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Mes: julio 2025 (página 6 de 11)

Rusia podría retirar del servicio a su único portaaviones

A diferencia de las potencias imperialistas, Rusia no posee una aviación naval digna de tal nombre. Nunca le ha dado gran importancia, ni siquiera durante la Guerra Fría, porque su estrategia es defensiva y no tiene otro escenario que el propio suelo. Desde los tiempos de la URSS, priorizó los bombarderos estratégicos de largo alcance, los misiles de largo alcance y las capacidades submarinas.

Sin embargo, en los años setenta del pasado siglo, fabricó cuatro portaaviones de propulsión convencional en la denominada configuración “stobar” (Short Takeoff But Arrested Recovery) (*). De ellos, solo el Bakú (Almirante Gorshkov) sigue en servicio hoy en día pero en la India, bajo el nombre de INS Vikramaditiya.

A partir de 1983 se construyeron otros dos buques del mismo tipo: el Varyag, vendido por Ucrania a China, que lo convirtió en el CNS Liaoning, y el Almirante Kuznetsov, el único portaaviones de la Armada rusa.

Puesto en servicio en 1995, doce años después del inicio de su construcción, el Almirante Kuznetsov fue desplegado en el Mediterráneo oriental en octubre de 2016 para apoyar al ejército ruso en Siria. Ha sido su única operación de combate. En un ejemplo de que tanto para la URSS como para Rusia, los portaaviones son un adorno muy costoso.

Tras su único despliegue, el Almirante Kuznetsov se dirigió a Severodvinsk para su modernización. Esto implicó la sustitución de cuatro de sus ocho calderas, su equipamiento con nuevos sistemas (guerra electrónica, comunicaciones, defensa aérea) y la modernización de su sistema de combate e instalaciones aeronáuticas. Se preveía que este proyecto durara tres años.

Sin embargo, ocho años después, el portaaviones aún no ha reanudado su ciclo operativo, a pesar de que el astillero United Shipbuilding Corporation (USC) había asegurado que estaría listo para las pruebas a partir de 2024.

Como tantas otras armas, el Almirante Kuznetsov se ha quedado obsoleto en muy poco tiempo. Puede que nunca vuelva a zarpar. El 11 de julio el periódico ruso Izvestia reveló que la Armada rusa y la USC estaban considerando finalizar el programa de modernización del portaaviones, que sería cancelado. A la espera de una decisión, las obras se han suspendido.

Queda por ver si Rusia reemplazará su único portaaviones en el futuro. En los últimos años, se han anunciado varios proyectos, pero ninguno se ha materializado hasta la fecha.

Los portaaviones plantean dos estrategias diferentes a Rusia. Para el almirante Serguei Avakyants, antiguo comandante de la Flota Rusa del Pacífico, no son necesarios, son demasiado caros y muy vulnerables. “El futuro pertenece a los portaaviones robóticos y a los drones», escribe en el Izvestia. Por lo tanto, detener las reparaciones del Almirante Kuznetsov “sería una decisión totalmente acertada”, concluye.

El oficial de reserva Vasily Dandykin opina lo contrario. “El hecho de que muchos países, como India y China, estén desarrollando flotas de portaaviones sugiere que estos buques son necesarios”, afirmó. Ilya Kramnik, miembro del Centro de Estudios de Planificación Estratégica de la Academia Rusa de Ciencias, comparte esta opinión. “Una flota moderna es impensable sin apoyo aéreo, y la ausencia de portaaviones significa que todo depende del apoyo de la aviación costera”, asegura. Aunque está a favor de retirar el Almirante Kuznetsov, dado que está obsoleto, Krmanik aboga por la construcción de un portaaviones más pequeño.

Según él, el caza Su-33 es demasiado grande para un portaaviones. A falta de aparatos del tamaño adecuado, Rusia podría recurrir a China para obtener los aviones de alerta aérea J-35 y KJ600. A menos que para entonces Sujoi desarrolle una versión naval del Su-75 Checkmate.

(*) La configuración “stobar” (Short Takeoff But Arrested Recovery) es típica de la Marina soviética. Es un sistema de despegue y aterrizaje cortos de los aparatos en la plataforma de los portaaviones. Los aviones se lanzan por catapultas y aterrizan utilizando cables de captura.

La formación de un nuevo complejo militar industrial en Europa

La política europea de rearme exige disponer de un complejo militar-industrial, que ahora no existe por la desindustrialización de la década de los ochenta del siglo pasado. Alemania lo está creando a marchas forzadas y a golpe de subvenciones públicas, a pesar de que  durante mucho tiempo en Berlín han sido reticentes a adoptar una política industrial pública, el modelo típico de Francia, y a aumentar el déficit.

El complejo militar-industrial debe ser integrado, es decir, compuesto por industrias militares tanto como civiles. Los fabricantes europeos de armas tienen que recurrir a empresas civiles porque la Guerra de Ucrania ha demostrado que no basta con fabricar armas, como en tiempos de paz: hay que hacerlo en masa y para ello se necesita mano de obra cualificada, capaz de producir en cadena.

El verano pasado el proveedor de automoción Continental AG anunció un acuerdo con Rheinmetall, un gigante armamentístico alemán cuya cartera de pedidos se ha disparado desde el estallido de la Guerra de Ucrania y la política alemana de rearme. Tras este acuerdo, Rheinmetall ha contratado a trabajadores cualificados de Continental AG, cuya planta, afectada por la crisis del sector automovilístico alemán y amenazada de cierre, fue captada por Rheinmetall.

El proveedor automotriz está en conversaciones con Hensoldt, un fabricante de los radares que utiliza el ejército ucraniano. El objetivo es el mismo: aprovechar el hundimiento del sector automotriz para negociar la contratación de varios cientos de trabajadores cualificados.

Además de los trabajadores cualificados, Rheinmetall también se quiere apoderar de las fábricas. El grupo anunció recientemente su intención de adquirir la planta de Osnabrück, una fábrica cerrada por Volkswagen, que el monopolio quiere reconvertir. Rheinmetall espera utilizarla para producir vehículos militares.

El grupo armamentista alemán no es el único que se está apoderando de la industria civil. A principios de este año, KNDS adquirió una antigua planta ferroviaria de Alstom en Görlitz, que el grupo tenía previsto cerrar para marzo de 2026. KNDS planea ensamblar allí el tanque de batalla principal Leopard 2 y el vehículo de combate de infantería Puma.

Paralelamente algunos monopolios industriales civiles que buscan diversificar sus fuentes de beneficios tienen la mira puesta en la industria de defensa. Es el caso de Volkswagen, recientemente ha confesado su intención de producir equipo militar. La producción se centrará especialmente en vehículos comerciales, transportes y automóviles individuales susceptibles de ser adaptados para uso militar.

El Ministerio francés del ejército ha contratado a Renault para trabajar en la producción de una fábrica de drones en Ucrania y la empresa alemana Daimler Trucks ha firmado una alianza estratégica con Arquus, fabricante francés de vehículos blindados ligeros.

Acelerar los ritmos de producción

Los fabricantes civiles tienen que aportar una importante experiencia a los militares: la producción en masa. Desde el inicio de la guerra en Ucrania, los países europeos han comenzado a readaptar sus fábricas a la producción en masa para reponer rápidamente los inventarios, históricamente bajos, ya que la necesidad había desaparecido desde el final de la Guerra Fría. La capacidad industrial operaba a un ritmo lento, justo lo suficiente para garantizar lo mínimo indispensable.

Un fabricante de armas es capaz de producir 500 vehículos, mientras que su homólogo civil produce millones. Para ciertos equipos militares, la capacidad de producir grandes cantidades y simplificar los procesos de producción también implica saber comprar materias primas a granel.

Rheinmetall ha visto aumentar su cartera de pedidos un 45 por cien, de 38.000 millones de euros en 2023 a 55.000 millones de euros el año pasado. Ahora va a recibir 40.000 millones de euros en nuevos pedidos.

Lo mismo ocurre en MDBA, el fabricante europeo de misiles, cuya cartera de pedidos nunca ha estado tan abarrotada (37.000 millones de euros) ni ha tenido ingresos tan elevados (4.900 millones de euros el año pasado).

Esto exige una producción a niveles sin precedentes, una tarea abrumadora para una industria acostumbrada a unos ritmos de producción mucho más lentos. El año pasado el ministro francés del Ejército, Sebastien Lecornu, denunció una producción de armas excesivamente lenta, que se debía a la costumbre de operar “justo a tiempo” y a la falta de suficientes reservas de materias primas y componentes.

La necesidad de reclutar mano de obra cualificada

Después de décadas de desindustrialización, Europa carece de trabajadores cualificados para satisfacer las necesidades de la industria de guerra. Solo Francia necesita 100.000 científicos y técnicos.

El grupo siderúrgico alemán ThyssenKrupp busca 1.500 trabajadores para sus astilleros de Wismar, en el norte de Alemania, donde se fabrican barcos y submarinos. Rheinmetall, por su parte, planea aumentar su plantilla en un 29 por cien para 2028, lo que suponen 9.000 trabajadores adicionales, principalmente ingenieros, técnicos y obreros cualificados.

A los fabricantes de armamento les atraen especialmente los sistemas autónomos, la inteligencia artificial y la conectividad.

De momento las empresas europeas no han podido responder a las expectativas. Desde el estallido de la guerra en Ucrania, el 78 por cien del gasto militar europeo ha beneficiado a otros países. Estados Unidos por sí solo se ha llevado el 63 por cien del pastel.

Alemania tiene otro problema adicional: el coste de la energía. Por eso va a destinar 4.000 millones de euros en subvenciones a sus industrias pesadas para ayudarlas a afrontar el aumento de los costes energéticos.

La Unión Europea quiere formar un frente común contra los aranceles de Estados Unidos

En plena negociación con Estados Unidos, Bruselas prepara diversas respuestas a los aumentos arancelarios estadounidenses. Entre las opciones que se barajan, la Unión Europea podría formar un frente común con Canadá y Japón, también importantes socios comerciales de Estados Unidos.

La decisión de Trump, anunciada en una carta publicada el sábado, ha generado un clima de tensión, mientras las negociaciones comerciales entre Bruselas y Washington continúan.

Esta semana, la comisaria europea de Competencia, Teresa Ribera, viaja a India para profundizar las relaciones con los nuevos acuerdos comerciales y tiene previsto realizar otras paradas en países de la región Asia-Pacífico.

“Necesitamos explorar con otros países hasta dónde podemos llegar en la región del Pacífico”, declaró la comisaria desde Pekín.

En principio el plan parece ser fortalecer el comercio entre los diferentes bloques comerciales castigados por los aranceles de Estados Unidos.

La Unión Europea aún confía en llegar a un acuerdo con Estados Unidos tras las renovadas amenazas de Trump de imponer aranceles del 30 por cien el 1 de agosto, pero la paciencia se agota. “Tengo la intención de volver a hablar con mis homólogos estadounidenses más tarde hoy, ya que no puedo imaginar dejar las cosas como están sin un esfuerzo real”, declaró el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic.

Sin embargo, añadió, “debemos prepararnos para cualquier eventualidad, incluyendo, de ser necesario, contramedidas proporcionadas y bien calibradas para restablecer el equilibrio en nuestra relación transatlántica”.

“La incertidumbre actual causada por aranceles aduaneros injustificados no puede continuar indefinidamente”, apuntó Maros Sefcovic.

Bruselas tiene que cambiar el planteamiento

“Obviamente, la situación desde el sábado debe llevarnos a cambiar nuestro planteamiento”, dijo el ministro francés de Comercio Exterior, Laurent Saint-Martin, en Bruselas el lunes, antes de una reunión de ministros de la Unión Europea. No debe haber “ningún tabú”, insistió, incluso anunciando las primeras represalias.

“Queremos un acuerdo, pero hay un viejo dicho: ‘Si quieres la paz, debes prepararte para la guerra’”, declaró el ministro danés de Asuntos Exteriores, Lars Lokke Rasmussen.

Ursula von der Leyen, que negocia en nombre de los Estados miembros de la Unión Europea, ha optado por esperar por el momento, presionada especialmente por países como Alemania, cuyas ventas a Estados Unidos representan la mayor parte de las exportaciones totales de la Unión Europea.

El domingo anunció que por el momento la Unión Europea no tomaría represalias contra los aranceles estadounidenses al acero y al aluminio, con la esperanza de alcanzar un acuerdo. “Siempre hemos sido muy claros en nuestra preferencia por una solución negociada. Sigue siendo así, y aprovecharemos el tiempo que tenemos hasta el 1 de agosto”, declaró Ursula von der Leyen.

Sin embargo, Bruselas ha preparado un paquete de medidas de represalia adicionales, que podrían implementarse si Estados Unidos opta por aranceles del 30 por cien a las importaciones procedentes de la Unión Europea.

Represalias por valor de 100.000 millones de euros

La Unión Europea ya amenazó en mayo con imponer aranceles a las mercancías estadounidenses por un valor aproximado de 100.000 millones de euros, incluyendo automóviles y aviones, si las negociaciones fracasaban, a pesar de que un diplomático sugirió que la lista final se había reducido a 72 000 millones de euros.

Los países europeos intentan mantenerse unidos en este asunto, aunque sus economías no están igualmente expuestas a las subidas arancelaria de Estados Unidos.

El sábado Macron instó a la Comisión Europea a “defender resueltamente los intereses europeos” y “acelerar la preparación de contramedidas creíbles”. Por su parte, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, advirtió el domingo sobre la posibilidad de una “guerra comercial” en Occidente.

“Europa tiene el poder económico y financiero para afirmar su posición y alcanzar un acuerdo justo y sensato. Italia hará su parte. Como siempre”, declaró en un comunicado.

Un ataque a toda la clase trabajadora: el encarcelamiento de las 6 de La Suiza

Desde el pasado jueves 11 de julio de 2025, las Seis de la Suiza se han sumado a la larga lista de presos políticos del Estado español. Han ingresado en la prisión de Villabona para cumplir la pena de 3 años y medio de prisión por luchar por sus derechos laborales.

Este encarcelamiento supone un ataque contra toda la clase obrera que se organiza y lucha por sus derechos. Por desgracia, no es un hecho aislado ni un “fallo de la democracia” como manifiestan algunos. Es una demostración más de la caracterización del Estado español, que no rompió jamás con el fascismo y que se perpetuó en el poder tras la falsa Transición. Justamente ahora que el Régimen trata de blanquearse con los “50 años de libertad” tras la muerte de Franco, siguen encarcelando a sindicalistas, comunistas, anarquistas, demócratas y antifascistas en general. ¡Lo vienen haciendo desde hace 86 años!

Tampoco es ninguna casualidad que este encarcelamiento se dé justamente ahora que hay un auge tímido de la lucha obrera en varios puntos del Estado.

Nosotros, como organizaciones antirrepresivas, condenamos este encarcelamiento y nos solidarizamos y mandamos todo el apoyo a las compañeras encarceladas. No obstante, precisamente por ser organizaciones antirrepresivas, creemos que es nuestro deber exponer la postura que tenemos respecto a los indultos y que proponemos en contraposición, que no es sino la lucha unitaria por la amnistía total.

Vaya por delante que entendemos que puede haber cuestiones familiares de los represaliados que les puedan condicionar a tomar según qué decisiones. No obstante, sí es importante tener claro qué implicaciones tiene una opción u otra para el conjunto del movimiento. Porque, por suerte o por desgracia, las decisiones que toman los represaliados en este sentido, aunque en lo personal podemos entenderlo, en lo político tienen implicaciones que exceden de las cuestiones particulares de cada caso y afectan al conjunto del movimiento.

El indulto: una salida individual

Dicho esto, vamos a ir entrando en materia. Y para ello, hay que empezar por conceptualizar bien qué es el indulto. El indulto es una medida de “gracia” que el Estado puede otorgar a cualquier condenado, sea por el delito que sea. Que sea una medida de gracia implica que queda a voluntad del Consejo de Ministros y el Ministerio de Justicia, quienes deben proponerlo al Rey, que es quien lo concede. Es simplemente una mera suspensión del cumplimiento de la condena. Los antecedentes se mantienen y la necesidad de pagar las multas o indemnización, también.

El indulto se considera literalmente un perdón que el Estado puede conceder en determinados casos. Para ello, deben darse una serie de requisitos. Entre ellos están el arrepentimiento del delito cometido y el pago de la indemnización a la “víctima”. Si traspasamos estos requisitos al caso concreto vemos la barbaridad que supone. ¿Tienen Las 6 de la Suiza que arrepentirse haber luchado por sus derechos laborales?¿Deben mostrar que la próxima vez que vayan a recibir cualquier tipo de abuso por parte de sus jefes agacharán la cabeza y no se quejarán? Todo ello por no hablar de los miles de euros que han tenido que pagar ellos a la empresa, en concepto de “reparación del daño”. Los empresarios que explotan hasta la saciedad a los trabajadores y el Régimen, que está organizado para defender sus intereses son los que tendrían que pedir perdón. ¡Ellos son los únicos que tienen que reparar el daño que están causando!

Por último, no podemos perder de vista que los indultos suponen una salida individual a un problema que es colectivo: la represión estructural que ejerce el Régimen sobre las masas populares. Tal vez sea posible conseguir un indulto para este o aquel caso, ¿pero qué pasa con el resto? ¿Qué pasa con los presos políticos que siguen en las cárceles? ¿A caso unos merecen más que otros que se cese la represión que el Estado ejerce contra ellos?

Por todos estos elementos sobre los que se configura el indulto, consideramos que es una humillación, no solo para el represaliado en general, sino para el conjunto del movimiento político.

Luchemos por la amnistía total

En contraposición con el indulto, que como hemos dicho, implica una salida individual y está condicionada al arrepentimiento, la Amnistía es todo lo contrario. La Amnistía supone la eliminación del delito y de la pena. Y lo más importante: no implica perdón, ni arrepentimiento, ni afecta solo a una persona o un grupo de ellas. La Amnistía Total supone el reconocimiento de que los procesos judiciales abiertos contra los luchadores antifascistas (que en muchos casos los llevaron a la cárcel) nunca debieron iniciarse, por lo que se anulan por completo. Es una exigencia colectiva que parte de la conciencia de que la represión no es un hecho aislado, sino parte estructural del Estado que criminaliza cualquier forma de disidencia.

La Amnistía Total, por tanto, no es una consigna simbólica. Es un programa político de confrontación con este régimen, que parte del principio de que luchar por nuestros derechos no debería ser delito y que nadie debe pedir perdón por organizarse contra la explotación. Por ello, la lucha por la Amnistía no se limita a una cuestión simplemente antirrepresiva, sino que lleva inherente la lucha por la obtención de los derechos políticos y sindicales que se nos niega de forma sistemática. Por ello, implica también la derogación de todas las causas pendientes, la anulación de las condenas ya impuestas, el cierre de expedientes policiales y judiciales, y la restitución del honor y los derechos de los represaliados.

Este camino no será corto ni fácil, precisamente porque ataca a la raíz del problema y dar una solución general a un problema que también lo es.

La Amnistía Total no nos la regalarán los que hoy gobiernan ni los que gobiernen mañana, porque todos ellos, más allá de los discursos, necesitan un aparato represivo que garantice que las condiciones de explotación sigan intactas. Por eso, la lucha por la Amnistía Total debe ir de la mano con el fortalecimiento de un movimiento obrero y popular que no se deje dividir, que no se conforme con salidas individuales y que no se arrodille ante la represión. Porque la represión solo se combate con unidad, firmeza y organización.

¡Luchemos por la amnistía total!
¡Libertad presos políticos!

Plataformas Antirrepresivas de Barcelona y Lleida

Sudán acusa de genocidio a Emiratos Árabes Unidos

Sudán acusa de genocidio a Emiratos Árabes Unidos ante el Tribunal Internacional de Justicia. En 2023 el gobierno de Biden ya consideró a las Fuerzas de Apoyo Rápido, que los emiratíes apoyan, culpables de genocidio y limpieza étnica.

El 5 de mayo el Tribunal Internacional de Justicia desestimó la demanda de genocidio, aunque el rechazo se basó en motivos jurisdiccionales. El Tribunal dictaminó que era “manifiestamente incompetente” para considerar la solicitud debido a una reserva en la adhesión de Emiratos Árabes Unidos a la Convención sobre el Genocidio.

Emiratos Árabes Unidos vendió esta decisión como una absolución pero mientras el Tribuna pronunciaba su fallo, Puerto Sudán, la capital en tiempos de guerra, sufría el segundo día de un implacable bombardeo de drones que duró seis días.

La Guerra de Sudán permanece fuera de la atención de los medios porque es Emiratos Árabes Unidos, un fiel aliado de Estados Unidos, quien apoya a las Fuerzas de Apoyo Rápido, que se oponen al gobierno de Jartum.

Hasta ahora Sudán no ha querido enfrentarse a Emiratos Árabes Unidos para mantener las exportaciones de oro, que es su fuente de financiación. Pero el 6 de mayo rompió relaciones diplomáticas con Emiratos, calificándolo explícitamente como “Estado agresor”.

El 20 de mayo en su intervención en la ONU tras una reunión del Consejo de Seguridad, el embajador sudanés, Al Harith Idris, reiteró la acusación de que los ataques contra Puerto Sudán se lanzaron desde una base militar de Emiratos Árabes Unidos estratégicamente ubicada a lo largo del Mar Rojo y el Golfo de Adén.

Idris calificó los ataques como una represalia por un ataque perpetrado por el ejército sudanés contra un avión de carga en Nyala el día anterior, que transportaba equipo militar para las Fuerzas de Apoy Rápido. Varios militares emiratíes podrían haber muerto, así como kenianos y sursudaneses.

Emiratos ha empezado a pagar la deuda de Estados Unidos

Las relaciones de Trump con Emiratos Árabes Unidos son más que cordiales. Por eso ataca a Sudán y ha impuesto sanciones al ejército regular por el uso de armas químicas en la guerra. El Ministerio de Asuntos Exteriores sudanés ha negado la acusación.

Todo es cuestión de dinero. La reciente gira del presidente estadounidense por el Golfo incluyó una parada en Abu Dabi. Se firmaron jugosos acuerdos que van a permitir a Trump tapar una parte del gigantesco agujero de deuda.

Lo acuerdos económicos suman más de 200.000 millones de dólares, especialmente en el campo de la tecnología de inteligencia artificial. Se basan en un compromiso previo por valor de 1,4 billones de dólares por parte de Emiratos Árabes Unidos para invertir en la economía estadounidense durante la próxima década, una promesa hecha unos meses antes durante una visita del jeque Tahnoon bin Zayed Al Nahyan, asesor de seguridad nacional de Emiratos Árabes Unidos.

El negocio está tapando la Guerra en Sudán y, de paso, la intervención de Emiratos en ella. Sin embargo, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha confirmado la implicación de emiratí en la guerra durante su audiencia en el Senado la semana pasada.

“Hemos dejado claro, no solo a Emiratos Árabes Unidos, sino también a otros países, que están convirtiendo [la guerra civil en Sudán] en una guerra indirecta […] y desestabilizando la región”, dijo Rubio.

Sudán tiene enemigos por todas partes

Decir que Emiratos Árabes Unidos es un “Estado agresor” es casi una declaración de guerra y el gobierno sudanés, encabezado por militares, habla de su derecho a la legítima defensa. Pero Jartum ya tiene un enemigo interior y no puede buscarse otro fuera.

No obstante, la guerra civil pone en peligro cada vez más la seguridad regional, colocando a Sudán y a sus vecinos en posiciones peligrosas donde un error de cálculo podría desencadenar un choque internacional.

Un riesgo más inmediato es que el gobierno de Jartum cumpla su amenaza explícita de atacar a Chad o Sudán del Sur, acusándolos de complicidad con las Fuerzas de Apoyo Rápido y de facilitar el flujo de armas desde Abu Dabi a Darfur.

‘Rusia ha hecho todo lo posible por mantener buenas relaciones con la Unión Europea’

La cuarta Conferencia sobre la Recuperación de Ucrania, que se celebró en Roma la semana pasada, continúa la serie anual de reuniones políticas al más alto nivel dedicadas a la reconstrucción a largo plazo de Ucrania desde el inicio de la guerra.

En una entrevista con el diario alemán Berliner Zeitung, el antiguo comisario europeo Günter Verheugen asegura que la reunión no es más que hipocresía. Rusia ha hecho todo lo posible por mantener buenas relaciones con la Unión Europea, a pesar de lo cual Bruselas sigue una orientación belicista y sigue sometida a Estados Unidos, señala Verheugen, que ejerció su cargo entre 1999 y 2010, llegando a ser vicepresidente de la Comisión Europea.

“En Roma, políticos, bancos e instituciones occidentales intentan atraer inversores internacionales a Ucrania. Pero incluso antes del inicio de la conferencia URC2025, el optimismo está en su punto más bajo”, añade.

El presupuesto ucraniano sufre un déficit de miles de millones de dólares, “y la mayor gestora de activos del mundo, BlackRock, ha anunciado la suspensión de su búsqueda de financiación”. Los cambio en la Casa Blanca han desanimado a los especuladores. Ucrania ya no parece tan buen negocio y nadie se acuerda del contrato para la explotación de sus minas, que parecían provechoso.

“Sin embargo, Alemania y la Unión Europea siguen suministrando armas [a Ucrania] y no muestran disposición a negociar con Rusia”, denuncia el diario alemán. Eso no siempre ha sido así porque la Unión Europea “siempre ha tenido en cuenta los intereses de seguridad de Rusia”, dice Verheugen.

“Esta conferencia de reconstrucción, que no es su primera edición, es extremadamente arriesgada. Desconocemos el tipo de Ucrania con el que nos encontraremos. Desconocemos la estructura política y la constitución interna del país. Debemos asegurarnos de que la malversación de recursos financieros se mantenga significativamente por debajo de su nivel habitual. Y no es en absoluto seguro que, tras un acuerdo de paz, independientemente de cuándo y cómo se concluya, tengamos una Ucrania estable, competente y soberana”, afirma el antiguo comisario europeo. Según él, “las condiciones externas e internas para lograrlo con métodos fiables simplemente no se dan en este momento”.

Los gastos militares son ‘sagrados’ para el gobierno francés

Hoy es la fiesta por antonomasia en Francia y, de aperitivo, ayer Macron pronunció un discurso ante las tropas con los tópicos del momento: peligros por todos los costados y, para remediarlo, rearme y militarización de la sociedad.

Anunció cambios en la doctrina nuclear francesa, la profundización de la cooperación con Reino Unido y el aumento en el tamaño del ejército. “Debemos dar la opción de servir, no reinstaurar el servicio militar obligatorio, sino permitir que los jóvenes voluntarios se capaciten en las fuerzas armadas y fortalezcan sus filas”, declaró en enero.

Macron aboga por el fortalecimiento del Servicio Militar Voluntario, un programa creado en 2015 para jóvenes parados de entre 18 y 25 años. En los últimos 10 años, 10.000 voluntarios se han formado en ese programa, es decir, a penas mil cada año.

Otra opción es aumentar el número de reservistas. Actualmente hay 45.000, y el gobierno espera alcanzar los 52.000 para diciembre de 2026.

“El ejército de 2030 será un híbrido: un ejército activo y uno de reserva con habilidades perfeccionadas. La reserva no debe ser un refuerzo. Debe estar plenamente integrada en todo el espectro de misiones y no servir únicamente para reemplazar a los soldados activos en determinadas circunstancias”, declaró Sebastien Lecornu, el ministro de Defensa.

El entrenamiento de estos voluntarios requiere un mínimo de seis meses a un año para aprender a “desenvolverse en el terreno, a usar un arma y a matar a alguien en la guerra sin morir”, explicó el coronel Vincent Arbaretier.

Necesitan meter el miedo en el cuerpo

Para meter el miedo en el cuerpo a los franceses, los chusqueros se pasean casi todos los días por los medios con declaraciones apocalípticas. El general Thierry Burkhard, Jefe del Estado Mayor de la Defensa, presentó un panorama sombrío de las amenazas en una inusual conferencia de prensa, pocos días después de otra aparición televisiva -también sin precedentes- de Nicolas Lerner, director de la DGSE (Dirección General de Inteligencia Exterior).

Los uniformados quieren adelantar a los espectadores la Revisión Estratégica Nacional, que se publicó ayer. Los planes militares franceses son una colección de tópicos absurdos. Consideran la amenaza de Rusia para los países europeos como “persistente” y agravada por el repliegue estadounidense. “El lugar de los países europeos en el mundo del mañana también está en juego” y no podemos olvidar la desinformación, los ataques híbridos y la lucha contra el “terrorismo”, dijo el general Burkhard ante los periodistas.

“Debemos aceptar que, efectivamente, nos enfrentamos a un cambio de marco estratégico”, añade Lecornu, el ministro de Defensa. “Si no queremos depender de nadie, esto requiere necesariamente un nuevo esfuerzo, no solo presupuestario, sino también intelectual, moral e industrial”, afirmó.

Cuando se trata de la guerra no hay que escatimar en gastos

Esos esfuerzos plantean la cuestión de la bancarrota económica francés pero, tratándose del ejército, nunca es suficiente. El derroche presupuestario francés es muy anterior al comienzo de la Guerra de Ucrania y al surgimiento del mito de la “amenaza rusa”. Entre 2017 y 2025 el presupuesto de defensa aumentó de 32.200 millones de euros a 50.500 millones de euros.

En la actualidad la Ley de Planificación Militar prevé 413.000 millones de euros para el ejército entre 2024 y 2030, con aumentos presupuestarios anuales de poco más de 3.000 millones de euros, hasta alcanzar los 67.400 millones de euros en 2030.

Pero Francia tiene la hucha vacía. La deuda ha alcanzado los 62.000 millones de euros este año y amenaza con dispararse, pero no importa: el primer ministro, François Bayrou, ha dicho que los gastos militares son “sagrados”. En todo lo demás hay que ahorrar y recortar.

El invierno pasado el ministro Lecornu estimó que “el peso ideal del ejército francés sería algo menos de 100.000 millones de euros”. A principios de este mes, ante el Senado, describió los planes de rearme: defensa tierra-aire, municiones, guerra electrónica e incluso el espacio. “Lo que más nos preocupa y genera nuevas necesidades presupuestarias son los avances tecnológicos”. Se refería a la inteligencia artificial, la tecnología cuántica y el sigilo aéreo, entre otros.

Los europeos han perdido la cabeza por completo con las armas. Londres quiere aumentar su presupuesto de defensa al 2,5 por cien para 2027 y al 3 por cien después de 2029. Alemania prevé alcanzar un presupuesto de defensa de 162.000 millones de euros en 2029, equivalente al 3,5 por cien de su PIB, y Polonia ya dedica a este objetivo el 4,7 por cien.

Los países europeos prefieren los cazas estadounidenses a los que ellos mismos fabrican

Tienen razón los que sospechan que la norma del 5 por cien va a ser un próspero negocio para los traficantes estadounidenses de armas porque los europeos son incapaces de comprarse armas a sí mismos. Simplemente no creen en las armas que fabrican o son mucho más caras que las estadounidenses. Por eso el programa europeo Future Combat Air System (FCAS) está estancado.

Hace unos días lo explicamos con el ejemplo británico, que va a comprar el caza F-35 estadounidense, en detrimento de los aparatos europeos o del Rafale francés. El primero está fabricado por la la empresa estadounidense Lockheed Martin mientras que el Rafale es un aparato de la francesa Dassault.

Muchos países europeos llevan décadas utilizando los cazas estadounidenses. Desde 1975 en Europa se ha formado un auténtico club de compradores del F-16 que ahora se pasan al F-35, el único avión de combate capaz de transportar las bombas nucleares estadounidenses B-61, esenciales para el “paraguas” de la OTAN.

A veces eso se vende con un pretexto conocido: países como Reino Unido e Italia prefirieron el F-35 al Rafale francés porque no solo son clientes de Lockheed Martin, sino también proveedores. El fuselaje trasero, el sistema electrónico, los asientos eyectables y el láser de puntería se fabrican en Reino Unido. La planta de Cameri, en Italia, da empleo a 1.200 trabajadores e involucra a más de 30 empresas locales que intervienen en la cadena de suministros del F-35.

Sin embargo, tanto Reino Unido como Italia también fabrican otro tipo de aparatos “made in Europe” y no los compran. Lo mismo ocurre con Bélgica, que ha confirmado la compra de 11 nuevos cazas F-35 por mil millones de euros. A Francia no le ha gustado, que ya había les había ofrecido a Bélgica la compra de su Rafale.

La flota aérea belga aumentará a 45 F-35. El ministro de Defensa belga, Theo Francken, defiende la operación, cuyo coste se estima en mil millones de euros, de los 34.000 millones de euros que Bélgica invertirá en sistemas de armas para 2034… si es que el dinero le alcanza. El argumento del ministro belga para justificar este despilfarro no tiene desperdicio: “Putin no le teme al Eurofighter, ni al Rafale, ni al Saab Gripen. Le teme al F-35 porque no lo vemos. La superioridad de este avión es indiscutible”.

El ministro belga quiere excusarse diciendo que, a diferencia de los aparatos europeos, el F-35 es indetectable, lo cual es completamente falso.

Alemania va a hacer lo mismo que Reino Unido y Bélgica. Negocia en secreto la compra de 15 nuevos F-35, en detrimento del Rafale francés. El pedido se suma los 35 pedidos realizados en 2022.

Estas compras levantan una enorme polvareda en las capitales europeas, que no logran sacar adelante el FCAS, un proyecto que pretendía ser un ejemplo de la “independencia tecnológica europea”.

Dassault quiere controlar el 80 por cien de los componentes principales del futuro avión de combate europeo, mientras Alemania lo considera inaceptable.

Ejecutado un coronel ucraniano del SBU en pleno centro de Kiev

El jueves fue ejecutado en el centro de Kiev Ivan Voronych, coronel del SBU, el servicio secreto ucraniano, encargado de las accioes de sabotaje en el interior de Rusia. El Kremlin ha acusado al SBU de orquestar una serie de asesinatos de alto perfil de oficiales del ejército ruso desde el comienzo de la guerra en febrero de 2022.

Medios ucranianos publicaron lo que parecen ser imágenes de una cámara de seguridad que muestran a un hombre caminando por un aparcaamiento con bolsas siendo atacado por otro hombre que corrió hacia la víctima.

La ejecución se cometió de una manera profesional hacia las 9:00 de la mañana. El sospechoso disparó cinco veces a quemarropa contra la víctima con una pistola con silenciador. A causa de las heridas recibidas, el coronel murió en el mismo lugar de los hechos.

El autor de los disparos huyó en un vehículo todoterreno en dirección desconocida. En la capital ucraniana la policía activó un plan de captura, aunque la búsqueda sigue activa.

Voronych tenía 50 años y dirigía el primer departamento de la Decimosexta Dirección del Centro de Operaciones Especiales del SBU.

No cabe duda de que, con sus sabotajes y asesinatos en el interior de Rusia, el SBU abrió la caja de Pandora y ahora va a pagar las consecuencias. Los dirigentes ucranianos no van a poder dormir tranquilos.

El SBU ha cometido numerosos crímenes en el interior de Rusia. En octubre de 2022 una explosión dañó el puente de Kerch, una infraestructura clave que conecta Crimea con Rusia, causando la muerte de cinco personas.

En agosto del mismo año mataron mediante un atentado con coche bomba a Darya Dugina. Para cometer la acción el contrató a una ciudadana ucraniana, Natalya Vovk, quien después huyó a Estonia.

El gobierno de Kiev negó oficialmente cualquier participación, pero fuentes estadounidenses citadas por el New York Times sugirieron que la operación fue ordenada por el ejecutivo ucraniano.

En abril de 2023 una explosión en un café de San Petersburgo asesinó al corresponsal militar Maxim Fomin, conocido como Vladlen Tatarsky. Una mujer rusa, que afirmó haber entregado la figura por orden de un contacto en Ucrania, fue declarada culpable y condenada a 27 años de prisión.

El 6 de mayo del miso año el escritor Zajar Prilepin resultó gravemente herido en un atentado con coche bomba en la región de Nizhny Novgorod. Su chófer murió en el ataque. La policía r rusa detuvo a un ciudadano ucraniano, Alexandr Permiakov, quien confesó haber actuado bajo órdenes del SBU, detonando una bomba por control remoto.

El 11 de julio el SBU asesinó a tiros al capitán de la marina rusa Stanislav Rzhitsky mientras corría en Krasnodar.

En diciembre de 2023 Ilia Kiva, antiguo diputado ucraniano que había huído a Rusia, fue asesinado a tiros cerca de Moscú. La inteligencia militar ucraniana elogió el asesinato, advirtiendo que otros “traidores a Ucrania” correrían la misma suerte.

El 22 de marzo del año pasado se produjo el brutal atentado en la sala de conciertos Crocus, en las afueras de Moscú, que casó 144 muertos y 360 heridos.

El 16 de noviembre el SBU asesinó a Oleksandr Slisarenko, jefe de la administración militar-civil de Jarkov en un atentado con coche bomba en Belgorod.

En diciembre Igor Kirillov, jefe de la unidad de armas químicas del ejército ruso, murió a causa de una bomba colocada en una motocicleta en Moscú. Su asistente también perdió la vida. Fuentes de seguridad ucranianas informaron a CBS News que el SBU se atribuyó la muerte de ambos militares.

En abril un artefacto explosivo destrozó un coche aparcado cerca de Moscú, matando al general ruso Yaroslav Moskalik. La bomba estaba cargada con metralla.

Merz aspira a convertirse en el jefe del ‘partido europeo de la guerra‘

El canciller alemán Friedrich Merz no parece haber abandonado las oficinas de los fondos buitres en los que ha forjado su carrera de lacayo de las peores formas de imperialismo. Conduce a su país hacia un fracaso inevitable. Su política de apoyo incondicional a la guerra de Ucrania y Gaza y la militarización a gran escala de la economía amenazan directamente los derechos de los trabajadores y pensionistas.

Era difícil, pero el “canciller cojo” ha logrado superar a Macron; ahora es uno de los jefes del “partido europeo de la guerra”, tanto en Ucrania como en Gaza.

Merz pretende convertir a Alemania en el proveedor clave de armas para Kiev, especialmente si Estados Unidos reduce los suministros. Ya se prepara un acuerdo secreto con Washington, donde Alemania sería un intermediario en el envío de armas a Ucrania. Mientras, sus proclamas sobre la “autonomía estratégica” de la Unión Europea en defensa son ridículas. La industria europea es incapaz de producir muchos tipos de armamento, y Estados Unidos tiene interés en mantener la dependencia tecnológica del Viejo Continente.

Pero el presupuesto alemán no soporta la doble carga de unos gastos militares descomunales… ni siquiera aunque arrasen con los derechos sociales. Las promesas energéticas fracasaron. El precio medio de la electricidad se mantiene en 27 céntimos/kWh, y la rebaja fiscal (que representa hasta el 40 por cien del costo) es imposible por un déficit de 4.500 millones de euros. Como ha reconocido el presidente de Renania del Norte-Westfalia, Hendrik Wüst, “los precios de la energía están asestando un golpe mortal a la economía alemana”.

El descontento social crece. El poder adquisitivo real, según el Bundesbank, ha caído desde 2021 en un 20 por cien. La prohibición de motores de combustión amenaza al sector automotriz. Políticamente, la coalición CDU/SPD se tambalea, con conflictos internos crecientes. Algunos socios de la coalición de gobierno se plantean la normalización de relaciones con Rusia; es lo mejor para tener una electricidad barata.

A Merz le llaman el “canciller cojo” por sus continuas meteduras de pata. Asusta a los alemanes con envíos de misiles Taurus, declara que Israel hace el “trabajo sucio” por Europa, anuncia la militarización total de la economía y elimina los límites de deuda pública. El Pacto Verde (cero emisiones para 2045 y 500.000 millones de euros en 12 años) es ya insostenible.

La combinación de militarismo, apoyo ciego a Ucrania e Israel, fracasos en políticas sociales y energéticas, junto al aventurerismo del “Pacto Verde” bajo la capitanía de Merz, llevan a Alemania al colapso económico y social. Su permanencia en la cancillería está condenada a un final prematuro.

—https://myslpolska.info/2025/07/09/piskorski-merz-czyli-gwarantowany-upadek/

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