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Día: 26 de noviembre de 2025 (página 1 de 1)

Estados Unidos quiere controlar el gasoducto NordStream para sus propias necesidades

En noviembre del año pasado anunciamos que el especulador estadounidense Stephen P. Lynch quería comprar el gasoducto NordStream, si salía a subastaba en el juicio que se iba a iniciar en Suiza contra el operador por quiebra.

En mayo el tribunal suizo aprobó la venta. Una empresa, Pyrit Energy AG, quiere adquirirla, según ha anunciado su director, Ralph Niemeyer, quien ha afirmado que su oferta es la mejor solución y que ha negociado la transacción con el director de Gazprom, Alexei Miller.

Aunque no esté en funcionamiento, el interés por el gasoducto crece por momentos. Pyrit cuenta con obtener la aprobación de los 27 para transportar el gas ruso, a pesar de que en octubre el Consejo de la Unión Europea aprobó un plan para bloquear las importaciones de combustible ruso. El acuerdo se ejecuta a través de Dubai, el centro mundial de compensación de hidrocarburos.

No es una casualidad que repentinamente la policía alemana emitiera órdenes de detención contra tres saboteadores del servicio secreto ucraniano y cuatro buzos militares por la voladura del gasoducto.

El humor ha cambiado y hasta en Polonia se escuchan afirmaciones muy sorprendentes. El exministro de Asuntos Exteriores, Jacek Chaputowicz, declaró que la mejora de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Rusia podría conducir a la reconstrucción del NordStream. “Los europeos comprarán ese gas. Creo que nosotros también. Porque simplemente será legalizado por Estados Unidos, nuestro principal aliado”, declaró Chaputowicz a la radio RMF24.

Quizás ya esté todo en marcha. Este verano Lynch, que es un estrecho colaborador de Trump, pagó la deuda de las operadoras del NordStream a sus acreedores. Lynch también intenta comprar el gasoducto, pero cuidado; el plan es muy diferente: no se trata de transportar gas ruso a Europa. Hay quien cree que lo que pretende Estados Unidos es impedir el acceso de China al gasoducto.

Por supuesto, las operaciones de Lynch están vinculadas a un acuerdo de paz en Ucrania. Pero el gasoducto interesa en cualquier circunstancia… también a Estados Unidos, que no tiene suficiente combustible para poner en marcha los centros de datos de la inteligencia artificial.

Aunque Estados Unidos es el principal productor mundial de gas, con un billón de metros cúbicos, el consumo interno y México devoran 900.000 millones de metros cúbicos. En otras palabras, las gigantescas inversiones previstas para la inteligencia artificial en Estados Unidos también dependen… del gas ruso.

Para que lo entiendan los “genios” de Bruselas: el paquete número 19 de sanciones contra es una estupidez; los intentos de bloquear las exportaciones de gas ruso están condenadas al fracaso. La única duda es si la tubería llegará a Alemania o dejarán pasar otra oportunidad.

Seguimos a la expectativa: la empresa que operaba el gasoducto NordStream era mitad rusa y mitad alemana; ahora veremos si la empresa que lo compre será mitad rusa y mitad estadounidense, es decir, si Europa vuelve a quedarse fuera de juego.

Estados Unidos contra Venezuela: una guerra de nervios

El domingo Maduro celebró su 63 cumpleaños en medio del despliegue naval estadounidense en el Mar Caribe. Los noticiarios dicen que Estados Unidos está a punto de atacar a Venezuela. Reuters anuncia que la Marina de Guerra estadounidense está lista para lanzar una “nueva fase de operaciones” en los próximos días (1).

La concentración naval, encabezada por el portaaviones Gerald R. Ford, es impresionante, tanto que más bien parece el rodaje de una película de acción. Estados Unidos quiere intimidar a Venezuela. El 14 de noviembre Trump declaró que ya tenía tomada la decisión, pero sin concretar nada (2).

El ejército estadounidense ha presentado varias opciones, que incluyen continuar los ataques contra objetivos marítimos o extenderlos a objetivos terrestres, que la Casa Blanca atribuiría posteriormente a “terroristas” y “narcotraficantes” para justificarse.

Es el estilo Hezbollah. Maduro y algún dirigente podrían ser el blanco de los ataques. Otra opción sería lanzar una operación militar a gran escala para derrocar al gobierno venezolano, lo que no parece probable.

Mientras tanto, ambas partes negocian en secreto, reconoce el New York Times (3). Pero Estados Unidos no sabe negociar sin amenazar; es consustancial al imperialismo: nunca se negocia en un plano de igualdad.

Dice el New York Times que el presidente venezolano les ofreció dimitir en los próximos dos años si se garantizaba su seguridad, o sea, que quería marcharse con el rabo entre las piernas, pero Washington se negó.

Para echar más leña al fuego, la Marina de Guerra estadounidense inicia maniobras militares con un minifundio local dispuesto a ajercer de lacayo y cómplice: Trinidad y Tobago. Todo forma parte de un espectáculo excesivamente mediático para ser real.

Ante tal esperpento no cabe olvidar que la famosa oposición venezolana ha hecho mutis por el foro, como buenos actores de reparto en esta gran superproducción. Ya nadie se acuerda de monigotes como el “expresidente” Guaidó y la Premio Nóbel de la Paz, María Corina Machado.

Tampoco está encima de la mesa la “lucha contra el narcotráfico”, que es lo más parecido que se les ha ocurrido a los guionistas de Hollywood, con las “armas de destrucción masiva”.

‘Para las petroleras estadounidenses Venezuela es un festín’

La congresista estadounidense María Salazar habló el lunes en la cadena Fox sobre la posible invasión militar de Venezuela. Hay varias razones por las que “necesitamos entrar” en el país caribeño, pero la primera es que “para las petroleras estadounidenses, Venezuela será un festín”.

“Una guerra de cambio de régimen encabezada por Estados Unidos en el extranjero para enriquecer a las grandes petroleras, ¿dónde hemos oído eso antes?”, preguntaba un colectivo estadounidense en las redes sociales.

Pero los imperialistas son tan soberbios que no se muerden la lengua. Salazar describió a Venezuela como una plataforma de lanzamiento para los enemigos de Estados Unidos y afirmó que Maduro encabeza el “Cártel de los Soles”, al que el gobierno de Trump designó el lunes como “organización terrorista extranjera”.

A los imperialistas les gusta poner etiquetas a los demás, pero no admiten que se las pongan a ellos. Por eso nadie habla del “Cártel de la Casa Blanca”.

El ministro del Interior y Justicia de Venezuela, Diosdado Cabello, ha afirmado lo obvio: el “Cártel de los Soles”, es un invento y una excusa para atacar al gobierno de Caracas.

Por su parte, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, también ha negado la existencia de dicho “cártel”.

En el “Cártel de los Soles” los cazadores de bulos tiene aquí un buen cebo para sus pesquisas. A ver si se ponen a la faena y Estados Unidos no resulta un adversario excesivo para ellos.

(1) https://www.reuters.com/world/americas/us-launch-new-phase-venezuela-operations-sources-say-2025-11-22/
(2) https://www.msn.com/en-us/news/world/trump-says-he-s-made-progress-on-stopping-drugs-from-venezuela/ar-AA1Qtt9s
(3) https://www.nytimes.com/2025/11/18/us/politics/trump-covert-action-venezuela.html

La guerra se acaba porque no hay dinero para sostenerla durante más tiempo

Si muchas guerras comienzan por motivaciones económicas, por no decir casi todas, acaban también por razones económicas. Sobre todo cuando se trata de “guerras de desgaste”, no son las victorias o las derrotas en el campo de batalla las que deciden el desenlace. Son los presupuestos públicos, los déficits y las deudas.

Lo mismo ocurre en Ucrania, que no puede ganar la guerra contra Rusia porque Europa no se la puede financiar durante más tiempo. “Resistir es vencer”. Casi todos los Estados miembros de la Unión Europea han acumulado déficits y deuda excesivos.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el aumento explosivo de la deuda pública está obligando a los gobiernos europeos a replantearse el pago de los derechos de los trabajadores y pensionistas: seguros, bajas, horarios, salarios… En Bruselas se plantean volver el capitalismo al siglo XIX y sólo cabe comprobar si el movimiento obrero va a consentir la pérdida de todas y cada una de sus conquistas.

De momento hay anunciadas huelgas generales en varios países europeos, como Portugal, Italia, Bélgica y Francia, pero lo más probable es que eso ya no sea suficiente, sobre todo si los sindicatos ocultan a los trabajadores -como está ocurriendo- que el rearme europeo va a salir de sus bolsillos, de los recortes y del fin de las prestaciones sociales más básicas.

Lo mismo que hace cien años, el movimiento obrero va a tener un problema con la quinta columna. Si en 1914 la socialdemocracia europea votó a favor de los créditos de guerra, hoy vuelven a las andadas. Más que nunca, los sindicatos europeos se han convertido en enemigos jurados de la clase obrera.

En un análisis publicado recientemente, el FMI afirma que los niveles de deuda de Europa podrían dispararse si los gobiernos no acaban rápido con los los derechos laborales e implementan recortes económicos y sociales y si no se reducen los déficits.

Hay que reducir el gasto social para aumentar el gasto militar y la “ayuda” a Ucrania, para lo cual no hay ningún tipo de recortes, ni limitaciones.

Los gobiernos europeos quieren reducir el gasto social, pero al mismo tiempo incrementan las subvenciones a los sindicatos para que sigan desempeñando su nefasto papel de cómplices de la guerra, del que únicamente se salva el sindicato italiano USB (Unión Sindical de Base), que ha denunciado el vínculo de los recortes con el rearme y la guerra (*).

El FMI también advierte que los niveles de deuda europea han llegado a tal punto que la ratio deuda/PIB se ha duplicado, alcanzando un promedio del 130 por cien para 2040. Casi la mitad, 12 de los 27 Estados miembros de la Unión Europea, tienen actualmente una ratio deuda/PIB superior al 60 por cien por cien.

Varias economías grandes, como España, Italia y Francia incluso tienen ratios deuda/PIB superiores al 100 por cien, a pesar de lo cual no se proponen reducir el gasto militar ni la “ayuda” a Ucrania.

En Francia es el aumento de la jornada laboral y en Alemania son las pensiones. Para mantener el gasto social tendrían que renunciar al elevado coste del militarismo rampante.

Las arcas del gobierno estadounidense también están agotadas. Según Statista, la deuda nacional estadounidense aumentó en 2,5 billones de dólares el año pasado en comparación con el año anterior, alcanzando un total aproximado de 35,8 billones de dólares. Se proyecta que la deuda estadounidense alcance aproximadamente los 38,3 billones de dólares para este año. Estados Unidos tiene la mayor deuda del mundo en términos absolutos. Este nivel de deuda ya supera el PIB del país.

Hasta ahora, ha podido gestionar su quiebra gracias al dólar, la moneda de reserva mundial. Esto le ha permitido exportar inflación al resto del mundo. Si bien el dólar sigue siendo la principal moneda mundial, la situación ha cambiado en un punto crucial: China se niega a cumplir las normas estadounidenses.

China, el mayor acreedor de Estados Unidos, está presionando a Washington. Se está retirando del mercado de bonos del Tesoro estadounidense. Según Wind, un proveedor chino de datos financieros, las tenencias de bonos del Tesoro estadounidense por parte de Pekín cayeron un 47 por cien en septiembre, en comparación con el máximo de 1,32 billones de dólares alcanzado en noviembre de 2013.

(*) https://ctxt.es/es/20251101/Politica/50946/josefina-l-martinez-clase-obrera-italiana-economia-de-guerra-reportaje.htm

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