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Día: 2 de noviembre de 2025 (página 1 de 1)

El Consejo de Seguridad de la ONU aprueba una nueva resolución sobre el Sáhara

El sábado el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una nueva resolución sobre el Sáhara Occidental, y Marruecos sigue perdiendo terreno. El simple hecho de que el Consejo de Seguridad debata sobre un territorio que Rabat reclama como propio, constituye en sí mismo una derrota. Si ese territorio les perteneciera realmente, nunca aceptarían que la ONU lo considerara como un territorio en disputa. Impondría su presencia allí por la fuerza. El ejemplo de España es revelador: no tolera ninguna discusión sobre su soberanía en Ceuta y Melilla.

Para evitar el veto de Rusia y China, Estados Unidos modificó su proyecto original porque favorecía la autonomía propuesta por Marruecos. El texto final restablece explícitamente el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, conforme a la Carta de la ONU. Es el pueblo saharaui quien tiene que decidir su destino. Ningún país puede imponer nada, salvo que quiera la guerra y exterminar a los saharauis.

El Frente Polisario está reconocido como parte principal en las negociaciones con Marruecos, por lo que el régimen de Rabat debería negociar sobre las propuestas que la ONU lanza a ambas partes: la autodeterminación o la autonomía.

Eso supone que la autonomía no es la única solución posible; la autodeterminación también está entre las opciones a negociar. Antes los saharauis tenían la posibilidad de ser marroquíes o la autodeterminación. Ahora ya no se trata de ser marroquíes sino de ser autónomos o autodeterminarse. Es un importante retroceso para el régimen de Rabat.

La triple abstención de Rusia y China, además de Pakistán, sobre el proyecto de resolución pone de manifiesto una forma de coordinación implícita entre ambos países, comprometidos con la autodeterminación, la no injerencia y el respeto al derecho internacional.

Pero ni Rusia ni China vetaron la aprobación de la resolución, una vez corregida, porque pretendían ampliar el mandato de la Minurso, la misión especial de la ONU para el Sáhara, cuyo papel es precisamente organizar el referéndum de autodeterminación.

Argelia ni siquiera participó en la votación. Se retiró para decir que no quería votar. Es una posición diplomática coherente con su línea habitual sobre el Sahara. Lo mismo que el Frente Polisario, Argelia no acepta ninguna negociación. La soberanía no se negocia.

Por el contrario, para Marruecos la humillación es total, a pesar de que el sábado por la noche las calles se llenaron de jolgorio en Rabat y otras ciudades. Los medios locales dicen que la ONU ha aprobado su plan autonomía, cuando es completamente falso. Lo que la resolución reconoce es que se deben negociar todas las iniciativas destinadas a favorecer una solución política, sin excluir ninguna de manera.

Una de esas iniciativas “genuinas” es el proyecto marroquí de autonomía.

El Consejo de Seguridad exhorta a las partes, Marruecos y Frente Polisario, representante legítimo del pueblo saharaui, a entablar negociaciones sin condiciones previas, considerando que todas las propuestas pueden conducir a una solución política final mutuamente aceptable.

La resolución recuerda también que el conflicto no se puede resolver sin la participación del pueblo saharaui y el ejercicio de su derecho inalienable a la autodeterminación.

Venezuela pide ayuda a Rusia, China e Irán ante el peligro de invasión militar

Estados Unidos ha decidido lanzar ataques contra instalaciones militares dentro de Venezuela que podrían comenzar en unos días, o incluso en unas horas, por vía aérea, con el objetivo de destruir bases aéreas militares y puertos, según el Miami Herald.

El periódico se niega a decir si Maduro es, en sí mismo, un objetivo de los ataques. No obstante, su tiempo “está contado”, dice el periódico. “Maduro está a punto de quedar atrapado y pronto podría descubrir que no puede huir del país aunque así lo decida”.

Hay más de un general “dispuesto a capturarlo y entregarlo, plenamente consciente de que una cosa es hablar de la muerte, y otra verla llegar”, dice este medio.

Por su parte, el senador Lindsey Graham asegura que Estados Unidos está listo para lanzar una guerra a gran escala contra Venezuela, alegando que puede hacerlo sin la aprobación del Congreso. Afirma que Estados Unidos tiene derecho a hundir cualquier barco en cualquier momento en nombre de la “seguridad nacional”.

Graham advierte que Maduro debe abandonar Venezuela o va a ser derrocado por la fuerza.

Ante estas amenazas, el presidente venezolano ha solicitado por carta a Rusia, China e Irán reforzar sus capacidades militares y pedir ayuda, reclamando radares defensivos, reparaciones de aviones y potencialmente misiles, según el Washington Post.

La carta de Maduro está dirigida a Putin y debía ser entregada por un alto asesor este mes durante una visita a la capital rusa. Se está redactando una carta similar para Xi Jinping con el fin de buscar una “cooperación militar ampliada” entre ambos países para contrarrestar la escalada de Estados Unidos en el Caribe.

El ministro de Transportes, Ramón Celestino Velásquez, también ha coordinado recientemente un envío de equipos militares y drones procedentes de Irán, mientras planea una visita a aquel país, indicando a un dirigente iraní que necesitan “equipos de detección pasiva” así como bloqueadores GPS y drones con un alcance de mil kilometros.

El domingo de la semana pasada un Ilyushin Il-76, uno de los aviones rusos sancionados en 2023 por Estados Unidos por su participación en el comercio de armas y el transporte de tropas, llegó a Caracas por una ruta desviada sobre África para evitar el espacio aéreo occidental, según Flightradar24.

‘La venganza debe ser equivalente a la matanza’ (el plan para asesinar a seis millones de alemanes)

Tras la Segunda Guerra Mundial, la OTAN impulsó el terrorismo en Europa a través de las redes Gladio. Pero ninguno de los planes criminales de Gladio llegó a la altura de Nakam, un grupo creado después de la guerra por el lituano Abba Kovner, un sionista superviviente del gueto de Vilna. En la foto de portada aparece junto a su compañera Vitka Kempner.

La palabra Nakam deriva de Nokmim, que significa “venganza” en hebreo. El colectivo, integrado por unos 50 miembros, principalmente jóvenes de Europa oriental, nació en la primavera de 1945 en Bucarest, donde Kovner y otros sionistas decidieron buscar venganza ante la decepción por los juicios de la posguerra contra los criminales de guerra nazis.

Los sionistas querían organizar su propio “holocausto”. Ojo por ojo y diente por diente. La venganza sionista debía ser equivalente a la matanza. Si los alemanes habían matado a seis millones de judíos, había que matar a seis millones de alemanes, aunque no hubieran sido nazis. El castigo debía ser colectivo e indiscriminado.

El “Plan A“ de Kovner pretendía envenenar el suministro de agua de las principales ciudades alemanas: Munich, Berlín, Weimar, Nuremberg y Hamburgo. Los comandos planeaban infiltrarse en las plantas de tratamiento de agua e introducir contaminantes letales sin previo aviso, asegurando así un impacto masivo en la población alemana.

Kovner recibió la aprobación para la operación de Chaim Weizmann, dirigente sionista, bioquímico y futuro primer presidente de Israel. Logró obtener el veneno de Ephraim Katzir, otro químico y también futuro presidente israelí.

El plan fracasó en 1946 cuando Kovner fue detenido en alta mar mientras se dirigía a Europa, después de arrojar por la borda 1,5 kilos de trióxido de arsénico. Le encarcelaron en El Cairo.

Los terroristas pasaron al “Plan B”: infiltrarse en un campo de prisioneros de guerra alemán cerca de Nuremberg para envenenar el pan con arsénico. Unos diez miembros de Nakam, utilizando identidades falsas como trabajadores de una panadería, se infiltraron en una instalación estadounidense que suministraba pan al Stalag XIII-D, un campo que albergaba entre 12.000 y 15.000 prisioneros de guerra alemanes.

Los terroristas contaminaron unos 3.000 panes mezclándolos con trióxido de arsénico obtenido de fuentes locales, añadiendo el veneno durante la preparación de la masa para asegurar una distribución uniforme. El pan envenenado se distribuyó entre los prisioneros durante varios días. Los informes del ejército de Estados Unidos documentaron alrededor de 200 fallecimientos y hasta 2300 casos de enfermedad entre los receptores, muchos de los cuales se mitigaron gracias a la intervención médica con fluidos intravenosos y antídotos.

Varios de los terroristas de Nakam, incluidos los de la célula de Núremberg, fueron detenidos brevemente por las autoridades aliadas, pero los soltaron sin cargos. El atentado permaneció en secreto hasta su desclasificación en la década de los ochenta del pasado siglo.

Detenido en un campo de internamiento británico en Egipto hasta mediados de 1946, Kovner se enteró del éxito parcial de la operación tras su liberación. Entonces se trasladó a Palestina, donde colaboró con el movimiento Berihah para trasladar a 100.000 colonos judíos de Europa oriental, lo que vulneraba las cuotas de inmigración británicas impuestas por el Libro Blanco de 1939, que restringía la emigración judía.

En 1946 el terrorista se integró en el Yishuv y luego en la Haganah, el grupo que estaba apoyado por los colonialistas británicos en Palestina. Luego llegó a ser capitán del ejército israelí, participando en la guerra contra los países árabes de 1948.

Así es como se forjó un nuevo Estado en Oriente Medio, reclutando sus tropas entre los peores terroristas europeos.

Los europeos necesitan un ‘zar del rearme’

En medio de la fauna política de la OTAN ha saltado un antiguo Secretario General, Anders Fogh Rasmussen, que asesora a Zelensky desinteresdamente, aunque lo hace a través de su propia empresa, que tiene toda la apariencia de un chiste.

El viernes concedió una entrevista al diario económico danés Borsen (*), en la que expone su plan para el rearme de Europa y su bola de cristal porque no le cabe duda que Rusia atacará a uno o más países de la OTAN “antes de que termine la década”.

Lo peor es que Rusia conseguirá sus objetivos “porque no somos lo suficientemente fuertes”. Ese es el riesgo si no tomamos las medidas necesarias: equiparnos tan exhaustivamente que Putin no se atreva”.

Pero, “¿ganaremos la guerra si lo hace?” Sí, responde Rasmussen. “Pero ahora creo que podemos evitar la guerra si reconocemos la excepcionalidad de la situación y la necesidad de tomar decisiones excepcionales”.

Estas decisiones implican una reorganización completa de la sociedad europea. “Todavía vivimos como en tiempos de paz, pero debemos cambiar radicalmente la mentalidad danesa y europea para adoptar una mentalidad de guerra”, afirma.

Recientemente releyó uno de sus libros favoritos sobre el danés William Knudsen, quien desempeñó un papel crucial en la Segunda Guerra Mundial. Entonces director del gigante automovilístico General Motors, a petición de Roosevelt, Knudsen inició una reestructuración masiva de la industria estadounidense. “En cuestión de meses, la producción estadounidense pasó de centrarse en lo civil a lo militar: en lugar de fabricar automóviles, producíamos tanques, aviones y municiones, lo que permitió a Estados Unidos librar la guerra en Europa y Asia”, explica Rasmussen. “Así es como funciona una economía de guerra”. ¿Y eso es lo que quiere para Europa? “Sí, y es urgente”.

Rasmussen cree que Europa necesita una especie de “zar del rearme”. Al preguntarle sobre el perfil ideal, responde: “Podría tratarse de un dirigente empresarial influyente y respetado, capaz de unir a sus socios industriales europeos y allanar el camino a la burocracia en nombre de Europa”.

El objetivo debe ser una “aceleración drástica” de la producción de defensa europea. Eso requerirá medidas poco convencionales. En su opinión, es evidente que las empresas actuales de guerra no pueden aumentar su capacidad de producción con la suficiente rapidez. “Por eso necesitamos actuar de forma radical, simplemente reorientando la producción civil hacia la militar”

Eso “significa que los países que actualmente producen muchos automóviles tendrán que reducir su producción civil en favor de la militar”. Tendrán que producir equipamientos militares. “Y no me refiero solo a tanques, aviones y portaaviones”. También se trata de las pequeñas y medianas empresas que pueden dedicarse a la fabricación de radares, drones, municiones… “Cualquier cosa imaginable”.

¿Se puede dictar la ley y obligar a Volkswagen a fabricar armas? “Ahí es donde entra en juego el zar del rearme”, explica Rasmussen. “Un hombre así puede reunir a sus colegas en la cúpula del poder y lograr que adopten esta línea de pensamiento; y, por supuesto, tiene que conseguir importantes contratos a largo plazo con los gobiernos”.

¿No resulta preocupante oír esto de alguien que se autodenomina liberal?, le pregunta el periodista. “Sí, pero también es una situación extraordinaria donde el objetivo principal es derrotar a Putin”. Las demás batallas políticas “son inútiles si él gana”, añade Rasmussen. “Debemos dejar todo de lado y priorizar la producción militar, y admito que yo también debo ceder en algunos principios liberales durante un tiempo. Podemos reanudar la batalla de ideas una vez que hayamos derrotado a Putin”.

(*) https://borsen.dk/nyheder/perspektiv/anders-fogh-har-lagt-arm-med-putin-mange-gange-nu-slar-han-alarm

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