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Mes: mayo 2025 (página 1 de 11)

Eritrea se acerca al Eje de la Resistencia y rompe el control imperialista sobre el Mar Rojo

Eritrea, un pequeño estado africano ubicado a orillas del Mar Rojo, es objeto de una creciente atención por parte de las grandes potencias imperialistas. En enero Michael Rubin pidió un golpe de Estado en lo que denominó la “Corea del norte de África”. El periódico israelí Haaretz la califica como un aliado iraní y una amenaza para Estados Unidos. El medio de comunicación israelí Ynet incluso acusó a Ansarollah de expandirse a Eritrea.

El pánico surge por el temor a un debilitamiento del control occidental sobre el Mar Rojo. En su día Eritrea fue un socio cercano de Israel, pero desde 2020 se ha acercado a China, Rusia e Irán. No es el único. Según informes, Sudán permite el acceso militar ruso e iraní a Puerto Sudán, mientras que Yibuti colabora con China. Por lo tanto, cualquier intento de desestabilizar Asmara podría repercutir en todo el Cuerno de África, amenazando la ya menguante influencia de Washington.

Desde su independencia en 1993, Eritrea ha mantenido relaciones tensas con Washington. La cooperación inicial —incluida la participación en la Iniciativa de los Estados de Primera Línea, encabezada por Estados Unidos, contra Sudán, a la que Asmara acusó de armar a la Yihad Islámica Eritrea— se debilitó tras el rechazo de la propuesta del presidente eritreo, Isaías Afwerki, de estrechar lazos.

En aquel momento, Estados Unidos, ya alineado con Yibuti y Yemen, no veía la necesidad estratégica de otro socio en el Mar Rojo y optó por apoyar a Etiopía, rival de Eritrea. Una breve guerra con Yemen en 1995 por las Islas Hanish desató acusaciones de apoyo israelí a Eritrea. Si bien los lazos con Tel Aviv se han fortalecido, los de Washington se han vuelto tensos. En 2005 Asmara expulsó a la Usaid en respuesta al creciente apoyo de Washington a Etiopía durante la llamada “Guerra contra el Terror” y su negativa a acatar el Acuerdo de Paz de Argel. No obstante, Eritrea siguió ofreciendo albergar una base estadounidense e incluso envió tropas a Irak.

Pero Estados Unidos, entonces firmemente arraigado en Yibuti, consideraba a Eritrea un recurso reemplazable. En 2009 el Consejo de Seguridad de la ONU impuso sanciones a Eritrea por su negativa a retirar sus tropas de Yibuti y su apoyo a Al Shabaab, aliado de Al Qaeda. Estas sanciones persistieron incluso después de que Eritrea pusiera fin al apoyo y se retirara. Aislada, Asmara recurrió a Teherán, apoyando el programa nuclear civil iraní y otorgando al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) acceso a Puerto Assab, un punto estratégico cerca de Yemen. Esto permitió a Irán vigilar los movimientos navales occidentales y proporcionar apoyo financiero a Eritrea.

Sin embargo, continuó jugando a bos barajas y cortejando discretamente a Israel. En 2012 Stratfor confirmó que Tel Aviv operaba instalaciones de vigilancia en Eritrea y que en 2016 se había añadido una segunda base para vigilar a Ansarallah. Sin embargo, la guerra de 2015 entre Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos en Yemen provocó que Eritrea rompiera lazos con Irán, alineándose con Emiratos Árabes Unidos contra el gobierno de la resistencia. Assab se ha convertido en un centro logístico, y Eritrea incluso ha desplegado 400 soldados, contribuyendo significativamente a los avances militares de Emiratos Árabes Unidos.

Ruptura con Occidente, acercamiento a Oriente

Las sanciones se levantaron en 2018, tras el acuerdo de paz entre Eritrea y Etiopía, pero la reconciliación con Occidente duró poco. En 2020 Asmara rechazó al nuevo embajador de Israel sin dar explicaciones. Ese mismo año, Trump incluyó a Eritrea en su “prohibición islámica” y Emiratos Árabes Unidos redujo su campaña militar abierta en Yemen, retirándose de Eritrea en 2021.

Mientras tanto, China intervino. El país asiático siempre fue partidario de la independencia de Eritrea y el comercio bilateral alcanzó máximos históricos. Eritrea comenzó a bascular hacia oriente. El cambio se aceleró con las continuas agresiones occidentales en la región. En 2021 Israel violó la soberanía de Eritrea al atacar un barco iraní en sus aguas territoriales. Washington reimpuso las sanciones, esta vez por el papel de Eritrea en la Guerra de Tigray. En 2022 Israel cerró su embajada en Asmara y el Parlamento aprobó una ley para expulsar a los migrantes eritreos que apoyaban a su gobierno. Mientras tanto, Israel y Etiopía mantuvieron conversaciones de alto nivel para profundizar sus vínculos.

En 2022 Eritrea fue uno de los cinco países que se opusieron a la resolución de la ONU condenando la invasión rusa de Ucrania. Lavrov visitó Asmara en enero de 2023 y en 2024 las fuerzas navales rusas atracaron en Massawa. El comercio bilateral con Moscú sigue siendo modesto, pero su crecimiento es sólido.

La presencia de China es mucho mayor. Representa un tercio de las importaciones eritreas y dos tercios de sus exportaciones, con importantes inversiones en minería e infraestructura. Un acuerdo de 2021 incluyó a Eritrea en la Ruta de la Seda; en 2022 ambos países se convirtieron en socios estratégicos.

El cambio más radical fue la renovación de los lazos entre Asmara y Teherán. Eritrea, que en su día desplegó tropas contra Ansarollah, ahora se niega a condenar el bloqueo del Mar Rojo por parte de los yemeníes. El año pasado el ministro de Asuntos Exteriores eritreo, Osman Saleh, asistió a la investidura del presidente iraní Massoud Pezeshkian. Cuando Tel Aviv asesinó al dirigente de Hamas, Ismail Haniyeh, en la ceremonia, Eritrea condenó el ataque.

Teherán va a suministrar drones y otra tecnología militar a Eritrea, que desde entonces ha incautado buques azerbaiyanos, vinculando sus acciones al eje más amplio de Irán. Si la Guardia Revolucionria iraní recupera el acceso a Assab, Irán podría apoyar a Ansarollah a ambas orillas del Mar Rojo y acelerar la transferencia de armas a los grupos de la resistencia palestina. Eritrea podría volver a convertirse en un trampolín regional, esta vez no para Abu Dabi, sino para el Eje de la Resistencia.

El Cuerno de África

Apoyar a Eritrea conlleva riesgos. Etiopía, con una población 40 veces mayor que la de Eritrea y una economía 80 veces mayor, también se está reorientando hacia Oriente. China es su principal socio comercial, mientras que Rusia e Irán están fortaleciendo su cooperación, especialmente en el sector de la seguridad. Los drones iraníes desempeñaron un papel clave en el aplastamiento de la rebelión de Tigray.

Con ambos países dentro de los Brics, un choque entre Eritrea y Etiopía pondría a China, Rusia e Irán en una posición difícil. Sin embargo, la influencia compartida también crea una oportunidad. A finales de 2018 Turquía negoció la paz entre Etiopía y Somalia; lo mismo podría suceder aquí. Actuar como mediador beneficia tanto a los intereses económicos como estratégicos de las potencias euroasiáticas. A medida que en Oriente Medio el Eje de la Resistencia comience a recuperarse de una serie de reveses, Washington perderá gradualmente el control sobre el Mar Rojo. Su base en Yibuti, antaño un símbolo de dominio, ha perdido su libertad operativa. Yibuti ha bloqueado los ataques aéreos estadounidenses contra Ansarollah y está tratando de desbancar a Emiratos Árabes Unidos de su posición dominante, mientras Sudán se inclina hacia Irán y Rusia.

Tras la negativa de Yibuti, Washington planteó la idea de reconocer la región de Somalilandia y establecer allí una base, una muestra de desesperación ante la disminución de sus opciones en el Mar Rojo.

El traslado de Eritrea de Tel Aviv a Teherán ha provocado una feroz reacción. Los llamamientos al golpe de Estado se han intensificado a medida que la influencia occidental disminuye. Rubin acusa a Eritrea de amenazar a antiguos aliados de Estados Unidos. Haaretz es más directo y describe a Eritrea como un aliado iraní y una “amenaza estratégica”.

Esta retórica allana el camino para la intervención militar. Rubin incluso compara a Afwerki con Saddam Hussein, anticipando las consecuencias de un golpe de Estado. En un país multiétnico, como Eritrea, se desataría el caos, como ocurrió en Somalia después de 1991. Peor aún para Washington, el resultado podría no ser favorable para ells. Tras la caída de Saddam, Irak se acercó a Irán.

Los precedentes históricos rara vez frenan el militarismo de Washington. Pero esta vez, hay más en juego. La alianza de Eritrea con China, Rusia e Irán amenaza con romper el control imperialista establecido en el Mar Rojo desde hace décadas. El regreso de Teherán a Assab podría cambiar decisivamente el equilibrio regional, fortaleciendo a Ansarollah y a las facciones de la resistencia palestina. Si Tel Aviv y Washington presionan demasiado, la reacción podría transformar Oriente Medio.

Aidan J. Simardone https://thecradle.co/articles/eritrea-breaks-wests-red-sea-chokehold-with-pivot-to-resistance-axis

Las guerras siempre empiezan con algún pretexto

Los imperialistas tienen prisa y han empezado a presionar a la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para que declare oficialmente que Irán no cumple las obligaciones del Tratado de No Proliferación Nuclear, una novedad en casi veinte años que indigna a Teherán.

Las guerras siempre empiezan con algún pretexto y, en este caso, lo tiene que suministrar la OIEA. Luego los medios se harán eco de ella y se producirá una catarata de declaraciones y manifiestos que mostrarán hasta qué punto el mundo está indignado con Irán.

Por sí solo, Israel no puede atacar a Irán, ya que bastante tiene con machacar la Franja de Gaza. Necesita una coalición de las grandes potencias para restablecer “el orden internacional basado en reglas” y, sobre todo, de Estados Unidos.

Lo único que puede salvar a Irán es Taiwán y la situación en el Pacífico y la acumulación de tareas de lasa potencias occidentales en sus diversos frentes.

Se espera que el anuncio de la OIEA se emita en su próxima reunión trimestral y cause e consiguiente revuelo en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán destinadas a regular las actividades nucleares iraníes.

Washington, junto con Francia, Reino Unido y Alemania, agrupados bajo el nombre en clave E3, impulsaron resoluciones adoptadas por la OIEA que instan a Teherán a explicar los rastros de uranio encontrados por la agencia de la ONU en sitios no declarados.

La OIEA debe enviar su próximo informe sobre Irán a los Estados miembros antes de su próxima reunión, que comienza el 9 de junio. Se espera que uno de estos informes aborde la cooperación iraní, como lo exige una resolución de noviembre.

“Se espera que el informe completo sea contundente, pero ya existían dudas de que Irán no estuviera cumpliendo con sus compromisos de no proliferación», declaró un cabecilla de Bruselas.

La suerte está echada. Una vez publicado el informe, un dirigente iraní ha declarado que el gobierno de Teherán responderá a la resolución “ampliando su trabajo nuclear con base en el contenido de la misma”.

Por su parte, Estados Unidos publicará una resolución declarando que Irán incumple sus obligaciones internacionales. La resolución ya está redactada y preparada.

La última vez que el OIEA criticó el compromiso de Irán con el cumplimiento de sus obligaciones fue en septiembre de 2005, en medio de un paréntesis diplomático tras el descubrimiento de supuestas actividades nucleares clandestinas en Irán.

Uganda despide a los asesores militares alemanes

El ejército ugandés ha anunciado la suspensión de la cooperación militar con Alemania tras las acusaciones de que el embajador alemán en Kampala estaba involucrado en actividades subversivas en el país de África oriental.

Chris Magezi, portavoz del ejército ugandés, declaró recientemente que el embajador alemán en Uganda, Matthias Schauer, participó en actividades subversivas en el país de África oriental. Añadió que el ejército ugandés suspendía de hecho toda cooperación con Berlín.

Es un ejemplo más del fracaso de los países europeos en África. Si bien su presencia dista mucho de ser tan extensa en el continente como la de Francia, esto no desvirtúa en absoluto la esencia de los países europeos que, por un lado, mantienen políticas estrictamente neocoloniales hacia África y buscan por todos los medios vengarse del continente, tras haber sufrido numerosos fracasos a lo largo de los años.

Si bien algunos podrían creer que los fracasos sufridos por los intereses occidentales, en particular los de Francia, afectaron mucho más al África francófona, el caso del comportamiento alemán hacia Uganda demuestra que el problema occidental concierne a toda África, sin excepción. Al fin y al cabo, los representantes europeos son muy similares.

Las acusaciones de Uganda contra Alemania son, de facto, acusaciones contra toda la eurozona, donde París y Berlín intentan desempeñar un papel protagonista y el caso de Uganda es interesante, incluso desde una perspectiva económica. Uganda no mira a Europea. Los principales clientes de las exportaciones ugandesas son India y Emiratos Árabes Unidos, mientras que los principales proveedores son China (claramente a la cabeza) y, una vez más, Emiratos Árabes Unidos.

El país también mantiene un amplio comercio con varios de sus vecinos de África oriental, en particular Kenia y Tanzania. Los países europeos no representan un socio económico y comercial importante para Kampala.

Tras la cumbre de los Brics de 2024 en Kazán, Rusia, Uganda se convirtió en un país socio, un estatuto adicional para la interacción dentro de uno de las principales alianzas del mundo, además de los miembros de pleno derecho.

En cuanto a la cooperación militar, el país mantiene vínculos de confianza con China y Rusia, especialmente porque aún posee una cantidad significativa de equipo soviético. Esto confirma que la ruptura de la cooperación en este ámbito con Alemania está justificada porque no aporta nada nuevo.

Las acusaciones de la cúpula militar ugandesa contra un país europeo confirman una vez más que el enfoque para expulsar los intereses occidentales del continente africano apunta a las fuerzas neocoloniales occidentales, nostálgicas de una era que ya ha terminado.

También confirma el surgimiento de eso que llaman “multipolaridad”: los países occidentales ya no son el ombligo del mundo, como ellos creen. Los destinos de muchos países, como Uganda, ya no pasan necesariamente por Estados Unidos o Europea, ni por Wall Street, ni por West Point, ni por Hollywood, ni por…

Las defensas antiaéreas que vende Estados Unidos nunca han funcionado en Ucrania

La semana pasada el antiguo comandante en jefe del ejército ucraniano, Valery Zaluzhny, dió una evaluación pesimista de la guerra en Ucrania. Rusia ha superado a Ucrania en innovación en el campo de batalla. Ucrania “ya no logra generar y desarrollar innovaciones de forma continua, ni siquiera en áreas donde ayer llevábamos ventaja sobre el enemigo” (1).

“El enemigo ya nos ha superado y nos estamos quedando atrás; debemos ser honestos al respecto”, declaró.

Zaluzhny confirma que Rusia está librando una guerra de desgaste y para responder a ella es necesario “socavar la economía y el componente social para privar a Rusia de la oportunidad de desarrollo científico y tecnológico y desencadenar procesos de agitación social y desintegración”.

El antiguo dirigente militar no especificó cómo podrían lograrlo. Probablemente, se refería no solo a la guerra de drones que Rusia está ganando, sino también al mal estado de las defensas antiaéreas de Ucrania.

Baterías antiaéreas estadounidenses contra misiles rusos

Cada día las televisiones muestran los estragos de los bombardeos rusos sobre objetivos militares en Ucrania, sin explicar las causas de ello. ¿Carece Ucrania de defensa antiaérea? La respuesta es negativa: Estados Unidos ha vendido sistemas Patriot, cada uno de los cuales cuesta mil millones de dólares, pero son inoperantes. Desde el principio no han cumplido su propósito de proporcionar una defensa fiable contra los misiles rusos.

Al día siguiente, al comentar el bombardeo nocturno sobre Kiev, el portavoz de la Fuerza Aérea Ucraniana, Yuriy Ignat, confirmó el argumento de Zaluzhny: Rusia ha mejorado sus misiles balísticos, por lo que los sistemas Patriot han perdido su eficacia para derribarlos (2). Los misiles Iskander-M, que atacan siguiendo una trayectoria balística, se han mejorado y modernizado significativamente.

“Hablamos de ataques de engaño de radar, que cada misil puede realizar al acercarse al objetivo. También existe el vuelo de misiles a lo largo de una trayectoria cuasi balística, cuando el misil no vuela en línea recta, sino que ya está maniobrando”, añadió Ignat.

Las versiones más nuevas del Iskander utilizan señuelos para interferir los radares de la defensa antiaérea. También maniobran durante la fase final de su vuelo, lo que los hace prácticamente imposibles de interceptar.

En su reportaje sobre el ataque a gran escala contra Ucrania el sábado de la semana pasada, el Washington Post señaló que los sistemas de defensa antiaérea Patriot habían fallado (3). El asalto ruso involucró cerca de 400 misiles y drones, incluyendo nueve misiles balísticos que las defensas aéreas de Ucrania, ya de por sí sobrecargadas y con poco personal, no lograron interceptar.

Algunos de los misiles rusos destruyeron al menos una batería de defensa antiaérea Patriot, que consta de un radar, una estación de control de combate y dos o más vehículos de lanzamiento.

Los sistemas Patriot ya fracasaron en la Guerra del Golfo

La batería Patriot destruida en el ataque del fin de semana pasado no fue la primera en ser alcanzada, según la revista Military Watch (4). El número total de sistemas destruidos asciende a diez, lo que probablemente supone más de la mitad del total proporcionado por Estados Unidos y sus aliados.

El sistema de defensa aérea Patriot es bastante antiguo. La primera versión se utilizó hace 35 años durante la primera guerra estadounidense contra Irak. En gran medida ya fracasó en su misión. En 1992, un informe titulado “Efectividad del sistema de misiles Patriot durante la Operación Tormenta del Desierto” reveló que, de los 158 misiles disparados durante la Guerra del Golfo, el 45 por cien se lanzaron contra objetivos falsos.

Un informe realizado a principios de la década de los noventa señaló que “la tasa de intercepción del Patriot durante la Guerra del Golfo fue muy baja. Los resultados de estos estudios preliminares indican que la tasa de intercepción del Patriot podría ser muy inferior al 10 por cien, si no nula”. Incluso los adversarios más primitivos podrían evadir fácilmente la intercepción, concluyó el informe.

Tras revelarse las deficiencias del sistema Patriot durante la Guerra del Golfo se introdujeron nuevas versiones del radar y los misiles Patriot, el PAC-2 y el PAC-3. Los países occidentales abrigaron la esperanza de que su modernización le permitiera ofrecer una defensa mucho más eficaz contra los ataques con misiles balísticos.

Esas esperanzas se vieron frustradas por su rendimiento durante la invasión de Irak en 2003, y aún más 14 años después, cuando variantes aún más modernizadas no lograron interceptar un ataque improvisado con misiles balísticos lanzado por los yemeníes contra Arabia Saudí en 2017. Imágenes satelitales, fotos y vídeos de los ataques mostraron que los misiles yemeníes no fueron neutralizados, a pesar de las afirmaciones contrarias de fuentes gubernamentales saudíes y estadounidenses. Al menos una ojiva voló sin problemas sobre Arabia Saudí, a pesar del amplio arsenal de baterías Patriot modernizadas que protegían la zona afectada.

Las dudas planteadas recientemente por funcionarios ucranianos sobre la fiabilidad de los sistemas Patriot frente a los ataques con misiles balísticos rusos se enmarcan, por lo tanto, en un largo rosario de decepciones, con importantes consecuencias para los ejércitos de la OTAN y el noreste asiático, que dependen de este sistema para su defensa.

Otra debilidad del sistema Patriot es la notable escasez de municiones necesarias para su funcionamiento. Según The Economist, la tasa de producción actual de los sistemas Patriot es de 650 misiles al año (5). Durante el mismo período, Rusia produjo 750 misiles balísticos a aproximadamente el 10 por cien del precio de un misil Patriot.

Ucrania: lo mismo que el rey desnudo

A pesar de su ineficacia, Ucrania quiere adquirir más, según el Washington Post (6), aunque Trump se muestra reacio. La urgente necesidad de Ucrania de misiles Patriot se hizo evidente durante el bombardeo del fin de semana pasado. Según las fuerzas de defensa aérea ucranianas, dos de estos misiles apuntaban a Kiev, donde se cree que están estacionadas al menos dos unidades Patriot.

Es probable que una de estas unidades Patriot ya no exista.

El periódico no explica por qué Ucrania pide más sistemas Patriot cuando, como afirma el mismo reportaje, no están cumpliendo con su función. La explicación es que no les queda otro remedio. Más vale un Patriot que nada. Lo mismo que al rey desnudo, a Ucrania le asusta más su menguante arsenal de sistemas de defensa antiaérea que los drones rusos. Es posible que alguna vez los lanzadores Patriot hayan contrarrestado algún misil balístico disparado por Rusia y en Kiev rezan para que el milagro se repita.

El Washington Post parece insinuar que Ucrania no intercepta los misiles Iskander porque carece de Patriot. Pero no es verdad. Un vídeo del ataque del sábado pasado muestra dos baterías disparando al menos 14 misiles Patriot antes de que uno de ellos se incendie.

Ninguno de los 14 misiles de defensa aérea disparados impactó el misil balístico entrante.

(1) https://strana.news/news/485446-zaluzhnyj-zajavil-chto-rossija-obohnala-ukrainu-po-innovatsijam-na-fronte.html
(2) https://strana.news/news/485500–rossija-modernizirovala-svoi-rakety-chto-uslozhnilo-rabotu-dlja-pvo.html
(3) https://archive.ph/V1Aw1#selection-259.0-263.163
(4) https://militarywatchmagazine.com/article/patriot-effectiveness-questioned-ukrainian-air-force
(5) https://archive.ph/uadH5#selection-1127.0-1140.0
(6) https://archive.ph/J5Wgz#selection-263.0-267.154

La ‘revolución del esquisto’ toca a su fin en Estados Unidos

Las empresas estadounidenses de esquisto están cerrando plataformas de perforación y reduciendo la producción, ya que los precios mundiales del petróleo hacen que la extracción no sea rentable. El auge del esquisto en Estados Unidos está llegando a su fin. Estados Unidos ya no puede esperar un crecimiento de la producción como el de hace una década.

El auge del esquisto en Estados Unidos toca a su fin. Las empresas petroleras y de gas cierran plataformas de perforación y recortan gastos, a pesar de las promesas de Trump de aumentar la producción.

Las evaluaciones de la rentabilidad de los productores de esquisto varían. La encuesta trimestral del Banco de la Reserva Federal de Dallas señala que las empresas estadounidenses de esquisto necesitan un precio de al menos 65 dólares por barril para salir del umbral de pérdidas, mientras que los precios del petróleo WTI de Estados Unidos han caído por debajo de los 62 dólares por barril (*).

El punto de equilibrio para la extracción de yacimientos de esquisto estadounidenses sin desarrollar es de 45 dólares por barril. A modo de comparación, el punto de referencia para yacimientos fácilmente explotables en Oriente Medio es de 27 dólares por barril.

Los costos de producción en Estados Unidos varían considerablemente para los proyectos de esquisto. Sin embargo, los hidrocarburos de esquisto son inicialmente caros. Los estadounidenses comenzaron a extraer petróleo y gas de esquisto no por un deseo de lujo. Para la década de los setenta, se hizo evidente que los yacimientos convencionales estadounidenses se estaban agotando, y para mantener los volúmenes de extracción en los niveles anteriores, comenzaron a otorgar exenciones fiscales para nuevos desarrollos. Pero hasta el cambio de siglo esta estrategia no empezó a dar frutos y comenzó la “revolución del esquisto”.

Inicialmente, se trataba de la extracción de gas, luego, el condensado de gas y ahora el llamado petróleo de esquisto.

Otro factor que impulsó la “revolución del esquisto” fueron los altos precios del gas. Si los precios del gas en Estados Unidos no hubieran sido los más altos del mundo durante el cambio de siglo, la “revolución del esquisto” podría no haber ocurrido.

La tecnología de extracción está mejorando, pero la extracción de petróleo de esquisto sigue siendo cara. Precisamente por eso, cuando el precio del petróleo cayó por debajo de los 70 dólares por barril, las estadísticas mostraron inmediatamente una disminución en el número de plataformas de perforación en Estados Unidos. La producción está disminuyendo en comparación con las cifras máximas de 2022-2023.

El número de plataformas de perforación rotatorias para la extracción de petróleo crudo y gas natural en Estados Unidos en 2022 era de 723 unidades, y en 2023, de 687. En febrero del año pasado, solo seguían operando 590 unidades. Si nos remontamos a 2012, Estados Unidos contaba con casi 2.000 plataformas de perforación: casi cuatro veces más que hoy.

Los yacimientos más rentables, con menores costos y mayor rentabilidad, se están agotando porque se perforaron primero, especialmente durante los períodos de crisis de precios de 2015 y 2020. Aún quedan yacimientos en Estados Unidos con pozos geológica y económicamente más complejos, cuya operación es más costosa. La continuidad de la extracción de petróleo de esquisto dependerá de la situación económica mundial. Si los precios del petróleo suben a 80 dólares por barril, la producción estadounidense aumentará; pero si los precios bajan o se mantienen bajos, la producción también disminuirá.

El volumen de producción en Estados Unidos está determinado exclusivamente por factores económicos, a diferencia del costo del petróleo en el mercado mundial, en particular la política estadounidense. Si Estados Unidos impone sanciones más estrictas contra Irán o Rusia y, por consiguiente, reduce las exportaciones de petróleo, los precios subirán. En consecuencia, los proyectos estadounidenses serán más rentables y se perforará y extraerá más petróleo en Estados Unidos.

La importancia del gas de esquisto para Estados Unidos es difícil de sobrestimar. En primer lugar, gracias al crecimiento de la extracción de gas de esquisto, los precios en el mercado interno se han situado entre los más bajos del mundo. Recientemente, mil metros cúbicos de gas en Estados Unidos costaban 100 dólares, en comparación con los 150 dólares actuales. No es de extrañar que Estados Unidos atraiga fácilmente plantas de la Unión Europea, donde los precios del gas son varias veces más altos.

La revolución del gas de esquisto ha beneficiado significativamente a la economía estadounidense, impulsando el crecimiento del PIB, el mercado laboral y la balanza comercial gracias al aumento de las exportaciones. Además, el petróleo nacional ha liberado a Estados Unidos de su dependencia de proveedores extranjeros, como Arabia Saudita. Las consecuencias políticas de la “revolución del esquisto” han permitido a Estados Unidos ser mucho más independiente en Oriente Medio y aplicar una política económica menos dependiente de las petromonarquías del Golfo.

Antes de la “revolución del esquisto”, Estados Unidos dependía del petróleo de Oriente Medio procedente de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Irak y otros países. Arabia Saudí siempre contó con la protección estadounidense, no solo política sino también económica. Era uno de los principales proveedores de petróleo de Estados Unidos, razón por la cual este último se interesaba en la estabilidad de Oriente Medio: los conflictos podían provocar la interrupción del suministro de petróleo de Oriente Medio a Estados Unidos.

Ahora, el circuito comercial ha cambiado. El petróleo de Arabia Saudí fluye principalmente hacia China y, de ser un garante de la seguridad de Arabia Saudí, Estados Unidos se está convirtiendo en una amenaza.

(*) https://www.ft.com/content/2ca65bb8-335d-4fe4-a43a-7fb20bc9d396

Hamas sigue resistiendo al ejército israelí en Gaza 600 días después

Tras 600 días de bloqueo, bombardeos y asesinatos masivos, la determinación de la resistencia palestina permanece intacta y que el pueblo de Gaza es su fuerza motriz, escribe el israelí Amir Bohbot para el sitio web de noticias “Walla”.

Hamas resiste y continúa reforzando sus filas, incluso después de 600 días de implacable agresión israelí contra la Franja de Gaza. La campaña relámpago que el ejército israelí pretendía se ha estancado, sin lograr sus objetivos estratégicos.

Hamas no solo ha mantenido sus posiciones, sino que trabaja activamente para restablecer su infraestructura militar y fortalecer su estructura política en la Franja de Gaza. Israel trata de eludir al gobierno de Hamas en la Franja mediante supuestas iniciativas humanitarias, incluida la distribución directa de ayuda, considerada por muchos como un intento de fragmentar la sociedad civil palestina e imponer una autoridad alternativa.

A pesar de la destrucción sin precedentes, las decenas de miles de muertes y el terrible sufrimiento infligido a la población civil de Gaza, Hamas no ha abandonado su exigencia fundamental: el cese total de las hostilidades como requisito previo para la liberación de los 58 prisioneros israelíes, con garantías internacionales vinculantes. Además, las esperanzas de Israel de que la manipulación de la ayuda y la ocupación militar debilitarían la resistencia palestina no se han materializado.

Bohbot señala que el ejército israelí aún considera a Hamas desde una perspectiva institucional obsoleta, evaluándolo según criterios militares y de gobernanza tradicionales, mientras que el movimiento palestino continúa adaptándose, preservando sus combatientes y armas, y operando tanto dentro como fuera de Gaza.

El reportaje de Bohbot refleja una tendencia creciente en los círculos militares israelíes de que son los propios palestinos quienes constituyen la verdadera fuerza impulsora, quienes siguen apoyando a Hamas como una forma de expresar su determinación frente al bloqueo y la ocupación.

“Mientras no se rompa el vínculo entre Hamas y la calle, no habrá posibilidad de colapso interno”, reconoce Bohbot, citando la evaluación del Estado Mayor israelí. El reportaje admite que la fuerza de Hamas no proviene de estructuras de mando convencionales, sino de profundos lazos sociales, compromiso ideológico y legitimidad popular.

“No hay vacío en la Franja de Gaza. El espíritu militante de Hamas está en auge”, declaró un alto funcionario de defensa israelí durante un foro privado. El movimiento, señala el informe, está reclutando a miles de nuevos miembros, nombrando comandantes y asignando puestos de mando, asegurando así la sucesión a pesar de los incesantes bombardeos.

Bohbot también destaca las deficiencias internas del aparato de seguridad israelí. Las operaciones israelíes en el sur no han sido comparables a las llevadas a cabo contra Hezbolah en el norte. Si bien las ofensivas anteriores han atraído la atención mundial, la campaña de Gaza ha puesto de manifiesto las limitaciones de la estrategia militar israelí y las profundas vulnerabilidades de su Comando Sur.

Mientras el ejército israelí intenta extender su control sobre tres cuartas partes de Gaza e imponer programas de ayuda para obtener rédito político, algunos militares creen que Hamas podría estar reteniendo prisioneros como moneda de cambio para asegurar su supervivencia política. Mientras tanto, Israel se divide y hay preocupación por la moral de los reservistas, las dificultades económicas y el creciente número de soldados de carrera que abandonan el ejército.

Si las iniciativas diplomáticas, en particular los intentos estadounidenses de avanzar en las negociaciones, fracasan, el ejército israelí se verá obligado a acelerar e intensificar los combates para lograr algún resultado.

La única mujer en en comandar un tanque en una guerra: Alexandra Samusenko

El tanque soviético T-34 llegó a ser legendario porque superaba a sus homólogos alemanes en potencia de fuego, blindaje y movilidad. Los nazis lo llamaron “Wunderwaffe” (arma milagrosa). Pero dentro de un T-34 nunca hubo nada más legendario que Alexandra Samusenko, una joven de 23 años se encontraba entre los que mejor manejaron tan formidable máquina.

Nacida en Bielorrusia y huérfana a los 12 años, Samusenko fue adoptada por una unidad del Ejército Rojo, convirtiéndose en “la niña del regimiento”.

Su bautismo de fuego tuvo lugar durante la guerra soviético-finlandesa. Al estallar la Gran Guerra Patria, luchó como soldado raso, aunque su destino estaba en otro lugar. Unos meses después de escribir al Presídium del Sóviet Supremo para inscribirse en una escuela de tanques, se convirtió en tanquista.

Dos años más tarde, fue ascendida a teniente. Sus camaradas la respetaban por su carácter decidido y fuerte, su franqueza y su total falta de hipocresía. Una reputación forjada en el fragor de la batalla. Para 1943 ya había vivido un infierno.

Su primera condecoración, la Orden de la Guerra Patriótica de Primera Clase, le fue otorgada en marzo de 1943. Ayudante del 97 Batallón de Tanques, asumió el mando tras la muerte de su comandante y dirigió el asalto con precisión y energía ejemplares.

En julio de 1943, después de la Batalla de Kursk, recibió la Orden de la Estrella Roja por liberar a sus hombres del cerco bajo fuego enemigo.

En 1945, como Capitana de la Guardia, fue transferida al cuartel general del I Ejército de Tanques de la Guardia, convirtiéndose en la única mujer subcomandante de batallón. Durante la guerra, a Samusenko le otorgó el mando de uno de los tanques y su tripulación, convirtiéndola en la única mujer en la historia en comandar un tanque en una batalla hasta 2014 (*).

Al frente de su unidad, destruyó cañones e infantería enemigos y sobreviviendo a dos tanques en llamas. Herida tres veces (incluida una grave en 1943), siempre regresaba al combate.

Participó en la liberación de Polonia, pero el 3 de marzo de 1945, cerca de Łobez, su tanque fue alcanzado. Rescatada de los restos en llamas, continuó luchando hasta su último aliento.

El 10 de abril de 1945 recibió póstumamente la Orden de la Guerra Patriótica de 2 Clase por su papel en la ofensiva del 15 de enero de 1945.

Como muchos héroes soviéticos, Alexandra Samusenko tuvo una vida corta pero gloriosa. La guerra le robó la sonrisa, pero no pudo borrar su memoria: el tiempo mismo ha inmortalizado a la intrépida tanquista.

(*) https://www.warhistoryonline.com/world-war-ii/aleksandra-samusenko.html

La tecnología militar china convierte a Pakistán en un triunfador de la guerra con India

En las escaramuzas aéreas del 7 y 8 de mayo sobre Cachemira, India perdió varios aviones de combate, incluidos valiosos cazas Rafale de fabricación francesa, un Su-30 MKI y un MiG-29 de fabricación rusa, así como un dron, un resultado que desafía las suposiciones sobre la superioridad aérea de India sobre Pakistán.

Las escaramuzas resaltan la efectividad de la tecnología de cazas y misiles chinos en comparación con sus contrapartes occidentales y rusas, aunque el elemento humano de cada lado ha jugado un papel en el resultado.

A nivel táctico, la ventaja de Pakistán en misiles y aviones de combate puede haber sido un factor decisivo contra India. El misil de línea de visión (BVR) PL-15E, de fabricación china, cuyos restos se encontraron en Punjab (India), fue el más significativo de estos misiles y marcó su debut en un combate real.

El rendimiento más allá del alcance visual (BVR) del misil chino PL-15 es comparable al del misil estadounidense AIM-120 AMRAAM y superior al del misil ruso R-77. El PL-15 está equipado con un pequeño radar de matriz escaneada electrónicamente activa (AESA) y un motor de combustible sólido de doble pulso. Se estima que el alcance del PL-15 es de 200 kilómetros, aunque la versión de exportación (PL-15E) está limitada a 145 kilómetros.

Además, el sistema de propulsión de combustible sólido del PL-15 permite velocidades de combustión más altas que el misil Meteor utilizado en los Rafale indios. Sin embargo, el estatorreactor del Meteor (*) proporciona un empuje sostenido durante todo el vuelo, lo que mejora la resistencia en pleno vuelo. Las capacidades de su plataforma de lanzamiento amplifican la ventaja del misil.

En cuanto a las prestaciones del caza chino J-10C, la variante tiene un radar de matriz electrónicamente escaneada (AESA), un moderno sistema de búsqueda y seguimiento por infrarrojos (IRST), medidas de apoyo electrónico (ESM), un receptor de alerta de radar (RWR), un conjunto de advertencia de aproximación de misiles (MAWS) y enlaces de datos, lo que le da una mejor oportunidad de competir con sus adversarios modernos en términos de conocimiento de la situación.

El J-10C puede competir con adversarios aéreos que no sean de quinta generación porque tiene una firma de radar, visual e infrarroja (IR) más baja que las variantes rusas del Su-27, al tiempo que sigue siendo competitivo con los cazas monomotor occidentales como el F-16 y el Gripen.

Una amenaza aérea para los países occidentales

Con un radar AESA, misiles PL-15 de largo alcance, una cabina moderna y una pantalla montada en el casco, el J-10C y sus futuras variantes podrían convertirse en la principal amenaza aérea de corto alcance para los países occidentales.

Mientras el J-10C avanza, sus rivales occidentales pueden estar mostrando signos de envejecimiento. Un informe de enero identifica la falta de sigilo por radar y de capacidades de supresión de las defensas aéreas enemigas (SEAD) del Rafale como deficiencias importantes. El informe cita a altos oficiales de la fuerza aérea francesa que describen las misiones de combate contra cazas furtivos durante ejercicios conjuntos como “muy difíciles de ganar” con el conjunto de sensores actual del Rafale.

El informe advierte que si bien el Rafale sigue siendo viable en el corto y mediano plazo, sus limitaciones podrían relegarlo a un papel de apoyo en operaciones de coalición de alta intensidad dominadas por aviones de quinta generación.

Además, la flota de Su-30 MKI de la India tiene una baja tasa de preparación de solo el 60 por cien, en parte debido a problemas con la disponibilidad de repuestos rusos para el tipo de aeronave.

A nivel operativo, la flota de aviones de control y alerta temprana avanzados (AEW&C) de Pakistán puede haber jugado un papel decisivo en el derribo de los cazas indios. Los aviones de alerta temprana y control aerotransportado (AEW&C) Saab 2000 equipados con Erieye son capaces de detectar y rastrear aeronaves hostiles a distancias de hasta 450 kilómetros, incluidas aquellas que vuelan a baja altitud para evadir el radar.

Estas plataformas pueden coordinarse con cazas amigos cuyos radares están apagados, mejorando el sigilo y la capacidad de supervivencia. El misil chino PL-15, que según se informa fue utilizado por Pakistán en recientes escaramuzas, está diseñado para recibir orientación en curso a través de un enlace de datos desde plataformas AEW&C como el Saab 2000, lo que le permite apuntar a los objetivos sin la necesidad de que el caza de lanzamiento los ilumine.

Este enfoque en red priva a las aeronaves objetivo de una alerta temprana hasta que el misil activa su buscador AESA integrado para obtener orientación terminal.

A diferencia de Pakistán, India está rezagada en capacidad AEW&C para monitorear su vasto espacio aéreo, con solo tres unidades A-50EI y la misma cantidad de aviones Netra Mk 1 desarrollados localmente.

La ‘diplomacia de combate’ de China

Estas deficiencias operacionales también encajan en un contexto estratégico más amplio, donde las victorias aéreas de Pakistán sobre la India podrían ser el mejor argumento de venta de los aviones de combate de China.

Aunque el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) indica que China será el cuarto mayor vendedor de armas, el país está teniendo dificultades para vender sus aviones de combate a otros países, y sus clientes se limitan a estados como Pakistán, Bangladesh, Zambia, Sudán y Corea del norte. Sin embargo, la actuación de Pakistán en los recientes enfrentamientos con India podría impulsar las ventas de aviones de combate de China a Oriente Medio, con países como Egipto, Irán y Arabia Saudí como compradores potenciales.

Estas ventas podrían permitir a China establecer una “diplomacia de combate”, en la que los requisitos técnicos, de mantenimiento y de entrenamiento de los aviones de combate promoverían la profundización de los lazos estratégicos entre China y sus clientes, actuando al tiempo como una palanca de influencia para Pekín.

India y Pakistán pueden haber aprendido lecciones estratégicas de los ataques aéreos de Balakot de 2019, que guiaron sus respuestas en su último enfrentamiento por Cachemira. El umbral de aceptación de riesgos de Pakistán aumentó después de los ataques aéreos de Balakot, lo que hizo que el uso de la fuerza militar fuera una respuesta aceptable.

El gobierno y el ejército paquistaníes no tienen otra opción que responder a las violaciones de la soberanía territorial y que una comunicación diplomática clara durante una crisis convencional, no nuclear y después de ataques de represalia similares es esencial para la desescalada.

Cambia la noción de ‘superioridad aérea’

Desde la perspectiva de India, los ataques aéreos de Balakot disiparon la noción de que el uso del poder aéreo es un factor en la escalada. Los ataques demostraron claramente la existencia de un espacio dentro de los límites de las guerras subconvencionales en las que India puede usar el poder aéreo para atacar, mientras controla la escalada.

Los últimos enfrentamientos entre India y Pakistán por Cachemira podrían ser una evolución de una dinámica establecida durante la Guerra de Kargil de 1999 y refinada durante los ataques aéreos de Balakot, en la que ambas partes poseedoras de armas nucleares encontraron espacio para una escalada no nuclear sin exponerse a una represalia nuclear de ninguna de ellas.

El reciente éxito de Pakistán contra los cazas indios y al menos un dron puede no sólo haber cambiado el equilibrio del poder aéreo en el sur de Asia, sino que también señaló la llegada de China como una fuerza verdaderamente mundial en la guerra aérea y las ventas de aviones de combate.

—https://asiatimes.com/2025/05/chinas-jets-and-missiles-make-pakistan-a-winner-over-india/

(*) Un estatorreactor es un tipo de motor a reacción que combina características de un motor de turbina de gas y un reactor nuclear.

¿Ha fracasado la purga burocrática de Musk?

La izquierda domesticada ha interpretado la purga burocrática emprendida por Trump y Musk como una medida “neoliberal” para adelgazar al Estado para engordar a las empresas privadas. Otros lo plantearon como un intento de reducir un déficit que ha alcanzado cotas insostenibles.

Desde ese punto de vista, los recortes han fracasado. El jueves pasado la Casa Blanca reconoció que la purga burocrática y los recortes presupuestarios sólo habían ahorrado 150.000 millones de dólares: menos del 0,5 por cien de la deuda total de Estados Unidos, que supera los 36 billones de dólares.

Naturalmente, el “neoliberalismo” de Trump es otro pretexto para engañar a los incautos. El gasto público ha seguido aumentando en comparación con los dos últimos años de la presidencia de Biden. Tres meses de Musk sometiendo a privaciones a la burocracia estadounidense no han logrado “nada”.

El error es suponer que la purga y los recortes sólo perseguían objetivos económicos y que el aparato del Estado tiene como misión prestar un “servicio público” o que encubre una privatización.

La depuración también tiene un propósito político: acabar con una red de instituciones parasitarias, como las seudoecologistas, que se habían convertido en un fin en sí mismas. Los recortes están sirviendo para engordar otra parte del gasto público en el que Estados Unidos necesita concentrarse: el militar.

Trump quiere aumentar el presupuesto militar del próximo año hasta el billón de dólares porque los recortes presupuestarios nunca afectan al ejército ni a la policía, que crecen sin freno ninguno.

Costa de Marfil: se marcha Francia y llega Estados Unidos

Cuando los franceses devolvieron las llaves de la base militar de Port Bouet al gobierno marfileño (25 de febrero), llegaron los estadounidenses y muchos creyeron que nada había cambiado, que los unos (Francia) son iguales a los otros (Estdos Unidos). Sin embargo, Estados Unidos ha llegado con las orejas gachas.

La transferencia marcó el final de medio siglo de presencia colonial francesa. Todavía quedan en este país un centenar de hombres dedicados a la cooperación y al entrenamiento, pero sin base y sin mando independiente.

El presidente Alassane Ouattara ha sabido jugar sus cartas bien para dejarlo todo atado y bien atado. Anticipándose al vacío dejado por París, firmó un acuerdo de cooperación militar con Turquía en octubre del año pasado, en noviembre hizo lo mismo con Estados Unidos y, finalmente, concluyó un acuerdo con Marruecos en mayo de 2025.

Los nuevos acontecimientos mundiales, junto con el espacio vacante dejado por Francia, que despierta muchos apetitos, han cambiado la situación. Permitieron al presidente marfileño desarrollar una estrategia que no dependa de un solo actor que le ayude a defender su territorio y garantizar su propia seguridad antes de las elecciones de octubre.

El golpe de Estado de julio de 2023 en Níger marcó un verdadero punto de inflexión. Los nuevos dirigentes obligaron a Estados Unidos a abandonar el país y Agadez, donde se encuentra la segunda base de drones más grande de África. Un cambio sin precedentes.

Costa de Marfil no es el Sahel, pero está muy cerca y Ouattara volvió a jugar sus cartas. Los imperialistas querían reconstruir en el país lo que habían perdido en Níger. Tras muchas negociaciones el dirigente marfileño les impuso un lugar, Bouaké, y unas instalaciones mucho más pequeñas. Estados Unidos tendrá el derecho de uso de la parte este de la pista del aeropuerto de la ciudad para instalar sus drones.

El 16 de mayo, durante su visita a la capital marfileña, el general Langley, jefe del Africom, oficializó la llegada sin fanfarrias. Durante esta reunión, mencionaron un proyecto básico para drones de última generación en Abiyán, la caital, pero sin detalles sobre el calendario, la ubicación o incluso el tamaño de la futura construcción.

Las negociaciones con Costa de Marfil comenzaron antes de que Trump se instalara en la Casa Blanca. Desde su llegada, su gobierno ha cuestionado abiertamente la necesidad de mantener una presencia militar significativa en África. El futuro mismo de Africom está en duda. Esta organización, que es autónoma desde 2007, podría volver al Mando Europeo (EUCOM) para ahorrar gastos.

Sin embargo, el equipo de Trump está dividido, tanto en lo que respecta a Ucrania como a Irán. En Washington se están produciendo intensos debates. Algunos oficiales del Pentágono creen que la presencia estadounidense en África no es una prioridad y que, además, los resultados en la “lucha contra el yihadismo” son ambivalentes. Otros advierten de los riesgos de una retirada o una reducción drástica de recursos que podría crear un vacío en beneficio de China y Rusia.

El camelo de la ‘lucha contra el yihadismo’

Los pretextos son un camelo. La presencia militar de Estados Unidos en África nunca ha hecho retroceder ni a Al Qaeda ni al Califato Islámico. Níger, donde permanecieron más de diez años, es el mejor ejemplo. La lucha contra el terrorismo ha servido a menudo de pretexto para enmascarar otros objetivos. Durante su audiencia ante el Comité de Servicios Armados del Senado el 3 de abril, el general Langley, en cierto modo, dio fe de ello.

Aunque cumplió con el tópico de blandir la amenaza de los grupos yihadistas que, según dijo Langley, siguen amenazando a Estados Unidos, centró su intervención principalmente en los riesgos políticos. “Descuidar a África es exponernos a un peligro estratégico a largo plazo”, declaró. “No podemos permitir que el Partido Comunista Chino y sus socios en Moscú nos superen estratégicamente”.

Finalmente, abogó por la supervivencia del tinglado africano: “La presencia de Africom es esencial para contrarrestar a los actores maliciosos y proteger los intereses estadounidenses”.

En fin, la presencia de Estados Unidos en África está condicionada por la de Rusia y China. En conecuencia, depende de resultado de la Guerra de Ucrania. Si Trump se mantiene fiel a sus promesas de campaña y a su línea aislacionista, optará por negociar con Rusia y retirarse del atolladero ucraniano.

Eso cambiaría la estrategia estadounidense, no sólo en Europa sino también en África. Si llega a un acuerdo sobre Ucrania, Washington dejaría de estar en pugna directa con Moscú en África. La presencia estadounidense en el continente podría reducirse aún más, concentrando sus energías en el Pacífico.

Sin embargo, cualquier decisión que se tome, no cambiará nada para el Continente. Los días en que las metrópolis tomaban decisiones por los países africanos han quedado atrás. Costa de Marfil, que bajo el reinado de Ouattara es un aliado incondicional de Occidente en general y de los estadounidenses en particular, acaba de demostrarlo.

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