La web más censurada en internet

Día: 26 de mayo de 2024 (página 1 de 1)

Ucrania: la alternativa a la derrota es la escalada

Occidente continúa intensificando su retórica contra Rusia. Recientemente, la antigua subsecretaria de Estado, Victoria Nuland, también ha propuesto bombardear el territorio ruso en profundidad con armas de la OTAN. Según ella, Washington debería permitir que el ejército ucraniano lleve a cabo este tipo de ataques con armas estadounidenses, lo que demuestra el belicismo alcanzado por los padrinos de Zalensky.

Nuland fue una de las principales figuras estadounidenses que apoyan al gobierno de Kiev. Fue una estratega clave durante el Golpe de Estado de 2014 y la posterior política de preparación para la guerra contra Rusia. Su reciente renuncia al Departamento de Estado fue vista como una señal de desesperación, dado el inminente colapso del ejército ucraniano.

Aunque ya no ocupa el cargo, Nuland continúa haciendo campaña para que Estados Unidos aumente su participación en la guerra. Ella llamó públicamente a Washington a permitir que Kiev utilice sus armas contra objetivos dentro del territorio, atacando bases militares fuera del campo de batalla. Según Nuland, es la mejor manera que tienen los ucranianos de impedir que los rusos lleven a cabo sus operaciones, por lo que atacarlos de forma preventiva sería una estrategia interesante en el contexto militar actual.

“Estados Unidos y sus aliados deberían ayudarles más a atacar las bases rusas, cosa que no hemos querido hacer hasta ahora […] Hay que tener en cuenta esas bases, ya sean aquellas desde donde se lanzan los misiles o desde donde se lanzan los misiles. Se suministran tropas”, dijo.

Para ella es correcto atacar bases fuera del escenario de la guerra. Es obvio que en una guerra los objetivos militares son legítimos, pero al atacar ciudades situadas dentro de Rusia, Kiev estaría violando sus límites. Según Kiev y Occidente, la guerra en Ucrania tiene como único objetivo la reconquista del territorio ucraniano dentro de las fronteras de 1991. Por lo tanto, en tal situación, Kiev violaría sus propios límites de acción militar.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, está en la misma línea que Nuland. También ha pedido a los países miembros de la Alianza que no pongan restricciones a los ataques del ejército ucraniano contra objetivos dentro de territorio ruso.

“Ha llegado el momento de que los aliados piensen si deberían levantar algunas de las restricciones sobre el uso de armas donadas a Ucrania”, dijo Stoltenberg. “Especialmente ahora, cuando se están librando muchos combates en Jarkov, cerca de la frontera, negarle a Ucrania la oportunidad de utilizar estas armas contra objetivos militares legítimos en territorio ruso hace que su defensa sea muy difícil”, añadió (*).

Si bien reconoce el riesgo de una escalada, Soltenberg “establece una distinción entre el suministro de armas, el entrenamiento y el compromiso militar”, comenta el medio. “Ofrecemos entrenamiento, suministramos armas y municiones a Ucrania, pero no participaremos directamente desde el territorio de la OTAN en operaciones de combate arriba o en Ucrania”, declaró el noruego.

De paso reiteró su rechazo a la idea defendida desde hace varios meses por Macron de enviar tropas a Ucrania. “Ese no es el plan”, dijo. “No pretendemos enviar tropas terrestres de la OTAN a Ucrania porque nuestro objetivo… es doble: apoyar a Ucrania como lo hacemos, pero también garantizar que esto no se intensifique en un conflicto a gran escala”.

Sin embargo, cada día se producen ataques ucranianos en ciudades rusas fuera de la zona del escenario de guerra. Ya sea que Estados Unidos las “permita” o no, los ucranianos llevan a cabo operaciones dentro del territorio ruso, casi siempre dirigidas contra civiles, razón por la cual estas incursiones se pueden clasificar como “terroristas”. Nuland y Stoltenberg están pidiendo a Estados Unidos que “permita” que Kiev haga lo que ya hace todos los días: matar a civiles rusos en las zonas desmilitarizadas.

Incapaz de ganar en el campo de batalla y con un ejército al borde del colapso, Ucrania apuesta por utilizar el terror contra la población civil en Rusia como estrategia para ganarse el apoyo de Occidente. A eso se suma el hecho de que cuanto más profundos son los ataques en Rusia, más capaz es la maquinaria de propaganda occidental de describir la artillería ucraniana como “efectiva” y “capaz de vencer”, renovando así el esfuerzo militar de Occidente. En este sentido, Nuland y Stoltenberg están tratando de hacer avanzar la guerra en un momento en el que las potencias occidentales han perdido cualquier esperanza en Ucrania.

Del lado ruso, los comentarios de Nuland y Stoltenberg subrayan que no habrá una solución diplomática y pacífica y que la única manera de proteger las ciudades rusas no violentas de la agresividad ucraniana es la fuerza militar. Si es necesario, Moscú utilizará su artillería y aviación de manera aún más incisiva contra las instalaciones estratégicas ucranianas para evitar nuevos ataques contra la población civil.

(*) https://www.economist.com/europe/2024/05/24/natos-boss-wants-to-free-ukraine-to-strike-hard-inside-russia

Las ruinas de Ucrania son la mejor carroña para los grandes buitres capitalistas

Las grandes empresas se frontan las manos con las ruinas. Donde los demás vemos destrucción, los capitalistas ven negocio. Como en Ucrania, donde el dinero no sólo procede de la venta de armas. El futuro es espléndido. El país es objeto de una subasta y los trabajadores ucranianos se tendrán que conformar con muy poco. El dinero no va a faltar porque llegará de “ayudas” y subvenciones a fondo perdido o a muy bajos tipos de interés.

Para los buitres, la carroña es un chollo que la Fundación Bertelsmann ha estudiado en colaboración con el Instituto de Estudios Económicos Internacionales de Viena. El informe lo ha resumido el diario Handelsblatt (*).

Los bajos costes resultan muy atractivos, especialmente la mano de obra barata. Los salarios son de unos 400 dólares al mes de media, la electricidad y el combustible son baratos y los precios de los alquileres son bastante más bajos que en otros países europeos.

En 2021 unos 300.000 ucranianos trabajaron en el sector informático, el doble que en 2017. El número de estudiantes de informática es alto y empresas de éxito internacional, como Grammarly, fueron fundadas por ucranianos. Sólo unos pocos trabajadores cualificados quieren marcharse.

En 2021 la Unión Europea y Ucrania decidieron establecer una asociación estratégica sobre materias primas, en particular para reducir la dependencia europea de China. La Comisión Europea ha designado a Ucrania como proveedor de más de veinte materias primas críticas.

Las empresas ucranianas ya son socios importantes de la economía alemana. Las empresas alemanas ya han invertido en la industria de guerra y en la construcción en Ucrania, pero los buitres ven un potencial particular en la bioenergía. Ucrania tiene un fuerte sector agrícola y forestal. Los residuos generados allí se pueden utilizar como biomasa para producir calor y electricidad.

La producción de hidrógeno “azul” también es prometedora. A diferencia del hidrógeno “verde”, se produce principalmente a partir del gas natural, que abunda en Ucrania.

Ucrania se beneficia de una red de gasoductos que conectan el país con Moldavia y la Unión Europea. Se pueden utilizar líneas de gas convencionales para hidrógeno con ligeros ajustes.

Ucrania tiene importantes reservas sin explotar. Los depósitos contienen 117 de los 120 minerales industriales más utilizados, incluidos titanio, níquel, litio y tierras raras. El valor de mercado se estima en 7,1 billones de euros.

La industria metalúrgica es otro de los sectores industriales más grandes y antiguos de Ucrania. A pesar de numerosas perturbaciones, como el inicio de la guerra en 2014 y la destrucción de importantes instalaciones en 2022, los buitres creen que el sector tiene potencial de recuperación.

El inicio de la guerra afectó a los fabricantes de maquinaria, material eléctrico y material de transporte. El punto de inflexión se produjo el año pasado, cuando la demanda del ejército se disparó y las empresas tuvieron que reiniciar la producción.

Las empresas ucranianas tienen una larga experiencia en la producción de recambios de automóviles y en la realización de trabajos de mantenimiento para empresas europeas. Desde el punto de vista de los buitres carroñeros, esto tiene un gran potencial de desarrollo para la fabricación de equipos electrónicos.

También existen oportunidades de crecimiento en la industria de defensa. Desde el año pasado se han anunciado diversos proyectos conjuntas con empresas europeas para la producción de armas y municiones. Por ejemplo, la alemana Rheinmetall quiere producir munición de artillería en Ucrania con una empresa asociada local.

Ucrania también ha logrado mantener su posición en la producción de turbinas y motores para la industria aeroespacial. Es una industria con historia: el Antonov AN-225, el avión de carga más grande del mundo, procede de los tiempos de la Ucrania soviética.

La industria agrícola constituye la parte más importante del sector manufacturero de Ucrania. El estudio ve potencial de crecimiento: los recursos son abundantes y la demanda nacional e internacional es alta, y está mostrando una gran resistencia en medio de la guerra.

(*) https://www.handelsblatt.com/politik/international/ukraine-wiederaufbaukonferenz-blackrock-und-jp-morgan-bereiten-investitionen-vor/29217966.html

Los grandes monopolios ya no pintan de rosa el hidrógeno ‘verde’

Los monopolios energéticos TotalEnergies y Engie han pedido ayuda, o sea, subvenciones públicas, a la Comisión Europea para su gran proyecto de producción de hidrógeno “verde” de Masshylia. Bruselas ha aprobado las ayudas porque los primeros ensayos con los electrolizadores de la empresa belga John Cockerill no tienen el rendimiento que esperaban.

Los electrolizadores son máquinas que extraen hidrógeno del agua mediante una corriente eléctrica. El suministrador de los equipos de Masshylia es John Cockerill y las primeras pruebas han arrojado muchos problemas que hacen inviable el proyecto, al menos con su diseño actual.

Anunciado en 2021, el megaproyecto Masshylia debería dar lugar a la mayor planta de producción de hidrógeno “verde” de Europa. Ahora han tenido que retrasar su entrada en funcionamiento dos años más y la empresa fabricante de electrolizadores no garantiza nada, ni siquiera para entonces.

En febrero Engie retrasó su objetivo de producir energía basada en hidrógeno “verde” de 2030 a 2035. En el Foro de Riad ya se escuchó que el hidrógeno “verde” aún está en una fase artesanal. Otros califican la técnica de “embrionaria”.

Como ocurre con cualquier desarrollo de las fuerzas productivas, los grandes electrolizadores no se van a fabricar en un abrir y cerrar de ojos.

Al saltar del laboratorio a la industria, las expectativas de obtención de hidrógeno “verde” no se cumplen a causa, entre otros facttores, de la intermitencia de las energías renovables. Los ingenieros tiene que revisar el proyecto y la Comisión Europea correrá con el aumento de los costes.

Las plantas de hidrógeno “verde” consumen gran cantidad de energía y, para que todo sea realmente “verde”, esa energía tiene que proceder de parques solares y eólicos construidos alrededor de los electrolizadores. Pero ese suministo es intermitente. Como consecuencia de ello, el electrolizador sólo funciona a un tercio de su potencia máxima.

John Cockerill no es la única empresa fabricante que ha tenido dificultades con sus prototipos de electrolizadores. Pasar de 1 megawatio a 100 megawatios de capacidad no es una simple multiplicación. Las empresas fabricantes no pueden suministrar electrolizadores en cantidad y calidad. ThyssenKrupp está pasando apuros y McPhy también. Los equipos de otros dos fabricantes, Longi y Peric, también esentan problemas técnicos.

Tampoco ocurre sólo en Europa. La filial de John Cockerill en China tiene problemas por la mala retroalimentación del mayor electrolizador actualmente en servicio en el mundo (con 250 megawatios): el de Kuqa, en China.

La intermitencia del suministro eléctrico hace que los componentes envejezcan más de lo esperado, el comportamiento de los fluidos es diferente al que se observa en un laboratorios a pequeña escala, así como densidades de corriente inesperadas, creación de puntos calientes y daños a las membranas…

El electrolizador consume más de lo esperado de la red eléctrica convencional, aunque se suponía que sólo lo compensaría marginalmente. Esto socava la expectativa de que basta con instalar un electrolizador al pie de una turbina eólica o de paneles solares para producir hidrógeno “verde”.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies