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Día: 30 de enero de 2025 (página 1 de 1)

Trump anula los visados de los extranjeros que se solidarizan con Palestina

Una nota informativa difundida por la Casa Blanca amenza con deportar “a todos los extranjeros residentes que se unieron a las protestas pro-yihadistas”. Para ello Trump firmará un decreto para anular los visados de los estudiantes universitarios no ciudadanos que hayan participado en las protestas contra el genocidio de Gaza.

“Cancelaré rápidamente los visados de estudiante de todos los simpatizantes de Hamas en los campus universitarios, que han estado infestados de radicalismo como nunca antes”, dice la nota.

Aunque el decreto aún no se ha firmado, la Casa Blanca ha publicado materiales en apoyo de la orden y los funcionarios de la Casa Blanca han confirmado que el anuncio es inminente.

La represión intenta acabar con los críticos del genocidio israelí. “Mi promesa a los judíos estadounidenses es esta: con su voto, seré su defensor, su protector y seré el mejor amigo que los judíos estadounidenses hayan tenido en la Casa Blanca”, se lee en la nota.

El decreto obliga al Ministerio de Justicia a “perseguir agresivamente las amenazas terroristas, los incendios provocados, el vandalismo y la violencia contra los judíos estadounidenses” y “toma medidas enérgicas y sin precedentes para reunir todos los recursos federales para combatir la explosión del antisemitismo en nuestros campus y en nuestras calles desde el 7 de octubre de 2023”.

La represión ya ha sido condenada por grupos como el Consejo de Relaciones Estadounidenses-Islámicas (CAIR), que la calificó de “deshonesta, exagerada e inaplicable”.

“La revocación de visas de estudiantes no debería utilizarse para castigar y filtrar ideas que el gobierno federal desfavorece”, dijo Sarah McLaughlin, investigadora de la Fundación para los Derechos Individuales y la Expresión (FIRE) en materia de Expresión Mundial. “La fortaleza del sistema de educación superior de nuestra nación se deriva del intercambio de la más amplia gama de opiniones, incluso las impopulares o disidentes”.

“Apoyamos a los estudiantes que se manifiestan con tanta valentía y arriesgan sus cuerpos y sus carreras académicas para salvar vidas y exigir el fin de la destrucción de Gaza por parte del ejército israelí. Como judíos, nos negamos a ser peones de la toma autoritaria del poder por parte de la extrema derecha”, dijo Stefanie Fox, directora ejecutiva de Jewish Voice for Peace.

“A Trump y sus compinches no les importa la seguridad de los judíos; de hecho, ellos y los nacionalistas blancos que los apoyan son la mayor amenaza para los judíos estadounidenses. Están librando una campaña contra todos aquellos que son lo suficientemente valientes como para desafiar su poder”, añade el comunicado de la organización judía.

Alia El Assar, directora de organización de medios en Adalah Justice Project, dijo que los congresistas están adoptando estas medidas draconianas para infundir miedo en las comunidades y disuadir de hablar contra las matanzas israelíes.

“Estamos centrados en protegernos unos a otros”, dijo. “No queremos olvidar nuestro poder, en particular el de aquellos de nosotros que no corremos el riesgo de ser deportados. Tenemos que asegurarnos de que estamos defendiendo a nuestra gente, ya sean estudiantes internacionales u otros, no permitiremos que prevalezca el pánico en nuestras comunidades”.

“En el sistema actual en Estados Unidos la clase dominante se beneficia de la muerte y la destrucción”, añadió. “Están desviando recursos de nuestras comunidades y culpando a la gente negra y morena, a la gente que está alzando la voz por la justicia”.

Las organizaciones prosionistas y los grupos de guerra judicial han estado presionando para que las universidades tomen medidas enérgicas contra la solidaridad hacia Palestina durante años, pero han aumentado drásticamente sus esfuerzos durante el genocidio de Gaza.

La organización sionista Betar incluso ha creado un listado de estudiantes extranjeros involucrados en las protestas de Gaza con la esperanza de que el gobierno de Trump los deporte. “Hemos comenzado a comenzar a hacer listas de ciudadanos extranjeros que odian a los judíos con visados que apoyan a Hamas”, dijo Ross Glick, director de la organización en Estdos Unidos.

Palestina afecta al corazón de las inversiones universitarias

Si bien la represión aumentará con Trump, los estudiantes solidarios con Palestina ya se enfrentaban a la represión bajo el gobierno de Biden. El otoño pasado la Universidad de Cornell amenazó al estudiante de posgrado británico-gambiano Momodou Taal con una expulsión después de participar en una protesta en el campus. La expulsión anuló el visado de Taal. Finalmente la universidad dio marcha atrás en respuesta a una campaña de presión a escala nacional.

“Sigo diciendo que estas tácticas represivas no pueden divorciarse del problema en sí”, dijo Taal poco después de que la universidad suspendiera su expulsión. “El problema es que se trata de Palestina, porque llega al corazón de las inversiones universitarias. Va al corazón del imperio”.

En la campaña presidencial Trump dejó en claro que apuntaría a los defensores de Palestina como parte de su vasto plan de deportación. “Si me reeligen, vamos a hacer retroceder ese movimiento 25 ó 30 años”, dijo a un grupo de donantes prosionistas en mayo.

En su primer día en el cargo Trump desató una segunda “Prohibición Musulmana”, firmando un decreto que ordena compilar una lista de países “para los cuales la información de investigación y selección es tan deficiente que justifica una suspensión parcial o total de la admisión de nacionales de esos países”.

El nuevo decreto va incluso más allá de la medida de Trump de 2017, con un lenguaje que permite al gobierno negar visas basándose en opiniones políticas, creencias y antecedentes culturales. Era un manera de atacar a los defensores de Palestina.

“Aprendieron de sus ‘errores’ la última vez”, dijo la profesora de la Universidad de Colorado y académica legal Maryam Jamshidi. “Sabemos, en base a las declaraciones que han hecho Trump y otros, que las nuevas disposiciones se utilizarán para atacar a los manifestantes pro-Palestina”.

La “Prohibición Musulmana 2.0” ha sido condenada por grupos de derechos humanos y organizaciones de inmigrantes. “No podemos permitir que los gobiernos sigan erosionando nuestros derechos amparados por la Primera Enmienda o que reaviven el miedo y la desconfianza que definieron la era posterior al 11 de septiembre”, afirmó el Comité Estadounidense-Árabe Antidiscriminación (ADC) en una declaración.

“Oponernos a estas medidas regresivas es nuestra responsabilidad compartida. Si permitimos esta erosión de los derechos de una comunidad, ponemos en riesgo las libertades de todos”, concluyen.

—https://mondoweiss.net/2025/01/report-trump-to-cancel-student-visas-for-palestine-protesters/

La codicia no va ganar la batalla de la inteligencia artificial

Es muy curioso leer ese tipo de afirmaciones, precisamente en los grandes medios de información económica, fieles portavoces de los tiburones de las finanzas mundiales. “La codicia no va ganar la batalla de la inteligencia artificial”, dice uno de los especuladores de las empresas tecnológicas.

Al golpe de DeepSeek se le ha añadido el de otra empresa china, Moonshot, que acaba de anunciar el lanzamiento de Kimi k1.5, otro modelo de inteligencia artificial de acceso gratuito con prestaciones que también son superiores a los modelos de los países occidentales, como ChatGPT-4.

El paso siguiente es que los chips que fabrica Huawei sean mejores que los de Nvidia. Sería el torpedo justo en la línea de flotación de las siete mayores empresas estadounidenses de alta tecnología. Si los modelos de inteligencia artificial chinos son mejores con chips obsoletos, la superación puede resultar apabullante con equipos aún más potentes.

La situación es tan dramática que ha obligado a Trump a subir al púlpito para decir que el modelo económico a seguir es… China. Las empresas chinas deberían ser un estímulo para las estadounidenses.

“He leído sobre China y algunas empresas chinas. Una en particular está ideando una forma más rápida y mucho más barata de hacer IA [inteligencia artificial], y eso es bueno porque no hay que gastar tanto dinero”. Lo dijo el mismo que unos días antes había anunciado 500.000 millones dólares de ayudas al sector.

Pues bien, 500.000 millones de dólares es lo que perdió Nvidia el lunes en las bolsas, cuando la cotización de sus acciones cayó un 17 por cien.

“El lanzamiento de DeepSeek, la inteligencia artificial de una empresa china, debería ser un toque de atención para nuestras industrias de que deben centrarse en competir para ganar”, añadió Trump.

Por cierto, la subida de los aranceles a las mercancías chinas se justifica, tanto en Estados Unidos como en Europa, diciendo que es porque están subvencionadas por el gobierno. En Washington y en Bruselas sólo ven la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el suyo.

La diferencia entre las subvenciones públicas chinas y las occidentales es que estas últimas no puede seguir el ritmo. No tienen tanto dinero y el endeudamiento no da para tanto, como ha recordado Elon Musk. Estados Unidos nunca va a poder reunir 500.000 millones de dólares para la inteligencia artificial y, en cualquier caso, las caídas en bolsa de los últimos días aumentarían aún más la cuantía de las subvenciones hasta llegar al paroxismo.

En Estados Unidos se habían estrujado la cabeza para que otros sultanes de Silicon Valley también contribuyeran al plan de Trump de relazamiento de la inteligencia artificial, pero las cifras siguen siendo inalcanzables.

Por ejemplo, en Carolina del sur la empresa de electricidad Santee Cooper estaba pensando en relanzar la construcción de dos centrales nucleares que estaban paralizadas desde hace siete años. El objetivo era suministrar electricidad a los gigantescos centros de datos que las empresas tecnológicas iban a construir. Pero si entonces se gastaron 9.000 millones de dólares en unas obras que no lograron acabar, hoy el presupuesto sería mucho más elevado.

Lo de la inteligencia artificial es como correr con una bicicleta sin cadena. Estados Unidos no va a ninguna parte. Como han demostrado dos empresas chinas, no todo es cuestión de dinero.

Volkswagen recurre a China para superar su crisis de superproducción

En Alemania y, por lo tanto en Europa, hay dos posiciones acerca de China. Unos lo ven como un problema y otros como una solución. Algunos, como el futuro canciller Friedrich Merz, temen acercarse demasiado a China. Son antichinos.

Otros, como la patronal y los sindicatos, son prochinos. Para ellos el país asiático es la solución. “En Alemania tenemos fabricantes americanos desde hace mucho tiempo. ¿No serían bienvenidos también los chinos?”, dijo recientemente Jürgen Kerner del sindicato IG Metall.

La dirección de Volkswagen está en esta segunda línea: China puede enjuagar la crisis de superproducción europea y, más en concreto, de la industria del automóvil. El 20 de diciembre la empresa anunció 35.000 recortes de plantilla en Alemania, cierres de fábricas y la posible venta de su planta de Osnabrück para ahorrarse 4.000 millones de euros.

Sin embargo, detrás del plan de cierres hay otro más rebuscado: abrirse a la inversión china para garantizar la supervivencia de sus fábricas. El plan de colaboración con China no es nueva, pero está adquiriendo un tono más urgente para Volkswagen. El monopolio busca rentabilizar sus fábricas infrautilizadas y ve a los inversores chinos como una solución. Según el Financial Times, ya hay acuerdos con un fabricante de automóviles chino para fabricar en suelo europeo.

Según el director general de Audi, Gernot Döllner, esta colaboración podría permitir eludir los aranceles aduaneros impuestos a las empresas chinas en Europa.

En el centro de las negociaciones se encuentran dos centros de producción alemanes: Osnabrück y Dresde. La planta de Dresde, donde se fabrica el Volkswagen ID.3, no tiene garantías de seguir abierta más allá de finales de este año. Osnabrück, que actualmente ensambla el descapotable T-Roc, solo tiene horizonte hasta 2027.

Históricamente Volkswagen ha prosperado en China, generando hasta la mitad de sus ganancias en aquel mercado. Hoy la situación ha cambiado. El año pasado las ventas del grupo alemán cayeron allí un 10 por cien porque los fabricantes locales se están quedando con el mercado, sobre todo en el sector de los coches eléctricos.

Volkswagen tiene fuertes vínculos con varios monopolios chinos. Su socio histórico es SAIC que controla la marca MG. Otro actor clave con el que Audi colabora en modelos eléctricos es FAW y Xpeng es una empresa emergente china en la que Volkswagen ha invertido para intentar recuperar su retraso tecnológico.

La estrategia de la empresa alemana consiste en atraer a los socios chinos a Alemania para rentabilizar su infraestructura, garantizando al mismo tiempo un mínimo de producción local.

Si bien esta estrategia ayudaría a preservar empleos y evitar el cierre de fábricas, plantea varias preguntas. Alemania ha rechazado anteriormente adquisiciones chinas en sectores estratégicos, como la compra de la empresa de robótica Kuka en 2016.

Frente a una China cada vez más potente en el mercado automovilístico, Volkswagen corre el riesgo de acelerar la influencia de Pekín en Europa.

Algunos criminales de guerra son malos y otros no tanto

Se sabe muy poco sobre la Operación Tango, una misión secreta del SAS, las fuerzas especiales británicas, para capturar a los criminales de guerra en Bosnia en 1997. Fue una de las misiones clandestinas ordenadas por el gobierno de Tony Blair para apoyar al Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia.

El Tribunal fue creado en 1993 para juzgar a los sospechosos de crímenes cometidos durante la Guerra de los Balcanes, siempre que reunieran alguna de estas dos circunstancias: o bien se trataba de los del otro bando (los sicarios de la OTAN no cometen crímenes de guerra), o bien se trataba de hombres de paja, prescindibles, que podían arrojar a la hoguera.

Uno de los secuestrados por el SAS fue Vlatko Kupreskic, un soldado bosnio croata acusado de participar en un asesinato. Después de que el SAS lo capturara, lo trasladó al Tribunal de La Haya, donde lo condenaron inicialmente a seis años de prisión. Al año siguiente, después de apelar, lo declararon inocente y fue puesto en libertad.

Los jueces dijeron que no había pruebas suficientes para condenarle por complicidad en un ataque que mató a varios musulmanes de la aldea de Ahmici, en Bosnia central, en abril de 1993.

Los delitos de los que acusaron a Kupreskic eran graves. Pero, como otros secuestrados por el SAS a finales de la década de los noventa, fueron menos importantes que los que actualmente se imputan al Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y al antiguo ministro de Defensa, Yoav Gallant.

Los jueces del Tribunal Penal Internacional consideran que Netanyahu y Gallant son penalmente responsables de siete categorías distintas de delitos de guerra y crímenes contra la humanidad. Afirman que existen motivos razonables para sospechar que Netanyahu y Gallant “cometieron el crimen de guerra de utilizar el hambre como método de guerra y los crímenes contra la humanidad de asesinato, persecución y otros actos inhumanos”.

También les acusan de dirigir intencionalmente ataques contra la población civil. Estas políticas ciertamente han afectado a decenas de miles de palestinos, si no más.

Lejos de enviar al SAS, el gobierno británico se muestra reacio a detener a los israelíes si entran en Reino Unido, mientras que la oposición conservadora cree que el Tribunal Penal Internacional no tiene derecho a acusarlos.

Tras las líneas enemigas

En septiembre de 1998 el SAS también capturó a Stevan Todorovic. El Ministerio de Defensa británico estaba tan decidido a arrestar a Todorovic que ordenó al SAS que llevara a cabo la operación dentro de Serbia.

Entonces el país balcánico estaba bajo el gobierno de Slobodan Milosevic, que más tarde se convirtió en el primer jefe de Estado en funciones en ser acusado de crímenes de guerra.

Todorovic, jefe de policía de Bosanski Samac, en el noreste de Bosnia, fue trasladado a La Haya y posteriormente condenado por el Tribunal a diez años de prisión. Golpeó a un hombre que murió como resultado de sus malos tratos, torturó repetidamente a otros siete hombres durante un período de ocho meses y ordenó a tres personas bajo su mando que torturaran a un detenido.

Según el sitio web de las fuerzas especiales británicas, “en la noche del 27 de septiembre de 1998, el equipo SAS de cuatro hombres, todos ellos con fluidez en serbio, irrumpió en la cabaña de Todorovic. Lo ataron, lo amordazaron y lo metieron en un todoterreno que lo llevó al río Drina, cerca de la frontera con Bosnia. Una vez en el río, el SAS cargó a Todorovic en un bote inflable tipo Zodiac y lo trasladó a través de la frontera, donde lo subieron a un helicóptero que lo esperaba y lo llevaron a Tuzla para su detención formal”.

Otros secuestrados por el SAS fueron Anto Furundzija, un comandante bosnio croata que fue sentenciado a diez años de prisión por participación en torturas y el general serbo bosnio Stanislav Galic. Lo trasladaron a la Haya, donde el Tribunal lo condenó a cadena perpetua por dirigir ataques con francotiradores y bombardeos contra la ciudad de Sarajevo.

Los ataques, en los que murieron cientos de hombres y mujeres, fueron parte de un asedio a la capital bosnia, que algunos -exagerando mucho- han comparado con la situación actual en Gaza.

El gobierno británico garantiza la impunidad de Netanyahu y Gallant

La falta de respuesta británica a las órdenes de detención del Tribunal Penal Internacional contra Netanyahu y Gallant contrasta con los esfuerzos en la antigua Yugoslavia.

El actual ministro de Asuntos Exteriores ha admitido a regañadientes los casos de Netanyahu y Gallant. “Estoy obligado a entregar los archivos a los tribunales si las personas mencionadas intentan entrar en nuestro país”.

Pero en el caso de Yugoslavia, el gobierno británico no esperó a que los criminales de guerra trataran de entrar en el país; envió al SAS. ¿Por qué ahora no envía al SAS a Israel a capturar a Netanyahu y Gallant?

El antiguo presidente liberiano Charles Taylor fue juzgado en La Haya en 2006 por crímenes de guerra por ayudar a los rebeldes en Sierra Leona, conocidos por amputar miembros a civiles. Cuando lo condenaron a 50 años de prisión, el gobierno británico se ofreció encerrarlo en una prisión de Reino Unido y Taylor comenzó a cumplir su condena en la cárcel de Frankland.

No parece que Netanyahu y Gallant se vean alguna vez encerrados en el interior de una prisión británica.

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