La web más censurada en internet

Día: 16 de noviembre de 2022 (página 1 de 1)

Rusia entrega 10 millones de toneladas de trigo para África y Asia

A pesar de las sanciones, Rusia garantiza la estabilidad de los mercados mundiales de cereales, con exportaciones que ascienden a 10,5 millones de toneladas a África y Asia, dijo Sergei Lavrov en una intervención al margen de la cumbre del G20 celebrada en Indonesia.

Lavrov destacó la capacidad de Rusia para garantizar la estabilidad de los mercados mundiales de cereales -sobre todo del trigo- y fertilizantes. Tras señalar que seguían surgiendo obstáculos a pesar del acuerdo de la ONU, el jefe de la diplomacia rusa explicó que habían conseguido continuar con las exportaciones.

“A pesar de todas estas dificultades y de las restricciones vinculadas a las sanciones, ya hemos exportado 10,5 millones de toneladas de cereales, de los cuales unos 8 millones de toneladas sólo de trigo: alrededor del 60 por cien a Asia y cerca del 40 por cien a los países africanos”, añadió.

Lavrov también dijo que la ONU les había informado de las promesas escritas de Estados Unidos y la Unión Europea de levantar las barreras a la exportación de cereales y fertilizantes rusos. Sin embargo, el diplomático ruso señaló que era importante aplicar estas promesas en la práctica y no sobre el papel.

Las promesas incluyen la entrada de barcos rusos en puertos europeos y de barcos extranjeros en puertos rusos, el acceso a los seguros a precios normales y el levantamiento de las restricciones a un banco estatal ruso, sometido a sanciones, que financia el sector agrícola. “Espero que estas promesas se cumplan. En cualquier caso, el Secretario General de la ONU me ha asegurado bajo juramento que este es un asunto prioritario para él”, dijo Lavrov.

El Secretario General de la ONU ya había abogado en agosto por la cooperación internacional para que los productos agrícolas rusos pudieran acceder a los mercados mundiales sin obstáculos y evitar así una crisis alimentaria el próximo año.

El pasado mes de julio se alcanzó un acuerdo pionero sobre el transporte de cereales entre Rusia y Ucrania, dos de los principales exportadores agrícolas del mundo, con la mediación de la ONU y Turquía. El acuerdo pretendía desbloquear las exportaciones de grano ucranianas y rusas, que se habían paralizado a causa de la guerra.

Tras el ataque ucraniano contra el puerto de Sebastopol a finales de octubre, Rusia decidió suspender su participación en el acuerdo. Moscú anunció finalmente que reanudaría su participación a principios de noviembre, tras el compromiso de Ucrania de no utilizar el corredor humanitario marítimo para atacar el territorio ruso.

El ejército ruso no tiene prisa

Desde el principio, la Guerra de Ucrania ha sido lo que el ejército ruso ha querido que sea, porque es él quien tiene la iniciativa, que no ha perdido en ningún momento. El problema es determinar los objetivos reales que persigue con la guerra, más allá de las invocaciones formales de “desmilitarizar” y “desnazificar” Ucrania.

Aunque, según dicen, en toda guerra la primera víctima es la verdad, en el caso de Rusia no es así porque no hay suficiente información sobre la estrategia del cuartel general, sobre todo si la comparamos con la verborrea cotidiana de la OTAN y su lacayo Zelensky. Rusia no es un país de mentiras sino de secretos. Los oficiales rusos no convocan ruedas de prensa.

En cambio los medios de comunicación imitan a los occidentales y llevan a sus propios “expertos”, que saben divagar tanto o más que los occidentales. Ahora bien, a diferencia de su contraparte, sus comentarios -certeros o equivocados- están influidos por la política interna, más que por la internacional.

A diferencia de la basura occidental, en las cadenas de televisión rusas hay largos debates y críticas a la dirección de la guerra, mucho más ruidosos que las tediosas apostillas de los tertulianos españoles, por poner un ejemplo. En consecuencia, también hay más información e información más interesante, si bien la mayor parte de ella también es puramente especulativa.

Otra diferencia es que el ejército ruso no tiene ninguna prisa, como ha demostrado sobradamente desde el inicio de la guerra, que no es lo que esperaban los “expertos” de la OTAN. No ha habido una “guerra relámpago”, como en 1941, ni una “Tormenta del Desierto”, como en Irak, porque el tiempo juega a favor de Rusia, que está dejando que la OTAN y sus lacayos ucranianos se cuezan lentamente en su propio jugo.

Fuera de Occidente no existe el “shock and awe” (golpe e intimidación) de nuestras sociedades, amantes del vértigo y el café instantáneo. La doctrina militar “shock and awe” es consecuencia de la hegemonía imperialista de Estados Unidos, basada en el despliegue de una fuerza abrumadora, como los brutales bombardeos masivos, por ejemplo. No tiene nada que ver con la estrategia de desgaste que el ejército ruso ha puesto en práctica en Ucrania.

Los matones y los macarras no necesitan teorías militares sofisticadas. La inteligencia no es lo suyo. Les basta con ejercitar los músculos que entrenan cada día en el gimnasio. Lo mismo le ocurre a Estados Unidos, cuyo presupuesto militar es superior a la suma de los 8 países que le siguen. Les convence de que no hay rival que pueda desafiar su hegemonía con ninguna argucia militar.

Por eso no se explican cómo es posible que tuvieran que huir corriendo de Vietnam o Afganistán. Las academias militares están para glosar las victorias, nunca las derrotas. A lo máximo la explicación es la misma que la de la “Armada Invencible”, que fue vencida a causa del mal tiempo. Ahora que en Kiev comienza a nevar, los “expertos” recurren al mismo argumento que Goebbels: los nazis fueron derrotados en la URSS por culpa del frío, la nieve y el barro.

Sus neuronas no dan para más.

La multinacional petrolera financia a un medio de comunicación seudoecologista

La multinacional petrolera Perenco es conocida por sus prácticas de evasión fiscal y por la devastación medioambiental que provoca en los países más olvidados del mundo. No es, pues, nada singular. Tampoco es nada extraño que la ministra francesa de Transición Energética, Agnès Pannier-Runacher, sea hija del antiguo director de una multinacional que explota los combustibles fósiles. ¿Quién mejor que ella para descarbonizar el planeta?

Para colmo, Perenco financia a un medio de comunicación seudoecologista, como Konbini, que se declara “comprometido con temas de actualidad, como el medio ambiente”. La petrolera es propietaria del 81 por cien de quien defiende las políticas más verdes.

Lo que la diferencia de otras similares es que Perenco compra yacimientos de petróleo y gas al final de su vida útil para explotarlos hasta la última gota, una práctica que le ha valido el apodo de “petrolera de bajo coste”. Aparece cuando sus competidores ya no consideran los pozos como suficientemente rentables. No invierte dinero en ellos, por lo que los accidentes de trabajo son frecuentes y la contaminación del suelo y las aguas también.

En mayo la multinacional se opuso al gobierno peruano cuando trató de crear la reserva indígena Napo Tigre para reconocer los derechos del pueblo indígena piaci sobre unas tierras en la cuenca del Marañón, donde Perenco explota el bloque petrolero 67. La empresa denunció al Ministerio de Cultura peruano, que defendía a los indígenas.

En 2008 hizo lo mismo contra Ecuador, tras la decisión del gobierno de aumentar el impuesto sobre los beneficios de las multinacionales petroleras. En mayo del año pasado el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), adscrito al Banco Mundial, condenó a Ecuador a pagar 400 millones de dólares a la multinacional.

Ecologistas offshore

Todo queda en casa. La actual ministra francesa de Transición Energética es hija de Jean-Michel Runacher, antiguo director de Perenco y uno de los tres miembros del consejo de administración del fondo BNF Capital Limited, que pertenece a la familia de François Perrodo, que a su vez es director de Perenco.

La evasión fiscal es otro de los pilares que permiten a la multinacional maximizar sus beneficios e invertir en el capital de medios de comunicación como Konbini.

En 2018 la familia Perrodo invirtió 30 millones de euros en Konbini que no procedían directamente de Perenco sino de una oscura trama especulativa de testaferros cuyos tentáculos acaban en un parasíso fiscal como Bahamas.

El comprador nominal fue un holding luxemburgués llamado Ommirep TMT Holdings, que desembolsó 18,8 millones de euros. Ahora bien, esa participación pertenece a tres empresas residentes en las Bahamas, a saber, Tchack Ltd, Annacha Ltd y Magny-Cours Ltd, que es donde aparecen los nombres de François, Bertrand y Nathalie Perrodo.

Por lo tanto, el capital del holding luxemburgués que inicialmente compró el 61 por cien del capital de Konbini pertenece directamente a la familia que dirige Perenco. Además, para reforzar su participación en el medio, los Perrodo prestaron a Konbini 3 millones de euros adicionales, así como 6,8 millones de euros en acciones convertibles.

Los petroleros se convirtieron así en los principales accionistas de la web seudoecologista con una imagen de medio de comunicación comprometido y alternativo, que los Perenco quieren preservar a toda costa. Cuando un sitio web reveló los vínculos de la petrolera con los seudoecologistas, fue demandado judicialmente.

Sin embargo, la entrada de uno de los grupos petrolíferos más contaminantes del mundo en un lugar que dice prestar especial atención a las cuestiones medioambientales provoca una importante reorientación de los objetivos inicialmente perseguidos por este último.

Un medio seudoecologista para desacreditar a la competencia

La titularidad no es sólo formal. Los Perrodo se implican cada vez más en los negocios de Konbini, que antes se había dedicado principalmente a la difusión de contenidos orientados al entretenimiento con fines publicitarios. Ahora publican contenidos más orientados a la información.

Uno de los ejemplos más representativos es la publicación en 2018 de un vídeo para denunciar el fallo de un oleoducto submarino del grupo petrolero Pertamina que provocó una fuga de petróleo que cubrió 18 kilómetros cuadrados de la bahía de Borneo.

La noticia iba dirigida contra un competidor directo de Perenco en Gabón. En efecto, un año antes, se produjo una importante reorganización de la extracción de petróleo en Gabón, tras la retirada de monpolios como Total y Maurel & Prom. Perenco compró casi una cuarta parte de las propiedades petrolíferas de Total en el país, aumentando su capacidad de producción de petróleo a 72.000 barriles diarios y consolidando su posición como primer productor de petróleo en Gabón, mientras que Pertamina compró una participación del 72 por cien en Maurel & Prom, que tenía una capacidad de producción de unos 28.000 barriles diarios.

—https://lvsl.fr/konbini-le-media-ecolo-finance-par-un-petrolier-lie-a-la-macronie/

Jerson no es el Stalingrado del siglo XXI para desgracia de la intoxicación mediática

Algunos recordatorios útiles para entender los desarrollos militares en Jerson. Esta ciudad fue tomada por el ejército ruso nada más comenzar la guerra, en marzo de 2022. Unos cientos de habitantes se reunieron para protestar contra la captura de su ciudad. El 11 de noviembre de 2022, las tropas rusas se retiraron y unos cientos de habitantes se reunieron en la plaza principal de la ciudad para dar la bienvenida al ejército ucraniano. En marzo de 2022, al igual que en noviembre de 2022, no hubo ninguna batalla en la ciudad. Los historiadores señalarán la singularidad de esta situación, cuestionando la historia e incluso la antropología de la inmensa Rusia. Con motivo de la reconquista de Jerson, dos declaraciones llamaron mi atención. La del presidente ucraniano que, tras saludar la “victoria histórica”, firmó una declaración en la que prohibía a la prensa internacional entrar en la ciudad.

También está la declaración del Jefe del Estado Mayor del Ejército de los Estados Unidos. Dada su condición, está en posesión de información de primera mano que le proporciona material para analizar la situación militar. Hizo públicas las terribles pérdidas de los dos ejércitos, 100.000 hombres cada uno. Esto supone un cambio con respecto a las cifras anunciadas alegremente por esa típica raza de expertos dominicales que glosaron las pérdidas ucranianas para hacer ver que los rusos habían sido “derrotados”. Antes de pasar a la evolución de la situación después del 11 de noviembre, un recordatorio de la noción de retirada utilizada indiscriminadamente por la manipulación habitual que hace la cama del 98 por cien de los medios de comunicación occidentales.

La historia militar está jalonada por la toma de ciudades tras feroces batallas o declaradas ciudad abierta para preservar la ciudad y sus habitantes. Por eso, en el vocabulario de la guerra, la palabra retirada debe ir acompañada de un calificativo. O bien una retirada táctica para significar que el abandono de un lugar que no tiene interés militar y operativo es preferible a su defensa porque es costoso en términos de vidas de soldados. Por el contrario, una retirada bajo fuego significa que el lugar tiene una cierta importancia que no puede ser defendida y que el enemigo está dispuesto a pagar muy caro porque el lugar tiene una doble importancia militar y política. Por lo tanto, en el caso de Jerson, se trata de identificar el valor táctico de la ciudad y de evaluar las consecuencias militares y políticas de perder o conquistar un lugar. Para los ucranianos es sencillo, el mínimo metro cuadrado de territorio recuperado es un símbolo que buscan explotar políticamente. Un símbolo que será inflado por la propaganda obesa y del que se hará eco la máquina del pequeño ejército de sustitutos de la desinformación.

Para los rusos, en el plano político y simbólico, es difícil de digerir en este momento, pero, a largo plazo, este fracaso será un simple acontecimiento peripatético en la larga guerra que está a punto de comenzar y que deparará muchas sorpresas. El nuevo jefe del ejército ruso, Sorovikin, ya ha analizado este fracaso. Obviamente, se debe a un cierto número de errores en la conducción de la guerra, tanto política como militarmente. Veamos el curso de la campaña militar que condujo a la caída de la ciudad.

Para los ucranianos, Jerson es vital política y militarmente. Es el punto de apoyo para la apertura de la ruta del Mar Negro que lo conecta con el mundo para su comercio, pero también para su flota marítima que garantiza su seguridad nacional. Por ello, lanzaron una ofensiva a finales de agosto, que se saldó con la conquista de algunos pueblos fronterizos, pero también con una hecatombe en términos de pérdida de hombres. Se instalaron en algunas aldeas de la frontera de esta provincia y hostigaron al enemigo y minaron la logística rusa bombardeando los puentes sobre el río Dnieper, que tiene varios cientos de metros de ancho.

En términos militares, los rusos habían inmovilizado a unos 30.000 soldados, mal abastecidos y bajo la amenaza de un posible cerco. Gestionar una ciudad de 200.000 a 300.000 habitantes no es tarea de un ejército. Ante este panorama, el jefe del ejército ruso ha propuesto un plan a su gobierno. Se supone que un general ruso formado en la escuela de la Unión Soviética, como Putin, ha estudiado a Clausewitz, para quien la guerra es política y el ejército su brazo armado. El nuevo jefe del Estado Mayor Operativo llegó a la conclusión de que en la fase actual de la guerra y la situación concreta en Jerson se requería una retirada táctica de la ciudad occidental para salvar las vidas de los hombres que podían servir en otro lugar. El destino táctico de la ciudad se resolvió así rápidamente. Sin duda, el general Sorovikin se basó y se ayudó de sus conocimientos de la historia militar, que está llena de retiradas tácticas, y en particular de la historia de su propio país. Sus mayores en las guerras de su país solían cambiar el tiempo por el territorio para agotar al enemigo.

“Agotar al enemigo” son exactamente las palabras que utilizó el jefe del ejército ruso frente a su ministro de Defensa en una transmisión televisiva en la que anunció la retirada de Jerson (1). Por lo tanto, tenía un objetivo que alcanzar, expresado públicamente. Así, parte de los hombres inmovilizados debían ser trasladados a la orilla oriental de Jerson para bloquear la ruta del enemigo hacia el Mar Negro, tan vital para los ucranianos. El resto de las tropas liberadas irían al noreste para completar la conquista de los territorios políticamente integrados en Rusia. Cabe destacar que la propaganda y los ojos de los “expertos” se centraron en Jerson para ocultar las noticias de las feroces batallas en la provincia de Donetsk. La propaganda también se olvidó de señalar que ningún ejército anuncia su retirada con antelación y se deja evacuar con armas y equipaje sin romper la banca. El enemigo pensó que era una trampa y los “expertos” se relamían ante el comentario de que Jerson se había convertido en Stalingrado.

El ejército ucraniano simplemente no pudo entrar en Jerson. La artillería y la aviación rusas la mantuvieron a raya en una llanura en la que se podía ver hasta el más pequeño conejo. El ejército ucraniano avanzó con cautela por un terreno potencialmente peligroso. El viernes 11 de noviembre no hubo una entrada triunfal en Jerson con tanques y un chapuzón, y la prensa no tuvo nada espectacular que informar. Unos pocos soldados en medio de unos cientos de habitantes no imprimen en la mente lo que se llama una victoria. ¡No importa! Los enviados especiales de la prensa se contentaron con ponerse en contacto con los habitantes gracias a la magia de Internet. La información era escasa, basada en imágenes proporcionadas por el ejército ucraniano. A la prensa de las distintas capitales sólo le quedaba escribir comentarios llenos de superlativos para dar color a estas escasas imágenes (2).

Por lo tanto, el triunfo de un ejército pisoteando una ciudad sin luchar no se produjo. Y los cien o doscientos manifestantes en la plaza central de la ciudad no formaron una manifestación grandiosa que los libros de historia registrarán. Relato estos pequeños hechos para recordar que la maquinaria de propaganda construyó un acontecimiento con pocas probabilidades de ser confirmado por la historia en una ciudad como Jerson, que no tenía las calles llenas de cadáveres de soldados, ni columnas de prisioneros que recordaran a los soldados alemanes al final de la Segunda Guerra Mundial. No, el ejército ruso no experimentó el crepúsculo que sufrió el gran ejército alemán. No, Jerson no será un Stalingrado del siglo XXI (3).

Es frustrante y mucho peor para los “expertos” empapados en la rusofobia ambiental. Con Jerson se cierra una pequeña secuencia que no es el inicio de un punto de inflexión en la guerra que firmaría la victoria de Ucrania. Dejemos este tipo de pronósticos a los “expertos” que beben en fantasías para escapar del aburrimiento. Veamos amablemente a Sullivan, asesor del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, pero también al presidente Macron, que saludó con sobriedad la “victoria” ucraniana. Y consideremos en cambio las declaraciones de Mark Milley, Jefe del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos. Prevé un desplazamiento de tropas de los dos ejércitos enfrentados a otros campos de batalla en el norte y el noreste. Esto es exactamente lo que el general Sorovikin dijo a su ministro de Defensa en la televisión. Incluso dio nombre a la ciudad, Bajmut, que está a punto de ser tomada al ejército ucraniano, que la defiende ferozmente. Y por una buena razón, esta ciudad es la ruta directa y gratuita hacia el cuartel general del ejército ucraniano en Donetsk, en el Donbas.

En conclusión, la evolución de la guerra en Ucrania no obedecerá a las reglas generadas por los delirios de quienes reducen la guerra a una simple construcción con palabras y apoyándose en la arrogancia del poder. Recordemos a estos aventureros, que quieren plagiar a Lucky Luc, que la guerra es una empresa de fuerzas materiales que requieren ser guiadas por quienes dominan la inteligencia de la historia. Y la historia se basa en el tiempo, ese tiempo que tanto falta en esta “modernidad” que quiere todo y de inmediato sin pagar la cuenta.

(1) Rara vez en Rusia, como en otros lugares, un jefe de Estado Mayor revela en televisión sus análisis y decisiones sobre sus planes de guerra. Probablemente lo hizo para tomar la opinión rusa como testigo y neutralizar a los opositores que critican al ejército.

(2) Se ha convertido en una costumbre en el mundo de internet soñar apoyándose en las palabras para compensar la pobreza de las imágenes unida a la ignorancia de los reporteros gráficos que a menudo no saben nada de la historia y la cultura del país en cuestión.

(3) La prensa ha desarrollado la molesta costumbre de imponer inventando una agenda a Rusia. Programó una declaración sensacional del Presidente Putin para el 9 de mayo de 1945, la victoria soviética sobre Alemania. El presidente ruso se limitó a pronunciar un breve discurso de homenaje a los combatientes y se dirigió a depositar flores en el Memorial de Guerra. En Jerson, predijo un Stalingrado bis con feroces batallas en medio de las ruinas.

Ali Akika https://www.algeriepatriotique.com/2022/11/13/contribution-kherson-les-experts-nont-pas-eu-leur-stalingrad-pour-delirer/

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies