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Día: 11 de octubre de 2022 (página 1 de 1)

Estados Unidos prohíbe la venta de microprocesadores de inteligencia artificial a China

El gobierno de Estados Unidos ha prohibido al fabricante de microprocesadores Nvidia la exportación de microprocesadores avanzados de inteligencia artificial a China, una medida que podría paralizar la capacidad de las empresas chinas para realizar trabajos avanzados, como el reconocimiento de imágenes y obstaculizar el negocio de Nvidia en el país asiático.

El Ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, ha acusado a Estados Unidos de intentar imponer un bloqueo tecnológico a China, mientras que su Ministerio de Comercio dijo que tales acciones socavarían la estabilidad de las cadenas de suministro mundiales.

El bloqueo supone una escalada en el asedio estadounidense contra la tecnología china, mientras surgen tensiones sobre el destino de Taiwán, donde se fabrican los microprocesadores de Nvidia y de casi todas las demás grandes empresas del gremio.

Las acciones de Nvidia cayeron un 6,6 por ciento en las operaciones posteriores al cierre de la bolsa. La empresa dijo que la prohibición, que afecta a sus microprocesadores A100 y H100 diseñados para acelerar las tareas de aprendizaje automático, podría interferir con la finalización del desarrollo del H100, el microprocesador más avanzado, anunciado para este año.

Las acciones de un competidor, Advanced Micro Devices (AMD) cayeron un 3,7 por ciento en las operaciones posteriores al cierre. A AMD también le han prohibido la exportación de su microprocesador de inteligencia artificial MI250 a China.

Nvidia dijo que el pretexto de la prohibición es que los microprocesadores “sean utilizados o desviados a un uso final militar o a un usuario final militar en China”. El Departamento de Comercio de Estados Unidos dijo que estaba revisando sus políticas relacionadas con China para “evitar que la tecnología avanzada caiga en manos equivocadas”.

“Aunque no estamos en condiciones de esbozar cambios políticos específicos en este momento, estamos adoptando un enfoque mundial para aplicar las medidas adicionales necesarias relacionadas con las tecnologías, los usos finales y los usuarios finales para proteger la seguridad nacional y los intereses de la política exterior de Estados Unidos”, añadió un portavoz.

“Estados Unidos sigue abusando de las medidas de control de las exportaciones para restringir las exportaciones de artículos relacionados con los semiconductores a China, algo a lo que China se opone firmemente”, dijo Shu Jieting, portavoz del Ministerio chino de Comercio, en una conferencia de prensa.

No es la primera vez que Estados Unidos intenta impedir que las empresas chinas se abastezcan de microprocesadores. En 2020 el gobierno de Trump prohibió a los proveedores vender microprocesadores fabricados con tecnología estadounidense a Huawei.

Sin los microprocesadores estadounidenses de empresas como Nvidia y AMD, las organizaciones chinas no podrán realizar de forma rentable el tipo de computación avanzada que se utiliza para el reconocimiento de imágenes y voz, entre otras muchas tareas.

El reconocimiento de imágenes y el procesamiento del lenguaje coloquial son habituales en aplicaciones de consumo, como los teléfonos móviles, que pueden responder a preguntas y etiquetar fotos. También tienen usos militares, como la búsqueda de armas o bases en las imágenes de los satélites y el filtrado de las comunicaciones digitales con fines de recopilación de información.

Nvidia dijo que registró 400 millones de dólares en ventas de los microprocesadores afectados este trimestre en China, que podrían perderse si las empresas deciden no comprar más productos de Nvidia.

Alrededor del 10 por cien de las ventas de centros de datos de Nvidia proceden de China.

—https://www.reuters.com/technology/nvidia-says-us-has-imposed-new-license-requirement-future-exports-china-2022-08-31/

Un nuevo telón de acero

La noticia del año no es la Guerra de Ucrania sino que la OPEP y, en particular, Arabia saudí, ya no siguen las órdenes de Washington. El Pacto del Quincy, uno de los pilares de la posguerra, se ha hundido.

A cambio de petróleo, el ejército de Estados Unidos se convirtió en 1945 en el garante de la seguridad de la familia real saudí y, sobre todo, de su caja de caudales.

El Pacto garantizaba que en el mercado mundial el petróleo se pagaba en dólares, de manera que cuando en 1973 los precios subieron por la Guerra de Oriente Medio, la divisa estadounidense se infló espectacularmente, a costa de la ruina de muchos países del mundo, entre ellos los europeos, que escondieron la respnsabilidad de Estados Unidos, derivándola hacia los países del Golfo Pérsico y los árabes, en general.

El petróleo caminaba de la mano del dólar, y al revés, una situación que se reforzó aún más cuando Nixon rompió la paridad con el oro. Una economía estadunidense en quiebra encontró el aliviadero llenando de dólares las reservas mundiales. El mundo pagaba las gigantescas deudas de Estados Unidos.

Ahora la OPEP ha roto los lazos que le unían a Estados Unidos y va de la mano con Rusia. China ha propuesto a Riad pagar en yuanes las importaciones de petróleo. Más importante que el precio del barril, es la moneda en la que se paga y no hay que olvidar que el comercio mundial de crudo es más cuantioso que cualquier otra materia prima, incluido el oro.

Las potencias occidentales no pueden imponer los precios del petróleo ni de ninguna materia prima. Tampoco las formas de pago. Si se empeñan en otra cosa, los países productores acabarán en los brazos de Rusia y China.

Las reacciones no se han hecho esperar: esta mañana los diputados estadounidenses han pedido la retirada de las tropas que custodian a la familia real saudí y sus yacimientos petrolíferos. La previsible escalada no hará más que empeorar la situación de los países occidentales.

La desdolarización es un golpe a las finanzas mundiales, dominadas por Wall Street y la City londinense, sumidos en una crisis galopante, interna e internacional, ya que alcanza al Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial y demás instituciones financieras.

La Guerra de Ucrania ha sumergido al mundo en una nueva era. Un nuevo telón de acero ha caído, rompiendo el mercado mundial y creando un bloque en el que la mayor parte de los países del mundo han puesto todas sus esperanzas de prosperidad.

Bielorrusia pone sus barbas a remojar

Una de las pocas esperanzas del gobierno ucraniano radica en escalar la guerra: que sus provocaciones terroristas obliguen a terceros países a sumarse a su causa para lograr lo que ellos no pueden por sí mismos.

Una de las vias para ampliar el elenco de participantes en la guerra es Bielorrusia, donde la OTAN ya intentó un Golpe de Estado (“revolución de colores”) en el verano de 2020, tras la victoria electoral de Lukashenko.

La estrategia es siempre la misma: la provocación. El embajador ucraniano en Minsk ha sido convocado al Ministerio de Asuntos Exteriores bielorruso, donde le han entregado una nota oficial en la que se afirma que “Ucrania está considerando un ataque contra el territorio de Bielorrusia”.

Ucrania ha volado los puentes y pasos fronterizos entre ambos países. Además, ha minado las carreteras. Bielorrusia y Rusia han acordado desplegar fuerzas regionales de los ejércitos de los dos países aliados. Según el presidente bielorruso, la principal tarea del ejército es evitar la guerra en Bielorrusia.

“En el contexto del agravamiento de la situación en las fronteras occidentales de la unión de dos Estados, hemos acordado desplegar fuerzas regionales de la Federación Rusa y de la República de Bielorrusia. Todo esto ocurre según nuestros documentos conjuntos. Si el nivel de amenaza alcanza el nivel actual, como ahora, empezaremos a utilizar la agrupación de fuerzas de la Unión de nuestros Estados”, dijo Lukashenko.

La concentración de tropas rusas y bielorrusas podría obligar a Kiev a aumentar sus fuerzas en el norte de Ucrania, lo que requeriría más esfuerzos logísticos y complicaría la situación para los ucranianos.

Hay otra buena razón: los mercenarios bielorrusos se entrenan en Ucrania para un nuevo intento de Golpe de Estado. Los comandos bielorrusos están presentes en Kiev y en la región de Jytomyr y están estrechamente vinculados al Batallón Azov.

El cabecilla de los mercenarios es Igor Yankov, alias “Yanqui”, que participó activamente en las protestas de Bielorrusia en 2020. Está directamente relacionado con los nazis ucranianos del Batallón Azov.

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