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Día: 2 de octubre de 2024 (página 1 de 1)

La verdadera historia de la ametralladora M60 dentro y fuera de las pantallas de cine

La película Rambo hizo famosa la ametralladora Saco M60 que, por su fortaleza, Sylvester Stallone era capaz de manejar con un solo brazo. Durante la Guerra de Vietnam la infantería del ejército estadounidense la llamó “El Cerdo” por su peso y consumo excesivo de munición del calibre 7,62 × 51 milímetros.

La ametralladora era una de esas grandes chapuzas del complejo militar industrial de Estados Unidos. Nunca sabían si estaba en condiciones de disparar o no, por lo que le quitaron el nombre de la marca para poder venderlas en el mercado de armas. El modelo M60E3 era más ligero: 8,6 kilos frente a los 10,4 kilos de Rambo.

Se convirtió en el arma oficial del Cuerpo de Marines de Estados Unidos y los Navy Seal. Sin embargo, el arma no mejoró y los fabricantes volvieron a intentar paliar la chapuza.

Así apareció el modelo M60E4, diseñado por Saco Defense, otro desmadre que no fue aceptado ni por el ejército estadounidense, que prefirió la ametralladora FN MAG (M240), producida por la filial estadounidense del fabricante de armas belga FN Herstal. Sin embargo, su variante de cañón corto fue adoptada por los Navy Seal, bajo la designación Mk43.

La empresa Saco Defense desapareció y en 2006 la producción del M60 pasó a manos de US Ordnance, que siguiò intentando nuevas versiones M60E6. El ejército estadounidense tampoco lo quiso porque su fiabilidad seguía siendo nula.

Las tropas estadounidenses entrenan con los fusiles de asalto Kalashnikov AK-74 de la época soviética. Por eso llama la atención un pedido de aproximadamente 15 millones de dólares a US Ordnance para adquirir lotes de ametralladoras M60E4/E6. Es un gasto inútil y ya hay sospechas de corrupción más que fundadas. El Pentágono se niega a responder a las dudas.

El ejército dice que trata de responder a las necesidades expresadas por el Comando de Desarrollo de Capacidades de Combate del Ejército estadounidense [DEVCOM]. Lo cual no es menos sorprendente.

Hay dos hipótesis para explicar este pedido: o bien las armas se utilizarán para el entrenamiento de las tropas, o bien el ejército estadounidense las entregará a uno de esos ejércitos vasallos a través del programa EDA (Excess Defense Articles), o sea, que tratan de deshacerse de la superproducción de unas armas inservibles.

Israel: una banda terrorista que se convirtió en Estado

Desde su fundación hasta el presente, Israel ha estado moldeado por una mentalidad de “estado gángster”, marcado por la violencia y la opresión que sólo profundiza su ciclo de inestabilidad, una historia de la que no parece querer escapar.

El 31 de mayo de 1948, un hombre nacido en Polonia, David Ben Gurion, transformó los grupos terroristas sionistas –Haganá, Stern, Irgun y Palmach– en lo que se dio en llamar las “Fuerzas de Defensa de Israel” (FDI). Este hombre se convertiría en el primer primer ministro de Israel y sus acciones sentaron las bases de lo que muchos describen como un estado colonial en Palestina.

Este hecho resume la esencia misma del Estado de ocupación actual y proporciona un claro ejemplo de las raíces violentas e indiscriminadas sobre las que se establecieron el Estado y el ejército. Hoy en día, las operaciones militares israelíes continúan en Gaza y la Cisjordania ocupada, donde los tanques aplastan los cuerpos de los muertos y heridos y los residentes son arrojados desde los tejados o atacados con francotiradores desde sus casas.

El acto de “causar la muerte o daños físicos graves a civiles con el objetivo de intimidar a una población” es la definición misma de terrorismo, en los términos de la Asamblea General de la ONU.

Edificios residenciales enteros son reducidos a escombros con el pretexto de ejecutar a los combatientes de la resistencia, ya sea en Gaza, Cisjordania o incluso Beirut. El gobierno israelí ha normalizado los ataques sangrientos contra hospitales, iglesias y mezquitas, y ha utilizado tecnologías de comunicación como armas para aniquilar en masa a personas en hogares, oficinas y calles, con el fin de asustar a los civiles para que se sometan a la fuerza.

Un Estado terrorista

Una de las palabras que mejor definen el modus operandi de Israel es terrorismo. Desde sus inicios como entidad política, pasando por sus primeras campañas de limpieza étnica, hasta sus actuales intervenciones militares en Gaza, Cisjordania, Líbano, Siria, Irak, Irán y Yemen, sin mencionar sus acciones anteriores en Egipto, Jordania y Túnez y Sudán, la historia de Israel está marcada por un flagrante desprecio por el derecho internacional y los principios morales.

El terrorismo es el arma más poderosa de Israel, el “estado gángster” hoy apodado “la banda de Netanyahu”, y de su aparato militar y de seguridad. Esta mentalidad de pandilleros ha sido durante mucho tiempo parte de la ideología sionista, que encubre sus objetivos con una elevada retórica religiosa al tiempo que desencadena actos depravados de violencia y dominación.

Casi un siglo después, Israel sigue luchando por alcanzar un estatus legítimo, y su existencia está perpetuamente manchada por su brutal creación y la constante opresión de los palestinos.

Olvidemos todas las mistificaciones occidentales utilizadas para convencer a la opinión pública de que el Estado ocupante es la “única democracia en Medio Oriente”. Como dice un proverbio árabe: “Lo que se construye sobre mentiras, es mentira”.

El padre fundador polaco de este Estado, Ben Gurion, estaba inmerso en campañas de criminal limpieza étnica y desplazamiento, al igual que las bandas terroristas sionistas que fundaron el Estado de ocupación basándose en las ideas del ucraniano Zeev Jabotinsky. Este último fue el primero en pedir la militarización del sionismo para enfrentar a los palestinos indígenas y establecer el proyecto colonial en el Levante.

El legado del terror sionista

Los primeros sionistas que lucharon junto a las fuerzas británicas durante la Primera Guerra Mundial como parte de la Legión Judía, cofundada por Jabotinsky, contribuyeron en gran medida a la formación gradual del Estado sionista. Muchos historiadores creen que a cambio de los servicios prestados por esta legión, estos judíos occidentales se beneficiaron de la Declaración Balfour británica, que se comprometía a crear un Estado para ellos en Palestina.

Por lo tanto, Israel es el producto de la unión ilegítima entre una potencia colonial en decadencia y una potencia ocupante emergente. Es natural que el “chico malo” ilegítimo nacido de este matrimonio cuestionable exhiba muchas de las características de los colonizadores, ocupantes, matones y bandas terroristas.

Tomemos, por ejemplo, un incidente que ocurrió antes de la creación del estado de ocupación. En julio de 1938, la banda terrorista Irgun detonó dos coches bomba en el mercado de Haifa, matando e hiriendo a 70 palestinos.

La violencia del Irgun se extendió más allá de Palestina, como en 1946, cuando terroristas judíos bombardearon la embajada británica en Roma, frustrados por lo que creyeron que eran dilaciones británicas que frenaban la emigración judía a Palestina.

Este ataque contribuyó a alimentar el sentimiento antijudío en Gran Bretaña y alentó la continua emigración judía a Palestina, una táctica que recuerda a los complots sionistas en Egipto, Irak y Siria para atacar y aterrorizar a las minorías judías, incitando a la violencia y al conflicto social que, en última instancia, las obligaría a huir a Palestina.

La frase “terrorismo sionista” era común en el discurso oficial británico, incluida la retórica y la correspondencia del mandato colonial en Palestina. Ese fue el caso en la década de 1930, antes de la Segunda Guerra Mundial y después del estallido de la Gran Revuelta Palestina de 1936-1939, cuando la población árabe indígena se levantó contra las autoridades de ocupación británicas y la afluencia incontrolada de colonos judíos extranjeros.

Consideremos la banda sionista Lehi, también conocida como Stern, que asesinó al ministro británico Lord Moyne en El Cairo en 1944. La banda Irgun, encabezada por Menachem Begin –otro futuro primer ministro israelí– hizo estallar el Hotel Rey David en Jerusalén en 1946. cuando albergaba la sede del gobierno del Mandato Británico, matando e hiriendo a unas 150 personas, entre ellas decenas de británicos, palestinos e incluso judíos.

Después de que los británicos abandonaron Palestina, las bandas terroristas sionistas recurrieron a la ONU. En septiembre de 1948 la banda Lehi asesinó al mediador de la ONU, el conde Folke Bernadotte, acusado de apoyar a los árabes.

Pero el objetivo principal de los terroristas sionistas sigue siendo la población árabe indígena de Palestina, compuesta por musulmanes, cristianos y judíos. Sus violentas campañas se dirigieron a mercados, mezquitas, espacios públicos y pueblos enteros, incluidos los horribles ataques a poblaciones como Haifa, Deir Yassin y Tantura, donde los residentes fueron brutalmente asesinados, violados y torturados.

Las bandas terroristas se convierten en un ejército convencional

La creación de Israel en 1948 hizo poco para acabar con la mentalidad pandillera. Por el contrario, se ha institucionalizado dentro de las nuevas fuerzas “de defensa” israelíes, que Ben-Gurion ayudó a formar. Las masacres y la opresión continúan, pero a una escala mayor y más sistemática.

En 1953, 200 palestinos fueron asesinados en Qibya, 70 en Qalqilya en 1956 y 49 en Kafr Qasim el mismo año. Estos son sólo algunos ejemplos de las atrocidades cometidas, que se han seguido multiplicando con el tiempo.

El Estado mafioso operó en Oriente Medio al amparo de la inmunidad internacional y rápidamente pasó del dominio británico al estadounidense. Los británicos abrieron el camino prometiendo la creación del Estado sionista y facilitando la inmigración judía, mientras que Estados Unidos fue el primero en reconocer a Israel como un Estado independiente el 14 de mayo de 1948.

Los partidos demócrata y republicano han acordado no tocar las relaciones con Israel desde sus inicios. En 1972 Washington utilizó por primera vez su veto en el Consejo de Seguridad de la ONU a favor de Israel para bloquear una protesta libanesa, un veto que Washington ha utilizado más de 50 veces desde entonces.

Según datos de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional, Israel es el mayor receptor de ayuda estadounidense, con más de 260.000 millones de dólares entre 1948 y 2023, y 310.000 millones de dólares a partir de marzo de este año. Dos tercios de esta ayuda son de carácter militar, simplemente para que Israel mate como le plazca.

Pero la maquinaria de guerra sionista ha ido a toda marcha desde la década de 1930 hasta hoy, intentando matar a 4.000 personas en un minuto usando dispositivos inalámbricos y buscas en Beirut, y rastreando a los palestinos hasta la muerte en áreas que se supone que son zonas seguras. Si bien la brutalidad ha servido como táctica para demostrar la superioridad de Israel, no ha traído paz ni estabilidad al Estado sionista.

Hoy en día, una creciente sensación de impotencia se está infiltrando en el discurso israelí. El lanzamiento de la Operación “Inundación de Al Aqsa” y los enfrentamientos posteriores con todos los componentes del Eje de la Resistencia en Oriente Medio han sacudido a Israel. Cuando Hezbollah bombardeó el norte de Palestina ocupado, hasta Haifa, los medios israelíes informaron que más de un millón de ciudadanos se encontraban dentro del alcance de los misiles de Hezbollah.

La resistencia regional

El régimen de Tel Aviv ha reconocido la precariedad de la situación israelí. El general Itzhak Brik dijo: “Los logros tácticos de Israel constituyen capacidades sin precedentes, pero no cambian la peligrosa realidad que nos rodea”.

Es una guerra sin fin, sin propósito, sin plan y sin resultado. El único objetivo, el único plan y el único beneficio es continuar la guerra para preservar el poder de Netanyahu. No podemos permitirnos que nos lleven como un rebaño al matadero.

La guerra contra Hezbollah no se trata sólo de ataques, sino que necesitamos una gran presencia militar en Líbano. Esto significa una guerra de desgaste como la que sufrió el ejército en el sur [de Líbano] hasta su retirada en 2000. Si bien creemos que el ejército y el frente interno resistirán una guerra en dos frentes, no hay garantías de que la guerra no se traslade hacia una Cisjordania en ebullición. Una guerra en varios frentes también implica el lanzamiento de misiles desde los frentes de Yemen, Golán e Irak.

Las invasiones israelíes de aldeas palestinas y campos de refugiados en Yenín, Tulkarem y Gaza han estado marcadas por un salvajismo atroz, con informes de soldados que maltratan a civiles heridos, profanan los cuerpos de los muertos y atacan a los trabajadores humanitarios.

Estos actos, filmados en vivo, revelan la misma mentalidad de banda terrorista que ha persistido desde la creación de Israel. Ya sea ejecutando a prisioneros heridos, violando a detenidos o destruyendo sin sentido carreteras, casas y tiendas, el comportamiento del ejército israelí es más propio de un sindicato del crimen que de un Estado moderno.

El periodista palestino Hilmi Musa escribió desde las ruinas de Gaza después de que la resistencia libanesa respondiera bombardeando Haifa: “Está claro que la alegría del enemigo por lo que se ha logrado en los últimos días no durará mucho, y hay buenas esperanzas de que se produzca su decepción. mucho antes de lo esperado. La agresión será derrotada y la ocupación terminará”.

Sin embargo, a pesar de las señales de advertencia, Israel, al igual que las organizaciones terroristas que lo crearon, parece incapaz de aprender las lecciones de la historia. Su ciclo de violencia continúa, ciego a las inevitables consecuencias de sus acciones.

Jalil Harb https://thecradle.co/articles/a-terror-state-through-time-from-ben-gurion-to-netanyahu

Los israelíes despliegan fuerzas especiales para eliminar el riesgo de emboscadas en Líbano

La FINUL y el ejército libanés han negado cualquier incursión del ejército israelí en Líbano, confirmando lo que Hezbollah ya había anunciado previamente. Un oficial israelí aclaró que las tropas israelíes están posicionadas a pocos metros de la frontera y están listas para penetrar en cualquier momento.

En los últimos días habían surgido informes que indicaban que las fuerzas especiales israelíes habían llevado a cabo incursiones en el Líbano durante la semana pasada en preparación para una ofensiva más grande.

También circularon informaciones a altas horas de la noche de que el ejército libanés se había retirado de la Línea Azul –la línea de demarcación mediada por la ONU en la frontera entre el Líbano e Israel– a posiciones a 5 kilómetros de distancia dentro del territorio libanés, en previsión de una incursión israelí.

Sin embargo, oficiales del ejército libanés negaron esas informaciones. Las tropas libanesas permanecen en la Línea Azul, pero ha redesplegado sus fuerzas para posicionar unidades más experimentadas y preparadas para el combate en la frontera, mientras que las menos experimentadas han sido retiradas dentro del territorio libanés.

El ejército israelí ha anunciado la movilización de cuatro brigadas de reserva adicionales para desplegarlas en el norte del país.

Una brigada israelí suele estar compuesta por varios miles de soldados.

Parece que el ejército israelí planea realizar ataques selectivos contra los combatientes y la infraestructura militar de Hezbollah. Según un antiguo general del ejército libanés, Jalil Helou, la táctica será similar a la que desplegaron en Gaza. “Han creado una zona de amortiguación en las afueras de los territorios para lanzar incursiones desde esta zona hacia puntos seleccionados. Los atacan masivamente, utilizando infantería, bombardeos aéreos y columnas blindadas”.

Estas incursiones pueden durar varios días, incluso semanas, antes de que las tropas regresen a sus posiciones, añade Helou. Esperan debilitar a Hezbollah lo suficiente como para permitir que los colonos israelíes regresen al norte de Israel sin quedar empantanados frente a una insurgencia prolongada.

Sin embargo, ayer el portavoz del ejército israelí exigió a los residentes de 27 localidades de Líbano que abandonen inmediatamente sus hogares. Los libaneses deben trasladarse al norte del río Auali, situado al norte de la ciudad de Sidón. “Tienen prohibido ir hacia el sur. Cualquier traslado hacia el sur puede poner en peligro sus vidas”, han manifestado los militares israelíes. Luego les notificarán cuándo pueden regresar a sus hogares.

El río Auali está situado a 100 kilómetros dentro del territorio libanés, al norte del río Litani y Saida, lo que sugiere que las incursiones podrían continuar hasta lo más profundo del territorio libanés.

En Gaza el ejército israelí tuvo que limpiar repetidamente las mismas áreas, con un inmenso costo humano, mientras Hamas tuvo la oportunidad de reorganizarse y redesplegarse después de las retiradas israelíes.

Durante la guerra de 2006 los israelíes a menudo se vieron bajo fuego desde posiciones que creían haber despejado, y Hezbollah utilizó su inmensa red de túneles en el sur del Líbano para redesplegarse detrás de las fuerzas israelíes.

Los israelíes están desplegando fuerzas especiales para eliminar los riesgos de emboscada y las posiciones de misiles antitanques de Hezbollah, que fueron muy eficaces contra Israel en 2006, mientras utilizan artillería para preparar la incursión y detectar las posiciones de fuego de Hezbollah.

Israel podría ocupar una delgada franja a lo largo de la frontera que usará como base para lanzar incursiones profundas, probablemente muy mortíferas, en Líbano para destruir la potencia de fuego de Hezbollah.

Eso les permitiría alcanzar sus objetivos de guerra protegiendo a los residentes del norte de Israel, limitando al mismo tiempo su exposición a una agotadora campaña de insurgencia como la que se libró entre 1982 y 2000.

No sería una ocupación real, como las anteriores al 2000, pero podría desembocar en una guerra sin fin porque Hezbollah no va a hacer ningún tipo de concesiones.

180 misiles iraníes contra Israel

Ayer Irán atacó con misiles tres bases militares israelíes en los alrededores de Tel Aviv, así como un centro del Mosad. El 90 por ciento de los misiles, más de 180, alcanzaron su objetivo.

Las sirenas de advertencia sonaron en todo el territorio israelí y la población se escondió en los refugios antiaéreos. El tráfico se detuvo por completo en el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv y se cerró el espacio aéreo israelí.

Ante la escalada bélica, varias aerolíneas ampliaron la suspensión de sus vuelos a Beirut y Tel Aviv, y varios países organizaron evacuaciones de sus residentes en Líbano.

Irán utilizó el doble de misiles en el ataque con respecto a los lanzamientos que se produjeron el pasado mes 13 de abril en respuesta al bombardeo contra el consulado iraní en Damasco. Fue el primer ataque directo de estas características. Entonces Irán disparó unos 350 drones y misiles explosivos hacia Israel.

Tras el bombardeo iraní, la población de los barrios del sur de Beirut salieron a la calle con sus armas y dispararon al aire en señal de alegría.

La Marina de Guerra de Estados Unidos tuvo que participar en la interceptación de los misiles iraníes para minimizar daños.

A Israel le esperan momentos muy difíciles. Ayer un tiroteo en una estación de tranvía del sur de Tel Aviv dejó al menos siete muertos, mientras que otras once personas más han resultado heridas. La policía israelí mató a dos palestinos, a los que consideró como autores de los disparos.

85.000 estibadores portuarios de Estados Unidos han comenzado una huelga

Cinco semanas antes de las elecciones presidenciales estadounidenses, los estibadores portuarios de la costa este anunciaron ayer que iban a ir a la huelga, convocados por el sindicato ILA, la Asociación Internacional de Estibadores.

Es la primera gran huelga en la costa estadounidense en 50 años. La organización precisó que todos los puertos entre Maine (noreste) y Texas (sur) estaban paralizados.

“Estamos dispuestos a luchar el tiempo que sea necesario, a permanecer en huelga el tiempo que sea necesario, para obtener los salarios y la protección que nuestros miembros merecen”, advirtió, en un comunicado de prensa, el dirigente de la ILA, Harold Daggett, al frente de unos 85.000 estibadores portuarios estadounidenses.

Este paro laboral generalizado se produce en un contexto en el que las discusiones con la Alianza Marítima de Estados Unidos (USMX), que representa a los empresarios de 36 puertos repartidos entre Maine y Texas, en el Golfo de México y en Florida (sur), están en un punto muerto.

El meollo del problema es la negativa a cualquier discusión durante semanas por parte de los empresarios, impidiendo así un acuerdo sobre el nuevo convenio sexenal. “Los miembros de la ILA merecen ser compensados ​​por el importante trabajo que realizan para mantener el flujo y el crecimiento del comercio estadounidense. Sin embargo, esos mismos miembros continúan paralizados por la inflación debido a una compensación deficiente e injusta”, dice el sindicato.

El convenio que vincula a empresarios y trabajadores de los puertos de la Costa Este y del Golfo de México durante seis años expiró el lunes. Se trata de 25.000 miembros que trabajan en las terminales de catorce puertos importantes (Boston, Nueva York, Filadelfia, Baltimore, Savannah, Miami, Tampa e incluso Houston). Por su parte, los puertos de la costa oeste siguen cubiertos por un acuerdo social independiente firmado el año pasado.

Es la huelga más disruptiva desde hace décadas porque interrumpe el flujo de las importaciones y exportaciones de Estados Unidos. Podría reducir el PIB estadounidense entre 4.500 y 7.500 millones de dólares cada semana.

Se espera que la primera semana de huelga cueste 2.100 millones de dólares, incluidos 1.500 millones de dólares en bienes perdidos (como productos perecederos). Una importante espina clavada en el costado del gobierno de Biden, a cinco semanas de las elecciones presidenciales estadounidenses.

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