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Día: 8 de octubre de 2023 (página 1 de 1)

Un submarino nuclear chino cae en su propia trampa

En agosto un submarino nuclear chino con 55 tripulantes a bordo se hundió en el fondo del Mar Amarillo a causa de una trampa, según un informe confidencial de los servicios de inteligencia británicos que publica el Daily Mail (1).

Supuestamente fue una trampa tendida por la propia marina china contra los submarinos británicos. El gobierno de Pekín afirma que la información es falsa.

El submarino chocó contra una cadena y un ancla utilizadas por la marina china como trampa. Según el informe, el accidente se produjo el 21 de agosto, a las 8:12 hora local, frente a las costas de Shandong, al norte de Shanghai.

La tripulación murió por asfixia o envenenamiento “tras un fallo en los sistemas de oxígeno del submarino”, identificado con el número 093-417. El indicativo 093 hace referencia al tipo de submarino, dice The Sun, a saber, que se trata de un sumergible ultramoderno (2), que entró en servicio hace 15 años y se caracteriza por el bajo nivel de ruidos.

Los 55 tripulantes murieron y entre ellos había 22 oficiales.

(1) https://www.dailymail.co.uk/news/article-12589429/chinese-sailors-trap-yellow-sea.html
(2) https://www.thesun.co.uk/news/24255242/nuclear-sub-chinese-sailors-dead/

Estados Unidos se prepara para controlar Ucrania (pero antes debe acabar con la corrupción)

El gobierno de Biden está mucho más preocupado por la corrupción que rodea a Zelensky de lo que admite públicamente. El plan a largo plazo es acabar con ella para poder controlar el Estado ucraniano, según un documento de la Casa Blanca (*) al que se suma otro confidencial que Político ha filtrado.

Ambos documentos describen las numerosas medidas adoptadas por Washington para erradicar la malversación de fondos en Kiev y reformar una serie de instituciones. El derroche es tan amplio que Estados Unidos ha creado una aplicación informática, llamada Sealr, para rastrear el recorrrido de la ayuda estadounidense desde que entra en Ucrania.

Si la malversación no se contiene, podría llevar a los aliados de la OTAN a dejar a Ucrania a merced de Rusia.

La filtración revela que el gobierno de Biden está inmerso en una contradicción. Quiere poner fin a la corrupción en Ucrania pero, al mismo tiempo, no puede hablar mucho sobre ello porque la oposición al envío de ayuda crece al mismo ritmo, tanto dentro como fuera de Estados Unidos, o sea, en Europa.

Lo que sucede en realidad es que la corrupción ucraniana llega con la ayuda misma: el dinero está condicionado a “hacer de Ucrania un lugar más atractivo para la inversión privada”.

También está condicionada a lograr que el ejército ucraniano adopte los estándares de la OTAN. Los documentos muestran, por ejemplo, la exigencia de que el Ministerio de Defensa de Ucrania “establezca un cuerpo de oficiales subalternos y suboficiales profesionalizados con la doctrina y los principios estándar de la OTAN”.

Incluso los documentos de defensa ucranianos deberían “reflejar la terminología de la OTAN”.

Uno de los objetivos es crear un “plan de resistencia a nivel nacional”, es decir, promover el terrorismo si Rusia conquistara más territorio ucraniano.

Estados Unidos también pretende que Ucrania produzca su propio equipamiento militar mediante la creación de una “industria de defensa nacional capaz de satisfacer sus necesidades básicas”, así como un entorno que estimule las nuevas empresas de tecnología de la información de defensa.

El gobierno ucraniano debe regular la economía de una manera diferente, especialmente en los sectores energético y minero. “La desoligarquización, en particular de los sectores energético y minero, es un principio fundamental para reconstruir una Ucrania mejor”, exponen los documentos. El objetivo es “descentralizar el control del sector energético”.

La administración local también debe ser reformada, lo mismo que las “oficinas de recursos humanos”. Estados Unidos está ayudando al Tribunal de Cuentas ucraniano a mejorar las auditorías para que puedan mantenerse al día con el apoyo presupuestario directo de Estados Unidos.

Sectores económicos completos, como el sanitario, la ciberguerra y la “lucha contra la desinformación”, son fundamentales para homologar a Ucrania con el resto de satélites de la OTAN.

El sistema financiero de Ucrania debe “aumentar los préstamos para fomentar la expansión empresarial” y reducir el papel del Estado en el sector bancario. También insiste en apoyar las iniciativas antimonopolio destinadas a aumentar la recaudación fiscal.

Uno de los pasos previstos es que “Alfa Bank vuelva de forma transparente a la propiedad privada”. Se refiere a Sense Bank, que anteriormente era propiedad de Rusia pero fue nacionalizada por el gobierno de Kiev.

Ucrania no sólo debe homologarse a los países occidentales, sino que debe desarrollar vínculos especiales con Estados Unidos. Eso sucederá, en particular, gracias al idioma inglés. Estados Unidos va a brindar asistencia técnica y de otro tipo al Ministerio de Educación de Ucrania para mejorar la enseñanza del inglés, porque puede ayudar a que los ucranianos “se liberen de la ocupación rusa”.

Estados Unidos está ayudando a Ucrania a procesar los crímenes de guerra dentro de su sistema judicial. Para ello ha seleccionado a más de 2.000 nuevos jueces y va a eliminar más de 9.000 denuncias contra la prevaricación, el cohecho, la concusión y el soborno a los jueces ucranianos, que se habían convertido en una rutina.

La estrategia exige “reconstruir la presencia diplomática estadounidense en Ucrania”, expandiéndola más allá de Kiev a ciudades como Lviv, Odessa, Kharkiv y Dnipro, porque la invasión rusa puso a la embajada “en modo de crisis”, con drásaticos recortes de personal.

(*) https://www.state.gov/wp-content/uploads/2023/09/ICS_EUR_Ukraine_29AUG2023_PUBLIC.pdf

‘Salvar a Ucrania de Rusia es salvar a Taiwán de China’

Es el último argumento de los altavoces del imperalismo en Estados Unidos: salvar a Ucrania de Rusia es salvar a Taiwán de China. La consigna se está repitiendo estos días de forma monótona, siguiendo un guión claramente establecido.

La vicepresidenta del gobierno canadiense Chrysta Freeland ha dicho: “El mensaje de disuasión más fuerte que podemos enviar a China es una victoria decisiva para Ucrania”.

El senador de Estados Unidos Lindsey Graham repite lo mismo: “Detener la financiación a Ucrania es una sentencia de muerte para Taiwán”.

Necesitan renovar los mensajes de pánico porque la audiencia de las televisiones ya está aburrida de Ucrania y de las noticias sobre la guerra. Tienen que dar un giro, buscar una amenaza nueva en un teatro diferente.

La nueva retórica imperialista es perversa. China no quiere invadir Taiwán, al igual que Rusia no quería invadir Ucrania. En múltiples ocasiones China ha dicho que quiere la reunificación pacífica basada en el consenso de ambas partes. Son los imperialistas los que provocan a China enviando armas a Taiwán y convirtiendo a la isla en un fortín militar.

Lo más lógico es pensar lo siguiente: si Rusia gana la Guerra de Ucrania, entonces los imperialistas se debilitan y la presión sobre Taiwán se calma, lo que reduce el riesgo de guerra y fortalece las posibilidades de China de lograr una reunificación pacífica.

Pero si, por el contrario, Rusia pierde la guerra, entonces los imperialistas vuelven por sus fueros y utilizan su victoria como prueba de que pueden debilitar a China de la misma manera que lo hicieron con Rusia. Eso llevaría a China a recurrir a la fuerza con Taiwán.

Hace muchos años que China ha trazado las líneas rojas, que los imperialistas tratan de sobrepasar. La principal de ellas está en Taiwán. Si Estados Unidos reconociera la independencia de Taiwán, sería una declaración de guerra contra China.

Los imperialistas saben que militarmente China es más débil que Rusia. Desde su nacimiento en 1949, tiene muy poca experiencia bélica, a diferencia de Rusia. Es un gigante con los pies de barro, por más que sea la primera potencia económica del mundo.

No es ningún secreto: aunque el gobierno de Pekín está a favor de una solución pacífica con Taiwán, se prepara para cualquier eventualidad.

China ha crecido con la política de “puertas abiertas” que Estados Unidos impuso al mundo en la posguerra, y quiere mantenerla. Los mercados mundiales son complementarios y de ellos se pueden extraer beneficios para todos. Pero no se hacen ilusiones sobre los nuevos planes que elaboran en Washington para romper la baraja.

China se ha convertido en el enemigo principal porque es un bocado más grande y un enemigo más débil que Rusia. Pero en caso de una guerra similar a la de Ucrania, Europa podría aportar poco y Estados Unidos lo tendría mucho más complicado, incluso contando con Japón y Corea del sur.

Estados Unidos ya no se hace ahora las ilusiones que se hizo el año pasado con Rusia: las sanciones no van a servir para nada y la guerra económica tampoco. El bloqueo no ha puesto a Rusia de rodillas y tampoco lo van a lograr con China.

En el plano diplomático, hace muchos años que China ganó la partida. El mundo reconoce que Taiwán es parte integrante de China y, por lo tanto, cualquier alusión a la isla es un asunto interno de China. Las diferencias con Ucrania son abismales en este punto.

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