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Día: 24 de marzo de 2025 (página 1 de 1)

Jordania propone deportar a los miembros de Hamas de la Franja de Gaza

Poniendo de manifiesto, una vez más, su histórica complicidad con el imperialismo y el sionismo, Jordania ha propuesto deportar de Gaza a 3.000 miembros de Hamas, tanto si son dirigentes militares como si son civiles.

La iniciativa tiene como objetivo desarmar a Hamas y a otras organizaciones de la resistencia palestina para que los traidores de la Autoridad Palestina (AP) tomen el control de la Franja.

La propuesta se inscribe entre otros planes anteriores, como el del comandante israelí Gal Hirsch, de permitir a los dirigentes de Hamas salir de Gaza a cambio de la liberación de los prisioneros israelíes. Es un falso lenguaje que da la impresión de que los sionistas han vencido y Hamas huye en desbandada.

Pero es mucho más sencillo que todo eso: si los israelíes quieren sacar a los militantes de Hamas de Gaza, que vayan a buscarlos a ver si los encuentran escondidos en algún agujero.

El plan también coincide con la multiplicación de los brutales bombardeos aéreos contra Gaza. La semana pasada, aviones de combate israelíes bombardearon la Franja, asesinando a al menos a 404 civiles, entre los cuales cerca de 200 niños. Desde entonces, los ataques israelíes ininterrumpidos han causado más de 300 víctimas palestinas adicionales.

Desde octubre de 2002 el ejército israelí ha asesinado a más de 50.000 palestinos, incluidos cerca de 18.000 niños, según el ministerio palestino de Salud, aunque según la revista médica The Lancet de 8 de julio del año pasado, el número de civiles palestinos asesinados por el ejército israelí ascendía en realidad a 186.000 hasta finales de junio del pasado año.

El bloqueo israelí al alto el fuego ha agravado un balance monstruoso que pocas veces la humanidad ha tenido oportunidad de conocer.

Los responsables israelíes han declarado en varias ocasiones que el objetivo de la guerra en Gaza es la erradicación del pueblo palestino y la ocupación del territorio. El elevado número de víctimas civiles confirma estas declaraciones.

El acuerdo de alto el fuego, que entró en vigor el 19 de enero, preveía el fin de las hostilidades, el intercambio de prisioneros y el regreso de los palestinos desplazados. Sin embargo, la negativa de Israel a pasar a la segunda fase se tradujo en la reanudación brutal de los bombardeos contra la población civil.

Hamas ha expresado estar dispuesto a continuar las negociaciones, a pesar de la violación del alto el fuego por parte de Israel.

Jordania ha rechazado sistemáticamente las propuestas de reubicación de los palestinos de Gaza, subrayando que los palestinos no pueden ni deben ser obligados a abandonar Gaza.

—https://qudsnen.co/jordan-proposes-exiling-3000-hamas-members-and-disarming-resistance-to-halt-israeli-genocide/

El capitán Traoré prefiere los hospitales a las mezquitas

Durante una reunión en Uagadugú, la semana pasada Ibrahim Traoré, dirigente de Burkina Faso, declinó una oferta de Arabia saudí para financiar la construcción de 200 mezquitas en su país, que ya tiene suficientes centros religiosos, muchos de las cuales están infrautilizados, dijo.

El capitán Traoré, que es musulmán, sugirió que los fondos se destinaran a proyectos prioritarios que beneficien directamente al pueblo burkinés, como escuelas, viviendas, hospitales y empresas que generen empleo, en lugar de instalaciones religiosas.

La decisión se enmarca en su política de priorizar el bienestar económico y social sobre iniciativas que podrían percibirse como una expansión de la influencia saudí, alineada con la “sharía”, que él no considera una necesidad para los burkineses.

Traoré ha priorizado la autosuficiencia económica y el desarrollo de infraestructuras críticas desde que asumió el cargo. Ha dicho que no quiere que los jóvenes de su país emigren y que para ello es necesario tener fábricas que, además, eviten las importaciones de ciertos bienes de primera necesidad.

A principios de este mes su gobierno creó el Complejo Industrial de Detergente Fassi (CIDF), inaugurado por Traoré en Pabré, en la región central del país.

El CIDF, una fábrica que produce detergentes en polvo, jabones líquidos y sólidos con una capacidad de 300 toneladas diarias, es un proyecto impulsado por el sector privado burkinés, específicamente por el empresario El Hadj Mady Sawadogo, con un costo de unos 7,5 millones de dólares.

Durante la inauguración, Traoré destacó que la fábrica simboliza “nuestra capacidad para construir una economía fuerte y soberana” y expresó su compromiso de apoyar iniciativas industriales que reduzcan la dependencia de importaciones y generen empleo local.

Desde que asumió el poder en septiembre de 2022, Traoré ha priorizado la autosuficiencia económica, como la nacionalización de las minas de oro, la apertura de refinerías y el fomento de la producción local, como fábricas de procesamiento de tomate y algodón.

Tampoco quiere depender de influencias extranjeras, como el FMI o potencias coloniales históricas. Su gobierno busca frenar la emigración juvenil fomentando el desarrollo interno para retener el talento y la fuerza laboral en Burkina Faso, que es muy importante en un país donde la inseguridad y la pobreza han empujado a muchos a buscar oportunidades en otros países.

Habrá dos portaaviones estadounidenses en el Mar Rojo para intimidar a Irán

El portaaviones estadounidense Carl Vinson va camino del Mar Rojo para reforzar las operaciones contra los huthíes en Yemen. Se espera que llegue a la región en las próximas semanas para unirse a otro portaaviones, el Harry S. Truman. El buque había terminado unas maniobras conjuntas con aliados de Estados Unidos en el Pacífico y, en lugar de regresar a su puerto, fue enviado por Trump para ayudar en la lucha contra los yemeníes.

La presencia de ambos portaaviones se produce tras el ultimátum de Washington a Teherán para que se siente en la mesa de negociaciones y firme un nuevo acuerdo nuclear favorable a Estados Unidos e Israel, cuyos detalles ya se han filtrado a la prensa.

La presencia de los portaaviones, pues, pretende presionar a Irán, lo mismo que los bombardeos de la aviación estadunidense contra Yemen.

Las presiones ejercidas por Trump para obtener un alto el fuego en Ucrania tienen menos que ver con Ucrania que con Irán. Las apresuradas negociaciones de Trump con Putin no buscan tanto poner fin a la guerra contra Rusia como desplazar las líneas del frente del Donbás hacia Oriente Medio.

Este cambio de orientación se hizo evidente la semana pasada, especialmente en relación con las declaraciones cada vez más agresivas de Trump contra Irán. La semana pasada amenazó con responsabilizar al gobierno de Teherán de cualquier ataque de Ansarollah contra barcos en el Mar Rojo. Dijo que si los ataques se repiten, “las consecuencias serán desastrosas” para Irán.

También le dio al gobierno iraní un plazo de dos meses para llegar a un nuevo acuerdo nuclear, aunque fue Trump quien saboteó el anterior.

El acuerdo de ‘asociación estratégica’

Trump necesita normalizar las relaciones con Rusia para enfrentarse a Irán. Quiere obtener de Putin la garantía de que no ayudará a Irán si Estados Unidos inicia su ataque contra Teherán y necesita saber que Rusia no combatirá al lado de Irán, a pesar de la firma del acuerdo estratégico entre ambos países a principios de este año.

El acuerdo compromete a ambas partes a cooperar en materia de defensa mutua en caso de guerra. El tratado estipula que si una de las partes es atacada, la otra no ayudará al agresor y buscará resolver las diferencias por la vía diplomática, lo que sugiere un cierto nivel de cooperación sin garantizar una intervención militar directa.

Aunque Rusia no esté obligada a enviar tropas al terreno, deberá proporcionar armas, inteligencia y apoyo logístico. Rusia ya ha proporcionado a Irán tecnología puntera, incluyendo aviones de combate Su-35, aviones de entrenamiento Yak-130 y, potencialmente, sistemas de defensa aérea SS-400.

Según Will Schryver, Rusia brindaría ayuda directa a Irán si este fuera atacado por Estados Unidos. En un artículo publicado en abril del año pasado sostiene que “en una hipotética guerra entre Estados Unidos e Irán, Rusia y China brindarían apoyo activo a Irán […] Irán simplemente recibiría suministros de armas y otros medios logísticos de sus dos socios, y muy probablemente sería protegido bajo su paraguas nuclear en un gesto explícito de disuasión”.

Schryver sugiere que este apoyo, que podría incluir armas de última generación o apoyo nuclear, neutralizaría la potencia de fuego de Estados Unidos, de modo que una victoria no sería concebible sin una escalada de la guerra. “Para que Estados Unidos declare la guerra a una de las tres potencias que son Rusia, China o Irán, habría que empezar por evacuar todas las grandes bases estadounidenses del planeta para concentrar suficientes efectivos para la misión”, escribió Schryver.

La potencia militar estadounidense está sobrevalorada

Una guerra con Irán pondría a prueba las recursos estadounidenses y los debilitaría en todos los demás frentes. Schryver tiene dudas sobre la eficacia militar de Estados Unidos frente a los sistemas de defensa de Irán. En un mensaje de octubre de 2024 destacó las fuerza de Irán en materia de misiles después de sus ataques contra Israel: “Los misiles iraníes son impresionantes. […] Las defensas aéreas estadounidenses e israelíes han detenido muy pocos”.

La potencia militar estadounidense está sobrevalorada, mientras que la capacidad de Irán para infligir daños comprometería cualquier ofensiva estadounidense. También se burla del poder naval estadounidense, calificando a los portaaviones de “dispositivos de 13.000 millones de dólares” vulnerables a los misiles antibuque de última generación que Irán posee en gran cantidad.

Schryver no es el único que duda de las posibilidades militares estadounidenses contra Irán. Lawrence Wilkerson, coronel retirado del ejército estadounidense y antiguo jefe de gabinete del secretario de Estado Colin Powell, también ha advertido que Estados Unidos no es tan sólido como muchos creen, y no saldría victorioso en una guerra contra Irán. Según Wilkerson, “una guerra con Irán tendría consecuencias 10 a 15 veces más graves que la guerra en Irak en términos de pérdidas y costos […] Y perderíamos. Seguramente perderíamos […] Irán no es Irak […] El terreno es impresionante. Su ejército es infinitamente más poderoso: 500.000 soldados activos, y probablemente un millón de reservistas listos para intervenir de inmediato”.

En una entrevista con el periodista Chris Hedges, Wilkerson afirmó que Israel intenta arrastrar a América a una guerra con Irán que podría desestabilizar Oriente Medio, poner fin al proyecto de Israel y causar daños irreparables a Estados Unidos.

Al igual que Wilkerson, el economista Jeffrey Sachs considera que Estados Unidos se dirige hacia una guerra con Irán. En una reciente entrevista, imputa claramente la responsabilidad a Benjamin Netanyahu, el dirigente israelí que mueve los hilos y es culpable del genocidio en Gaza. “Netanyahu lleva años buscando provocar una guerra con Irán, y nosotros lo hemos seguido […] Seis guerras han tenido lugar en Oriente Medio, desencadenadas por Israel con el apoyo de Estados Unidos, y ahora quieren una séptima”.

Las instalaciones petroleras saudíes corren el riesgo de ser destruidas

El antiguo analista de la CIA, Larry Johnson, opina que Trump está esperando un ataque de los huthíes contra un buque de guerra estadounidense con un misil hipersónico, para justificar el lanzamiento de una ofensiva aérea sobre Teherán. “Yemen afirma, sin haberlo confirmado, haber lanzado una combinación de misiles y drones contra el USS Harry S. Truman, un portaaviones estadounidense. El gobierno de Trump, por el momento, no ha reaccionado al ataque. Estoy seguro de una cosa: Yemen seguirá disparando misiles y drones contra los barcos estadounidenses e israelíes en el Mar Rojo, y Estados Unidos seguirá lanzando ataques contra Yemen. Si los huthíes logran impactar un barco estadounidense, creo que el gobierno de Trump lo utilizará como casus belli para atacar a Irán”.

“En lugar de ceder al miedo, Irán se está preparando, creo, para un posible ataque estadounidense y responderá contra las instalaciones militares estadounidenses en la región”. La situación podría degenerar muy rápidamente. Si los saudíes permiten que los aviones de combate estadounidenses ataquen Irán, las instalaciones petroleras saudíes también corren el riesgo de ser destruidas. “¿El gobierno Trump está utilizando Yemen como pretexto para atacar a Irán?”, pregunta Johnson.

El 6 de marzo el Times of Israel informaba de que la fuerza aérea israelí había organizado maniobras conjuntas con la fuerza aérea estadounidense, durante los cuales los pilotos se entrenaron para coordinar sus operaciones con el fin de fortalecer su capacidad para hacer frente a varias amenazas regionales. Las maniobras incluían aviones de combate israelíes F-15I y F-35I volando junto a un bombardero estadounidense B-52. “Estos ejercicios están destinados a reforzar y mantener la cooperación de larga data entre nuestras fuerzas, al mismo tiempo que desarrollan la conectividad y crean capacidades combinadas para diferentes escenarios”, declaró entonces el ejército israelí.

“Permiten preparar al ejército israelí para un posible ataque conjunto con Estados Unidos contra Irán”. La fuerza aérea israelí ya ha llevado a cabo dos ataques contra Irán sin el apoyo de Estados Unidos, pero probablemente necesitaría las prestaciones de ataque de los B-52 para alcanzar de manera efectiva los sitios nucleares subterráneos altamente fortificados de Irán. “Los Guardianes de la Revolución han recibido la orden de poner en estado de alerta máxima todas la fuerza de ataque de misiles”.

El gobierno iraní llevó estos preparativos al Consejo de Seguridad de la ONU pero, por supuesto, los medios de comunicación se han asegurado de que el gran público ignore prácticamente todo sobre las provocaciones de guerra de Estados Unidos e Israel.

Es poco probable que Estados Unidos gane una guerra contra Irán

Irán ha hecho progresos significativos en la modernización de su fuerza militar, mientras que Estados Unidos se queda cada vez más atrás. Los sistemas de defensa aérea y los misiles hipersónicos de Irán son más avanzados tecnológicamente que cualquier material equivalente del arsenal estadounidense. Irán también cuenta con un ejército imponente y extremadamente disciplinado, entrenado para repeler al invasor, y con un terreno accidentado y montañoso capaz de bloquear cualquier ofensiva militar potencial.

Es poco probable que Estados Unidos gane una guerra contra Irán. A juzgar por las maniobra militares que simulan posibles hostilidades, las fuerzas estadounidenses serían derrotadas. Y no es porque Irán tenga un ejército más poderoso que Estados Unidos, sino simplemente porque ha adaptado su doctrina militar a sus propias necesidades de defensa y a su situación geográfica específica. En resumen, Irán tendría la ventaja del terreno.

Al repecto, Jordan Cohen ha escrito lo siguiente para el Instituto Cato:

“Una campaña basada en el poder aéreo y naval para someter a Irán se enfrentará a desafíos importantes. El ejército iraní está equipado para contrarrestar tal invasión e imponer pérdidas significativas a cualquier ataque aéreo o marítimo potencial. Dispone de misiles de crucero con un alcance de 965 kilómetros, de sistemas perfeccionados de defensa aérea de largo alcance, de sistemas antiaéreos de corto alcance, de misiles antiaéreos, de 3.000 misiles balísticos, de 6.000 misiles navales y de los drones más avanzados de la región.

“Analistas ya han evaluado las posibilidades de éxito de una campaña basada en el poder aéreo y naval de los Estados Unidos. En 2002 una simulación militar obligó a los planificadores estadounidenses a cambiar las reglas durante la simulación, ya que Irán podía hundir fácilmente los barcos estadounidenses. En 2012 funcionarios del Pentágono estimaron que tal estrategia requeriría al menos 100.000 soldados […]

“Si la intención es utilizar el poder aéreo y naval para llevar a cabo operaciones terrestres, Irán también está preparado para ello. Un ataque de este tipo requeriría costos enormes para acceder al país. Una invasión terrestre implicaría 1,6 millones de soldados estadounidenses, es decir, casi diez veces el número de soldados que Estados Unidos comprometió en Irak en un período determinado. Una vez en Irán, Washington se enfrentaría a las 13 mayores fuerzas en servicio del mundo, a los 13 mejores vehículos blindados y artillería autopropulsada del mundo, a los 9 mejores sistemas de artillería remolcada del mundo, y a los 8 mejores lanzacohetes móviles del mundo. Los costos humanos y materiales serían colosales.

“La estrategia de Irán para combatir a Estados Unidos consistiría en asegurarse de que cualquier ataque naval y aéreo sea muy largo y costoso, y se basa en la hipótesis de que los estadounidenses eventualmente perderán cualquier deseo de continuar la guerra. Irán está rodeado de agua y utilizará sus misiles de defensa antibuque y antiaérea para cubrir sus 2.400 kilómetros de costa meridional, aprovechando la ausencia de dragaminas estadounidenses para ralentizar el ritmo de un ataque naval. Al ralentizar el ritmo de las hostilidades, Irán pondrá a prueba la voluntad política de los responsables estadounidenses y de la opinión pública estadounidense, mientras se da tiempo para tomar decisiones e incluso bloquear el Estrecho de Ormuz hasta el Golfo de Omán”.

Cohen califica una guerra así como “desastrosa” para Estados Unidos. Según un informe exhaustivo sobre el estado actual del ejército estadounidense realizado por la Corporación Rand, la máquina de guerra mundial hipertrofiada y en descomposición de Estados Unidos no está “a la altura” para rivalizar seriamente con sus principales adversarios. Está significativamente superada en todos los sectores de la guerra.

“La magnitud de las amenazas a las que se enfrenta Estados Unidos está subestimada, e incluso ignorada. Estados Unidos debe, como mínimo, asumir que si entra en conflicto directo con Rusia, China, Irán o Corea del norte, estos países recibirán ayuda económica y militar unos de otros […] Este nuevo alineamiento de países opuestos a los intereses estadounidenses crea un riesgo real, incluso una muy alta probabilidad de que un conflicto, sea cual sea, se convierta en una guerra mundial en varios frentes”, asegura la Rand en su informe.

La tecnología estadounidense de guerra está obsoleta desde hace mucho tiempo

“Washington estaría casi completamente indefenso en tal escenario, y probablemente derrotado casi instantáneamente”. La Rand constata que la “industria de defensa elemental” de Washington es absolutamente “incapaz de satisfacer las necesidades de equipos, tecnologías y municiones de Estados Unidos, sin mencionar a sus aliados”. Un conflicto prolongado, en particular en varios frentes, requeriría una capacidad de producción, mantenimiento y reabastecimiento de armas y municiones muy superior a la actual […]

“La hipótesis de la superioridad tecnológica indiscutible […] está obsoleta desde hace mucho tiempo”, concluye la Rand. Hoy la industria militar estadounidense ya no se sostiene. “Estamos viviendo un extraño final de era imperial, comparable a la glasnost de la Unión Soviética, donde algunos miembros de la élite imperial estadounidense ven muy claramente que el proyecto hegemónico mundial de Washington está en proceso de declive rápida e irremediablemente”, concluye Kit Klarenberg.

No cabe duda de que Estados Unidos es capaz de infligir daños considerables a los sitios nucleares, a las infraestructuras estratégicas y a los sitios de producción petrolera iraníes. Pero no saldrán victoriosos de un conflicto prolongado Irán. Estados Unidos no tiene la capacidad industrial, los arsenales de armas y misiles, ni la superioridad tecnológica necesaria para derrotar a un país tan poderoso como Irán.

Por supuesto, podemos temer que Trump no sea consciente de esas debilidades y siga creyendo que la superpotencia estadounidense puede “aplastar a Irán como a un insecto”. Si es así, es muy probable que inicie ataques aéreos sobre Teherán, provocando una reacción que disparará los precios del petróleo, hará que los mercados bursátiles se desplomen y trastocará la economía mundial. El Estrecho de Ormuz será cerrado y Trump habrá creado las condiciones que terminarán forzando a Estados Unidos a abandonar la región.

Mike Whitney, le 20 mars 2025 https://www.unz.com/mwhitney/iran-in-the-crosshairs/

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