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Día: 25 de noviembre de 2022 (página 1 de 1)

Ataque informático contra el Parlamento Europeo tras declarar a Rusia como ‘Estado terrorista’

Ayer el Parlamento Europeo aprobó una resolución afirmando que Rusia es un Estado “patrocinador del terrorismo” e inmediatamente después Killnet, un colectivo de piratas informáticos rusos, atacó sus servidores, que no volvieron a funcionar hasta la tarde.

Los piratas lanzaron un ataque DDoS, que es la forma más sencilla de bloquear un servidor. Utilizaron una red de varios miles de dispositivos para conectarse simultáneamente al mismo sitio hasta saturarlo.

Killnet suele atacar los servidores de instituciones, empresas y organizaciones que apoyan a Ucrania.

Otro grupo de piratas informáticos, Revil, que la policía vincula también con Rusia, lleva atacando servidores australianos desde hace dos meses. El 8 de noviembre publicaron los datos de casi diez millones de clientes del mayor grupo asegurador del país, Medibank.

Han publicado los expediente médicos confidenciales en varias etapas. La primera contiene el historial médico, así como nombres, direcciones, fechas de nacimiento y números de la seguridad social. Luego publicaron otros documentos, algunos de ellos dedicados a casos muy concretos, como abortos o alcoholismo.

El ataque se produjo un mes después de otro que ya había sacudido al país. En septiembre, la segunda empresa de telecomunicaciones de Australia, Optus, también fue atacada. Se apoderaron de los datos personales de unos 10 millones de clientes.

Otras empresas (Medlab, MyDeal, SSKB) también han sido víctimas de filtraciones de datos durante el mismo periodo, con varios cientos de miles de datos privados a la vista. En dos meses los datos de varios millones de ciudadanos australianos han quedado expuestos. Para un país de 25 millones de habitantes, las fugas son críticas: casi una cuarta parte de la población está afectada.

¿Las causas? El auge del teletrabajo durante la pandemia y la digitalización de los servicios. Más intercambios de correo electrónico, más cuentas en línea, más personas en la red y, por lo tanto, más puntos de entrada para los intrusos.

China sigue vendiendo dólares y comprando oro

Aunque todavía está lejos de destronar al dólar, el uso del yuan como moneda internacional sigue creciendo. Ahora es la quinta moneda más utilizada en las reservas de divisas de todo el mundo. En mayo de este año el FMI aumentó su participación en su cesta del 11 al 12,3 por cien.

En diciembre del año pasado, la moneda china superó al yen japonés como moneda más utilizada en los pagos internacionales, expandiéndose más allá de Hong Kong y Singapur con una cuota superior al 2,4 por cien, que incluso llegó al 3,2 por cien en enero de este año.

El año pasado el importe total de los pagos transfronterizos en yuanes realizados por los bancos en nombre de sus clientes ascendió a 36,61 billones, lo que supone un aumento del 29 por cien interanual, alcanzando un nivel récord en términos de valor.

En las reservas mundiales de divisas, la participación de la moneda china se situó en el 2,88 por cien en el primer trimestre de este año, lo que supone un aumento de 1,8 puntos porcentuales desde su inclusión entre los Derechos Especiales de Giro del Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2016.

Al mismo tiempo, China ha reducido su dependencia del dólar, vendiendo bonos estadounidenses y comprando oro. En el tercer trimestre, los bancos centrales compraron 400 toneladas de oro. Es el nivel más alto jamás registrado en ese periodo. Eso debería hacer de 2022 un año récord, ya que en los nueve primeros meses del año las instituciones monetarias compraron 673 toneladas, un volumen nunca alcanzado en un año completo desde 1967.

Las compras se han producido durante un periodo de tensión entre China y Estados Unidos, desencadenado por la visita a Taiwán de Nancy Pelosi, entonces presidenta de la Cámara de Representantes, a principios de agosto.

China tiene un acceso limitado al sistema financiero mundial, lo mismo que Rusia. No puede depender de sus ventas de oro e hidrocarburos para obtener divisas. Fueron sus reservas de metal amarillo las que evitaron el colapso de su sistema financiero. Entre 2014 y 2020, Rusia fue el país que más oro compró.

A diferencia del banco central ruso, donde el oro representaba el 23,3 por cien de las reservas de divisas el año pasado, el banco central de China sólo tiene el 3,5 por cien de sus reservas en oro, dominadas en gran medida por el dólar.

El país sigue siendo el segundo mayor tenedor de deuda estadounidense, por detrás de Japón, con 933.600 millones de dólares. Sin embargo, han caído casi un 11 por cien en un año. En fresumen, China vende sus dólares y compra oro.

Para alcanzar al dólar, Pekín también promueve el yuan digital, lo que le permitiría reforzar el control internacional de su moneda.

Breve recordatorio de un traidor ruso: Andrei Kozyrev

En la oligarquía rusa no es extraño encontrar renegados; lo extraño sería lo contrario, ya que la mayor parte de la burocracia es heredera de los tiempos soviéticos, con los que ninguno de ellos se identifica.

Los traidores son otro gremio bastante común desde el desmantelamiento de la URSS en 1991, e incluso antes. Son aquellos que se pusieron abiertamente al servicio del imperialismo para convertir a Rusia en un Estado vasallo de Estados Unidos.

Uno de estos últimos fue Andrei Vladimirovich Kozyrev, ministro de Asuntos Exteriores entre 1990 y 1996. Era el delfín de Boris Yeltsin, el hombre destinado a tomar el relevo del Kremlin. No escondía su admiración por el “american way of life”, algo que entonces no escandalizaba a nadie en una Rusia hundida y desmoralizada.

Kozyrev cayó a pesar de contar con el apoyo entusiasta de Washington. Era su hombre en el Kremlin.

Yevgeny Primakov, el hombre que reconvirtió el KGB en el FSB, había rellenado un detallado expediente sobre Kozyrev y se plantó ante Yeltsin, aprovechando alguna resaca, para forzarle a despedir al traidor. Había que destituirle como ministro y, desde luego, como futuro presidente de Rusia.

Cayó Kozyrev, le sustituyó Primakov como ministro de Asuntos Exteriores. Luego llegó a ser Primer Ministro, pero la verdadera tarea no era relevar a Kozyrev sino a Yeltsin. En la Rusia de entonces era como encontrar una aguja en un pajar. Debía estar limpio y debía cambiar el rumbo político del país.

Primakov, el bonapartista ruso por excelencia, fue a buscar a su mirlo blanco en sus propias entrañas: el KGB/FSB. No le valían los politicastros oportunistas, ni los nuevos ricos, verdaderos ladrones de guante blanco.

Así es como Primakov encontró a Putin: por eliminación. Su primera tarea fue poner fin al saqueo del país por los oligarcas, encarcelando a los que no habían podido huir a tiempo al extranjero.

La segunda fue acabar con los yihadistas chechenos a sangre y fuego.

La tercera fue poner en marcha la “Doctrina Primakov”, una política exterior que hoy se llama “multilaterialismo”.

En cuanto a Kozyrev, vive actualmente en Estados Unidos, su país favorito. Es uno de los “expertos” que cada día despotrican contra Rusia en las cadenas de televisión de Estados Unidos. Se lamenta de su suerte: podría haber sido un Zelensky ruso si la historia hubiera acelerado el paso.

Primakov y Putin

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