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Día: 13 de noviembre de 2025 (página 1 de 1)

Los escándalos de corrupción se acercan cada vez más a Zelensky

Hablar de corrupción en Ucrania es un tópico. Lo que los medios esconden es que durante años esa corrupción está alimentada por la “ayuda” económica que proviene de las potencias occidentales y, muy especialmente, de la Unión Europea.

A su vez esa “ayuda” es imprscindible, no sólo porque hay que alimentar y prolongar la guerra, sino porque hay que recompensar generosamente a quienes sobre el terreno ejecutan las políticas belicistas, empezando por Zelensky.

Por fin, tampoco se suele tener en cuenta que la mayor parte de las veces, lo que los medios traducen como tal no es más que una lucha intestina dentro de diferentes camarillas oligárquicas, donde los unos sacan a relucir las corruptelas de los otros, como es evidente en el caso de España.

Por lo tanto, si las acusaciones de corrupción de extienden es porque esas contradicciones internas se están agudizando, como es obvio en Kiev a medida que la guerra pone contra las cuerdas a Zelensky y los suyos.

Esta vez la trama, denominada Operación Midas con muy poca originalidad, afecta al sector energético y la evasión del dinero se estima en casi 100 millones de euros. El lunes las instituciones anticorrupción ucranianas han destapado la malversación, que alcanza a figuras cercanas a Zelensky, como el empresario Timur Minditch y la productora de televisión Kvartal95, con la que el actual Presidente ucraniano rodaba sus programas de entretenimiento.

El enésimo escándalo ha provocado dimisiones inmediatas en el gobierno. La primera ministra Yulia Svyrydenko las ha confirmado, presentando a sus sustitutos al Parlamento.

La Agencia Anticorrupción y la Fiscalía Anticorrupción, que Zelensky quiso disolver hace unos meses, anunciaron el desmantelamiento de una trama tras una investigación de 15 meses, que incluyó más de 70 redadas en todo el país.

El caso se centra en los contratos públicos firmados con el sector energético, en particular aquellos que involucraban a la operadora nuclear pública Energoatom, responsable de la generación de energía nuclear (un sector clave para Ucrania, que depende de la energía nuclear para la mitad de sus necesidades energéticas.

Los fondos provenían de sobornos (hasta el 15 por cien de los contratos) en adjudicaciones públicas para la construcción de defensas contra los ataques rusos a la infraestructura energética. Los sobornos fueron blanqueados mediante transferencias. En el expediente aparecen mil horas de grabaciones que muestran las conversaciones entre los corruptos. Energoatom confirmó los allanamientos y está cooperando con la investigación.

En medio del escándalo, Ucrania sufre apagones masivos debido al bombardeo ruso de la red eléctrica, que ha destruido la mitad de la red eléctrica. Los fondos esquilmados estaban destinados a proteger esta infraestructura vital antes del invierno.

La batalla de las tierras raras empuja a Europa a planificar la economía

En la guerra de las materias primas Europa ha caído en su propia trampa. Ha intentado bloquear y ha quedado bloqueada. Depende de las existencias estratégicas, las compras a granel y el aumento del apoyo público a la industria. Vuelve una cierta autarquía y los países europeos necesitan recuperar el control de sus líneas de producción.

También vuelve el viejo G2 de la Guerra Fría. Si en materia militar Estados Unidos tiene que negociar con Moscú, en economía hay que hablar con Pekín. La “tercera vía” no existe, al menos de momento. La Comisión Europea, está a lo que salga, como los demás países del mundo. Si se suman a las políticas de Washington, como hasta ahora, también tendrán que soportar las represalias chinas.

Aquí la “mano invisible” tiene poco que hacer, por lo que en Bruselas vuelven a la intervención pública y la planificación. La Comisión Europea se prepara para dotarse de una serie de herramientas que garanticen sus suministros de tierras raras y otros metales críticos, un pequeño desafío para quienes antes solo hablaban de competencia y libre comercio.

Vuelve la planificación económica. Bruselas detallará su nuevo programa de acción a principios de diciembre. Se basará en tres pilares: la creación de reservas estratégicas de metales, una plataforma centralizada para la compra de materias primas y la aceleración del apoyo financiero a los proyectos de minería y refinado en territorio europeo para desarrollar la producción local.

“Se está produciendo un cambio general en la doctrina económica dentro de la Comisión: un deseo de ser menos ingenuos en materia comercial y de asumir, como autoridad pública, un papel en la organización de la economía y las cadenas de valor”, asegura un colaborador de Stephane Sejourné, vicepresidente de la Comisión e impulsor del proyecto. “Es algo nuevo, y también una demanda del sector empresarial”, explican en Bruselas.

Los pilares están concebidos para operar en sinergia: para garantizar la viabilidad de los proyectos europeos, una estrategia consiste en asegurar volúmenes de compra de la producción futura, compras que podrían realizarse a través de una plataforma centralizada para acumular existencias.

A diferencia de los países europeos, China siempre ha controlado los mercados de metales, en particular sobre las tierras raras y los metales especializados, esenciales para la fabricación de aerogeneradores, motores eléctricos, equipos militares y chips electrónicos. Europa era consciente de sus vulnerabilidades desde hace varios años, pero todo se aceleró con el inicio de la guerra económica, los bloqueos y las represalias chinas.

Con los controles a la exportación impuestos por China desde abril del año pasado, los envíos de tierras raras se han reducido drásticamente, hasta el punto de que algunos sectores industriales, en particular las automotrices, se han visto obligados a cerrar varias líneas de producción.

Mientras que Estados Unidos reaccionó con rapidez adquiriendo participaciones directas en productores locales y acumulando reservas, el cambio tardó más en materializarse en Europa. Primero fue necesario determinar si los europeos eran meras víctimas colaterales de la guerra comercial entre Estados Unidos y China y si la situación volvería a la normalidad con el tiempo, o si, en efecto, no habría ninguna mejora significativa.

Tras definir una lista de metales críticos, entre los que se incluyen el níquel, el cobre, el litio y las tierras raras, la Unión Europea activó su mecanismo regulatorio mediante la adopción de la Ley de Materias Primas Críticas. Esta legislación, aprobada el año pasado, estipula que Europa debe extraer al menos el 10 por cien de los metales que consume dentro de sus fronteras, procesar al menos el 40 por cien de ellos y no depender de ningún país para más del 65 por cien de su suministro, en todos los eslabones de la cadena de suministro. Además, el 15 por cien de sus necesidades debe cubrirse mediante el reciclaje dentro de Europa.

La autarquía se complementa con una lista de aproximadamente cuarenta proyectos estratégicos que pueden optar a financiación de Bruselas y con procedimientos acelerados para la obtención de los permisos necesarios.

Países Bajos capitula en el Caso Nexperia

El gobierno neerlandés está dando marcha atrás en el Caso Nexperia, lo que supone un grave revés. Tras semanas de negociaciones, Países Bajos se prepara para devolver el control de Nexperia, el fabricante de chips de capital chino que se incautó en virtud de una ley de hace décadas.

El expolio se produjo tras una ola de caos en la cadena de suministro que paralizó la industria automovilística europea.

Una maniobra política desde La Haya se transformó en una de las mayores disputas tecnológicas del año, poniendo en peligro la producción de fabricantes de aytomóviles, como Volkswagen, Honda y Stellantis.

Rusia bloquea temporalmente las tarjetas SIM a los turistas

Rusia ha anunciado el bloqueo temporal de las tarjetas SIM utilizadas por personas que regresan del extranjero. El objetivo es prevenir mejor los ataques con drones en territorio nacional, que han aumentado recientemente.

El Ministerio de Asuntos Digitales de Rusia especificó que esta suspensión durará 24 horas tras la llegada a suelo ruso. Además, esta medida solo se aplicará a los usuarios cuyas tarjetas no hayan sido activadas durante al menos 72 horas. Finalmente, los visitantes que hayan permanecido fuera de Rusia por un período prolongado también se verán afectados.

El gobierno ruso afirma que algunas tarjetas SIM pueden utilizarse con fines militares. Pueden usarse en drones no identificados que operan sobre territorio ruso, particularmente en zonas fronterizas con Ucrania y otros lugares estratégicos, como refinerías. Una vez bloqueadas, estas tarjetas no pueden reutilizarse para piratear internet ni para otras actividades fraudulentas.

El Kremlin asegura que la mayoría de estos ataques con drones se coordinaron de forma remota mediante conexiones móviles locales. Al bloquear las tarjetas SIM, el ejército puede tomarse el tiempo necesario para verificar la identidad de las personas que regresan a Rusia.

Los operadores de telefonía móvil deben cumplir con estas nuevas directivas. Tendrán que garantizar que cada tarjeta SIM esté vinculada a una identidad verificada. El incumplimiento de estas medidas gubernamentales los expone a sanciones severas.

Israel intenta dividir Gaza en dos partes a lo largo de la ‘línea amarilla’

La “línea amarilla” recorre Gaza de norte a sur, dividiendo la Franja en dos. Al oeste de la línea se encuentra la zona de la que se retiró el ejército israelí, incluyendo los principales centros urbanos destruidos donde se concentra la mayor parte de la población desplazada de Gaza. Es también en esta zona donde los militantes de Hamás han reaparecido públicamente e intentan restablecer el orden y el estado de derecho en la Franja de Gaza. Al este de la línea se encuentra la zona controlada por el ejército israelí, que abarca la mayor parte del norte de Gaza, toda Rafah y la parte oriental de todo el territorio.

Según el plan de «paz» de Trump, la “línea amarilla”, que divide Gaza en dos, se supone que es temporal. Sin embargo, la deliberada ambigüedad que rodea estos términos sugiere que el verdadero objetivo siempre ha sido la partición de Gaza.

Hoy en día, existen esencialmente dos Gazas. Una zona está gobernada por Hamas, que ejerce el poder en la Franja de Gaza y comprende aproximadamente el 47 por cien del territorio. El 53 por cien restante se encuentra bajo el control militar total del ejército israelí.

Una frontera invisible, conocida como la “línea amarilla”, separa estas dos áreas y divide Gaza en dos. Aunque Israel ha desplegado bloques de hormigón amarillos a lo largo de la Franja de Gaza para delimitar esta línea, se supone que es temporal. Sin embargo, lo que hace que la situación sea muy real es la cantidad de personas que han muerto a lo largo de ella.

Según el actual acuerdo de alto el fuego, negociado por Trump, esta línea de retirada “temporal” debería desplazarse tras el fin de la primera fase del acuerdo, que está a punto de cumplir un mes. Se están llevando a cabo negociaciones para pasar a la segunda fase, pero informes recientes indican que la actual división de Gaza podría volverse permanente.

Hay algo más que considerar, y es aún más preocupante: ¿y si la partición de Gaza fuera el objetivo previsto por Israel?

mapa linea amarilla

La “línea amarilla” atraviesa Gaza de norte a sur, dividiéndola en dos. Al oeste de la línea se encuentra la zona de la que se retiró el ejército israelí, incluyendo los principales centros urbanos destruidos donde se concentra la mayor parte de la población desplazada de Gaza. Es también en esta zona donde elementos armados de Hamás han reaparecido públicamente e intentan restablecer el orden y el estado de derecho en la Franja de Gaza. Al este de la línea se encuentra la zona controlada por el ejército israelí, que abarca la mayor parte del norte de Gaza, toda Rafah y la parte oriental de todo el territorio. Según el acuerdo de alto el fuego, el ejército israelí permanecerá estacionado en esta zona hasta el final de la primera fase y se espera que se retire gradualmente durante la segunda fase. En última instancia, se prevé su retirada completa de la Franja de Gaza.

Para lograrlo, la segunda fase incluirá negociaciones para poner fin definitivamente a la guerra, en particular la transferencia por parte de Hamas del control de Gaza a otro organismo y el desarme de su brazo armado. Hamas ya se ha comprometido a respetar la primera condición, al igual que las demás facciones palestinas, que han acordado la formación de un “comité tecnocrático de palestinos apolíticos” encargado de gobernar Gaza bajo los auspicios de un “consejo de paz” presidido por Trump.

Respecto a la segunda condición —el desarme— Hamas ha declarado que no entregará las armas antes del establecimiento de un Estado palestino. Sin embargo, ayer mismo, el alto dirigente de Hamas, Moussa Abu Marzouk, mostró flexibilidad en este asunto, afirmando que estarían dispuestos a negociar la entrega de armas con capacidad de ataque más allá de las fronteras de Gaza, pero que conservaría su armamento ligero para garantizar la seguridad.

En realidad, el plan de 20 puntos de Trump sigue siendo vago en los detalles, quizá intencionadamente. Dividido oficialmente en tres fases, plantea numerosas preguntas sobre las medidas que se adoptarán en cada una. Al carecer de mecanismos de aplicación, como condicionar cualquier retirada israelí adicional a la verificación del desarme de Hamás, el plan está plagado de dificultades. Israel podría, por lo tanto, alegar que Hamás ha «violado» los términos del acuerdo y posponer indefinidamente su retirada de Gaza.

Ya hemos visto un atisbo de esto. La semana pasada, el ejército israelí reanudó el bombardeo de Gaza durante varias horas, causando la muerte de cerca de cien personas en un solo día, tras el fallecimiento de un soldado israelí.

Israel sostiene que el desarme incondicional de Hamás es un requisito previo para avanzar a la segunda fase del alto el fuego. El problema radica en que el significado de desarme sigue sin estar claro. El plan de Trump no menciona los pasos para el desarme de Hamás, y sigue sin estar claro si este desarme incluye armas pequeñas, cuál es el cronograma y a quién se entregarían.

Israel ha optado por definir el desarme como un proceso que podría durar años. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha declarado que desarmar a Hamas implica desmantelar toda su infraestructura militar, incluyendo su vasta red de túneles e instalaciones de fabricación de armas. Lo que complica aún más las cosas es que el alcance exacto de esta infraestructura es pura especulación, e Israel no ha podido desmantelarla a pesar de dos años de movilización general de sus fuerzas. Por lo tanto, Israel siempre podrá alegar que Hamas no se ha desarmado por completo.

Esta ambigüedad es intencional. Permite a Israel y a Estados Unidos interpretar el plan según sus respectivos intereses. Por ahora, estos intereses están dirigidos a prolongar la segregación de Gaza. Pero si la vaguedad de Trump es intencional, entonces el plan es, en efecto, dividir Gaza.

Recientemente los dirigentes estadounidenses han sugerido que esta es la dirección que están tomando los acontecimientos. Durante su visita a Israel hace dos semanas, el vicepresidente J.D. Vance afirmó que los palestinos deberían poder asentarse en una “zona libre de Hamas” al sur de Gaza “en los próximos dos meses”. Durante la misma visita, Jared Kushner declaró que no se llevaría a cabo ninguna reconstrucción en las zonas que aún controla Hamas.

El domingo pasado, el Times of Israel informó que Estados Unidos está considerando la construcción de una “nueva Gaza” en la zona controlada por Israel, con planes para construir media docena de zonas residenciales. El periódico también informó que representantes de los países donantes que se han comprometido a financiar la reconstrucción, principalmente los estados del Golfo, han expresado escepticismo sobre la viabilidad de dicho plan.

Ante el actual estancamiento, la ambigüedad deliberada del plan de Trump allana el camino para que la “línea amarilla” se convierta en permanente. Lo que estamos presenciando es el despliegue discreto de un plan para dividir el territorio de Gaza con el fin de lograr los objetivos que Israel afirma haber perseguido durante meses: atraer a los palestinos a zonas específicas, despoblar los principales centros urbanos de Gaza y poner toda la Franja bajo control estadounidense para allanar el camino a la reconstrucción y las grandes inversiones.

—https://mondoweiss.net/2025/11/theres-a-yellow-line-dividing-gaza-is-it-here-to-stay/

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