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Mes: febrero 2024 (página 11 de 11)

Los agricultores cosechan mal y los consumidores se alimentan peor

En medio de las movilizaciones agrarias que sacuden a Europa, pero especialmente a Francia, el Alto Consejo del Clima ha publicado un informe de 168 páginas en defensa de una “transición ecológica” también en este sector (*).

El Consejo es un organismo consultivo creado en 2018 que depende del Primer Ministro francés. Es uno de esos tinglados típicos de la posmodernidad, compuesto por “expertos” que se llaman “independientes”, aunque los nombran por decreto. En otras palabras, sirve para devolver favores y que los chupatintas se ganen un sobresueldo.

El sermón también es el mismo que hemos oído tantas veces: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Para la presidenta del Consejo, Corinne Le Queré, el sector agrícola está “en primera línea de los desafíos climáticos”, representando el 18 por cien de las emisiones de gases de efecto invernadero de Francia.

El informe está repleto de la nueva terminología que caracteriza a las paranoias seudoecologistas, cada vez más abundante: sostenibilidad, descarbonización… A su vez, la palabrería se rodea del tremendismo característico del momento: calor, inundaciones, sequías, tormentas…

El clima tiene la culpa de todo. Si no llueve es porque las temperaturas aumentan y si llueve también.

Además, el Alto Consejo francés acaba de descubrir que los fenómenos climáticos dificultan la tarea de los agricultores. La novedad es que eso ocurre “cada vez con más frecuencia” porque, en efecto, todo va a peor siempre. Los invernaderos no han servido para nada.

Todo perjudica el medio ambiente, y la agricultura no podía ser una excepción porque también es obra de la humanidad. Pero los culpables no son sólo los agricultores y ganaderos, sino también los consumidores. Los agricultores cosechan mal y los consumidores se alimentan peor. A unos hay que enseñarles a cultivar y a los otros a comer.

La descarbonización en el sector primario es posible, dicen estos “expertos”, siempre que se produzca una reducción del 30 por cien en el consumo de productos de origen animal, es decir, si dejamos de consumir carne y pasamos a poner a los gusanos y cucarachas en el menú de día.

Hay que prepararse para un aumento de dos grados centígrados en las temperaturas “a corto plazo”, dice Le Queré. Lo mejor sería empezar a sembrar plantas resistentes a las sequías y razas animales capaces de soportar el calor asfixiante que nos espera. Por ejemplo, en lugar de vacas rubias gallegas los ganaderos podrían criar camellos para comer sus filetes y beber su leche.

Al Consejo francés sólo le faltaba lamentarse de que los agricultores que se movilizan son de “extrema derecha”, lo mismo que los que niegan la subida de los termómetros o la pertinaz sequía.

(*) https://www.hautconseilclimat.fr/wp-content/uploads/2024/01/2024_HCC_Alimentation_Agriculture_25_01_webc_vdef-2.pdf

El Golpe de Estado más discreto

Uno de los principales instrumentos de la política exterior estadounidense es el cambio de régimen encubierto, es decir, la acción encubierta del gobierno estadounidense destinada a derrocar al gobierno de otro país.

Hay motivos para creer que las acciones de Estados Unidos condujeron a la destitución del primer ministro pakistaní Imran Khan en abril de 2022, seguida de su detención, falsamente acusado de corrupción y espionaje, y su condena esta semana a 10 años de prisión por espionaje.

El objetivo político es impedir que el político más popular de Pakistán regrese al poder en las elecciones de la semana que viene.

La clave de las operaciones encubiertas, por supuesto, es que son secretas y, por lo tanto, el gobierno de Estados Unidos puede negarlas. Incluso cuando la evidencia es revelada por denunciantes o filtraciones, como suele ser el caso, el gobierno de Estados Unidos rechaza la autenticidad de la evidencia y los principales medios de comunicación generalmente ignoran la historia porque contradice la narrativa oficial.

Los editores de estos grandes medios de comunicación no quieren difundir las llamadas “teorías de la conspiración” y simplemente están felices de ser portavoces de sus gobiernos.

Los cambios secretos de régimen por parte de Estados Unidos son sorprendentemente rutinarios. Un estudio dirigido por la profesora Lindsay O’Rourke de la Universidad de Boston, cuenta 64 operaciones encubiertas de cambio de régimen llevadas a cabo por Estados Unidos durante la Guerra Fría (1947 y 1989).

Desde entonces, las operaciones de cambio de régimen de Estados Unidos han seguido siendo frecuentes, como cuando el presidente Barack Obama encargó a la CIA (Operación Timber Sycamore) derrocar al presidente sirio Bashar Al Assad. Esta operación encubierta permaneció en secreto hasta varios años después de la operación, e incluso entonces casi no recibió cobertura por parte de los principales medios de comunicación.

Todo lo cual nos lleva a Pakistán, otro caso donde la evidencia apunta claramente a un cambio de régimen liderado por Estados Unidos. En este caso, Estados Unidos quería derrocar al gobierno del Primer Ministro Imran Khan, el dirigente carismático, talentoso y enormemente popular de Pakistán, conocido tanto por su dominio del cricket como por su contacto con la gente. Su popularidad, independencia y enorme talento lo convierten en un objetivo prioritario para Estados Unidos, que siempre está preocupado por los dirigentes populares que no se alinean con las políticas estadounidenses.

El “pecado” de Imran Khan fue cooperar demasiado con Putin y Xi Jinping, mientras buscaba relaciones normales con Estados Unidos.

El gran mantra de la política exterior estadounidense, y el principio desencadenante de la CIA, es que un dirigente extranjero está “o con nosotros o contra nosotros”.

Los dirigentes que intentan ser neutrales entre las grandes potencias corren un grave riesgo de perder su posición, o incluso sus vidas, por instigación de Estados Unidos, ya que Estados Unidos no acepta la neutralidad. Líderes que buscaban la neutralidad, desde Patrice Lumumba (Congo), Norodom Sihanuk (Camboya), Viktor Yanukovich (Ucrania) y muchos otros, han sido derrocados por la mano no tan oculta del gobierno estadounidense.

Como muchos dirigentes del mundo en desarrollo, Khan no quiere romper relaciones con Estados Unidos o Rusia por la guerra en Ucrania. Casualmente, Khan estaba en Moscú para reunirse con Putin el día que Rusia lanzó la operación militar especial (24 de febrero de 2022). Desde el principio, Khan abogó por que el conflicto en Ucrania se resuelva en la mesa de negociaciones y no en el campo de batalla. Estados Unidos y la Unión Europea han obligado a los dirigentes extranjeros, incluido Khan, a alinearse con Putin y apoyar las sanciones occidentales contra Rusia, pero Khan se ha resistido.

Khan selló su destino el 6 de marzo cuando organizó una gran manifestación en el norte de Pakistán. En la manifestación, reprendió a Occidente, y en particular a 22 embajadores de la Unión Europea, por presionarlo para que condenara a Rusia en una votación en la ONU. También arremetió contra la guerra de la OTAN contra el terrorismo en el vecino Afganistán, calificándola de absolutamente devastadora para Pakistán, sin ningún reconocimiento, respeto o aprecio por el sufrimiento de Pakistán.

Khan dijo a la multitud que lo vitoreaba: “Los embajadores de la Unión Europea nos escribieron una carta pidiéndonos que condenemos y votemos contra Rusia […] ¿Qué opinan de nosotros? ¿Somos tus esclavos […] y todo lo que digas, lo haremos?” Y añadió: “Somos amigos de Rusia y también somos amigos de Estados Unidos; somos amigos de China y de Europa; no estamos en ningún bando […] Pakistán permanecería neutral y trabajaría con quienes intentan poner fin a la guerra en Ucrania”.

Desde el punto de vista estadounidense, “neutral” es una palabra agresiva. Las terribles consecuencias para Khan fueron reveladas en agosto del año pasado. Apenas un día después de la manifestación de Khan, el subsecretario de Estado para la Oficina de Asuntos de Asia Central y del Sur, Donald Lu, se reunió con el embajador de Pakistán en Estados Unidos, Asad Majeed Khan, en Washington. Después de la reunión, el embajador Khan envió un cable secreto (un «cifrado») a Islamabad, que luego fue filtrado por un oficial militar pakistaní.

El cable relata que el subsecretario Lu criticó al primer ministro Khan por su postura neutral. El cable cita a Lu diciendo que “la gente aquí y en Europa está muy preocupada porque Pakistán está adoptando una postura tan agresivamente neutral (sobre Ucrania), si ese es el caso. Incluso es posible una posición, pero no nos parece tan neutral”.

Luego, Lu le transmitió lo esencial al embajador Khan: “Creo que si el voto de censura contra el primer ministro tiene éxito, todo será perdonado en Washington porque la visita a Rusia se considera una decisión del primer ministro. De lo contrario, creo que será difícil avanzar”.

Cinco semanas después, el 10 de abril, con la amenaza de Estados Unidos al poderoso ejército de Pakistán y el ejército controlando el parlamento de Pakistán, el Parlamento derrocó a Khan en un voto de censura. Unas semanas más tarde, el nuevo gobierno presentó cargos falsos de corrupción contra Khan, para detenerlo e impedir su regreso al poder.

Cuando Khan hizo pública la existencia del cable diplomático que revelaba el papel de Estados Unidos en su derrocamiento, el nuevo gobierno acusó a Khan de espionaje. Ahora ha sido sentenciado a 10 años de prisión por esos cargos y el gobierno de Estados Unidos guarda silencio ante el ultraje.

Cuando le preguntaron por la sentencia de Khan, el Departamento de Estado respondió: “Ese es un asunto que corresponde a los tribunales paquistaníes”. Semejante respuesta es un ejemplo sorprendente de cómo funciona el cambio de régimen dirigido por Estados Unidos. El Departamento de Estado apoya el encarcelamiento de Khan después de que Khan revelara públicamente las acciones de Estados Unidos.

Por lo tanto, Pakistán celebrará elecciones el 8 de febrero con su dirigente democrático más popular en prisión y con el partido de Khan bajo incesantes ataques, asesinatos políticos, apagones de los medios de comunicación y otras medidas brutales de represión. En todo esto, el gobierno de Estados Unidos es cómplice. Hasta aquí los valores “democráticos” de Estados Unidos. El gobierno de Estados Unidos ha ganado su caso por ahora y ha desestabilizado profundamente un país con armas nucleares de 240 millones de habitantes. Sólo la liberación de Khan de prisión y su participación en las próximas elecciones podrían restaurar la estabilidad.

Estados Unidos replantea el despliegue de sus tropas en Oriente Medio

Ante la escalada de la tensión en Oriente Medio, a Estados Unidos ya no le interesa mantener sus bases militares en Siria. La muerte de tres soldados en un reciente ataque a la base de Al Tanf en Jordania, ha sido el último toque de atención. El Eje de la Resistencia ha comenzado a atacar con mayor intensidad las instalaciones estadounidenses, y las de Siria e Irak son las más vulnerables.

El año pasado las bases militares estadounidenses en Siria han sido atacadas 63 veces. Es la razón por la que la Casa Blanca está revisando sus prioridades en la región, renunciando a los activos tóxicos.

No es la primera vez que intentan retirar sus tropas de Siria e Irak, pero la única vez que pasaron de las palabras a los hechos fue en octubre de 2019. Trump inició la retirada pero, finalmente, no la completó. Tras las críticas generalizadas, decidió mantener un pequeño contingente en Siria.

Sin embargo, desde finales del año pasado el Pentágono ha reforzado su contingente militar y ha establecido una distribución diferente de sus fuerzas. No se han retirado de Irak sino que se han replegado a Siria, donde delegan una parte de sus funciones en contratistas privados y peones locales.

Estados Unidos comenzó a participar de manera abierta en la Guerra de Siria en 2014, con el pretexto de la “guerra contra el terrorismo”. Desde entonces han estado operativas 30 instalaciones militares estadounidenses, con un contingente no inferior a 900 efectivos. La mayoría de las bases se encuentran en Rojava, donde los imperalistas ejercen el control con la ayuda de sus peones kurdos.

Otra región donde se encuentran los soldados estadounidenses es la base militar de Al Tanf, aunque la gestión formal del territorio la llevan a cabo otros peones: el llamado “Ejército Sirio Libre”.

La política estadounidense en Siria se reduce a una fórmula: yugular la economía siria y aumentar los costos para Rusia e Irán por apoyar al gobierno de Damasco. Gracias sus peones, Washington implementa su política un despliegue limitado de fuerzas.

La presencia en la zona de Rojava permite a Estados Unidos influir en la situación energética de todo el país. Hoy Siria está experimentando una grave crisis de combustible. En las zonas controladas por el gobierno sólo se extrae el 10 por cien del petróleo que necesita el país. Las empresas estadounidenses saquean ilegalmente el petróleo sirio y lo exportan al Kurdistán irakí, lo que ayuda a pagar los gastos de mantenimiento de las tropas.

En las zonas ocupadas, Estados Unidos tiene cárceles donde se encuentran detenidos los yihadistas, junto con campamentos para sus familiares. Desde 2022 el número de presos que se escapan de esos centros de detención ha aumentado significativamente. El flujo constante de terroristas desde el noreste de Siria y la región de Al Tanf indica la política de Washington de escalada controlada, destinada a ejercer una presión adicional sobre Damasco, Moscú y Teherán.

El objetivo clave es contener a Irán. Algunas fuentes indican que las bases militares en Siria e Irak son un cebo: un ataque sería el pretexto perfecto para declarar la guerra Irán.

También cumplen otra finalidad: la de que Irán no utilice Siria como primera línea de defensa. Una de las principales preocupaciones de Estados Unidos es reducir la eficacia del corredor Teherán-Beirut, que atraviesa los territorios de Irak y Siria e incluye a los principales actores del Eje de la Resistencia. El papel principal lo desempeña la base militar de Al Tanf, una zona de 55 kilómetros que bloquea un importante paso fronterizo en la ruta entre Bagdad y Damasco.

Querella contra el fiscal del Tribunal Penal Internacional por su ‘complicidad en el genocidio de Gaza’

Los países africanos están hartos de que el Tribunal Penal Internacional sólo persiga a los países del Continente Negro, mientras guarda silencio ante los crímenes de guerra cometidos cotidianamente por países, como Israel, que tienen carta blanca.

Organizaciones emblemáticas y personalidades de la sociedad civil de Túnez han presentado una querella ante los tribunales contra el Karim Ahmed Khan, fiscal del Tribunal Penal Internacional, por “complicidad en el genocidio de Gaza”.

Karim Ahmed Khan fue testigo del exterminio del pueblo palestino cuando visitó el cruce de Rafah al comienzo de la agresión contra Gaza, y desde entonces sigue con las manos en los bolsillos. El abogado británico es un parásito que no ha hecho nada por paliar el sufrimiento de los palestinos.

El Tribunal Penal Internacional tiene el poder de iniciar procedimientos criminales por iniciativa propia, especialmente desde que Khan fue testigo de la situación de la población civil de Gaza que, además de estar siendo exterminada, no puede ser alimentada ni atendida por los servicios médicos.

La querella está encabezada por la Asociación Tunecina para la Defensa de los Derechos del Niño.

Por su parte, Ziad Dabbar, presidente del Sindicato Nacional de Periodistas de Túnez, ha anunciado que la Federación Internacional de Periodistas, en coordinación con otros sindicatos de la prensa, recurrirá al Tribunal Penal Internacional para exigir rendir cuentas por el asesinato de 116 periodistas durante los bombardeos de Gaza, y presentar cargos contra los autores del crimen.

“A pesar de los ataques deliberados contra periodistas para ocultar la verdad, no hemos visto ninguna acción por parte del Tribunal Penal Internacional”, añadió Dabbar. “Como periodistas, nos consideramos dispuestos a defenderlos, porque la causa palestina es un tema importante y una causa que une a los tunecinos”, dijo.

El 30 de noviembre el Tribunal Penal Internacional anunció que el fiscal Karim Ahmed Khan había visitado Israel “a petición e invitación de los supervivientes y las familias de los muertos en el ataque del 7 de octubre”.

Al Tribunal se le está viendo el plumero desde el primer minuto: se moviliza por los verdugos israelíes, pero no por las víctimas palestinas.

Israel no ha presentado ninguna prueba contra la UNRWA

El gobierno de Tel Aviv aún no ha presentado ninguna prueba a la ONU sobre las acusaciones de que 12 funcionarios de la UNRWA participaron el 7 de octubre en los ataques de la resistencia palestina. Así lo afirmó el portavoz de la ONU, Stephane Dujarric, durante su rueda de prensa diaria.

Todo comenzó cuando el Ministerio israelí de Asuntos Exteriores llamó al representante de la UNRWA a su despacho en Jerusalén para exponerle la queja.

Es bastante extraño porque la UNRWA comparte previamente la lista de sus funcionarios en los países donde trabaja con el país anfitrión, así como con Israel, y nunca ha expresado ninguna reserva al respecto.

Dujarric asegura que Israel aún no ha proporcionado a la ONU ningún informe por escrito.

Por su parte, Estados Unidos no ha logrado verificar de forma independiente las acusaciones de Israel, que se basan en comunicaciones interceptadas, datos de ubicación de teléfonos, interrogatorios de miembros de Hamas y documentos que el ejército israelí recuperó en Gaza. El Washington Post confiesa que ha revisado un documento que contiene los nombres de los funcionarios acusados, pero no ha podido confirmar las imputaciones israelíes (*).

Por lo demás, varios de los funcionarios a los que Israel acusa ya han sido asesinados por el ejército israelí, asegura el Washington Post.

El viernes la UNRWA anunció que había abierto una investigación sobre las acusaciones de participación de 12 de sus funcionarios en los ataques del 7 de octubre.

Las acusaciones israelíes contra la agencia no son las primeras. Desde el inicio de la guerra en Gaza, el gobierno de Tel Aviv ha acusado a los funcionarios de la UNRWA de trabajar para Hamas, lo cual consideraron que justificaba el bombardeo de las escuelas e instalaciones de la organización en la Franja de Gaza, donde viven decenas de miles de personas desplazadas, la mayoría de los cuales son niños y mujeres.

Desde el 26 de enero, 17 países y la Unión Europea han decidido suspender su financiación a la UNRWA, basándose en las acusaciones de Israel de que 12 de los funcionarios del organismo internacional participaron en la Operación Inundación de Al Aqsa.

Los países que han tomado represalias con la UNRWA son Estados Unidos, Canadá, Australia, Japón, Italia, Reino Unido, Finlandia, Alemania, Países Bajos, Francia, Suiza, Austria, Suecia, Nueva Zelanda, Islandia, Rumania, Estonia, además de la Unión Europea.

Las represalias de esos países es una venganza por la previa resolución del Tribunal Internacional de Justicia sobre el genocidio en Gaza, así como un claro acto de desagravio hacia Israel, cuyo gobierno estaba ofendido por la querella sudafricana.

La UNRWA fue creada por decisión de la Asamblea General de la ONU en 1949 y fue autorizada a brindar asistencia y protección a los refugiados en sus cinco áreas de operaciones, a saber, Jordania, Siria, Líbano, Cisjordania y la Franja de Gaza.

(*) https://www.washingtonpost.com/national-security/2024/01/30/unrwa-gaza-israel-aid/

La Unión Europea capitula ante las movilizaciones agrarias

Para responder a las movilizaciones agrarias, la Comisión Europea acaba de anunciar que no aplicará las normas de la PAC (Política Agrícola Común) a las tierras en barbecho. La medida era solicitada desde hace tiempo por las principales organizaciones agrarias europeas.

La PAC exige que cada explotación deje al menos el 4 por cien de las tierras cultivables en barbecho o en infraestructuras agrícolas no productivas (setos, arboledas, acequias, estanques), con el pretexto de “proteger la biodiversidad”.

Era uno de los criterios agroambientales para beneficiarse de las ayudas pagadas a los agricultores. Pero ese tipo mínimo se puede reducir al 3 por cien si añaden un 4 por cien de cultivos intermedios o fijadores de nitrógeno sin productos fitosanitarios, hasta llegar al 7 por cien.

En un comunicado de prensa publicado ayer, la confederación Copa-Cogeca de organizaciones agrícolas de la Unión Europea, que agrupa a sus principales organizaciones agrícolas del Viejo Continente, declaró que tomaba nota del avance, pero que lo consideraba tardío así como limitado.

“Pedimos esta exención desde abril del año pasado”, recuerda Christiane Lambert, presidenta de la Copa. Si bien saluda las “buenas noticias para los agricultores europeos”, lamenta también que no se hayan escuchado las “solicitudes de relajación de otros elementos” de los países del este de Europa.

La organización se muestra decepcionada por las propuestas de Bruselas relativas a la eliminación de los derechos de aduana de los que se benefician los productos agrícolas ucranianos que entran en la Unión Europea desde 2022, que no protegen suficientemente a los agricultores europeos.

La política de la Unión Europea hacia Ucrania ha sido desastrosa también en el capítulo agrícola, sobre todo en los países del este. Los productos agrarios ucranianos han invadido los mercados de Europa Central y han llevado a la ruina a los agricultores polacos y húngaros.

Desde el inicio de la guerra, para permitir a los agricultores europeos producir más para compensar las interrupciones en el suministro de cereales de Rusia y Ucrania, Bruselas suspendió la aplicación de esta condición. La exención expiró a finales del año pasado, aunque una decena de Estados, así como grandes organizaciones agrícolas, exigieron en otoño su prórroga al menos parcial para este año.

La exención propuesta por Bruselas será provisional y tendrá una duración de un año, afirmó la Comisión Europea. Se trata de permitir a los agricultores alcanzar la cuota mínima del 7 por cien de elementos no productivos gracias únicamente a cultivos intermedios o fijadores de nitrógeno. Este compromiso permite evitar las complicaciones jurídicas y políticas que habrían resultado de la simple renovación de la excepción concedida el año pasado.

En Polonia los agricultores comenzaron a movilizarse en noviembre del año pasado, bloqueando los pasos fronterizos con Ucrania. A principios de enero reanudaron las protestas y el gobierno tuvo que claudicar. En primer lugar, queda prohibida indefinidamente la entrada en Polonia de productos agrícolas ucranianos. En segundo lugar, no habrá aumentos de impuestos. En tercer lugar, concederán préstamos en condiciones favorables para los agricultores. Finalmente, el cultivo del maíz será subsidiado.

El gobierno polaco tuvo que llegar a un acuerdo con sus agricultores. El alemán tuvo que mantener las subvenciones al gasóleo agrícola. Ahora es el turno de los demás.

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