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Día: 4 de marzo de 2025 (página 1 de 1)

Corea del norte obtiene el máximo botín en los robos de criptomonedas: 1.400 millones de dólares

Bybit, una de las plataformas de intercambio de criptomonedas más grandes del mundo, ha sido víctima de un asalto de 1.400 millones de dólares, la máxima cantidad recaudada en la historia de los ataques a activos digitales.

El asalto ha sido obra del grupo de piratas informáticos norcoreanos que opera como Lazarus, que están detrás de varios ataques informáticos importantes en los últimos años, incluyendo la expropiación de 620 millones de dólares en el pirateo de 2022 a la red Ronin, del que ya informamos.

La intrusión ocurrió cuando Bybit estaba haciendo una transferencia de dinero de criptomonedas entre una billetera fría y una caliente, destinada a cubrir las transacciones diarias de la plataforma. Un atacante logró explotar un fallo de seguridad y transfirió los fondos a una dirección desconocida.

Ante el asalto, la empresa pide a los expertos que traten de recuperar los fondos y promete una recompensa del 10 por cien de la cantidad que se recupere, es decir, hasta un monto total de 140 millones de dólares.

Bybit tiene más de 60 millones de usuarios y es la segunda plataforma de intercambio de criptomonedas. Ahora tiene que lidiar con una ola masiva de retiradas de fondos de 350.000 usuarios, lo que ha provocado retrasos en la tramitación de las transacciones.

El 26 de febrero el FBI confirmó que Lazarus, también conocido bajo el nombre de APT38, estuvo detrás del asalto. El análisis del operativo informático demuestra que las mismas billeteras utilizadas en el pirateo de Bybit estaban en un ataque anterior contra la plataforma Phemex en enero.

Respaldados por el gobierno de Corea del norte, Lazarus es una unidad conocida por sus ciberataques sofisticados, incluyendo expropiaciones masivas de criptomonedas para financiar importaciones, ya que el bloqueo económico les impide el acceso al dólar y otras divisas.

A pesar de la magnitud del asalto, el cofundador de la plataforma, Ben Zhou, asegura que pueden absorber la pérdida a través de sus préstamos de liquidez y socios financieros. “Bybit es solvente incluso si no recuperamos los fondos. Todos los activos de los clientes están garantizados al 100 por cien”, dijo.

El incidente ha tenido un impacto temporal en el precio de la moneda digital Ethereum, cuya cotización cayó casi un 4 por cien antes de volver a su nivel anterior.

Con esta expropiación, Bybit se une a la larga lista de plataformas de criptomonedas a las que se dirigen los ciberataques.

Lazarus: 3.000 millones en expropiaciones informáticas

Aunque el espionaje estadounidese sigue los pasos de Lazarus desde 2007, adquirieron fama en 2014 con un ataque contra Sony Pictures, en represalia por la película The Interview, una comedia que satirizaba a Kim Jong-un.

Los atacantes filtraron correos internos, datos de sus dirigentes y películas inéditas, además de borrar información de los servidores.

Las pérdidas se estimaron en más de 200 millones de dólares.

Dos años después se produjo la expropiación del Banco Central de Bangladesh. Intentaron robar 1.000 millones de dólares a través de la red Swift, explotando credenciales bancarias obtenidas mediante trucos informáticos. Lograron transferir 81 millones de dólares a cuentas en Filipinas antes de que un error tipográfico sirviera de alerta y frustrara el resto de la captura.

Entonces fue el mayor ciberatraco bancario de la historia y lavaron los fondos obtenidos a través de casinos en Macao y Filipinas.

El asalto WannaCry se conoció en 2017. Infectó a más de 300.000 servidores en 150 países explotando la vulnerabilidad EternalBlue, desarrollada por la NSA y filtrada por Shadow Brokers para cifrar datos y exigir rescates en Bitcoins. Afectó a empresas como Telefónica, FedEx y el NHS británico.

Los piratas no pudieron retirar gran parte del dinero por errores técnicos, aunque recaudaron 140.000 dólares y causaron pérdidas económicas mundiales estimadas en miles de millones de dólares.

En 2018 Lazarus se apoderó de 530 millones de dólares de la plataforma japonesa Coincheck, uno de los mayores robos de criptomonedas hasta ese momento.

El pirateo de la red Ronin en 2022 permitió a Lazarus apoderarse de 620 millones de dólares, convirtiéndose en el mayor asalto cripto hasta esa fecha, con fondos lavados a través de Tornado Cash.

En la expropiación a Harmony Horizon Bridge aquel mismo año, Lazarus consiguió 100 millones de dólares en criptomonedas explotando las vulnerabilidades de un puente blockchain.

Durante la pandemia Corea del norte atacó a las empresas farmacéuticas AstraZeneca y Pfizer para apoderarse de la información confidencial sobre las vacunas.

Además del pirateo de Bybit, Lazarus ha llevado a cabo otros ataques importantes contra empresas aeroespaciales, DreamJob (2023), Atomic Wallet (100 millones de dólares en 2023), Stake (41 millones en 2023), Alphapo (60 millones en 2023), WazirX (230 millones el año pasado).

Según algunas estimaciones, entre 2017 y 2024 Lazarus habría expropiado más de 3.000 millones de dólares en criptoactivos.

Para orientarse en medio de la jerga informática:
— Lazarus es un nombre de conveniencia que da el espionaje estadounidense a los informáticos norcoreanos encargados de la ciberguerra
— APT es un ataque persistente avanzado
— Blockchain y Ronin son sistemas de cifrado de los mensajes, las transacciones y los archivos

El FBI investiga a la oposición venezolana por malversación de fondos

El FBI ha iniciado una investigacion sobre Juan Guaidó y sus socios de la oposición venezolana por corrupción. Al menos han desaparecido mil millones de dólares que la Usaid les pagó entre 2018 y 2020.

Es posible que la cantidad sea aún mucho mayor y que el dinero se lo hayan repartido entre los fantoches del “gobierno interino”.

Un informe de la Voz de América de febrero destaca que solo una fracción de los fondos asignados por la Usaid ha sido auditada y menciona un 2 por cien en algunos casos. La Usaid pagó el dinero con el pretexto de la “ayuda humanitaria”.

En 2019 el diario PanAm Post ya reveló que los secuaces de Guaidó en Colombia, Rossana Barrera y Kevin Rojas, habían desviado fondos destinados a la “ayuda humanitaria”.

En febrero Maduro afirmó que la oposición robó 8.000 millones de dólares de la Usaid, además de otros activos, como los de Citgo y las reservas de oro.

Asimismo, el fiscal general Tarek William Saab anunció la apertura de una investigación sobre opositores sde la calaña de Guaidó, Leopoldo López y Carlos Vecchio por la malversación de los fondos recibidos de la Usaid, alegando que se usaron para conspirar contra el gobierno en lugar de beneficiar al pueblo venezolano.

Según los registros oficiales de la Usaid, entre 2017 y 2024 se destinaron más de 2.800 millones de dólares a la “asistencia humanitaria” y el desarrollo, incluyendo 211 millones el año pasado.

Esos fondos se canalizaron a través de ONG, agencias de la ONU y socios internacionales. Representantes del “gobierno interino” de Guaidó, como Carlos Vecchio, han negado manejar esos fondos directamente y aseguran que la Usaid se los asignó a ciertos organismos expresamente seleccionados.

Sin embargo, documentos filtrados e informes periodísticos señalan que, en 2019, la Usaid firmó un acuerdo con Guaidó para entregar 98 millones de dólares, y una parte al menos de esos fondos nunca llegaron al destino previsto.

Por su parte, el mercenario Jordan Goudreau, que orquestó la incursión en territorio venezolano el 3 de mayo de 2020 para derribar al gobierno de Maduro, ha revelado que la CIA y el FBI encubrieron a opositores venezolanos como Leopoldo López y Guaidó (*).

En 2020 ya tenían pruebas de la malversación de fondos por parte de la oposición, pero decidieron protegerles para continuar con la desestabilización de Venezuela.

Un atraco perfecto: el caso Citgo

Citgo es una empresa estadounidense subsidiaria de PDVSA (Petróleos de Venezuela S.A.), la empresa pública de petróleos de Venezuela, que tiene refinerías y redes de gasolineras en Estados Unidos.

En 2019 Estados Unidos reconoció a Juan Guaidó como “presidente interino”, robó Citgo a Venezuela y la puso en manos de la banda mafiosa de Guaidó para que se lucraran con los millones de dólares de sus beneficios.

El año pasado Venezuela perdió la propiedad de la empresa, tras una subasta ganada por el fondo buitre Elliott Management para pagar deudas de PDVSA. En realidad, la operación era un atraco que la oposición venezolana se dejó cometer para obtener dinero rápido y en efectivo.

En Estados Unidos se siguen varios juicios por corrupción relacionados con Citgo que involucran a varios cabecillas, como Luis De Jongh Atencio, que en 2020 se declaró culpable de haber recibido sobornos entre 2013 y 2019.

‘Ucrania es un lugar de corrupción y lavado de dinero negro’

El director del FBI, Kash Patel, anunció que había iniciado una investigación sobre el destino real de los cientos de miles de millones de dólares enviados al gobierno de Kiev por Estados Unidos, así como sobre los casos de corrupción y abusos.

Patel dijo que Ucrania es un lugar de “corrupción y lavado de dinero negro” y criticó al Congreso que, sin ningún control, había asignado enormes sumas de dinero a Ucrania de forma negligente.

Anteriormente Trump también dijo que era hora de averiguar el destino real del dinero asignado a Ucrania durante los tres últimos años.

(*) https://venezuela-news.com/mercenario-jordan-goudreau-revela-que-la-cia-y-fbi-cubrieron-a-leopoldo-lopez-y-guaido-por-estafar-a-la-usaid-video/

Una ‘coalición de voluntarios’ para instalar tropas en las mismas narices de Rusia

El domingo el primer ministro británico, Keir Starmer, inauguró en Londres otra “cumbre” dedicada al monotema del momento: la formación de una “coalición de voluntarios” para instalar a los ejércitos en las mismas narices de Rusia.

Como viene ocurriendo últimamente, no es posible clasificar esta “cumbre”, ni explicar qué organismo europeo la ha convocado, ni por qué acuden unos países europeos (Ucrania) y otros no (Hungría, Eslovaquia). Hasta donde sabemos, Reino Unido abandonó la Unión Europea en 2017. Canadá, que participó en la “cumbre”, nunca ha estado en Europa, la OTAN no dio señales de vida porque Estados Unidos no quiere saber nada de estos chanchullos…

¿Por qué estuvieron presentes Ursula von del Layen y Antonio Coscta si sólo se podían representar a sí mismos? No hay manera de saber qué criterio han seguido los convocantes del acto. Participaron 18 países para inventar un nuevo vocablo que los medios van a poder de moda, “coalición de voluntarios”, o sea, para situar tropas lo más cerca posible de Rusia, como dijo el polaco Donald Tusk.

La Guerra de Ucrania empezó para alejar a las tropas de las fronteras de Rusia y los participantes quieren repetir el mismo error, o sea, provocar otra guerra.

Reino Unido y Francia han ido más lejos que los demás en la provocación, pero quieren invitar a otros para que hagan lo mismo, dijo Starmer. Ante la jaulla de grillos, no les ha quedado otro remedio porque tienen prisa por poner tropas en Ucrania.

Pero el ejército británico no opina como Starmer y sabe que no puede desplegar 12.000 soldados en Ucrania. Los militares no están preparados para un despliegue de ese tipo en el extranjero. Las fuerzas armadas están en el momento más bajo de su historia.

Según la publicación británica The Independent, ahora mismo el ejército británico no podría desplegar más de 25 tanques para el combate.

Por eso la primera ministra italiana, la fascista Giorgia Meloni, quiere ayudar y se ha sumado al carro. Su homólogo polaco, Donald Tusk, también lo ha hecho, añadiendo que, además de Ucrania, habría que poner tropas también en… Finlandia lo que, como venimos insistiendo, rompe el tratado de paz firmado en 1945 con Rusia.

El jueves el Consejo Europeo celebrará una reunión extraordinaria para reincidir en la chapuuza: una nueva ayuda financiera masiva de varios cientos de miles de millones de euros a Ucrania para que la guerra no pare nunca.

Lo dicho: la Unión Europea se está conviertiendo en un bloque militar.

La Unión Europea destina 60 millones de euros a la defensa de Moldavia

Los países del este de Europa creen que la Unión Europea es la “nave nodriza”, cuya leche puede amamantarles permanentemente, aunque no formen parte de los Veintisiete, como Moldavia.

La presidenta de Moldavia, Maia Sandu, ha aprovechado muy bien las paranoias que circulan por los frenopáticos de Bruselas para conseguir un pellizco de 60 millones de euros. No es mucho, pero también Moldavia es pequeña.

En Chisinau han sabido explotar el incidente de la Casa Blanca entre Trump y Zelesnky durante una visita a la capital moldava, del presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa.

La “amenaza rusa” obra milagros, sobre todo en países, como Moldavia. Si tienen fronteras con Rusia son un tesoro y si las tienen con Ucrania, como Modavia, también.

Los 60 millones están destinados a financiar los gastos de defensa de este año, aunque la cantidad ni siquiera alcanza esa cifra porque Bruselas ya ha pagado 37 millones en virtud del llamado acuerdo del Mecanismo Europeo para la Paz (FEP) que, a pesar de su nombre, es un mecanismo de guerra.

Después de Ucrania, Moldavia es la segunda beneficiaria de ese tipo de fondos destinados a la “paz”.

La Unión Europea cada vez parece más un bloque militar que una mercadillo. Moldavia quiere unirse a los Veintisiete para 2030 y ha empezado estrechando lazos en el ámbito de las armas y las guerras.

Es un mal comienzo. El pasado mes de mayo, Moldavia firmó una asociación en materia de seguridad y defensa con la Unión Europea, convirtiéndose en el primer país en celebrar un acuerdo de este tipo con Bruselas.

Una muestra de las paranoias que están promoviendo en Europa son las declaraciones de Macron el domingo en una entrevista con un periódico francés: después de invadir Ucrania, Putin va a por Moldavia y tal vez más allá de Rumanía… si los europeos no logran frenarle.

El problema de Moldavia y de la Unión Europea es que los rusos no necesitan “invadir” nada porque su ejército ya está presente en Transnistria, la parte oriental del país, desde 1992.

El contingente militar ruso opera como “fuerza de mantenimiento de la paz” y su presencia se fundamenta en un acuerdo bilateral firmado con Moldavia tras el colapso de la URSS.

Por lo tanto, la cuestión no es que los rusos lleguen, sino que se vayan, para lo cual es necesario un segundo acuerdo entre Moldavia y Rusia.

En 1999, en la Cumbre de la OSCE en Estambul, Rusia se comprometió a retirar sus tropas y municiones de Transnistria, un proceso que nunca se ha completado.

Para firmar la retirada de tropas, el gobierno moldavo deberá esforzarse por mejorar sus infames relaciones con Moscú (y de rebote con el gobierno de Transnistria), algo que no hace porque todo su empeño va en la dirección contraria, lo cual ocurre por órdenes de Bruselas. Es el precio a pagar por ejercer de pelele.

En 2022 el gobierno de Chisinau condenó la invasión rusa a Ucrania y las relaciones entre Chisinau y Moscú se han deteriorado considerablemente.

El acuerdo entre ambos países de 1992 estableció una fuerza tripartita (Rusia, Moldavia y Transnistria) supervisada por una Comisión Conjunta de Control.

En Transnistria hay entre 1.000 y 1.500 soldados, de los cuales una parte son fuerzas moldavas y transnistrias. Además hay dos contingentes rusos: un grupo de mantenimiento de la paz y el Grupo Operativo de Fuerzas Rusas (OGRF), que custodia, entre otras cosas, el depósito de municiones de Cobasna.

El OGRF es una fuerza heredada del 14 Ejército soviético y no forma parte de la misión de paz.

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