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Día: 30 de noviembre de 2023 (página 1 de 1)

La guerra electrónica rusa interfiere con los satélites de la OTAN en Crimea

El satélite europeo Sentinel-1 intentó una vez más tomar imágenes de la región de Crimea y de los territorios adyacentes a la península para controlar las posiciones de las armas y los efectivos rusos. Sin embargo, no logró tomar imágenes de alta calidad.

Las imágenes del satélite son borrosas y coloridas, ya que el trabajo de los equipos de la OTAN se ha visto obstaculizado por los sistemas de guerra electrónica rusos. Sentinel-1 toma imágenes a 5.405 GHz, y los sistemas REB se adaptaron a estos datos, desenfocando las imágenes recibidas por el satélite.

La imagen muestra el resultado de los medios técnicos del ejército ruso, que interfirieron con los aviones europeos mediante contrarradiación.

Rusia puede destruir los satélites Starlink pertenecientes a empresas vinculadas al multimillonario estadounidense Elon Musk. Estos dispositivos permiten a los ucranianos controlar los drones rusos de combate y observación, aunque Musk afirmó que el objetivo principal de los satélites era proporcionar servicios de conexión y comunicación a través de internet.

Los satélites espaciales no están cubiertos por la Convención de Ginebra si son utilizados por una de las partes en una guerra. La privación de medios de navegación por satélite (GNSS) compromete la utilización de determinadas armas guiadas, especialmente misiles, y complica el movimiento de las unidades (terrestres, aéreas o navales).

Impide transmitir órdenes a las unidades y conocer la posición o el estado de las unidades sobre el terreno. Como consecuencia de ello, se pierde la coordinación entre las unidades, que quedan abandonadas a su suerte. Eso implica también dejar de recibir información de unidades o plataformas ISR (Inteligencia, Vigilancia, Reconocimiento).

Sin las comunicaciones satelitales es mucho más difícil localizar y destruir objetivos. Ya no hay situación táctica y aparece la niebla. Perder la capacidad de detección significa perder toda capacidad de alerta y por tanto supone tener que sufrir una sorpresa estratégica o táctica sin poder reaccionar, porque muchos sistemas de armas también quedarían neutralizados.

Los mercantes israelíes ya no pueden cruzar el Mar Rojo

La naviera israelí Zim ha decidido cambiar el rumbo de sus portacontenedores alrededor de África para evitar la travesía del Mar Rojo.

Después de tres ataques yemeníes contra barcos vinculados a Israel el comercio mundial se está viendo afectado. Un buque portacontenedores operado por la naviera israelí Zim ha cambiado de rumbo y está tomando una larga ruta alrededor de África en lugar de transitar por el Canal de Suez y atravesar el estrecho de Bab El Mandeb frente a la costa de Yemen.

El viernes un portacontenedores Zim, en ruta de Boston a Port Klang (Malasia), cruzó el Estrecho de Gibraltar y entró en el Mediterráneo. Continuó hacia el este hasta situarse entre Orán (Argelia) y Cartagena (España), para luego dar la vuelta en la tarde del sábado 25 de noviembre.

El portacontenedores, con una capacidad de 5.618 unidades, regresó al Atlántico y a lo largo de la costa occidental de África. El lunes 27 de noviembre había pasado Casablanca, Marruecos, y se dirigía hacia el sur a 16 nudos.

El viaje desde el Estrecho de Gibraltar hasta Port Klang a través del Cabo de Buena Esperanza es un 56 por cien más largo que a través del Canal de Suez.

La empresa anunció el lunes que, debido a la amenaza a los buques vinculados a Israel en el Mar Rojo, está tomando medidas temporales para garantizar la seguridad de sus tripulaciones, buques y mercancías de sus clientes desviando algunos de sus sus barcos.

El martes la captura del buque israelí Galaxy puso en vilo al transporte marítimo mundial. Un grupo de asalto anfibio de los huthíes llegaron hasta la cubierta desde un helicóptero e izaron banderas palestinas y yemeníes.

Los huthíes anunciaron que continuarían sus operaciones contra intereses y barcos vinculados al régimen sionista hasta que el régimen ponga fin a sus crímenes contra los palestinos.

Arabia saudí va a impulsar la demanda de petróleo de los países en desarrollo

Arabia saudí está implementando un plan de inversión mundial masiva para suministrar petróleo y gas a los países en desarrollo, asegura el periódico británico The Guardian. Se llama Programa de Sostenibilidad de la Demanda de Petróleo (ODSP).

Según las previsiones saudíes, el uso de automóviles, autobuses y aviones que funcionan con combustibles fósiles aumentará en África y otros lugares.

El Programa planea acelerar el desarrollo de los viajes aéreos supersónicos, que utilizan tres veces más combustible que los aviones convencionales, y asociarse con un fabricante de automóviles para producir en masa un vehículo con motor de combustión barato. Otros proyectos fomentan el uso de “barcos a motor” que utilizan combustibles convencionales para suministrar electricidad a las poblaciones costeras.

Dirigido por el Príncipe Heredero Mohammed Bin Salman, el Programa involucra a las organizaciones más grandes de Arabia saudí, como el Fondo de Inversión Pública de 700.000 millones de dólares, la empresa petrolera más grande del mundo, Aramco, la empresa petroquímica Sabic y los ministerios más importantes del país árabe.

El Programa pretende eliminar las barreras a la energía y el transporte en los países más pobres. Los proyectos planificados implican un aumento en el uso de petróleo y gas, que es “uno de los objetivos principales”, según ha reconocido un dirigente saudí.

El Banco Mundial quiere desarrollar las energías renovables, mientras Arabia saudí prefiere vender su propia producción petrolífera.

Medicina Democrática y lucha de clases

La ciencia no es más que una forma de ser del poder o, mejor dicho, sólo es comprensible y legible desde la perspectiva de la dialéctica de los poderes. En cierto momento de su nacimiento, la burguesía fundó una nueva ciencia para derrocar el poder feudal y la ciencia era entonces liberadora en la medida que planteaba un desafío a una potencia hegemónica (en aquel momento histórico era el poder feudal), la exigencia de poder de otro componente social que estaba surgiendo y que era la burguesía. La burguesía, naturalmente, utilizó entonces y sigue utilizando la ciencia más que nunca como instrumento de su conservación; lo mismo ocurre con todo poder que tiende a preservarse. Ahora bien, si esta es la operación que realizó la burguesía, esta es la operación que tendrá que realizar el proletariado y que a su vez el proletariado tendrá que fundar una nueva ciencia para derrocar el poder burgués”
Giulio Alfredo Maccacaro, L’uso di classe della medicina, Módena, 25 de febrero de 1972

En enero de 2021 escribí un artículo cuyo título era “Maccacaro, Paccino, Giacomini. In memoriam” (1) coincidiendo con el 44 aniversario del fallecimiento de Giulio Maccacaro y el 40 aniversario también del fallecimiento de Valerio Giacomini, al mismo tiempo que rendía homenaje a Darío Paccino, los cuales imprimieron una huella imborrable en el pensamiento ecológico no instrumental ni neutro, sino estrechamente relacionado con la necesaria lucha de clases para hacer frente a la depredación del medio ambiente por parte del capitalismo, ya fuera éste de corte occidental o de la deriva pro capitalista de los llamados socialismos, y su relación con las diversas patologías y las prácticas médicas utilizadas a mayor gloria del capital.

En dicho artículo resaltaba una entrevista realizada a Darío Paccino en Lotta Continua núm. 9 del 4 de enero de 1978 en la que afirmaba: “Con mis libros intento dar voz a los desposeídos por el monopolio de la información y de la llamada cultura” (2).

Y la referencia al libro que escribió en 1972 “L’Imbroglio ecológico” (Ed. Giulio Einaudi. Torino 1972) en el cual realiza una crítica a los ecologistas del capital que los caracteriza como los que desean la vida dulce de la sociedad capitalista occidental  sin los desastres ocasionados por la depredación del medio ambiente, deseosos de una sociedad sin destruir al capitalismo que vive de la depredación.

En dicho artículo resaltaba también algunos párrafos de la carta que Maccacaro escribió al Presidente del Colegio de Médicos de Milán, de la cual tan sólo apunto aquí un pequeño fragmento “Naturalmente la medicina del capital no podría  dirigir las enfermedades, si no dirigiera también al enfermo, al médico y a la relación existente entre ellos, de acuerdo a una coherente lógica de clase”. Carta que para no extenderme más de lo necesario se puede leer íntegra en castellano (3).

Medicina Democrática

Medicina Democrática fue (*) como movimiento, nació en el año 1968 a través de un llamamiento de médicos, investigadores y delegados de consejos obreros. En el discurso fundacional del Movimiento, Maccacaro habló de la enfermedad como una pérdida de participación y analizaba la historia de la medicina desde la perspectiva de la clase obrera.

Habló de la necesidad de aprender a identificar “las causas de las enfermedades”, tarea no incluida en la formación del médico a quien se le enseña que la tuberculosis no surge de la desnutrición, la insalubridad, el hacinamiento en las viviendas sino de la desgracia, del encuentro con la micobacteria de Koch; se enseña que el cáncer no surge de un modo de producción que distribuye el riesgo para centralizar las ganancias, sino de la elección imprevista de un comportamiento individual inapropiado (4).

Maccacaro presentó acusaciones documentadas contra el sistema de poder de la salud y la ciencia, refiriéndose a “la servidumbre de la medicina en la sociedad del capital” y las consiguientes deformaciones en la relación médico-paciente y en la exactitud de la información sanitaria derivada del conflicto de intereses con las grandes corporaciones farmacéuticas. La renovación de la ciencia y la medicina requería una nueva alianza, una democratización de la investigación, una formación diferente de los médicos y trabajadores de la salud.

Como asevera Piergiorgio Duca (“Intervento al convegno Luigi Mara e Medicina Democratica: la stagione del modello operaio di lotta alle nocività”), se trata de un compromiso cultural y político de la medicina como investigación y asistencia que requiere tanto de rigor científico como de rigor ético (5).

Asimismo Archibald Cochrane en el prefacio de “Effectiveness & Efficiency: Random Reflections on Health Services”, advertía que las desigualdades sociales son fuentes de error difíciles de resaltar en las evaluaciones estadísticas. Cualquier ensayo clínico, cualquier índice de eficacia para evaluar un tratamiento curativo pierde su rigor y proporciona resultados falsos, si no va acompañado de un índice de equidad socioeconómica (6).

En el discurso fundacional de Medicina Democrática se señalaba que “Estamos aquí también para los demás -para los amigos que nos observan, para los enemigos que nos temen pero no nos desafían y queremos aclarar las cosas para todos y con todos […] Queremos decir, en primer lugar, ‘por qué ahora’ y ‘por qué así’ se abre la conferencia fundacional de Medicina Democrática. Estamos en un momento de profunda crisis en nuestro país: crisis económica, política e institucional. Una crisis que no es nada oscura en sus causas y muy clara en sus efectos”.

Dentro del discurso fundacional del movimiento Medicina Democrática se puso énfasis en que lo primero que debemos hacer es reflexionar sobre el concepto de salud, al tiempo que interrelacionar e incorporar la lucha por la salud en la lucha de clases. Y se reflexionó sobre el papel de la sociología médica vigente que define la enfermedad como una pérdida de participación, pero que nosotros debemos afirmar la pérdida de participación como la sustancia de la enfermedad.

¿Quiénes son nuestros enemigos? Los que investidos con manto científico se consideran poseedores de una única verdad y con capacidad para vaticinar una elaborada y mediàtica “demanda social de salud” ante cualquier experimento de control social, de presentarlo antes de que se ponga en circulación (véase el Event 201), y de imponer la inoculación de compuestos químicos de los cuales no se sabe las consecuencias adversas de los mismos, al mismo tiempo que impiden el libre debate sobre las mismas y excluyen cualquier remedio que no entre en los planes de la Big Pharma.

Todo ello engalanado con una supuesta “objetividad” de una ciencia que como afirma Maccacaro, está prenyada de un contenido de clase. De clase dominante, por supuesto.

De ahí deriva la función represiva de la medicina basada en los fundamentos de la ciencia burguesa, que entre otras cosas se demuestra por la tecnificación avanzada del acto médico y la casi extinción de la relación interpersonal. Así lo hemos podido comprobar durante la declaración pandémica con las consultas telemáticas, las recetas telemáticas alejadas de cualquier relación humana con las personas.

En “Medicina Democrática. Movimiento de lucha por la salud”, Maccacaro planteaba que el derecho a la salud, como “bien individual fundamental e interés colectivo”, que en la década de los años 60 del siglo XX, unió las luchas estudiantiles con el movimiento de demandas y elaboración cultural de trabajadores, investigadores y promotores de la salud, que cuestionaron la responsabilidad de la ciencia y la investigación en perpetuar las injusticias de una sociedad clasista.

Como apunta Maria Luisa Clementi, “es difícil encontrar el nombre de Giulio Maccacaro siguiendo los caminos formativos convencionales. Es poco probable que los datos que revelan sufrimientos evitables reciban atención, especialmente si no se limitan a establecer los hechos, sino que buscan y denuncian a los culpables. Esto es lo que Giulio Maccacaro hizo en voz alta, aparentemente sin ser escuchado. De hecho, para algunos parece que esos años pasaron en vano.

El Occidente industrializado, que en la época de Maccacaro tenía un poder que parecía estar en constante ascenso, está a punto de ser superado por un Oriente igualmente industrializado y decidido a ocupar su lugar. Quizás sea precisamente en los momentos en que el significado de la medicina está más olvidado cuando tiene más sentido que nunca proponer nuevamente el camino de la prevención y la participación” (7).

Tomemos buena nota de todo ello y seamos capaces de reorganizar de nuevo la alianza entre una parte importante del proletariado con otra parte de los trabajadores de la salud y de la investigación para ir sentando las bases de una nueva cultura y ciencia proletaria. Tal vez sea el momento de intentar la formació de un movimiento parecido al de Medicina Democrática de los años 60 en Italia.

(1) https://www.universitat.cat/ucpc/?p=5655
(2) https://web.archive.org/web/20160917014445/http://fondazionerrideluca.com/download/1978/01_1978/LOTTA-CONTINUA_1978_01_04_002_0009.pdf
(3) https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5367435
(4) G.A. Maccacaro, Medicina Democratica – movimento di lotta per la salute, in Per una medicina da rinnovare, Feltrinelli, Milano 1979 (https://fondazionefeltrinelli.it/medicina-democratica-movimento-di-lotta-per-la-salute-1976/)
(5) https://fondazionefeltrinelli.it/medicina-democratica-movimento-di-lotta-per-la-salute-1976/
(6) https://www.nuffieldtrust.org.uk/research/effectiveness-and-efficiency-random-reflections-on-health-services
(7) https://epiprev.it/page/giulio-a.maccacaro-la-scienza
(*) Hoy en dia se mantiene como cooperativa fundada en 2003 y reorganizada este año (https://www.medicinademocratica.org/wp/?p=51). Con grandes diferencias respecto a sus orígenes.

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