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Día: 6 de julio de 2024 (página 1 de 1)

El ejército israelí quiere una tregua porque se ha quedado sin municiones

Según el New York Times, los principales generales del ejército israelí quieren iniciar un alto el fuego en Gaza, incluso si Hamas se mantiene en el poder por ahora, ampliando la división entre el ejército y el primer ministro Netanyahu, quien se ha opuesto a una tregua que permitiría a Hamas sobrevivir a la guerra (*).

Los generales creen que una tregua sería la mejor manera de liberar a los aproximadamente 120 israelíes que siguen detenidos, vivos y muertos, en Gaza.

Mal equipados para continuar luchando después de la guerra más larga de Israel en décadas, los generales también creen que sus fuerzas necesitan tiempo para recuperarse en caso de que estalle una guerra terrestre contra Hezbollah, la milicia libanesa que desde octubre mantiene combates de baja intensidad con Israel.

Una tregua con Hamas también podría facilitar el logro de un acuerdo con Hezbollah. La organización libanesa dijo que continuaría atacando el norte de Israel hasta que Israel cese los combates en la Franja de Gaza.

Conocido colectivamente como el Foro del Estado Mayor, la dirección militar de Israel está compuesta por aproximadamente 30 generales de alto rango, incluido el jefe del Estado Mayor, el teniente general Herzi Halevi, los comandantes del ejército, la fuerza aérea y la marina, y el jefe de inteligencia militar.

La actitud de los militares hacia un alto el fuego refleja un cambio importante en su forma de pensar en los últimos meses, cuando quedó más claro que Netanyahu se negaba a comprometerse con un plan de posguerra. Básicamente, la medida creó un vacío de poder en el enclave que obligó al ejército a regresar a luchar en áreas de Gaza que creía “limpias” de combatientes de Hamas.

“El ejército apoya plenamente un acuerdo de rehenes y un alto el fuego”, dijo Eyal Hulata, quien sirvió como asesor de seguridad nacional de Israel hasta principios del año pasado.

“Creen que siempre pueden volver atrás y enfrentarse militarmente a Hamas en el futuro”, dijo Hulata. “Entienden que una pausa en Gaza hace más probable una reducción de las tensiones en Líbano. Y tienen menos municiones, menos repuestos, menos energía que antes, por lo que también piensan que una pausa en Gaza nos da más tiempo para prepararnos en caso de que estalle una guerra mayor con Hezbollah”.

El ejército israelí ya no cree en la victoria

Hasta hace poco, los militares sostenían públicamente que era posible lograr simultáneamente los dos principales objetivos de guerra del gobierno: derrotar a Hamas y rescatar a los rehenes capturados durante el ataque del 7 de octubre contra Israel. Ahora el alto mando militar ha concluido que los dos objetivos son incompatibles, varios meses después de que los generales comenzaran a tener dudas.

El ejército teme una “guerra eterna” en la que sus energías y municiones se vayan erosionando gradualmente, aunque los rehenes siguen cautivos y los dirigentes de Hamas siguen en libertad. Ante este escenario, mantener a Hamas en el poder por ahora a cambio de la recuperación de los rehenes parece ser la opción menos mala para Israel, afirmó Hulata.

“Aquellos que piensan que podríamos acabar con Hamas están equivocados”, dijo el contralmirante Daniel Hagari, principal portavoz del ejército, en una entrevista televisiva el 19 de junio. “Hamas es una idea. Hamas es un partido político. Está anclado en el corazón de las personas”.

Sugerir lo contrario, dijo el almirante Hagari en una crítica velada a Netanyahu, era “arrojar humo a los ojos del público”.

El ejército israelí debería reducir su presencia en Gaza para desplazar parte de sus fuerzas hacia el norte. Esa medida es necesaria para ayudar al ejército a recuperarse en caso de que estalle una guerra más amplia con Hezbollah, no porque Israel se esté preparando para invadir Líbano de manera inminente.

Sin municiones, sin motivación y sin reservas

Casi nueve meses después del inicio de la guerra, el ejército israelí tiene escasez de repuestos, municiones, motivación e incluso tropas, reconoce el New York Times. Esta guerra es la más intensa que Israel ha librado en al menos cuatro décadas, y el conflicto más largo que jamás haya librado en Gaza. En un ejército que depende en gran medida de los reservistas, algunos se encuentran en su tercer período de servicio desde octubre y están luchando por conciliar el combate con sus compromisos profesionales y familiares.

Menos reservistas se presentan al servicio, según cuatro oficiales militares. Y los oficiales desconfían cada vez más de sus comandantes, en medio de una crisis de confianza en los dirigentes militares.

Al menos algunos tanques en Gaza no están cargados con toda la capacidad de los proyectiles que suelen transportar, ya que el ejército intenta conservar sus reservas en caso de que estalle una guerra mayor con Hezbollah. El ejército se está quedando sin proyectiles y también carece de repuestos para sus tanques, excavadoras militares y vehículos blindados.

(*) https://www.nytimes.com/2024/07/02/world/middleeast/israel-military-gaza-cease-fire.html

Tras los franceses Níger expulsa también a los canadienses de sus minas

Níger está tomando medidas drásticas contra las grandes empresas mineras occidentales. Primero canceló el permiso de explotación a Orano, la histórica empresa francesa de las minas uranio y ahora ha hecho lo mismo con GoviEx, una empresa canadiense.

Estas cancelaciones se producen tras la salida de las fuerzas militares francesas del país, lo que marca un paso importante en la recuperación de los recursos naturales del país saheliano.

Los imperialistas querían presionar al nuevo gobierno de Niamey paralizando las explotaciones mineras.

Orano, que gestionaba el gigantesco yacimiento de Imouraren, no inició la extracción a pesar de los ultimátums del gobierno. El yacimiento, uno de los más grandes del mundo, ha quedado sin explotar, al igual que el de Madaouela, gestionado por GoviEx.

La mina de Madaouela, que debía estar operativa dos años después de la colocación de la primera piedra en 2019, nunca vio el inicio de las operaciones a pesar de un contexto favorable marcado por un aumento de los precios del uranio.

El gobierno nigerino, encabezado por el general Tchiani, ha expresado claramente su intención de revisar las condiciones de explotación de las materias primas. El Ministerio de Minas informó a GoviEx de la revocación de su permiso mediante el envío de una carta oficial, indicando que el yacimiento de Madaouela volvía al dominio público.

GoviEx, por su parte, criticó esta decisión por incumplimiento de los procedimientos legales y prevé impugnarla ante los tribunales.

Esta nueva política en Níger podría influir significativamente en la dinámica económica y geopolítica de la región. Sabiendo que el país aporta actualmente el 4,7 por cien de la producción mundial de uranio, esta cifra probablemente podría aumentar drásticamente si las dos minas entraran en funcionamiento.

Al retirar los permisos de explotación a las principales mineras que no han logrado explotar los depósitos a pesar de los ultimátums, el nuevo gobierno de Niamey está demostrando su determinación de controlar plenamente sus recursos, un cambio que podría redefinir los términos del compromiso internacional en la explotación de los recursos naturales de Níger.

La paz en Ucrania no sienta bien en la jaula de grillos de Bruselas

La Unión Europea no se cansa de ridiculizarse a sí misma un día tras otro, y los medios de comunicación no saben qué inventar para disimular el descrédito. Los intoxicadores de ElDiario.es, seguidos por Ferreras y sus mariachis de La Sexta, siguen con el bulo de que Putin apoya a Le Pen, y a la “ultraderecha europea”, en general.

La visita del primer ministro húngaro, Viktor Orban, a Moscú ha tenido el mismo tratamiento. No ha sentado nada bien en Bruselas porque “no nos representa”, según dicen. Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, afirmó que Orban no tenía poder para negociar con Rusia, mientras que el canciller alemán Olaf Scholz afirmó que la solidaridad de la Unión Ruropea con Ucrania sigue siendo inquebrantable.

Para dejar las cosas bien claras no podían faltar unas declaraciones del secretario general de la OTAN, Jens Soltenberg, para aclarar que Orban tampoco representa a la Alianza militar.

Pero si Orban no representa a la Unión Europea, ¿a quien representa? Esta mañana el diario fascista La Vanguardia pone al descubierto su desfachatez: ¡Orban representa  a Putin! Debió ser Putin quien llevó a Orban a asumir la presidencia bianual del Consejo de la Unión Europea…

En cierto modo es verdad que Orban no representa a las políticas belicosas de Bruselas. Orban viajó a Moscú para explorar la posibilidad de iniciar negciaciones de paz, y eso es justamente lo que no quieren en Bruselas, donde sólo apuestan por la guerra. Ni siquiera aceptan mediadores.

En efecto, es cierto que la paz nunca ha representado ni a la Unión Europea ni a la OTAN.

Mientras tanto, los medios no dicen que, antes de ir a Moscú, Orban viajó a Kiev, una visita que no causó ningún revuelo mediático. Ningún charlatán se rasgó las vestiduras por la foto de Orban con Zelensky.

En fin, la Unión Europea sigue siendo lo que siempre fue: una jaula de grillos. No se ponen de acuerdo ni siquiera para ir a la guerra contra Rusia, por lo que en el Kremlin se tienen que morir de la risa cada vez que escuchan los esperpentos que les llegan de occidente.

¿Invadir Europa occidental?, ¿para qué? No merece la pena… Es preferible dejarles que se cuezan en su propio jugo.

El continente que quiere ver la luz se arroja a los brazos de Rusia

El creciente compromiso de Rusia con el desarrollo de la energía nuclear en el norte de África se refleja en particular en el avance del proyecto de la central nuclear de El Dabaa en Egipto, encabezado por la empresa pública Rosatom.

Casi la totalidad del coste del proyecto lo financia el Estado ruso. Es una muestra de los estrechos vínculos de Rusia con los países del Continente Negro, varios de los cuales han expresado un interés creciente por esta forma de energía, con el objetivo de satisfacer sus crecientes necesidades.

En el corazón de la región de Matruh, en la costa mediterránea de Egipto, el polígono industrial de El Dabaa surge como símbolo de la cooperación tecnológica e industrial entre Rusia y Egipto. A unos 350 kilómetros de El Cairo, este emplazamiento albergará cuatro reactores nucleares rusos del tipo VVER-1200, unidades de generación 3+ que representan la última evolución en términos de seguridad y rendimiento energético.

La llegada de un recuperador de corio al lugar ha ilustrado los avances técnicos realizados en el lugar. Este dispositivo, que pesa alrededor de 150 toneladas, está diseñado para recoger el combustible nuclear derretido en caso de accidente, evitando la liberación de radiactividad al medio ambiente. Equipado con cementos especiales y óxido de aluminio, desempeña un papel clave en la prevención de desastres nucleares al bloquear la reacción en cadena. Su instalación, prevista para octubre, afectará al tercer reactor del complejo.

La construcción de la central eléctrica de El Dabaa, inaugurada en julio de 2022, sigue un calendario destinado a finalizar la construcción alrededor de 2028. Con su plena puesta en funcionamiento prevista para 2030, se espera que la planta desempeñe un papel importante en la red energética egipcia, fortaleciendo así la independencia energética del país y contribuir a su desarrollo económico.

La elección de Rusia como socio en este proyecto no es casual. Es parte de una estrategia más amplia en la que Moscú busca fortalecer sus vínculos con los países africanos a través de proyectos de infraestructura a gran escala. Estas iniciativas no se limitan a Egipto, ya que otras naciones africanas están mostrando un interés similar en la energía nuclear, viéndola como una solución viable para diversificar sus fuentes de energía e impulsar su desarrollo.

En 2021 casi la mitad de los africanos, 600 millones de personas, el 43 por cien de la población, no tenían acceso a la electricidad. El consumo de electricidad de todo el continente africano equivale al doble del de España. Actualmente, sólo Sudáfrica tiene reactores nucleares en funcionamiento. En octubre del año pasado Rosatom firmó dos acuerdos para construir otras tantas centrales nucleares en Burkina Faso y Mali.

Este desarrollo de la energía nuclear en el norte de África, llevado a cabo con el apoyo de Rusia, marca, por tanto, un paso importante en la transformación energética del continente. Destaca la necesidad de colaboración internacional y experiencia técnica para ejecutar proyectos tan complejos y sensibles, al tiempo que destaca los desafíos de seguridad que acompañan a la adopción de la energía nuclear.

Cuando se trata de energía los africanos sólo piensan en Rusia

En Johannesburgo, la capital económica de Sudáfrica, el ministro de electricidad del país, Kgosientsho Ramokgopa, explicó su plan de generación de energía atómica en diciembre del año pasado. Los incesantes cortes de energía duran hasta doce horas al día y lastran la actividad económica y la vida cotidiana de los vecinos.

Con una tasa de electrificación de apenas el 25 por cien, Burkina Faso espera que los pequeños reactores modulares rusos (SMR) le permitan duplicar su producción eléctrica de aquí a 2030. Malí, por su parte, estudia la construcción de cuatro de 55 MW cada uno.

En septiembre Ruanda anunció la conclusión de un acuerdo con una empresa canadiense-alemana para construir un reactor nuclear experimental utilizando combustible líquido y refrigerante de plomo. Para formar a los profesionales necesarios para el mantenimiento y el funcionamiento de este generador, Ruanda ha establecido asociaciones con Rusia y Hungría, entre ellas cerca de 150 ingenieros formados o en formación.

En agosto Ghana anunció su objetivo de producción de electricidad nuclear a partir de 2030. El 2 de diciembre, junto con una veintena de países, firmó un llamamiento para triplicar la energía nuclear instalada en el mundo para 2050.

A finales de julio Uganda anunció la firma de un acuerdo con Rusia y Corea del Sur para la construcción de dos centrales nucleares de 7.000 y 8.400 MW. Incluso se habrían adquirido terrenos para la construcción del primero, sin que el Estado revelara su ubicación. Ya en marzo Uganda anunció su intención de instalar al menos 1.000 MW de capacidad nuclear para 2031, casi el doble de la capacidad de producción de electricidad del país, establecida en alrededor de 1.402 MW.

A finales de julio, Etiopía, un país árido del Cuerno de África, firmó una hoja de ruta para la cooperación nuclear con Rusia. El objetivo para 2023-2025 es “explorar las posibilidades de construir una central nuclear de gran o pequeña capacidad, así como un centro de ciencia y tecnología nuclear”, dijo Rosatom en un comunicado.

Al mismo tiempo, Marruecos ha firmado un memorando de entendimiento con Rosatom para la construcción de estaciones desaladoras de agua de mar que funcionen mediante pequeños reactores nucleares modulares.

Construir centrales nucleares no es suficiente

Construir centrales nucleares no es suficiente. También hace falta tander redes eléctricas. El tamaño de las redes eléctricas africanas no es suficiente. Una planta de 1 GW sólo puede caber en una red de al menos 10 GW, preferiblemente 20 GW para equilibrar la red. De lo contrario, una crisis sería devastadora.

Incluso si los países tienen la capacidad de absorber una central eléctrica, ésta debe ser financiada. El coste primario de una central nuclear, incluida la construcción de las infraestructuras esenciales para su funcionamiento, como carreteras, se estima en 30.000 millones de dólares.

La factura sube aún más si tenemos en cuenta la adaptación de la red eléctrica. A modo de comparación, el producto interior bruto (PIB) de Ruanda se situó en 11.000 millones de dólares en 2021; los de Burkina Faso y Mali no llegan a 20.000 millones.

Otra dificultad es encontrar personas que gestionen las instalaciones. Para construir una central eléctrica se necesitan 1.400 trabajadores cualificados. Sólo que en Burkina Faso no hay ninguno y se necesitan veinte años para formarlos.

Por último, una central nuclear no es suficiente por sí sola. Necesita ser abastecido de combustible. Es necesario gestionar los residuos radiactivos que produce. Procesos complejos que pocos países africanos dominan.

A pesar de estos obstáculos, los países africanos necesitan construir centrales nucleares si quieren salir del estado de postración en el que los han dejado históricamente las potencias coloniales.

Rusia es el único país del mundo capaz de llevar la energía nuclear a un país, partiendo desde cero. Rosatom ofrece un “paquete” nuclear completo que va desde el suministro de combustible hasta la construcción de la planta y la formación de ingenieros, e incluso recupera residuos radiactivos, algo que otros países fabricantes de centrales eléctricas no hacen y que resulta muy interesante para países con un bajo nivel de desarrollo.

Rosatom asume un riesgo financiero gigantesco, que no se explica sólo en términos económicos. Rusia no busca rentabilidad sino establecer vínculos de todo tipo a largo plazo, desde diplomáticos a tecnológicos e industriales.

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