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Los ataques informáticos de la CIA contra China

En una rueda de prensa habitual del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, celebrada en 2020, el portavoz Zhao Lijian identificó a los piratas informáticos de la CIA como APT-C-39.

APT es la abreviatura de “amenaza avanzada prolongada” (advanced long-term threat), un nombre que procede de Qihoo 360, una empresa china de ciberseguridad. El número 39 significa que es el 39 equipo de piratas APT que ha descubierto la empresa china. La letra “C” indica que el objeto de los ataques es China, alcanzanndo tanto a las instituciones públicas como a las empresas privadas más relevantes.

En un informe publicado en marzo de aquel año, Qihoo 360 acusó a la CIA -sin mencionarla expresamente- de utilizar los programas informáticos Grasshopper y Fluxwire para piratear los ordenadores de las zonas económicamente desarrolladas de China, como Pekín, el delta del río Perla y el delta del río Yangtsé (*).

China es el principal país víctima de los ataques APT, una técnica que utiliza todos los métodos de piratería disponibles, no sólo ataques de red, sino también el espionaje “offline”, cuando los aparatos están apagados, que es el más perjudicial.

Los ataques informáticos de la CIA se habían prolongado durante años. Incluían los sectores de la energía y la aviación civil de China, proveedores de servicios de internet, universidades y organizaciones de investigación científica y diversos organismos gubernamentales, que no nombraba.

Uno de los objetivos de las operaciones de piratería contra objetivos del sector aéreo era acceder a los itinerarios de viaje de altas personalidades de los círculos políticos e industriales de China.

El informe de Qihoo 360 afirmaba que las horas durante las cuales los piratas estaban activos se corresponden con las horas de trabajo de la costa este de Estados Unidos. La sede de la CIA está en Virginia, que emplea el huso horario de la costa este de Estados Unidos.

En el campo de la investigación científica aeroespacial de China, la CIA ha llevado a cabo ataques selectivos de larga duración contra desarrolladores de sistemas de instituciones centrales relevantes. Por ejemplo, utilizando conferencias internacionales como tapadera, enviando correos electrónicos con troyanos a los investigadores, o regalando memorias USB con armas de ciberataque, al cabo de un tiempo, los dispositivos electrónicos que rodeaban a los investigadores formaron una red de piratas, y siguieron robando información de inteligencia durante años.

Las armas informáticas que utiliza la CIA para sus ataques son las de Vault 7 que ya denunció WikiLeaks en 2017, entre ellas Grasshopper y Fluxwire. WikiLeaks difundió 8.176 documentos de la CIA entregados por Joshua Adam Schulte, jefe de inteligencia científica de las operaciones encubiertas de la CIA en aquella época. No obstante, Schulte negó ser el responsable de la filtración Vault 7, por razones obvias.

Algunas de las armas de ataque utilizadas por APT-C-39 fueron desarrolladas por la Agencia de Seguridad Nacional, lo que demuestra que hay una coordinación tecnológica entre ambas instituciones.

El informe aseguraba que Qinglong 7 es la principal arma de la CIA contra China. Es capaz de convertir cualquier dispositivo electrónico en una herramienta de vigilancia, incluidos ordenadores, móviles, videoconsolas, enrutadores y televisores inteligentes, e incluso coches, camiones y aviones.

Estados Unidos ha compartido su armas de piratería con sus aliados de la OTAN, lo que explica que Qihoo 360 afirme que tres miembros de la OTAN (Estados Unidos, Países Bajos y Alemania) son los que más ordenadores controlan en China.

A pesar de ello, los aliados de la OTAN también están bajo la vigilancia de Estados Unidos, especialmente Alemania. Son cómplices y al miso tiempo víctimas del espionaje.

(*) http://blogs.360.cn/post/APT-C-39_CIA_EN.html

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Estrategia

España interviene en un incidente aéreo de Rusia con la OTAN en el Mar Negro

Habitualmente la fuerza aérea rusa suele interceptar los aviones de inteligencia perteneciente a la OTAN cuando vuelan cerca de las fronteras de Rusia. Sólo trasciende cuando una interceptación provoca un incidente, como ha ocurrido recientemente con un dron estadounidense MQ-9 Reaper que cayó a las aguas del Mar Negro tras ser alcanzado por un caza ruso Su-27 Flanker.

A un avión L-410 Turbolet de la policía de fronteras polaca le ocurrió algo parecido el 5 de mayo, mientras realizaba una misión sobre el Mar Negro para Frontex, la agencia europea de fronteras y guardacostas.

El avión fue interceptado por caza ruso un Su-35 Flanker E mientras volaba en el espacio aéreo internacional a 60 kilómetros al este de Rumanía, según afirma el Ministerio de Defensa rumano en un comunicado.

“Las maniobras agresivas y peligrosas realizadas en varias ocasiones por el avión de combate ruso en las proximidades del avión polaco generaron un alto nivel de turbulencias y grandes dificultades para mantener el control del mismo”, dice el comunicadoo.

“La tripulación polaca actuó con calma y profesionalidad en la irresponsable situación creada por el piloto ruso, logrando enderezar el avión, tras la pérdida inicial de altitud provocada por las maniobras del Su-35, y aterrizar sin problemas en el aeropuerto Mijil Kogalniceanu [Constanza], alrededor de las 13:50 horas. Ningún miembro de la tripulación resultó herido como consecuencia de este incidente”, añade el ejército rumano.

Posteriormente, según el comunicado, el Centro de Operaciones Aéreas Combinadas (CAOC) de la OTAN en Torrejón (España) puso en alerta a dos aviones de las fuerzas aéreas rumanas y a dos F/A-18 Hornets españoles.

“El comportamiento agresivo de un avión militar ruso contra una aeronave desarmada que llevaba a cabo una misión Frontex para vigilar la migración en la cuenca del Mar Negro es totalmente inaceptable. Este incidente es una prueba más del enfoque provocador de Rusia en el Mar Negro”, declaró el Ministerio de Defensa rumano.

La policía fronteriza polaca dio más detalles del incidente. Dijo que el caza ruso voló “sin ningún contacto por radio en la zona operativa designada por Rumanía”, antes de realizar tres maniobras “agresivas y peligrosas”, acercándose hasta cinco metros al L-410.

El avión polaco de la Guardia de Fronteras estaba desplegado en Rumanía desde el 19 de abril, en el marco de la operación Mar Negro Occidental 2023, coordinada por Frontex.

En ella participan la Agencia Europea de Seguridad Marítima AESM y la Agencia Europea de Control de la Pesca AECP, y su objetivo oficial es “prevenir la migración ilegal, la pesca ilegal y la contaminación marina”, así como “combatir otros tipos de delincuencia transfronteriza en la región del Mar Negro”.

Naturalmente, no hay quien se crea que, en plena Guerra de Ucrania, el objetivo real del avión polaco fuera vigilar la pesca, los emigrantes o la contaminación en el Mar Negro. Nos toman por idiotas.