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Mes: septiembre 2022 (página 9 de 13)

Líbano espera las remesas de combustible y trigo de Rusia

Otro país en quiebra, Líbano, espera remesas de combustible y grano procedentes de Rusia, según declaró el embajador libanés en Moscú.

“En efecto, necesitamos realmente productos de grano y aceite. Pero el tesoro público está vacío. Por eso pedimos a Moscú que entregue la carga humanitaria”, dijo Shawki Bounassar.

Hasta ahora los famosos cargamentos de trigo ucraniano no han llegado a los países más necesitados. Han acabado en los puertos europeos.

El diplomático libanés ha dicho que los suministros rusos se discutieron recientemente entre su país y el jefe adjunto de la diplomacia rusa, Mijail Bogdanov.

Más tarde, anunció el acuerdo oficial. Lo único que falta es la aprobación del presidente ruso, explicó el embajador.

En medio de una bancarrota sin precedentes, Líbano no va a recibir nuevos créditos del Fondo Monetario Internacional (FMI), dijo el diplomático.

“Desgraciadamente, no puedo dar detalles, ya que las negociaciones con el FMI aún están en curso. Paralelamente, se están manteniendo conversaciones con nuestros países donantes sobre una posible ayuda financiera. Espero que un nuevo gobierno, que seguramente se formará en un futuro próximo, pueda abordar esta cuestión”, añadió Bounassar.

Desde 2015 Líbano está sumido en una profunda crisis política y económica, agravada por la pandemia y la mortal explosión en el puerto de Beirut en 2020.

En agosto, el Ministro de Información libanés la calificó como la mayor crisis económica a la que se había enfrentado el país, lo que ha dado lugar a grandes movilizaciones populares.

A principios de septiembre, Teherán también ofreció a Beirut el suministro gratuito de combustible, según Reuters.

La Casa Windsor: una dinastía nazi

Hace ya siete años que publicamos la imagen de la reina Isabel II haciendo el saludo fascista cuando era una niña, junto al resto de su familia. Hay quien tiene una disculpa precisamente porque era niña. Sin embargo, no hay fotos de los Windsor alzando el puño.

Excepto en Argentina, la muerte de Isabel II ha dado pie a las típicas babosadas televisivas. Incluso los más patrioteros hispánicos se han desecho en elogios de la fallecida. Se han olvidado del “Gibraltar español” y de los manejos de la Corona británica para seguir en el Peñón.

El sostén a la Corona británica es un sostén al Estado británico y a su poder imperial, aunque los Windsor son una dinastía nazi. La foto no aclara que fue tomada en 1933,cuando Isabel tenía seis años y muy poco después de que Hitler llegara al gobierno en Alemania. Para entonces la realeza inglesa ya era nazi.

Los Windsor son la dinastía alemana Sajonia-Coburgo-Gotha, lo mismo que el rey Leopoldo III de Bélgica. Se cambiaron el apellido durante la Primera Guerra Mundial por motivos evidentes.

Sin embargo, el cambio de apellido no cambió sus lealtades. En 1914, mientras británicos y alemanes se mataban en los frente, el rey Jorge V era el primo hermano del káiser Guillermo II. En otras palabras: Jorge V y Guillermo II tenían la misma abuela: la reina Victoria.

No obstante, el caso más conocido es el de Eduardo VIII, tío de Isabel II, del que las televisiones han difundido la parte rosa: en 1936 abdicó de la Corona británica para casarse con una estadounidense divorciada, Wallis Simpson.

El viaje de novios de Eduardo VIII y su mujer fue a Alemania, donde Hitler les agasajó. Lo recordó en marzo la televisión inglesa en un documental cuyo título no deja lugar a dudas: “El rey traidor de Gran Bretaña”.

La pareja de recién casados permaneció dos semanas en Alemania, bebiendo a la salud del III Reich, acompañados por altos dignatarios nazis, visitando las fábricas de armamento y saludando con el brazo extendido. Concluyeron su estancia en la casa de Hitler en Berchtesgaden.

En una carta exhumada de los archivos británicos, Eduardo VIII le agradece a Hitler la maravillosa estancia en Alemania, que le causó una “fuerte impresión”. Como toda la aristócracia europea, Eduardo VIII veía en el nazismo una protección de los privilegiados contra el bolchevismo.

El ejército ruso retrocede en el frente de Jarkov ante los ataques ucranianos

Ayer por la mañana el gobierno ucraniano anunció la captura de Kupiansk. Si la información es cierta, lo cual no ha ocurrido hasta ahora, confirmaría la importancia del avance del ejército ucraniano en el frente norte, que ya capturó Balaklaya hace tres días. La represión contra la población civil ya ha comenzado.

El avance en el norte, en torno a Jarkov, iniciado hace una semana, es mucho más importante que el del frente sur, en torno a Jerson, por más que sea irrelevante desde el punto de vista estratégico.

El ejército ucraniano baila la música al ritmo que le marca la OTAN (ataques en zonas definidas del frente), y de cara a la galería. Querían ofrecer a los medios de comunicación del mundo entero un regalo de cumpleaños: “hemos llevado a los rusos a sus propias fronteras”. No lo han conseguido, al menos de momento.

Rusia está reforzando a marchas forzadas las unidades en ese sector, lo que sus simpatizantes en el extranjero consideran como una derrota, al menos parcial. Otros dicen que se trata de una trampa tendida a los ucranianos: el ejército ruso estaría a punto de cercar a las fuerzas ucranianas en los alrededores de Kupiansk. Hay quien se consuela diciendo que el avance ucraniano se ha llevado a cabo con un considerable costo de vidas y materiales, que no van a ser capaces de reponer. Por fin, los hay que piden la cabeza de Putin y el ministro de Defensa ruso, Serguei Choigu, por su fracaso.

A diferencia de un desfile militar, en una guerra se producen retrocesos y la única pregunta que cabe hacerse en el frente de Jarkov es cuánto va a durar el ataque ucraniano o, en otras palabras, el tiempo que va a tardar en volver a sus posiciones iniciales.

También habría que preguntar por el costo del ataque y si los ucranianos serán capaces de reponerse alguna vez de las pérdidas que han padecido para abrir una brecha de sólo 50 kilómetros.

Ahora bien, la situación del ejército ruso en el sector no es fácil. Tanto Kupiansk como Izyum son puntos estratégicos al norte del Donbas. Aseguran retaguardia de las fuerzas rusas, sus cuarteles generales de sector, los refuerzos, las rotaciones de unidades y sobre todo la logística vital para continuar las operaciones en dirección a Slaviansk y Kramatorsk.

Cuando el ejército ruso inicie el contraataque tampoco lo va a tener fácil para embolsar a los ucranianos en un cerco del que no puedan salir.

Guerra económica, guerra total

Un tercio de la población mundial vive sometida a algún tipo de sanciones económicas, a veces masivamente letales. Las sanciones de la ONU contra Irak en la década de los noventa mataron a cientos de miles de personas.

En enero apareció un libro de Nicholas Mulder, “El arma económica: el auge de las sanciones como instrumento de la guerra moderna” (*), que analiza la normalización de las sanciones desde la Primera Guerra Mundial para desplazar “la frontera entre la guerra y la paz”. Formalmente la guerra económica no parece una guerra, e incluso dicen que es una alternativa o un antídoto a la guerra.

Las sanciones raramente producen el efecto deseado y, a veces, se cobran un alto precio a la población sometida a ellas. En el caso de Ucrania resultan contraproducentes y se vuelven contra sus patrocinadores.

En 1919 la Sociedad de Naciones afirmó que las sanciones económicas estaban fuera del artículo 16 del Pacto fundacional. No suponían una declaración de guerra, no eran de naturaleza militar. Sólo suponían “el uso de la fuerza en tiempos de paz”, pero no alteraban la paz.

Concluyó así una determinada fase de la guerra mundial, pero no la guerra en sí, creando una era de “guerras pacíficas”. Más que un acuerdo de paz, el tratado fue un conjunto de acuerdos entre grandes potencias que prolongaron la guerra en muchas partes del mundo, como en la rusia posterior a la Revolución de 1917.

El gobierno británico inventó formas de proseguir la guerra con más sigilo y menos bayonetas sobre el terreno y recurriendo a las tácticas innovadoras. La “pax britannica” fue una época de constante agresión disfrazada de policía. El propio Estado británico consideraba las sanciones como “medidas beligerantes”. Las sanciones impuestas por la Sociedad de Naciones se entendían como un “mantenimiento del orden”, o sea de la hegemonía imperialista. Las declaraciones de guerra se volvieron superfluas porque la guerra se convirtió en un estado permanente.

De 1937 a 1945 Japón impuso sanciones a China en el marco de una guerra no declarada. Roosevelt evitó reconocer el estado de guerra entre China y Japón para no desencadenar un embargo de armas estadounidense. Tratando de combatir a las potencias fascistas “sin declarar la guerra” él mismo, tanteó el terreno, evitando incluso la palabra “sanciones”.

Del mismo modo, cuando en la crisis de los misiles Kennedy ordenó el bloqueo naval de Cuba, lo calificó como “cuarentena”. No fue una declaración de guerra sino una medida de “salud pública”.

El principal artífice de las sanciones “en tiempos de paz” fue Robert Cecil, Premio Nobel de la Paz en 1937 y ministro británico encargado del bloqueo. Cecil no reconocía la diferencia entre un civil y un militar porque las guerras coloniales del Imperio Británico tenían por objeto imponer el terror entre la población, la única manera de impedir la descolonización. Esa confusión deliberada autorizaba los bombardeos masivos e indiscriminados sobre las ciudades y pueblos, especialmente en Oriente Medio.

El imperialismo inició la época de las “guerras totales”, favorecida por la guerra química y la entrada de la aviación en el campo de batalla. En 1923, cuando Ramsay MacDonald predijo una futura guerra de “bloqueos y […] ataques aéreos […] que simplemente devastarán ciudades y campos enteros”, se refería a una guerra total que nunca se reconocería como tal. El efecto de los bombardeos era fundamentalmente “sicológico”. El número de víctimas no importaba tanto.

La guerra moderna no se libra de eufemismo propios de la demagogia. También la ONU ha diferenciado entre las medidas coercitivas que son “propiamente de guerra” y las que “preservan la paz”. Hoy las guerras, como la de Irak, se hacen en nombre de la ONU y de la paz. Que hayan muerto cientos de miles de civiles es lo de menos.

(*) https://yalebooks.yale.edu/book/9780300270488/the-economic-weapon/

Argelia inicia el camino para ingresar en el bloque Brics

Moscú no se opone a la adhesión de Argelia a los Brics, declaró el jueves el embajador ruso en Argelia, Valerian Chauvive. El diplomático también expresó la voluntad de su país de ampliar su cooperación con Argel.

“Rusia no se opone al deseo de Argelia de unirse a los Brics. Los presidentes [de Argelia y de Rusia] Tebboune y Putin ya han discutido este asunto“, dijo el embajador ruso.

El diplomático expresó el deseo de Moscú y Argel de reforzar su asociación en varios ámbitos. El pasado mes de mayo, durante su visita a Argel, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, había subrayado la voluntad de ambos Estados de reforzar “la cooperación comercial, económica, militar, artística, cultural y humanitaria”.

A finales de julio, el Presidente argelino mencionó la posibilidad de unirse a los Brics, lo que permitiría a su país “alejarse de la atracción de los dos polos”. Subrayó que era importante no “adelantar acontecimientos“, pero que habría “buenas noticias”. Afirmó que se necesitaban “condiciones económicas“ para ingresar en los Brics y que Argelia cumplía muchos de esos criterios.

Los Brics abogan por un replanteamiento de organizaciones internacionales como el Consejo de Seguridad de la ONU y las organizaciones financieras de Bretton Woods (FMI, Banco Mundial). Se trata de permitir la aparición de nuevas potencias en un mundo multipolar.

En 2019 el grupo Brics representó más del 40 por cien de la población mundial y sus cinco países tenían un producto interior bruto de 18,6 billones de dólares, es decir, alrededor del 23 por cien del producto mundial bruto. Según estimaciones del Fondo Monetario Internacional, los Estados miembros han impulsado más de la mitad del crecimiento económico mundial de la última década.

Dos fiscales de Estados Unidos se querellan contra el gobierno por la censura impuesta durante la pandemia

El 5 de mayo los fiscales generales de Missouri y Luisiana pusieron una querella contra el gobierno federal por la censura impuesta a algunos científicos críticos en las redes sociales (1).

La censura comenzó al principio de la pandemia e incluyó los mensajes intercambiados entre Fauci y el entonces director de los NIH, Francis Collins, que pidió un “desmantelamiento rápido y devastador” de la Declaración de Great Barrington, una de las plataformas críticas.

Los fiscales quieren saber si el propio gobierno intervino para animar a las empresas tecnológicas a anular el derecho a la libertad de expresión porque va en contra de la Primera Enmienda.

Sin embargo, como la censura se ha privatizado, se trata de averiguar si sus dirigentes se confabularon con las instituciones públicas, entre ellas las sanitarias, para distribuir sólo la versión oficial, al tiempo que censuraban las voces disidentes.

Los tribunales necesitan saber si ambas partes, empresas tecnológicas y gobierno, se pusieron de acuerdo para imponer la censura. El 6 de septiembre un juez de distrito, Terry Doughty, ordenó al gobierno informar sobre el asunto (2).

Entre otras cosas, la querella de los fiscales pretende averiguar si ocultaron información sobre la eficacia de las mascarillas y los confinamientos.

Hasta la fecha el gobierno se ha negado a entregar a los jueces la documentación porque se aferra al privilegio ejecutivo sobre las comunicaciones presidenciales, a pesar de que no les piden las comunicaciones internas de la Casa Blanca, sino sólo las comunicaciones externas con las empresas tecnológicas.

Ante la negativa, los fiscales han documentado que al menos 50 funcionarios del gobierno en una docena de instituciones estaban involucrados en las presiones a empresas tecnológicas, como Facebook, Google y Twitter, para censurar a determinados usuarios críticos de la pandemia.

La censura afectó a algunos científicos y a miles de ciudadanos que no estaban de acuerdo con la respuesta política implementada durante la pandemia. Por ejemplo, es sabido que Naomi Wolf fue nombrada directamente en la correspondencia entre los CDC y Facebook.

Esta situación se prolongó durante casi dos años, durante los cuales el derecho a la libertad de expresión fue letra muerta. Los críticos no pudieron exponer su opinión y millones de personas fueron privadas de su derecho a informarse. Nunca un derecho constitucional fue eliminado de una manera tan brutal.

(1) https://legalinsurrection.com/wp-content/uploads/2022/07/Missouri-v.-Biden-Govt-Social-Media-Collusion-Case-Complaint.pdf
(2) https://legalinsurrection.com/wp-content/uploads/2022/09/Missouri-v.-Biden-Order-Granting-Discovery-Against-Fauci-9-6-2022.pdf

La crisis energética de Europa situa a Argelia en el centro del tablero

El miércoles las tensiones entre Rusia y la Unión Europea aumentaron. La Unión Europea propuso un límite a los precios del gas ruso, lo que provocó que el Presidente ruso Vladimir Putin amenazara con cortar todos los suministros de energía si los clientes europeos tomaban esa medida. Esta escalada amenaza con hacer subir aún más los precios del gas en Europa, mientras los Estados se enfrentan a una inflación sin precedentes y al descontento social.

Esto se suma a los deslices presupuestarios de los países de la Unión Europea, que ya no dudan en romper la hucha y aumentar los déficits para evitar que sus empresas energéticas se hundan. La situación está en el filo de la navaja y podría convertirse en una gran crisis energética. Europa ha acusado a Rusia de militarizar el suministro de gas en represalia por las sanciones occidentales impuestas a Moscú tras el estallido del conflicto ucraniano.

En represalia, Rusia culpó a los europeos de los problemas de suministro de gas mediante sanciones en su contra. Mientras aumentan las tensiones, Vladimir Putin dijo el miércoles que los actuales contratos de suministro de gas con sus clientes europeos podrían suspenderse si se limitan los precios y advirtió a Occidente de que los suministros podrían congelarse.

Al no tomarse en serio las amenazas del dirigente ruso, la Unión Europea decidió seguir adelante con su plan de limitar los precios del gas ruso. Los ministros de Energía de la Unión Europea han acordado celebrar una reunión de urgencia mañana viernes. “Propondremos un tope a los precios del gas ruso […] Tenemos que reducir los ingresos rusos que Putin está utilizando para financiar esta guerra atroz en Ucrania”, dijo a la prensa la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Vladimir Putin se anticipó a esta declaración y dijo que Rusia tomaría represalias. “Dejaremos de suministrar gas si eso desafía nuestros intereses”, dijo el presidente ruso en un foro económico en Vladivostok. “No vamos a suministrar gas, petróleo, carbón y gasóleo. “No vamos a suministrar nada”, dijo Vladimir Putin. También cuestionó un acuerdo negociado por la ONU para exportar grano desde Ucrania.

Sin embargo, la cuestión de la limitación de los precios del gas ruso ha provocado divisiones entre los miembros de la Unión Europea. Los checos lo consideraron una propuesta “poco constructiva”. Eurelectric, organismo eléctrico europeo, también ha criticado el plan de limitar los precios a 200 euros por megavatio hora. La crisis energética a la que se enfrenta Europa se agravó después de que la rusa Gazprom suspendiera por completo el suministro de gas a través del gasoducto Nord Stream 1 a Alemania, alegando trabajos de mantenimiento.

Vladimir Putin rechazó las afirmaciones occidentales de que Moscú estaba utilizando el gas como arma para acabar con la oposición a su invasión de Ucrania. El presidente ruso dijo que las sanciones occidentales están afectando a la adquisición de piezas necesarias para el mantenimiento del oleoducto. El impacto de la subida de los precios del gas y la electricidad está obligando a las empresas de varios países europeos a recortar la producción y a los gobiernos a gastar miles de millones en ayudas para proteger a los consumidores.

Esta situación obliga a los europeos a buscar nuevas fuentes de suministro para protegerse de un posible corte de los suministros rusos. Noruega, Estados Unidos y Argelia son algunas de las cartas que la Unión Europea quiere jugar contra las amenazas rusas. Mientras aumentan las importaciones de gas estadounidense, varios dirigentes europeos han visitado Argelia en los últimos días en un intento de convencer a Argel de la necesidad de ayudar a los europeos a pasar el invierno aumentando los volúmenes de gas argelino enviados al Viejo Continente. Mario Draghi, Emmanuel Macron y Charles Michel visitaron Argel y discutieron con las autoridades argelinas la posibilidad de aumentar las cantidades de gas enviadas a Europa.

A Pedro Sánchez también le gustaría hacer una visita a Argelia, según algunos medios de comunicación españoles. Incluso habría adelantado a sus peones para intentar convencer a Argel de la voluntad del jefe de gobierno español de corregir su fallido paso de baile, cuando se manifestó a favor del plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental. Pedro Sánchez llegó a abogar por el gasoducto a través de los Pirineos Midcat ante el canciller alemán Olaf Scholz, a pesar del rechazo de Francia. Este proyecto de gasoducto a través de los Pirineos, si se reactiva, se abastecerá principalmente de gas estadounidense, argelino y qatarí.

La crisis energética que amenaza a Europa vuelve a situar a Argelia en el centro del tablero del gas del Viejo Continente, por así decirlo. Europa intenta ahora construir una proximidad táctica y estratégica con Argelia. Mientras tanto, el suministro argelino cubre más de una cuarta parte de la demanda de gas española e italiana. Sonatrach sigue siendo el tercer exportador de gas a Europa después de Rusia y Noruega.

Argelia pretende maximizar sus ingresos y aprovechar los altos precios aumentando sus volúmenes hacia Europa, pero también revisando sus contratos con los clientes europeos, dado que los precios de los contratos a largo plazo están indexados a los del petróleo, lo que significa que Argelia sólo se beneficia ligeramente de esta subida de precios. Se han iniciado negociaciones con algunos clientes de Sonatrach.

Sin embargo, un aumento de los volúmenes requeriría que los socios e inversores de Sonatrach redoblaran sus esfuerzos acelerando la actividad en el sector argelino del petróleo y el gas. ENI, TotalEnergies, Oxy y Sonatrach han concluido un importante acuerdo en el sector del gas, que consiste en aumentar las inversiones para incrementar la producción y los volúmenes exportados.

El miércoles la compañía italiana anunció que había comprado los activos de BP en Argelia. “Esta adquisición tiene un gran valor estratégico”, ya que “contribuye a seguir cubriendo las necesidades de gas de Europa y refuerza la presencia de ENI en Argelia”, dice un comunicado publicado por ENI.

Hakim Ould Mohamed https://www.reporters.dz/approvisionnement-de-leurope-en-gaz-des-chocs-et-des-choix/

Tres sindicatos británicos suspenden las huelgas por la muerte de la reina

Tres sindicatos británicos que representan a los trabajadores de correos y del transporte han suspendido sus huelgas tras la muerte de la reina Isabel II. Se ha anulado la convocatoria de huelga para el viernes en Royal Mail por parte del Sindicato de Trabajadores de la Comunicación. El poderoso Sindicato Nacional de Trabajadores Ferroviarios, Marítimos y del Transporte dijo que había suspendido sus huelgas previstas para los días 15 y 17 de septiembre.

“Expresamos nuestras más profundas condolencias a su familia, amigos y país”, dijo el sindicato en un comunicado. Por último, la Asociación de Personal Asalariado del Transporte también ha cancelado sus huelgas previstas en septiembre y “respetará el periodo de luto público”.

En las últimas semanas, Gran Bretaña ha sido testigo de una oleada de huelgas en diversos sectores, ya que los trabajadores exigen mejoras salariales y condiciones para contrarrestar la creciente inflación, que supera el 10 por cien y podría llegar a más del 13 por cien en octubre. En agosto, hubo huelgas en correos, el puerto de Felixstowe, los ferrocarriles y el metro de Londres. Se trata de las mayores huelgas de las últimas décadas.

Para hacer frente a la subida de los precios de la energía, la Primera Ministra Liz Truss anunció un enorme paquete de subvenciones. Las facturas del hogar medio tendrán un tope de 2.500 libras al año, un ahorro de 1.000 libras al año sobre lo que habrían pagado sin la intervención del gobierno.

Las empresas y las instituciones públicas, como las escuelas, recibirán una subvención equivalente durante seis meses. Las medidas de apoyo, que también incluyen una supresión temporal de los impuestos verdes sobre la energía, costarán decenas de miles de millones de libras, pero la cifra se ha retrasado hasta una declaración presupuestaria a finales de este mes. Podría superar los 100.000 millones de libras.

Los derribos de embalses ordenados por la UE garantizan una subida de precios justo cuando el agua comienza a cotizar en bolsa

España afronta un proceso de reconversión hídrica impuesta por una normativa europea, que sugiere que hay que tumbar muchas de estas infraestructuras porque alteran el normal cauce de los ríos, algo que va a repercutir en el precio del agua y que, casualmente, coincide con la conversión de este recurso en una commodoty de alto valor especulativo. Leer más

El litio frena la transición energética

A medida que aumenta la producción de vehículos eléctricos en todo el mundo, se dispara la demanda de litio, componente esencial del modelo de batería más utilizado: la de iones de litio. Sin embargo, la producción de esta materia prima tiene dificultades para seguir el ritmo. El riesgo es que se convierta en una cuestión cada vez más política en la competencia entre países por producir localmente baterías para vehículos eléctricos, una oportunidad para reindustrializarse.

¿Y si la crisis energética que vive Europa es sólo un anticipo de lo que será la transición energética? La transición de la dependencia de los hidrocarburos a la de los metales estratégicos podría resultar más difícil de lo que habían previsto las grandes potencias. Por ejemplo, se prevé que la oferta de litio sea aproximadamente un 4 por cien inferior a la demanda prevista en 2030 y un 24 por cien menos en 2035, incluso suponiendo que entren en funcionamiento todos los nuevos proyectos de extracción que la industria considera actualmente probables o posibles, así como una expansión significativa de los proyectos de reciclaje de litio.

La insuficiencia de suministro podría retrasar considerablemente la transición energética. Además, las situaciones de escasez exacerban la competencia capitalista, como se vio con las mascarillas o las vacunas durante la pandemia, o con el gas ruso en la actualidad.

Una materia prima estratégica

Como el litio se ha convertido en una materia prima estratégica, los gobiernos intervendrán en su producción y suministro. La producción se triplicará de aquí a 2031, con un aumento medio anual del 13,6 por cien. Se prevé que Australia, el mayor productor del mundo, triplique su producción durante este periodo, y se espera que represente una cuota del 35 por cien del mercado mundial. También se espera que Chile y China dupliquen su producción en esos 10 años, mientras que Brasil triplicará su producción, que hoy es mucho más modesta. Por su parte, Argentina multiplique por seis su producción actual.

Se han identificado nada menos que 129 proyectos de litio, incluidos 25 sólo en Canadá. De estas 129 explotaciones, 105 están en manos de empresas mineras medianas. La escasa presencia de los principales monopolios mineros mundiales supone un riesgo para la ejecución de los proyectos actualmente previstos y pone en duda la capacidad para extraer litio a largo plazo en una cantidad suficiente.

Al mismo tiempo, se prevé que la demanda mundial se triplique de aquí a 2031, principalmente por el aumento de las ventas de vehículos eléctricos, que pasarán de 11,4 a 30,3 millones de unidades. Sólo las baterías de los vehículos eléctricos representarán el 80 por cien de la demanda de litio, frente al 40-45 por cien actual.

En Europa, además de las medidas aprobadas de cada Estado miembro, el plan Next Generation, ya tenía como objetivo promover la transición energética antes de la Guerra de Ucrania y la crisis energética actual. Estados Unidos también quiere reducir su dependencia de las cadenas de suministro chinas.

Los negocios verdes engordan con subvenciones públicas

En ambos lados del Atlántico, las grandes potencias aprovechan la transición energética para crear nuevos sectores industriales y negocios verdes, que marchan viento en popa gracias a las subvenciones públicas.

La competencia reorganizará las cadenas de suministro. La ubicación de la producción de baterías influirá en la demanda geográfica de litio. Aunque China seguirá siendo el primer fabricante de baterías del mundo en los próximos 10 años, con el 80 por cien de la capacidad de producción, otros países productores como Japón, Corea del Sur, Estados Unidos y Hungría quieren recuperar el tiempo perdido. Se espera que entren rápidamente en el mercado nuevos protagonistas, como Alemania, Polonia, Suecia, Francia, Reino Unido, Tailandia e Indonesia. Para asegurar las necesidades de litio de estos países, es probable que Australia y Canadá sean los principales beneficiarios debido a su docilidad política hacia Estados Unidos, su capacidad para producir grandes volúmenes de litio, un entorno minero favorable y los esfuerzos políticos concertados para fortalecer los vínculos de producción de baterías con socios en mercados al margen de China.

En Estados Unidos un componente de 370.000 millones de dólares de la Ley Biden de Reducción de la Inflación se dedica a desarrollar la industria de fabricación de baterías y a asegurar la cadena de suministro. Al mismo tiempo, la Casa Blanca concede subvenciones de hasta 7.500 dólares por la compra de un vehículo eléctrico con una única condición: que la batería se haya ensamblado en Estados Unidos, Canadá o México, con materias primas procedentes de países que tienen acuerdos de libre comercio con Estados Unidos.

Por su parte, la Unión Europea ha formado la Alianza Europea de Baterías, que incluye medidas para asegurar el litio y otros metales fundamentales para la transición energética. Este tipo de apoyo público también está siendo implementado en las economías emergentes, con las mismas condiciones políticas. India ofrece incentivos financieros sólo a los proyectos de producción de baterías que incorporen una parte de componentes producidos localmente.

Consigna:  apoderarse de toda la cadena de producción

La competencia también se ve exacerbada por los países productores de materias primas. Ya tienen las minas y quieren desarrollar industrias integradas en la cadena de producción: extracción, procesamiento y refinado, que representan entre el 25 y el 30 por cien. La fabricación de ánodos, cátodos y electrolitos entre el 20 y el 25 por cien, y la producción de celdas y baterías ensambladas entre el 45 y el 50 por cien.

En Indonesia un consorcio de empresas públicas, incluida una compañía minera con una parte importante de las reservas de níquel del país, firmó un memorando de entendimiento con el gigante de la fabricación de baterías LG Energy Solution de Corea del Sur para invertir 9.000 millones de dólares para refinar el metal y fabricar cátodos y baterías. Yakarta también ha firmado un memorando de entendimiento con la empresa china Contemporary Amperex Technology (Catl), que, junto con dos empresas locales, desarrollará un proyecto de producción integrada de baterías con un capital de 6.000 millones de dólares. En marzo, LG Energy Solution firmó un acuerdo con Stellantis para producir baterías en Canadá con un capital  auperior a los 4.000 millones de dólares.

La competencia también se da entre los capitales individuales, en particular los fabricantes de equipos de automoción, para asegurar sus suministros. La estadounidense Tesla ha firmado un acuerdo de tres años con la china Ganfeng, uno de los principales productores mundiales de compuestos de litio. Volkswagen pretende crear una red de proveedores, desde la extracción del litio hasta el montaje de las baterías en España. El fabricante de automóviles alemán ha firmado un acuerdo con la empresa germano-australiana Vulcan Energy Resources para extraer litio en el valle del Alto Rin, en Alemania. Renault y Stellantis recibirán litio de Vulcan. La estadounidense Ford comprará 25.000 toneladas de litio al año en un emplazamiento de Argentina explotado por la minera australiana Lake Resources.

El negocio del refinado está aún más concentrado. Chile exporta el 66 por cien de la oferta mundial de carbonato de litio, que extrae de salmueras evaporadas. China produce la mayor parte del resto utilizando un método diferente: refinando carbonato de litio a partir de mineral de espodumeno, principalmente de Australia. China representa más de la mitad de las exportaciones mundiales de hidróxido de litio.

Cuando lo verde contamina

La aplicación de normas medioambientales más restrictivas agudizará la competencia entre países para avanzar hacia una producción verde a lo largo de la cadena. La extracción convencional de litio puede plantear una serie de riesgos medioambientales, como la contaminación del suelo y las aguas subterráneas.

Las tecnologías y procesos que se utilizan actualmente en la extracción de litio requieren grandes cantidades de agua, un grave inconveniente en las regiones áridas. Varios proyectos mineros se han topado con la oposición de la población en Portugal, Serbia y Estados Unidos, y la minería es muy contestada en España.

La Comisión Europea podría clasificar el litio como producto tóxico, lo que dificultaría el desarrollo de la actividad minera en Europa. Esta carga podría reducir la oferta, y aunque se están desarrollando otros modelos de baterías que no utilizan litio y podrían convertirse en sustitutos en el futuro, a corto plazo ninguno de estos modelos puede ofrecer la combinación de coste, peso y densidad energética de las baterías de litio.

Las tensiones en el mercado del litio se reflejan en los precios del mineral. Los precios de los carbonatos e hidróxidos se mantendrán en múltiplos de sus niveles anteriores a la pandemia en términos reales hasta 2025, cuando disminuirán pero seguirán siendo elevados. En China, el mercado de referencia, se espera que los precios del carbonato de litio alcancen una media de 68.000 dólares por tonelada este año y de 55.000 dólares el siguiente. Se espera que el hidróxido de litio alcance una media de 67.000 dólares por tonelada en 2022 y de 56.000 dólares en 2023. En comparación con la etapa anterior a la pandemia, los precios han subido más de un 500 por cien.

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