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Mes: noviembre 2025 (página 2 de 11)

La Agencia Espacial Europea se suma a la ‘guerra de las galaxias’

La Agencia Espacial Europea (ESA) es el típìco organismo que periódicamente tiene que recorrerse cada una de las oficinas de Bruselas para que le financien sus presupuestos. Nunca le dan todo lo que pide… hasta este año. Las razones son obvias: el espacio es un teatro de guerra y los 23 estados miembros se han rascado los bolsillos.

El organismo celebra su 50 cumpleaños y quería 22.000 millones de euros para el programa de tres años de 2026 a 2028 y le han entregado más de lo que pedía: 22.100 millones, algo nunca se ha visto en la historia de esta institución.

Es fácil de entender: Ucrania no sería nada sin sus padrinos. Depende de la inteligencia espacial estadounidense y lo mismo ocurriría con Europa si se embarcara en una aventura militar para la que carece de la preparación adecuada.

La ESA podrá continuar impulsando la tecnología de los satélites de observación, que a cada momento toman el pulso de este planeta, apoyando las lanzaderas, especialmente la Ariane 6, y la modernización de la base de Kourou.

Las telecomunicaciones seguras Iris2 de órbita baja también dependen de la ESA, que se embarcará en la preparación de la cuarta constelación más grande de la Unión Europea. Es un servicio de inteligencia óptica militar, al que llaman “Servicio Europeo de Resiliencia”, que cumple la función de unir los satélites de observación ya existentes en una nube común y añadir varios cientos más para tener un flujo de imágenes de la superficie terrestre.

Tres países europeos desembolsan más de la mitad del presupuesto de la ESA: Alemania (5.100 millones de euros), Francia (3.700 millones) e Italia (3.500 millones). España va en cuarto lugar y duplica su participación hasta llegar a los 1.800 millones, mientras Reino Unido rebaja la suya de 1.900 a 1.700 millones.

Canadá es el país no europeo que más aumenta sus aportaciones: un 400 por cien, hasta llegar a los 500 millones de euros.

Pero la suma de las contribuciones no es suficiente para cumplir con una estrategia europea, que aún está por definir, es decir, que los socios están poniendo mucho dinero, pero aún no saben en qué lo van a gastar exactamente.

Juicio en Londres por la prohibición de Acción Palestina

Ayer un tribunal británico comenzó a examinar el recurso de apelación contra la decisión del gobierno laborista de prohibir Acción Palestina, que en julio fue calificada como “organización terrorista”, lo que ha llevado a la detención de más de 2.000 personas que han expresado su apoyo al grupo de solidaridad.

La decisión de prohibir este movimiento fue considerada “desproporcionada” por el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y criticada por el Consejo de Europa. En Reino Unido también ha revivido el debate sobre los derechos y las libertades fundamentales.

Huda Ammori, cofundadora de Acción Palestina, ha recurrido la prohibición, que coloca al colectivo al mismo nivel que Al Qaeda, Hezbollah o el IRA.

En el primer día de juicio la defensa denunció que la prohibición es contraria a la “larga tradición” de defender la desobediencia civil en Reino Unido, “una tradición honorable tanto en nuestra ley como en cualquier democracia”.

Unos cuarenta partidarios del grupo se habían reunido frente al tribunal, ondeando banderas palestinas. Varios de ellos, que sostuvieron un cartel “Me opongo al genocidio. Apoyo a Acción Palestina” fueron detenidos por la policía. Desde julio varios miles de personas se han manifestado en repetidas ocasiones contra la prohibición del colectivo.

Al menos 2.300 de ellos han sido detenidos, según la asociación Defend Our Jurys que organiza las convocatorias. Hasta el 20 de noviembre, 254 personas habían sido acusadas de apoyar a una organización terrorista, según la policía. En su mayoría corren el riesgo de pasar hasta seis meses de cárcel en virtud de la ley antiterrorista.

El gobierno laborista quiere imponer una definición arbitraria y demasiado amplia de lo que es el “terrorismo”. En julio el Ministerio del Interior argumentó que Acción Palestina se había embarcado en una “campaña cada vez más intensa” que resultó en “una degradación deliberada significativa, incluida la infraestructura de seguridad nacional de Reino Unido, así como la intimidación, la supuesta violencia y lesiones graves”.

Al frente del Ministerio del Interior, Yvette Cooper dijo en julio que algunas personas que apoyan la Acción Palestina “no sabían la verdadera naturaleza de la organización”.

Un portavoz de Defend Our Juries denunció “un abuso del poder autoritario cuyo único propósito es proteger a Israel, las empresas de armamento que alimentan el genocidio y los ministros del gobierno que han sido tan vergonzosamente cómplices de este genocidio”.

Creada en 2020, Acción Palestina se presentó en su sitio web (cuyo acceso ahora está bloqueado) como un “movimiento de acción directa comprometido para poner fin al apoyo mundial al régimen genocida y de apartheid de Israel”.

Se dirigió principalmente a empresas de armamento, incluido el grupo israelí Elbit Systems. El gobierno laborista de Keir Starmer lo clasificó como “organización terrorista“ a principios de julio después de una intrusión en una base de la Fuerza Aérea Británica, cuyos daños se estimaron en casi 8 millones de euros, según una factura de la fiscalía que provoca carcajadas.

En los tribunales, el gobierno tendrá que demostrar que la prohibición de Acción Palestina no es desproporcionada con respecto al derecho a la libertad de expresión garantizado por el Convenio Europeo de Derechos Humanos.

“Estamos muy preocupados porque […] si la calificación [de Acción Palestina como organización terrorista] se considera proporcionada, allanará el camino para el uso de tales medidas por parte de futuros gobiernos contra otros grupos que utilizan la acción directa”, dijo un portavoz de Amnistía Internacional.

El recurso no repercutirá sobre los juicios contra los militantes acusados de reivindicar las acciones cometidas por el colectivo antes de la prohibición. Seis de ellos están actualmente siendo juzgados por “robo agravado”, acusados de entrar en las instalaciones de Elbit Systems, cerca de Bristol, en el sur de Inglaterra en agosto del año pasado.

El legado político de Dick Cheney: una carnicería espantosa

El 3 de noviembre Dick Cheney murió a los ochenta y cuatro años. Cuando reflexionamos sobre su legado, estamos obligados a reconocer los millones de vidas que acortó, como las de las mujeres y los niños irakíes que fueron atados y asesinados en 2005. Son parte del legado, que incluye toda una vida de defensa de los peores crímenes del estado de seguridad nacional de Estados Unidos.

El 15 de marzo de 2006 Estados Unidos llevaba casi tres años en su segunda Guerra de Irak. Después de más de una década de sanciones brutales y bombardeos continuos, en la primavera de 2003, Estados Unidos inició una invasión a gran escala de un país de Oriente Medio rico en petróleo. La invasión fue una violación flagrante del derecho internacional. Después de derrocar al gobierno baasista de Irak, un ex aliado de Washington, Estados Unidos y sus compinches, de nuevo, comenzó una prolongada ocupación militar. El asunto neocolonial fue particularmente brutal. Tal es la naturaleza de tratar de imponer su presencia por la fuerza militar a un pueblo que no lo desea y está dispuesto a usar la fuerza para oponerse a ella.

El 15 de marzo los soldados se acercaron a la casa de Faiz Harrat Al Majmai, un campesino irakí. Supuestamente estaban buscando a un individuo responsable de la muerte de dos soldados estadounidenses y un facilitador del reclutamiento de Al Qaeda en Irak. En la versión contada por las tropas estadounidenses, alguien de la casa disparó contra los soldados que se acercaban, lo que provocó una choque de veinticinco minutos. Finalmente, los soldados entraron en la casa, matando a todos los residentes.

Esto incluyó no solo a Al Majmai, sino a su esposa; sus tres hijos, Hawraa, Aisha y Husam, que tenían entre cinco meses y cinco años; su madre de setenta y cuatro años, Turkiya Majid Ali; y dos sobrinas, Asmaa Yousif Maaruf y Usama Yousif Maaruf, que tenían cinco y tres años. Una autopsia realizada al difunto “reveló que todos los cadáveres fueron disparados en la cabeza y esposados”. Después de masacrar a la familia, los soldados estadounidenses convocaron un ataque aéreo, destruyendo la casa. La supuesta razón para el bombardeo fue para encubrir la evidencia de las ejecuciones extrajudiciales.

Las diez vidas tomadas ese día, incluidos los niños esposados y tiroteados a quemarropa en la cabeza, son parte de los 4,5-4,7 millones de personas que perdieron la vida en las zonas de guerra posteriores al 11 de septiembre. Esto incluye no solo Irak, sino también Afganistán, Siria, Yemen y Pakistán. Es imposible resumir la “guerra contra el terrorismo” y su colosal número de víctimas humanos a una persona. Pero cuando se trata de sus arquitectos, un nombre sobresale por encima del resto: Dick Cheney.

Una vida al servicio de la seguridad nacional

La mayoría de los relatos de la política de Cheney se centran en su creencia en los poderes expansivos del poder ejecutivo, con un papel reducido para el Congreso. Si bien eso es cierto, la fidelidad final de Cheney fue a la burocracia de la seguridad nacional que había hecho metástasis dentro del poder ejecutivo. Las intervenciones de Cheney fueron en nombre del poder ejecutivo para lanzar guerras en el extranjero y llevar a cabo la vigilancia dentro del país.

Al principio de su carrera, Cheney fue testigo de los intentos de contención. Las revelaciones de que Richard Nixon había establecido una unidad secreta de espionaje llamada “fontaneros de la Casa Blanca” para, primero, perseguir al denunciante Daniel Ellsberg y luego irrumpir en las oficinas del Comité Nacional Demócrata en el Hotel Watergate, obligaron a Nixon a dimitir. Supuso un revés temporal para el estado de  la seguridad.

El programa de espionaje personal de Nixon estaba compuesto por veteranos del estado de la seguridad nacional e imitaba sus tácticas. El escándalo de Watergate estalló junto con los de la vigilancia del FBI y la CIA de los movimientos contra la guerra y los derechos civiles. Millones de estadounidenses participaron en ambos movimientos, solo para descubrir que su gobierno consideraba su conducta digna de husmear. Esto disminuyó enormemente la confianza en el leviatán de la seguridad nacional.

La represión de la Guerra Fría había puesto la política de seguridad nacional de Estados Unidos más allá del ámbito de la crítica y la desilusión generalizada con la Guerra de Vietnam asesina, inmoral y desastrosa significaba que su futuro estaba en cuestión. Mientras el estado de seguridad nacional vivía, las consecuencias de Watergate y Vietnam colocaron su poder en su nive más bajo, al menos temporalmente.

Cheney trató de combatir estas restricciones. Como jefe de personal de la Casa Blanca para el presidente Gerald Ford, Cheney hizo cambios escritos a mano en un informe sobre las actividades de la CIA. El editor de Cheney cambió la descripción de la vigilancia nacional de la CIA de “ilegal” a “inapropiada”. Si bien Cheney no pudo evitar los controles impuestos al estado de seguridad nacional, se negó a renunciar a su lucha.

El congresista del apartheid

En 1978 Cheney fue elegido congresista y votó en contra de las sanciones contra Sudáfrica por al apartheid, en una resolución no vinculante que pedía la liberación de Nelson Mandela. El voto llevó a John Nichols a llamar a Cheney “el congresista del apartheid”. Durante las elecciones de 2000, los votos de Cheney sobre Mandela se convirtieron en un punto de controversia. Lejos de admitir el error, Cheney defendió su voto, explicando que el Congreso Nacional Africano era visto en ese momento como “terrorista”.

En el Congreso, Cheney era el miembro de alto rango republicano en una investigación de la Cámara de Representantes sobre el escándalo Irán-Contra. A principios de los años ochenta, el gobierno de Reagan fue sorprendido minando los puertos de Nicaragua. Aquel claro acto de guerra fue llevado a cabo por la CIA, a quien Ronald Reagan había prometido “desatar” mientras se postulaba para presidente.

Dentro de sus esfuerzos para derrocar al gobierno sandinista de Nicaragua, la CIA trabajó con los “Contras”. Apodados luchadores por la libertad por la Casa Blanca de Reagan, los Contras eran una fuerza terrorista. Dirigieron deliberadamente infraestructura civil como centros de alfabetización y clínicas de salud para socavar los esfuerzos sandinistas para mejorar la vida de los nicaragüenses. Temiendo que la guerra secreta de Reagan pudiera convertirse en otro Vietnam, el Congreso aprobó una serie de enmiendas presupuestarias conocidas como “enmienda Boland” para impidedir el envío de armas a la Contra con el fin de derrocar al régimen nicaragüense. Se hicieron varios esfuerzos para continuar el suministro de armas a la Contra, incluso a través de redes de financiación privadas, ignorando el narcotráfico de la Contra.

Pero el gobierno de Reagan casi implosiona cuando dirigentes clave fueron sorprendidos vendiendo armas a Irán y utilizando los ingresos para financiar los Contras en violación de la “enmienda Boland”. En el informe de Cheney, los proscritos no eran quienes habían armado la campaña terrorista de los Contras, sino el Congreso, que había tratado de limitar la guerra encubierta del gobierno de Reagan.

Cheney dejó el Congreso para servir como secretario de Defensa de Geoge H. W.Bush. En ese cargo, Cheney supervisó la invasión estadounidense de Panamá, completamente ilegal, violando tanto el derecho internacional como la Constitución de Estados Unidos. Mató a 3.500 panameños. El pretexto oficial era que Estados Unidos había acusado al dirigente de Panamá, Manuel Noriega, por tráfico de drogas e invadió el país para secuestrarlo y llevarlo a una sala de audiencias de Miami. Noriega era un antiguo sicario de la CIA. Y no era el único ex aliado estadounidense con el que Cheney tendría que luchar como secretario de defensa.

La Guerra de Irak

A lo largo de los años ochenta, Estados Unidos armó a Saddam Hussein contra Irán, incluso cuando utilizaba armas químicas. En 1990 Saddam volvió a la guerra con uno de sus vecinos, esta vez Kuwait. Hay evidencia que sugiere que erróneamente el dirigente irakí creía que Estados Unidos haría la vista gorda de la agresión. Pero Kuwait, a diferencia de Irán, era un aliado de Estados Unidos que, pasando por encima del Consejo de Seguridad de la ONU, lanzó una guerra contra Irak.

Estados Unidos fue mucho más allá de expulsar a Irak de Kuwait. Participó en un bombardeo masivo de Irak, claramente dirigido a la infraestructura civil. La ONU describió el bombardeo como “cercano al apocalipsis”. Con Irak incapaz de purificar el agua, procesar aguas residuales o regar cultivos, la ONU descubrió que el bombardeo había reducido el país a una “edad preindustrial”.

Durante la guerra, Estados Unidos lanzó dos bombas de “precisión” de dos mil libras en el refugio de Amiriyah. Este ataque contra un refugio aéreo civil sin uso militar causó la muerte de 408 civiles que se habían refugiado del bombardeo apocalíptico de su país. Cuando los soldados irakíes se retiraron de Kuwait, Estados Unidos los bombardeó en lo que se conoció como la “Carretera de la Muerte”. Las imágenes de humanos carbonizados se convirtieron en algunos de los más impactantes de la guerra. Como secretario de Defensa, Cheney fue responsable de estos crímenes.

Con una carrera tan ignominiosa como la de Cheney, es imposible no pasar por alto algunas atrocidades. Pero vale la pena mencionar un último momento durante su mandato como secretario de Defensa que se omite con demasiada frecuencia. Durante mucho tiempo acusaron a Estados Unidos de entrenar a los militares y escuadrones de la muerte latinoamericanos en tortura y otras violaciones de los derechos humanos. Las acusaciones provocaron una investigación oficial. Un informe clasificado, titulado como “Material Inapropiado en los Manuales de Entrenamiento de Inteligencia en Español”, confirmó que los materiales de adiestramiento de Estados Unidos instruyeron violaciones claras de la ley.

El informe fue entregado al secretario de Defensa, Cheney. Una copia obtenida por el Archivo de Seguridad Nacional contiene el sello “SECDEF HA VISTO”. No sería el último escándalo de tortura en el que jugaría un papel.

El hombre que dirigía el espectáculo

Después de su mandato como secretario de Defensa, Cheney pasó el resto de los años noventa fuera de los cargos públicos. Pero dos aspectos de su carrera durante este tiempo serían premonitorios. Se convirtió en director de Halliburton, una empresa de servicios petroleros que más tarde recibiría una serie de contratos relacionados con la Guerra de Irak cuando Cheney era vicepresidente.

También sería uno de los fundadores del Proyecto para un Nuevo Siglo Americano. El grupo de expertos presionó por la promoción agresiva de la hegemonía estadounidense y la acumulación de fuerza militar. El Proyecto lamentaba que muchos de sus objetivos llevarían mucho tiempo lograrlos en “ausencia de algún evento catastrófico y catalizador, como un nuevo Pearl Harbor”. Mientras que el Proyecto para un Nuevo Siglo Americano abogó por una visión agresiva de la política exterior de Estados Unidos, centró su atención en un país en particular: Irak.

Irak se convertiría en el foco central del gobierno de George W. Bush. Un mes después de que los manifestantes gritaran “Salve al ladrón”, arrojaron huevos contra la limusina de Bush, que expandió dramáticamente el bombardeo estadounidense de Irak. La escalada de la guerra aérea más larga de Estados Unidos desde Vietnam ocurrió dos años completos antes del inicio oficial de la guerra de Irak y siete meses antes de los ataques del 11 de septiembre.

El 11 de setiembre

Mientras Irak estaba claramente en la mira del gobierno de Bush, ocurrió el asesinato de casi tres mil estadounidenses el 11 de septiembre de 2001, lo que allanaría el camino para la guerra más grande y largamente buscada. Cheney jugó un papel importante. Había sido recuperado por Bush para ayudarlo a seleccionar a un compañero de carrera y terminó convirtiéndose en el candidato a la vicepresidencia. Después de unas elecciones que casi con seguridad fueron manipuladas, Bush y Cheney llegaron a la Casa Blanca rechazados por la mayoría de los estadounidenses en las urnas.

El 11 de setiembre Bush estaba en Florida para una sesión de fotos. Después de que un segundo avión golpeara el World Trade Center, fue llevado en el Air Force One. Con el comandante en jefe volando alrededor del espacio aéreo estadounidense, Cheney dio la orden de derribar el vuelo 93 de United Airlines, uno de los aviones secuestrados restantes. En el momento en que se dio la orden, los pasajeros ya se habían rebelado, tratando de tomar el avión de los secuestradores con la intención de usarlo como un arma. Como resultado de este heroísmo, el avión se estrelló, matando a todos a bordo, antes de que pudiera usarse para atacar a otro objetivo.

Si bien la orden de derribo de Cheney fue en última instancia innecesaria, es indicativo de su papel inusual en la guerra contra el terrorismo. Por lo general, el vicepresidente no toma tales decisiones militares. Pero después de los ataques, Cheney se convertiría en el vicepresidente más poderoso de la historia. Cheney usó ese poder para presionar en favor de la guerra contra Irak, que se basó en dos grandes mentiras, que Cheney promovió. Primero, que Irak poseía armas de destrucción masiva. En segundo lugar, que Irak estuvo involucrado en los ataques del 11 de septiembre. La segunda mentira fue particularmente absurda. El gobierno baasista de Saddam, aunque brutal, no tenía nada en común con los yihadistas de Al Qaeda, responsables de los ataques asesinos. Si algún gobierno había ayudado a Al Qaeda, era Arabia Saudí.

Sin embargo, Arabia Saudí era un aliado estadounidense principal y socio comercial de la familia Bush. Al mismo tiempo que se fabricaba evidencia sobre Irak, el gobierno de Bush estaba bloqueando cualquier investigación sobre el posible papel saudí.

La expansión del poder ejecutivo

La guerra de Irak se lanzó con una horrible campaña de bombardeos aéreos, conocida como “Shock and Awe”, y continuó con una ocupación sangrienta y prolongada. Pero Irak no fue el único crimen de Cheney después del 11 de septiembre. Cheney había adoptado durante mucho tiempo una teoría expansiva del poder ejecutivo. Y después del 11 de septiembre, explotó la tragedia para tratar de promulgar las teorías que había discutido durante mucho tiempo. Cheney fue fundamental para impulsar las afirmaciones de que, como comandante en jefe, el presidente de Estados Unidos podría detener a cualquier persona, incluidos los ciudadanos estadounidenses, sin ninguna autorización judicial. Apoyó un programa de la CIA de desapariciones forzadas y torturas que recuerdan el terror de Estado de las dictaduras fascistas o militares.

Además de tener el poder de la guerra para secuestrar y detener a cualquiera, Cheney también creía que la autoridad del comandante en jefe del ejecutivo le daba el poder de espiar a cualquiera. A raíz de Watergate y las revelaciones sobre el espionaje a Martin Luther King y otros militantes, hubo un intento serio de limitar la vigilancia de la seguridad nacional. Para lograr este fin, el Congreso aprobó la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA). La ley no defendía las libertades civiles; permitía a un tribunal secreto autorizar la escucha electrónica de los estadounidenses. Pero para Cheney y otros halcones de la seguridad nacional de línea dura, fue una afrenta intolerable colocar límites a la autoridad del presidente para llevar a cabo escuchas telefónicas de seguridad nacional.

Al mismo tiempo, el gobierno de Bush estaba haciendo que el Congreso enmendara la FISA para permitir una mayor vigilancia. En secreto estaban elaborando un programa de espionaje completamente fuera de la FISA. La FISA, cabe señalar, no era una mera sugerencia; creó prohibiciones penales de las escuchas telefónicas sin orden judicial. Este régimen de vigilancia penal fue apodado el Programa de Vigilancia del Presidente, pero podría haber sido el Programa de Vigilancia del Vicepresidente.

El programa fue una creación de Cheney, su jefe de personal, David Addington, y el director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) Michael Hayden. La versión firmada por Bush fue redactada principalmente por Addington. Aunque el programa es infame por permitir que la NSA intercepte sin autorización a los estadounidenses comunicaciones en el extranjero, según lo diseñado por Addington, originalmente permitía la intervención de llamadas puramente domésticas. Incluso el halcón de la vigilancia Hayden pensó que eso era demasiado lejano y se negó a implementar esa parte. Se eliminó de las reautorizaciones posteriores.

A lo largo de los años, el programa se ha justificado de numerosas maneras mediante argumentos legales, pero la justificación inicial y más radical provino directamente del plan de Cheney. Las escuchas telefónicas se justificaban por el poder del presidente como comandante en jefe. El hecho de que la FISA las hubiera criminalizado era irrelevante; la verdadera violación de la ley fue el intento de la FISA de controlar al presidente. Esto reflejaba la lógica que Cheney esgrimió durante el caso Irán-Contra como miembro del Congreso.

Además de las guerras de agresión, los encarcelamientos indefinidos y las torturas, la “guerra contra el terrorismo” también normalizó los asesinatos. Técnicamente están prohibidos por decreto, aunque el decreto no define los asesinatos, y debido a un razonamiento jurídico enrevesado y a un juego de palabras, se ha vuelto redundante en la práctica, aunque sigue vigente en teoría. Esta medida refleja el programa de asesinatos de Israel, eufemísticamente denominado “asesinatos selectivos”, en parte para eludir las prohibiciones internacionales sobre las ejecuciones extrajudiciales.

Es difícil de imaginar hoy, pero antes del 11-S, el gobierno de Bush se opuso inicialmente a los asesinatos de dirigentes palestinos por parte de Israel. Hubo un disidente. Cheney rompió públicamente con la postura oficial del gobierno, respaldando los asesinatos israelíes. Durante la “guerra contra el terrorismo”, el gobierno de Bush, con la ayuda de la experiencia técnica y los argumentos legales israelíes, apoyó oficialmente los asesinatos selectivos. Ya fueran perpetrados por fuerzas especiales o drones mecanizados, los asesinatos se convertirían en el sello distintivo de la “guerra contra el terrorismo” eencabezada por Estados Unidos.

Cheney dejó tras de sí la carnicería y la muerte

La última aparición pública de Cheney fue quizás la más extraña. Surgió como un oponente de Trump y llegó a respaldar la fallida candidatura presidencial de Kamala Harris. En una de las maniobras más torpes en la historia de las elecciones, la campaña de Harris promocionó abiertamente el apoyo de Cheney y otros republicanos de la línea dura. Si bien la campaña de Harris tuvo dificultades para ganarse el apoyo de votantes clave debido a su negativa a romper con el apoyo de Biden al genocidio israelí, buscó superar a Trump en su postura agresiva.

La oposición de Cheney a Trump ha permitido a algunos tratar de rehabilitarlo de manera reprensiva como defensor de la democracia. Nada podría estar más lejos de la verdad. Cheney ascendió a vicepresidente como resultado de unas elecciones fraudulentas. Una vez en el poder, sus ataques a la democracia solo empeoraron. Explotando la tragedia del 11 de septiembre, rompió casi todas las normas democráticas para promulgar un régimen de políticas autoritarias y asesinas. No solo fue la figura más destructiva para la democracia estadounidense en el siglo XXI: dejó atrás la carnicería humana y la muerte en todo el mundo.

No solo es responsable de sus ataques a la democracia, sino que hay líneas sólidas entre él y Trump. La primera campaña de Trump estuvo marcada por llamamientos a la vigilancia de las mezquitas, el apoyo a la tortura, la escalada de las guerras aéreas en Oriente Medio y el asesinato de represalias de las familias “terroristas”. ¿Puede alguien argumentar seriamente que estas no son las extensiones lógicas de la guerra de Cheney contra el terrorismo?

En el segundo mandato de Trump, ha reclamado el derecho a bombardear países sin autorización del Congreso, ha etiquetado como “terroristas” a los opositores autóctonos para aprovechar el vasto aparato de vigilancia antiterrorista de la nación, ha llevado a cabo asesinatos de presuntos traficantes de drogas y claramente está buscando un cambio de régimen contra el gobierno de Venezuela. Estas son las políticas que Cheney pasó su vida defendiendo. Trump incluso logró el sueño a largo plazo de Cheney de bombardear Irán.

El mayor peligro de Trump para nuestra democracia proviene del poder ejecutivo descontrolado acumulado en el estado de seguridad nacional que Cheney pasó su vida construyendo. Según Cheney, el gobierno de Estados Unidos no solo podría detener a un ciudadano estadounidense sin una orden judicial, sino también sin recurrir a los tribunales o una posible intervención del Congreso. Al igual que Cheney, es casi seguro que Trump saliva ante la idea de llevar a cabo tales políticas.

Si bien es discutible el papel que jugaron las falsas posturas antibélicistas de Trump o la cinica manipulación del respaldo de Cheney a Harris en su victoria electoral del año pasado, no hay duda de que la victoria electoral de Barack Obama en 2008 fue en gran parte un rechazo a la guerra de Cheney contra las políticas terroristas. Sin embargo, a pesar de llevar esta indignación popular a la Casa Blanca, Obama cimentó y expandió muchas de estas políticas, incluida la vigilancia sin orden judicial de la NSA y los asesinatos mundiales.

Que los presidentes continúen las políticas más oscuras de Cheney habla quizás de su legado más preocupante: es en gran medida el mundo que Dick Cheney hizo que sigamos viviendo.

Chip Gibbons https://jacobin.com/2025/11/cheney-war-terror-iraq-trump

‘Los combustibles fósiles son un regalo de dios’

Del 10 al 21 de noviembre se ha celebrado la COP30 en Belén, Brasil, una gigantesca reunión con casi 70.000 participantes. Significa que las conferencias climáticas tienen ya 30 años de historia, con muchas frases, declaraciones solemnes, compromisos ambiciosos y fracasos más que abolutos, como cabía suponer: desde la Cumbre de la Tierra que inició el proceso de descarbonización, las emisiones de CO2 han aumentado un 65 por cien.

COP significa Conferencia de las Partes. Es una reunión anual de los Estados que han ratificado el Convenio de la ONU sobre el Cambio Climático, aprobado en 1992 en Rio de Janeiro para reducir las emisiones de CO2.

En 1997 el Protocolo de Kioto fue histórico. Por primera vez se acordó que el cambio climático era un drama mundial, que necesitaba de normas internacionales vinculantes y, en definitiva, de un “gobierno mundial”.

A pesar de haberlo negociado, el gobierno Clinton-Gore de Estados Unidos, entonces el mayor emisor del mundo, se negó a ratificar el tratado.

El primer compromiso fue la reducción de las emisiones en un 5,2 por cien para los países industrializados para el período 2010-2012 que, como cabía esperar, nunca se cumplió porque los compromisos climáticos nunca han sido más que eso, brindis al sol, las típicas leyes que no se cumplen porque no se aprueban para ser cumplidas, sino para adornar el escaparate.

Hace apenas unos años la Agencia Internacional de la Energía anunció un “pico” inminente en la demanda de combustibles fósiles. No aciertan nunca: a pesar de los ambiciosos objetivos climáticos internacionales y la promesa de una rápida transición energética, la demanda mundial de combustibles fósiles no ha disminuido, sino que continúa aumentando.

La creciente demanda de energía de la economía mundial choca directamente con las expectativas verdes y el llamado “pico del petróleo”. Lejos de reducirse, entre 1990 y 2010 las emisiones aumentaron un 32 por cien. El consumo mundial de combustibles llamados “fósiles” ha seguido aumentando. Suponen casi el 87 por cien de la energía que mueve el mundo.

Las previsiones anteriores han quedado obsoletas. Actualmente las energías renovables no están reemplazando a las fuentes convencionales, sino que las complementan. Si bien la energía solar y eólica se están expandiendo masivamente, esto no es suficiente para satisfacer la creciente demanda energética mundial.

El presidente brasileño, Lula, es el típico hipócrita que firma todas las declaraciones seudoecologistas que le ponen encima de la mesa, al mismo tiempo que autoriza la exploración petrolera en la parte brasileña de la Guayana, frente a la costa del río Amazonas. La retórica va por un ado y la realidad por otro muy distinto.

El año pasado, en la inauguración de la COP29 en Bakú, el presidente azerbaiyano Ilham Aliyev, declaró que “los combustibles fósiles son un regalo de dios”. Esta declaración reflejaba el fin de una era, en la que la ONU ha hecho el ridículo durante 30 años.

Es lógico que los jefes de Estado ya no acudan a este tipo de cumbres climáticas, salvo que estén en periodo electoral y necesiten salir por la televisión para recaudar votos. Dejan la tarea a los ministros de medio ambiente, que para eso los nombran.

Con el tiempo, en este tipo de eventos se ha ido colando, poco a poco, la energía nuclear, que antes estaba muy mal vista por las organizaciones verdes. Si se trata de descabonizar, nada mejor que construir centrales nucleares. En Dubai, en paralelo a la COP, se celebró una conferencia para revitalizar la energía nuclear.

Incluso han comenzado a oirse voces contra la decarbonización, algo normal cuando una cumbre seudoecologista se celebra en Bakú, el centro petrolífero mundial por excelencia. En Varsovia, en medio de una COP, se celebró otra reunión paralela para promover la minería del carbón porque una de las máximas prioridades del mundo sigue siendo una energía barata y abundante.

Crece la tensión entre Kallas y los eurodiputados a puerta cerrada

La negativa de Bélgica a cooperar con el plan europeo para saquear los activos rusos congelados aumenta las tensiones en el interior de las instituciones, especialmente con Kaja Kallas, que presiona para completar el expolio.

No hay nada mejor y más sencillo que “ayudar” a alguien con dinero ajeno, piensa la inepta de Kallas.

“La alta diplomática de la Unión Europea defendió enérgicamente la propuesta durante una reunión privada con eurodiputados del PPE [Partido Popular Europeo] en Estrasburgo, lo que enfureció profundamente a varios de ellos”, comenta Euractiv (*).

“El eurodiputado belga Wouter Beke reiteró la preocupación del primer ministro Bart De Wever sobre los inaceptables riesgos legales y financieros que Bélgica afrontaría si se concediera un préstamo de 140.000 millones de euros a Ucrania”, añade. “Esta sigue siendo la opción preferida de Kallas y la Comisión para apoyar a Ucrania el próximo año”.

Kallas “preguntó por qué Bélgica estaba tan preocupada. ¿A qué tribunal recurriría Rusia? ¿Qué juez fallaría a su favor?”, con la típica candidez de quien no sabe contar con los dedos de una mano. Cualquier tribunal europeo le dará la razón a Rusia que, por lo demás, no necesita pleitos pera recuperar su dinero. ¿No han vito su arsenal?

“Kallas también estableció un paralelismo con la obligación de Irak de pagar más de 50.000 millones de dólares en reparaciones a Kuwait tras la invasión de 1990”, continua relatando Euractiv.

Otro participante describió a Kallas como “muy condescendiente” en sus comentarios sobre la postura de Bélgica, mientras que un tercero calificó su tono de “increíble”. Un eurodiputado no belga resumió el sentimiento general con una simple frase: dejen de quejarse. Otro eurodiputado insistió en que se limitaba a exponer los hechos. Kallas también mencionó su ascendencia estonia, insinuando que entendía a Rusia mejor que los belgas.

“Tras presentar a los dirigentes una propuesta aún imperfecta el mes pasado, inspirada por Friedrich Merz, la Comisión aún no ha llegado a un acuerdo que alivie los temores belgas. Kallas presidirá una videoconferencia de ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea para debatir un plan de paz para Ucrania, durante la cual se espera que se aborde la cuestión del préstamo”, concluyó Euractiv que, como ven, confunde un atraco con un crédito.

Cada vez está más claro que Kallas vive en un universo paralelo. En sus últimas declaraciones asegura que «la idea de que Ucrania [la guerra] está perdiendo es completamente falsa”. Los demás tenemos una imaginación muy calenturienta.

(*) https://www.euractiv.com/news/rapporteur-kallas-asks-whats-belgiums-problem/

Estados Unidos quiere controlar el gasoducto NordStream para sus propias necesidades

En noviembre del año pasado anunciamos que el especulador estadounidense Stephen P. Lynch quería comprar el gasoducto NordStream, si salía a subastaba en el juicio que se iba a iniciar en Suiza contra el operador por quiebra.

En mayo el tribunal suizo aprobó la venta. Una empresa, Pyrit Energy AG, quiere adquirirla, según ha anunciado su director, Ralph Niemeyer, quien ha afirmado que su oferta es la mejor solución y que ha negociado la transacción con el director de Gazprom, Alexei Miller.

Aunque no esté en funcionamiento, el interés por el gasoducto crece por momentos. Pyrit cuenta con obtener la aprobación de los 27 para transportar el gas ruso, a pesar de que en octubre el Consejo de la Unión Europea aprobó un plan para bloquear las importaciones de combustible ruso. El acuerdo se ejecuta a través de Dubai, el centro mundial de compensación de hidrocarburos.

No es una casualidad que repentinamente la policía alemana emitiera órdenes de detención contra tres saboteadores del servicio secreto ucraniano y cuatro buzos militares por la voladura del gasoducto.

El humor ha cambiado y hasta en Polonia se escuchan afirmaciones muy sorprendentes. El exministro de Asuntos Exteriores, Jacek Chaputowicz, declaró que la mejora de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Rusia podría conducir a la reconstrucción del NordStream. “Los europeos comprarán ese gas. Creo que nosotros también. Porque simplemente será legalizado por Estados Unidos, nuestro principal aliado”, declaró Chaputowicz a la radio RMF24.

Quizás ya esté todo en marcha. Este verano Lynch, que es un estrecho colaborador de Trump, pagó la deuda de las operadoras del NordStream a sus acreedores. Lynch también intenta comprar el gasoducto, pero cuidado; el plan es muy diferente: no se trata de transportar gas ruso a Europa. Hay quien cree que lo que pretende Estados Unidos es impedir el acceso de China al gasoducto.

Por supuesto, las operaciones de Lynch están vinculadas a un acuerdo de paz en Ucrania. Pero el gasoducto interesa en cualquier circunstancia… también a Estados Unidos, que no tiene suficiente combustible para poner en marcha los centros de datos de la inteligencia artificial.

Aunque Estados Unidos es el principal productor mundial de gas, con un billón de metros cúbicos, el consumo interno y México devoran 900.000 millones de metros cúbicos. En otras palabras, las gigantescas inversiones previstas para la inteligencia artificial en Estados Unidos también dependen… del gas ruso.

Para que lo entiendan los “genios” de Bruselas: el paquete número 19 de sanciones contra es una estupidez; los intentos de bloquear las exportaciones de gas ruso están condenadas al fracaso. La única duda es si la tubería llegará a Alemania o dejarán pasar otra oportunidad.

Seguimos a la expectativa: la empresa que operaba el gasoducto NordStream era mitad rusa y mitad alemana; ahora veremos si la empresa que lo compre será mitad rusa y mitad estadounidense, es decir, si Europa vuelve a quedarse fuera de juego.

Estados Unidos contra Venezuela: una guerra de nervios

El domingo Maduro celebró su 63 cumpleaños en medio del despliegue naval estadounidense en el Mar Caribe. Los noticiarios dicen que Estados Unidos está a punto de atacar a Venezuela. Reuters anuncia que la Marina de Guerra estadounidense está lista para lanzar una “nueva fase de operaciones” en los próximos días (1).

La concentración naval, encabezada por el portaaviones Gerald R. Ford, es impresionante, tanto que más bien parece el rodaje de una película de acción. Estados Unidos quiere intimidar a Venezuela. El 14 de noviembre Trump declaró que ya tenía tomada la decisión, pero sin concretar nada (2).

El ejército estadounidense ha presentado varias opciones, que incluyen continuar los ataques contra objetivos marítimos o extenderlos a objetivos terrestres, que la Casa Blanca atribuiría posteriormente a “terroristas” y “narcotraficantes” para justificarse.

Es el estilo Hezbollah. Maduro y algún dirigente podrían ser el blanco de los ataques. Otra opción sería lanzar una operación militar a gran escala para derrocar al gobierno venezolano, lo que no parece probable.

Mientras tanto, ambas partes negocian en secreto, reconoce el New York Times (3). Pero Estados Unidos no sabe negociar sin amenazar; es consustancial al imperialismo: nunca se negocia en un plano de igualdad.

Dice el New York Times que el presidente venezolano les ofreció dimitir en los próximos dos años si se garantizaba su seguridad, o sea, que quería marcharse con el rabo entre las piernas, pero Washington se negó.

Para echar más leña al fuego, la Marina de Guerra estadounidense inicia maniobras militares con un minifundio local dispuesto a ajercer de lacayo y cómplice: Trinidad y Tobago. Todo forma parte de un espectáculo excesivamente mediático para ser real.

Ante tal esperpento no cabe olvidar que la famosa oposición venezolana ha hecho mutis por el foro, como buenos actores de reparto en esta gran superproducción. Ya nadie se acuerda de monigotes como el “expresidente” Guaidó y la Premio Nóbel de la Paz, María Corina Machado.

Tampoco está encima de la mesa la “lucha contra el narcotráfico”, que es lo más parecido que se les ha ocurrido a los guionistas de Hollywood, con las “armas de destrucción masiva”.

‘Para las petroleras estadounidenses Venezuela es un festín’

La congresista estadounidense María Salazar habló el lunes en la cadena Fox sobre la posible invasión militar de Venezuela. Hay varias razones por las que “necesitamos entrar” en el país caribeño, pero la primera es que “para las petroleras estadounidenses, Venezuela será un festín”.

“Una guerra de cambio de régimen encabezada por Estados Unidos en el extranjero para enriquecer a las grandes petroleras, ¿dónde hemos oído eso antes?”, preguntaba un colectivo estadounidense en las redes sociales.

Pero los imperialistas son tan soberbios que no se muerden la lengua. Salazar describió a Venezuela como una plataforma de lanzamiento para los enemigos de Estados Unidos y afirmó que Maduro encabeza el “Cártel de los Soles”, al que el gobierno de Trump designó el lunes como “organización terrorista extranjera”.

A los imperialistas les gusta poner etiquetas a los demás, pero no admiten que se las pongan a ellos. Por eso nadie habla del “Cártel de la Casa Blanca”.

El ministro del Interior y Justicia de Venezuela, Diosdado Cabello, ha afirmado lo obvio: el “Cártel de los Soles”, es un invento y una excusa para atacar al gobierno de Caracas.

Por su parte, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, también ha negado la existencia de dicho “cártel”.

En el “Cártel de los Soles” los cazadores de bulos tiene aquí un buen cebo para sus pesquisas. A ver si se ponen a la faena y Estados Unidos no resulta un adversario excesivo para ellos.

(1) https://www.reuters.com/world/americas/us-launch-new-phase-venezuela-operations-sources-say-2025-11-22/
(2) https://www.msn.com/en-us/news/world/trump-says-he-s-made-progress-on-stopping-drugs-from-venezuela/ar-AA1Qtt9s
(3) https://www.nytimes.com/2025/11/18/us/politics/trump-covert-action-venezuela.html

La guerra se acaba porque no hay dinero para sostenerla durante más tiempo

Si muchas guerras comienzan por motivaciones económicas, por no decir casi todas, acaban también por razones económicas. Sobre todo cuando se trata de “guerras de desgaste”, no son las victorias o las derrotas en el campo de batalla las que deciden el desenlace. Son los presupuestos públicos, los déficits y las deudas.

Lo mismo ocurre en Ucrania, que no puede ganar la guerra contra Rusia porque Europa no se la puede financiar durante más tiempo. “Resistir es vencer”. Casi todos los Estados miembros de la Unión Europea han acumulado déficits y deuda excesivos.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el aumento explosivo de la deuda pública está obligando a los gobiernos europeos a replantearse el pago de los derechos de los trabajadores y pensionistas: seguros, bajas, horarios, salarios… En Bruselas se plantean volver el capitalismo al siglo XIX y sólo cabe comprobar si el movimiento obrero va a consentir la pérdida de todas y cada una de sus conquistas.

De momento hay anunciadas huelgas generales en varios países europeos, como Portugal, Italia, Bélgica y Francia, pero lo más probable es que eso ya no sea suficiente, sobre todo si los sindicatos ocultan a los trabajadores -como está ocurriendo- que el rearme europeo va a salir de sus bolsillos, de los recortes y del fin de las prestaciones sociales más básicas.

Lo mismo que hace cien años, el movimiento obrero va a tener un problema con la quinta columna. Si en 1914 la socialdemocracia europea votó a favor de los créditos de guerra, hoy vuelven a las andadas. Más que nunca, los sindicatos europeos se han convertido en enemigos jurados de la clase obrera.

En un análisis publicado recientemente, el FMI afirma que los niveles de deuda de Europa podrían dispararse si los gobiernos no acaban rápido con los los derechos laborales e implementan recortes económicos y sociales y si no se reducen los déficits.

Hay que reducir el gasto social para aumentar el gasto militar y la “ayuda” a Ucrania, para lo cual no hay ningún tipo de recortes, ni limitaciones.

Los gobiernos europeos quieren reducir el gasto social, pero al mismo tiempo incrementan las subvenciones a los sindicatos para que sigan desempeñando su nefasto papel de cómplices de la guerra, del que únicamente se salva el sindicato italiano USB (Unión Sindical de Base), que ha denunciado el vínculo de los recortes con el rearme y la guerra (*).

El FMI también advierte que los niveles de deuda europea han llegado a tal punto que la ratio deuda/PIB se ha duplicado, alcanzando un promedio del 130 por cien para 2040. Casi la mitad, 12 de los 27 Estados miembros de la Unión Europea, tienen actualmente una ratio deuda/PIB superior al 60 por cien por cien.

Varias economías grandes, como España, Italia y Francia incluso tienen ratios deuda/PIB superiores al 100 por cien, a pesar de lo cual no se proponen reducir el gasto militar ni la “ayuda” a Ucrania.

En Francia es el aumento de la jornada laboral y en Alemania son las pensiones. Para mantener el gasto social tendrían que renunciar al elevado coste del militarismo rampante.

Las arcas del gobierno estadounidense también están agotadas. Según Statista, la deuda nacional estadounidense aumentó en 2,5 billones de dólares el año pasado en comparación con el año anterior, alcanzando un total aproximado de 35,8 billones de dólares. Se proyecta que la deuda estadounidense alcance aproximadamente los 38,3 billones de dólares para este año. Estados Unidos tiene la mayor deuda del mundo en términos absolutos. Este nivel de deuda ya supera el PIB del país.

Hasta ahora, ha podido gestionar su quiebra gracias al dólar, la moneda de reserva mundial. Esto le ha permitido exportar inflación al resto del mundo. Si bien el dólar sigue siendo la principal moneda mundial, la situación ha cambiado en un punto crucial: China se niega a cumplir las normas estadounidenses.

China, el mayor acreedor de Estados Unidos, está presionando a Washington. Se está retirando del mercado de bonos del Tesoro estadounidense. Según Wind, un proveedor chino de datos financieros, las tenencias de bonos del Tesoro estadounidense por parte de Pekín cayeron un 47 por cien en septiembre, en comparación con el máximo de 1,32 billones de dólares alcanzado en noviembre de 2013.

(*) https://ctxt.es/es/20251101/Politica/50946/josefina-l-martinez-clase-obrera-italiana-economia-de-guerra-reportaje.htm

98 palestinos han muerto en las cárceles israelíes desde 2023

Al menos 98 palestinos han muerto en cárceles y centros de detención militar israelíes desde el 7 de octubre de 2023, en muchos casos debido a torturas, falta de atención médica y privación de alimentos por parte de los soldados y guardias de las cárceles. Entre los detenidos de Gaza, que constituyen la mayoría, menos de un tercio fueron clasificados como combatientes por el propio ejército israelí, lo que significa que Israel es responsable de la muerte de decenas de civiles palestinos detenidos.

Los datos fueron obtenidos del ejército israelí y del Servicio Penitenciario de Israel por el Instituto Palestino de Derechos Humanos (PHRI), que publicó un informe que hace públicas estas cifras. Según el PHRI, la cifra de 98 probablemente sea una subestimación significativa, ya que las organizaciones de derechos humanos no han podido localizar a cientos de personas más que se cree están detenidas en Gaza.

Los datos de PHRI se han cotejado con los de la inteligencia militar israelí —filtrada a principios de este año— para determinar cuántos de los detenidos fallecidos en Gaza pertenecían, según el ejército, a los brazos armados de Hamas o la Yihad Islámica Palestina. La base de datos no incluye información sobre miembros de otros grupos armados en Gaza, quienes representan menos del 2 por cien del total de detenidos en el enclave al 7 de octubre de 2023.

Al menos 68 prisioneros en Gaza murieron bajo custodia israelí hasta finales de agosto. La base de datos de inteligencia —cuyos datos se obtuvieron en mayo y que, según varias fuentes de inteligencia israelíes, es considerada por el ejército como la fuente de información más completa sobre combatientes palestinos en Gaza— registraba a 21 militantes fallecidos bajo custodia israelí desde el inicio de la guerra. En aquel momento, se sabía que 65 prisioneros de Gaza habían muerto en cárceles y centros de detención israelíes, lo que sugiere que hasta 44 de los fallecidos eran civiles.

Los asesinatos van en aumento

La base de datos militar interna indica que los civiles representaban el 83 por cien de todos los muertos en Gaza, así como tres cuartas partes de los detenidos. Además de los 68 gazatíes, el PHRI asegura que 23 palestinos de Cisjordania y tres palestinos con ciudadanía o residencia israelí murieron bajo custodia durante la guerra antes de agosto de este año, lo que eleva el número total de detenidos a 94. Desde entonces, al menos cuatro palestinos más han muerto bajo custodia —tres de Cisjordania y uno de Gaza—, lo que eleva el número total de muertes conocidas a 98. Esta cifra no incluye otros siete casos en los que palestinos fueron abatidos por el ejército y murieron bajo custodia poco después de su detención, antes de llegar a la cárcel.

La cifra es significativamente mayor de lo que se creía anteriormente. Los datos más recientes, publicados a principios de noviembre por tres organizaciones palestinas de defensa de los derechos de los presos (Addameer, la Comisión para Asuntos de Detenidos y Exdetenidos y la Sociedad de Presos Palestinos), estiman que 81 detenidos han muerto en cárceles y centros de detención israelíes en los últimos dos años.

Según Amani Sarahneh, de la Asociación de Prisioneros Palestinos, entre 1967 y octubre de 2023, el número total de palestinos fallecidos bajo custodia israelí fue de 237. Si bien la documentación de los primeros años de la ocupación israelí de Cisjordania y Gaza no es del todo fiable, el número de muertes entre prisioneros y detenidos palestinos en los últimos dos años representa un marcado incremento, lo que refleja que la violencia física, la tortura y otros malos tratos contra los palestinos se generalizaron en el sistema penitenciario israelí durante la guerra.

No obstante, el PHRI señala que la cifra de 98 probablemente sea una subestimación significativa. “Esto no refleja la realidad completa”, explicó Naji Abbas, director del Departamento de Prisioneros y Detenidos de la organización. “Estamos seguros de que hay personas que han fallecido bajo custodia sin que tengamos constancia de ello”.

‘Todas las noches oíamos cómo golpeaban a la gente hasta la muerte’

El ejército israelí proporcionó por última vez datos sobre detenidos fallecidos en centros de detención militar en mayo de 2024, junto con datos equivalentes publicados por el Servicio Penitenciario de Israel sobre prisiones. En ese momento, el número total de muertes en estos dos tipos de instalaciones ascendía a 60, lo que significa que la tasa de mortalidad de detenidos palestinos bajo custodia israelí durante los primeros ocho meses de la guerra fue de aproximadamente uno cada cuatro días. Cuatro meses después, el Servicio Penitenciario declaró que otros tres detenidos habían fallecido en prisiones israelíes.

Desde septiembre de 2024, la información adicional sobre las muertes de palestinos bajo custodia israelí solo se ha proporcionado en respuesta a solicitudes específicas sobre detenidos individuales: el ejército y el Servicio Penitenciario han confirmado algunas muertes cuando se les ha solicitado, pero no han proporcionado datos por iniciativa propia.

Además, se desconoce la suerte de muchos otros palestinos que se cree están detenidos por soldados israelíes en Gaza. El ejército informó a la organización israelí de derechos humanos HaMoked (Centro para la Defensa del Individuo, fundada por Lotte Salzberg para defender a los palestinos que viven bajo la ocupación) que no tenía información sobre cientos de palestinos que, según sospecha la organización, estaban detenidos por sus fuerzas. Anteriormente, el ejército había asegurado a organizaciones de derechos humanos que ciertas personas no estaban detenidas por Israel, para luego informar, en respuesta a procesos judiciales, que habían fallecido.

Las familias en Gaza no reciben notificación oficial de la muerte de sus seres queridos en detención israelí y a menudo se enteran a través de los medios de comunicación. Datos proporcionados por el Estado al PHRI indican que se desconoce la identidad de al menos 18 gazatíes que murieron en prisiones israelíes y que no se envió ninguna notificación de su fallecimiento a sus familias.

Violencia sexual generalizada contra los presos

A pesar de las casi 100 muertes registradas en detención y de numerosos testimonios y otras pruebas de graves abusos físicos —incluida la violencia sexual generalizada, como se muestra en un contundente informe del PHRI—, solo un soldado israelí ha sido procesado. Fue condenado en febrero a siete meses de prisión por agredir a detenidos en Gaza. Otros cinco soldados han sido acusados ​​de abuso agravado y de causar lesiones graves a un detenido en el centro de detención de Sde Teiman, ubicado en el desierto del Negev, después de que se filtraran imágenes a los medios israelíes el año pasado.

El máximo responsable de asuntos jurídicos del ejército israelí ha evitado deliberadamente iniciar investigaciones sobre presuntos crímenes de guerra cometidos por soldados israelíes, incluidas las muertes de detenidos bajo custodia. “No se han presentado cargos en ningún caso de asesinato”, explicó Naji Abbas, del PHRI. “No se trata de incidentes aislados. Es un fenómeno sistémico que continuará”.

Sde Teiman fue el centro de detención más mortífero, con 29 palestinos asesinados desde el 7 de octubre. Al menos otros dos detenidos murieron en el campo de Ofer (donde el informe del 19 de diciembre de 2024 reveló testimonios de graves abusos, descargas eléctricas y la propagación desenfrenada de enfermedades), al menos uno en el campo de detención de Anatot y al menos siete más en diversos centros de detención administrados por el ejército en el sur de Israel. Cinco murieron en el Hospital Soroka, ubicado en Beersheba, tras ser trasladados desde centros de detención militares mientras aún estaban bajo custodia.

En cuanto a las cárceles administradas por el Servicio Penitenciario, al menos 16 reclusos fallecieron en la prisión de Ketziot, otros cinco en la prisión de Ofer, al menos seis en la prisión de Nitzan y el Centro Médico del IPS (Marash), siete en la prisión de Megiddo, cuatro en el complejo que comprende las prisiones de Nafha y Ramon, uno en la prisión de Eshel, tres en la prisión de Kishon y otros tres en la prisión de Shikma. Se desconoce el lugar del fallecimiento de otros ocho reclusos.

Las autopsias muestran indicios de violencia

Se conocen diez informes de autopsias de palestinos fallecidos en centros de detención israelíes, redactados por los médicos que las realizaron en nombre de las familias. En cinco de ellos, se hallaron indicios de violencia como posible causa de muerte: múltiples costillas rotas, hematomas en la piel o cerca de órganos internos y rotura de órganos internos. Al menos tres muertes fueron consecuencia directa de la falta de atención médica, entre ellas un caso de desnutrición extrema, un caso de leucemia sin tratar y un caso en el que a un detenido diabético se le privó de insulina.

Omar Daraghmeh, de 58 años, falleció en la prisión de Megido en octubre de 2023. La autopsia reveló una hemorragia abdominal significativa, lo que sugiere que su muerte se debió a una agresión física o a una caída desde gran altura.

La autopsia de Abdel Rahman Marai, de 33 años, quien falleció en la misma prisión al mes siguiente, también reveló signos de violencia: tenía fracturas en las costillas y el esternón, y su cuerpo estaba cubierto de hematomas. El médico forense atribuyó su muerte a la brutalidad sufrida.

Un recluso que compartía celda con Marai declaró al PHRI: “Unos 15 funcionarios de prisiones lo agredieron, todos a su alrededor, golpeándolo violentamente. La paliza duró unos cinco minutos y se centró principalmente en su cabeza”.

Sari Hurriyah, un abogado palestino con ciudadanía israelí que fue detenido al mismo tiempo que Marai por los mensajes que publicaba en Facebook, declaró al Canal 13 israelí que presenció la muerte de Marai en la celda contigua. “Todas las noches, oíamos cómo golpeaban a la gente hasta la muerte, gritando”, afirmó Hurriyah.

Según el testimonio de Hurriyah, Marai gritó durante horas tras el ataque: “Estoy enfermo, me duele, no puedo respirar, ¡traigan un médico!”. Pero los guardias simplemente entraron en su celda y le ordenaron que se callara, declaró Hurriyah. Al día siguiente, dejó de hablar; los guardias se dieron cuenta de que había fallecido y lo sacaron de la celda “en una bolsa de basura negra”.

Abdel Rahman Bahash, de 23 años, murió en la prisión de Megiddo en enero de 2024. Su autopsia reveló múltiples fracturas de costillas, rotura de bazo, inflamación pulmonar y desgarros pulmonares. La causa probable de la muerte fue insuficiencia respiratoria debido a una lesión pulmonar. Un compañero de celda informó que los guardias agredieron a Bahash, tras lo cual se quejó de dolor en el pecho y las costillas, pero le negaron atención médica. Cuando ya no pudo mantenerse en pie, los guardias se lo llevaron y falleció unos días después.

Walid Khaled Abdullah Ahmed, de 17 años, falleció en la prisión de Megido en marzo de 2025. Un médico presente en la autopsia informó que prácticamente no tenía grasa corporal ni masa muscular y que además padecía colitis y sarna, lo que sugiere que murió de inanición. Su padre declaró a Haaretz el 3 de abril: “En las audiencias vi que el chico estaba muy delgado, con el rostro demacrado, como otros reclusos desnutridos en las cárceles”. Según su padre, Ahmed no tenía antecedentes médicos.

Arafat Hamdan, de 25 años, falleció en la prisión de Ofer en octubre de 2023. Padecía diabetes tipo 1, y un recluso que estaba con él declaró que murió por negligencia: su estado empeoró gradualmente hasta que dejó de comer y sufría desmayos intermitentes. “Llamamos al médico de nuevo para que lo examinara, y nos dijo que lo llamáramos cuando Arafat muriera”, recordó el recluso en un reportaje. Tras una hora y media, vimos que le salía líquido de la boca. Uno de los presos le tomó el pulso y gritó que Arafat había muerto.

Mohammed Al Zabar, de 21 años, falleció en la prisión de Ofer en febrero de 2024. Desde niño padecía una enfermedad intestinal y requería una dieta especial. El informe de la autopsia indica que murió por falta de nutrición, lo que le provocó un estreñimiento prolongado, y por no haber recibido atención médica.

Thaer Abu Asab, de 38 años, fue asesinado a golpes en la prisión de Ketziot en noviembre de 2023, según testimonios de otros reclusos. Uno de ellos declaró que fuerzas especiales irrumpieron en la celda y comenzaron a golpear a todos los internos con porras por todo el cuerpo hasta que sangraban de la cabeza. “A Thaer lo golpearon con más fuerza”, relató. “Intentó protegerse la cabeza con las manos, pero pronto tuvo que rendirse por los golpes”.

Tras la marcha de los guardias, Abu Asab yacía en el suelo, aún sangrando e inconsciente. El recluso afirmó que intentaron llamar a un guardia durante más de una hora, pero nadie acudió. Finalmente, sacaron a Abu Asab de la celda y los guardias informaron a los demás reclusos de su fallecimiento.

Al día siguiente, continuó el detenido, el Shin Bet, la policía de seguridad interna de Israel, interrogó a cada uno de los detenidos que estaban encarcelados con Abu Asab y “afirmaron que habíamos provocado disturbios y matado a Thaer, y que por eso todos estábamos heridos. Dijeron que nos habíamos atacado entre nosotros, no a los guardias […] Dijo que habíamos matado a Thaer y que querían culpar a la prisión”.

—http://www.presos.org.es/index.php/2025/11/25/98-palestinos-han-muerto-en-las-carceles-israelies-desde-2023-articulo-de-juanma-olarieta/

carcel represion

Fracasa el plan francés para reciclar uranio sin la ayuda de Rusia

Ante la falta de una alternativa creíble en Europa Occidental, la empresa eléctrica francesa EDF ha abandonado su plan de prescindir de Rusia para el reciclaje de su uranio reprocesado. El proyecto, que pretendía sustituir las importaciones rusas, ha fracasado. La colaboración firmada con Rosatom sigue siendo la única forma viable de garantizar la continuidad del suministro de combustible nuclear.

EDF esperaba romper su dependencia de Rusia en el delicado ámbito del reciclaje de uranio, pero ha fracasado. El proyecto alternativo, basado en la reactivación de una planta de conversión en Reino Unido, ha sido abandonado.

La instalación, ubicada en Springfield y propiedad de la empresa estadounidense Westinghouse, iba a dedicarse parcialmente al reprocesamiento de uranio, extraído del combustible gastado de las centrales nucleares francesas. Representaba la única esperanza de EDF de liberarse de Rusia en esta etapa clave del ciclo del combustible nuclear. Sin embargo, el proyecto se topó con requisitos específicos del gobierno británico, que quería reservar la planta para uso militar. Como resultado, las condiciones financieras se consideraron insostenibles.

Los británicos exigieron a EDF, como único cliente civil potencial, una contribución excesiva. Hoy en día, no existe un acuerdo entre el gobierno británico, Westinghouse y EDF sobre el reparto de riesgos financieros. Ninguna de las tres partes quiere seguir adelante.

Europa no encuentra soluciones sin la ayuda de Rusia

Ante este revés, EDF recurrió a otras opciones, en particular, las francesas. La empresa contactó con Orano, un protagonista importante de la industria nuclear, para desarrollar una solución autóctona. Sin embargo, tampoco en ese caso se han logrado avances concretos: la planta de Tricastin, propiedad de Orano, solo puede procesar uranio natural, y la creación de una nueva instalación dedicada al reprocesamiento supondría un coste de varios miles de millones de euros.

Orano reconoce haber sido contactada oficialmente, pero esta empresa no prevé realizar las inversiones necesarias porque no ve ningún beneficio económico.

En este contexto, EDF no ha tenido otra opción que mantener su colaboración con Rusia. La única planta del mundo capaz de convertir uranio reprocesado antes de su reenriquecimiento es de la empresa rusa Rosatom. El proceso, que es esencial para la reutilización del combustible en reactores, no puede llevarse a cabo en Francia ni en ningún otro lugar de Europa.

Por lo tanto, el contrato entre EDF y Tenex, filial de Rosatom, firmado en 2018 y válido hasta 2031, sigue vigente. Si no hay sanciones, EDF no rescindirá este contrato. Simplemente no puede hacerlo.

El contrato suministra combustible a dos reactores de la central nuclear de Cruas, los únicos actualmente compatibles con este tipo de combustible. Además, no está sujeto a ninguna sanción europea ni francesa.

La decisión es principalmente económica

Detrás de esta dependencia de Rusia se esconde un importante interés financiero. EDF posee más de 26.000 toneladas de uranio reprocesado, de un total de 34.600 toneladas almacenadas en Francia. Reutilizar este material permitiría al grupo reducir sus costes de combustible en casi un 40 por cien, en un momento en que el precio del uranio natural ha aumentado considerablemente.

Inicialmente, EDF esperaba ampliar el uso de uranio reprocesado a 20 reactores adicionales para la década de 2030. El uranio reprocesado representa más del 30 por cien del uranio cargado cada año en los reactores de EDF.

Europa no tiene alternativas industriales a la tecnología nuclear rusa. Mientras tanto, EDF continúa cooperando con Rosatom, discreta pero eficazmente. Ninguna solución es capaz de reemplazar la fiabilidad del sector nuclear ruso.

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