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Mes: febrero 2025 (página 1 de 11)

Renault tendrá que pagar más de mil millones de euros para volver a Rusia

Renault abandonó Rusia en 2022 y tendrá que enfrentarse a una dura situación económica si quiere volver. El monopolio francés vendió su participación del 68 por cien en Avtovaz y Lada por un rublo simbólico en NAMI (Central Automobile and Engine Research and Engine Research and Development Institute), que es un instituto de investigación ruso especializado en la industria automotriz.

Según el presidente del grupo Avtovaz, Maxim Sokolov, tendrá que compensar las inversiones realizadas en su ausencia, estimada en unos 1.100 millones de euros.

Antes de su retirada, Renault inyectaba entre 200 y 220 millones de euros al año para modernizar la producción de Avtovaz. Pero desde su marcha, la empresa rusa ha aumentado significativamente sus inversiones: 275 millones de euros en 2023, casi 400 millones de euros en 2024 y este año las previsiones son de 450 millones de euros, al menos.

Las cantidades comprometidas por Avtovaz superan ahora con creces las inversiones anuales medias realizadas por Renault antes de su retirada.

Sokolov advierte que si Renault planea regresar a Rusia, la factura será elevada. El precio de entrada no será igual al precio de salida, subrayó. La marca francesa no podrá recuperar sus activos sin tener en cuenta las inversiones realizadas por Avtovaz para continuar su desarrollo.

Renault cedió sus instalaciones rusas en 2022 para cumplir las sanciones económicas contra Rusia. Sus acciones en Avtovaz fueron transferidas al Instituto NAMI, bajo la supervisión del Ministerio de Industria y Comercio de Rusia, mientras que su fábrica en Moscú pasó bajo control municipal.

Si Renault quiere volver no solo tendrá que negociar con el gobierno ruso, sino pagar el coste de las inversiones realizadas durante su ausencia. Una ecuación compleja que podría ralentizar su regreso al mercado ruso.

No hay ningún acuerdo entre Estados Unidos y Ucrania para pagar las armas con los minerales

Después de los insultos de Trump a Zelensky, ambos han llegado a un confuso acuerdo para que Ucrania pague su deuda con Estados Unidos con sus yacimientos minerales, aunque los medios no han sido capaces de concretar ningún detalle.

No está clara la cuantía de la “ayuda” que Estados Unidos ha prestado hasta la fecha a Ucrania, aunque se habla de 350.000 millones de dólares. Tampoco se sabe la cantidad a devolver. No se sabe si el dinero acabará en el Tesoro público, o en la reconstrucción de la posguerra, o en los bolsillos de las empresas. No es posible decir qué yacimientos estarán destinados al pago de la deuda, aunque algunos aseguran que la producción de petróleo y gas han quedado fuera.

Algunas fuentes aseguran que Ucrania creará un fondo, que depositará el dinero en él y que Estados Unidos sería el propietario del mismo, al menos en parte. Se habla de la mitad, incluida la propiedad de las empresas mineras ya existentes.

Huele a podrido. Parece una campaña de imagen para rebajar la tensión: Kiev y Washington están de acuerdo pero dejan los detalles para después de la guerra. Es decir, no hay tal acuerdo.

Las minas ucranianas son una ocurrencia de Zelensky

La entrega de las minas ucranianas a cambio de las armas estadounidenses fue una propuesta de Zelensky del otoño pasado, cuando el gobierno de Biden todavía estaba en la Casa Blanca y el Congreso era reacio a aprobar más paquetes de “ayuda”. Además de dar otra muestra de servilismo, Zelensky quiso ponerles un cebo en la boca; la codicia de los capitalistas haría el resto.

Pero mientras Trump habla de 350.000 millones de dólares, Zelensky valora las entregas en 70.000 millones y dice, además, que fueron donaciones a fondo perdido, no préstamos a devolver.

Cuando Zelensky pone como cebo a los minerales, lo que quiere no es pagar las armas del pasado sino comprar las del futuro. Eso hay que entenderlo también en el sentido de que los minerales servirían para pagar el coste de la reconstrucción del país. Todo el paquete, el pasado y el futuro, llegaría a los 500.000 millones de dólares, que es una cifra que Zelensky ha lanzado al aire, como tantas otras.

El baile de cifras

No hay una cifra sobre lo que Estados Unidos ha suministrado realmente a Ucrania por una razón bien simple: las cifras que se han barajado hasta ahora son falsas. En el pasado se redujeron porque era necesario aprobar las “ayudas” y en el futuro hay que inflarlas porque ha llegado el momento de cobrar. Lo que antes era “ayuda” ahora es botín de guerra.

Zelensky se ha pillado los dedos con su baile de cifras. La “ayuda” de Estados Unidos a Ucrania incluye el pago de los sueldos de los funcionarios en los últimos tres años. El propio Zelensky ha reconocido que el costo de pagar los sueldos de los funcionarios ucranianos y las pensiones de los jubilados es de 8.000 millones de dólares al mes. En tres años la cifra se acerca a los 300.000 millones, sin incluir la “ayuda” militar.

En total, es probable que la cuantía de la deuda oscile entre 300.000 y 400.000 millones de dólares. Pero en Estados Unidos los medios hablan de 500.000 millones. La diferencia no sería una deuda sino el coste de la reconstrucción de Ucrania después de que termine la guerra.

En cualquier caso, es obvio que estamos en presencia de un cambalache absurdo porque el reparto del botín ucraniano no puede ser anterior a la terminación de la guerra, que es el primero y único acuerdo auténtico para acabar con la guerra.

Estados Unidos quiere cobrar de Ucrania y la Unión Europea de Rusia

Los europeos no negociaron su “ayuda” con Zelensky sino con Biden. El acuerdo al que llegaron fue que los 150.000 millones de dólares proporcionados a Ucrania no eran donaciones sino préstamos, que Kiev tendrá que devolver algún dia.

Por lo tanto, a pesar de la charlatanería, los países europeos nunca han ayudado realmente a Ucrania. Además, acaban de anunciar otro préstamo de 20.000 millones de dólares para permitir al ejército ucraniano proseguir la guerra hasta el verano.

Por el otro lado están los 300.000 millones de dólares en activos robados a Rusia que están en poder en los bancos europeos. Si los países europeos creen que van a destinar esos activos para cubrir el costo de la reconstrucción de Ucrania, como han sugerido, están equivocados, y lo veremos en el acurdo de paz que se firme… si es que se firma alguno y si es que se firma con los europeos.

En la reconstrucción, que es el segundo botín de guerra, querrán participar empresas europeas, que cobrarán con dinero ruso. Por lo tanto, parece que Estados Unidos quiere cobrar de Ucrania y la Unión Europea de Rusia.

No sería un mal chanchullo si no fuera porque las empresas estadounidenses están muy presentes en Ucrania desde el Golpe de Estado fascista de 2014 y querrán su parte en el botín de la reconstrucción. Hay cientos de filiales de empresas estadounidenses y muchos negocios ucranianos son propiedad indirecta de bancos y especuladores estadounidenses. El fondo de 500.000 millones de dólares que Trump quiere crear para Ucrania va a ir a parar a las empresas estadounidenses que operan en Ucrania.

Otra cuestión que no puede pasar desapercibida: si Trump llega a un acuerdo con los rusos, querrá quedarse con una parte al menos de la reconstrucción de Crimea, el Donbas y demás zonas que queden en poder de Rusia. Putin también ha abierto esa puerta y no sólo se ha referido a que Rusia posee minas de tierras raras que puede compartir con Estados Unidos, sino a algo más general: después de la firma del acuerdo de paz, están dispuestos a recibir inversiones de capital procedentes de Estados Unidos.

Como es evidente, ahora en Ucrania se habla más de dinero que de armas y puede dar la impresión equivocada que ambas cosas son diferentes. Sin embargo, en la mesa negociadora las partes van a hablar de ambas cosas porque las dos se tienen que resolver al mismo tiempo.

Lo contrario es vender la piel del oso antes de cazarlo.

La congelación de la ‘ayuda’ exterior de Estados Unidos frena la desestabilización en Irán

Ayer el Tribunal Supremo convalidó el decreto de Trump congelando la “ayuda” exterior, lo que comprende al fondo NERD (Near East Regional Democracy) del Departamento de Estado, que durante más de diez años ha gastado en secreto cientos de millones para desestabilizar Irán.

La congelación del flujo de dinero ha sumido en el caos al caballo de Troya iraní.

El año pasado Biden pidió 65 millones de dólares para el fondo con el fin de promover disturbios en Irán, incluyendo 16 millones de dólares para promocionar “la libertad en internet” (1).

El fondo fue creado en 2009 para Oriente Medio y no está claro si es un nuevo formato del Fondo para la Democracia de Irán, creado por Bush en 2006 con el objetivo explícito de derrocar al gobierno iraní. Los detalles de sus operaciones y beneficiarios no siempre son públicos, aunque están muy centrados en Irán.

Aparentemente la iniciativa fue abandonada por Obama tres años después aunque, de hecho, fue rediseñado, como mostró un reportaje del New York Times en 2011. Le sustituyó la iniciativa “Libertad en internet”, que pretendía desplegar redes digitales anónimas para que la oposición pudiera comunicarse en Irán, pero también en Siria y Libia.

La intoxicación en las redes sociales

Washington trataba de crear una legión de profesionales de la desestabilización en Irán y proporcionarles los recursos telemáticos necesarios para coordinarse clandestinamente. Las referencias del informe del Congreso al programa “Libertad en internet” demuestran que las manipulaciones en las redes sociales siguen hasta hoy.

Un informe publicado en 2020 por el Proyecto para la Democracia en Oriente Medio, con sede en Washington, indica que el descrédito del NERD había llegado a tal punto que había organizaciones que evitaban cuidadosamente cualquier contacto con el fondo.

Aquel mismo año el Financial Times informó que las actividades del NERD se intensificaron en la etapa anterior de Trump en la Casa Blanca para alentar las protestas en Irán. Elaboraron aplicaciones informáticas e instalaron servidores para intoxicar, ayudar a la desestabilización, acceder a sitios web censurados y evitar el rastreo de la policía iraní.

Curiosamente, al tiempo que describía a Irán como una “prisión digital”, por la censura, el Financial Times admitía que las principales redes sociales occidentales son accesibles en Irán y que la población puede consultar fácilmente los medios occidentales.

Anonimato en internet: sí, o no, o depende

Como de costumbre, los receptores del dinero del NERD no aparecían, con la excepción de Psiphon, un proveedor de VPN (redes digitales anónimas) asociado durante mucho tiempo con figuras desacreditadas de la oposición iraní en el exilio, y controlados por el OTF (Open Technology Fund).

Originalmente, el OTF arrancó en 2012 como una criatura de Radio Free Asia, uno de aquellos subproductos del programa “Libertad en internet”. A su vez Radio Free Asia fue fundada y financiada en 1950 por la CIA dentro de una operación de propaganda anticomunista de la Guerra Fría.

No obstante, sólo tres millones de iraníes usan Psiphon, menos del cuatro por ciento de la población.

En 2019 el OTF se convirtió en un tinglado oscuro sin ánimo de lucro que sigue recibiendo fondos del gobierno de Estados Unidos, principalmente a través de la Agencia de Estados Unidos para los Medios Mundiales (USAGM).

Uno de los cabecillas del OTF ha confesado abiertamente que su plan es desestabilizar al gobierno iraní. Algunos, como Pedro Sánchez, quieren acabar con el anonimato en internet, pero el discurso cambia cuando se trata de ciertos países, como Irán, donde se trata de impulsar el anonimato a toda costa.

En septiembre del año pasado, Biden aumentó la financiación para el NERD porque los 55 millones de dólares invertidos el año anterior no produjeron la agitación esperada durante las elecciones. Se celebró una reunión de la Casa Blanca con algunos de los mayores monopolios tecnológicos (Amazon, Cloudflare, Google y Microsoft), para pedirles que ampliaran el ancho de banda para el OTF.

Como explicó Laura Cunningham, directora de la OTF, la mayor parte del presupuesto se destina a albergar el tráfico de la red generado por su amplia gama de aplicaciones anónimas de desestabilización digital, entre ellas Signal y Tor.

El OTF ha apoyado a los fabricantes de este tipo de aplicaciones informáticas, pero no tiene los recursos suficientes para hacer frente al aumento de la demanda. Por ello los monopolios tecnológicos aceptaron la petición de la Casa Blanca y le ampliaron el ancho de banda.

Las presiones del gobierno de Estados Unidos han sido fundamentales para que las grandes empresas tecnológicas presten sus servicios a los desestabilizadores profesionales de Irán.

Trump desestabiliza los planes de desestabilización

Pero al congelar la “ayuda” exterior, Trump ha desorganizado los planes del NERD para desestabilizar Irán. Un informe publicado el 27 de enero en el periódico Iran International, financiado por Arabia saudí y hostil a la República Islámica, mencionó a muchos de los receptores anónimos de los fondos estadounidenses.

El reportaje deploraba que los subsidios hubieran sido interrumpidos, incluyendo aquellos que estaban destinados a “medios extranjeros de comunicación en lengua persa”.

Las redes digitales anónimas (VPN) proporcionadas por Estados Unidos, que utilizan unos 20 millones de iraníes, también han quedado paralizadas por la congelación de fondos. Una ONG financiada por la CIA reconocía al periódico que “en Irán hoy internet no tiene ningún sentido sin VPN” (3). Como los demás recursos tecnológicos que utiliza la oposición iraní, dependen enteramente del patrocinio de Washington para funcionar.

Pero las consecuencias de la congelación de los fondos no se limitan a las herramientas para intoxicar a través de las redes sociales. Si el dinero del NERD no vuelve a fluir en el plazo de un mes, el caballo de Troya iraní desaparecerá casi por completo. Incluso si la ayuda del NERD se reanuda, las consecuencias serán irreversibles porque muchos iraníes nunca volverán a usar los servicios digitales que presta Estados Unidos.

The Cradle cree que el fin de la injererencia de Washington en Irán podría crear nuevas oportunidades para un compromiso diplomático entre ambas partes. Es complicado, pero no imposible. Después de gastar 600 millones de dólares en diez años en fomentar la desestabilización, sin mucho éxito, Estados Unidos también podría probar nuevas tácticas golpistas, aún más contundentes.

(1) https://thecradle.co/articles/leaked-documents-expose-us-interference-projects-in-iran
(2) http://news.bbc.co.uk/2/hi/middle_east/8315120.stm
(3) https://www.peace-mark.org/en/articles/165-11-2/

El Pentágono se resiste a la purga política de Trump

Como venimos diciendo, la purga política de Trump encuentra cada vez más resistencia en la burocracia estadounidense. El sábado Elon Musk envió un correo electrónico exigiendo a los funcionarios que informaran sobre las tareas de desempeñan, pero el Pentágono y otras instituciones públicas, incluyendo el FBI, han ordenado a sus funcionarios que no respondan.

Musk les dio a los funcionarios hasta el lunes por la noche de plazo para que enumeraran cinco tareas realizadas durante la semana anterior. Con anterioridas les había advertido que la falta de respuesta sería considerada como una dimisión.

El funcionario del Pentágono Darin Selnick ha dicho que son ellos mismos los encargados de evaluar las funciones que desempeña su personal. Según el New York Times, el FBI, el Departamento de Estado y las centrales de inteligencia han aconsejado a sus funcionarios que no respondan.

A través de la oficina del director, el FBI ha respondido lo mismo que el Pantágono: ellos se lo guisan y ellos se lo comen. Nadie de fuera puede meter las narices en el FBI.

A pesar de la desobediencia de estas instituciones críticas, la purga sigue adelante. Miles de funcionarios han sido despedidos a cambio de mantener sus salarios hasta finales de septiembre. Unos 75.000 funcionarios públicos también han dimitido de sus funciones.

No es ninguna casualidad que sean precisamente los pilares represivos de Estados Unidos (ejército, inteligencia, FBI) las que se hayan atrevido a enfrentarse a los planes de Trump.

Es algo como para ponerse a pensar…

Rusia abre la puerta para que los europeos participen en las negociaciones de paz

Rusia impone las reglas del juego en Europa por una razón bien simple: ha ganado la guerra, y por eso el lunes Putin abrió la puerta para que los europeos puedan participar en las negociaciones de paz. En otras palabras: si los europeos se sientan en la mesa es porque el Kremlin se lo permite.

La correlación de fuerzas ha cambiado. El otoño pasado, dos días después de la victoria de Trump en las elecciones, Putin habló del comienzo de un nuevo orden mundial. Hace unos meses el New York Times sorprendía a los europeos cuando le daba la razón a Putin: ha llegado un nuevo orden mundial (1).

A Rusia no le han regalado nada y sale victoriosa en todos los frentes. La resolución de la crisis ucraniana tiene que tener en cuenta las exigencias de Moscú.

“Los europeos, pero también otros países, tienen el derecho y la oportunidad de participar en el proceso de solución del conflicto en Ucrania. Y respetamos eso”, dijo Putin en una entrevista televisada.

El presidente ruso explicó otra evidencia: fueron los países europeos quienes rompieron con Rusia hace tres años y desde entonces se han negado a mantener cualquier tipo de contacto diplomático.

Cada parte debería ser consciente de sus límites

Europa es un continente en el que priman las ideologías, las doctrinas, los prejuicios y las declaraciones solemnes. La realidad parece algo secundario. Pero en una balanza solo pesan los intereses y los hechos consumados. La victoria de Rusia en la Guerra de Ucrania es uno de ellos.

En la otra orilla del Atlántico no tienen ese vicio tan arraigado y por eso la Casa Blanca ha cambiado de retórica (2). Ahora la Guerra de Ucrania es un “conflicto” y Zelensky es un “dictador” que debe responder por haberlo desencadenado y prolongado. Las nuevas palabras expresan muchas cosas nuevas, entre ellas un cambio de estrategia.

El frente antirruso de Washington y sus secuaces europeos se ha roto. Putin tiene a sus enemigos divididos. Muchos en Europa empiezan a dudar incluso de que Estados Unidos mantenga sus tropas en el Viejo Continente (3).

Antes del inicio de la guerra hace tres años, Putin presentó a Estados Unidos y sus aliados europeos varias demandas. Sobre todo, exigió el fin de la expansión de la OTAN hacia sus fronteras orientales y, desde luego, que Ucrania quedara fuera de la Alianza transatlántica.

También exigió que Estados Unidos y sus secuaces europeos no desplegaran tropas y sistemas de armas en Europa central y oriental.

Los países occidentales rechazaron las exigencias del Kremlin y abrieron el camino a la guerra. Lo que no quisieron ceder por las buenas, deberán cederlo ahora por las malas.

Para poner fin a la guerra, ambas partes deben acordar un alto el fuego. Si no sientan en la mesa negociadora, es poco probable que Ucrania y sus partidarios europeos acepten el acuerdo que Trump pueda firmar con Putin, a pesar de las presiones que ejerza Washington sobre ellos.

La gran baza son las divisiones internas. Trump y Putin van a activar a quienes en Europa se oponen a la políticas dominantes de Von der Layen, Kaja Kallas, Macron, Merz y demás compinches. Ahora es a ellos a quien más les interesa agitar el fantasma de la “extrema derecha”… siempre que no sean títeres del estilo Meloni.

Bruselas no tenía un plan B

Bruselas nunca ha tenido una política propia, diferente de la de Estados Unidos y, desde luego, nunca se ha planteado la eventualidad de la derrota de Ucrania en la guerra, que es la suya propia. No tenía un plan B. Su política estaba fundamentada en algo imposible: la victoria de Ucrania.

Los europeos ni siquiera pensaron en un empate. La negativa a explorar soluciones diplomáticas desde el principio de la guerra, así como el rechazo del acuerdo de paz entre Ucrania y Rusia, que se negoció en Estambul en 2022, han convertido a Europa en un actor de reparto.

La política europea también se ha fundamentado en otro postulado falso: el respaldo de Estados Unidos. Los caciques europeos se han enfadado porque creen que Trump no quiere seguir llevando a la Unión Europea de la mano. Pero no es que no quiera: no puede. Ese es el verdadero cambio que se ha producido en la correlación de fuerzas.

Lo que decimos de Europa lo podemos extender a Ucrania. En octubre de 2022 Zelensky firmó un decreto que es un monumento a la estupidez política: prohíbe explícitamente cualquier negociación con Putin. Hasta la fecha, el decreto sigue vigente.

Además, el mandato de Zelensky expiró en mayo del año pasado y legalmente no puede firmar ningún acuerdo de paz porque podría estar sujeto a futuras impugnaciones, o incluso ser anulado.

Reducir a la mitad los gastos militares

Putin también ha llamado a Estados Unidos y China a reducir los gastos militares a la mitad. “Podríamos llegar a un acuerdo con los Estados Unidos: Estados Unidos reduciría en un 50 por cien y nosotros en otro 50 por cien. China entonces se uniría a nosotros si así lo deseara. Creemos que esta propuesta es buena y estamos abiertos a discutir sobre ella”, dijo.

A mediados de febrero Trump sugirió que las tres potencias más grandes del mundo podrían recortar el gasto militar a la mitad, y que lo discutiría con Moscú y Pekín, una vez que se resolvieran las guerras en Ucrania y Oriente Medio.

Rusia ha aumentado considerablemente su gasto militar para sostener su guerra en Ucrania, inciada hace tres años. La explosión de gastos ha apoyado el crecimiento económico ruso, pero también ha alimentado la inflación. El año pasado el presupuesto de defensa de Rusia ascendió a cerca del 8,7 por cien del PIB, según Putin, el más elevado de Rusia desde la caída de la URSS en 1991.

(1) https://www.nytimes.com/2025/02/24/world/europe/putin-trump-russia-ukraine-war.html
(2) https://bidenwhitehouse.archives.gov/briefing-room/speeches-remarks/2022/12/21/remarks-by-president-biden-and-president-zelenskyy-of-ukraine-in-joint-press-conference/
(3) https://www.nytimes.com/2025/02/16/us/politics/trump-europe-alliance-crisis.html

Casi 76.000 niños mueren anualmente en Europa antes de los cinco años

Habitualmente las altas tasas de mortalidad infantil se asocian a los países más pobres del mundo, carentes de un sistema sanitario avanzado. Sin embargo, en 2022 en Europa registraron la muerte de 76.000 niños menores de cinco años por causas en gran medida previsibles.

El martes la Organización Mundial de la Salud publicó un informe que alcanza a 53 países de Europa y Asia Central, entre ellos los 27 países de la Unión Europea, que representan 930 millones de habitantes.

El Viejo Continente alberga algunos de los sistemas de salud más fuertes del mundo, pero la sanidad ya no es una prioridad política y lleva décadas retrocediendo, particularmente en las esferas de la salud infantil y adolescente.

La destrucción de la sanidad pública, los recortes y privatizaciones, causan estragos. Muchos bebés y niños siguen mueren injustificadamente y en algunos países la mortalidad de los niños, e incluso la de las madres, está aumentando.

La salud de los niños y adolescentes presenta un panorama sombrío en Europa: uno de cada cinco adolescentes sufre de un trastorno mental, el suicidio sigue siendo la principal causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años y las niñas reportan sistemáticamente un menor nivel de bienestar mental que los niños.

El 15 por cien de los adolescentes denuncia ser víctimas de ciberacoso, uno de cada 10 adolescentes de 13 a 15 años consume tabaco y casi uno de cada tres niños que han alcanzado la edad escolar tiene sobrepeso.

El gobierno británico aumentará el gasto militar en cifras sin precedentes desde la Guerra Fría

El martes el primer ministro laborista británico, Keir Starmer, anunció que su gobierno se compromete a aumentar el gasto militar en cifras que no tienen precedentes desde el final de la Guerra Fría.

El anuncio llega pocos días antes de su reunión en Washington con Trump.

En un discurso no programado ante la Cámara de los Comunes, Starmer declaró que su gobierno llevaría el gasto militar al 2,5 por cien del PIB en 2027, frente al 2,3 por cien actual. “Este gobierno lanzará el mayor aumento prolongado en el gasto en defensa desde el final de la Guerra Fría”, dijo.

“Estamos en un mundo donde todo ha cambiado”, dijo Starmer. “La naturaleza de la guerra ha cambiado dramáticamente. Es obvio cuando miramos el campo de batalla en Ucrania, así que necesitamos modernizar y revisar nuestras capacidades”, aseguró el primer ministro.

El gobierno laborista se había comprometido a aumentar el gasto militar hasta el 2,5 por cien del PIB, pero sin dar un plazo. Tenía la intención de desvelar sus planes tras la publicación de su revisión de la defensa estratégica en la primavera.

Pero desde el retorno de Trump Casa Blanca, los laboristas presionan a los demás europeos para que contribuyan más a la OTAN, e incluso ha cuestionado el apoyo militar de Estados Unidos al Viejo Continente.

Menos ayuda al desarrollo

A partir de 2027 el presupuesto de Reino Unido gastado en armas y guerras aumentará al 2,6 por cien del PIB y llegará al 3 por cien en la próxima legislatura. “Esta inversión significa que Reino Unido fortalecerá su posición cabecera dentro de la OTAN y en la defensa colectiva de nuestro continente”, dijo.

El dinero debe servir a Londres para reforzar su condición histórica de puente entre Estados Unidos y la Unión Europea.

El aumento del gasto militar será a expensas del presupuesto para la ayuda internacional al desarrollo del 0,5 por cien al 0,3 por cien del PIB durante el período porque la seguridad es “la prioridad número uno de este gobierno”, argumentó Starmer.

También reiteró el apoyo de su país a Ucrania contra Moscú. “Debemos apoyar a Ucrania porque si no logramos lograr una paz duradera, entonces la inestabilidad económica y las amenazas a nuestra seguridad no harán más que crecer”, concluyó.

La reconstrucción de Ucrania costará el triple de lo previsto inicialmente

Ucrania necesitará 500.000 millones de euros para su reconstrucción, según una nueva estimación publicada el martes por el Banco Mundial. La cifra corresponde a 2,8 veces el PIB de Ucrania del año pasado.

Las evaluaciones anteriores, publicadas en febrero de 2023 y marzo de 2024, ascendieron a 392.000 millones de euros y 464.000 millones de euros, respectivamente.

Las zonas cercanas a la línea del frente acumulan casi tres cuartas partes del presupuesto. Un 13 por ciento del parque de viviendas ha resultado dañado o destruido, afectando a más de 2,5 millones de hogares.

Ucrania no ha sido capaz de sostenerse en pie sin la masiva “ayuda” internacional. Según las últimas cifras del Instituto Kiel para la Economía Mundial, en los últimos tres años se han entregado a Ucrania unos 267.000 millones de euros.

De ese dinero, la asistencia militar representa la mayor parte: 130.000 millones, es decir, la mitad. La “ayuda” financiera se sitúa justo detrás, con 118.000 millones de euros entregados, es decir, el 44 por cien del dinero.

La “ayuda humanitaria” asciende a 19.000 millones de euros, es decir, el 7 por cien.

A lo largo de la guerra los presupuestos para la reconstrucción se han ido subiendo poco a poco para justificar el robo de los activos que Rusia tenía depositados en los bancos europeos.

La policía rumana detiene a un candidato a la presidencia

Rumanía es la gran vergüenza de la Unión Europea, que se ha abonado al golpismo. Primero anularon las elecciones de diciembre que había ganado Calin Georgescu porque era “prorruso” y hoy le han detenido para que no pueda presentarse a las nuevas elecciones, que se celebrarán en mayo.

Junto con otros 27, el candidato presidencial fue detenido por la policía e interrogado por el fiscal, acusado de financiación ilegal de la campaña electoral.

La policía realizó 47 registros en los domicilios de sus allegados. Posteriormente, el candidato publicó un mensaje anunciando su intención de postularse nuevamente a las elecciones presidenciales de mayo y 30 minutos después, el vehículo en el que viajaba fue detenido en una carretera y le detuvieron.

El montaje consiste en involucrar a Georgescu en un caso contra Horatiu Potra, instructor militar y guardaespaldas del candidato, al que acusan de declarar en falso sobre la financiación de la campaña electoral.

Los medios rumanos han comenzado una campaña intoxicadora para justificar este segundo pucherazo electoral. Afirman que Potra tiene vínculos con Moscú y que han encontrado armas, municiones y grandes sumas de dinero en posesión de Potra y otros aliados de Georgescu.

No es casualidad que hayan detenido al candidato precisamente cuando se disponía a formalizar los trámites para presentarse a las próximas elecciones.

Desde diciembre los tribunales rumanos no han avanzado en probar la injerencia de Rusia en las anteriores elecciones e incluso han aparecido documentos que refutan esas acusaciones.

Ante la ausencia de pruebas sobre la financiación rusa, Bucarest ha recurrido a las medidas más extremas. Ahora han abierto un segundo proceso contra Potra, a quien acusan de destruir el orden constitucional. En realidad, son los tribunales quienes lo destruyeron en diciembre, al anular las elecciones.

—https://m.digi24.ro/stiri/actualitate/justitie/surse-calin-georgescu-ridicat-de-politie-3135949

El banco central alemán anuncia pérdidas históricas

Cuando Friedrich Merz llegue a la Cancillería se encontrará con que la hucha está vacía, o quizá peor: con que debe dinero. Los presupuestos pueden convertirse en un enigma económico, y posiblemente también político.

El Bundesbank ha anunciado una pérdida histórica de 19.200 millones de euros el año pasado, la mayor desde hace casi medio siglo. No pueden decir que las pérdidas eran imprevisibles: para controlar la inflación provocada por el aumento de los precios de la energía, el Banco Cenfral Europeo subió los tipos en 2022 y los costes de los bancos centrales europeos han aumentado.

El Bundesbank paga ahora más intereses a los bancos comerciales sobre ciertos depósitos.

Al mismo tiempo, los ingresos están disminuyendo porque las compras masivas de bonos durante la pandemia no rinden frutos.

Hace cuatro años que el Bundesbank está en números rojos. Tiró de sus reservas para tener una contabilidad presentable pero, en medio de una recesión, las previsiones hacen saltar todas las alarmas.

El Ministerio de Hacienda alemán depende de los beneficios del Bundesbank. En 2019 Olaf Scholz recibió 5.850 millones de euros para cuadrar sus presupuestos. El futuro gobierno de Merz tendrá que prescindir de esos ingresos, lo que dificultará la financiación de sus proyectos de rearme y guerra.

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