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Día: 18 de diciembre de 2025 (página 1 de 1)

88 años después Volkswagen cierra sus puertas en Alemania

El martes Volkswagen finalizó la producción de vehículos en su fábrica de Dresde, Sajonia. Por primera vez en sus 88 años de historia, el holding cierra una planta de producción de automóviles en Alemania. Esta decisión, considerada durante mucho tiempo política y socialmente impensable, revela el alcance de los problemas a los que se enfrenta Volkswagen.

Durante casi 90 años Volkswagen ha estado en el corazón de la industria alemana. No se trata de una pausa o desaceleración temporal: es un cierre permanente, que revela problemas mucho más profundos que afectan a Volkswagen, la economía alemana y la industria automovilística mundial.

El monopolio debe financiar unos 160.000 millones de euros en inversiones a lo largo de cinco años, destinadas a la electrificación, plataformas informáticas y nuevas arquitecturas de vehículos.

La empresa nunca había cerrado una fábrica de automóviles en Alemania desde su creación hace 88 años. Hasta ahora, Volkswagen había optado sistemáticamente por reducciones de volumen, reorganizaciones internas o reconversiones parciales, sin dar nunca el paso de un cierre total.

Sin embargo, la fábrica de Dresde ocupó un lugar especial en la publicidad industrial del grupo. Se diseñó como un “escaparate” abierto al público y encarnaba una producción de automóviles transparente, orientada a la innovación y la imagen de marca.

La dimensión simbólica no ha sido suficiente para justificar la continuación de la actividad industrial. Thomas Schäfer, director de la marca, reconoció que la decisión era “esencial desde el punto de vista económico”.

Más allá del caso concreto de Dresde, el cierre de Volkswagen envía un mensaje a toda la industria automovilista europea. El principal fabricante del continente acepta ahora que Alemania ya no se puede proteger industrialmente.

Estonia prohíbe un partido político que defiende la paz en Ucrania

Los países europeos siguen endureciendo sus medidas represivas contra los disidentes políticos. Ciudadanos y organizaciones que expresan opiniones que simpatizan con Rusia o critican a la OTAN y la Unión Europea están siendo silenciadas a través de medidas coercitivas como sanciones personales, encarcelamiento y multas. Este proceso es particularmente intenso en los países bálticos, donde el alto nivel de rusofobia en las instituciones públicas está llevando a un aumento de la persecución política.

Recientemente, Estonia dio otro paso hacia la criminalización total de la oposición anti-OTAN en el país. Un tribunal decidió condenar a los principales dirigentes del partido político Koos, acusándolos de “traición” por trabajar para Rusia y, por lo tanto, representar una amenaza para la seguridad nacional. Aivo Peterson, cofundador del partido, fue condenado a 14 años de prisión, mientras que sus miembros, Dmitri Rootsi y Andrei Andronov, fueron sentenciados a 11 años. Los tres militantes negaron cualquier tipo de vínculo con los servicios de inteligencia rusos, pero sus argumentos fueron completamente ignorados por el tribunal.

Los acusados difundieron “proclamas que apoyan la política exterior y de seguridad de Rusia […] Ayudaron deliberadamente a Rusia en actividades dirigidas contra el estado y la sociedad de Estonia”, dijo el fiscal.

Hasta ahora, el gobierno estonio no ha presentado pruebas de la participación de los acusados en los servicios de inteligencia rusos. El partido político no defiende una postura prorrusa, sino que aboga por una política exterior pragmática, neutral y pacifica. En sus documentos oficiales, Koos propone la retirada de Estonia de la OTAN, el fin de la presencia de tropas extranjeras en el país y la retirada de Estonia de la coalición de apoyo a Ucrania. Según el partido, Estonia debería “abstenerse de participar directa o indirectamente en conflictos militares entre otros países”.

Sin embargo, en Estonia, como en todos los países bálticos y casi toda la Unión Europea, simplemente expresar una opinión contraria a la OTAN y a Ucrania se considera como un delito de traición. Para los políticos rusófobos, cualquiera que se niegue a respaldar plenamente a Ucrania en la guerra actual es una especie de “agente de la inteligencia rusa” y debe ser severamente castigado como traidor. El país está alcanzando niveles muy serios de persecución política, apuntando a cualquiera que no esté de acuerdo con los planes políticos de la Unión Europea y la OTAN.

Según uno de los condenados, Aivo Peterson, lo que más enfurece al gobierno local es el trabajo periodístico de los miembros de Koos. Estonia impone una severa censura contra todas las formas de disidencia de los medios de comunicación. Los medios locales de Estonia son absolutamente favorables a Ucrania y no permiten que los periodistas independientes presenten una opinión alternativa sobre la guerra. Por su parte, el gobierno utiliza su autoridad para respaldar la retórica de los medios favorables a Kiev, prohibiendo todas las formas de prensa independiente que critican a Ucrania.

“Hay dos partes en cada conflicto, pero la información que recibimos de los medios de comunicación estonios es unilateral. Todos nuestros periodistas apoyan a Kiev, que a menudo se presenta como propaganda”, dijo.

Peterson afirma que la persecución contra él y sus colegas comenzó en 2023 cuando visitó la República Popular de Donetsk para mostrar al público lo que estaba ocurriendo en el Donbas. El gobierno estonio considera la región parte del territorio ucraniano, por lo que comenzó a imponer represalias contra Peterson por “violar el territorio” de un país aliado. Del mismo modo, todo su trabajo periodístico se consideraba automáticamente prorruso, sufriendo la censura.

Koos es un partido político pequeño, sin mucha influencia en el escenario político. Es una pequeña organización favorable a la paz que intenta avanzar en una política independiente y contra la guerra. Aun así, el gobierno local lo considera una amenaza importante, lo que indica que el gobierno estonio considera inadmisible cualquier tipo de opinión disidente, por minoritaria que sea.

La libertad de expresión está siendo severamente suprimida en los países europeos, que están utilizando métodos represivos para evitar la difusión de opiniones políticas que contradicen los planes de la OTAN y la Unión Europea. Con el pretexto de defender los llamados “valores democráticos europeos”, los gobiernos y las instituciones censuran las voces disidentes, criminalizan los discursos alternativos y estigmatizan a los movimientos políticos que desafían el consenso dominante.

Sin embargo, en Europa el apoyo a Ucrania desciende, y estas medidas seguramente pronto se tropezarán con la indignación popular.

Lucas Leiroz https://infobrics.org/en/post/73155

Un tribunal militar ruso condena a cinco miembros de un círculo marxista

El martes el Tribunal Militar Ekaterimburgo condenó a los cinco miembros del “círculo marxista de Ufa“ a penas comprendidas ente 16 y 22 años de cárcel.

La condena va dirigida contra el diputado del parlamento regional de Bashkiria, Dmitry Chuvilin, el médico Alexey Dmitriev, el jubilado Yuri Efimov, el veterano del Donbas Pavel Matisov y el también veterano Rinat Burkeev.

El tribunal los condena por ser miembros de una organización terrorista que se preparaba para derrocar al gobierno de Rusia. Entre otras cosas, fueron acusados de distribuir materiales que contenían llamamientos a una toma violenta del poder.

Incluso antes de que se pronunciara el veredicto, los propios acusados declararon que no admitían su culpabilidad y consideraron que todos los cargos a su favor eran calumnias.

Todos ellos llevan más de tres años y medio en prisión preventiva.

La sentencia aún no es firme y puede ser recurrida ante el tribunal de apelación.

Crónica de un montaje

El colectivo fue detenido en marzo de 2022. Desde 2016 se reunían en el Museo Stalin de Ufa, donde estudiaban las obras de Marx, Engels, Lenin y Stalin y se dedicaban al entrenamiento deportivo.

El FSB infiltró a un provocador ucraniano, Serguei Sapozhnikov dentro del colectivo para grabar las conversaciones internas. Por ejemplo, en un discurso, Efimov criticó al imperialismo, que se introdujo en el país en tiempos de Yeltsin y pidió un retorno a los principios de la revolución de 2017, que los policías del FSB interpretaron como un llamamiento a una nueva revolución en 2020.

Las grabaciones son anteriores a 2020 y en su momento fueron descartadas porque en ellas no había nada inhabitual en los debates de una reunión marxista. Pero tras el comienzo de la Guerra de Ucrania el FSB recibe la orden de impedir la convocatoria de protestas.

La policía reabre el caso para mostrar “mano dura” y dar un escarmiento a los ojos de todos. Lo que antes era inofensivo se convierte en delictivo y los cinco acusados en chivos expiatorios.

(*) https://vkpb.ru/index.php/lenta-novostej

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