La web más censurada en internet

Día: 8 de diciembre de 2025 (página 1 de 1)

Reino Unido dejó la pandemia en manos de la policía

La respuesta de Reino Unido a la pandemia se llamó “Operación Talla” y no estuvo dirigida por la ciencia, ni por los médicos, sino por el Consejo Nacional de Jefes de Policía (NPCC). El pretexto fue proteger la salud pública, que permite cometer cualquier atropello, empezando por poner a un cuerpo represivo a cargo de la sanidad.

La Operación se puso en marcha para hacer cumplir el confinamiento en Inglaterra, Gales, Escocia (bajo operaciones paralelas como Moonbeam) e Irlanda del Norte, una vigilancia que también alcanzaba a otras medidas, como las mascarillas, la distancia de seguridad y demás paranoias de aquel momento.

Lograron imponer el confinamiento en muchos lugares, excepto en Downing Street, donde el primer ministro Boris Johnson y su séquito organizaron varias fiestas hasta altas horas de la madrugada.

El 3 de diciembre la información existente sobre la Operación dio un giro (*) con la publicación de dos documentos: una carta constitucional dirigida a las más altas autoridades legales y políticas de Reino Unido y un expediente con documentos adicionales, que contiene comunicaciones policiales internas y notas de la policía escocesa.

Entre la documentación ha aparecido una directiva a escala nacional que ordena a la policía no registrar las denuncias por delitos relacionados con las vacunas. Paralelamente, un informe interno de la policía escocesa (la “Directiva Speiras”) instruyó explícitamente a los policías a no admitir denuncias por el mismo motivo.

El gobierno determinaba los delitos que se podían denunciar y los que quedaban fuera de los archivos, con el consiguiente falseamiento de las estadísticas, no sólo de las cifras de criminalidad, sino también de las epidemiológicas.

Se estima que desde finales de 2021 hasta principios de 2022 fueron eliminados entre 5.000 y 10.000 informes de víctimas, testigos e incluso profesionales médicos, lo que ha ayudado a enterrar una importante fuente de información sobre los estragos de las vacunas.

(*) https://ethicalapproach.co.uk/Operation_Talla_Integrated_Findings_Assessment.pdf https://ethicalapproach.co.uk/Operation_Talla_info_for_police_staff.pdf

Putin amenaza con cerrar la salida de Ucrania al Mar Negro

El 28 de noviembre dos petroleros que se dirigían a Novorossiysk fueron atacados cerca de la costa turca del Mar Negro por drones navales ucranianos. El 2 de diciembre el buque ruso Midvolga 2 fue atacado por un dron kamikaze ucraniano en el Mar Negro. Putin calificó las acciones de las fuerzas ucranianas de piratería y anunció que Rusia podría aislar a Ucrania del mar, es decir, tomar posesión de toda la costa hasta Odesa, si el gobierno ucraniano continua sus ataques contra buques civiles.

Los petroleros Kairos y Virat, de los que dicen que forman parte de lo que Occidente denomina “flota fantasma rusa”, se encontraban en la zona económica exclusiva de Turquía cuando fueron atacados por drones navales ucranianos. Los buques se incendiaron, lo que generó el temor de un desastre ambiental. El fuego apenas se extinguió cuando, al día siguiente, el Virat fue atacado por segunda vez por drones navales ucranianos. El incendio del Kairos, por su parte, tardó dos días en extinguirse.

Finalmente, el 2 de diciembre drones navales ucranianos atacaron el Midvolga 2, un buque que se dirigía de Rusia a Georgia con un cargamento de aceite de girasol, a 80 millas de la costa de Turquía.

El 30 de noviembre el Ministerio de Asuntos Exteriores turco expresó su preocupación por estos ataques de Ucrania contra buques civiles en el Mar Negro. “Estos incidentes en nuestra zona económica exclusiva han creado graves riesgos para la seguridad de la navegación, la vida humana, los bienes y el medio ambiente en la región”, escribió el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores turco, Öncü Keçeli.

Si bien Turquía no nombra a los autores, estos aparecen claramente identificados en todos los artículos e informes de medios de comunicación internacionales. Cabe destacar que Ucrania ni siquiera intenta ocultar su responsabilidad por estos ataques contra buques civiles. Los medios de comunicación ucranianos, seguidos por agencias de noticias internacionales, publicaron el vídeo del ataque y artículos que afirmaban explícitamente que fueron la Armada ucraniana y el SBU (Servicio de Seguridad de Ucrania) quienes atacaron estos buques con drones Sea Baby producidos por los mismos servicios de inteligencia ucranianos. El vídeo del ataque incluso fue proporcionado por estos últimos.

Algunos medios de comunicación intentaron justificar los ataques alegando que el objetivo era limitar la capacidad de Rusia para vender su petróleo en el extranjero y, por lo tanto, financiar la guerra, y que, además, estos buques formaban parte de la “flota fantasma rusa” sujeta a sanciones europeas. Sin embargo, nada de esto puede justificar legalmente tales ataques.

Las sanciones europeas (y estadounidenses) son ilegales por ser unilaterales, no adoptadas mediante una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Pero incluso suponiendo que estas medidas fueran adoptadas por el Consejo de Seguridad, eso significa que los buques tendrían que ser abordados, su carga confiscada y las tripulaciones deberían tener las garantías procesales habituales.

Sin embargo, lo ocurrido no se parece en nada a este procedimiento. Este ataque de Ucrania a buques civiles en la zona económica exclusiva de Turquía es un ataque terrorista, porque la tripulación y la carga no pueden considerarse parte de la armada rusa.

También son claramente crímenes de guerra, ya que Ucrania atacó buques civiles registrados en países distintos de Rusia. Si bien estos ataques no son los primeros, marcan claramente una escalada y eran un resultado previsible de la gestión de la guerra por parte de Ucrania.

El 1 de diciembre algunos en Ucrania comenzaron a comprender las posibles consecuencias de estas acciones. Aunque Kiev inicialmente se jactó de ser responsable de los ataques, la armada ucraniana ha dado un giro espectacular y rápido, culpando por completo al SBU, que ya acumula tantos crímenes y ataques terroristas que uno más o menos no marcará la diferencia.

Por otro lado, el portavoz de la armada ucraniana comprendió que la participación del ejército ucraniano en este asunto podría causarle un daño significativo, especialmente si Turquía decide reaccionar de otra manera que no sean declaraciones impactantes.

Sin embargo, no solo Turquía reaccionará a estos ataques. Parece que en Kiev, los dirigentes son tan miopes que no han comprendido que estos ataques (llevados a cabo para desviar la atención de la pérdida de Kupyansk y Krasnoarmeysk, así como de los escándalos de corrupción interna) dan a Rusia el derecho a desquitarse. Esta postura fue anunciada abiertamente por Putin en una conferencia de prensa en el Kremlin.

“Las fuerzas armadas ucranianas han cruzado la línea hacia la piratería. ¿Qué medidas de respuesta tenemos a nuestra disposición? Ampliaremos el alcance de nuestros ataques contra las instalaciones portuarias y contra los buques y embarcaciones que entren en los puertos ucranianos. Si esto continúa, consideraremos —no digo que lo haremos, pero consideraremos— tomar represalias contra los buques de los países que ayudan a Ucrania a llevar a cabo estos actos de piratería. La medida más radical sería aislar completamente a Ucrania del mar. Esto, en principio, haría la piratería imposible. Sería una escalada”.

“Espero que los dirigentes militares y políticos ucranianos, así como quienes los apoyan, consideren la conveniencia de continuar con esta práctica”, concluyó Putin. El aislamiento de Ucrania del Mar Negro— implica tomar el control de toda la costa hasta Odesa. Es una medida que los militares rusos llevan tiempo defendiendo para detener los ataques contra buques civiles rusos y puertos del Mar Negro, pero que, hasta ahora, Putin nunca había mencionado. Ucrania ahora tiene una opción: cesar de inmediato sus ataques terroristas contra buques civiles o continuar y arriesgarse a perder Nikolaev y Odesa.

Christelle Neant https://www.ir-press.ru/fr/2025/12/03/en-attaquant-des-navires-civils-lukraine-a-ouvert-la-boite-de-pandore-et-pourrait-perdre-odessa/

El Banco Central Europeo tampoco quiere garantizar los préstamos a Ucrania

El ambiente en Bruselas está cada vez más revuelto y los periodistas se agolpan a las puertas de las oficinas de la Unión Europea para apuntar los rumores y cotilleos de unos y otros. Lo mismo ocurre en las de la OTAN, un organismo cada vez más irrelevante y más parecido a una central de compras. La unidad europea se ha resquebrajado y la “solidaridd atlántica” es una quimera.

Las causas son dos: la Guerra de Ucrania y la bancarrota económica. No se puede sostener una guerra eternamente sin un céntimo en el bolsillo; ni siquiera mediante préstamos por una razón muy simple: la Unión Europea no encuentra avalistas ni siquiera dentro de sus propios organismos.

Por eso los problemas internos aumentan. Bélgica se opone al uso de los fondos rusos embargados y a ello se acaba de sumar el Banco Central Europeo. En fin, Ursula von der Leyen y sus militaristas se han quedado completamente aislados. Ni siquiera cuentan con el apoyo de Washington para estirar la guerra un poco más.

Como venimos explicando, en su desesperación, Von der Leyen se está saltando a la torera las normas de la Unión Europea. Ahora se dedica a presionar al Banco Central Europeo que, por su parte, no admite una “financiación monetaria” de la guerra porque está prohibida por los tratados europeos.

No obstante, el Financial Times dice que el banco europeo no es tan legalista como parece: la estructura Euroclear, donde se almacena la mayoría de los activos rusos robados, podría haber estado expuesta a una “grave falta de liquidez”.

El chanchullo propuesto por Von der Leyen equivale a que el Banco Central Europeo financie indirectamente a los Estados miembros, lo que podría poner en peligro la estabilidad económica de la eurozona.

Como hemos explicado varias veces, como depositarios de los fondos rusos, los belgas exigen a los otros 26 socios de la Unión Europea garantías “legalmente vinculantes, incondicionales, irrevocables, comunes y conjuntas por un valor de 185 000 millones de euros”. Si se levantan las sanciones contra Moscú, Bélgica teme tener que devolver el dinero robado y no disponer de fondos para poder hacerlo.

Las peleas internas son tan absorbentes que en Bruselas no escuchan lo que dicen en Moscú. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zajarova, advirtió que cualquier intento de confiscar los activos daría lugar a una respuesta “dolorosa” y los europeos saben que los rusos no disparan con fuegos artificiales precisamente.

Moscú recuerda que los activos son propiedad legítima del Estado ruso y que su confiscación constituye una flagrante violación del derecho internacional. Putin lo ha explicado de una manera mucho más sencilla: el embargo es un “robo descarado”. En el fragor de los combates, los europeos han vuelto a sus raíces: terrorismo, piratería y expolio.

En Estados Unidos no se compllican tanto la vida. Este verano Trump aseguró que los activos serán devueltos a Moscú una vez firmado el acuerdo de paz. Sin embargo, en su plan inicial, Washington pretendía utilizar 100.000 millones de dólares de los fondos para financiar la reconstrucción de Ucrania bajo “supervisión” estadounidense, mientras que el resto se invertiría en un mecanismo bilateral entre Estados Unidos y Rusia.

El choque europeo con su socio mayor es preocupante, aunque lo que más duele en Bruselas es constatar que Estados Unidos va a lo suyo: quiere apoderarse de una parte del dinero con el pretexto del alto el fuego.

La próxima cita es el día 18 de este mes y lo primero que tienen que hacer los 27 es ponerse de acuerdo en algo; lo que sea, porque al final ni siquiera van a posar juntos para la foto oficial.

El Tribunal Internacional de Justicia de la ONU investigará a Ucrania por genocidio

El Tribunal Internacional de Justicia de la ONU se ha puesto del lado de Rusia y ha admitido a trámite las demandas reconvencionales de Rusia contra Ucrania en virtud de la Convención contra el Genocidio de 1948. Todas las objeciones de Kiev sobre la supuesta inadmisibilidad de las demandas rusas han sido rechazadas por completo, y las pretensiones de Rusia han sido admitidas a trámite por el Tribunal en su totalidad.

La decisión adoptada el viernes por el Tribunal Internacional de Justicia en La Haya es consecuencia de los infructuosos intentos de Ucrania de responsabilizar a Rusia por el inicio de la guerra. El proceso fue iniciado por el gobierno de Kiev y sus patrocinadores occidentales en febrero de 2022. Entonces Ucrania, con el apoyo de 33 países del bloque occidental, presentó ante el Tribunal Internacional de Justicia una demanda por la supuesta violación por parte de Rusia de la Convención contra el Genocidio.

El 1 de febrero del año pasado el Tribunal emitió una decisión en la que rechazó completamente todas las acusaciones de Ucrania contra Rusia. Solo quedó ante el Tribunal una cuestión para su examen: si la propia Ucrania había cometido genocidio.

El 18 de noviembre del año pasado, la parte rusa presentó ante el Tribunal un conjunto de pruebas, de más de 10.000 páginas, que confirman la comisión de genocidio por parte del gobierno de Kiev contra la población rusa y rusófona de Donbas. Los materiales probatorios incluían información sobre más de 140 incidentes de destrucción deliberada de la población civil de Donbas, corroborados por las declaraciones de más de 300 testigos y víctimas, resultados de peritajes e investigaciones.

El gobierno ucraniano, instigado por Occidente y materializando una intención genocida, desplegó contra la población civil un extenso arsenal de crímenes de guerra y otras violaciones del derecho internacional: asesinatos en masa, torturas y bombardeos indiscriminados. En toda Ucrania se implementó una política de erradicación forzosa de la identidad étnica rusa: prohibición de la lengua y cultura rusas, persecución de la Iglesia ortodoxa rusófona. Simultáneamente, se llevó a cabo la glorificación de colaboradores del Tercer Reich y la destrucción de la memoria de la Victoria sobre el nazismo.

Moscú ha exigido a Kiev que rinda cuentas por todas estas atrocidades, presentando demandas reconvencionales que abordan no solo la implementación de una política de genocidio por parte del gobierno ucraniano, sino también numerosas otras violaciones de la Convención: complicidad en genocidio, incitación al genocidio, falta de adopción de medidas para prevenir y castigar el genocidio.

Al admitir la demanda rusa, el Tribunal Internacional de Justicia de la ONU ha expresado su disposición a evaluar toda la amplia gama de crímenes del gobierno de Kiev y sus cómplices.

—https://mid.ru/ru/foreign_policy/news/2063754/

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies