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Día: 16 de julio de 2023 (página 1 de 1)

Los emigrantes salvan el déficit demográfico europeo

El año pasado la Unión Europea registró un aumento de su población, tras dos años de descenso vinculados a la pandemia. La inmigración compensa con creces el saldo natural negativo y redibuja el mapa del Viejo Continente.

La Unión Europea recupera habitantes. El 1 de enero la población de los Veintisiete superó los 448 millones de personas. Tras dos años de descensos, la demografía del bloque volvió a subir con fuerza, con 1,6 millones más habitantes mayores de un año. Es el mayor aumento en casi veinte años.

En 2020 y 2021 la Unión Europea perdió cerca de 750.000 habitantes debido a la alta mortalidad vinculada a los confinamientos y vacunas, pero también al freno impuesto a los flujos migratorios por las restricciones sanitarias. Todos estos indicadores se invierten al final de la crisis, contribuyendo al impresionante repunte del año pasado. Las proyecciones apuntan más bien a un lento declive en las próximas décadas.

Sin embargo, una cosa no cambia: el papel crucial de la inmigración en la demografía del Viejo Continente. Desde 2012 el balance natural de la Unión Europea ha sido negativo, es decir, el número de muertes supera al número de nacimientos.

Esta tendencia se está fortaleciendo con el tiempo, ya que la población está envejeciendo: el 6 por cien de los europeos tiene más de 80 años hoy (el doble que a principios de la década de 2000) y la tasa de natalidad está cayendo, particularmente en los países del sur de Europa. La población europea, por lo tanto, habría marcado un fuerte declive durante la última década si la inmigración no hubiera llegado para llenar este vacío natural.

Con respecto al año pasado, el crecimiento de la población observado puede atribuirse en gran medida a los crecientes movimientos migratorios posteriores a la pandemia y a la afluencia masiva de personas desplazadas de Ucrania a las que se les ha concedido el estatus de protección temporal en los países de la Unión Europea.

Estos desarrollos están redibujando el mapa demográfico de Europa, porque los flujos de población están lejos de ser homogéneos dentro del bloque. Algunos países siguen perdiendo población. Durante los últimos veinte años, Bulgaria, Letonia y Lituania han perdido casi un habitante de cada seis; Rumanía y Croacia más de uno de cada diez. Al mismo tiempo, Francia y España han visto crecer sus respectivas poblaciones en más de 6 millones de habitantes cada una.

Estos juegos de vasos comunicantes, en parte, tienen implicaciones económicas, pero también políticas. La distribución de escaños en el Parlamento Europeo está en juego. Desde las últimas elecciones europeas de 2019, la población de los Veintisiete ha aumentado muy ligeramente (+0,4 por cien) debido a la pandemia. Pero la tendencia es diametralmente opuesta entre Alemania (+2 por cien) e Italia (-2 por cien), por ejemplo.

La población alemana detuvo su caída en la década de 2000, especialmente desde que la canciller Angela Merkel abrió las fronteras a raíz de la crisis migratoria de 2015. En los últimos cinco años, Alemania incluso registró el bloque de crecimiento más fuerte, con una ganancia de 1,3 millones de habitantes, seguida de España (+1,1 millones), Francia (+780.000) y Holanda (+529.000) .

La primera potencia económica de la Unión Europea se consolida como primera potencia demográfica, acercándose al 19 por cien de la población total. Al igual que los otros grandes países, le gustaría que su peso político en Bruselas lo reflejara.

Kennedy: otra vez un proscrito para la Casa Blanca

Desde que Robert Kennedy anunció que se postulaba como candidato a la elecciones presidenciales por el partido demócrata, es decir, contra Biden, el New York Times no se cansa de publicar artículos en su contra. Aunque la mayor parte de ellos se incluyen entre las noticias, no son otra cosa que editoriales y artículos de opinión, sesgados y manipulados.

El 11 de julio el columnista Farhad Manjoo titulaba uno de ellos “Por qué me arrepiento de haber debatido con Robert F. Kennedy Jr”. Se refería a una polémica de 2006 sobre la legitimidad de la victoria electoral de Bush sobre Kerry dos años antes (1).

La moraleja del plumífero no dejaba lugar a dudas: Kennedy se muestra crítico hacia todo y pone en duda hasta los resultados de las elecciones. “Discutir las elecciones simplemente no es bueno para la democracia”, dice Manjoo.

Por definición, en una democracia no hay pucherazos y todos deben aceptar los resultados electorales, por más que los fraudes se multipliquen, una convocatoria detrás de otra.

En 2020 les tocó el turno a los republicanos, que protestaron por el pucherazo de los demócratas, llegando al extremo de simular un intento de golpe de Estado del que acusaron a Trump.

Manjoo escribe sin frenos y llama conspiranoico a Kennedy porque, por definición, en una democracia no caben dudas ni vacilaciones. Por eso los pucherazos se reparten entre los dos partidos. En unas elecciones les toca a los demócratas y las siguientes a los republicanos.

Con la ciencia pasa lo mismo que con la democracia. Es algo de lo que nadie debe discutir, sobre todo si no tiene títulos académicos. Por definición, a Kennedy lo tienen etiquetado como antivacunas y no sirve de nada que él lo desmienta cada vez que tiene una oportunidad.

Las personas que opinan así son proscritos, por definición, y nadie debería debatir con ellos. La consigna es “las vacunas salvan vidas” y la democracia no está para hablar, sino todo lo contrario: para tapar la boca a los disidentes.

El pretexto de la desinformación es una variante y un pretexto para la censura y, según el New York Times, el candidato Kennedy es un propagador de falsedades, por lo que debe ser silenciado (2). Siempre que tiene oportunidad, Kennedy afirma que la CIA mató a su tío en 1963. Es otra teoría de la conspiración a la que nadie debería prestar atención.

En fin, nada de lo dice Kennedy es cierto, ni está demostrado, ni tiene pruebas. “Es un excéntrico. Sus puntos de vista son una mezcolanza de fantasías de derecha mezcladas con restos del progresista que una vez fue”, asegura Paul Krugman en el mismo periódico (3). Quien se mantiene siempre fiel al progresismo es, sin duda, el New York Times, de cuyas opiniones no cabe dudar.

Además es un perdedor porque las opiniones favorables a las vacunas van ganando, dice otro artículo (4). Como en cualquier deporte, lo importante es el resultado. Quizá el otro equipo jugó mejor y mereció ganar, pero perdió. No hay que darle más vueltas. “No se preocupe por los escépticos”, dice la firmante. No discuta con ellos, no polemice, no trate de convencerles. No merece la pena porque ¡vamos ganando adeptos a las vacunas!

A estas alturas, la manipulación del New York Times es evidente porque hoy el foco de atención se ha trasladado de las vacunas a la Guerra de Urania, donde las posiciones de Kennedy tampoco gustan nada a los carniceros y los traficantes de armas.

Quizá el New York Times tenga suerte y el partido demócrata no designe a un proscrito como Kennedy. Se va a librar de tener que debatir. Cuando se trata de repetir el mismo mensaje una y otra vez, todo es mucho más sencillo. No hay que ponerse a pensar. Les basta con un candidato senil como Biden. Es mucho más fácil de manejar.

(1) https://www.nytimes.com/2023/07/11/opinion/conspiracy-theory-debate-rfk.html
(2) https://www.nytimes.com/2023/07/06/us/politics/rfk-conspiracy-theories-fact-check.html https://archive.is/NFgLW
(3) https://www.nytimes.com/2023/07/06/opinion/robert-kennedy-jr-silicon-valley.html
(4) https://www.nytimes.com/2023/07/05/opinion/kennedy-vaccines.html

Rusia amenaza con destapar documentos sobre empresas militares francesas

El Ministerio de Defensa ruso ha anunciado que tiene la intención de publicar documentos sobre varias empresas militares privadas de países occidentales, en particular, sobre los mercenarios utilizados por Francia.

Las continuas acusaciones contra las actividades de Wagner en África han puesto a Francia en el punto de mira.

Bajo el pretexto de brindar servicios en el sector de la seguridad y la defensa, las empresas francesas de seguridad son fábricas de mercenarios, que a menudo tienen una dilatada experiencia de combate en el territorio de varios estados, subraya el Ministerio ruso en un comunicado.

Alrededor de un centenar de empresas francesas operan en el mercado internacional. Algunas de ellas, como Gallice Defense, trabajan en África, en la región del Sahel. Suelen estar dirigidas por antiguos gendarmería o agentes de inteligencia retirados.

Los rusos también harán revelaciones sobre empresas privadas de otros países, como Estados Unidos y Reino Unido, que también brindan asistencia en Ucrania. Se sospecha especialmente que British Prevail Partners entregó datos personales de ciudadanos extranjeros y rusos a la inteligencia ucraniana.

Alrededor de 100 mercenarios franceses se encuentran hoy en Ucrania, según una investigación reciente de la radio RTL. La cifra ha bajado drásticamente, ya que 800 personas se habían declarado voluntarias cuando comenzó el conflicto. Los perfiles de los reclutas muestran evidentes posicionamientos políticos neonazis, según destacó la radio francesa.

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