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Mes: noviembre 2025 (página 10 de 11)

Estados Unidos está perdiendo la carrera estratégica de la inteligencia artificial

El sector estadounidense de inteligencia artificial, dominado por empresas como OpenAI, Anthropic y Google, ha logrado grandes avances, combinando eficacia y ambición en la búsqueda de descubrimientos espectaculares en modelos de lenguaje complejos, inteligencia artificial generativa e infraestructura de nube de vanguardia. Ha progresado a un ritmo vertiginoso, con una enorme afluencia de capital, contrataciones masivas y una expansión constante de unidades de procesamiento gráfico (GPU) e infraestructura avanzada. Pero mientras el ecosistema estadounidense se aceleraba, una alternativa más razonada y metódica sentaba silenciosamente las bases de una estructura que ahora parece prácticamente inexpugnable: el ecosistema chino.

A primera vista, Estados Unidos parece mantener su ventaja. Las GPU H100 de Nvidia, los aceleradores MI300 de AMD y otros microprocesadores de fabricación estadounidense siguen siendo los motores de computación más eficientes energéticamente del mercado. Dominan la inteligencia artificial en la nube, impulsan la investigación de vanguardia y constituyen la columna vertebral del despliegue comercial de la inteligencia artificial. Sin embargo, estas ventajas ocultan vulnerabilidades sistémicas que China ha estado abordando discretamente durante años (1).

En la carrera de la inteligencia artificial, la potencia de cálculo bruta es solo una parte de la historia. Para los modelos a gran escala, los costes energéticos, los gastos de climatización y el rendimiento total del sistema son tan importantes, o incluso más, que la máxima eficacia de los chips. En este sentido, Estados Unidos se enfrenta a una desventaja estructural. Los precios de la electricidad industrial están aumentando, actualmente en torno a los 0,12 dólares por kWh, mientras que en las principales regiones industriales chinas que abastecen a los centros de inteligencia artificial cuestan solo 0,04 dólares por kWh.

El proceso de fabricación de nodos avanzados depende de una cadena de suministro frágil, expuesta a incertidumbres políticas, y los componentes de tierras raras, esenciales para las GPU y otros microprocesadores, se importan en gran medida, lo que expone la infraestructura estadounidense a fluctuaciones arancelarias y escasez.

China, por otro lado, cuenta con una ventaja sistemática en cada eslabón de la cadena. Su producción nacional de chips, que incluye aceleradores digitales y una gama en rápida expansión de chips analógicos para inteligencia artificial, continúa mejorando. Consideremos el entrenamiento de un modelo de inteligencia artificial de gran tamaño con un billón de parámetros: un clúster estadounidense que utiliza unidades de procesamiento gráfico (GPU) H100 incurre en aproximadamente 80.000 dólares en costos de electricidad por ciclo de entrenamiento, mientras que un clúster chino, a pesar de utilizar GPU ligeramente menos eficaces, logra un costo de alrededor de 78.000 dólares gracias a los menores precios de la energía y la optimización de los programas. Incluso en términos de costo calculado por julio, China tiene la ventaja, y se espera que la brecha se amplíe a medida que los precios de la electricidad aumenten en Estados Unidos y los precios de la energía en China se mantengan estables o incluso disminuyan.

Incluso con chips menos eficientes, China logra reducir el costo total por ciclo de entrenamiento gracias a la electricidad más barata y la optimización de los programas. La ventaja de China en cuanto al coste de los tokens () ya es significativa. Por ejemplo, el modelo ERNIE 4.5 de Baidu se vende a tan solo 0,004 yuanes por cada mil tokens () de entrada y 0,016 yuanes por cada mil tokens () de salida, menos del 2 por cien del coste de las ofertas estadounidenses equivalentes (2). Un análisis más detallado revela que el coste de los tokens () de salida para los modelos chinos ronda los 2,19 dólares por millón de tokens () (para DeepSeek R1), mientras que los modelos estadounidenses requieren decenas de dólares (o incluso más) para el mismo volumen. La diferencia de coste de los tokens () de DeepSeek y OpenAI también es considerable (3). Indica que toda la infraestructura tecnológica china (equipos, programas y energía) ya ofrece potencia informática a un menor coste. Por lo tanto, las empresas que implementan inteligencia artificial en China o a través de la infraestructura china pueden crear e implementar modelos a un coste mucho menor, lo que fomenta su adopción. Para Estados Unidos, la competencia ya no se basa únicamente en las capacidades, sino también en el coste por token (*) y la capacidad de reducirlo. Este proceso de estandarización ya es una realidad.

El mercado mundial de chips analógicos

Si bien el rendimiento de las GPU digitales ha captado la atención, el creciente dominio de China en el diseño de chips analógicos y neuromórficos podría ser la verdadera palanca estratégica. Los chips analógicos destacan por su rendimiento en aplicaciones industriales y de inteligencia artificial de vanguardia, como bucles de control en tiempo real, visión artificial y robótica. Su coste de producción es significativamente menor (generalmente alrededor de 500 dólares por unidad, en comparación con los 5.000 dólares de un chip digital estadounidense equivalente), y su consumo energético por nodo de inferencia es mucho menor (alrededor de 1.000 kWh al año frente a 5.000 kWh).

En resumen, China puede desplegar aproximadamente diez veces más nodos a un coste total diez veces menor, lo que permite una aceleración industrial masiva y la integración de la inteligencia artificial en fábricas, logística e infraestructura inteligente.

Los chips analógicos difieren fundamentalmente de sus homólogos digitales. Si bien los procesadores digitales ejecutan operaciones lógicas a una velocidad vertiginosa, son inútiles si no pueden interactuar con el mundo real. Esta interacción depende de dispositivos analógicos: chips que convierten la luz, el sonido, la temperatura y el movimiento en señales digitales, o que proporcionan la energía necesaria para el funcionamiento de motores, la carga de baterías y los sistemas de comunicación.

Estos chips son omnipresentes. Se encuentran, por ejemplo, en vehículos eléctricos, donde gestionan los sistemas de baterías, alimentan los motores y permiten una comunicación segura y fiable entre subsistemas. También se encuentran en la automatización industrial, donde los sensores, actuadores y controladores de motores requieren circuitos analógicos de precisión. Son, además, la base de los equipos de telecomunicaciones y redes, ya que convierten señales y garantizan un suministro de energía fiable. Asimismo, están presentes en la electrónica de consumo y el “internet de las cosas” (IoT), donde incluso los dispositivos conectados más sencillos requieren una variedad de componentes analógicos.

A diferencia de los procesadores de gama alta, los chips analógicos no dependen de las últimas tecnologías litográficas. Se pueden fabricar en líneas de producción consolidadas a 28, 40 ó 90 nanómetros, o incluso a tamaños mayores. Su valor reside menos en la densidad de transistores que en la experiencia en diseño, la fiabilidad y la integración con los sistemas de uso final. Por ello, los chips analógicos han sido históricamente dominio de empresas especializadas con décadas de experiencia acumulada, como Texas Instruments, Analog Devices y ON Semiconductor.

El mercado mundial de chips analógicos representa actualmente entre 90.000 y 100.000 millones de dólares anuales, o entre el 12 y el 16 por cien de los ingresos totales de la industria de semiconductores. Si bien su valor en dólares es inferior al de otros segmentos, como la memoria o la lógica, sigue siendo una parte significativa. Además, se prevé que crezca de forma constante y sostenible.

Destacan tres factores estructurales. El primero es la electrificación del transporte. Los vehículos eléctricos contienen entre dos y tres veces más semiconductores analógicos y potencia que los vehículos tradicionales con motor de combustión interna. A medida que aumenta el número de vehículos eléctricos, también lo hace la demanda de chips de gestión. La demanda de chips para la gestión de baterías, controladores de red, circuitos integrados de conversión de energía y transceptores de red para automóviles crecerá en consecuencia.

En segundo lugar, se encuentra la digitalización industrial. Las fábricas, los centros logísticos y la infraestructura urbana se equipan cada vez más con sensores, dispositivos conectados y sistemas de control automatizados. Cada instalación amplía la base instalada de componentes analógicos. Una vez que los clientes industriales validan la seguridad y la fiabilidad de los chips de un proveedor, son reacios a cambiar. Esto se traduce en ciclos de vida de producto prolongados e ingresos recurrentes.

En tercer lugar, está el “internet de las cosas” (IoT). A pesar de años de gran expectación, aún está en sus inicios. Se esperan decenas de miles de millones de dispositivos, pero solo se han implementado unos pocos. Cada nodo IoT requiere componentes analógicos, como convertidores, amplificadores y reguladores de potencia. A medida que el “internet de las cosas” se expande, el contenido analógico seguirá aumentando, lo que proporcionará un motor de crecimiento sostenible durante las próximas décadas.

En otras palabras, el sector analógico constituye la base de la economía digital. Si bien los procesadores de gama alta acaparan los titulares, no pueden funcionar en el caótico mundo físico sin una infraestructura analógica. Desde la perspectiva de Pekín, el mercado analógico resulta especialmente atractivo por ser esencial y accesible. Competir directamente con las principales empresas estadounidenses y taiwanesas en el campo de la lógica digital sigue siendo un desafío importante, obstaculizado por los controles a la exportación, la litografía ultravioleta extrema y la presencia de actores consolidados.

El ecosistema chino continúa creciendo, pero los semiconductores analógicos presentan un panorama diferente. La producción analógica no requiere fábricas de última generación. Puede implementarse utilizando nodos maduros, donde China ya cuenta con una importante capacidad de producción, especialmente en empresas como Hua Hong y SMIC. En cuanto al diseño, empresas chinas como SG Micro, GigaDevice y Will Semiconductor están mejorando su gestión de la energía, interfases para la industria automotriz e integración de sensores. Las barreras tecnológicas son reales, ya que el diseño analógico es tanto un arte como una ciencia, pero son menos insuperables que las que dificultan el acceso a la carrera de los dos nanómetros.

Estas ventajas son considerables. A nivel nacional, China puede acelerar la automatización industrial a gran escala basada en inteligencia artificial. Se pueden implementar miles de nodos por fábrica a un menor costo total, lo que permite el establecimiento de redes de fabricación y logística inteligentes a gran escala. En contraste, Estados Unidos, limitado por los mayores costos de los chips y la energía, solo puede implementar un número limitado de nodos, lo que dificulta la implementación de la inteligencia artificial industrial. Por ejemplo, en cinco años, un clúster industrial típico de Estados Unidos podría crecer hasta alcanzar los 1.600 nodos, mientras que China podría implementar casi 38.000 en sus fábricas, amplificando así el impacto tecnológico y económico.

Mejor, más rápido y más barato

Por sí solo el equipo no basta para ganar la carrera de la inteligencia artificial. Los programas, la optimización de modelos y el diseño conjunto entre chips y cargas de trabajo informáticas son igualmente esenciales. Las empresas chinas han invertido mucho en la cooptimización de equipos y programas, lo que permite que chips analógicos y digitales menos eficaces alcancen un rendimiento comparable al de las GPU estadounidenses de gama alta. China está logrando avances significativos en este campo para potenciar sus capacidades de inteligencia artificial. Esta sinergia es especialmente notable en la automatización industrial, donde la eficacia energética, la latencia y la integración con sensores del mundo real son cruciales.

Por ejemplo, el desarrollo por parte de Huawei de la serie de chips Ascend AI, complementada por la pila de programas CANN (Compute Architecture for Neural Networks) (4). Huawei anunció recientemente su intención de liberar el código fuente de CANN para competir con el dominio de NVIDIA en el mercado de aceleradores de inteligencia artificial (5). Otro ejemplo es el lanzamiento por parte de DeepSeek de su modelo de lenguaje de gran tamaño, DeepSeek-V3.2-Exp, optimizado para chips y programas chinos. Este modelo respalda aceleradores nacionales, como las NPU Ascend de Huawei y las MLU de Cambricon, lo que demuestra el compromiso de China con garantizar su soberanía en inteligencia artificial priorizando el equipamiento nacional en el desarrollo de inteligencia artificial de vanguardia.

Estas iniciativas reflejan la estrategia china de integrar el desarrollo de equipos y programas informáticos para reducir su dependencia de tecnologías extranjeras y fortalecer su posición en el sector mundial de la inteligencia artificial.

De hecho, el despliegue de tecnología china ofrece reduce el gasto energético dos o tres veces mayor que las alternativas estadounidenses. Esta es una ventaja estructural que se acumula con el tiempo, especialmente a medida que los proyectos se expanden. Incluso si esta ventaja fuera menor debido a diferencias menos significativas en los costos de energía, es evidente que Estados Unidos no posee una superioridad clara.

Las tierras raras: un talón de Aquiles

Más allá de la energía y los chips, el dominio de China en componentes de tierras raras y materiales críticos para la fabricación fortalece su ventaja competitiva. Mientras Estados Unidos aún depende de materiales importados para GPU y baterías de alta capacidad, China cuenta con un suministro seguro. Eso no solo reduce la volatilidad de los costos, sino que también garantiza que las implementaciones a gran escala de inteligencia artificial y automatización industrial sean inmunes a las interrupciones internacionales. A medida que aumenta la demanda mundial de aceleradores de inteligencia artificial, baterías y robótica, Estados Unidos podría padecer interrupciones en el suministro que las empresas chinas pueden evitar fácilmente.

En octubre, China anunció controles de exportación más estrictos sobre las tierras raras, añadiendo cinco nuevos materiales a su lista de restricciones y exigiendo licencias de exportación para todos los productos de tierras raras de origen chino. Estos controles se aplican a materiales esenciales para la fabricación de semiconductores, como el disprosio, el terbio y el itrio. Dado el dominio de China en el procesamiento de tierras raras (que representa aproximadamente el 90 por cien de la capacidad mundial), estas medidas podrían interrumpir las cadenas de suministro de los fabricantes estadounidenses de microprocesadores si se utilizan para fines no autorizados. Los usos militares están generalmente prohibidos, y las aplicaciones de doble uso requerirán aprobación caso por caso. Las empresas que dependen de estos materiales podrían enfrentar retrasos en la producción y mayores costos, lo que podría interrumpir la entrega oportuna de chips avanzados utilizados en inteligencia artificial, defensa y electrónica de consumo.

Aunque las negociaciones entre Estados Unidos y China suspendieron la aplicación de estos requisitos hasta el 31 de octubre, es evidente que este acuerdo otorga a China la capacidad de controlar el suministro de materiales críticos, en particular aquellos que afectan la seguridad nacional.

Las ventajas del código abierto

El avance más notable es el surgimiento de sistemas de inteligencia artificial en contenedores basados ​​en modelos de código abierto. Las empresas chinas están integrando “pilas” de inteligencia artificial (computación, equipos, energía y comunicaciones) en soluciones llave en mano que pueden implementarse en regiones con infraestructura local limitada. Estas soluciones son válidas para las economías en desarrollo, reducen la dependencia de los servicios en la nube y los modelos propietarios con sede en Estados Unidos.

China está logrando avances significativos en la implementación de soluciones de inteligencia artificial mediante sistemas en contenedores y listos para usar, con el objetivo de proporcionar una infraestructura de inteligencia artificial accesible y escalable. Por ejemplo, la implementación del modelo Qwen-V Chat de Alibaba demuestra que las aplicaciones de inteligencia artificial pueden implementarse rápidamente utilizando entornos en contenedores (6), lo que facilita una operatividad y gestión eficaces. Además, las contribuciones de Huawei a la Cloud Native Computing Foundation, incluyendo la donación de Volcano para la planificación de cargas de trabajo de inteligencia artificial de alto rendimiento y KubeEdge para el despliegue de contenedores de inteligencia artificial en el borde (7), subrayan los esfuerzos por optimizar la infraestructura de la inteligencia artificial y mejorar la flexibilidad de despliegue. Estas iniciativas reflejan el enfoque estratégico de China en la integración del desarrollo de equipos y programas para reducir su dependencia de tecnologías extranjeras y fortalecer su posición en el panorama mundial de la inteligencia artificial.

En cuanto a las aplicaciones de código abierto y las descargas, China también está ganando terreno rápidamente. Familias de modelos chinos, como Qwen 2.5, han sido descargadas decenas de millones de veces. Diversos análisis sugieren que los modelos chinos de código abierto están superando a sus contrapartes estadounidenses en términos de despliegue mundial. Más del 60 por cien de los despliegues de modelos abiertos se originan en China. Esta combinación de bajo costo y amplia adopción implica que China cuenta con una ventaja de ecosistema (desarrolladores, despliegues y servicios). Las empresas estadounidenses, que dependen de modelos cerrados y estructuras de costos más elevadas, podrían tener dificultades para mantener su ventaja competitiva si los desarrolladores mundiales recurren cada vez más a alternativas chinas más económicas.

Estas tendencias permiten que los modelos chinos de código abierto superen a los de Estados Unidos. Incluso empresas estadounidenses están utilizando modelos chinos de código abierto como base para su propio desarrollo, según un artículo reciente de Harvard Business Review (8). Sin embargo, los escépticos argumentan que la industrialización de la inteligencia artificial y el afán por reducir costos podrían poner en peligro su viabilidad a largo plazo (9). Ya hemos escuchado estos argumentos en otros sectores punteros, lo que finalmente condujo a la consolidación de la industria, con precios que se acercaban al costo de producción. Quienes lograron ganar cuota de mercado durante el período de intensa competencia sobrevivieron y prosperaron.

Los proveedores chinos ofrecen ahora soluciones de migración para ayudar a sus clientes a pasar sin problemas de los modelos de inteligencia artificial de Claude a herramientas de inteligencia artificial locales que ofrecen un rendimiento equivalente a un menor costo (10). Anthropic respondió prohibiendo a las instituciones chinas el uso de sus servicios de inteligencia artificial (como si eso fuera a cambiar algo), mientras que la tecnología de inteligencia artificial estadounidense corre el riesgo de exacerbar las tensiones políticas al exigir protecciones regulatorias en nombre de la seguridad. Sin embargo, estas medidas podrían ser contraproducentes y conducir al aislamiento de la tecnología de inteligencia artificial estadounidense.

Los modelos de inteligencia artificial estadounidenses, que en su momento fueron una importante fuente de ingresos e influencia, se enfrentan a una creciente competencia por parte de soluciones de código abierto, fácilmente disponibles, que se integran completamente con las infraestructuras locales de energía y comunicación. Por lo tanto, las empresas estadounidenses podrían verse obligadas a competir más con proveedores europeos y de código abierto para ejercer influencia en los mercados tradicionales, en lugar de beneficiarse de una posición dominante gracias a su tecnología propietaria.

Flujo de caja y reinversión

Las implicaciones financieras refuerzan el desafío estructural. Las empresas chinas, que disfrutan de mayores márgenes gracias a los menores costos de energía y materiales, pueden reinvertir considerablemente en chips de última generación, optimización de programas y el despliegue de inteligencia artificial industrial. Por el contrario, las empresas estadounidenses, que se enfrentan a crecientes costos operativos, cadenas de suministro frágiles y la erosión de las ventajas competitivas de su modelo de negocio, podrían ver reducidos sus márgenes, lo que limitaría sus oportunidades de reinversión e innovación.

Mientras que las empresas chinas de inteligencia artificial aprovechan los menores costos de energía, la producción nacional de chips y la optimización simultánea de programas y equipos para ofrecer la inteligencia artificial a un menor coste, las empresas estadounidenses se enfrentan a márgenes cada vez más reducidos. Los elevados costos de la electricidad, de los componentes importados y la limitada escala de implementación, reducen la rentabilidad por modelo, lo que disminuye el capital disponible para reinvertir en investigación de próxima generación. Esta presión financiera se ve agravada por la erosión de las ventajas competitivas de los modelos centrales propietarios, a medida que las plataformas de inteligencia artificial de código abierto y en contenedores procedentes de China, e incluso de Europa, inundan mercados que antes se consideraban lucrativos a largo plazo.

La reducción de los márgenes limita la capacidad de las empresas estadounidenses para financiar iniciativas de investigación y desarrollo a largo plazo, experimentar con nuevas arquitecturas o desarrollar nuevas aplicaciones industriales de inteligencia artificial. Con el tiempo, se genera un círculo vicioso: la disminución de las ganancias reduce la reinversión, lo que obstaculiza la innovación y erosiona su posición competitiva frente a las empresas chinas, que se benefician de menores costos operativos y un mayor flujo de caja para un crecimiento sostenido.

La tortuga está a punto de alcanzar a la liebre

El aumento de los costos de energía y operación limita la competitividad de los centros de datos y las implementaciones industriales en Estados Unidos. Las limitaciones de escalabilidad de los equipos y los mayores costos unitarios reducen la competitividad de las GPU digitales estadounidenses en comparación con los chips analógicos chinos. La vulnerabilidad de la cadena de suministro ante las tensiones políticas y la volatilidad de los precios no hace más que aumentar. La dirección en la automatización industrial se está desplazando hacia China, donde el despliegue a gran escala de chips de inteligencia artificial analógicos está acelerando la transformación digital del sector. La erosión del modelo tradicional por parte de las plataformas de inteligencia artificial de código abierto y de fácil integración está reduciendo los ingresos y la influencia de Estados Unidos en los mercados emergentes. La falta de reinversión está frenando la innovación en equipos y programas de inteligencia artificial de próxima generación.

Si esta tendencia continúa, Estados Unidos podría encontrarse compitiendo con Europa y los ecosistemas de código abierto por la influencia en la difusión mundial de la inteligencia artificial, en lugar de hacerlo únicamente con China. Su ventaja inicial, ampliamente difundida, podría traducirse en una disminución de su influencia estratégica a largo plazo.

En términos cuantitativos, es razonable suponer que la producción total ajustada por energía por dólar invertido será probablemente de dos a tres veces mayor que la de Estados Unidos en un plazo de cinco años. En cuanto al despliegue de nodos de inteligencia artificial industrial, China aventaja a Estados Unidos entre cinco y diez veces. En términos de flujo de caja acumulado, la reinversión de China en equipos y programas supera la de Estados Unidos en más del 50 por cien, lo que amplía significativamente la brecha.

La historia de la carrera mundial por la inteligencia artificial evoluciona hacia la sostenibilidad, la integración y la eficacia. Si bien la industria estadounidense ha tomado una ventaja significativa, China ha establecido discretamente un ecosistema estratificado, resistente y rentable. Su ventaja radica en el arbitraje energético, la fiabilidad de la cadena de suministro, el dominio de los chips analógicos y la integración de código abierto para los mercados emergentes.

En la fábula clásica, la liebre era rápida pero demasiado confiada. La tortuga, en cambio, avanzó lenta pero firmemente y finalmente ganó la carrera. En el panorama actual de la inteligencia artificial, China personifica a la tortuga. Su posición no se basa únicamente en la publicidad o el rendimiento, sino en una planificación meticulosa, la optimización de costes y una visión estratégica. A pesar de su impulso inicial, Estados Unidos se enfrenta ahora a una carrera en la que, para alcanzar a la tortuga, quizá deba emprender intervenciones sin precedentes en los ámbitos de la energía, el despliegue de la inteligencia artificial industrial y la fabricación de microprocesadores. Estos desafíos son tanto políticos como técnicos.

La competencia se caracteriza por varios parámetros clave. Uno de ellos es la continua expansión del papel de los modelos de código abierto. Las empresas chinas seguirán comercializando modelos integrados con plataformas “plug and play”, reduciendo así su dependencia de los modelos estadounidenses. Las plataformas de inteligencia artificial pueden operar con sistemas de alimentación y redes de comunicación integrados, e implementarse sin una infraestructura de centros de datos a gran escala. Para Estados Unidos, eso significa que los ingresos procedentes de modelos propietarios corren el riesgo de disminuir, mientras que los márgenes de beneficio en equipos y programas se reducen. Esta dinámica combinada disminuirá la influencia general de Estados Unidos en la implementación de la inteligencia artificial industrial, acelerando así una posible pérdida de predominio en los mercados de inteligencia artificial en la nube y automatización industrial.

Cualquier afirmación de primacía en la inteligencia artificial basada en una sola dimensión resulta engañosa. El tema debe examinarse desde la perspectiva de las cadenas de suministro en su conjunto, y en ellas China está, sin duda, a la cabeza del mundo.

(1) https://substack.com/redirect/e11ef50a-7714-484c-9707-ad31d8e6622f
(2) https://www.trendforce.com/news/2025/03/24/news-chinas-ai-model-wave-near-openai-performance-at-just-1-of-the-cost/
(3) https://365datascience.com/trending/deepseek-vs-openai/
(4) https://tech.yahoo.com/ai/articles/hardware-software-huawei-pushes-ascend-224200588.html
(5) https://www.tomshardware.com/tech-industry/deepseek-new-model-supports-huawei-cann
(6) https://www.alibabacloud.com/blog/ai-container-image-deployment-qwen-vl-chat_601051
(7) https://aimagazine.com/news/huawei-enters-gartner-leaders-quadrant-for-container-tech
(8) https://hbr.org/2025/09/how-savvy-companies-are-using-chinese-ai
(9) https://winsomemarketing.com/ai-in-marketing/the-great-ai-cost-illusion-why-chinas-price-war-is-unsustainable-theater
(10) https://www.mundialtimes.cn/page/202509/1343996.shtml

Warwick Powell https://ssofidelis.substack.com/p/le-lievre-and-la-tortue-de-lia

(*) En el procesamiento informático del lenguaje natural, un “token” es una unidad básica de texto, normalmente una palabra, aunque también un carácter o incluso un símbolo. El Banco de Pagos Internacionales lo define como una entrada en una base de datos.

Chat Control: la Unión Europea pierde el primer asalto pero la batalla sigue

El proyecto europeo conocido como “Chat Control”, cuyo objetivo era monitorizar indiscriminadamente los servicios de mensajería privada, acaba de ser retirado. Sin embargo, esta victoria para las libertades digitales sigue siendo precaria: Chat Control podría resurgir el mes que viene.

El 30 de octubre la Unión Europea decidió eliminar la disposición más controvertida de una norma aprobada con el pretexto de frenar el abuso sexual infantil en línea. La norma era un auténtico caballo de Troya, cuyo objetivo era obligar a las plataformas y servicios de mensajería (incluso los cifrados) a registrar todos los mensajes de texto, audio e imágenes.

Como suele ocurrir, el montaje político era evidente. La Comisión Europea quería dar la impresión de que quienes defienden el derecho a la intimidad son partidarios de los abusos sexuales contra los niños o la distribución de pornografía en línea.

Las coartadas políticas funcionan de esa manera. Las leyes represivas se aprueban “sólo” para los terroristas, pero finalmente todos somos “terroristas”, como todos somos pedófilos, o antivacunas, o negacionistas.

Una amplia subcultura quiere dar entender que los defensores de la intimidad y la vida privada tienen “algo que ocultar”, que es sucio, oscuro o directamente delictivo. Sin embargo, todo el mundo tiene “algo que ocultar” y por eso tiene cortinas en las ventanas de su casa.

Obligar a las plataformas de mensajería, incluidas aquellas que utilizan un cifrado de extremo a extremo, a registrar sistemáticamente la vida privada de las personas es lo mismo que imponer un estado de excepción permanente.

Que Europa defienda el secreto bancario pero vigile los mensajes de las personas es suficientemente indicativo de los extremos a los que están llegando los vigilantes.

La propuesta fue respaldada por la comisaria Ylva Johansson pero, afortunadamente, Alemania, Luxemburgo, Países Bajos, Austria y otros países se negaron a ceder, argumentando que era una burla del artículo 8 de la Convención Europea de Derechos Humanos, que garantiza el derecho al respeto por la vida privada y familiar, el domicilio y la correspondencia.

En los países, como España, donde el fascismo ha banalizado el desapego por las libertades fundamentales, estas normas jurídicas pasan desapercibidas. Pero en otros países las personas se sienten agredidas. Por eso la Presidencia danesa de la Unión Europea ha guardado el reglamento en el cajón… de momento.

Como recordaba recientemente Pavel Durov, el propietario de la red Telegram, destacados partidos políticos europeos abogan por la vigilancia masiva y él mismo acabó en la cárcel en Francia el año pasado en un burdo intento de chantajearle para lograr que las redes sociales acaben en manos de la policía.

La batalla sigue; sólo se ha ganado el primer asalto. Dinamarca necesita ganar tiempo para retomar los preparativos antes de fin de año y presentar una versión “mejorada” de la misma norma, que no genere tanto alboroto (*).

Como en el caso de Gaza, necesitan que las protestas se calmen, que Chat Control pase al olvido, para volver luego con más energía si cabe.

Los europeos son los conejillos de indias de la vigilancia sobre su vida privada, con el reconocimiento facial, el euro digital, las tarjetas de pago, la identificación en línea, las cámaras de videovigilancia…

(*) https://euobserver.com/digital/ar4035aa2c

Israel: de la dominación a la limpieza étnica

Israel es uno de los países más militarizados del mundo. El ejército y, en términos más generales, las fuerzas de seguridad son el núcleo en torno al cual las instituciones, las estructuras financieras y la economía del país se han desarrollado desde que David Ben-Gurion ordenó la creación del ejército el 26 de mayo de 1948. En las décadas que siguieron, la economía política del país creció en torno a este principio central de organizar la guerra, evolucionando a medida que la naturaleza de la guerra cambió con la política exterior de Estados Unidos en Oriente Medio.

En la década de los cuarenta, las milicias coloniales descentralizadas se unieron para formar una empresa pública para la producción de equipo militar. El Estado israelí ha limitado las exportaciones de esta industria, una tendencia que continuó después de la independencia, con los fabricantes públicos de armas produciendo armas con fines expansivos. Al comienzo de la Guerra Fría y durante el período postcolonial, la estrategia militar israelí reflejaba este modelo económico. En lugar de librar una guerra convencional, la colonización fue alentada por las pequeñas unidades militares que llevaban a cabo campañas de limpieza étnica con armas pequeñas. Si Israel importaba armas, principalmente de Francia, equipaba a estas milicias principalmente gracias a la producción nacional.

A raíz de la guerra árabe-israelí de 1973, con el aumento de la financiación militar por parte de Estados Unidos, los suministros del ejército israelí cambiaron. La nueva fase de la Guerra Fría marcó el comienzo de un período de cambio sectorial dentro de la industria de guerra israelí. La guerra puso de relieve las graves debilidades en la defensa israelí, que había luchado contra los ejércitos de los países árabes equipados por la Unión Soviética. La respuesta de Israel ha sido un rápido y fuerte aumento en las importaciones de sistemas de armas estadounidenses. Pero esta decisión requirió un ajuste estructural: para fortalecer sus lazos con la industria de defensa de Estados Unidos, Israel ha privatizado y liberalizado su aparato militar nacional. En las últimas décadas del siglo XX, el ejército israelí se han convertido en una fuerza policial colonial de alta tecnología, administrando las poblaciones palestinas de Gaza y Cisjordania a través de la vigilancia y el control. A medida que las importaciones de armas de Estados Unidos continuaron a un ritmo constante, Israel ha trasladado su propia producción a nuevas tecnologías especializadas de vigilancia y represión. Ha surgido una nueva división mundial del trabajo en la producción de equipo militar, moldeada por la “guerra contra el terrorismo” y el mercado militar mundial encabezado por Estados Unidos hasta 2023.

La campaña genocida de Israel en la Franja de Gaza marca una ruptura con el status quo que había prevalecido durante décadas. Desde el 7 de octubre, la industria militar israelí ha tratado cada vez más de compensar su abrumadora dependencia de las importaciones militares con su propia producción nacional, volviendo así a sus orígenes a medida que una nación de milicias se movilizaba para hostilidades constantes. Este cambio es cualitativo y cuantitativo. Al producir para el consumo nacional, el complejo militar-industrial israelí ha comenzado a recomponer su perfil de producción en torno a armas de baja tecnología diseñadas para la destrucción y el desplazamiento masivo, por lo que para productos y prácticas más cercanas a su estrategia fundacional.

Un Estado colonial

Las raíces de la industria armamentística israelí son anteriores a la fundación del propio Estado. Israel Military Industries, la empresa detrás del Desert Eagle (arma semiautomática) y el Uzi (ametralladora de armas), se estableció en 1933 como un fabricante de armas pequeñas para abastecer a las primeras milicias sionistas. Sus armas fueron producidas en secreto [era el momento del mandato británico, que se extendía desde 1922 hasta 1947, después de la decisión de 1917], contrabandeado y almacenado ilegalmente para su uso por estos grupos armados sionistas. Las milicias que más tarde formaron el ejército israelí estaban principalmente armadas con ametralladoras, morteros y vehículos blindados ligeros, armas bien adaptadas para intimidar a los civiles y, en última instancia, eficaces en la limpieza étnica de Palestina. Estas armas favorecían las tácticas de las unidades pequeñas y la guerra irregular en terrenos difíciles, alineándose con la doctrina inicial de Israel de alta movilidad y comando descentralizado, e ilustrando lo que los generales israelíes a menudo describieron como el ideal de un “pequeño ejército inteligente”.

La mentalidad colectivista de los colonos jugó un papel vital en el militarismo del movimiento sionista, sus estrategias de armas y sus relaciones con la población palestina indígena. Bajo la dirección del ex primer ministro israelí David Ben-Gurion, dirigente del Partido Laborista y los sindicatos [también era un dirigente de la banda armada Haganah], el Estado monopolizó la fabricación de armas israelíes. Este monopolio de la producción de armas ha promovido el desarrollo del sector público del país, con los ingresos reinvertidos en investigación y desarrollo. Este tipo de guerra también influyó en la política de reclutamiento militar. Con el fin de mantener la cohesión y la lealtad de las unidades, Israel eximió del reclutamiento a una gran parte de la población: palestinos, judíos ultraortodoxos y, más tarde, un número creciente de judíos seculares. Esta estrategia demostró ser efectiva en 1948, 1956 y 1967, cuando las unidades ligeras y ágiles pudieron ganar la ventaja sobre las fuerzas árabes menos organizadas. Sin embargo, con el estallido de la guerra en 1973, los límites de esta estrategia se destacaron rápidamente.

Infraestructura de la dominación

Mientras que los éxitos militares de Israel contra Egipto, Siria y Jordania durante la Guerra de los Seis Días de 1967 generaron un exceso de confianza entre las élites militares israelíes, la Guerra de Yom Kipur de 1973 socavó esta concepción de la autosuficiencia, incluso en la fabricación de armas. Las compras masivas de equipo militar ruso por parte de los gobiernos iraquí y sirio, así como la explosión de los ingresos del petróleo árabe y la afluencia de armas compradas a través de estos ingresos, marcaron el comienzo de una carrera armamentista regional en muchas rutas de conflicto. Cuando estalló la guerra en octubre de 1967, pequeñas unidades israelíes e incluso la superioridad aérea no pudieron detener el avance de las divisiones siria y egipcia. En medio de la guerra, Israel recurrió a las importaciones de armas fabricadas por Estados Unidos, que requerían nuevas tácticas y, en última instancia, una nueva estrategia.

La dependencia de la financiación militar estadounidense comenzó en medio de la Guerra de Iom Kipur y rápidamente se convirtió en una característica esencial de la industria de armas de Israel. La hostilidad inherente de Israel a los gobiernos socialistas árabes financiados por los soviéticos lo convirtió en un aliado natural de los intereses de Estados Unidos durante la Guerra Fría. Al salvar a Israel de la destrucción, Estados Unidos ha obtenido una nueva herramienta para proyectar su poder en Oriente Medio y una oportunidad encontrada para reestructurar la industria militar de Israel de acuerdo con sus propias prioridades económicas y geoestratégicas.

En los años siguientes, Estados Unidos utilizó fondos militares para presionar el tipo de tecnología y equipo que Israel podría producir en casa. El Pentágono ha identificado proyectos de investigación militar israelí que podrían competir con las empresas de defensa de Estados Unidos y negociar su cierre final. Estos incluyeron el trabajo en un misil antitanque para competir con el misil LAU de fabricación estadounidense, así como el proyecto de armas insignia de Israel, el avión de combate Lavi, desarrollado en la década de los ochenta y diseñado para superar al caza F-16 de Lockheed Martin. El Pentágono también vigiló las exportaciones de armas israelíes que contienen tecnologías estadounidenses, prohibiendo su venta a países como Rusia y China.

Desde 1973, Israel se ha convertido en el mayor receptor de ayuda militar extranjera estadounidense en el mundo y, desde la Revolución iraní de 1979, el mayor comprador de equipo militar estadounidense en la región, y con diferencia. Desde el comienzo de la Guerra de Yom Kipur, los Estados Unidos han otorgado a Israel ayuda militar total de más de 171 mil millones de dólares, independientemente de la inflación y sin intereses [3]. Este cambio en la base de adquisiciones militares israelíes ha reorientado profundamente el papel de los fabricantes de armas locales. Mientras que Estados Unidos es, con mucho, el mayor exportador de armas del mundo, Israel se ha convertido a su vez en un importante exportador de armas, con la tasa de exportación de armas más alta del mundo. Sin embargo, mientras que las exportaciones de armas de Estados Unidos favorecen a los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la mayoría de las exportaciones de armas israelíes están destinadas a países no pertenecientes a la OTAN.

El matrimonio entre los intereses militares de Estados Unidos e Israel tendría dos consecuencias. En primer lugar, bajo la influencia de los Estados Unidos, las empresas privadas de armas tenían prioridad sobre las empresas estatales en las compras militares israelíes, ya que el país pasó por un período de intensa privatización. La presión para la privatización ha aumentado como resultado de los dolorosos ajustes impuestos por los Estados Unidos a la producción de armas y la reducción del gasto militar que refleja el final de la Guerra Fría. En 1993, un comité gubernamental presidido por el profesor Israel Sadan se reunió para estudiar el futuro de las adquisiciones militares israelíes y recomendó la privatización de las funciones de “dispositivo”, desde el almacenamiento y la distribución hasta las adquisiciones logísticas, o incluso la seguridad de las propias bases. La competencia entre los proveedores privatizados se ha presentado como una medida económica que, según las garantías dadas a los israelíes, no comprometería la seguridad. La eficacia fue la consigna, un principio del que se hicieron eco el entonces jefe del ejército israelí, Ehud Barak, jefe de personal del ejército de 1991 a 1995, entonces Ministro de Relaciones Exteriores y Primer Ministro de 1999 a 2001, quien dijo: “Todo lo que no dispara o no ayuda directamente a disparar será suprimido”.

La privatización no se ha limitado a la industria de armas. Con el Plan de Estabilización Estructural de 1985, Israel se embarcó en un proceso de privatización a gran escala de su infraestructura y servicios de telecomunicaciones, su aerolínea nacional, el sector bancario, así como una privatización parcial de los sectores del agua, la salud y los puertos [5]. Además de cumplir con las preferencias de Estados Unidos, la privatización ha ofrecido a los miembros de la élite de seguridad de Israel oportunidades lucrativas en la gestión de empresas privadas de armas.

En segundo lugar, estas empresas privadas se involucrarían cada vez más en la guerra mundial contra el terrorismo liderado por Estados Unidos. La privatización fue de la mano con la especialización en tecnologías utilizadas en la guerra cibernética, drones de ataque y sistemas electrónicos avanzados para vehículos militares [6]. Tras los ataques de la Segunda Intifada (2000-2005) y la destrucción de las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, Israel y Estados Unidos compartieron un interés común en el desarrollo de sistemas de alta tecnología para la supervisión, regulación y control.

Desde 2001, entre el 70 y el 80 por cien de las armas fabricadas en Israel se han vendido para la exportación. Las empresas de armas israelíes han fabricado su reputación como vendedores de armas para clientes marginales: países sujetos a un embargo militar, grupos rebeldes, milicias, estados sin relaciones diplomáticas con otros grandes productores de armas, e incluso clientes que luego usaron estas armas contra Israel. Esa reputación se fraguó en la década de los sesenta, en el apogeo de la Guerra Fría, exportando armas a Uganda, Angola, Chile, Sudáfrica, Singapur, Taiwán, Nicaragua, Guatemala e Irán prerrevolucionario. Más tarde, a medida que la geografía de las guerras calientes evolucionó, sus exportaciones se desplazaron a Ruanda, Yugoslavia, Turquía, Azerbaiyán e India. En las últimas décadas, los Estados del Golfo han comenzado a importar más y más armas israelíes, además de los ejércitos estadounidenses. Aunque Israel está muy por detrás de los principales exportadores de armas del mundo, como Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia y Alemania, ha alcanzado el estatus del mayor exportador de armas per cápita del mundo alrededor de 2009, después de que la invasión de la Franja de Gaza en 2008 matara a unos 1.400 palestinos.

Palestina: un campo de tiro

En 2003 Bush creó el Departamento de Seguridad Nacional con un presupuesto de más de 59.000 millones de dólares. El DHS y el clima de la “guerra contra el terrorismo” han brindado a las empresas militares y de seguridad israelíes la oportunidad perfecta para aprovechar su experiencia en los territorios ocupados. Las empresas israelíes han presentado los territorios palestinos ocupados como un campo de pruebas para desarrollar productos adaptados a un proyecto de seguridad nacional de Estados Unidos en rápida evolución, y Tel Aviv se ha convertido rápidamente en la capital mundial del sector de la seguridad en la industria de las armas. La serie de operaciones militares israelíes en Gaza, Líbano y otros lugares ha sido una bendición para las empresas de armas del país, lo que les permite comercializar sus productos como “probados en combate” en las diversas ferias de comercio de armas que siguieron a cada operación. En la actualidad, estos productos militares se han convertido en un negocio muy lucrativo y un sector clave de la economía israelí. En 2012 Israel recaudó 7.500 millones de dólares a través de exportaciones militares; en el mismo año, el ex ministro de Defensa israelí Ehud Barak dijo que 150 000 hogares israelíes dependían de la industria armamentística para sus ingresos.

La relación especial entre Israel y Estados Unidos es esencial en todo esto. Esta es una relación predominantemente militar, donde los flujos de divisas y las exportaciones/importaciones de armas desempeñan un papel estructurador en la economía israelí. Si alrededor del 75 por cien de los 3.100 millones de dólares en ayuda militar estadounidense a Israel se gastarán en armas estadounidenses, el resto se puede gastar en armas producidas localmente. Este fortalecimiento de la alineación diplomática facilitó la integración industrial, como cuando la empresa estadounidense Magnum Research transfirió la producción de sus pistolas Magnum y Desert Eagle a Israel. Hoy en día, incluso cuando Israel compra armas fabricadas en Estados Unidos, a menudo se construyen con componentes israelíes. Los fondos de investigación asignados por el gobierno y los programas conjuntos de investigación académica han dado legitimidad científica a las tecnologías represivas. En 2018 la ola de privatización y la nueva demanda de exportaciones dieron como resultado la compra de la empresa estatal Israel Military Industries por la empresa privada Elbit Systems. Esta última se ha convertido en la empresa de armas más grande de Israel y la vigésimo octava empresa de armas más grande del mundo en 2019. Proporciona a los ejércitos no solo directamente, sino también indirectamente como subcontratista a grandes empresas como General Dynamics y Airbus. Elbit Systems encarna claramente la nueva cara de la industria armamentística israelí: tecnologías opresivas, gamas complementarias en lugar de competitivas de armas estadounidenses y exportaciones mundiales que apuestan por el valor que los gobiernos de todo el mundo están poniendo en la experiencia de Israel en la ocupación.

En las cinco décadas desde la guerra de 1973, las milicias de colonos respaldadas por Israel se han convertido en un sistema de alta tecnología diseñado para oprimir a los palestinos. En su ahora ejército intensivo de capital, las empresas de armas demuestran su tecnología de vanguardia a través de ataques militares contra los palestinos y la vigilancia y el control diario de la ocupación.

Especializado en sistemas de vigilancia, equipo antidisturbios e infraestructura penitenciaria, este “laboratorio” ha producido herramientas ideales para mantener la ocupación, pero poco adaptada a la guerra convencional. Ya no es una fuerza de combate, el ejército israelí se convirtió en un ejército de la policía colonial, centrándose en la disuasión, la humillación y la represión de la resistencia palestina en lugar de la supremacía en el campo de batalla. Decenas de miles de guardias de seguridad privados han recibido capacitación en el desarrollo y mantenimiento de estas tecnologías.

Aniquilación y limpieza étnica

La dependencia de décadas de Israel en este modelo de monitoreo de alta tecnología de las poblaciones palestinas sin litoral ha sido cuestionada por los ataques del 7 de octubre. Las investigaciones internas filtradas en marzo de 2025 revelan que los oficiales habían descartado la posibilidad de un ataque palestino, diciendo que su régimen de disuasión era infalible. Cuando Hamas rompió esta ilusión, el gobierno de extrema derecha israelí regresó a lo que antes parecía ser una forma de guerra obsoleta: armas pesadas proporcionadas por los Estados Unidos (artillería, tanques, drones armados, bombardeos navales y aviones de combate) para asediar a una población entera.

El genocidio perpetrado por Israel en Gaza, así como la invasión del Líbano y los ataques aéreos en Siria, Yemen e Irán, tienen un punto común importante: se llevan a cabo principalmente con armas importadas. La mayoría de ellos están subvencionados por los contribuyentes estadounidenses, aunque Israel paga un precio más alto por las armas de Alemania, Serbia y, cada vez más, “de países con los que no tenemos relaciones diplomáticas, incluidos los estados musulmanes en todos los continentes”, dijo un funcionario de defensa israelí a Yediot Aharonot en noviembre de 2024. Mientras que el ejército israelí agotó sus municiones y armamento durante su campaña posterior al 7 de octubre, los traficantes de armas israelíes se convirtieron en carroñeros en un comercio mundial de armas cuyos precios se inflan por la demanda en Ucrania, intercambiando sistemas de armas de alta tecnología como drones y equipos informáticos para equipos básicos como proyectiles, pólvora y otros explosivos.[15] Según el Wall Street Journal, en diciembre de 2023, Estados Unidos había entregado a Israel más de 5000 bombas Mk82 no guiadas, 5400 Mk84 bombas no guiadas de 907 kg, 1000 bombas GBU-39 de 110 kg y alrededor de 3000 kits JDAM (Junt Direct Attack Munition). Desde el 7 de octubre, Estados Unidos ha proporcionado a Israel aproximadamente 17.900 millones de dólares en armas y municiones, además de la financiación militar externa anual de 3.800 millones de dólares y ha pagado importaciones de 8.200 millones de dólares de las empresas de armas de Estados Unidos.

El cambio a una estrategia para maximizar la destrucción también ha dado lugar a un renovado interés en la fabricación de armas a nivel nacional. En la conferencia de accionistas de Elbit Systems en 2025, la tendencia fue clara: Israel sigue dependiendo de las importaciones de armas, pero está tratando de obtener tanto como sea posible de las empresas nacionales para escapar del impacto del creciente embargo militar contra él. La participación de Elbit Systems en las exportaciones aumentó del 79 por cien en el primer trimestre de 2023 al 58 por cien en el cuarto trimestre de 2024. Pero esta recomposición de la demanda centrada en el cliente nacional fundador de la empresa no redujo las ventas. Los últimos informes financieros de Elbit Systems revelan que los ingresos y las ganancias operativas de la empresa aumentaron no a través de las exportaciones, sino a través de “un aumento significativo en la demanda de sus productos y soluciones del Ministerio de Defensa israelí (IMOD) en comparación con los niveles de demanda anteriores a la guerra”. Para el año que terminó en diciembre de 2024, la empresa obtuvo 1.600 millones en ganancias de más de 6.800 millones de dólares en ingresos, en comparación con 1.5000 millones de dólares en ganancias de 6.000 millones de dólares en ingresos en 2023. Su cartera de pedidos ha aumentado de 17,8 a 23.800 millones de dólares. En general, las empresas de armas israelíes vieron el flujo de comandos del ejército nacional. En mayo de 2025, Elbit emitió 588 millones de dólares en nuevas acciones, suscritas por Bank of America Securities, J.P. Morgan, Jefferies Group LLC y Morgan Stanley.

La estrategia de destrucción ciega

Al igual que en períodos anteriores, este punto de inflexión económico estuvo acompañado de cambios en la estrategia militar. El nuevo cañón Sigma de 155 milímetros de Elbit Systems es un ejemplo revelador. A primera vista, su desarrollo parece paradójico: Israel se enfrenta a una escasez crítica de proyectiles de 155 milímetros, así que, ¿por qué invertir en un arma que duplica la tasa de fuego? Las innovaciones de Sigma revelan las profundas prioridades del ejército israelí: su cargador automático robótico reduce las necesidades de personal de solo siete soldados, lo que permite que las unidades más pequeñas operen con una coordinación o disciplina mínima. Con la continua afluencia de bombas estadounidenses y ayuda financiera de Estados Unidos para la compra de municiones por parte de Israel en todo el mundo, este nuevo equipo puede facilitar una reorganización de la estrategia del ejército israelí.

El Sigma es un arma para los bombardeos de tipo milicia, que maximiza la destrucción de los soldados mientras institucionaliza la falta de disciplina que caracterizó la campaña israelí en Gaza. Encarna la transformación del ejército israelí: un ejército tecnológicamente avanzado que regresa a la artillería, donde la potencia de fuego reemplaza la estrategia y donde la aniquilación reemplaza a la ocupación.

Estas herramientas se utilizan con la mentalidad de las milicias. “La artillería y el fuego directo de tanques son más efectivos que las costosas armas de precisión”, dijo un oficial del ejército israelí en noviembre. “Matar a un terrorista con un proyectil de tanque o un francotirador, en lugar de un misil disparado desde un avión no tripulado, se considera más ‘profesional’. Los tanques bombardean campamentos de refugiados a corta distancia; los ataques aéreos arrasan barrios enteros para matar a un solo militante. La doctrina estadounidense de armas combinadas y ataques de precisión es ignorada, reemplazada por la destrucción ciega. La industria armamentista creada para controlar las áreas de ocupación en los países del sur al final de la Guerra Fría se ha vuelto a centrar en el interior, con el fin de completar una gama moderna de equipo de Estados Unidos con la máxima capacidad destructiva.

Shir Hever https://www.phenomenalworld.org/analysis/israel-military/

Una proeza de la ingeniería soviética: los submarinos de titanio

La Guerra Fría también llegó a las profundidades de los océanos, donde una parte significativa de la disuasión nuclear se lograba mediante submarinos. Pero hubo diferencias. Mientras el ejército estadounidense siguió construyendo submarinos de acero, Moscú, fiel a su tradición de ingeniería de vanguardia, tomó otro camino: diseñar sus propios submarinos utilizando el titanio, un material que ninguna otro país se había atrevido a emplear.

En comparación con el acero, el titanio presenta ventajas significativas: es mucho más ligero, resistente a la corrosión del agua de mar altamente salina y no magnético. Por lo tanto, los submarinos rusos (la clase Alfa y sus sucesores, la clase Sierra) eran indetectables para el sonar occidental. Perfectos para aproximarse sigilosamente a las costas enemigas, podían alcanzar profundidades de hasta mil metros, inaccesible para los torpedos adversarios.

La joya de la corona fue la Clase Alfa. Introducidos en los años setenta, los Alfa estaban diseñados para destruir portaaviones. Su casco albergaba un reactor de plomo-bismuto que les permitía alcanzar velocidades submarinas de más de 76 kilómetros por hora. Eran increíblemente rápidos, profundos y maniobrables. Para la OTAN, un Alfa era una pesadilla: podía evadir un ataque, sumergirse a profundidades seguras y contraatacar con una velocidad devastadora.

La ingeniería soviética forzó a la Marina estadounidense a desarrollar nuevas armas antisubmarinas, como el torpedo Mark 48.

Los submarinos de titanio soviéticos formaban parte integral del arsenal nuclear de la URSS. La mayor parte de ellos tenían armas nucleares tácticas. Estaban diseñados para llevar torpedos con cabezas nucleares. El objetivo no era un ataque estratégico a tierra, sino batallas navales. Un torpedo nuclear, detonado cerca de un grupo de portaaviones estadounidense, podría destruir múltiples barcos de una vez, una misión perfecta para un cazador veloz y profundo como los de la clase Alfa.

Algunas clases más grandes y especializadas de submarinos de titanio estaban armadas con misiles de crucero con carga nuclear para ataques a tierra. El ejemplo más notable es el de clase Papa (Proyecto 661 Anchar), el primer submarino de titanio, apodado “El Pez de Oro”, un submarino experimental armado con 10 misiles de crucero P-70 Ametist, cada uno de los cuales podía llevar una ojiva nuclear convencional o una nuclear.

Pero el titanio no es un material fácil de trabajar. Solo se funde a temperaturas muy altas (1668°C, en comparación con los aproximadamente 1370°C del acero) y se oxida inmediatamente al contacto con el oxígeno.

La fabricación de los cascos requería talleres completamente herméticos para su soldadura, una infraestructura excepcional, fábricas presurizadas y personal altamente cualificado. Su soldadura requería atmósferas controladas de argón y el proceso de construcción era lento y complejo.

La URSS lenvantó talleres completamente herméticos en Severodvinsk, diseñados específicamente para soldar titanio. Eran los únicos en el mundo capaces de fabricar cascos de submarinos con dicho material.

Estados Unidos, por su parte, nunca se atrevió a dar el paso. Si bien la Armada estadounidense evaluó el titanio a finales de la década de los sesenta, lo consideraron demasiado caro y complejo de trabajar. Los ingenieros estadounidenses, por lo tanto, prefirieron seguir utilizando cascos de acero de alta resistencia, que eran más sencillos de producir y mantener.

El otro gran problema del titanio es que es prácticamente imposible de reparar. Aunque soporta mejor las altas presiones, una simple grieta en el casco bastaba para enviar el submarino de vuelta a la fábrica. En tiempos de guerra, esto era un lujo que el Pentágono no podía permitirse.

Rusia fabricó todos sus submarinos en titanio hasta principios de los noventa, justo antes del colapso de la Unión Soviética, que puso fin al programa. Hoy en día, ningún submarino ruso se construye en titanio. Las clases Yasen, Borei y Lada, que conforman el núcleo de la flota actual del país, fueron diseñadas en acero de alta resistencia.

La era de los submarinos de titanio parece haber terminado, pero la URSS fue el único páis capaz de construirlos, buscando defenderse de Estados Unidos mediante el avance tecnológico.

El submarino nuclear K-278 Komsomolets

El submarino nuclear K-278 Komsomolets no era uno cualquiera; era la única unidad de la clase Mike, una maravilla tecnológica soviética con un casco de titanio que le permitía alcanzar profundidades récord. Se impulsaba mediante un reactor nuclear y portaba dos torpedos con cabezas nucleares.

Se hundió en el Mar de Noruega en 1989 debido a un incendio que se inició en un compartimiento de la popa y que, tras provocar una cadena de fallos, hizo imposible salvar la nave.

Mientras navegaba sumergido a unos 335 metros de profundidad, un cortocircuito en la sala de mandos auxiliar de popa provocó un incendio. Las llamas, alimentadas por el sistema de aire comprimido y posiblemente por fluidos hidráulicos inflamables, se propagaron rápidamente a través de las penetraciones de los cables.

El fuego causó múltiples fallos eléctricos y el reactor nuclear se apagó automáticamente, lo que dejó al submarino sin propulsión. La tripulación realizó una emergencia de soplado de los tanques de lastre, logrando que el submarino emergiera 11 minutos después de iniciado el incendio. Se enviaron señales de socorro y la mayoría de la tripulación pudo abandonar la nave.

El incendio continuó alimentándose del aire comprimido y causó daños estructurales irreparables. Aproximadamente cinco horas después de haber salido a la superficie, el Komsomolets se hundió en las aguas del Mar de Barents, a una profundidad de 1.680 metros.

Ahora yace en el lecho marino.

Los yemeníes también combaten en los túneles subterráneos

En Yemen la guerra de túneles, una táctica militar asociada a Corea, Vietnam o Gaza, ha cobrado protagonismo tras la agresión internacional protagonizada por Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, a la que luego se han unido Estados Unidos e Israel.

Los túneles permiten a los huthíes compensar la superioridad aérea y tecnológica de sus adversarios. En la actual guerra de guerrillas, el objetivo no es enfrentarse de forma convencional, sino resistir, desgastar y sorprender al enemigo.

Los túneles, excavados en las montañas y zonas rocosas del norte del país, permiten a los yemeníes movilizar tropas, almacenar armas —incluyendo misiles balísticos y drones— y lanzar ataques sorpresa sin ser detectados por los satélites o aviones de reconocimiento.

La guerra subterránea no solo sirve para la defensa. Los huthíes utilizan los pasadizos para infiltrarse en territorios controlados por sus adversarios y llevar a cabo emboscadas con ataques relámpago. Esta táctica ha sido empleada en provincias como Marib o Hajjah, donde han logrado tomar posiciones clave tras emerger de túneles excavados cerca de las líneas enemigas.

Esta táctica ha complicado significativamente los esfuerzos de los atacantes para recuperar zonas clave, como la ciudad portuaria de Hodeida o las provincias fronterizas con Arabia Saudí.

Los saudíes y sus aliados tuvieron que realizar operaciones de desminado y destrucción de túneles, con apoyo de los servicios de inteligencia occidentales. Han recurrido a realizar operaciones especiales para descubrir y destruir los escondites, utilizando tecnología de detección subterránea y drones de reconocimiento. Sin embargo, la topografía montañosa del norte de Yemen y la experiencia de los huthíes las han frustrado.

En varias ocasiones el ejército de Estados Unidos ha bombardeado los arsenales subterráneos que los huthíes utilizan para almacenar componentes de misiles y drones sin demasiado éxito.

Los huthíes controlan gran parte del norte de Yemen, incluyendo la capital, Saná. Con más de 370.000 muertos y millones desplazados, el país se ha convertido en un campo de pruebas para tácticas militares y una guerra de las potencias regionales. En este contexto, los túneles representan tanto una herramienta de supervivencia como un símbolo de la resistencia huthí, mientras que para sus enemigos, constituyen un obstáculo persistente.

Los huthíes negocian con Omán el tendido de cables submarinos en el Mar Rojo

Hay negociaciones secretas en curso entre Omán y los huthíes para reanudar el tendido de cables submarinos en el Mar Rojo. El objetivo de Omán, que representa a los monopolios de telecomunicaciones, que ejerce de mediador, es que los huthíes permitan la reparación y expansión de los cables que cruzan aguas yemeníes, lo cual es clave para la conectividad entre Europa, Asia y Oriente Medio.

Aunque los huthíes han negado públicamente ser los autores de los cortes de cables ocurridos en 2024 y 2025, su control sobre la costa yemení del Mar Rojo les da un poder de facto sobre los cables. Les convierte en actores clave en cualquier intento de reparación o nuevas instalaciones. Sin su aquiescencia, ninguna empresa de telecomunicaciones puede operar con seguridad en la zona.

Los huthíes no negocian los cortes como táctica de presión internacional. El objetivo de Omán es que no obstaculicen los trabajos de reparación y expansión. No obstante, Ansarollah no ha dado su visto bueno a las propuestas de Omán y sus mentores.

Los rebeldes yemeníes no reconocen la legitimidad de los monopolios internacionales que gestionan los cables y exigen garantías de que no se usarán estos proyectos para fines de inteligencia o militarización del Mar Rojo.

Además, quieren obtener contrapartidas políticas, como el levantamiento del bloqueo o el reconocimiento internacional de su gobierno.

Japón tiene un buen plan, que consiste en desmarcarse de Estados Unidos

Durante su gira asiática, Trump visitó Japón, un país vasallo de plena confianza. Se reunió con la nueva primera ministra japonesa, Sanae Takaishi, con la que, sorprendentemente, tuvo una grave discordia que amenaza con deteriorar las relaciones entre ambos.

El motivo de la reunión es ya conocido: Estados Unidos ha impuesto un arancel del 25 por cien a las importaciones procedentes de Japón y el antiguo primer ministro, Shigeru Ishiba, había hecho todo lo posible para reducirlo al mínimo. En su desesperación prometió a Trump invertir 550.000 millones de dólares en Estados Unidos durante los próximos tres años.

Estados Unidos no solo podría elegir los proyectos sino que se llevaría la mayor parte de los beneficios. Si Japón se atrevía a rechazar alguno de los proyectos, Ishiba le autorizaba a imponer aranceles aún más altos.

Los vasallos son así de rastreros. La capitulación se plasmó en un memorando de entendimiento que no requería aprobación parlamentaria. Sin embargo, pasaron por alto un detalle: la enorme suma de dinero que prometió invertir en Estados Unidos sí la requería. La inversión desequilibraba el presupuesto del gobierno nipón y aumentaba el déficit comercial entre ambos países.

Fue el agua que colmó el vaso. Ishiba fue destituido de su cargo y la nueva primera ministra firmó dos acuerdos con Trump, uno de ellos demagógico (una “nueva era dorada de la alianza entre Estados Unidos y Japón”) y otro para eludir a China lograr una cadena común de suministro de tierras raras.

De los 550.000 millones de dólares prometidos no se ha vuelto a saber nada. Incluso el gobierno de Estados Unidos ha indicado que quiere que Japón pague más por albergar a las tropas estadounidenses, para lo cual también hay que inventar “amenazas” en el Pacífico, donde China juega el papel de malvado de película.

Trump necesita dinero y lo necesita ya. Pero Japón no puede pagar los platos rotos, al menos en las gigantescas cantidades que firmó Ishiba y el problema se puede complicar porque la nueva primera ministra parece que le va a dar la vuelta al problema, utilizando a China como instrumento de presión contra Estados Unidos.

En su primer discurso, Takaichi afirmó que no apoya la guerra comercial de Estados Unidos contra China y que no se convertiría en un instrumento de presión económica estadounidense. Criticó abiertamente la política comercial de Trump, calificándola como “el error más peligroso del siglo XXI”.

En Washington se quedaron estupefactos. Desde que asumió el cargo, la nueva Primera Ministra ha mantenido reuniones con los mayores monopolios de Japón, quienes transmitieron un mensaje unificado y urgente: la economía japonesa no puede sobrevivir a otra guerra comercial.

Peor todavía: una semana después de asumir el cargo, Takaichi expresó abiertamente su apoyo a China, protagonizando el mayor giro en política exterior desde la Segunda Guerra Mundial. China ya no es “el enemigo”.

Lo dicho: Japón tiene un buen plan, que consiste en desmarcarse de Estados Unidos, que tiene todo el aspecto de un país apestado del que todo el mundo quiere alejarse.

El presidente libanés ordena al ejército que responda a los ataques israelíes

Harto de las numerosas violaciones del alto el fuego, el presidente libanés, Joseph Aoun, ordenado el jueves al ejército que responda a los ataques israelíes. La orden se produce tras un ataque israelí contra un edificio municipal en el sur del Líbano, durante el cual murió un funcionario.

Aoun ha ordenado responder a cualquier incursión israelí en las zonas liberadas del sur del Líbano. Es la primera acción de este tipo desde que el alto el fuego entró en vigor a finales del año pasado.

La Agencia Nacional de Noticias (NNA) asegura que el presidente libanés condenó el ataque israelí, calificándolo como “parte de un patrón continuo de agresión israelí”.

Durante una reunión con el comandante del ejército, el general Rudolph Haykal, en el Palacio de Baabda en Beirut, Aoun declaró que el ataque se produjo al día siguiente de una reunión del comité de seguimiento del alto el fuego, “el cual no debe limitarse a registrar incidentes, sino que debe actuar para ponerles fin presionando a Israel para que respete el acuerdo de alto el fuego de noviembre y cese sus violaciones de la soberanía libanesa”.

El ejército israelí afirmó que el edificio municipal de Blida había sido utilizado recientemente para actividades de Hezbolah bajo la apariencia de infraestructura civil.

Hezbolah, por su parte, condenó el ataque israelí y celebró la decisión de Aoun, comprometiéndose a apoyar al ejército en el fortalecimiento de su fuerza de defensa. Exhortó al gobierno a “adoptar medidas diferentes a las tomadas durante los últimos 11 meses y a asumir sus responsabilidades aprobando un plan político y diplomático para poner fin a los ataques y proteger a los ciudadanos libaneses y sus intereses”.

En agosto el gobierno libanés aprobó un plan para poner todas las armas bajo control del Estado. Hezbolah rechazó el plan e hizo hincapié en que mantendría sus armas hasta que Israel se retirara de los cinco puestos fronterizos que ocupaba en el sur del país.

El ejército israelí ha matado a más de 4.000 personas y herido a casi 17.000 en sus ataques contra Líbano, que comenzaron en octubre de 2023 y se intensificaron hasta convertirse en una ofensiva a gran escala en septiembre del año pasado.

En noviembre de 2024 se alcanzó un alto el fuego entre Hezbolah e Israel. El ejército israelí debía retirarse del sur de Líbano en enero del año pasado, pero solo llevó a cabo una retirada parcial y aún mantiene presencia militar en cinco puestos fronterizos.

La resolución de la ONU empuja al Frente Polisario a la guerra

El pasado sábado 1 de noviembre, el Majzén marroquí celebraba un hecho histórico: el Consejo de Seguridad de la ONU aprobaba el plan de autonomía marroquí sobre el Sáhara. Al menos, así lo anunciaba la prensa marroquí y occidental. Tras más de 20 años de pleitos en organismos internacionales, Rabat se salía con la suya: contando con el respaldo de EEUU y Europa que necesitaba, mostrando al resto del público que la ONU ha dejado de ser una organización de legitimidad internacional y que juega a favor de Occidente y sus títeres.

Rusia, China y Pakistán se abstuvieron. Argelia, siguiendo la línea diplomática del Frente Polisario, se marchó de las negociaciones: la soberanía no se negocia. España, por supuesto consumó su traición al pueblo saharaui: votó a favor de la soberanía marroquí. La posición rusa y china, que son las que más destacan, sorprendió a muchos: ¿por qué se abstuvieron? La diplomacia rusa y china han insistido en que su abstención se debe a su apoyo a que buscan ampliar la misión internacional MINURSO en el Sáhara. Su abstención ha sido mostrada como un posible apoyo al gobierno marroquí frente al pueblo saharaui. Nada más lejos de la realidad. Existe también un aparato de desinformación en Occidente que reproduce lo que les dice Rabat.

El Frente Polisario durante estas últimas décadas, hasta 2021, ha dejado la lucha armada en un segundo plano para centrarse en interminables litigios internacionales que han tenido como resultado la resolución de la ONU del pasado 1 de noviembre. Años perdidos pensando que Occidente va a dar una salida justa al problema saharaui, sin contar con uno de sus mayores aliados y gendarmes en la zona: Marruecos. Rabat es considerado por la OTAN como el “Major Non-NATO Ally” desde 2004.

La monarquía marroquí juega un papel de policía en el norte de África, al igual que lo juega Israel en Oriente Medio pero, con las limitaciones que tiene Rabat: una población que no cuenta con tres comidas básicas al día o sistemas de distribución de agua potable en todo el territorio, por ejemplo. Marruecos, junto con España, es la puerta de entrada al mar Mediterráneo y supone el contrapoder a Argelia, apoyada desde su independencia en 1962 por la Unión Soviética y, después, por Rusia.

¿Dónde y cómo se resuelve la autodeterminación?

El movimiento armado por la autodeterminación del Sáhara cuenta con un problema interno con el que todavía no ha decidido romper: la timidez –o no- de sus dirigentes. Mientras se ha relacionado con los países alternativos al bloque occidental, el Frente Polisario forma parte de la Internacional Socialista: la misma internacional en la que se encuentra el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) que ha apoyado el proyecto de soberanía marroquí sobre el Sáhara. Es la misma Internacional Socialista (IS) que ha admitido al Movimiento Saharauis por la Paz (MSP). Se trata de una organización que aspira a “competir en legimitidad” con el Frente Polisario y obedece los dictados de Rabat: la autonomía del Sáhara bajo soberanía marroquí.

Ahora bien, el Frente Polisario se enfrenta a una disyuntiva después de esperar décadas a una resolución que dice lo obvio: que se tienen que discutir todos los planes de paz. O bien ésto supone una desmoralización total de la población saharaui que se encuentra en los campamentos de Tinduf, en las zonas ocupadas y en los territorios liberados del Sáhara o, ésto es un fuerte revulsivo que haga relanzar la lucha armada hasta niveles nunca vistos desde 1973 lo que supondría unnuevo frente para el gobierno de Rabat. Para que ésto último ocurra se necesita una dirigencia firme, resolutiva, decidida y, sobre todo, convencida de que la victoria se consigue mediante las armas en la mano y no en las reuniones de la ONU en Nueva York.

Tradicionalmente, el Frente Polisario ha sido armado a través de Argelia con armamento soviético: tanques T-55 y T-62, AK-47 como equipación básica para los soldados, vehículos de transporte BMP-1, BRDM-2 o BTR-60PB o sistemas lanzacohetes Grad. En noviembre de 2023, la prensa marroquí se hizo eco del bombardeo de la base militar de Smara desde donde se lanzan numerosos drones contra las posiciones saharauis. La información era muy escueta pero se daba a entender que los disparos provenían de una distancia lejana. No supieron de donde venían los disparos ni informaron si eran cohetes o drones, lo que supondría una mejora considerable del armamento en las filas saharauis. Aunque no sea reflejado en prensa occidental, los combates son diarios.

En febrero de 2024, una delegación del Frente Polisario era recibida en Moscú por el representante del Ministerio de Asuntos Exteriores para el norte de África y Oriente Medio donde, entre otras cosas, se habló de la reanudación de la lucha armada. Una reunión de similares características se dio el pasado mes de septiembre en un encuentro de celebración por el 80 aniversario de la victoria contra el nazismo. En abril de este año, una delegación del Frente Polisario participó de los actos de celebración del Día de la Victoria, así como del Foro Internacional Antifascista (foro que en ediciones anteriores en Minsk fue presidido por el ministro de Defensa ruso).

Por otro lado, es conocida la presencia de asesores militares rusos en Mali, Níger y Burkina Faso en la lucha de estos tres países contra los grupos terroristas que asolan esta región. Mali se encuentra a poco más de 250 km. de los territorios liberados por el Frente Polisario y 350 km. de los campamentos en Tinduf (Argelia). Aparte, la colaboración rusa con la población saharaui no se limita a lo estrictamente militar. En las universidades rusas, también estudian numerosos estudiantes saharauis de la misma forma que lo son en Cuba o lo eran en la Libia de Gaddafi. Existe un alineamiento de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) con el BRICS llegando a participar en su cumbre de agosto de 2023 en Johannesburgo. Marruecos quiso participar pero fue rechazado a petición del gobierno sudafricano. Es decir, los contactos se dan en muchos ámbitos.

El Frente Polisario ha jugado a dos bandas en un mundo que vuelve al escenario de la Guerra Fría (si es que en algún momento dejo de estarlo). Existe un bando que apuesta por el progreso, la independencia y la soberanía de los pueblos y, otro que aspira a mantener su poder y sus privilegios a costa de ríos de sangre y fuego. En una situación así, no se puede estar en el medio: hay que tomar partido y, poco a poco, el Polisario elige el bando correcto de la Historia.

“El pueblo marchará con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes” (Juan Domingo Perón).

El Polisario introduce un nuevo arma de largo alcance y precisión, Maghreb Online
Delegación saharaui entabla conversaciones en la capital rusa de Moscú, Sahara Press Service (SPS)
Las armas del Polisario en su guerra contra Marruecos
Tebboune rechaza el suministro de armas al Frente Polisario en plena intensificación del conflicto, NR Periodismo alternativo
El presidente de la República Saharaui participará mañana en Cumbre de BRICS

La guerra contra Rusia provocará disturbios populares dentro de Francia

Como informamos hace unos días, durante su primera comparecencia ante la Asamblea Nacional como Jefe del Estado Mayor de la Defensa, el general Fabien Mandon declaró haber encomendado al ejército la tarea de estar preparados para una posible guerra contra Rusia en los próximos tres o cuatro años.

El escenario que baraja el Estado Mayor es un importante despliegue de tropas en Europa oriental y, por si eso no bastara, la Gendarmería podría ser movilizada para participar en la “defensa del territorio”. Así lo reiteró también el 16 de octubre su director, el general Hubert Bonneau, ante los diputados.

“Estamos enmarcando nuestras acciones dentro de un continuo de seguridad y defensa” y “tenemos un papel crucial en la preservación de los intereses fundamentales del país y la defensa operativa del territorio, junto con las fuerzas armadas”, afirmó.

Dos semanas después, durante una audiencia en el Senado, Bonneau repitó lo mismo: la Gendarmería se prepara para participar en la defensa del territorio. “Quisiera describir nuestra concepción de la Defensa Territorial, particularmente en relación con las fuerzas armadas. Actualmente, nos apoyan. No podemos ser efectivos en Nueva Caledonia, Mayotte y Guayana Francesa […] si no contamos con el apoyo de las fuerzas armadas […] En caso de un enfrentamiento importante, la situación será la inversa”, dijo.

“Si tenemos un enfrentamiento importante en el este, por ejemplo, creo que inevitablemente provocará disturbios en el territorio nacional”, advirtió el general. “Creo que podríamos ver acciones llevadas a cabo por terceros, sabotajes y también manifestaciones, porque no estoy seguro de que todos nuestros ciudadanos apoyen este tipo de implicación”, añadió.

La agitación podría manifestarse incluso antes de cualquier despliegue, sugirió, es decir, “si Francia es el país anfitrión y equipo sensible transita por su territorio” para reforzar, por ejemplo, a las fuerzas de la OTAN desplegadas en Europa oriental. “Necesitamos cubrir el territorio con recursos, y esa es la función de la Gendarmería Nacional”, recalcó.

“Durante la fase de preparación, es probable que la Gendarmería se vea afectada. Sin esperar necesariamente un despliegue como tal, creo que veremos manifestaciones, acciones y el regreso de las operaciones de seguridad interna en territorio nacional”. Es el escenario “para el que debemos prepararnos”, concluyó.

Ojo con los ‘radicales’ manipulados por potencias extranjeras

Las declaraciones se acumulan. No es la primera vez este año que un alto oficial plantea esta cuestión. En abril el general Philippe Susnjara, jefe de la Dirección de Inteligencia y Seguridad de la Defensa (DRSD), destacó las actividades subversivas de “grupos radicales”, que podrían ser manipulados por potencias extranjeras.

“Hoy, nos centramos en la convergencia de luchas entre diferentes tipos de grupos, como se ha visto recientemente entre grupos antimilitaristas y movimientos propalestinos, que, por ejemplo, atacaron a varias empresas de nuestra Base Industrial y Tecnológica de Defensa”, declaró Susnjara en abril durante una rueda de prensa en el Ministerio del Ejército.

“Lo que observamos es que algunos movimientos antimilitaristas, de extrema izquierda o propalestinos están atacando nuestra reputación y realizando acciones simbólicas, grafitis en las paredes y distribución de panfletos”.

Anteriormente, la DRSD había cuestionado -sin nombrarlos- el papel de los “representantes sindicales” en las campañas para desestabilizar la Base Industrial y Tecnológica de Defensa. Citaban como ejemplo la distribución de un folleto que denunciaba “la ofensiva de la industria armamentística francesa con el único objetivo de servir al lucro, los intereses capitalistas y las guerras imperialistas”.

Una de las prioridades de la Gendarmería es contar con los recursos necesarios para garantizar la defensa operativa del territorio. “Hoy en día, es necesario reemplazar 22.000 fusiles de asalto, con un presupuesto estimado de 110 millones de euros. El presupuesto total estimado para la renovación del equipo militar de la Gendarmería, que también se utiliza a diario —monoculares de visión nocturna que permiten detectar a personas que realizan actos de sabotaje y armamento táctico empleado por la gendarmería móvil— asciende actualmente a 800 millones de euros”, explicó Bonneau.

Zelensky medita la destitución del general en jefe del ejército ucraniano

Zelensky medita la destitución del jefe del ejército, el general Oleksandr Syrsky, para este mes. El motivo obvio es el desmoronamiento del ejército ucraniano en el frente y su difícil situación operativa. El general va a ser el chivo expiatorio cuando caigan Pokrovsk y Krasnoarmeisk. Recientemente una unidad de las fuerzas especiales cayó tratando de auxiliar en la defensa de Prokovsk. Descendieron en helicóptero en las cercanías, pero no tuvieron tiempo de entrar en combate, antes de ser aniquilados implacablemente, como muestran los vídeos que han aparecido en las redes sociales ucranianas.

La nómina de fracasos de Syrky es dilatada, aunque la responsabilidad no es suya exclusivamente. Incluye su aventura en Kursk y las bajas sufridas por los combatientes ucranianos en ese frente. En los últimos días, las tropas ucranianas han estado enviando señales de auxilio, mientras Syrsky intenta mantener el orden con nombramientos apresurados de personal y visitas personales a las unidades.

Los fallos defensivos del ejército ucraniano no se limitan al Donbas, sino que también se extienden a Zaporiyia, Jarkov e incluso Sumy. El ejército ruso también combate activamente por las posiciones cercanas a Jerson.

Los problemas se acumulan y Zelensky va a señalar con el dedo al actual comandante en jefe. Aumentan las críticas en su contra, no solo por parte de los oficiales, sino también de políticos y figuras de los medios de comunicación.

Algunos miembros del parlamento han acusado al Estado Mayor de distorsionar la información sobre la situación en el frente. Los generales ucranianos falsifican los mapas para disimular su retroceso. El secretario del Comité de Defensa del Parlamento ucraniano, Roman Kostenko, exige al mando información transparente.

Recientemente, la diputada ucraniana Maryana Bezuhla acusó a Syrsky de desorganizar la defensa, afirmando que en el ejército reina el caos. Los comandantes solo son responsables de sus propios sectores y carecen de información sobre las acciones de las unidades vecinas. También acusó enérgicamente a Syrsky de mentir sistemáticamente sobre los éxitos y de difundir información inexacta sobre lo que ocurre en el frente.

Cunde el pesimismo en Kiev, donde algunos abogan por considerar un cese de hostilidades como posible solución de compromiso, haciendo hincapié en el agotamiento de los recursos humanos y la grave falta de personal en las brigadas.

Un ruso al frente del ejército ucraniano

Syrsky es ruso y su familia vive en Moscú. Nació en julio de 1965 en la región rusa de Vladimir, que entonces formaba parte de la URSS. Estudió en Moscú, en la Escuela Superior de Comando Militar, entre oficiales que desde entonces son sus enemigos en los campos de batalla de Ucrania.

Se graduó en 1986, sirvió durante cinco años en el Cuerpo de Artillería Soviética y se trasladó a Ucrania. Tras el Golpe de Estado de 2014, dirigió los ataques ucranianos contra la población del Donbas. Recibió la clave de llamada “Leopardo de la nieve”.

En las primeras semanas de la guerra encabezó la defensa de Kiev, engordada por la propaganda occidental. En febrero del año pasado sustituyó al general Valeriy Zaluzhnyi al frente del ejércto ucraniano.

En abril de 2022 le nombraron Héroe de Ucrania, el honor más alto del país.

Comienzan a rendirse los soldados ucranianos cercados en Krasnoarmeysk

Los soldados ucranianos cercados en la ciudad de Krasnoarmeysk, al noroeste de Donetsk, han comenzado a rendirse. Varios testimonios de prisioneros revelan el derrumbe de las filas ucranianas, el abandono por parte de los comandantes y condiciones extremadamente difíciles.

Los vídeos difundidos muestran a soldados entregando sus armas y dando relatos estremecedores de su situación desde el inicio del cerco. Según la confesión de Viascheslav Krevenko, un soldado ucraniano capturado en la zona, su unidad intentó establecer una defensa improvisada en un barrio residencial. “Me di cuenta de que nuestro comandante nos había abandonado hacía mucho tiempo. Intentamos resistir en una casa, pero finalmente decidimos rendirnos. No tenía sentido continuar. Nos habían traicionado”, declaró.

Otro prisionero, Stanislav Tkatchenko, recalcó que ya no evacuaban a los heridos y que los soldados habían perdido la esperanza de un intercambio. “Era evidente: ni siquiera reemplazaban a los heridos. Intentar escapar era un suicidio”, afirmó.

Los soldados ucranianos se enfrentaban a condiciones extremas: escasez de medicamentos y agua potable, y aislamiento total. Algunos explicaron que recogían agua de lluvia para sobrevivir. Los vídeos también muestran el grave deterioro de la salud física y sicológica de los prisioneros.

Situada a 66 kilómetros al noroeste de Donetsk, la ciudad de Krasnoarmeysk es un centro logístico para el ejército ucraniano. El 26 de octubre, el jefe del Estado Mayor ruso, Valery Gerasimov, confirmó el cerco de 31 batallones ucranianos en la zona. Estas unidades incluyen las que se encontraban cerca de la estación de tren, donde se registraron los combates más intensos.

Todos los intentos ucranianos por romper el cerco han fracasado. 23 asaltos fueron repelidos en una semana. El dirigente de la República Popular de Donetsk, Denis Pushilin, ha confirmado que el ejército ruso ha continuado avanzando a lo largo del eje Krasnoarmeysk a pesar de las condiciones climáticas adversas y los contraataques ucranianos.

La ola de rendiciones refleja que la desmoralización cunde entre las tropas ucranianas cercadas. Un soldado ucraniano les suplicó a sus camaradas: “Ríndanse o morirán. Ya no tenemos la fuerza moral ni física para continuar”.

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