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Día: 27 de julio de 2025 (página 1 de 1)

Los nombres y apellidos del libro negro de Epstein (y 4)

Trump también adquirió una participación mayoritaria en Resorts International, una empresa pantalla vinculada a la CIA y la mafia, anteriormente conocida como Mary Carter Paint. Briatore afirma haberle presentado Benetton a Trump “porque estaba seguro de que podríamos hacer algo juntos”.

Tras organizar la reunión, Trump le ofreció a Briatore un trabajo y estuvo a punto de rechazar una oferta de Benetton para aumentar su participación en la escudería de Fórmula 1 debido a la oferta de Trump. La oferta estaba relacionada con el aspecto comercial del nuevo casino de Trump en Atlantic City.

La decisión de Trump de adquirir el control de Resorts International, la empresa de la CIA y la mafia, estuvo motivada en gran medida por sus esfuerzos por expandir los casinos de Resorts en Atlantic City, incluyendo el Taj Mahal, inaugurado oficialmente en 1990. Unos años más tarde, Trump atravesó importantes dificultades financieras y fue rescatado por la banca Rothschild.

Si bien ambos nunca llegaron a trabajar juntos directamente en un proyecto relacionado con casinos, finalmente colaboraron en “El Aprendiz”. En una entrevista de 2020, Briatore declaró: “Siempre he tenido una buena relación con él [con Trump] Cuando decidió emitir ‘El Aprendiz’ en Italia, quería que yo participara”.

Briatore también ha apoyado constantemente la carrera política de Trump. Durante las elecciones de 2016, elogió a su viejo amigo como un “talento incomparable” con el que el estadounidense de a pie puede identificarse más fácilmente que con los políticos de carrera. También elogió la respuesta de Trump a la pandemia, en particular la política fiscal “Going Direct” impulsada por el antiguo secretario del Tesoro de Trump, Steve Mnuchin, con la colaboración de su administrador financiero, Larry Fink.

Naomi Campbell, Diddy y Epstein

En 2001 Briatore presentó a Epstein a su novia, la modelo Naomi Campbell. Sin embargo, dado su destacado papel en los desfiles de Victoria’s Secret, es posible que se conocieran antes. La modelo celebró su 31 cumpleaños en el yate de Briatore. Las fotos de la fiesta muestran a la principal acusadora de Epstein, Virginia Giuffre, y a la cómplice más notoria de Epstein, Ghislaine Maxwell.

Giuffre falleció el pasado mes de abril.

Campbell comenzó a salir con Briatore en 1998 y la pareja salió durante cuatro años antes de separarse en 2002. Algunas fuentes describen su relación como intermitente. Durante este mismo período, Campbell también habría salido con el rapero Diddy, una relación que supuestamente tuvo lugar en 2001, poco después de que Diddy terminara su relación con Jennifer Lopez. Ese mismo año, en su número de octubre, la revista británica Vogue presentó a Diddy y Campbell en la portada con el titular “Naomi y Puff: El dúo definitivo”. Algunas fuentes afirman que salieron en 2002. Las fotos también muestran a Briatore de fiesta con Diddy a principios y mediados de la década de 2000.

Campbell voló cinco veces en el avión privado de Epstein después de conocerlo, entre 2001 y 2003. En uno de estos vuelos, estuvo acompañada del presidente Bill Clinton. Dos de estos vuelos partieron de las Islas Vírgenes.

Algunos de los vuelos que Campbell tomó en el avión de Epstein fueron a Brasil, un país donde Campbell declaró que salía a las calles a reclutar adolescentes para la industria de la moda. El Miami Herald informó en 2018 que una demanda presentada contra Epstein alegaba que utilizó la agencia internacional de modelos Mc2 de Brunel para reclutar a niñas de 13 años de Europa, Ecuador y Brasil.

No está claro si Campbell participó en esas actividades durante sus viajes a Brasil a bordo del avión de Epstein. Sin embargo, mantenía una relación sentimental con Briatore en la época en que se produjeron la mayoría de los vuelos, y Briatore es un nombre marcado en el libro negro de Epstein.

Campbell ha sido acusada de estar involucrada en el crimen de tráfico sexual que involucra a su pareja, el rapero Diddy, quien recientemente fue juzgado por delitos similares a los cometidos por Epstein. Según algunos testimonios, Diddy utilizaba a la modelo como cebo para sus víctimas.

Campbell también ha sido acusada por las víctimas de Epstein de conocer su red de tráfico sexual sin hacer nada por las víctimas. Virginia Giuffre escribió que después de la muerte de Epstein en 2019, que Naomi Campbell sabía lo que estaba sucediendo. “Me vieron en sus fiestas, me vieron en las casas de Epstein, me vieron en el avión, me vieron cortándome el pelo, me vieron en la calle, me vieron sufrir abusos. ¡Me vieron!”, escribió a principios de 2020. En otro mensaje, Giuffre afirmó: “Es imposible que [Campbell] no supiera lo que estaba pasando delante de sus ojos. Todos sabían de las acciones de Epstein y Maxwell, y no se molestaron en ocultarlo”.

Campbell también fue mencionada en la declaración de Johanna Sjoberg, otra de las mujeres que acusaron a Epstein.

En una entrevista de 2006 con The Guardian, Campbell declaró que siempre se ha sentido atraída por hombres mayores, “figuras paternas”. El reportaje añadía que a veces han sido sus novios y a veces los adoptó como padres. Campbell añadió: “Tengo a mi padre, Chris Blackwell. Mi padre, Quincy [Jones]. Tengo a Flavio [Briatore]. Y tengo a [Nelson] Mandela, mi abuelo”. Posteriormente declaró que buscaba “figuras paternas” como novios. Campbell declaró posteriormente que Flavio era su novio, pero que desde entonces se había convertido en su “mentor”.

Heidi Klum

Poco después de su ruptura con Campbell en 2002, Briatore comenzó a salir con otra habitual de las pasarelas de Victoria’s Secret, también incluida en el libro negro de Epstein, Heidi Klum, previamente asociada a Ghislaine Maxwell y al príncipe Andrés, otro conocido socio de Epstein, quienes fueron fotografiados en la fiesta de Halloween de 2000.

Maxwell también fue fotografiada con Trump y su entonces novia, Melania, quien luego se convirtió en su esposa, en el mismo evento. Entonces Melania había comenzado a salir con Trump, y Maxwell luego afirmó haberlos presentado.

Lo mismo que Campbell, Klum ha sido acusada por al menos uno de los denunciantes de Epstein de viajar en su avión. La modelo ha negado estas acusaciones. La relación de Briatore y Klum se hizo pública a principios de 2003 (aunque parece haber comenzado en 2002) y terminó en 2004. A pesar de su brevedad, la relación fue pasto de la prensa sensacionalista, especialmente desde que la pareja se separó poco después de que Klum anunciara su embarazo.

Wonderbra: el sujetador del crimen organizado

Briatore ignoró en gran medida la vida de su hija con Klum, quien luego fue adoptada por la nueva pareja de Klum, el cantante Seal. Sin embargo, Briatore y su hija han sido fotografiados juntos de vacaciones en Europa desde entonces. La esposa de Briatore durante nueve años, Elisabetta Gregoraci, también es una modelo de lencería, conocida por ser el rostro publicitario de la marca de sujetadores Wonderbra, que entonces era propiedad de Sara Lee Corporation, controlada durante muchos años por miembros de la familia Crown, vinculada al crimen organizado.

Los Crown presumen de vínculos con el “Grupo Mega”, los multimillonarios vinculados a Epstein. Desempeñaron un papel importante en la contratación de Jamie Dimon para dirigir el banco J.P. Morgan, junto con intereses vinculados a Leslie Wexner. Como hemos anunciado en una entrada anterior, la banca J.P. Morgan también está vinculado a los crímenes de Epstein.

Vladislav Doronin

La larga relación de Campbell después de Briatore también merece una breve mención. Campbell comenzó a salir con el multimillonario Vladislav Doronin en 2008, y se separaron en 2013 después de que Doronin fuera fotografiado de vacaciones con otra mujer y besando a otra modelo que había conocido a través de Campbell.

Doronin, un multimillonario nacido en Rusia, amasó su fortuna principalmente gracias a su estrecha relación con Marc Rich, comerciante de materias primas y agente del Mosad. Prófugo de la policía estadounidense durante mucho tiempo, Rich mantenía una estrecha relación con figuras prominentes del “Grupo Mega”, como Michael Steinhardt, quien, junto con el primer ministro israelí Ehud Barak, presionó a Bill Clinton para que indultara a Rich justo antes del final de su mandato.

Rich mantenía vínculos con Bruce Rappaport, magnate naviero y banquero vinculado con la inteligencia estadounidense e israelí, así como con el banco BCCI, que, además de financiar cárteles de la droga, centrales de inteligencia y delincuentes financieros, dirigía una red de tráfico sexual donde las niñas menores de edad eran violadas.

Doronin comenzó su carrera trabajando para Marc Rich en Suiza antes de fundar Capital Group en Moscú en 1991. Originalmente fue una empresa de comercio de materias primas que posteriormente se transformó en una empresa de inversión inmobiliaria. Un informe de Business Insider citó a Doronin como una de las personas que Rich había elegido para asesorarlo.

Luego Doronin dimitió de Capital Group. Su empresa principal, Aman, operadora de hoteles de lujo, fue criticada por contratar a Charles McGonigal como jefe de seguridad. McGonigal, un antiguo policía del FBI, fue detenido cuando trabajaba para Aman por aceptar pagos secretos de Oleg Deripaska. Deripaska, uno de los hombres más ricos de Rusia, comenzó, al igual que Doronin, como comerciante de materias primas antes de fusionar sus intereses en la minería de aluminio con Glencore, propiedad de Marc Rich. La familia Rothschild mantiene estrechos vínculos tanto con Deripaska como con Glencore.

Trump arroja la porquería bajo el felpudo

La relación entre Trump y Briatore no es la única responsable de que la Casa Blanca no haya revelado la mayor parte de los archivos de Epstein. Las conexiones entre estos individuos revelan, como ha señalado la propia Campbell, que todos se movían en los mismos círculos corruptos y mantenían estrechas relaciones con personas y empresas vinculadas al crimen organizado, la corrupción en diversos sectores y el tráfico sexual.

Epstein era el administrador, no el dueño, de las empresas criminales. La estrecha red de oligarcas que permitió el funcionamiento de Epstein es internacional, con influencias en varios países. Se esfuerzan por manipular los asuntos mundiales y las finanzas mientras se mantienen al margen de la atención pública, con testaferros y políticos expuestos públicamente que servían de intermediarios.

Estos oligarcas son los que están realmente fuera de control, y su presencia recurrente en los círculos que rodean a Trump, Epstein y algunos de sus antiguos colaboradores parece ser la verdadera razón del encubrimiento de la documentación.

Whitney Webb https://unlimitedhangout.com/2025/07/investigative-series/first-friends-part1/

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Estados Unidos va a despedir a casi 4.000 trabajadores de la NASA

Estados Unidos no tiene dinero para mantener a la NASA. Va a despedir a casi 4.000 trabajadores de la agencia espacial dentro del plan de recortes de los presupuestos que son imprescindibles para reducir el déficit. La cifra puede variar si la NASA rechaza ciertos despidos o si los trabajadores no aceptan su salida de la agencia espacial.

A los trabajadores les han ofrecido dos planes de salida para este año, con el objetivo de reducir el personal a 14.000, en comparación con más de 18.000 que hay en la actualidad.

La primera oleada de salidas se produjo después de los correos enviados a funcionarios estadounidenses por el equipo de Elon Musk, que hizo la primera purga burocrática. Unos 870 trabajadores, casi el 5 por cien de la plantilla, aceptaron entonces la salida.

A principios de junio la NASA inició entonces su propio plan de “salidas voluntarias”. La fecha límite para responder era el 25 de julio. Unos 3.000 trabajadores, el 16,4 por cien de la plantilla, aceptaron.

Para los dirigentes de las agencias espaciales, que están tratando de reducir el personal para cumplir con el objetivo de purga del gobierno de Trump, estas propuestas son una manera de reducir el volumen de despidos.

En febrero la NASA pidió que le concedieran una exención de la purga para evitar que todos los trabajadores de la agencia que estaban en el período de prueba fueran despedidos. La perspectiva de un éxodo masivo de fuerza de trabajo cualificada hace temer a la agencia la pérdida de algunos de sus mejores talentos.

“Miles de funcionarios de la NASA ya han sido despedidos, resignados o retirados, llevándose consigo conocimientos altamente especializados e insustituibles, esenciales para el logro de la misión de la NASA”, escribió un colectivo de cientos de trabajadores en una carta a Sean Duffy, el nuevo gerente interino de la agencia espacial.

En Alemania censuran la solidaridad con los palestinos mediante la inteligencia artificial

A mediados de febrero, la Relatora Especial de la ONU, Francesca Albanese, tenía previsto dar una charla junto con Eyal Weizman, fundador de Forensic Architecture, en la Universidad Libre de Berlín. Pero la universidad pronto se tuvo que enfrentar a la presión política del embajador israelí, Ron Prosor, y del alcalde de Berlín, Kai Wegner, quien exigió a sus directivos que “cancelaran el evento inmediatamente y enviaran un mensaje claro contra el antisemitismo”. La universidad finalmente canceló la charla, alegando vagamente “preocupaciones de seguridad”. El periódico de izquierdas Junge Welt finalmente ofreció su espacio editorial como sede alternativa.

El evento se celebró bajo una gran intimidación policial: doscientos agentes armados y antidisturbios rodearon el edificio, con presencia policial adicional en las oficinas del periódico para garantizar que no se cometiera ningún delito de pensamiento. En los días previos y posteriores, los medios de comunicación alemanes tradicionales intentaron no enfatizar que la intervención de dirigentes políticos en los asuntos de la universidad podría amenazar la libertad académica. La atención se centró en no promover el antisemitismo, acusando implícitamente a Albanese y Weizman de ese delito.

Los ataques abiertos contra la diáspora palestina, sus partidarios, representantes de la ONU y ONG no son exclusivos de Alemania. Tanto los medios estadounidenses como los británicos citan a menudo las afirmaciones de organismos cívicos como la Liga Antidifamación, las comisiones de diputados, el Fondo de Seguridad Comunitaria y otras organizaciones antisemitas. Los medios alemanes, especialmente las emisoras públicas, suelen referirse a “expertos” en antisemitismo, ya sean académicos o simplemente charlatanes. Habitualmente se les presenta como testigos independientes, ajenos al discurso político o incluso al debate académico. En cambio, sus evaluaciones —o mejor dicho, sus acusaciones de antisemitismo— se presentan como hechos científicos objetivos, incuestionables.

Un ‘experto‘ en antisemitismo

Un ejemplo es la entrevista del periódico alemán Tagesspiegel al lingüista y “experto en antisemitismo” Matthias J. Becker tras la cancelación de la charla de Albanese en la Universidad Libre. En ella, acusa a Albanese de comparar las políticas de Israel en Palestina con las del régimen nazi.

Becker es “uno de nuestros expertos“, dice el Instituto Tel Aviv. Forma parte del proyecto Decoding Antisemitism (Descifrando el Antisemitismo) del Centro de Investigación sobre Antisemitismo de la Universidad Técnica de Berlín, que dirigió de 2019 a 2025. Con la ayuda de un modelo de computación lingüística de gran tamaño, el proyecto busca crear un algoritmo de inteligencia artificial que reconozca automáticamente las declaraciones antisemitas en los comentarios web para que las plataformas en línea puedan eliminar las publicaciones antisemitas de forma sistemática. En una charla con el Instituto para el Estudio del Antisemitismo y la Política Mundial, Becker expone el enfoque político del proyecto:

“Lo que nos interesa no es tanto el antisemitismo de la extrema derecha o las plataformas de supremacía blanca, sino la sociedad en general, porque el antisemitismo en los campus, el antisemitismo que proviene de la izquierda, entre los artistas, es en realidad la corriente dominante, el discurso político moderado, lo que constituye un desafío en sí mismo. Porque tan pronto como el antisemitismo se comunica de manera implícita, muy a menudo hay una falta de sanción en contraste con los ejemplos de tropos antisemitas pronunciados por un neonazi”.

El camelo del antisemitismo de nuevo cuño

Aunque oficialmente afirma centrarse en la corriente dominante, el proyecto se centra principalmente en el antisemitismo relacionado con Israel, o “nuevo antisemitismo”. De los más de 100.000 comentarios en línea recopilados para entrenar el algoritmo y puestos a disposición como metadatos en el sitio web del proyecto, dos tercios se relacionan con Palestina e Israel, mientras que un tercio trata sobre otros incidentes antisemitas cubiertos por los medios. Un subconjunto de 21.000 comentarios recopilados inmediatamente después de los atentados del 7 de octubre encontró aproximadamente 2.400 incidentes antisemitas, es decir, el 11,7 por cien. Casi la mitad se clasifican como “ataques a la legitimidad de Israel”.

El conjunto de datos se divide en etiquetas que representan diferentes formas de supuesto antisemitismo, como “analogías con el nazismo”, el fascismo, el apartheid o el colonialismo; calificar a Israel de estado racista o terrorista; acusarlo de genocidio; hacer referencia al movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS); Culpar únicamente a Israel de la difícil situación de los palestinos; aplicar un doble rasero; y negar el derecho de Israel a existir.

Aunque utiliza datos públicos, el proyecto Decoding Antisemitism no ha publicado el conjunto completo de datos. Por lo tanto, es imposible comprender en detalle qué comentarios se clasificaron y archivaron como antisemitas y por qué. Además, impide cualquier análisis holístico o control de los datos por parte de terceros (generalmente realizado mediante revisión por pares en el ámbito académico). Sin embargo, el pasado noviembre, el proyecto publicó “Una guía para identificar el antisemitismo en línea”, un glosario de quinientas páginas que explica cada etiqueta con cierto detalle. Ofrece ejemplos de comentarios antisemitas explícitos e implícitos, seguidos de comentarios no antisemitas como puntos de referencia neutrales.

Bajo la etiqueta “Analogía con los nazis/Analogía con los fascistas”, se ofrece un claro ejemplo de una declaración antisemita: “Los judíos están haciendo lo mismo que Hitler les hizo”. Un ejemplo de antisemitismo implícito es: “Te opones al antisemitismo y al holocausto, pero no a los asesinatos de palestinos inocentes. ¡Eres una mujer de doble moral y una vergüenza!”

Según el glosario, esto es antisemita porque “se está estableciendo una ecuación implícita” entre Israel y la Alemania nazi. Este argumento resulta confuso considerando el ejemplo de un comentario no antisemita: “Estudiar el holocausto debería ser una advertencia contra todas las formas de opresión e injusticia, ya sea en Oriente Medio o en otros conflictos”. No está claro dónde radica la diferencia sustancial entre estos dos últimos ejemplos, aparte de la cortesía, el civismo y una supuesta orientación hacia el sionismo. Ambos exigen coherencia con las lecciones aprendidas del pasado.

El ejemplo más flagrante de este enfoque se encuentra en el capítulo titulado “Libelo de sangre/Asesinato de menores”. El argumento es que acusar a Israel de matar niños palestinos es similar a la fantasía antisemita de acusar a los judíos del asesinato ritual de niños cristianos. No se explica que este vil tropo es equivalente a las acusaciones contra el ejército israelí. Como prueba de esta cruda tesis, el capítulo ofrece un ejemplo de antisemitismo explícito: “Lo que quieres decir es que Israel bombardea niños. No andemos con rodeos”, mientras que un ejemplo de antisemitismo implícito es: “¿Cuántos cohetes ha disparado Israel contra niños inocentes?”. Quizás los comentaristas podrían creer en el tropo del libelo de sangre. Sin embargo, es evidente que ninguno de estos comentarios prueba eso. Queda sin explicar que esos comentarios son sustancialmente diferentes y cómo una fantasía antisemita medieval se relaciona con un genocidio actual en la vida real. La posibilidad de que alguien que habla mal de Israel y sus acciones sea antisemita se convierte en algo inevitable simplemente por la emotiva percepción de la amonestación sobre las acciones de Israel, o por lo política que es la indignación. No sorprende, entonces, que el ejemplo no antisemita que se ofrece sobre cómo comentar la matanza de niños palestinos se presente en voz pasiva: “Nueve niños murieron en Gaza el mes pasado como resultado de ataques aéreos”. Según el autor, esto no es antisemita porque “la declaración no sugiere ninguna acción deliberada, centrando su atención en las trágicas muertes” y “elegir el verbo ‘murieron’ en lugar de ‘fueron asesinados’ reduce aún más la intensidad emocional”.

Un giro paranoico: la ‘Umwegkommunikation’

Según Becker, el antisemitismo es como un iceberg. Tiene una punta visible que es posible identificar hoy día. Pero la gran mayoría del antisemitismo aparentemente se encuentra bajo la superficie y solo puede descifrarse con el enfoque metodológico adecuado, aún por desarrollar. La creencia de que la mayor parte del antisemitismo se esconde bajo la superficie, sin ser detectado ni visto, apunta a una predisposición paranoica, un fenómeno demasiado común en la cultura política alemana, pero, lo que es más preocupante, también en su cultura académica.

Podría decirse que este aparente giro paranoico se originó en la investigación alemana sobre antisemitismo de la posguerra, o más precisamente en la distorsión y la adulación acrítica de algunos de estos estudios. La teoría más influyente, utilizada con frecuencia hoy en día para justificar la criminalización de la solidaridad con Palestina y para considerar antisemita la oposición a Israel, se denomina “Umwegkommunikation” o comunicación indirecta. En una charla con la Fundación Shoah de la UCLA, Becker enfatiza que la comunicación indirecta forma parte del marco conceptual del proyecto Decoding Antisemitism.

La comunicación indirecta surgió en 1986 cuando los sociólogos Werner Bergmann y Rainer Erb se preguntaron, con razón, adónde había ido a parar el antisemitismo, tan prevalente e institucionalizado durante la era nazi, tras el desmantelamiento del Tercer Reich. El antisemitismo había sido desterrado de la esfera pública prácticamente de la noche a la mañana, y lo que antes formaba parte del discurso político cotidiano se había convertido no solo en un tabú, sino también en un asunto de derecho penal.

A pesar de ello, la mayor parte de la investigación académica en Alemania y Occidente se centró en el surgimiento histórico de un antisemitismo aniquilacionista en la Europa de principios del siglo XX, que tuvo su catastrófica conclusión en el holocausto. Estos debates fueron encabezados principalmente por Theodor W. Adorno y Max Horkheimer, y hasta Bergmann y Erb, pocos estudiosos se interesaron por el antisemitismo de posguerra. Las encuestas de la sociedad de Alemania Occidental de posguerra mostraron que las actitudes antisemitas no habían cambiado mucho, sino que simplemente ya no se expresaban públicamente. Por lo tanto, Bergman y Erb observaron que el antisemitismo había pasado de ser un fenómeno institucionalizado a uno latente y oculto que solo resurgió en circunstancias y condiciones específicas.

Teorizaron que el antisemitismo no es solo un fenómeno sicosocial y cultural, sino también comunicativo. Dado que el antisemitismo era un tabú en el discurso público, era necesario encontrar otras maneras de expresar opiniones antisemitas sin sufrir las consecuencias sociales de esta transgresión. Una forma sería asegurar que el entorno social del hablante sea consciente y acepte sus creencias antisemitas, de modo que no haya ningún tabú que romper, principalmente en el ámbito privado.

En entornos públicos, el orador se ve obligado a usar un lenguaje codificado, lo que garantiza que la intención antisemita de su discurso no se identifique como tal, ya que no hay certeza de que la transgresión del tabú se tolere en lugar de sancionarse de inmediato. En este sentido, el concepto de lenguaje codificado no difiere del de los mensajes racistas. Sin embargo, en el contexto del antisemitismo, Bergmann y Erb sugieren que uno de estos códigos podría ser hablar de Israel cuando no se puede mencionar abiertamente a los judíos. En este contexto, hablar negativamente de Israel constituye una estrategia de comunicación indirecta en lugar de atacar abiertamente a los judíos.

El camelo de convertir el antisionismo en antisemitismo

Lo que Bergmann y Erb plantearon como reflexiones teóricas sobre el antisemitismo de posguerra, que requerían una rigurosa comprobación, fue adoptado gradualmente sin crítica por otros estudiosos alemanes del antisemitismo, y durante las últimas tres décadas, aproximadamente, se transformó de un concepto teórico en un lema y un hecho científico no comprobado para numerosos estudiosos alemanes del antisemitismo, zares designados del antisemitismo, cabilderos israelíes y otros supuestos “expertos”, a pesar de la insuficiente evidencia empírica. Se ha convertido en el argumento de referencia para explicar que el antisionismo es, de hecho, antisemitismo, y por qué las críticas radicales a Israel son un código que oculta creencias antisemitas.

Desde 2019 la “Umwegkommunikation” figura en la sección sobre antisemitismo relacionado con Israel del sitio web de la Agencia Federal para la Educación Cívica y sus homólogos regionales, una institución de educación cívica financiada por el Estado que proporciona material educativo a organizaciones cívicas y escuelas. La entrada, escrita por el profesor Lars Rensmann, explica la “Umwegkommunikation” en una versión distorsionada de la obra original y añade: “La comunicación verbal antisemita desviada también es adecuada para legitimar y desencadenar la violencia directa contra los judíos”, algo que Bergmann y Erb no afirmaron ni investigaron.

Si bien los estudios sobre el antisemitismo de posguerra deben tomarse en serio, las discusiones de Bergmann y Erb sobre la “Umwegkommunikation” se ven eclipsadas por su instrumentalización, al intentar afirmar que su trabajo demostró que cualquiera que hable mal de Israel o se oponga a sus políticas lo hace por motivos antisemitas. Además, este concepto, con casi cuarenta años de antigüedad, se ha vuelto prácticamente obsoleto en la lucha contra el antisemitismo, en un momento en que el apoyo público a Israel se ha convertido en un sello distintivo de la extrema derecha y de prominentes dirigentes empresariales, políticos y evangélicos que difunden teorías conspirativas antisemitas, apoyan materialmente y envalentonan a la extrema derecha mientras posan para fotos en Auschwitz e Israel, todo en nombre del “Nunca Más”.

Acabar con cualquier oposición al Estado de Israel

El proyecto Descifrando el Antisemitismo es, hasta la fecha, el intento más autoritario de utilizar la investigación sobre antisemitismo para borrar del dominio público no solo la oposición incómoda a Israel, sino también millones de voces palestinas.

Sin embargo, esta evidencia se ignora en gran medida para no perjudicar la utilidad política del concepto entre los “expertos”, académicos y las fuerzas del orden designadas por el Estado alemán, quienes lo afirman como un hecho científico y lo utilizan para exigir sanciones y regulaciones cada vez más drásticas contra quienes critican a Israel. Dado que la extrema derecha ha reconocido a Israel como modelo para sus propias fantasías etnosupremacistas, el uso del concepto de “Umwegkommunikation” para comprender el antisemitismo lo ha transformado de una herramienta para conceptualizar e investigar el antisemitismo en una herramienta para combatir a la izquierda, ignorando o directamente protegiendo a la extrema derecha.

El proyecto Decoding Antisemitism es el mejor ejemplo de adónde conduce esta lógica. Hasta la fecha, es el intento más autoritario de utilizar la investigación sobre antisemitismo para borrar del dominio público no solo la oposición incómoda a Israel, sino también a millones de voces palestinas. Por ahora, no está del todo claro hacia dónde se dirigirá el proyecto Decoding Antisemitism ni quién exactamente utilizará los datos recopilados y el amplio modelo lingüístico que entrenó. Mi solicitud para acceder al conjunto de datos sin procesar fue denegada porque “el valor económico del conjunto de datos anotados se ha convertido en un factor” para no publicarlo, a pesar de que su publicación constituye una buena práctica científica.

En una entrevista con el medio israelí Mako, Becker sugiere que los proveedores de redes sociales están abriendo sus puertas y escuchando preocupaciones como la suya. Esto sugiere firmemente la esperanza de comercializar e implementar sus hallazgos en plataformas en línea. Cinco años después de su creación, parece que su marco conceptual y glosario han sido superados por la realidad. Hoy presenciamos, en tiempo real, lo que Masha Gessen denominó la liquidación de un gueto y el asesinato deliberado de niños palestinos por parte del ejército israelí, convirtiendo Gaza en un “cementerio infantil”. Si bien esta realidad puede quebrantar la credibilidad científica de Decoding Antisemitism y su marco conceptual, el proyecto puede ser, no obstante, un arma formidable para quienes buscan silenciar las voces de los palestinos y sus partidarios en línea y emprender acciones legales contra ellos en el mundo real.

En definitiva, el proyecto Decoding Antisemitism no es una aberración. Se trata de la última aventura autoritaria, emblemática de un campo académico a menudo guiado por una histeria y una paranoia provincianas, estrechamente alineadas con los objetivos de la política exterior alemana, y más preocupado por proteger la reputación de Israel que por combatir el antisemitismo real. Sin embargo, lo más importante es que, durante las últimas cuatro décadas, esta disciplina ha facilitado como ninguna otra la deshumanización de los palestinos. Ha declarado que sus vidas, su sufrimiento y su subyugación son necesarios para lo que se denomina “lucha contra el antisemitismo”. Al hacerlo, esta erudición se ha convertido en parte integral de una cultura política cómplice del genocidio.

Daniel G. B. Weissmann https://jacobin.com/2025/05/germany-ai-palestine-israel-antisemitism

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