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Día: 14 de septiembre de 2024 (página 1 de 1)

Así enseña Rusia a liberarse de Occidente: el ejemplo de la RUDN

El 5 de febrero de 1960 se inició la construcción de la Universidad Rusa de Amistad con los Pueblos (RUDN, en ruso) por orden del gobierno soviético. Una universidad donde decenas de miles de estudiantes- cada año- reciben formación universitaria en múltiples campos.

Ese mismo año se inician las clases de ruso para alumnos extranjeros. El objetivo es la enseñanza de los alumnos africanos de las ex-colonias europeas que recién acaban de liberarse del yugo imperialista occidental. Desde el primer momento, miles de alumnos son acogidos en las residencias universitarias. Si el 17 de enero de 1961 es asesinado el líder independentista de la República Democrática del Congo Patricio Lumumba, el 22 de febrero de ese mismo año la universidad cambia su nombre a Universidad Rusa de Amistad con los Pueblos- Patricio Lumumba. Ese mismo año, los alumnos africanos ya se pueden matricular en las principales facultades: Ingeniería, Historia y Letras, Medicina, Agricultura, Física y Matemáticas, Ciencias Naturales, Economía y Derecho.

Un paseo por los alrededores de esta universidad nos transporta a la lucha anticolonial. Los bustos a Lumumba y otros dirigentes africanos adornan el campus universitario. Las calles que lo recorren recuerdan, entre otros, a Samora Machel: líder de la independencia mozambiqueña contra los colonialistas portugueses.

La caída de la URSS en 1991 trajo consigo cambios importantes en la política exterior rusa, que incluso llega a la nomenclatura: la RUDN cambia su nombre eliminando los vestigios de su solidaridad en la lucha anticolonial. A pesar de la entrada del gran capital en Rusia, la universidad no cambia su objetivo: el alumnado de los países del llamado Tercer Mundo continúa siendo enseñado en sus decenas de miles de metros cuadrados de sabiduría. El 23 de marzo de 2023, el ministro de Educación y Ciencia Valery Falkov firmó la Orden nº 313 por la que devuelve el nombre original de Patricio Lumumba a este enorme campus donde residen más de 8000 estudiantes permanentes extranjeros.

Pero su mayor tesoro no se encuentra en su nomenclatura o en el urbanismo, se encuentra en su alumnado. Cientos de nacionalidades, culturas e individuos de todas las etnias se mezclan con un único objetivo: formación universitaria con el fin de desarrollar sus países de origen. Congoleños, sudaneses, turcos, iraquíes, iraníes, libaneses, palestinos, turkmenos, kirguises, afganos, pakistaníes, esrilanqueses, chinos, peruanos, chilenos, colombianos, cubanos, mejicanos, venezolanos… Y también, los hijos de los españoles que tuvieron que huir del fascismo durante nuestra Guerra de España tuvieron su hueco. La presencia de estudiantes de los países sometidos por Occidente es mayoritaria. La presencia de estudiantes occidentales es ínfima: la propaganda contra Rusia limita que los estudiantes occidentales conozcan otras formas, otras culturas. Las relaciones entre estudiantes de estas nacionalidades es de lo más fluida. La amistad se desarrolla en igualdad de condiciones. Ese racismo y clasismo endémico que se sufre en Europa y EEUU aquí no se vislumbra. Algunos de sus alumnos de honor son el ex-presidente boliviano Evo Morales o el ex-presidente ecuatoriano Rafael Correa. La poco comunista organización UNESCO le otorgó la medalla de oro en 2010, reconociendo su labor educadora con los países del llamado Tercer Mundo.

Asistimos a una nueva Edad Media global. Vemos cómo es cada día más visible la ruptura entre Oriente y Occidente. Un Occidente en decadencia tras más de 500 años de dominio global, donde los pueblos que aspiran a liberarse ven como ejemplo a Rusia o China -que resisten y combaten los embates de Occidente- países que los tratan en igualdad de condiciones, países que no les imponen condiciones, países que buscan el desarrollo equitativo. Oriente se convierte en el centro del mundo, como lo fue ya en la Edad Media, y donde Occidente se sume en la oscuridad más absoluta.

Bienvenidos a tiempos interesantes.

La OTAN tendrá pronto a su mayordomo perfecto en la Secretaría General

El 1 de octubre, Mark Rutte, Primer Ministro de Países Bajos durante 14 años, tomará las riendas de la Secretaría General de la OTAN, un cargo a la medida para un mayordomo fiel a la presencia estadounidense en Europa.

“Mark es un verdadero defensor de las relaciones transatlánticas, un dirigente fuerte y un creador de consenso”, ha dicho su predecesor Jens Stoltenberg.

Como podrán entender, el secretario general de la OTAN no pinta nada. Basta con que hable bien ante los micrófonos y no meta la pata en las entrevistas. Por eso mientras tradicionalmente el cargo se asigna a un pelele europeo, el centro operativo y el mando militar se los queda el general estadounidense que esté al mando del Pentágono en Europa.

Preferiblemente el secretario debe ser centroeuropeo porque desde la salida de Javier Solana en 1999, los mediterráneos tampoco pintan nada. La elección de Rutte indica que la OTAN quiere contrarrestar a Rusia en el este y el Atlántico norte.

Nacido en 1967 en La Haya, Rutte es un hijo de la descolonización. Su padre trabajaba en comercio internacional en Indonesia y se vio afectado por la ocupación japonesa y luego por la independencia.

Después de ingresar en las juventides liberales, se puso al servicio del monopolio angloholandés Unilever y en 2002 alcanzó el puesto de director de recursos humanos de una de sus filiales, IgloMora Groep, especialista en alimentos congelados y conocida por su pescado empanado.

Dejó el cargo porque los liberales lo llamaron para nombarle viceministro de Asuntos Sociales y Empleo. En 2006 se convirtió en dirigente del partido liberal (VVD) y en 2010 ganó las elecciones, cambiando de discurso siempre que era necesario. Si tenía que gobiernar con la “extrema derecha” hablaba contra la emigración y Unión Europea. Pero si tenía que pactar con la socialdemocracia, el discurso era otro distinto.

Por eso Stoltenberg dijo que era un artista fabricando consensos.

Durante el confinamiento, Rutte dio ejemplo, a diferencia de Boris Johnson o Miguel Ángel Revilla: en 2020 dejó que su madre muriera en soledad a la edad de 96 años, cuando las visitas a los asilos de ancianos todavía estaban prohibidos.

Como buen monaguillo, mientras fue Primer Ministro siempre mostró su apoyo inquebrantable a la política estadounidense en Israel y Ucrania. Convenció a sus socios europeos de mejorar su relación con Washington y de hacer un esfuerzo presupuestario adicional para garantizar definitivamente la presencia del protector estadounidense en suelo europeo.

Tiene fama de austero, pero este año su gobierno ha cumplido el compromiso de 2014 de dedicar más del 2 por cien del PIB al gasto militar. Rutte también estuvo al frente del esfuerzo presupuestario en favor de Ucrania y firmó un cheque por valor de 3.000 millones de euros en ayuda militar a lo largo de diez años. Regaló aviones de combate F-16 a Kiev, una decisión calificada de “histórica” por Zelensky.

Paralelamente la compra de 52 F-35 a Lockheed-Martin acabó de convencer a sus amos de Washington que Rutte es su mejor hombre en la OTAN.

La candidatura rival del presidente rumano Klaus Iohannis, apoyada por Victor Orban hasta la primavera, fue sólo un señuelo. El Primer Ministro húngaro sacó partido de su derecho de veto, pero a cambio de apoyar la candidatura de Rutte, su gobierno quedó exento de apoyar económica y militarmente a Ucrania.

En tiempos de Trump le llamaron “whisperer”, el hombre que susurraba a Trump al oído, incluso en las condiciones más difíciles. Ahora le vuelven a poner en un cargo en el que, muy probablemente, deberá lidiar con Trump y reunir a los vasallos europeos bajo la bandera de las barras y estrellas.

El ‘republicano de la vieja escuela’ recomienda votar a Kamala Harris

En entradas anteriores hemos explicado los motivos por los que le seguimos la pista a Dick Cheney, que quizá alguien crea que está muerto y enterrado porque desapareció de las pantallas de televisión y el que no sale en la pequeña pantalla no existe.

Pues no es así, aunque tiene 83 años y está tan decrépito como Biden. Sólo ha tenido cinco infartos y un trasplante de corazón que le han permitido resucitar para recomendar el voto por Kamala Harris. Cuaquier cosa antes que Trump.

Desde su lecho de muerte, un republicano emite un comunicado de prensa para posicionarse a favor de los demócratas, aunque en 2008 un demócrata, como Joe Biden, lo llamó “el vicepresidente más peligroso de Estados Unidos”.

Después de este último servicio al país, el viejo Cheney podrá descansar en paz, aunque nos quedará su hija, Liz, que también recomienda votar por Kamala Harris.

Algunos creen que se tata de algo personal, que Trump repugna incluso a los de su propio partido. Demasiado vulgar, demasiado provocador y demasiado narcisista.

Casi podemos redactar esta entrada en forma de obituario. Cheney fue “un republicano de la vieja escuela”, un halcón de esos que gustan en las camarillas de Washington. En su momento emprendió más guerras de las que pudo gestionar a la sombra de Bush hijo.

No es más que la cabeza visible de los 200 miembros de los equipos de los Bush que han firmado una carta abierta contra Trump en USA Today y la sombra alargada del candidato manchú. “Los principales movimientos democráticos se verán irremediablemente socavados si Trump y su compinche J.D. Vance se inclinan ante dictadores como Vladimir Putin y al mismo tiempo dan la espalda a nuestros aliados”.

Trump no quiere aliados. Cree que a Estados Unidos ya no le hacen falta… si cambia la política internacional de Cheney y los suyos y acaba la “guerra contra el terrorismo”. La consigna es “que cada cual se las apañe como pueda”.

Que Trump se haya atrevido (aunque sea tardíamente) a criticar las intervenciones militares en Irak y Afganistán, dos grandes fracasos republicanos, es un insulto para “la vieja escuela”. Varios de ellos subieron a estrados en la convención demócrata celebrada en Chicago el mes pasado.

En la jerga trumpista se llaman “rino”: republicanos sólo de nombre. Son los intelectuales del “cenagal de Washington” que se ocupan de asuntos complejos, en lugar de hablar de cosas simples, como los emigrantes haitianos.

La oposición interna a Trump viene de lejos. En 2019 un grupo de republicanos, completamente desconocidos, firmó un artículo de opinión en el New York Times contra Trump que inundó las redes sociales.

Sin embargo, en Estados Unidos estos cambios de chaqueta, que son corrientes, no se califican como “traición”. El propio Trump es un antiguo demócrata, al igual que J.D. Vance, su mano derecha para las inminentes elecciones.

Comienza la segunda fase de la guerra comercial de Estados Unidos contra China

Después de la primera ofensiva de Trump, ha comenzado la segunda guerra comercial entre China y Estados Unidos. Los aumentos de aranceles estadounidenses anunciados por Biden a mediados de mayo sobre las importaciones procedentes de China entrarán en vigor el 27 de este mes para los vehículos eléctricos y el 1 de enero para los semiconductores. La Casa Blanca indicó en mayo su intención de aumentar los aranceles sobre 18.000 millones de dólares en mercancías chinas compradas por estadounidenses.

Se ven afectados el acero, el aluminio, las grúas instaladas en los puertos, algunos productos médicos, pero también los paneles solares, semiconductores, baterías y los vehículos eléctricos producidos por Pekín. Los aranceles pueden ser del 25 por cien para los metales, del 50 por cien para los microprocersadores e incluso del 100 por cien para los vehículos eléctricos.

Las razones de esta agresividad por parte de Estados Unidos son claras. También allí han perdido el pulso con China: “Las prácticas comerciales desleales de China en transferencia de tecnología, propiedad intelectual e innovación amenazan a las empresas y trabajadores estadounidenses. China también está inundando los mercados mundiales con sus exportaciones artificialmente baratas”, explica el comunicado de prensa de la Casa Blanca publicado la pasada primavera (*).

Evidentemente, no se puede ignorar el aspecto político de esta decisión. Los demócratas quieren atraer votos en los Estados que probablemente votarán por Trump en las elecciones presidenciales del 5 de noviembre. El candidato republicano pretende ir mucho más lejos que los demócratas gravando las importaciones chinas hasta un 60 por cien si regresa a la Casa Blanca.

En Washington están de acuerdo en que se trata de evitar que China se fortalezca más. Estados Unidos es también, por delante de India, el país que ha adoptado un mayor número de medidas comerciales para cerrar la puerta a las mercancías chinas. Su objetivo es proteger a sus propias empresas para construir una industria fuerte, particularmente en tecnologías verdes, al abrigo de la competencia china.

El golpe no es preocupante. Más bien parece simbólico. Las mercancías objeto de las sanciones estadounidenses forman un mercado pequeño. Sólo el 4 por cien de las importaciones chinas se ven afectadas. Las importaciones estadounidenses de vehículos eléctricos procedentes de China son casi inexistentes y, por lo tanto, el aumento de los aranceles sólo impedirá que los empresarios chinos tengan presencia en Estados Unidos en el futuro. Para las baterías, las consecuencias son más graves a corto plazo. Casi el 70 por cien de las baterías de iones de litio utilizadas en Estados Unidos provienen de China.

La regla general es que un aumento de 1 punto porcentual en los derechos de aduana provoca una caída del 2 por cien en el comercio. Con un aumento de los aranceles del 7,5 al ​​25 por cien, las ventas de las empresas chinas de baterías a Estados Unidos podrían caer alrededor de un tercio, con 5.000 millones de dólares perdidos en cifra de negocio.

China continúa invirtiendo más en industrias de alta tecnología, “las nuevas fuerzas productivas” en la terminología de Xi Jinping. El plan no parece querer aumentar la proporción del consumo en el PIB y reducir la de la inversión. Las ventas minoristas crecieron sólo un 3,7 por cien en China durante la primera mitad del año, un ritmo más lento que el crecimiento del PIB, mientras que la inversión industrial creció un 9,5 por cien durante los primeros seis meses del año.

Pekín sigue basando su crecimiento en la demanda externa e intenta exportar su deflación. Por lo tanto, las tensiones comerciales sólo pueden aumentar en el futuro. El papel dominante de China en la industria genera una sobreproducción que aumenta las tensiones comerciales con Occidente y los mercados emergentes. Esto significa que la inversión de China en alta tecnología no puede continuar indefinidamente, dada la débil demanda interna y un entorno externo menos favorable.

(*) https://www.whitehouse.gov/briefing-room/statements-releases/2024/05/14/fact-sheet-president-biden-takes-action-to-protect-american-workers-and-businesses-from-chinas-unfair-trade-practices/

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