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Día: 23 de febrero de 2024 (página 1 de 1)

Los palestinos tienen derecho a la lucha armada para resistir la opresión israelí

Esta mañana China ha declarado ante el Tribunal Internacional de Justicia que el recurso de los palestinos a la lucha armada para ejercer su derecho a la autodeterminación, frente al dominio colonial extranjero, es legítimo y está fundamentado en el derecho internacional.

“Ya es hora de implementar la solución de dos Estados a través de medidas concretas y garantizar la incorporación plena de Palestina a la ONU”, ha dicho Ma Xinmin. el representante de China ante ante el Tribunal Internacional de Justicia.

“El uso de la fuerza por parte del pueblo palestino para resistir la opresión extranjera y completar la creación de un Estado independiente, como parte de su búsqueda de autodeterminación, es un derecho inalienable fundado en el derecho internacional”, afirmó el representante chino.

Citando resoluciones de la Asamblea General de la ONU, el asesor legal de China dijo al Tribunal que las personas que luchan por la autodeterminación pueden recurrir a “todos los medios disponibles, incluida la lucha armada”.

“La lucha de los pueblos por su liberación y su derecho a la autodeterminación, incluida la lucha armada contra el colonialismo, la ocupación, la agresión y la dominación por fuerzas extranjeras, no debe considerarse un acto de terrorismo”, añadió, citando convenciones internacionales.

Los verdaderos actos de terrorismo son de una naturaleza completamente diferente, dijo. Las prácticas y políticas opresivas de Israel “han socavado y obstaculizado gravemente el pleno ejercicio del derecho del pueblo palestino a la autodeterminación”, añadió.

El conflicto surge “de la prolongada ocupación israelí del territorio palestino y de la prolongada opresión del pueblo palestino por parte de Israel”.

El representante de China destacó que después de la Segunda Guerra Mundial, varios pueblos “se liberaron de la ocupación extranjera, y sus experiencias constituyen una prueba convincente”.

El Tribunal de la Haya ha escuchado las alegaciones orales de los Estados, que forman parte de la acción interpuesta por Sudáfrica contra Israel, acusado de “crimen de genocidio” por su guerra contra los territorios palestinos ocupados.

‘La paz se puede evitar’

La gendarmería nigerina ha descubierto un arsenal de armas que tenía en su poder el ejército francés antes de ser expulsado del país. El descubrimiento se ha producido durante los registros realizados los días 19 y 20 de febrero en los cuarteles que ocupaban anteriormente las tropas francesas, en particular en los edificios de la Operación “Eucap Sahel” y en una residencia utilizada por instructores militares.

La televisión pública de Níger califica el descubrimiento como el de un verdadero centro de operaciones militares, que incluye lanzacohetes antitanques, fusiles de asalto, drones, granadas y vehículos. Semejante escenario plantea interrogantes sobre las intenciones francesas para esconder tales armas. ¿Qué pretendían?

Además, también han descubierto mapas geográficos, con ubicaciones estratégicas de la capital del país, Niamey, claramente marcadas, por lo que la preocupación de los militares nigerios es máxima. En el registro las cámaras de la televisión enfocaron hacia un cartel que decía “La paz se puede evitar”, lo que sugiere que los colonialistas tenían planes de desestabilización.

Las revelaciones se producen en un contexto en el que, desde el golpe del 26 de julio contra el presidente Mohamed Bazoum, las relaciones entre los dos países son pésimas. Los militares de Niamey exigieron la salida de todos los soldados franceses de Níger, tras la negativa de París a reconocer la legitimidad del nuevo gobierno y su apoyo a la intervención militar de la Cedeao, que nunca se consumó.

Recientemente el dirigente de la Junta militar, Abdurahaman Tchiani, ha pedido a Francia que salde sus “deudas históricas”, al tiempo que, como ya informamos, anunció los planes para establecer una moneda única entre algunos países vecinos de Níger para emanciparse del franco.

En este contexto, el descubrimiento de un arsenal de armas arroja más sombras sobre las verdaderas intenciones de los colonialistas franceses. ¿Se trataba de desestabilizar o más bien de entregar el armamento a los yihadistas para encender las llamas de la guerra civil?

No es sólo gas: Europa también depende de Rusia para el suministro de uranio

La empresa rusa Rosatom siempre ha quedado fuera de las sanciones europeas por razones obvias: porque Europa no sólo dependía del gas ruso sino también del uranio ruso. Lo primero lo ha podido paliar, hasta el momento, pero lo segundo no.

Las empresas europeas Orano y Urenco planean aumentar su capacidad de suministro de uranio a las centrales nucleares, pero no será suficiente para sustituir a los rusos. Sobre todo porque Rosatom también monopoliza la fabricación de combustible nuclear destinado los reactores de diseño ruso desplegados en Europa central.

En la medida en que la Agenda 2030 y demás políticas seudoecologistas de Bruselas tratan de sustituir las energías convencionales por la nuclear, la transición energética pende de un hilo atado al pie del Kremlin.

Según datos de Euratom, el organismo responsable de coordinar los programas europeos de investigación sobre energía nuclear, entre el 25 y el 30 por cien de las centrales nucleares en Europa dependen de Rusia.

Parece poco, pero no es así. A diferencia del gas, a corto y medio plazo no es posible sustituir al uranio ruso. No hay gasoductos que lo transporten. Deshacerse del peso estratégico que Rusia tiene en la energía nuclear europea llevará mucho más tiempo… si es que eso es posible.

Las consecuencias son evidentes: en Bruselas ya van por su decimotercer paquete de sanciones contra Rusia, pero Rosatom sigue fuera y sigue el comercio con los estados miembros de la Unión Europea, a pesar de la guerra y a la máxima velocidad. Los datos recopilados en febrero del año pasado por el Royal United Services Institute, un equipo británico de análisis, mostraron que en 2022 las compras de tecnologías y combustible nucleares rusos por parte de la Unión Europea alcanzaron su nivel más alto en tres años.

Por lo tanto, Europa no lo puede evitar y Rusia no lo quiere evitar. Es un fenómeno muy interesante de analizar un poco más despacio.

Europa fue antinuclear y ahora quiere ser lo contrario

Tras la caída de la URSS, en 1994 la legislación europea impuso cuotas de suministro. La Declaración de Corfú estipula que un Estado miembro de la Unión Europea no debe tener más del 20 por cien de su combustible nuclear procedente de un país de la antigua URSS. Pero también en Europa las normas están para olvidarse de ellas.

Rusia no sólo impone su peso en el suministro de una materia prima sino en toda la cadena. El uranio natural se extrae primero en las minas, pero luego debe convertirse y enriquecerse antes de ensamblarlo en un reactor.

Pero en los países occidentales han cerrado muchas plantas de enriquecimiento de uranio en los últimos 15 años, especialmente en Estados Unidos, dejando a Rusia en una posición dominante en el mercado. Rosatom cuenta con alrededor del 30 por cien de cuota de mercado en Europa, un porcentaje que esconde niveles de dependencia extremadamente dispares entre los Estados miembros de la Unión Europea. En Hungría es casi el 100 por cien y en España el 30 por cien.

Los países occidentales y, en particular los europeos, están pagando el desastre de sus políticas económicas de hace 40 años, de las que las verdes y ambientalistas no son más que un pálido reflejo. Empezaron a ser antinucleares y ahora pretenden convertirse en todo lo contrario, cuando las empresas del sector se encuentran en un estado lamentable. La francesa Orano y la anglo-alemana-holandesa Urenco se han quedado desfasadas. No están en condiciones de implementar la transición energética.

Quieren pero no pueden. A finales del año pasado el gobierno francés ordenó a Orano aumentar un 30 por cien la capacidad de una planta de enriquecimiento, con una inversión de 1.700 millones de euros. Por su parte, Urenco prevé incrementar ligeramente la capacidad de producción de cada una de sus cuatro fábricas, ubicadas en Reino Unido, Alemania, Países Bajos y Nuevo México (Estados Unidos). Sin embargo, vivimos en los tiempos del capitalismo monopolista de Estado: como la empresa depende de tres gobiernos diferentes, los acuerdos son complicados.

Como también hemos expuesto varias veces, el precio del uranio en los mercados mundiales se ha disparado después del accidente de Fukushima en 2011. Si antes la libra de lal materia prima costaba 30 dólares, ahora cuesta 100.

Además en Europa del este (Finlandia, República Checa, Eslovaquia, Hungría y Bulgaria) hay centrales nucleares que sólo funcionan con el uranio enriquecido procedente de Rusia. También es posible paliar esa situación, siempre a costa de sustituir a Rosatom por Westinghouse, es decir, a Rusia por Estados Unidos.

En cualquier caso, a las empresas europeas les va mucho mejor con los rusos. Por ejemplo, la francesa Framatome tenía un acuerdo con Rosatom, firmado antes del inicio de la Guerra de Ucrania. Con la licencia de Rosatom en la mano, quiere suministrar combustible a las empresas nucleares eslovacas y búlgaras. Quiere pero no puede. Por lo menos, aún no ha empezado a hacerlo, a pesar de que tiene los contratos firmados.

Por razones estratégicas, es decir, de supervivencia, Rusia domina el sector nuclear mundial: exporta la materia prima, el enriquecimiento y, finalmente, la tecnología. Es el único país del mundo que vende centrales nucleares “llave en mano” a cualquier país del mundo. Su estrategia comercial es como la de los viajes turísticos: va todo incluido, hasta la financiación. Un cliente quiere un reactor nuclear, pero además Rosatom se puede comprometer a suministrarle el uranio de por vida. ¿El cliente quiere desprenderse de los residuos de la central? No tiene que preocuparse; Rosatom también puede encargarse de ello.

Es lo más cómodo, y para muchos países del Tercer Mundo, es la única solución.

Los submarinos británicos no son capaces de disparar misiles nucleares

No es la primera vez que comentamos la desastrosa situación de la Marina de Guerra británica. No son sólo los fallos de sus portaaviones, la colisión entre dos cazadores de minas, una catástrofe evitada in extremis a bordo de uno de sus submarinos lanzadores nucleares SNLE o incluso la incapacidad para reclutar.

A principios mes ya anunciamos que los buques de la Marina británica no podían disparar en el Mar Rojo porque no tienen misiles.

El mes pasado fracasó el lanzamiento de un misil balístico estratégico mar-tierra Trident desde el submarino SSBN HMS Vanguard, con un detalle más que significativo que no se puede pasar por alto: el ministro de Defensa británico, Grant Shapps, se encontraba a bordo en el momento del disparo fallido, al igual que el comandante de la Royal Navy, el almirante Ben Key (*).

El misil salió del submarino, pero el motor de su primera etapa no se encendió, lo que provocó que el proyectil de 58 toneladas cayera justo al lado del submarino que lo disparó.

Es el segundo fracaso consecutivo de la Royal Navy. En junio de 2016, tras pasar más de 40 meses en dique seco para una importante revisión y la instalación de un nuevo sistema de lanzamiento de misiles, el HMS Vengeance lanzó un Trident frente a las costas de Florida, como parte de las pruebas que realizaba antes de reanudar su ciclo operativo.

Al desviarse de su trayectoria, el proyectil tuvo que autodestruirse, según un procedimiento que se activa automáticamente en caso de aparecer alguna anomalía.

En aquel momento, el gobierno británico intentó encubrir el incidente a los medios de comunicación. Fue en vano porque lo destapó seis meses después el Sunday Times, antes de ser confirmado por un miembro de la Marina estadounidense a la cadena CNN.

El segundo fallo de un misil Trident II D5 se produce en el peor momento imaginable. De ahí los esfuerzos del Ministerio de Defensa británico para averiguar el alcance de una cadena repetida de chapuzas en su Flota de vanguardia.

“Por razones de seguridad nacional, no podemos proporcionar más información sobre este asunto, pero estamos seguros de que la anomalía fue específica de un evento y, por lo tanto, no hay implicaciones sobre la confiabilidad de los sistemas de misiles Trident”, explicó el Ministerio de Defensa en un comunicado de prensa. “La disuasión nuclear de Reino Unido sigue siendo segura y eficaz”, añadió.

Desde que se pusieron en servicio los misiles Trident II, la Royal Navy ha realizado 12 lanzamientos. Pero este fallo es más importante que el de 2016 porque los misiles Trident fueron objeto de un programa para extender su vida útil. El arsenal nuclear debería ser más fiable de lo que era hace ocho años.

Reino Unido basa su disuasión en cuatro SSBN del tipo Vanguard, así como en misiles Trident II D5, suministrados por la estadounidense Lookheed Martin Space Systems. En el CASD (Continuous At Sea Deterrent) está previsto que la Royal Navy tenga patrullando al menos uno de esos submarinos.

(*) https://www.thesun.co.uk/news/26070479/trident-nuke-sub-missile-launch-fails/

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