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Día: 5 de septiembre de 2024 (página 1 de 1)

Krasnoarmeysk: un mal sitio para ser derrotado

En el Donbas, la ciudad de Krasnoarmeysk recibe su nombre del Ejército Rojo, por lo que después del Golpe de Estado fascista de 2014, los ucranianos le cambiaron el nombre, que ahora es Pokrovsk.

En 1989 la población de la ciudad llegó a superar los 150.000 habitantes pero, con el fin de la URSS, la ciudad perdió aproximadamente dos tercios de su población.

Está a unos 60 kilómetros al noroeste de Donetsk y es un mal sitio para ser derrotado. Desde hace días se libran feroces combates en las afueras de la localidad. Las tropas rusas se acercan, poniendo a prueba las líneas de defensa ucranianas en Mirnograd (Dimitrov), Grodovka, Novogrodovka y Selidovo.

Los ucranianos han llamado a los civiles a evacuar. El Estado Mayor ucraniano declaró el miércoles que la zona de Pokrovsk (Krasnoarmeysk) era una de las “más calientes” de todo el frente.

Situado cerca de la frontera administrativa de la región de Dnepropetrovsk, Pokrovsk es un centro de transporte estratégico y un centro económico del Donbas ocupado por Ucrania. La derrota cortaría las líneas de suministro a las tropas ucranianas en Chasov Yar y daría a los rusos la oportunidad de evitar al enemigo en Kramatorsk y Slaviansk.

Es un importante cruce ferroviario y de autopistas, situado en la intersección de las líneas ferroviarias que conducen a Pavlograd y Dnepr (antes Dnepropetrovsk). La autopista M30 (E50) Pokrovsk-Karlovka-Donetsk pasa por la ciudad, al igual que otras tres carreteras principales.

Krasonarmeysk se desarrolló como un importante centro industrial y minero del carbón después de la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial, alcanzando su apogeo en las décadas de 1960, 1970 y 1980, y convirtiéndose en sede de empresas vinculadas a la industria del carbón, la ingeniería mecánica (incluida la fabricación de automóviles) y el mantenimiento ferroviario.

A unos 15 kilómetros al suroeste de Krasnoarmeysk se encuentra la mina Krasnoarmeyskaya-Zapadnaya N.1, una de las únicas minas de carbón coquizable que quedan en Ucrania, con reservas estimadas en más de 200 millones de toneladas de carbón, esencial para el sector metalúrgico en declive del país. La pérdida de la mina podría asestar un golpe fatal a la economía y al sector energético de Ucrania.

El lunes la revista Forbes dijo que “cientos de tropas ucranianas” de cuatro brigadas diferentes podrían verse rodeadas si las defensas locales colapsan. “Es posible que la retirada ucraniana ya esté en marcha”, añadió.

El antiguo jefe de gabinete del Ministerio de Defensa alemán, Nico Lange, dijo el miércoles que “lo que estamos viendo en Pokrovsk es el resultado de un esfuerzo de movilización en Ucrania muy tardío e insuficiente, políticamente retrasado. Al no estar suficientemente movilizada, la defensa alrededor de Pokrovsk es ahora un gran problema”, con “muchas unidades” incapaces de mantener la línea o obligadas a retirarse “porque sólo están equipadas con un 10, un 20 o un 30 por cien de personal”, dijo Lange (*).

En medio de la batalla por la ciudad, el gobierno ucraniano prepara a la población para la pérdida de Krasnoarmeysk. Si el enemigo toma Pokrovsk, no significa que la guerra esté perdida, aseguró el lunes el jefe del Comité de Defensa y Seguridad de la Rada, Roman Kostenko.

Las ratas abandonan el barco

Las derrotas acarrean desacuerdos que, a su vez, diezman los frentes que parecían más sólidos. Es lo que le sucede al círculo de Zelensky. Ya no hay acuerdo sobre las negociaciones con Rusia, las relaciones con los occidentales, la aventura de Kursk, el servicio militar obligatorio, el empleo del terrorismo o los ataques en profundidad contra la Rusia.

El martes la publicación Ukrayinska Pravda anunció la dimisión de Dmitry Kuleba, el ministro de Asuntos Exteriores. La publicación afirma que el sustituto más probable es el viceministro de Asuntos Exteriores, Andrei Sibiga.

Desde el inicio de la guerra en 2022 la diplomacia ucraniana no ha sido más que un aparato de propaganda y de captación de fondos y armas.

La ministra de Reintegración de Ucrania, Irina Vereshchuk, también ha presentado su dimisión.

Al mismo tiempo, la viceprimera ministra para la integración europea y euroatlántica, Olga Stefanishina, presentó su dimisión ante el Parlamento.

Además, el presidente ucraniano Zelensky firmó un decreto por el que destituía al subdirector de su oficina, Rostislav Shurma.

El presidente del Parlamento, Ruslan Stefanchuk, anunció que tres ministros ucranianos también habían presentado su dimisión. Entre ellos se encuentran el ministro de Justicia, Denis Malyuska, el ministro de Industrias Estratégicas, Alexander Kamyshin, y el ministro de Protección del Medio Ambiente y Recursos Naturales, Ruslan Strelets.

Además, el presidente del fondo inmobiliario estatal, Vitaly Koval, decidió abandonar su cargo.

(*) https://www.newsweek.com/russia-ukraine-maps-isw-pokrovsk-pincer-1948395

Movilizaciones contra una multinacional petrolera en dos países africanos

La explotación de los recursos naturales africanos por parte de empresas extranjeras siempre ha sido una fuente de tensiones en el Continente Negro. Gigantes petroleros como Shell en Nigeria o grupos mineros como Rio Tinto en Guinea han suscitado protestas. Las poblaciones locales han sido objeto de desplazamientos forzados o expropiaciones de tierras sin compensación económica.

Hoy sigue ocurriendo lo mismo en África Oriental, donde el proyecto Eacop de TotalEnergies, que afecta a más de 100.000 personas, está provocando movilizaciones crecientes.

En Tanzania y Uganda, está aumentando el descontento contra el megaproyecto petrolero Oleoducto de África Oriental (Eacop), encabezado por TotalEnergies. A pesar de la represión, los vecinos afectados por el proyecto de oleoducto de 1.443 kilómetros que une Uganda con la costa de Tanzania, están aumentando las movilizaciones.

En Tanga, la ciudad tanzana donde terminará el oleoducto, un centenar de personas se manifestaron a finales de agosto para denunciar indemnizaciones insuficientes y exigir que se detuviera la obra. Entre ellos, agricultores privados de sus tierras y pescadores preocupados por el impacto en su actividad.

En Uganda, el movimiento de protesta también está ganando impulso. En Hoima, epicentro del proyecto de explotación, cerca de 300 personas intentaron entregar una carta de queja a los representantes de Eacop antes de ser bloqueados por la policía. En Kampala, la capital, una veintena de manifestantes fueron detenidos mientras marchaban hacia el Parlamento.

Los agravios de las poblaciones locales son numerosos. Muchos denuncian el incumplimiento de los compromisos asumidos por TotalEnergies y sus socios, en particular en términos de compensación financiera y alimentaria destinada a pagar las expropiaciones de sus tierras y de sus medios de subsistencia. Los pescadores de Tanga están especialmente preocupados por el impacto de la obra en sus zonas de pesca y en la fauna marina, perturbada por el ruido de las obras.

La construcción de un embarcadero marino de 2 kilómetros en Tanga ilustra la magnitud de las transformaciones que se avecinan. Pero el proyecto va mucho más allá de las fronteras de África Oriental. Junto a TotalEnergies, está la empresa china Cnooc y las empresas nacionales de Uganda y Tanzania. Esta configuración refleja la complejidad de las cuestiones políticas y económicas que rodean la explotación petrolera en la región.

El enfrentamiento entre el gigante petrolero y las poblaciones locales afectadas bien podría volverse emblemático de las luchas en África.

No hay guerra sin propaganda de guerra

Hace un par de años tres realizadores (Roger Stahl, Matthew Alford y Tom Secker) dirigieron el documental “Teatros de guerra”, en el que analizan el papal del Pentágono en la industria moderna del entretenimiento, que se ha convertido en gigantesca.

Las pantallas de la televisión son armas de guerra y por eso el Pentágono firma contratos con las productoras de Hollywood y controla los guiones del cine, pero también los espectáculos multimedia.

El origen de la propaganda de guerra está en la creación de la Oficina de Información de Guerra (OWI), un programa del Pentágono creado el 13 de junio de 1942, seis meses después de Pearl Harbor. Uno de sus directores, Elmer Davis, dijo que “la forma más fácil de inculcar propaganda en la mente de la mayoría de las personas es a través de una película de entretenimiento, porque entonces no se dan cuenta de que están siendo sometidos a la propaganda”.

En 1953, con la Guerra Fría en pleno apogeo, Eisenhower comentó sobre la propaganda de guerra que “la mano del gobierno debe ocultarse hábilmente”. Para ello el ejército debía firmar “acuerdos con multitud de empresas privadas en los campos del entretenimiento, la dramaturgia, la música y otros”.

Hoy florece la militarización de las diversiones. Gracias a Top Gun, la franquicia Marvel y programas de televisión, como Extreme Makeover, el Pentágono ha logrado influir en los guiones de más de 2.500 películas y series.

La OWI, a la que sucedió la Entertainment Liaison Office, comenzó a revisar los guiones de cine y a devolverlos a los estudios de cine y televisión con los correspondientes comentarios. Sólo entonces procedía a prestar los sistemas de armamento para los rodajes.

No sólo el Pentágono, también el FBI es conocido por reescribir los guiones de cine.

Esta práctica no ha cambiado. En “The Fate of the Furious”, la octava entrega de la franquicia Fast & Furious, el rapero y actor Ludacris lee en voz alta un anuncio publicitario de 30 palabras para promocionar el dron terrestre “Ripsaw” de Textron Systems. El texto de Ludacris no fue escrito por un guionista, sino por la Oficina de Enlace de Entretenimiento.

Se pueden encontrar imágenes de publicidad encubierta de este tipo en cientos de producciones, ya sea en la franquicia Transformers (uno de los personajes, Starscream, es un avión de combate F-22) o en las películas de Marvel.

El fabricante de viudas

En varias ocasiones hemos expuesto la chapuza del avión de combate F-35, el campeón de las armas futuristas mal diseñadas, que ha costado a los contribuyentes estadounidenses más de dos billones de dólares. Sin embargo, el documental del canal History “Secret access: Superpower 2011” pinta un panorama muy diferente. El F-35 es el único camino posible para mantener la hegemonía militar estadounidense, y en “El Hombre de Acero”, el mismísimo Superman vuela junto a una flotilla de F-35 durante su guerra contra los despiadados kryptonianos.

La producción de “Misión Imposible 7: Dead Reckoning” hubiera resultado impopsible sin la intervención del Pentágono. Además de permitir al equipo filmar en bases militares estadounidenses en Emiratos Árabes Unidos, el contrato autorizó el préstamo de un V-22 Osprey fabricado por Boeing, de modo que será utilizado en al menos al menos dos escenas durante las cuales se filmará el avión tanto por dentro como por fuera.

Lo mismo que el F-35, el Osprey, apodado el “fabricante de viudas”, es un desastre que costó 120.000 millones de dólares y ya está desmantelado porque ha causado la muerte de 62 miembros de las fuerzas armadas.

Alguna vez el Pentágono ha explicado que el objetivo de su participación en la industria del entretenimiento es promover una “presentación auténtica de las operaciones militares” y mantener un “nivel aceptable de dignidad” en la imagen del ejército, mejorar “los programas de reclutamiento y apoyo a las fuerzas armadas”, así como respetar “las políticas del gobierno de Estados Unidos”.

Impulsar y blanquear la guerra

La película de 2017 “The Long Road Home” retrata la operación militar del ejército estadounidense en Ciudad Sadr en 2004, durante la Guerra de Irak. Se saldó con la muerte de 22 soldados y 940 irakíes. En una escena, un coronel dice que la batalla fue esencial para liberar a dos millones de iraquíes de la opresión de un dictador y ofrecerles un “futuro mejor”.

La película pasa por encima de mentiras, como las armas de destrucción masiva o los supuestos vínculos de Irak con Al-Qaeda, que justificaron la agresión militar de Estados Unidos. Finalmente, el papel que desempeñan los imperialistas es el de proteger a las poblaciones contra los dictadores de todo el mundo. Ahora Irak está mejor que entonces.

La película “Argo”, de Ben Afleck, trivializa el papel de la CIA en en 1953 en el derrocamiento del primer ministro iraní democráticamente elegido, Mohammad Mossadegh.

“Black Hawk derrobado” oculta la desastrosa debacle de Somalia con actos individuales de sufrimiento y coraje.

En 1986 “Top Gun” restauró la imagen del ejército después de dos décadas de una desastrosa derrota en Vietnam.

En la segunda entrega de Jack Ryan, el adorable Jim de The Office pide a la CIA que derroque a un dictador venezolano con armas nucleares, con la esperanza de instalar a un Juan Guaidó de cartón.

En Estados Unidos sólo hay dinero público para la guerra y la propaganda de guerra. En el período posterior al 11 de septiembre, los presupuetos militares han devorado ocho billones de dólares.

Pero el dinero del Pentágono es un laberinto. No hay manera de saber en qué se despilfarra, aunque las sospechas son obvias. La sexta auditoría tampoco lo ha podido aclarar.

—https://responsiblestatecraft.org/theaters-of-war/

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