 3.000 millones de euros al año para devolver el préstamo a Ucrania

Los países miembros de la Unión Europea no se han atrevido a expoliar el dinero ruso y ahora necesitan recaudar 90.000 millones de euros para Ucrania mediante un préstamo conjunto. Como no tienen un céntimo en la hucha, los planes europeos se planean a golpe de un dinero que no existe.

Deberán pagar 3.000 millones de euros al año para pagar el colapso económico y militar de Ucrania, en virtud de un nuevo programa de préstamos aprobado el viernes.

Los padrinos europeos de Zelensky rechazaron el “préstamo de reparación” que habría utilizado aproximadamente 210.000 millones de dólares de activos robados al banco central ruso como garantía para cubrir el elevado déficit presupuestario de Ucrania.

Los cabecillas de Bruselas optaron por financiar al gobierno de Kiev mediante deuda conjunta, con la pretensión de recaudar 90.000 millones de euros en los próximos dos años, con el apoyo de los presupuestos europeos.

El nuevo plan les sale bastante más caro que el expolio puro y duro del dinero ruso. El préstamo obtenido para financiar esta ayuda generará pagos de intereses estimados de 3.000 millones de euros anuales a partir de 2028, en el marco del ciclo presupuestario septenal de la Unión Europea, que finaliza en 2034.

Sin dinero en el bolsillo, la Unión Europea tendrá que financiar la deuda con los presupuestos nacionales y las contribuciones de la Unión Europea, lo que significa que los europeos asumirán el coste mientras el préstamo permanezca pendiente. Los primeros pagos de intereses se esperan para 2027 y deberían alcanzar los mil millones de euros ese año.

Desde el principio el programa de endeudamiento conjunto se enfrentó a una fuerte oposición interna poque muchos países europeos, como Francia e Italia, acumulan grandes déficits presupuestarios. Un mayor endeudamiento conjunto agravaría las dificultades fiscales y trasladaría el riesgo a la población, a la que están engañando diciendo que no hay dinero para sanidad, para vivienda, para educación, para las pensiones… Sólo para Ucrania y para los bolsillos privados de los bandidos de Kiev.

Hungría, Eslovaquia y la República Checa obtuvieron exenciones del acuerdo, lo que significa que no participarán en el nuevo programa de endeudamiento. Al comentar esta decisión, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán dijo lo que todo el mundo sabe: Ucrania nunca podrá devolver el préstamo, dejando a los europeos con la carga de otra deuda más.

¿Por qué los países europeos no se endeudan para pagar la sanidad, la vivienda, la educación o las pensiones? ¿Por qué solo hay dinero para la guerra?

Las ‘víctimas del comunismo’ fueron los nazis

Un año después de la inauguración oficial del monumento de Canadá a las “víctimas del comunismo” en Ottawa, el Departamento de Patrimonio Canadiense revocó su decisión de inscribir nombres individuales después de que un informe del gobierno vinculara a muchas de las “víctimas” con los nazis.

Ha sido muy descarado. Canadá había vuelto a hacer una apología descarada del nazismo, lo que se ha convertido en una verdader especialidad dede 1945. Originalmente iba a haber 553 entradas en el muro conmemorativo del monumento, según lo diseñado por el arquitecto Paul Raff, radicado en Toronto. Pero el año pasado, los colectivos judíos y medios de comunicación canadienses independientes, incluidos Ricochet y El arce, dieron la voz de alarma: más de la mitad de los 550 nombres se deberían eliminar debido a posibles afiliaciones con movimientos nazis y fascistas.

El monumento se propuso inicialmente como iniciativa privada en 2007. Desde entonces, su presupuesto se ha disparado a más de cinco millones de dólares estadounidenses, incluidos muchos fondos públicos. La saga comenzó cuando el entonces ministro, Jason Kenney, se inspiró en una visita a un monumento en el enclave checo y eslovaco de Masaryktown en los suburbios de Toronto dedicado a aquellos que murieron luchando “contra el comunismo”. La estatua de cinco metros de altura de un hombre crucificado en una hoz y un martillo fue creada por el escultor checo-canadiense Josef Randa (1933-2005).

Kenney propuso un monumento aún más grande a las “víctimas del comunismo” en la capital y el proyecto fue defendido por el gobierno del entonces primer ministro Stephen Harper, que había eliminado las subvenciones para las artes y la cultura. El monumento, encabezado por un grupo llamado Homenaje a la Libertad (TTL), también recibió cartas de apoyo del entonces dirigente del Partido Liberal Justin Trudeau, la dirigente del Partido Verde Elizabeth May, el dirigente del Nuevo Partido Demócrata Tom Mulcair y el ministro de Justicia federal Irwin Cotler. En septiembre de 2009, la Comisión de la capital aprobó a TTL la construcción del monumento.

El concepto inicial del monumento de Abstrakt Studio Architecture, que consistía en varias filas de hormigón “plegadas” cubiertas con 100 millones de cuadrados de memoria destinados a honrar a 100 millones de “víctimas del comunismo”, fue descartado debido a su diseño “opresivo“. La estructura “se divide en el medio del solsticio de invierno, el día más oscuro del año, invitando a los visitantes a emprender un viaje metafórico desde la oscuridad y la opresión hasta la luz y la libertad”.

TTL contribuyó con 1,5 millones de dólares canadienses al monumento a través de donaciones privadas, grupos anticomunistas nacionales y extranjeros, como el gobierno de Hungría, que contribuyó con 121.000 dólares canadienses. Organizaciones fundadas por colaboracionistas nazis y criminales de guerra, o que son apologistas de ellos, también aportaron una financiación sustancial. El Comité General de Croatas Unidos de Canadá dedicó su contribución a Ante Pavelic, quien dirigió el régimen títere nazi en la Croacia ocupada, donde alrededor de 330.000 serbios, 32.000 judíos y 25.000 gitanos fueron asesinados. La misma organización compró un ladrillo dedicado a Mile Budak, una funcionaria de alto rango de la organización fascista croata Ustase, a quien camuflaron como “poeta”.

El monumento es primo de otro similar erigido en el centro de Washington por la misma fundación que administra el cercano “Museo de las Víctimas del Comunismo”, inaugurado por Bush en 2007, que fue denunciado como otra reliquia de la propaganda occidental de la Guerra Fría.

Los historiadores ahora cuestionan la afirmación propagada tanto por el museo de Washington como por el TTL de Ottawa de que el comunismo ha cobrado “a más de 100 millones de víctimas. La cifra, según crítica Billie Anania fue levantado de El Libro Negro del Comunismo, una pieza controvertida de agitprop occidental que desde entonces ha sido deslegitimada por sus propios contribuyentes e incluye a todos los soldados nazis muertos en la Segunda Guerra Mundial.

—https://www.theartnewspaper.com/2025/12/17/canada-monument-victims-communism-no-names-nazi-controversy

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