La Unión Europea capitula ante las movilizaciones agrarias

Para responder a las movilizaciones agrarias, la Comisión Europea acaba de anunciar que no aplicará las normas de la PAC (Política Agrícola Común) a las tierras en barbecho. La medida era solicitada desde hace tiempo por las principales organizaciones agrarias europeas.

La PAC exige que cada explotación deje al menos el 4 por cien de las tierras cultivables en barbecho o en infraestructuras agrícolas no productivas (setos, arboledas, acequias, estanques), con el pretexto de “proteger la biodiversidad”.

Era uno de los criterios agroambientales para beneficiarse de las ayudas pagadas a los agricultores. Pero ese tipo mínimo se puede reducir al 3 por cien si añaden un 4 por cien de cultivos intermedios o fijadores de nitrógeno sin productos fitosanitarios, hasta llegar al 7 por cien.

En un comunicado de prensa publicado ayer, la confederación Copa-Cogeca de organizaciones agrícolas de la Unión Europea, que agrupa a sus principales organizaciones agrícolas del Viejo Continente, declaró que tomaba nota del avance, pero que lo consideraba tardío así como limitado.

“Pedimos esta exención desde abril del año pasado”, recuerda Christiane Lambert, presidenta de la Copa. Si bien saluda las “buenas noticias para los agricultores europeos”, lamenta también que no se hayan escuchado las “solicitudes de relajación de otros elementos” de los países del este de Europa.

La organización se muestra decepcionada por las propuestas de Bruselas relativas a la eliminación de los derechos de aduana de los que se benefician los productos agrícolas ucranianos que entran en la Unión Europea desde 2022, que no protegen suficientemente a los agricultores europeos.

La política de la Unión Europea hacia Ucrania ha sido desastrosa también en el capítulo agrícola, sobre todo en los países del este. Los productos agrarios ucranianos han invadido los mercados de Europa Central y han llevado a la ruina a los agricultores polacos y húngaros.

Desde el inicio de la guerra, para permitir a los agricultores europeos producir más para compensar las interrupciones en el suministro de cereales de Rusia y Ucrania, Bruselas suspendió la aplicación de esta condición. La exención expiró a finales del año pasado, aunque una decena de Estados, así como grandes organizaciones agrícolas, exigieron en otoño su prórroga al menos parcial para este año.

La exención propuesta por Bruselas será provisional y tendrá una duración de un año, afirmó la Comisión Europea. Se trata de permitir a los agricultores alcanzar la cuota mínima del 7 por cien de elementos no productivos gracias únicamente a cultivos intermedios o fijadores de nitrógeno. Este compromiso permite evitar las complicaciones jurídicas y políticas que habrían resultado de la simple renovación de la excepción concedida el año pasado.

En Polonia los agricultores comenzaron a movilizarse en noviembre del año pasado, bloqueando los pasos fronterizos con Ucrania. A principios de enero reanudaron las protestas y el gobierno tuvo que claudicar. En primer lugar, queda prohibida indefinidamente la entrada en Polonia de productos agrícolas ucranianos. En segundo lugar, no habrá aumentos de impuestos. En tercer lugar, concederán préstamos en condiciones favorables para los agricultores. Finalmente, el cultivo del maíz será subsidiado.

El gobierno polaco tuvo que llegar a un acuerdo con sus agricultores. El alemán tuvo que mantener las subvenciones al gasóleo agrícola. Ahora es el turno de los demás.

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