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Día: 20 de diciembre de 2022 (página 1 de 1)

Ursula von der Leyen financia un laboratorio de su marido con 320 millones de euros

El laboratorio Orgenesis, dirigido por Heiko von der Leyen, recibió 320 millones de euros de financiación de la Comisión Europea, que preside su esposa, Ursula von der Leyen.

En una carta dirigida al Comisario Europeo de Transparencia, siete eurodiputados exigen una investigación de las actividades empresariales de Heiko von der Leyen, en un momento en que el Parlamento Europeo acaba de verse sacudido por un grave caso de corrupción.

“Estamos especialmente preocupados por las informaciones aparecidas en la prensa italiana y alemana sobre la actividad comercial en países de la UE de Orgenesis Inc, una empresa estadounidense que emplea al Sr. Heiko von der Leyen, esposo de la Presidenta de la Comisión Europea”, dice el escrito.

Heiko von der Leyen asumió su cargo en septiembre de 2020. Era miembro del consejo de supervisión de una fundación que recibió más de 300 millones de euros de financiación de la Comisión Europea. Ante la presión mediática, Heiko von der Leyen dimitió finalmente de su cargo, pero su empresa sigue formando parte de la fundación.

“Según los medios de comunicación italianos, aunque el Sr. Von der Leyen ha dimitido del comité de supervisión de la fundación, Orgenesis Italy S.R.L. sigue formando parte del proyecto y recibe subvenciones de 200.000 euros anuales del Plan de Recuperación y Resiliencia italiano. Los periodistas también señalan que Orgenesis Inc. y sus filiales europeas no están inscritas en el registro de transparencia de la Unión Europea”, denuncian los eurodiputados.

“El marido de la Presidenta de la Comisión Europea tiene un destacado papel directivo como director médico y consejero delegado de una empresa privada, implicada en proyectos financiados o cofinanciados por programas europeos, por tanto con dinero público. Las preguntas de los ciudadanos de la UE y sus representantes sobre posibles conflictos son legítimas”, afirman.

Los eurodiputados piden al Comisario de Transparencia que investigue si los cargos directivos de Heiko Von der Leyen son compatibles con el papel institucional de su esposa, Ursula von der Leyen.

Orgenesis es una empresa biotecnológica que investiga terapias génicas y celulares.

Los tribunales británicos aprueban la deportación de emigrantes a Ruanda

En abril de este año el gobierno británico presentó su plan para trasladar a los inmigrantes ilegales a Ruanda, a unos 6.400 kilómetros de sus costas. En virtud del acuerdo, Ruanda tramitará las solicitudes de asilo de los inmigrantes ilegales en el Reino Unido y, si se aprueban, podrán establecerse e integrarse en Ruanda.

En virtud del acuerdo, Gran Bretaña ha pagado a Ruanda 146 millones de dólares, aunque la cantidad se ampliará a medida que aumente el número de personas deportadas al país africano.

Fue una de las medidas más controvertidas de la política migratoria de Boris Johnson. El programa fue cuestionado por organizaciones que denunciaron su ilegalidad y el incumplimiento del Convenio Europeo de Derechos Humanos. Ante el aluvión de recursos recibidos contra las deportaciones, el primer ministro Johnson amenazó con sacar a Reino Unido de la Convención Europea de Derechos Humanos.

Varios meses después, los tribunales británicos se han pronunciado en un sentido muy diferente. El Tribunal Superior de Londres anunció ayer que el plan de deportar a Ruanda a inmigrantes solicitantes de asilo es legal.

La respuesta de la justicia británica se ha producido tras las demandas emprendidas por varios solicitantes de asilo y un sindicato de funcionarios de fronteras. El proyecto también se enfrentó a un desafío del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

La legalidad de la estrategia también fue impugnada posteriormente mediante una revisión judicial en el Tribunal Superior de Londres.

El año pasado unas 28.500 personas cruzaron el Canal de la Mancha en pequeñas lanchas.

China: del ‘covid cero’ al ‘covid mil’

Ayer los medios de comunicación de Hong Kong decían que las cifras de la pandemia se han disparado en China y que el número de muertes y hospitalizacines por “covid” ha aumentado. La conclusión parece obvia: la causa es el fin de la política de “covid cero” y la situación ha llegado al otro extremo: “covid mil”. Por lo tanto, el gobierno chino nunca debió ceder a la presiones populares contra los confinamientos.

Si de los medios convencionales pasamos a las declaraciones oficiales, ayer el gobierno chino atribuyó al “covid” la muerte de dos pacientes en Pekín, que son los únicos hasta ahora desde que se levantaron las restricciones sanitarias el 7 de diciembre.

¿A quién debemos hacer caso?

Tratándose de China la prensa “seria” no puede hacer caso de las declaraciones oficiales y recurre a buscar testigos, “expertos” de ocasión y, finalmente, a hurgar en las redes sociales. “Las cifras [oficiales] no cuentan toda la historia”, afirma Leong Hoe Nam, experto en enfermedades infecciosas de Singapur.

Las crónicas occidentales dibujan un mapa idéntico al del inicio de la pandemia en Wuhan. Vuelven las variantes, las curvas, los contagios, las olas, las funerarias colapsadas y los crematorios a pleno rendimiento las 24 horas del día.

Paradójicamente los reportajes periódísticos aseguran que en China se está produciendo ahora lo contrario que en países como España. Aquí las residencias de ancianos fueron abandonadas al principio de la pandemia, durante los confinamientos, mientras que China los mantuvo atendidos entonces y es ahora cuando los abandona.

¿Por qué? La intoxicación mediática no explica esta paradoja.

Uno de los “expertos” a los que recurren los medios occidentales, Wu Zunyou, ha advertido que China se enfrenta ahora a la primera de las tres oleadas de “covid” previstas para este invierno. Sus cábalas son que la actual ola durará hasta mediados de enero y afectará principalmente a las ciudades. La segunda llegará en febrero y se deberá a los viajes relacionados con las vacaciones del Año Nuevo Lunar (22 de enero). El tercer pico se producirá “entre finales de febrero y mediados de marzo, cuando las personas infectadas durante las vacaciones vuelvan a sus lugares de trabajo”.

La explicación es peregrina a más no poder y contradice las prácticas impuestas en la mayor parte de los países del mundo durante la pandemia: como consecuencia de los confinamientos, los chinos no han adquirido inmunidad natural a los coronavirus, es decir, el gobierno se equivocó. En Pekín siempre se equivocan, aunque hagan lo mismo que los demás países del mundo. Lo que debieron hacer es lo mismo que la denostada Suecia: no confinar, dejar que el virus circule y que la gente se contagie.

Como consecuencia del fin de los confinamientos, las previsiones de los “expertos” son apocalípticas: 1,5 millones de chinos pueden morir en los próximos meses. Estas previsiones son como todas las de la pandemia: rematadamente estúpidas. Durante tres años de pandemia y confinamientos, China sólo ha atribuido 5.237 muertes al “covid”, una cifra realmente insignificante. Es ridículo que en unos pocos meses haya un millón y medio de muertos.

La única conclusión pertinente es que 5.237 muertos en tres años, es decir, 1.745 anuales para una población total de 1.500 millones de personas, no justifican el confinamiento de ninguna ciudad ni ningún barrio. En otras palabras: en China no ha habido “covid”.

Una empresa de espionaje vigila a los usuarios de criptomonedas

El submundo del espionaje, la vigilancia y el control evoluciona rápidamente, al ritmo que marcan el desarrollo de las fuerzas productivas y la privatización de los servicios públicos. Los Estados modernos se limitan a subcontratar las funciones derivadas del ejercicio del poder político a empresas particulares, y si no existen las crean.

Es el caso de Anomaly 6, una empresa privada de espionaje fundada por dos veteranos de la inteligencia militar estadounidense. La empresa introduce en secreto programas en cientos de aplicaciones muy comunes para obtener información sobre cualquier persona, en cualquier lugar del mundo y en cualquier momento.

Anomaly 6 puede controlar simultáneamente unos 3.000 millones de móviles en tiempo real, el equivalente a una quinta parte de la población mundial. No hace falta añadir que este tipo de programas informáticos son completamente ilegales, con arreglo a las regulaciones nacionales e internacionales de protección de datos.

A pesar de su ilegalidad, la empresa vende sus programas informáticos a organismos públicos, como el Mando de Operaciones Especiales de Estados Unidos. Ahora ha recurrido a la empresa militar privada británica Prevail Partners, que participa en la Guerra de Ucrania, para comercializar su programa a diversas instituciones militares, de seguridad y de inteligencia occidentales.

Uno de los campos de acción de Anomaly 6 es la vigilancia de las transacciones que llevan a cabo personas, organizaciones y Estados a través de criptomonedas.

Desde el lanzamiento del bitcoin en 2009, el anonimato ha sido un principio absolutamente fundamental de las criptomonedas. La posibilidad de realizar y recibir pagos de incógnito a través de una plataforma segura y descentralizada, sin tener que abrir una cuenta bancaria nominativa ni siquiera interactuar con controladores financieros establecidos en ningún momento, fue un argumento de venta único para expandir su uso.

Los profesionales y aficionados a las criptomonedas se toman tan en serio el anonimato que las plataformas del sector se clasifican en función de su nivel de secreto. Muchos empresarios de criptomonedas, algunos de los cuales gestionan cientos de millones de dólares para clientes, llevan a cabo su actividad sin revelar nunca sus nombres ni ningún dato identificativo. Las empresas de capital riesgo han llegado a invertir importantes sumas en empresas de criptomonedas cuyos fundadores eran totalmente desconocidos, un hecho sin precedentes en el sector.

Pero en las nuevas tecnologías el anonimato no existe. Las centrales de inteligencia de todo el mundo pueden rastrear las transacciones de criptomonedas hasta su origen y así identificar a los usuarios mediante el seguimiento de los movimientos de los teléfonos inteligentes y los dispositivos de Internet de las Cosas (IoT), como Amazon Echo.

Anomaly 6 es otro ejemplo que derriba el mito del anonimato de las criptomonedas y tiene graves implicaciones para los particulares y los Estados que tratan de proteger su actividad financiera de las miradas indiscretas.

En junio del año pasado se destapó que el FBI había rastreado y recuperado 2,3 millones de dólares en bitcoins extorsionados por piratas informáticos a Colonial Pipeline en un ataque informático que logró bloquear los servidores de la empresa.

El FBI se negó a revelar cómo habían rastreado el destino de los fondos y cómo habían identificado a los propietarios finales de 23 cuentas de criptomoneda pertenecientes a DarkSide, el colectivo de piratas informáticos responsable del ciberataque. Pero en diciembre el director de la CIA, William Burns, en una conferencia del Wall Street Journal, reconoció que tenían “una serie de proyectos diferentes” para controlar los movimientos de criptodivisas.

Venezuela: castigar y vigilar

Hay una gran variedad de razones, totalmente legítimas, para procurar la confidencialidad de las transacciones financieras y evitar que los reguladores, los grandes bancos y los gobiernos vigilen lo que hace cada cual.

Los movimientos políticos y sociales de todo tipo en todos los rincones del planeta funcionan con criptodivisas, ya que les permite recibir apoyo financiero desde el extranjero sin dejar rastro de papel en ninguno de los extremos. A su vez, los movimientos políticos y sociales pueden enviarse dinero unos a otros y hacer compras en secreto, así como organizar eventos y construir redes de apoyo locales e internacionales, sin que las autoridades se enteren.

La criptomonedas han proporcionado un respiro vital a Venezuela, ya que las sanciones impuestas por Estados Unidos han privado en los últimos años tanto a su gobierno como a sus ciudadanos del acceso a los artículos de primera necesidad, como alimentos y medicinas. El valor de la moneda local se ha reducido casi a cero y las criptotransacciones ofrecen un salvavidas mediante el cual se pueden obtener bienes y servicios, eludiendo las restricciones a la importación y exportación.

Un informe de febrero de 2021 del relator especial de la ONU sobre el impacto de las sanciones estadounidenses en Venezuela dictaminó que eran un «castigo colectivo», y Caracas vivía con apenas el 1 por cien de sus ingresos previos a las sanciones. El pasado mes de marzo, Alfred de Zayas, antiguo experto independiente del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, calculó que más de 100.000 venezolanos habían muerto como consecuencia de las sanciones.

Washington castiga con dureza a cualquier persona u organización que ayude a Caracas a eludir las restricciones. Aunque las medidas se han suavizado ligeramente tras el inicio de la Guerra de Ucrania, continúa el procesamiento en Estados Unidos del empresario colombiano Alex Saab, secuestrado en Cabo Verde en octubre de 2020, por vender alimentos al gobierno venezolano.

Saab podría sentarse pronto en el banquillo de los acusados. Anomaly 6 localizó la ubicación de la bolsa de criptomonedas del gobierno venezolano que gestiona Sunacrip, la Superintendencia Nacional de Criptoactivos y Actividades Conexas, después de identificar dos dispositivos IoT.

Reconstruir el patrón de desplazamientos por medio del móvil

Analizando los datos generados en el sitio hasta el 1 de enero de 2020, Anomaly 6 encontró miles de señales emitidas por dispositivos IoT y teléfonos inteligentes. A partir de ahí, reconstruyó el patrón de desplazamientos de los dispositivos, en otras palabras, los lugares a los que viajaban los propietarios de los dispositivos. En total, indentificaron más de 593.374 puntos geográficos de referencia en Argentina, Colombia y Venezuela.

Del montón amorfo de datos, Anomaly 6 identificó un dispositivo con un patrón de movimientos único que, a su vez, indicaba un patrón de vida muy bien definido en Caracas y sus alrededores, aunque la empresa estaba más interesada en sus viajes a una determinada zona fronteriza con Colombia.

Anomaly 6 fue capaz de rastrear el dispositivo mientras volaba, lo que pone de relieve un aspecto único del conjunto de datos. El aparato realizó un viaje de menos de siete horas desde Caracas hasta San Antonio del Táchira. Con menos de 10 vuelos diarios de media al aeropuerto, no fue difícil elaborar un breve listado de personas de interés.

Históricamente, los venezolanos han utilizado las zonas fronterizas para recoger y entregar dinero en efectivo para eludir las sanciones. De esa manera obtenían las divisas que necesitaban.

La empresa también descubrió que un segundo dispositivo había viajado a Medellín, Colombia. Su patrón de desplazamientos indicaba que su propietario tenía conexiones con el entorno financiero.

Ambos dispositivos han sido localizados en la sede de Sunacrip.

El diablo da media vuelta

Anomaly 6 puede identificar a los usuarios moviles por su nombre, dirección e historial de viajes. Al vincular la señal del móvil de una persona anónima grabada en Corea del norte a una red de hoteles y escuelas, la empresaa detectó con precisión milimétrica su identidad, estado civil, dónde trabajaba y vivía, los nombres de sus hijos y las escuelas y universidades en las que estudian, entre otros datos.

Tanto a la policía como a los espías este tipo de artilugios les entusiasman y no les importa que estén prohibidos. Por eso en ciertos países unos y otros se han visto envueltos en polémicas recurrentes.

Durante muchos años la CIA aspiró grandes volúmenes de información sobre los ciudadanos del mundo entero con el pretexto de cortar las fuentes de financiación del Caliifato Islámico. El Senado de Estados Unidos ha criticado estas prácticas en la medida en que afecta a sus propios ciudadanos.

Ahora esto tipo de críticas ya no es posible porque esas actividades ilegales están subcontratadas a empresas privadas, como Anomaly 6. La CIA puede operar en su propio país, pero una empresa privada no tiene ningún tipo de limitaciones, ni necesita una autorización judicial.

Además, Anomaly 6 no sólo no se preocupa por violar los derechos fundamentales, sino que se jacta de ello porque necesita vender su mercancía. Por ejemplo, presume de espiar a enemigos, como Venezuela, pero también a los amigos, incluidos miembros de la red mundial de espionaje Five Eyes, y Francia y Alemania.

Hoy cada ciudadano del mundo es una persona de interés y no hay dato, por pequeño que sea, que no se pueda almacenar en una memoría digital, para luego recuperarla con sólo pulsar una tecla.

Kit Klarenberg https://www.mintpressnews.com/anomaly-6-surveil-crypto-users-highest-bidder/283036/

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