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Día: 20 de septiembre de 2022 (página 1 de 1)

Zimbabue también quiere reforzar sus relaciones con Rusia

El número de países africanos que abren sus puertas a la cooperación con Rusia es cada vez mayor. Esta vez es Zimbabue quien quiere reforzar sus relaciones con Moscú.

El presidente de Zimbabue, Emmerson Mnangagwa, ha declarado su intención de reforzar la cooperación de su país con Rusia. En declaraciones a la cadena rusa Rossiya 24, el presidente afirmó que “me alegro de que tengamos posiciones similares con Vladimir Putin en el desarrollo de nuestras relaciones”.

El jefe de Estado africano también agradeció a su homólogo y a la empresa rusa Helicopters la entrega de un vehículo y un helicóptero ambulancia a Zimbabue, que sufre a menudo catástrofes naturales y necesita medios de transporte para salvar vidas.

Zimbabue lleva varios años hundiéndose bajo el peso de las sanciones estadounidenses. La semana pasada, el presidente sudafricano Cyrille Ramaphosa, en una reunión con Biden, pidió el levantamiento de las sanciones contra Zimbabue.

Holanda no permite saber los motivos del exceso de mortalidad que ha aparecido hace 6 meses

Cuando este verano apareció en España un exceso de mortalidad, la explicación de algunos “expertos” fue de risa. Lo atribuyeron al cambio climático. Son maestros en el arte de escurrir el bulto.

Pero en Australia está ocurriendo lo mismo, un exceso de mortalidad, y en el hemisferio sur es invierno, y bastante crudo por cierto. Allí no hay escapatoria para la argucia de la ola de calor. “Las funerarias están desbordadas de trabajo”, dice el Daily Mail (1).

En Holanda el exceso de mortalidad dura ya casi seis meses y, en este caso, los “expertos” no saben los motivos por una buena razón: porque no tienen acceso a los datos, que son confidenciales, dice el periódico Volkskrant (2).

Es demasiada confidencialidad. Las personas están muriendo en abundancia y nadie puede saber los motivos. También los contratos firmados con las empresas fabricantes de vacunas son confidenciales, lo que contrasta con la abundancia de “informaciones” que derrocharon los medios durante la pandemia.

Mucha “información” en un caso y secreto para lo demás. Es un motivo más que suficiente para alarmarse.

Ya en diciembre del año pasado la Cámara Baja ordenó averiguar las causas del exceso de mortalidad en Holanda, pero la resolución se ha quedado en agua de borrajas porque los expedientes médicos son confidenciales. Los investigadores no pueden acceder a ellos. No pueden saber qué muertos han sido vacunados y cualés no, quiénes se sometieron a una prueba de coronavirus y cuáles fueron los resultados.

El periódico holandés reconoce que la discusión va más allá y pone encima de la mesa la política sanitaria del gobierno, los confinamientos, los pasaportes de vacunas y los cierres de escuelas.

La sospecha es que estos excesos de mortalidad en el mundo entero son consecuencia de las vacunas, que se inocularon con el pretexto de salvar vidas pero que, muy posiblemente, están provocando muertes en una cifra bastante por encima de la media. El fracaso no puede ser más estrepitoso.

Una vez más, no estamos hablando sólo de ciencia ya que las empresas aseguradoras están por medio y muestran su preocupación por las elevadas pólizas que tiene que cubrir en los casos de muerte.

(1) https://www.dailymail.co.uk/news/article-11133519/Undertakers-kept-busy-abnormally-high-numbers-Aussies-dying-not-just-Covid.html
(2) https://www.volkskrant.nl/nieuws-achtergrond/elke-week-overlijden-er-honderden-nederlanders-meer-dan-normaal-en-niemand-weet-waarom~b7db5648/

Hoy la Asamblea General de la ONU se esforzará por no convertirse en una antigualla

Este mediodía se reúne la 77 Asamblea General de la ONU en un momento crítico, el de la fractura del mundo, que puede convertir al organismo internacional en una antigualla, como le ocurrió a la Sociedad de Naciones en los años treinta.

“Estamos aquí para ayudar a frenar la fractura del mundo”, dijo ayer la ministra francesa de Asuntos Exteriores, Catherine Colonna en una vergonzosa conferencia de prensa celebrada en Nueva York. Francia asume este mes la presidencia del Consejo de Seguridad y quiere dar lecciones a los díscolos, como es típico de los países occidentales.

Francia se propone “defender el multilateralismo”, pero se dirige a los países de “sur”, de los que últimamente están recibiendo sorpresas desagradables. “No se trata de pedir a estos países [los del sur] que elijan un bando, no se trata de crear nuevas alianzas, se trata sobre todo de crear y poner en marcha mecanismos de solidaridad suficientes para que esta guerra [la de Ucrania] no cueste a los países más vulnerables”, dice un comunicado oficial del Elíseo.

La manera de que el mundo no se fracture es que todos los países sigan los dictados de las grandes potencias occidentales, y si no lo hacen por propia iniciativa hay que sobornarles para que lo hagan con subvenciones, préstamos y “ayudas” de todo tipo. No hay otra manera de que cambien de bando.

En una conferencia de prensa convocada el viernes, la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, dijo lo mismo. “La semana no estará dominada por Ucrania” porque “hay otros conflictos en otros lugares que en Ucrania […] No podemos ignorar el resto del mundo”.

Se trata exactamente de eso: del “resto del mundo”, de esos países que no forman parte del ombligo, salvo cuando hay que hablar del hambre y de la caridad, cuando unos tienen necesidades y los otros les dan las migajas.

Las potencias occidentales recibieron un formidable varapalo cuando los “periféricos” no apoyaron las sanciones occidentales contra Moscú, no tanto porque estén de acuerdo con el “bando ruso”, sino porque están en contra de “occidente”. Saben que el origen de sus problemas está justamente aquí, en el ombligo del mundo.

No existe esa famosa “comunidad internacional” de la que tanto alardean las grandes potencias. De lo contrario el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, no habría llamado a “buscar consenso y soluciones” que, por cierto, tienen siempre el mismo formato: consisten en que los del “sur” sigan el dictado de los del “norte”. Cualquiera que revise la historia verá que lo contrario no ha ocurrido nunca.

La guerra y el soborno son las herramientas favoritas para lograr ese “consenso”, un remedo del palo y la zanahoria. Por ejemplo, uno de lo fantasmas olvidados que van a recuperar del desván es el Sida pero, sobre todo, el “fondo mundial” que vaciaron hace décadas y que ahora querrán llenar para seguir entregando migajas a los países periféricos, con la condición de que vayan descubriendo “casos de Sida” que requieran una “adecuada atención médica”.

Sí, en efecto, la medicina ha pasado a formar parte de la diplomacia moderna, lo mismo que el cambio climático, que también será materia de varias sesiones preparatorias de la cumbre climática a celebrar en Egipto en noviembre.

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