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Día: 16 de enero de 2025 (página 1 de 1)

Rusia se posiciona a favor de la autodeterminación del Sáhara

La posición de Rusia sobre la cuestión del Sáhara Occidental fue reafirmada recientemente por el ministro de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, en una conferencia de prensa sobre el balance diplomático del año pasado. Destacó la necesidad de una solución basada en el principio de autodeterminación y la voluntad del pueblo saharaui.

Esta posición se basa en las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas relativas a este territorio, clasificado como no autónomo por la ONU desde 1963. Las declaraciones de Lavrov subrayan la importancia de respetar las decisiones de la ONU en la solución de este conflicto.

La posición rusa contrasta con la de España, que ha traicionado por segunda vez al pueblo saharaui y promueve activamente la soberanía de Marruecos a través de canales diplomáticos, lo mismo que Francia, Alemania y Hungría.

La posición de Rusia sobre esta cuestión refleja una estrategia más amplia dirigida a fortalecer sus vinculos con los países africanos. Al apoyar el principio de autodeterminación, Moscú se distancia de las posiciones occidentales sobre una de las últimas colonias africanas.

A comienzos de año, un país africano, como Ghana, tambien traicionó al pueblo saharaui al romper sus relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) a través de un documento oficial dirigido al Ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos.

Desde 1979 Ghana reconocía a la RASD.

Desde el cambio de siglo, las traiciones al pueblo saharahui se multiplican. 46 países, 13 de ellos africanos, han roto o suspendido sus relaciones con la RASD.

Marruecos: el siguiente paso es el control del espacio aéreo

A pesar de las numerosas concesiones, Marruecos sigue apretando las clavijas a la Unión Europea y, en particular, a España. El gobierno del PSOE y Sumar se comprometió a entregarles el control sobre espacio aéreo del Sáhara occidental y Rabat considera que Pedro Sánchez no ha agachado la cabeza suficientemente.

El año pasado España y Marruecos llegaron a un acuerdo sobre el espacio aéreo saharaoui, pero al otro lado del Estrecho consideran que es no es suficiente. Rabat quiere una cesión “inmediata y oficial”.

La cesión del espacio aéreo sahariano se discutió inicialmente durante las reuniones bilaterales de 2022. Actualmente, es el centro de control aéreo español en Canarias el que supervisa la zona, de acuerdo con la normativa de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).

Para Marruecos, el control de ese espacio aéreo es una cuestión estratégica de gran importancia, a causa de las disputas relativas a las aguas territoriales cercanas a las islas Canarias, una zona conocida por su riqueza en recursos naturales, en particular hidrocarburos, y que es una fuente de tensiones, en particular con España.

Rabat ha empezado a presionar. El primer paso ha sido bloquear los pasos fronterizos de Ceuta y Melilla a la entrada de camiones españoles, a pesar de la reciente reapertura de las aduanas. Los controles impuestos a los vehículos pueden durar hasta 11 horas, dificultando notablemente el tráfico comercial previsto en el acuerdo inicial.

No hay nada extraño porque Marruecos hace lo que mejor sabe con España y la Unión Europea: chantajear y presionar. Así es como está logrando sus objetivos en el Sáhara, uno por uno.

Qatar tiene a su mejor propagandista a sueldo en el New York Times

En otras entradas hemos hablado del caso de Almudena Ariza como portavoz de los yihadistas sirios de Al Qaeda en TVE y de Raffi Berg con funciones equivalentes en la CIA y el Mosad en la BBC.

No son casos aislados; cada vez hay más mercenarios así en los medios. Hace años ya informamos de otro intoxicador profesional, como Mikel Ayestarán, al que se le vio mucho el plumero durante la Guerra de Siria, aunque ninguno alcanza la talla de Clarissa Ward, de la cadena CNN.

Toca hablar ahora de Declan Walsh, actual corresponsal del New York Times en África, que desde hace años es un propagandista a sueldo de Qatar, otro tipo de periodista que no escribe gratis. Lo mismo que el New York Times, son la voz de su amo. El que paga manda.

Toca hablar ahora de Declan Walsh, actual corresponsal del New York Times en África, que desde hace años es un propagandista a sueldo de Qatar.

Es obvio que este tipo de periodistas no escribe gratis. Lo mismo que el New York Times, son la voz de su amo. El que paga manda.

Walsh se hizo un nombre como corresponsal del New York Times desde 2012, primero en Pakistán, de donde fue expulsado, que es casi un galardón en el mundillo del periodismo. También escapó por poco de ser detenido en El Cairo en 2017, librándose gracias a la intervención de Irlanda, su país natal.

Su carrera ha estado marcada por prestigiosas condecoraciones, como el Premio de Periodismo Robert F. Kennedy (2019) por sus reportajes en Yemen y el Premio Cornelius Ryan (2021) por su libro “Las nueve vidas de Pakistán”, publicado el año anterior.

Entre 2015 y 2020 fue corresponsal del New York Times en Oriente Medio y desde entonces está destinado en África.

Las primeras señales de su papel propagandista en favor de Qatar se remontan a 2017, cuando cinco países árabes, encabezados por Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos, bloquearon el país. Desde entonces, Qatar son los buenos y los demás sátrapas del Golfo son los malos.

A partir de entonces el papel de un periodista como Walsh es triple: cantar alabanzas a los éxitos, ocultar la porquería bajo la alfombra y recordar lo malvados que son los vecinos del Golfo Pérsico.

A lo largo de varios meses, Walsh publicó una serie de artículos en el New York Times en los que retrataba a Qatar como la víctima de una persecución, “el hermano pequeño maltratado de los Estados del Golfo”. Era capaz de resistir heroicamente frente a sus vecinos.

Cuando en julio de 2018 el Tribunal Internacional de Justicia “asesta un golpe simbólico al embargo comercial y diplomático impuesto por Emiratos Árabes Unidos y sus aliados –Arabia saudí, Egipto y Bahrein– en un intento de aislar a esta pequeña pero fabulosamente rica nación”, Walsh insiste en la importancia de la decisión, presentándola como una victoria sobre la arbitrariedad.

¿Qatar financia el yihadismo? Silencio…

Walsh dibuja el papel de Qatar como un refugio de tolerancia, que también contrasta con otros países del Golfo. Esta “actitud acogedora es precisamente lo que ha enfurecido recientemente a los vecinos mucho más grandes de Qatar y ha hundido a Oriente Medio en una de sus confrontaciones diplomáticas más dramáticas” (16 de julio de 2017).

Las acusaciones recurrentes de financiación del yihadismo desaparecen de las crónicas del corresponsal, a pesar de que son ampliamente conocidas. En 2013 el Departamento de Estado de Estados Unidos afirmó que las donaciones privadas de los países del Golfo eran “una fuente importante de financiación para los grupos terroristas sunitas, particularmente en Siria”.

Estas acusaciones son recurrentes y Washington ha señalado a Qatar como un actor importante en el apoyo al yihadismo, enfatizando su “entorno permisivo” para la recaudación de fondos en favor de los terroristas.

Organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional han denunciado la explotación de trabajadores emigrantes. Los trabajadores procedentes del sur de Asia están sometidos a condiciones de trabajo esclavistas, salarios impagados y severas restricciones a su libertad de movimientos, pero no hay ninguna crónica de Walsh al respecto.

Los informes han puesto de relieve la interferencia política de Qatar en los asuntos de otros países, e incluso de la Unión Europea. Por ejemplo, el escándalo Qatargate expone la participación de sus dirigentes en el soborno de miembros del Parlamento Europeo.

Sin embargo, a diferencia de la mayoría de los corresponsales de la región, Walsh solo menciona el Mundial de Fútbol de Qatar de 2022 en un artículo, publicado tres años antes de su celebración. La competición, escribió, demuestra la ambición de Qatar de proyectarse en el escenario mundial (19 de diciembre de 2019). Tampoco mencionó nunca a los 6.500 trabajadores emigrantes que murieron en la construccion de los estadios de fútbol.

En 2018, durante los Diálogos Mediterráneos de Roma, Walsh entrevistó al ministro de Asuntos Exteriores de Qatar, Mohamed Al Thani, donde los temas delicados desaparecen. La entrevista fue promocionada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar en su sitio web. Era la mejor propaganda del régimen qatarí.

Un ‘Estado canalla’: Emiratos Árabes Unidos

Además del New York Times, Walsh también hace propaganda de Qatar en su cuenta X/Twitter (@declanwalsh). Las 50 entradas publicadas entre 2013 y 2024 reflejan el lavado de cara del país del Golfo y la demonización de los vecinos.

Por ejemplo, Emiratos es un “Estado canalla” (21 de septiembre del año pasado), dispuesto a manipular el orden internacional en su beneficio. Acusa a sus dirigentes de financiar y armar a facciones en guerra, especialmente en Libia, Etiopía y Sudán, donde dice que sus intervenciones prolongan las guerras para obtener ganancias económicas y políticas.

Desde 2023 Walsh se centra en la participación de Emiratos Árabes Unidos en Sudán. De sus últimas 109 publicaciones, 67 tratan de la guerra en Sudán, mencionando especialmente el papel de Emiratos, que está llevando a cabo una campaña encubierta “bajo una máscara humanitaria”. Emiratos Árabes Unidos apoya a las Fuerzas de Apoyo Rápido, suministrando armas y drones, tratando a los combatientes heridos y evacuando a los más graves a sus hospitales militares” (29 de septiembre de 2023).

En Libia, Walsh señala la ironía de una situación en la que, mientras se celebraba una conferencia de paz en Berlín, “cuatro aviones de carga cargados con equipo militar para Libia, enviados por Emiratos Árabes Unidos, volaban sobre el norte de África”. Mientras tanto, el príncipe heredero Mohammed Bin Zayed, dirigente de Emiratos, “sonrió mientras almorzaba con la Sra. Merkel en una sala luminosa justo antes de la conferencia” (3 de septiembre de 2020). Esta escena ilustra, según Walsh, el sorprendente contraste entre los compromisos diplomáticos desplegados por Emiratos y sus acciones sobre el terreno, en flagrante violación del embargo internacional.

Respecto al bloqueo, Walsh retrata a Emiratos Árabes Unidos como un instigador de crisis regionales, a menudo en alianza con Arabia saudí. Describe una campaña coordinada para aislar a Qatar, con demandas inalcanzables como cortar lazos con Teherán. Si bien “pocos analistas creen que el emir qatarí enfrenta una amenaza seria” (24 de agosto de 2017), Walsh señala que algunos qataríes percibieron estas acciones como una provocación directa y un intento orquestado de desestabilización.

Una vez más, su cuenta X/Twitter, ilustra su cruzada contra Emiratos: de las 70 publicaciones entre 2011 y 2024, ninguna es positiva.

El Brexit fue una mala apuesta para la bolsa de Londres

El Brexit fue una mala apuesta para un país esencialmente parasitario, como Reino Unido, donde la bolsa de valores tiene una importancia fundamental. Creyeron que la “city” iba a devorar a las bolsas europeas, pero ha ocurrido lo contrario: Londres ha dejado de ser el principal centro financiero de la Unión Europea, convirtiéndoe una especie de paraíso fiscal.

Los mercados europeos se han integrado en Euronext y han incorporado los mercados de Irlanda en 2018, Noruega en 2019 e Italia en 2021. Hoy la capitalización agregada de las 1.800 empresas que cotizan en Euronext es el doble que la de todas las empresas que cotizan en la Bolsa de Londres.

El volumen diario de acciones negociadas en Euronext también es el doble que en Londres. Una cuarta parte de las acciones que se negocian cada día en el continente europeo se negocian actualmente en el mercado integrado Euronext.

En cinco años la Bolsa de Londres ha perdido alrededor del 10 por cien de sus empresas cotizadas. En 2024 casi 90 empresas abandonaron la Bolsa de Londres o trasladaron su lugar de cotización principal fuera de Reino Unido.

Este movimiento masivo está marcado por citas notables. El año pasado la mayor salida a bolsa de Europa, la de CVC Capital Partners, se realizó en Euronext, en términos de capitalización, aunque el grupo tiene su sede en Londres. London Tunnels, una empresa con un nombre icónico, también eligió Euronext para cotizar en bolsa.

Estas decisiones estratégicas reflejan una tendencia estructural. Las empresas europeas, pero también las de otros lugares que quieren captar capital en Europa, prefieren Euronext debido a su modelo integrado, lo que simplifica el acceso a una amplia gama de especuladores. En renta variable, el mercado europeo es mucho más líquido y profundo que el de Londres.

Si bien Londres sigue siendo un actor clave para ciertas clases de activos, como el mercado de divisas, ya no ofrece la misma visibilidad a las empresas europeas que hace diez años.

Sin embargo, los éxitos europeos ocultan varios desafíos importantes. Para que Europa construya su autonomía estratégica frente a los actores mundiales, que son estadounidenses y chinos, es necesario acelerar la integración de los mercados europeos con regulaciones financieras idénticas, y no simplemente similares, en toda la Unión Europea.

Noruega se prepara para la guerra construyendo refugios antiaéreos

Los países europeos siguen aumentando sus presupuestos militares masivamente con el pretexto de la amenaza rusa y la complicidad de los partidos parlamentarios. Alemania ha destinado 100.000 millones de euros para modernizar su ejército, mientras que Polonia prevé dedicar el 4 por cien de su PIB a la preparación de la guerra.

Mientras tanto, la palabrería no descansa, con declaraciones cada vez más estrafalarias. Altos oficiales de los ejércitos europeos han sacado su bola de cristal y pronostican un “conflicto importante” entre 2025 y 2030, es decir, con carácter inmediato. Las guerras cada vez se parecen más a las pandemias que periódicamente anuncia la OMS a bombo y platillo.

Es típico de los países escandinavos, como Noruega, que el viernes pasado presentó un nuevo Libro Blanco sobre la preparación militar. La ministra de Justicia y Situaciones de Emergencia, Emilie Enger Mehl, acompañada por el primer ministro, Jonas Gahr Store, destacó la importancia de prepararse para afrontar posibles “crisis” y “conflictos”.

Como se observa, en el lenguaje posmoderno ya no se habla de “guerra” directamente y por eso el Libro Blanco no lo presenta el ministro de Defensa, sino el de “Situaciones de Emergencia” porque una guerra no es diferente de un terremoto o un huracán.

Por eso mismo el gobierno noruego reconoce que no existe “ninguna amenaza militar inmediata” sobre su territorio, aunque el país comparte frontera con Rusia. Pero no impoprta porque están reforzando significativamente sus medidas defensivas.

En Oslo hablan de “interferencias de la señales de GPS” cerca de la frontera con Rusia y de la detección de “drones no identificados” sobrevolando instalaciones petroleras en el Mar del Norte. Todo el mundo da por sentado que la culpa es de Rusia.

El plan de defensa es un retorno a la Guerra Fría, cuando era obligatorio construir refugios antiaéreos en los edificios nuevos de gran tamaño. Aquella paranoia desapareció después de la caída de la URSS, pero dejó un legado importante: actualmente Noruega puede albergar a casi la mitad de la población en aquellos refugios, una tasa significativamente inferior a la de sus vecinos nórdicos, como Finlandia (90 por cien), Dinamarca (80 por cien) y Suecia (70 por cien).

Ese tipo de construcciones son ridículas porque han quedado obsoletas. Hoy los viejos refugios de la Guerra Fría no pueden soportar las nuevas bombas perforantes.

El plan prevé aumentar la fuerza laboral de Defensa Civil de 8.000 a 12.000 personas y aspira a una autosuficiencia alimentaria del 50 por cien para 2030.

Pero lo más pintoresco es que el gobierno noruego imita al finlandés. Se ha puesto a identificar a los propietarios de los terrenos cercanos a las “instalaciones militares sensibles” y ha descubierto que son de nacionalidad… rusa. Es una torpeza increíble que los rusos se dediquen a comprar tierras cerca de los cuarteles militares utilizando sus propios pasaportes. No se preocupan siquiera de disimular.

Los demás planes noruegos copian la verborrea típica del momento acerca de la desinformación, es decir, la censura de las redes sociales.

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