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Mes: marzo 2025 (página 4 de 12)

El Primer Ministro belga confiesa que el robo de los activos rusos es un ‘acto de guerra’

Si la Unión Europea confisca los 210.000 millones de dólares que posee en activos rusos inmovilizados, eso constituiría un “acto de guerra” con graves consecuencias, declaró el Primer Ministro belga Bart De Wever.

“No vivimos en un mundo imaginario. Estamos en el mundo real, donde si le quitas 200.000 millones de euros a alguien, habrá consecuencias”, declaró De Wever.

El Primer Ministro belga advirtió a los dirigentes europeos contra el hecho de “representar públicamente los activos congelados e inmovilizados como […] una pequeña hucha que se puede romper fácilmente con un martillo y luego retirar el dinero y gastarlo como se quiera […] porque simplemente no es tan sencillo”.

La Unión Europea, Canadá, Estados Unidos y Japón han congelado 300.000 millones de dólares en activos rusos desde el inicio de la Guerra de Ucrania en 2022. Entre esos activos, aproximadamente de 5 a 6.000 millones están en poder de Estados Unidos, mientras que la mayor parte se encuentra en Europa, especialmente en Euroclear, en Bélgica, donde se almacenan 210.000 millones de dólares.

Rusia advirtió que tomaría medidas inmediatas si sus activos fueran confiscados.

En abril del año pasado la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, advirtió que el robo a Rusia podría socavar la confianza en el sistema financiero mundial. De hecho, son varios los países que empiezan a sacar el dinero de Europa, mientras otros, como Arabia saudí, exigen que devuelvan el dinero robado a su legítimo propietario.

Francia quiere defender a Europa cuando apenas puede defenderse a sí misma

Un país endeudado, como Francia, sólo tiene dinero para armas. El martes, durante su visita a la base aérea 116 de Luxeuil-les-Bains, Macron anunció un programa de modernización militar de la base presupuestada en 1.500 millones de euros. La base acogerá dos escuadrones de cazas Rafale y recuperará un papel en el “paraguas nuclear”.

La base es un punto estratégico de la defensa aérea francesa. El ejército francés tiene otras tres bases que albergan partes de su arsenal nuclear: Saint-Dizier (Haute-Marne), Istres (Bouches-du-Rhône) y Avord (Cher), pero la 116 es la más cercana a la frontera alemana, lo que ha llevado al periódico Le Figaro a llamarla la “policía del cielo”. Su papel alcanza tanto al territorio francés como al espacio aéreo de la OTAN. El que Macron haya hecho el anuncio desde esta base confirma que está empeñado en promover el papel de Francia como gendarme de Europa.

Durante su arenga, el presidente francés prometió a la tropa que el gobierno va a invertir 1.500 millones de euros para modernizarla y adaptar sus infraestructuras. El proyecto prevé la acogida de dos escuadrones de Rafale, alrededor de 40 aviones en total, lo que duplicará el tamaño de la base y elevará el número de militares y civiles presentes a cerca de 2.000 para 2035.

Las fuerzas nucleares se retiraron de la base en 2011 y ahora vuelven. Los cazas Rafale estarán equipados con misiles nucleares hipersónicos en la base a partir de 2035. Esta decisión, que marca una evolución importante en la estrategia militar francesa, la presentan como una respuesta a las crecientes tensiones en Europa que ellos mismos han creado.

El misil no existe y el avión que lo dispara tampoco

Habrá que esperar diez años para comprobar que los planes Macron no se van a cumplir. El misil hipersónico al que se refiere el presidente francés es casi con toda seguridad el ASN4G (Aire Suelo Nuclear de Cuarta Generación), propulsado por un “scramjet” y lanzado desde el aire. Todavía está en pañales. Se espera que reemplace el ASMP (Aire Suelo Alcance Medio), un misil crucero supersónico capaz de llevar carga nuclear, alimentado por un “ramjet” y lanzado desde el aire (con velocidad máxima de 3 mach). El ASMP puede tener un alcance de hasta 600 kilómetros, mientras que se espera que el ASN4G lo aumente hasta 1.000 kilómetros.

La afirmación de que el ASN4G será hipersónico significa que volará a velocidades superiores a 5 mach, aunque la cifra exacta aún no se ha divulgada. Un misil que no existe va a ser lanzado desde un avión, el Rafale F5, que tampoco existe.

El gobierno francés dice que los aviones estacionados en la base pueden ser desplegados en “misiones nacionales, multilaterales o de la OTAN, incluyendo los Estados bálticos” y que “juega un papel clave en la seguridad aérea, tanto en el territorio nacional como en el espacio aéreo de los aliados, particularmente en el flanco este [de la OTAN]”.

Sin duda, es otra provocación ya que los nuevos aparatos Rafale armados con los misiles nucleares ASN4G podrían ser desplegados a lo largo de las fronteras rusas, como ha solicitado Polonia, que es el país candidato con más posibilidades.

Mientras Francia sólo tiene planes, Moscú tiene al menos una docena de armas hipersónicas ya en servicio, incluyendo los misiles 9-S-7760 Kinjal lanzados desde el aire, los multipropósito y multiplataforma 3M22 Zircon, así como el Oreshnik terrestre. Hay varios más en desarrollo para los cazas multipropósito Su-57 de última generación, ya probados en combate.

Incluso los misiles hipersónicos de primera generación del ejército ruso, como el 9M723 Iskander, superan la potencia del ASN4G francés, si es que alguna vez los llegan a fabricar. Sin embargo, Macron no tuvo empacho al declarar en la base aérea que “el ejército francés es sin duda el más eficiente del continente”.

Ahora mismo, Francia quiere defender a Europa, pero a duras penas puede defenderse a sí misma. Para conseguirlo tiene que invertir un dinero que no tiene y quiere sea Alemania quien cargue con los gastos porque Macron lo vende como si fuera “defensa europea”.

Hamas no se ha retirado de las negociaciones de alto el fuego

El viernes Hamas publicó un comunicado en el que afirma que no se ha retirado de las negociaciones que mantiene en Qatar. De hecho, las conversaciones para la segunda fase del alto el fuego estaban programadas para comenzar ayer en Doha.

Estas negociaciones se producen aproximadamente diez días después de la conclusión de la primera fase del acuerdo, que entró en vigor el 19 de enero. Se desarrollan dentro de la provocación, después de que Israel reanudara los ataques contra la población de Gaza, asesinando a más de 700 palestinos en solo unos días, incluidos más de 200 niños.

Para justificar esos crímenes, la prensa israelí había afirmado que Hamas se había retirado de la mesa de negociaciones.

El movimiento palestino discute la propuesta que el enviado especial estadounidense a Oriente Medio, Steve Witkoff, ha presentado a los mediadores (Qatar y Egipto), en la que solicita la liberación de aproximadamente cinco prisioneros israelíes aún vivos y los cuerpos de aproximadamente nueve prisioneros muertos, a cambio de una extensión de varias semanas del acuerdo de alto el fuego y la reanudación del envío de ayuda humanitaria a Gaza.

En su comunicado, Hamas expresa su desacuerdo con algunas las condiciones propuestas por Israel en las últimas negociaciones. La organización palestina rechaza específicamente las condiciones que suponen mantener tropas israelíes en la Franja de Gaza a lo largo de la frontera con Egipto.

Hamas insiste en que no aceptará nada que no sea un alto el fuego completo, una retirada total de las tropas israelíes de la Franja, el retorno de los deportados y un acuerdo de canje de rehenes israelíes por presos palestinos.

Se desconoce si el plan de Witkoff prevé la liberación de prisioneros palestinos.

El movimiento palestino de resistencia ha rechazado los intentos anteriores de Israel de obtener una extensión de la primera fase del acuerdo, después de que Israel se apartara del acuerdo inicial y se negara a participar en negociaciones para la segunda fase.

Sigue habiendo 59 rehenes retenidos en Gaza, de los cuales se cree que solo 22 están vivos.

Tel Aviv llevó a cabo su amenaza de reanudar la guerra, lanzando una ofensiva aérea masiva e indiscriminada contra Gaza en la madrugada del 18 de marzo. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu declaró esta semana que las negociaciones “solo continuarán bajo el fuego de las armas”.

El ejército israelí también ha reanudado sus operaciones terrestres en la franja de Gaza, apoderándose del corredor de Netzarim y otras zonas, incluida la ciudad de Beit Lahia, al norte.

El brazo armado de Hamas, las Brigadas Qassam, lanzaron una salva de cohetes en dirección a Tel Aviv el 20 de marzo por primera vez en meses, calificando el ataque de “respuesta a las masacres sionistas contra civiles”.

Rusia escolta sus mercantes con buques de guerra en el Canal de la Mancha

El viernes el diario británico The Times publicó un reportaje pintoresco sobre lo que calificó como una “operación especial rusa” destinada a eludir las sanciones occidentales.

Un periodista se trasladó personalmente al Canal de la Mancha en un barco pesquero y observó a un mercante ruso sancionado, el Maya-1, que estaba cruzando las aguas territoriales británicas y francesas bajo la escolta de dos buques de guerra rusos: el buque antisubmarino Severomorsk y el buque de desembarco Alexander Shabalin.

El carguero transporta componentes destinados a la construcción de la terminal de gas licuado también sancionada, que fueron cargados en China.

A partir de ahí el reportero se llena de especulaciones, e incluye una foto “aterradora” en la que los miembros de la tripulación del Maya-1 observan el Canal de la Mancha con prismáticos. La imagen aparece marcada con un círculo, para que los lectores no tuvieran ninguna duda sobre las “pérfidas intenciones” de los rusos. ¡Intolerable! ¡Están vigilando!

La explicación es mucho más sencilla: como consecuencia de los actos de piratería de buques de la OTAN (y especialmente británicos) en el Mar Mediterráneo y el Báltico, últimamente los rusos escoltan sus barcos mercantes para evitar ataques, capturas y retenciones ilegales en alta mar. A partir de ahora, antes de impedir el paso de los buques mercantes rusos, se lo tendrán que pensar dos veces.

El buque ruso Maya-1 ha sido sancionado por Estados Unidos y la Unión Europea por su supuesta participación en el traslado de armas desde Corea del norte hacia Rusia. El carguero, que pertenece a la empresa MG Flot, también sancionada, realizó al menos nueve viajes a Corea del norte en los 5 meses previos a febrero del año pasado.

Actualmente se encuentra anclado frente a la entrada sur del Canal de Suez, preparándose para entrar al Mediterráneo. Sería la primera vez que un buque implicado en el tráfico de armas norcoreanas entraría en aguas europeas.

El Batallón Azov sale de la lista negra de grupos ‘extremistas’ de la Universidad de Stanford

En 2009 el gobierno de Estados Unidos creó dentro de la Universidad de Stanford un “Proyecto de Mapeo de Militantes” (MMP) que redacta un catálogo de organizaciones “extremistas” y “violentas”, con un recorrido de ida y vuelta, sin que nadie pueda descifrar por qué alguien entra en la lista negra, ni tampoco por qué le sacan de ella.

Hasta el mes pasado el Batallón Azov (ahora oficialmente 12 Brigada de Propósito Especial “Azov”) estuvo en esa lista, pero ya no está. El Batallón es una unidad de la Guardia Nacional ucraniana famosa por su uso de distintivos neonazis, el reclutamiento de mercenarios extranjeros y, sobre todo, por los múltiples crímenes de guerra cometidos desde 2014.

Un mes después del borrado, el Departamento de Estado levantó la prohibición de asistencia militar a los neonazis.

A cambio de dinero, la Universidad de Stanford se presta a camuflar un tinglado típicamente militar, financiado con fondos del Pentágono, del Departamento de Seguridad Nacional y de la Fundación Nacional de Ciencias.

Así es como los gobiernos manejan a su antojo los tinglados universitarios, que luego generan una apariencia seudocientífica y académica. Los artículos que escriben los monaguillos del MMP se mencionan en las revistas como si estuvieran desprovistos de cualquier connotación política, lo mismo que sus testimonios e informes ante el Congreso y otras instituciones públicas.

Por ejemplo, la profesora Martha Crenshaw trabaja en este tipo de manipulaciones universitarias del Pentágono y testificó en una audiencia sobre los lazos de Al Qaeda en Estados Unidos (1). Dice que no han borrado al Batallón Azov del catálógo, sino que sólo están “actualizando” el listado (2).

El sitio web del catálogo funciona como una “fuente autorizada“ de información sobre los “extremistas” del mundo, así como sus conexiones a lo largo del tiempo. Pero si no estás en el catálogo de la Universidad de Stanford es porque no eres “extremista”. Has pasado al bando de los “moderados”. Los medios ya no te pueden calificar de aquella manera y puedes recibir armas y adiestramiento militar. Si hay yihadistas moderados, también hay nazis moderados.

La semana pasada, la embajadora de Ucrania en Estados Unidos, Oksana Markarova, publicó una entrada en Facebook festejando la salida del Batallón de la lista negra. La embajadora agradeció el gesto a la Universidad y la lucha “conjunta” contra la propaganda y la desinformación rusas (3).

Estados Unidos y sus altavoces mediáticos llevan más de diez años tratando de lavar la imagen del Batallón Azov y de las instituciones ucranianas, asegurando que es sólo propaganda rusa. Un ejemplo paradigmático es el reportaje del año pasado del diario británico The Guardian: “La brigada [Azov], compuesta por más de 5.000 hombres, se ha deshecho de cualquier asociación con la extrema derecha, enfatizada incansablemente en la propaganda rusa anterior a la invasión”, decían los intoxicadores (4).

Los dirigentes actuales del Batallón, incluido su comandante Denys Prokopenko y el adjunto Sviatoslav Palamar, tienen vínculos de años de antigüedad con grupos nazis, y sus miembros continúan luciendo la simbología el III Reich en el campo de batalla y en las redes sociales. Los medios occidentales están blanqueando al Batallón Azov. Eran nazis antes y lo siguen siendo ahora, afirma The Nation (5).

(1) https://cisac.fsi.stanford.edu/news/martha_crenshaw_testifies_during_hearing_on_reassessment_of_alqaida_threat_to_united_states_20091124
(2) https://www.noirnews.org/p/neo-nazi-azov-battalion-profile-quietly
(3) https://www.facebook.com/oksana.markarova/posts/pfbid0NmQfaNrKWcAB6mGDZkFQ7TmRb2kVPwrADWyjW4yC5GUVzj8givqzr6L5ijKxBBG2l
(4) https://www.theguardian.com/world/2024/apr/27/elite-force-bucks-trend-of-ukrainian-losses-on-eastern-front
(5) https://www.thenation.com/article/world/azov-battalion-neo-nazi/

El peligro marrón

El 21 de febrero el futuro canciller alemán, Friedrich Merz, propuso negociar con París y Londres la extensión del “paraguas nuclear” a Alemania, lo que no es nada reciente. La propuesta se remonta a finales de la década de los sesenta por iniciativa de un partido alemán, el NPD (Partido Nacional Democrático), que entonces disfrutaba de cierto éxito electoral en varios estados alemanes.

No hay nada nuevo bajo sol, por más que los charlatanes se empeñen en ello: el NPD era uno de esos partidos que hoy llamarían “de extrema derecha”. Su máximo dirigente entre 1967 y 1971, Adolf von Thadden, tenía una biografía que no dejaba lugar a dudas: en 1939 se unió al partido nazi y sirvió como teniente en la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial, donde sufrió heridas en combate.

Tras la guerra, formó parte de varios partidos y fue uno de los miembros más jóvenes del Bundestag entre 1949 y 1953, formando parte de organizaciones nazis que entonces se empezaban a camuflar como “extrema derecha”, refundiéndose en 1964 en las siglas NPD.

El NPD se caracterizó por exigir la salida de Alemania de la OTAN y Von Thadden lamentó que el gobierno federal no participara en la financiación ni en el desarrollo de infraestructuras económicas para la “defensa europea”, ni solicitara la transformación del “paraguas nuclear” francés en una fuerza nuclear europea independiente de los dos bloques de la Guerra Fría.

En 1969 el NPD estaba en su apogeo, tras sus éxitos en las elecciones estatales de 1966 y 1968, donde obtuvo representación en siete parlamentos locales, con casi el 10 por cien de los votos en Baden-Württemberg. Von Thadden estaba a punto de alcanzar el 5 por cien, que le hubieran vuelto a abrir las puertas del Bundestag en las elecciones, pero la OTAN pegó un sonoro pucherazo para impedirlo.

El NPD se quedó con un 4,31 de las papeletas, gracias a la intoxicación mediática, la manipulación de las urnas y la anulación y falsificación de los votos. Desde principios de 1969, la OTAN movilizó a los más importantes medios alemanes (Der Spiegel, Die Zeit y Frankfurter Allgemeine Zeitung), para desatar una campaña que, por lo demás, era muy lógica: Von Thadden era un nazi.

En agosto de 1969 el periódico Die Zeit publicó un editorial advirtiendo que el NPD amenazaba la estabilidad democrática. En abril Der Spiegel publicó otro, que acabó siendo emblemático de aquella campaña. Se titulaba “Die braune Gefahr” (“El peligro marrón”). Los grupos reformistas, e incluso poderosas organizaciones como la DGB (Confederación Alemana de Sindicatos), colaboraron con la OTAN para amplificar advertencias sobre “el peligro marrón”.

Entonces aún no se conocía la Operación Gladio, ni la complicidad de la OTAN en los crímenes que los nazis estaban cometiendo en varios países europeos. La OTAN jugaba con dos barajas. La de Gladio era una de ellas y demostraba su complicidad con el terrorismo nazi en Europa.

Pero había otro tipo de nazis que la OTAN no admitía: la de aquellos que querían su desaparición. En esos casos, la OTAN jugaban la carta de la posguerra: la Alianza había surgido para acabar con los “nacionalismos” en general, que en Europa eran sinónimo de divisiones y guerras. A través de sus sicarios, la OTAN aplastó al NPD con el pretexto de su “lucha contra los nazis“, es decir, que alardeaba de ser una organización “antifascista”.

A finales de los años sesenta del pasado siglo, la OTAN aún no había logrado crear un apoyo tan unánime a su alrededor, como ahora, ni siquiera entre la reacción. Si recordamos al general Charles De Gaulle, el caso Von Thadden no resulta tan extraño. Por aquellas mismas fechas, a De Gaulle le levantaron el movimiento del “mayo francés” y le acabaron sacando de la Presidencia de la República.

Los motivos son conocidos: De Gaulle expulsó a la OTAN de la sede que tenía en París, sacó al ejército francés de la estructura militar y nuclearizó al país (civil y militarmente). Para conocer la evolución de los alineamientos franceses, no hay más que comparar a De Gaulle con un papanatas de la OTAN, como Macron.

Las armas no bastan: Europa también busca reclutas desesperadamente

En Europa hablan mucho de armas, pero muy poco de quienes van a empuñarlas. Los europeos no quieren ir a la guerra; ni siquiera quieren ir a un cuartel. Tampoco quieren el servicio militar obligatorio, ni participar en las fuerzas de reserva. No hay ardor guerrero. Cuando alguien dice que quiere una guerra es para que vayan otros a las trincheras.

Con un ejército de más de 130.000 efectivos, en 2001 España suspendió el servicio militar obligatorio, aunque es posible movilizar y militarizar a la población por decreto del gobierno (*).

El servicio militar obligatorio en el ejército solo existe en algunos países de la Unión Europea: Austria, Grecia, Dinamarca, Chipre, Finlandia y Estonia. También están Noruega y Turquía, que no forman parte de la Unión Europea pero son miembros de la OTAN, así como Suiza, que no pertenece a ninguna unión.

En los países bálticos, en 2015 Lituania restableció un servicio militar obligatorio de 9 meses para hombres de 19 a 26 años. Letonia hizo lo mismo el año pasado, con un servicio de 12 meses para hombres de 18 a 27 años.

En la primavera del año pasado el entonces primer ministro Rishi Sunak pidió el regreso del servicio militar, que fue abolido en 1960, en Reino Unido, pero perdió su puesto durante el verano.

En Italia el servicio militar obligatorio se suprimió en 2005. Su ejército cuenta con 165.500 soldados. El año pasado se estudió la posibilidad de reintroducirlo, pero debido a los costes que supondría, se llegó a la conclusión de que sería demasiado costoso.

En los últimos años, el ejército de Polonia ha experimentado un crecimiento significativo. Ahora tiene unos 220.000 efectivos y, además de los reservistas tradicionales (20.000 efectivos), hay unas Fuerzas de Defensa Territorial (36.000 efectivos), una rama paramilitar creada en 2016 que funciona como una fuerza de reserva voluntaria.

Aunque el servicio militar obligatorio aún no figura en el orden del día, eso no impide que una revista, como Rzeczpospolita, titule un reportaje: “¿Cuántas personas se movilizarían en Polonia si estallara la guerra?”

En Alemania también hay una falta de candidatos para la Bundeswehr que cuenta con 181.600 soldados. El servicio militar obligatorio en Alemania fue abolido en 2011 y ahora hay discusiones políticas en el país sobre si es posible reanudarlo y en qué forma – más o menos voluntaria o siempre universal.

Parece posible reactivar las oficinas de reclutamiento militar y las comisiones médicas militares, así como proporcionar un número suficiente de instructores y cuarteles que, sin embargo, deben modernizarse. Alemania asume que los reclutas participarán en caso de ataque a un Estado miembro de la OTAN o a Alemania. Si el recluta rechaza el servicio militar, podrá realizar el servicio civil.

Macron ha excluido definitivamente el regreso del servicio militar obligatorio. Según él, en Francia “ya no hay base ni oportunidad logística” para tratar con los reclutas.

Mientras miles de soldados faltan a los llamamientos, el ejército francés tiene que recurrir a las redes sociales para reclutar. En 2023 faltaron más de 2.000 soldados. Cada año el ejército de Tierra, integrado por 120.000 efectivos, debe reclutar entre 15.000 y 16.000 soldados. Francia quiere reclutar a 4.200 jóvenes al año, pero los que desean comprometerse no tienen capacidades físicas suficientes. El ejército francés planea crear 6.000 puestos para 2030.

En 2023 más de 2.000 soldados se unieron al ejército francés pero, según el plan, cada año deberían ser reclutados entre 15.000 y 16.000. El gobierno de París quiere aprovechar la “amenaza rusa” para aumentar el número de candidatos a filas. El objetivo es llegar a 44.000 reservistas el próximo año. La reserva militar operativa cuenta hoy con cerca de 45.000 voluntarios.

Es una tarea imposible. Los franceses no superan las pruebas físicas de ingreso. No tienen las aptitudes necesarias, ni las van a tener en el futuro. El ejército de tierra debe reclutar entre 15.000 y 16.000 soldados cada año. Hasta 2022 nunca habían encontrado dificultades. A mediados del año pasado se produjo la primera alerta: se presentaron menos jóvenes y los candidatos no tenían el físico suficiente para soportar el entrenamiento militar.

(*) https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2551817.pdf

Una cadena francesa de televisión censura los crímenes coloniales cometidos en Argelia

La cadena France 5 ha censurado la emisión del documental “Argelia, sección de armas especiales”, que denuncia el uso de armas químicas por parte del ejército francés durante la guerra de la independencia de la colonia norteafricana (1954-1962).

Originalmente la emisión estaba prevista para el 16 de marzo. El documental, dirigido por Claire Billet y basado en las investigaciones del historiador Christophe Lafaye, revela el uso sistemático de gases tóxicos (como el CN2D, una mezcla de cloroacetofenona y adamsita) contra combatientes del FLN y civiles en cuevas durante el conflicto.

La emisión del documental estaba programada para el domingo pasado, pero el 11 de marzo, France Télévisions anunció su cancelación. En su lugar, la cadena optó por emitir dos documentales sobre Rusia y Estados Unidos, justificando el cambio por “imperativos de la actualidad geopolítica”.

France Télévisions ha prometido reprogramar el documental antes de junio y el 12 de marzo lo puso a disposición en línea en su plataforma France.tv, aunque con acceso restringido en algunos países.

La censura es consecuencia de las tensas relaciones entre Francia y su antigua colonia, exacerbadas por debates sobre la memoria histórica. Las cadenas públicas argelinas emitieron el documental el 12 de marzo y criticaron a la cadena por tratar de ocultar los crímenes coloniales. La indignación creció tras la difusión previa del film por la Radio Télévision Suisse (RTS) el 9 de marzo.

Recientemente un conocido periodista francés, Jean Michel Aphatie, ha sido suspendido de empleo y sueldo de la emisora RTL de Luxemburgo porque en febrero, durante un programa matinal, comparó los crímenes coloniales franceses con los nazis.

Aphatie acabó abandonando la emisora y mantiene su postura crítica sobre los crímenes coloniales cometidos por Francia en el norte de África.

Terrorismo colonial, terrorismo de Estado

La historia de la colonización francesa en Argelia está marcada por un terrorismo de Estado que va mucho más allá de una simple guerra. El terror no estuvo sólo en los enfrentamientos armados, sino que formó parte de un sistema organizado de represión y despojo, diseñado para aniquilar toda resistencia y mantener la dominación colonial.

Estos actos no fueron excepcionales, sino parte de una estrategia militar sistemática. El objetivo era quebrantar física y moralmente a quienes se oponían al orden colonial. Desde el comienzo de la conquista de Argelia en 1830, el ejército francés impuso métodos de represión de extrema brutalidad, encaminados tanto a aplastar toda resistencia como a aterrorizar a la población civil para imponer su dominio.

Un ejemplo de aquella violencia planificada son las asfixias por humo, que consistían en ahumar las cuevas donde se habían refugiado familias enteras. Uno de los casos más famosos es el de las cuevas de Dahra en 1845, donde el coronel Pélissier ordenó encerrar a cientos de civiles, hombres, mujeres y niños, en cavidades naturales, antes de prender fuego para asfixiarlos. Los testimonios describen los gritos de las víctimas y el olor insoportable de los cuerpos quemados. Estos actos, lejos de ser aislados, se repitieron varias veces.

Los campos de concentración

Desde la colonización y más aún durante la guerra de liberación (1954-1962), la administración colonial levantó campos de concentración, una herramienta de control y desestructuración social, destinada a aislar a las poblaciones rurales de los combatientes de la resistencia. Estos campos, donde fueron confinados a la fuerza miles de argelinos, recuerdan en su funcionamiento a los campos nazis. Las condiciones de vida allí eran desastrosas: el hambre, las enfermedades, la falta de agua y de atención sanitaria causaban estragos. El objetivo era tanto obstaculizar la logística del Ejército de Liberación Nacional (ELN) como destruir la estructura social y económica de las aldeas sospechosas de apoyar la lucha independentista.

La represión colonial también se manifestó en ejecuciones sumarias, a menudo como represalia después de un ataque al ejército francés. Desde las primeras décadas de la invasión, los generales Bugeaud, Cavaignac y Lamoricière fusilaron sin juicio a prisioneros o sospechosos de formar parte de la resistencia. Esa práctica continuó durante la Guerra de la Independencia, donde el uso de pelotones de fusilamiento y ejecuciones extrajudiciales fue corriente.

El uso de la tortura no sólo fue tolerado por el Estado francés; fue sistematizado y fomentado como método de interrogatorio. En la década de los cincuenta el general Massu y los paracaidistas establecieron en Argel un sistema de tortura que utilizaba los electrodos (“gégène” en la jerga militar francesa), la bañera y el abuso físico y sexual para extraer confesiones a los prisioneros. Jean Marie Le Pen sobresalía en ese trabajo sucio, que generalmente tenía lugar a la vista de las mujeres y los niños en los patios de las casas de la “casbah” de Argel. La práctica no se limitó a los combatientes del ELN sino que se extendió a civiles, intelectuales y militantes.

Esos métodos no fueron resultado de iniciativas singulares, sino de políticas coloniales. El marco jurídico garantizaba la impunidad de los responsables de los crímenes. Lasa leyes excepcionales permitieron el encarcelamiento sin juicio, la introducción de la censura y la supresión de toda disidencia. El ejército francés gozó de un enorme grado de autonomía y los sucesivos gobiernos encubrieron sus prácticas terroristas.

Hasta el final de la guerra de liberación en 1962 esos métodos persistieron, demostrando que la represión colonial fue una política que perduró en el tiempo. Nunca fueron el resultado de simples “deslices“, sino más bien la expresión de un sistema basado en el terror y en la negación de los derechos del pueblo argelino.

El uso de gases tóxicos

El uso de armas químicas durante la guerra de Argelia sigue siendo un tabú, a pesar de que varias fuentes históricas y testimonios mencionan el uso de gases tóxicos por parte del ejército francés para reprimir la resistencia argelina.

El ejército francés hizo un uso extensivo del napalm, un arma incendiaria ya empleada durante la Guerra de Indochina. Hubo bombardeos de napalm en varias zonas montañosas donde estaban atrincherados combatientes del ELN. Testimonios de antiguos combatientes y civiles describen incendios terribles y la destrucción masiva de aldeas.

Algunos historiadores han confirmado el uso de napalm, aunque el ejército francés ha negado o minimizado durante mucho tiempo su uso. Documentos militares desclasificados muestran que efectivamente había grandes reservas de napalm disponibles en Argelia.

Varios testimonios dan cuenta del uso de gases tóxicos en cuevas donde se escondían combatientes del ELN y civiles, mientras los franceses también libraban una guerra aérea. Según fuentes locales y algunos veteranos franceses, el ejército utilizó bombas de humo y gases asfixiantes para expulsar a los combatientes de la resistencia o exterminarlos en sus refugios.

Un memorando del ejército que data de 1957 recomienda “el uso de granadas de gas o bombas de humo” para neutralizar a los insurgentes atrincherados.

El ejército francés también envenenó pozos en algunas regiones, particularmente en el Sáhara y en zonas montañosas, para privar al ELN de recursos hídricos. Esta táctica recuerda los métodos utilizados por el ejército colonial británico en Sudáfrica durante la Guerra de los Boers.

El ejército francés siempre ha negado oficialmente el uso de armas químicas en Argelia, aunque numerosos testimonios y pistas apuntan a prácticas clandestinas. El acceso a los archivos militares sigue siendo limitado y el reconocimiento oficial de estos hechos por parte del Estado francés sigue siendo inexistente.

La guerra de las cavernas

El uso de armas químicas en Argelia formó parte de una estrategia de guerra total en la que el ejército francés utilizó todos los medios disponibles para aplastar la insurrección. Si bien se ha probado el uso de napalm, los repetidos llamamientos de historiadores e investigadores para que se abran completamente los archivos militares han caído en saco roto.

En Francia ciertos documentos, en particular los relativos a las armas de destrucción masiva, pueden ser declarados “incomunicables” por tiempo indefinido. Los documentos relativos al uso de armas químicas, como el CN2D, durante la guerra de Argelia son especialmente sensibles. A pesar de la apertura de algunos archivos, el acceso a la documentación sigue siendo limitado, lo que dificulta la investigación histórica.

Se sabe de la existencia de secciones especializadas del ejército en la utilización de gases tóxicos para desalojar a los combatientes argelinos que se habían refugiado en cuevas. El documental de Claire Billet ofrece una valiosa perspectiva sobre esta cuestión. El uso de gases tóxicos se dirigió principalmente a las zonas montañosas donde los combatientes del ELN se refugiaron en cuevas, que también servían como depósitos de armas, centros logísticos y centros de tratamiento para los heridos.

Esas acciones fueron parte de la “guerra de las cavernas”, una estrategia militar destinada a eliminar a los combatientes del ELN utilizando armas químicas en entornos cerrados. Las montañas ofrecían un terreno ideal para los combatientes argelinos, que utilizaban las cuevas como refugios estratégicos para escapar de los bombardeos y las ofensivas terrestres.

Frente a la resistencia de los combatientes, el ejército francés adoptó la estrategia de atacar las cuevas con medios químicos y explosivos para aniquilar a los que se encontraban en su interior.

La masacre de Ghar Ben Chattouh

La masacre de Ghar Ben Chattouh, ocurrida el 22 de marzo de 1959 en la región de Aurés, fue uno de los episodios más trágicos de la Guerra de Argelia. Alrededor de 150 personas, entre ellas muchos civiles, murieron como consecuencia del uso de gas venenoso por parte del ejército francés en un complejo de cuevas inaccesibles.

Este acontecimiento ilustra la brutalidad de la represión y la confusión que a menudo se mantiene entre combatientes y civiles. Las cuevas de Ghar Ben Chattouh sirvieron de refugio a los combatientes del ELN, así como a los civiles que intentaban escapar de los combates. A pesar de las prohibiciones internacionales, en su estrategia de contrainsurgente el ejército francés recurrió a armas químicas para neutralizar esos refugios naturales.

La masacre permaneció desconocida para el público en general durante mucho tiempo. Sólo recientemente, gracias al trabajo de historiadores y el documental de Claire Billet se ha arrojado algo más de luz sobre estas prácticas criminales.

Cuando era imposible tomar el control de una cueva, el ejército francés utilizaba cargas explosivas para sellar las entradas y enterrar vivos a los combatientes que se encontraban en el interior. También se utilizaron excavadoras para bloquear el acceso con rocas y escombros.

En algunos casos, llenaron de agua las cuevas para ahogar a los combatientes de la resistencia.

La Unión Europea se niega a cortar el suministro de gas procedente de Rusia

Aparentemente las sanciones europeas sobre el sector energético ruso se están intensificando. Pero es un paripé. Bruselas no está dispuesta a prohibir radicalmente el suministro, ya que socavaría la seguridad energética de Europa y la subsistencia económica de su sector industrial, particularmente de las locomotoras industriales, como Alemania.

Desde el inicio de la guerra, Bruselas ha impuesto 16 paquetes de sanciones que afectan al sector energético ruso. Ahora preparan el 17. La participación de las empresas rusas en el mercado europeo del gas se ha reducido y la de Estados Unidos y otros países ha crecido. Es el caso de Noruega, principal beneficiario de la situación de los últimos años. Desde 2022 comenzó una fase de desalojo activo de Gazprom de Europa y el gas noruego llega en grandes cantidades a los Veintisiete.

Noruega ha aumentado su producción de gas natural hasta alcanzar un nivel récord de 124.000 millones de metros cúbicos el año pasado. El récord anterior, de 122.800 millones de metros cúbicos, se estableció en 2022. En total, la producción de hidrocarburos el año pasado fue de alrededor de 240 millones de metros cúbicos de petróleo equivalente, el nivel más alto desde 2009.

A finales de diciembre del año pasado, en la plataforma continental noruega se explotaban 94 yacimientos y se espera que la producción en el yacimiento Johan Castberg en el Mar de Barents comience en el primer trimestre de este año.

En los próximos años se explotarán varios yacimientos nuevos, aunque algunos depósitos activos serán desmantelados. Sin embargo, en Noruega las señales de advertencia de una disminución en la producción nacional de petróleo y gas son cada vez más evidentes. El nivel de producción de gas no se va a poder mantener durante otros 3 ó 4 años. El declive podría comenzar antes. Eso va a permitir a los productores de gas rusos ampliar su presencia en el mercado europeo.

“El anochecer para Noruega es el amanecer para Rusia”, comenta un economista. La demanda de gas ruso barato se intensificará a medida que suban los precios del gas debido a la disminución de la producción noruega. Esto crea las condiciones para una cooperación más estrecha con Moscú y fomentará el surgimiento de más políticos “prorrusos”.

Noruega no sólo tendrá que superar la disminución de la producción interna debido al agotamiento de sus recursos de hidrocarburos en alta mar, sino también el regreso a un entorno altamente competitivo, a medida que Gazprom vuelva a fortalecer su posición en la Unión Europea.

Bruselas se podría replantear su política de “cero” envíos de hidrocarburos rusos a la Unión Europea. De momento la Comisión Europea ha aplazado la publicación de la hoja de ruta para el abandono definitivo y gradual de los combustibles fósiles rusos, inicialmente prevista para el miércoles de la semana que viene. No se ha precisado la nueva fecha para la publicación del plan de retirada del gas ruso.

Es lógico que Noruega haya invertido tanto en sostener la Guerra de Ucrania. Forma parte del grupo de países que suministran armas a Ucrania y participa activamente en él. A partir de 2022 también comenzó a suministrar armas y equipo militar a Ucrania. Ha proporcionado millones de dólares en asistencia financiera directa para apoyar el presupuesto ucraniano. Por último, como uno de los mayores productores de gas de Europa, Oslo ofreció su ayuda para garantizar la seguridad energética de Ucrania, incluso mediante el suministro de gas y la cooperación en el campo de las energías llamadas “renovables”.

Además de las acciones de los países europeos hacia Ucrania, Noruega tiene un claro interés comercial en contener a su competidor ruso: financiar el programa de ayuda militar a Kiev prolonga el conflicto y, en principio, reduce así el tránsito de gas por Ucrania.

¿Quedarán los europeos comprometidos con las decisiones nucleares del Presidente de la República francesa?

El 14 de febrero el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, dijo que Europa debería esperar que la presencia de tropas estadounidenses en el continente no durara siempre. Esa presencia, como anunciamos en una entrada reciente, comprende el “paraguas nuclear”, sin el cual los países europeos se sienten desnudos.

El protectorado estadounidense se ha acabado y los países europeos buscan otro padrino que los arrope por las noches, como Francia, que tiene una disuasión nuclear independiente, al menos en parte, porque los componentes proceden de industrias estadounidenses.

En cuando a las ojivas nucleares británicas, también son de origen estadounidense, lo mismo que su mantenimiento.

Aparentemente puede dar la impresión de que la extensión del “paraguas nuclear” interesa a Alemania y que resultaría una carga para Francia. También puede parecer que es una muestra de la buena sintonía entre ambos países.

No es así. El objetivo de Macron es posicionar a Francia como la primera y principal línea de defensa de Europa, antes de que Berlín pueda asumir ese papel. Pero los franceses no solo buscan capital político, sino también capital monetario: la fuerza de disuasión nuclear de Francia está obsoleta, necesita ser renovada y, en consecuencia, dinero, algo que Francia no tiene.

Lo que Macron exige es que los demás Estados europeos contribuyan a financiar la renovación de la fuerza nuclear francesa, que formaría parte de la retórica propagandística acerca de la “defensa europea”. Si hay que rearmar a Europa, también hay que hacerlo con fuerzas nucleares, y sólo hay un país en la Unión Europea capaz de hacerlo: Francia.

Pero los charlatanes de la “defensa europea” no han meditado suficientemente lo que supone reunir urgentemente un Consejo Europeo con su Presidente, a la Presidenta de la Comisión y a 27 Jefes de Estado y de Gobierno para decidir por una mayoría cualificada si van a declarar la guerra a Rusia o van a disparar armas nucleares sobre el Kremlin.

Quizá fuera mejor que el Presidente de la República francesa tomara tales decisiones, comprometiendo así a toda la Unión Europea. Por lo demás la decisión, además de unilateral, sería irreversible.

De hecho, durante su intervención radiofónica y televisiva del 5 de marzo, Macron reafirmó su monopolio, algo que es tradicional en la historia política de Francia desde los años cincuenta.

Fue una de las razones que llevaron al general Charles de Gaulle a designar al Presidente de la República por sufragio universal directo. Se trata de decisiones trascendentales que ni siquiera necesitan el refrendo del Primer Ministro.

En Francia, el Presidente de la República es competente para declarar la guerra, aunque esa decisión debe ser respaldada luego por el Parlamento. En otras palabras: para declarar la guerra, el Presidente necesita la confirmación del Parlamento. Sin embargo, no necesita a nadie para disparar armas nucleares contra Rusia.

¿Alguien en su sano juicio cree que va a pedir una reunión previa del Consejo Europeo antes de disparar?

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