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Mes: julio 2022 (página 7 de 10)

Los buitres como Blackrock son ‘verdes’ por naturaleza

Un país moribundo, como España, es presa fácil de los buitres, como BlackRock, que ha carcomido a todas las empresas del Ibex 35, pero especialmente a los bancos. El Banco de España no tiene suficientes asesores y le pidió a BlackRock que le aconsejara en la creación de la Sareb.

“El gigante silencioso”, como lo llama el New York Times, es el mayor accionista del BBVA y del Santander, de las que controla un 5,92 por cien y un 5,42 por cien, respectivamente. Pero también posee un 3,43 por cien del Banco Sabadell, un 3,2 por cien de CaixaBank y un 3,28 por cien de Bankinter.

También participa en el capital de empresas de telecomunicaciones, como Telefónica, donde ronda el 5 por cien o en Cellnex, donde los supera.

En las constructoras tiene un 5 por cien de ACS y en las inmobiliarias tiene un 4 por cien de Merlin. Le interesa el agua (tiene un 6 por cien en Fluidra) y las farmacéuticas, a tenor de su 3,50 por cien en Grifols.

La mayor gestora de fondos de inversión del mundo cerró el año pasado con un volumen de activos bajo gestión de 10 billones de dólares, un 15 por cien más que en año anterior. Equivale a la suma del Producto Interior Bruto de las tres mayores economías europeas: Alemania, Reino Unido y Francia.

Como ya hemos explicado en otra entrada, los buitres son “verdes” por naturaleza. El medio ambiente es el motor de sus inversiones. Hace un par de años, el gran padrino Larry Fink publicó un mensaje haciendo hincapié en que el cambio climático redefinirá el futuro del capitalismo.

Es uno de los pilares de la estrategia del fondo buitre. Las empresas que no se sumen a las políticas verdes estarán por muy por detrás que el resto, escribió Fink.

—https://elnuevolunes.es/portada/blackrock-pone-a-las-energeticas-espanolas-en-su-diana/

Los papeles de Uber destapan a un monopolio mafioso de las nuevas tecnologías

Ayer un consorcio de medios de comunicación reveló 124.000 documentos obtenidos por una cuarentena de periodistas de investigación que ponen de manifiesto algo obvio: los vínculos privilegiados de un monopolio digital, como Uber, con varios gobiernos, entre ellos, el español.

En 2014 miles de taxistas protestaban en las principales ciudades europeas por la amenaza que suponía un monopolio que operaba sin estar sujeto a ningún tipo de regulación. Uber aprovechó las protestas del sector del taxi para mostrarse como una víctima de la reacción de los conductores.

La empresa californiana pidió investigar a la Asociación Madrileña del Taxi, identificar a las personas clave de la organización, así como obtener sus fuentes de financiación, sus conexiones políticas y cualquier información relevante de tipo peyorativo.

En diciembre de aquel año un juzgado de Madrid ordenó a Uber a cesar su actividad en España. Un día después la multinacional urdió una artimaña para volver a operar. Ordenó investigar al juez que paralizó su actividad en España.

Además, reclutó a un antiguo asesor de Obama para que convenciera a Rajoy, entonces Presidente del Gobierno, para que permitiera las operaciones.

La empresa se reunió con el ahora President de la Generalitat, Pere Aragonès, que entonces era era miembro de una comisión sobre economía colaborativa.

También lo intentó con quien presidía el Govern en el 2014, Artur Mas, a quien invitó a que visitara la empresa en San Francisco.

Uber explotó al máximo las puertas giratorias fichando a antiguos cargos públicos. Una de ellas fue Neelie Kroes, comisaria europea de Competencia y Agenda Digital, a la que fichó justo después del periodo de 18 meses que la Unión Europea impone a sus comisarios antes de poder a formar parte de empresas con intereses en la zona euro.

El gran padrino: Travis Kalanick

Los papeles destacan el papel del capataz de la empresa estadounidense: Travis Kalanick, que en 2017 se vio obligado a dejar su cargo debido a las quejas sobre sus métodos mafiosos de administración.

Kalanick ha sido el protagonista de una serie basada en el libro de Mike Isaac, periodista del New York Times, así que los papeles tampoco son tan sorprendentes.

El capo nació en 1976 en Los Ángeles. A los 22 años, dejó la universidad para crear Scour, un motor de búsqueda multimedia, con cinco amigos. Bajo la amenaza de demandas por derechos de autor, se vio obligado a declararse en bancarrota, pero rápidamente volvió con un tinglado similar llamado Red Swoosh, que consiguió vender por 23 millones de dólares en 2007.

La idea de Uber nació unos meses después, tras conocer a Garrett Camp, otro joven empresario millonario que se convertiría en el otro cofundador de Uber. El negocio de reservar taxis desde una aplicación web fue concebido por Camp cuando fundó UberCab, una empresa a la que Travis Kalanick se unió oficialmente en el verano de 2009, cuando la aplicación se benefició del lanzamiento del iPhone 3G equipado con GPS.

El meteórico ascenso de Kalanick lo llevó a ocupar el puesto de consejero delegado de Uber a finales de 2010. Rápidamente internacionalizó el servicio, inicialmente ubicado en San Francisco, e impuso el modelo en varias ciudades importantes. No dudó en entrar en guerra con los ayuntamientos que se negaban a aceptar la competencia considerada desleal de los conductores independientes y autónomos de Uber frente a los taxis, que pagan una tarifa.

La difusión de la aplicación entre los usuarios rompió las barreras poco a poco. Paralelamente a la explosión, empiezan a quedar al descubierto las brutales técnicas de gestión de la empresa. Por ejemplo, invirtió grandes sumas de dinero para desacreditar a un periodista que investigaba el sexismo en la empresa.

A principios de 2017, casi medio millón de usuarios abandonaron la aplicación como reacción a su apoyo al decreto contra la inmigración de Trump. El capataz había decidido bajar las tarifas de los viajes para mantener la aplicación en funcionamiento mientras un número importante de conductores estaba en huelga para protestar contra el veto musulmán del presidente estadounidense.

En marzo de 2017 un vídeo mostró un altercado entre el capo y un conductor de Uber al que acaba insultando. Este asunto se produjo pocas semanas después de la publicación de un explosivo artículo de Mike Isaac en el New York Times.

Ante la exposición mediática negativa, Kalanick emitió una disculpa pública y se comprometió a mejorar sus métodos de gestión y su actitud general. Pero los accionistas de Uber no le dieron la oportunidad y se vio obligado a dimitir en junio de aquel año.

En diciembre de 2019 dejó el consejo de administración de la empresa tras vender el 21 por cien de sus acciones por más de 500 millones. Hoy en día, está invirtiendo mucho en el sector inmobiliario y ha fundado una empresa especializada en el reparto de comida.

Las nuevas empresas de transporte de pasajeros, como Uber o Cabify, son grandes monopolios internacionales que están devorando lo que hasta ahora era un sector de trabajadores autónomos, los taxistas, es decir, que expresa la proletarización de una parte de la fuerza de trabajo.

Estados Unidos proporciona a Ucrania datos de radar e imágenes satelitales

Los servicios de inteligencia estadounidenses proporcionan a Kiev datos de radar, así como imágenes de satélite, incluyendo el territorio de Rusia, dice un miembro del grupo de piratas informáticos RaHDIt (*).

“Sabemos de manera fiable que los servicios de inteligencia estadounidenses proporcionan a los servicios de inteligencia ucranianos imágenes de satélite, datos de radar, incluidas imágenes de satélite del territorio ruso, de donde, de hecho, llegan los misiles y proyectiles ucranianos. El hecho de que sus sistemas de detección de radares funcionen en interés de los servicios de inteligencia ucranianos, también lo vemos”, destaca.

Para tales ataques es necesario tener información precisa, así como conocer la ubicación de los objetivos.

Es necesario recordar que en 1962 la artillería soviética derribó un avión espía U2 que sobrevolaba el territorio a gran altura.

Anteriormente, el grupo de piratas informáticos RaHDit y el ucraniano Beregini obtuvieron documentos operativos secretos del el ejército ucraniano. El grupo Beregini ayuda a los piratas a obtener información en tiempo real. El grupo cuenta con la ayuda de colaboradores que sirven en el ejército ucraniano.

Uno de los piratas de RaHDit asegura que a fecha de hoy las pérdidas del ejército ucraniano son de entre 50.000 y 70.000 muertos.

La semana pasada el grupo RaHDit difundió datos sobre los espías de la Dirección Principal de Inteligencia (GID) del Ministerio de Defensa de Ucrania, así como sobre las personas implicadas. Los documentos contienen información sobre 2.500 personas. Se trata principalmente de información sobre los antecedentes penales de los agentes del GID, incluidos los condenados por robo, tráfico ilegal de armas y drogas, lesiones graves y violación.

Mientras tanto, los piratas publicaron la primera parte de los datos recogidos el 6 de julio. Para acceder a los datos, RaHDit utilizó vulnerabilidades en la protección de las redes GUR, así como métodos de análisis de Big Data basados en patrones característicos de comportamiento de los usuarios.

El 8 de junio estos mismos piratas afirmaron que habían empezado a surgir desacuerdos entre la oficina de Zelensky y el mando de las fuerzas armadas ucranianas sobre la dirección de las hostilidades. El ejército ucraniano está sufriendo grandes pérdidas a causa de esta divergencia.

(*) https://iz.ru/1362858/2022-07-11/khaker-rahdit-obvinil-ssha-v-snabzhenii-kieva-sputnikovymi-snimkami

La OMS y Rusia: amigos con derecho a roce

En su intervención en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, el 18 de junio, Melita Vujnovic, representante de la OMS en Rusia, anunció que las negociaciones entre la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo Ruso de Inversiones Directas (RDIF) para la autorización de la vacuna Sputnik están de nuevo en marcha.

En los próximos meses podría realizarse una inspección de las instalaciones de fabricación en Rusia. “La cooperación continúa a pesar de los tiempos difíciles. La Organización Mundial de la Salud es una plataforma de cooperación multilateral en materia de salud, y nuestra principal tarea es eliminar todas las barreras, todos los obstáculos a la cooperación científica y práctica”, dijo la representante de la OMS (1).

Es una gran noticia para el RDIF, que se ha aliado con los vendedores de fármacos y con AstraZeneca para poner a Sputnik en los mercados mundiales y amasar montañas de dinero. En la actualidad hay 100 millones de dosis de esta vacuna sin probar, pudriéndose en los almacenes rusos, así que el tiempo se acaba.

Pero como medida de precaución “basada en la ciencia”, los fabricantes han ampliado la “vida útil” del medicamento.

A Rusia se la puede expulsar de muchas instituciones internacionales, pero en ningún caso de la OMS. El 17 de junio Vujnovich reveló que la OMS, a pesar de las amenazas anteriores, no cerraría su oficina en Moscú. “La oficina de la OMS en el país está aquí, no se ha movido, no se moverá y sigue trabajando con normalidad”, dijo.

Si alguien esperaba que Rusia tendría que abandonar la OMS en un futuro próximo, tendrá que seguir esperando.

El 16 de junio, Hans Kluge, director de la OMS para Europa, participó en una mesa redonda del SPIEF sobre cómo inyectar masivamente las vacunas de nueva generación. También estuvo presente Mijail Murashko, ministro de Sanidad ruso y miembro del Consejo Ejecutivo de la OMS.

Incluso el jefe Tedros hizo una aparición en el SPIEF por videoconferencia.

El ministro de Sanidad ruso no deja de hablar de las vacunas contra la viruela del mono y del “papel cabecero” de la OMS en el “gobierno sanitario del mundo”. Murashko hizo esa declaración dos semanas después de que la OMS aprobara una resolución en la que condenaba a Rusia por “causar graves daños a la salud de la población ucraniana y repercutir en la salud a nivel regional y más allá”.

Sin embargo, hubo un breve momento de cordura cuando la viceministra rusa de Sanidad, Alexandra Dronova, habló en la 75 Asamblea Médica Mundial el mes pasado. “Apoyamos el trabajo conjunto para reforzar la arquitectura sanitaria mundial. Debe basarse en los principios de consenso, transparencia y equidad. El desarrollo de una nueva herramienta internacional de respuesta a la pandemia de la OMS y los cambios específicos del Reglamento Sanitario Internacional no deben violar el derecho soberano de los países a determinar un conjunto de medidas de respuesta de emergencia en su territorio”, dijo Dronova en su discurso.

“Los países del mundo fueron capaces de superar la fase aguda de la pandemia gracias a un esfuerzo colectivo bajo el papel coordinador de la Organización Mundial de la Salud”, añadió.

Los miembros de la OMS llegaron a un compromiso sobre los cambios propuestos para el Reglamento Sanitario Internacional. La Asamblea Mundial de la Salud -reunión anual de los países miembros de la OMS- aprobó una resolución propuesta por Estados Unidos que establece el calendario de entrada en vigor de los cambios en el Reglamento Sanitario Internacional. La resolución estuvo a punto de fracasar después de que varios países, entre ellos los africanos, indicaran que tenían reservas al respecto” (2).

(1) https://xn--80aesfpebagmfblc0a.xn--p1ai/news/20220618-1413.html
(2) https://www.politico.eu/article/countries-deal-global-health-rules-who-us-world-health-assembly/

Canadá levanta temporalmente algunas sanciones contra Rusia para ayudar a Alemania

Alemania acaba de registrar su primer déficit comercial mensual en tres décadas. Durante esos años la competitividad de la industria alemana se vio impulsada por la importación de energía rusa barata, mientras que el mayor país de Europa también se convirtió en un mercado de exportación clave para la tecnología y los productos manufacturados alemanes.

En siglos anteriores, un tema clave de la política europea era que el poder productivo de Alemania y los inmensos recursos de Rusia podían crear el principal polo de poder en el continente europeo. El director general de Stratfor en el Consejo de Asuntos Exteriores de Chicago, George Friedman, lo ha resumido de una manera muy clara: “El interés primordial de Estados Unidos, por el que hemos librado guerras durante siglos -la Primera, la Segunda y la Guerra Fría- ha sido la relación entre Alemania y Rusia, porque unidas son la única fuerza que podría amenazarnos. Y tenemos que asegurarnos de que eso no ocurra”.

La actual guerra por delegación entre la OTAN y Rusia en Ucrania, en la que Alemania se ha unido incondicionalmente al bando atlantista, está costándole muy caro, y algunos economistas hablan ya de suicidio económico o autodestrucción. Alemania, que cerró el gasoducto ruso Nord Stream 2 en febrero debido a las sanciones económicas impuestas a Rusia, está pagando un precio desorbitado y se arriesga a hundir su economía en un momento en que el rublo ruso nunca ha estado tan fuerte.

La dirigente de la Confederación alemana de sindicatos, Yasmin Fahimi, ha advertido que la industria alemana en su conjunto puede colapsar debido al corte de gas ruso (*).

Canadá se ve obligado a acudir en ayuda de Alemania levantando temporalmente algunas de sus sanciones contra Rusia. Enviará a Alemania una turbina rusa reparada que necesita para el gasoducto Nord Stream 1, a pesar de las objeciones de Ucrania, ya que el régimen de sanciones choca con la crisis energética provocada por la guerra.

El ministro canadiense de Recursos Naturales, Jonathan Wilkinson, afirmó el sábado en un comunicado que el gobierno estaba permitiendo la devolución de las turbinas de sus sanciones contra Rusia, con el fin de apoyar “la capacidad de Europa para acceder a una energía fiable y asequible a medida que continúa su transición lejos del petróleo y el gas rusos”.

Alemania es sólo un ejemplo de una economía que se ha saboteado a sí misma en apoyo a la guerra indirecta de Estados Unidos contra Rusia. Muchos países europeos, en mayor o menor medida, también están siendo perjudicados económicamente.

El ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, ha afirmado esta mañana que Europa debe prepararse para “un corte [total] del gas ruso”, calificándolo de escenario “más probable” en estos momentos.

Los miembros de la Unión Europea dependían del suministro de un gas ruso muy barato, lo que no ocurrirá en el futuro con el gas licuado importado de Qatar o de Estados Unidos, que agravará el déficit comercial.

(*) https://www.businessinsider.com/germany-faces-entire-industries-collapse-russia-natural-gas-supply-cuts-2022-7

Kiev 2014: anatomía de un Golpe de Estado de la CIA

Hoy en día es difícil identificar ejemplos claros de las acciones encubiertas de la CIA en el extranjero, con la excepción de desastres ocasionales reconocidos, como el esfuerzo multimillonario de larga duración para derrocar al gobierno de Siria financiando, entrenando y armando a grupos yihadistas bárbaros.

Esto se debe, en parte, a que muchas de las responsabilidades y actividades tradicionales de la CIA se han traspasado a organizaciones “abiertas”, en particular a la National Endowment for Democracy (NED).

Fundada en noviembre de 1983, William Casey, entonces director de la CIA, fue fundamental para la creación de la NED. Trató de crear un mecanismo público para apoyar a los grupos de oposición, los movimientos activos y los medios de comunicación en el extranjero que se dedicaran a la propaganda y las actividades políticas para perturbar, desestabilizar y, en última instancia, sustituir a los regímenes “enemigos”. Subterfugio con rostro humano, para acuñar una frase.

Subrayando la verdadera naturaleza insidiosa de su creación, en un artículo del Washington Post de 1991 en el que se ensalzaban sus proezas en el derrocamiento del comunismo en Europa del Este, el alto funcionario de la NED Allen Weinstein reconocía: “Gran parte de lo que hacemos hoy lo hizo la CIA en secreto hace 25 años”.

Los primeros días

Avancemos rápidamente hasta septiembre de 2013. Carl Gershman, jefe de la NED desde su lanzamiento hasta el verano de 2021, escribe un artículo de opinión para el Washington Post, en el que describe cómo su organización está trabajando para sacar de la órbita de Moscú a los países cercanos a Rusia: la constelación de antiguas repúblicas soviéticas y estados del Pacto de Varsovia.

Por el camino, describió a Ucrania como “el mayor premio” de la región, sugiriendo que la adhesión de Kiev a Europa “aceleraría la desaparición” del dirigente ruso Vladimir Putin. Seis meses después, el presidente electo de Ucrania, Víktor Yanukovich, fue derrocado en un violento golpe de Estado.

En un artículo publicado en Consortium News a principios de ese mes, una leyenda del periodismo de investigación, Robert Parry, explicaba cómo, durante el año anterior la NED había financiado 65 proyectos en Ucrania por un total de más de 20 millones de dólares. Esto representaba lo que el difunto periodista llamaba “una estructura política en la sombra de medios de comunicación y grupos activos que podían desplegarse para causar disturbios cuando el gobierno ucraniano no actuaba como se deseaba”.

El papel central de la NED en el derrocamiento de Yanukovich puede considerarse, por lo tanto, indiscutible, pero no sólo no se reconoce en la prensa convencional, sino que los periodistas occidentales rechazan agresivamente la idea, atacando con virulencia a los pocos que se atreven a cuestionar la ortodoxia establecida de la neutralidad estadounidense.

Como para ayudar a este engaño, la NED ha eliminado numerosas entradas de su sitio web en los años transcurridos desde el golpe, que destacan ampliamente su papel en el derrocamiento de Yanukovich.

Por ejemplo, el 3 de febrero de 2014, menos de tres semanas antes de que la policía se retirara de Kiev, entregando efectivamente la ciudad a los manifestantes armados y provocando la huida de Yanukovich del país, la NED organizó un evento titulado “Las lecciones aprendidas de Ucrania: de la Revolución Naranja al Euromaidan”.

Fue dirigido por el periodista ucraniano Sergui Leshchenko, que en ese momento estaba completando una beca Reagan-Fascell para la democracia en Washington DC, patrocinada por la NED.

A su lado estaba Nadia Diuk, entonces asesora principal de la NED para Europa y Eurasia, y graduada del St Antony’s College de Oxford, una reconocida fuente de reclutamiento para la inteligencia británica, fundada por antiguos espías. Justo antes de su muerte, en enero de 2019, se le concedió la Orden de la Princesa Olga, uno de los más altos honores de Kiev, un ejemplo especialmente palpable de los vínculos íntimos y duraderos entre la NED y el gobierno ucraniano.

Aunque la lista en línea del evento sigue existiendo, los materiales de apoyo relacionados -incluidas las diapositivas de Powerpoint que acompañaban a la conferencia de Leshchenko, y un resumen de los “aspectos más destacados del evento“- han sido eliminados.

Los motivos de esta purga no están claros, pero es muy posible que la conferencia de Leshchenko ofreciera una clara hoja de ruta para garantizar que no se repitiera el fracaso de la Revolución Naranja de 2004 -otro putsch orquestado por la NED- y que el país siguiera atrapado por los intereses financieros, políticos e ideológicos occidentales después de Maidan. Esta hoja de ruta fue seguida al pie de la letra por la NED.

En este sentido, Leshchenko destacó la importancia de la financiación de las ONG, la explotación de internet y los medios sociales como “fuentes alternativas de información”, y el peligro de la “televisión estatal no reformada”.

Así, el 19 de marzo, representantes del partido fascista Svoboda -vinculado a la masacre de manifestantes bajo una falsa pancarta el 20 de febrero que convirtió en un hecho consumado la caída del gobierno de Yanukovich- irrumpieron en el despacho de Oleksandr Panteleymonov, director de la radiotelevisión pública ucraniana, y le golpearon en la cabeza hasta que firmó una carta de dimisión.

El impactante incidente, provocado por la retransmisión por parte de la cadena de una ceremonia en el Kremlin en la que Vladimir Putin firmó un proyecto de ley que formaliza la adhesión de Crimea a Rusia, fue una de las varias emisiones en directo de los manifestantes que se difundieron por internet.

A pesar de la salvaje defenestración de Panteleymonov, gran parte de esta retransmisión en directo sirvió para presentar al público extranjero un relato muy romántico de las protestas y sus participantes, que no guardaba ninguna relación con la realidad.

La involución será televisada

En julio de ese año, en la publicación académica trimestral de la NED, “Journal of Democracy”, Leshchenko examinó en detalle el papel fundamental de los medios de comunicación en el éxito del golpe de Maidan, llamando especialmente la atención sobre el trabajo del “periodista en línea” Mustafa Nayyem.

Nayyem inició personalmente las protestas el pasado mes de noviembre, reuniendo a cientos de seguidores en Facebook para manifestarse en la Plaza de la Independencia de Kiev -ahora Maidan- después de que Yanukovich abandonara el Acuerdo de Asociación Ucrania-Europa en favor de un acuerdo más aceptable con Moscú.

Nayyem no era un “periodista en línea” cualquiera. En octubre de 2012 fue uno de los seis ucranianos llevados a Washington DC por Meridian International, una organización vinculada al Departamento de Estado que identifica y forma a futuros cabecillas en el extranjero, para “observar y experimentar” las elecciones presidenciales de aquel año.

Financiados por la embajada de Estados Unidos en Kiev, pasaron diez días “comprendiendo mejor el proceso electoral estadounidense”, reuniéndose con candidatos y funcionarios electorales y visitando colegios electorales. También fueron invitados a debatir sobre “los avances de Ucrania hacia un proceso electoral más justo y transparente” con representantes “igualmente curiosos” de organismos gubernamentales estadounidenses.

No se ha especificado con quién se reunió el sexteto, aunque las fotos promocionales muestran a Nayyem filmando con su móvil una cumbre personal con John McCain. El vídeo fue publicado en su canal personal de YouTube. En el vídeo, Nayyem le pregunta al famoso guerrero qué piensa de Ucrania, a lo que él responde: “Me preocupa la influencia de Rusia”.

Esto es llamativo, ya que McCain visitó Kiev en diciembre de 2013 para dar un discurso a los manifestantes del Maidan, flanqueado por el conocido neonazi Oleh Tyahnybok. Victoria Nuland, entonces funcionaria del Departamento de Estado, repartió notoriamente galletas de motivación a los participantes.

El 4 de febrero de 2014, un día después de la presentación de Leshchenko ante la NED, se filtró una grabación interceptada de una llamada telefónica entre Nuland -ahora subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos- y el embajador de Estados Unidos en Ucrania, Geoffrey Pyatt, en la que ambos discutían cómo Washington estaba “manejando” la destitución de Yanukovich, y nombrando a varias personas elegidas a dedo para dirigir el gobierno posterior al golpe.

No está claro si los influyentes contactos de Nayyem en Estados Unidos motivaron de algún modo su decisión de desencadenar las protestas de Maidan en noviembre de 2013. Su papel central en la promoción de las protestas a nivel mundial es mucho más claro, ya que fue uno de los fundadores de la emisora digital Hromadske TV.

En su artículo del “Journal of Democracy”, Leshchenko cuenta que Hromadske aún no se había puesto en marcha oficialmente cuando empezó a emitir en directo desde las protestas del Maidán, en el mismo momento en que éstas estallaron bajo la dirección de Nayyem.

Aunque Leshchenko afirma tímidamente que Hromadske “obtuvo la mayor parte de su modesta financiación de organizaciones internacionales y donaciones de ciudadanos ucranianos”, en realidad recibió cientos de miles de dólares de diversas fuentes dudosas, como la embajada de Estados Unidos en Ucrania, USAID, la Fundación Internacional del Renacimiento de George Soros, el oligarca estadounidense Pierre Omidyar y, por supuesto, la NED.

La audiencia de Hromadske se expandió rápidamente dentro y fuera de Ucrania, y su producción incrustada fue reciclada con avidez por innumerables medios de comunicación de la corriente principal, lo que significó que los espectadores occidentales recibieron una única perspectiva partidista sobre los disturbios, y una muy engañosa.

Sobre la base de la cobertura de Hromadske, se habría perdonado a los observadores extranjeros que concluyeran que las protestas estaban enteramente motivadas por los derechos humanos y la democracia, y que eran abrumadoramente -si no universalmente- populares.

En un ensayo representativo de febrero de 2014, desestimando como propaganda rusa el hecho demostrable de que tanto los manifestantes del Maidán como sus cabecillas estaban plagados de neonazis, el académico y colaborador del “Journal of Democracy” Andreas Umland declaró audazmente que “el movimiento en su conjunto… refleja a toda la población ucraniana, joven y mayor”.

Nada más lejos de la realidad. Un artículo de opinión extraordinariamente revelador del Washington Post publicado ese mismo mes por los académicos norteamericanos Keith Darden y Lucan Way hizo estallar esta narrativa, que no ha hecho más que continuar -e intensificarse- desde entonces.

Explicaron que menos del 20 por cien de los manifestantes dijeron estar motivados por “violaciones de la democracia o la amenaza de la dictadura”, que sólo entre el 40 y el 45 por cien de los ucranianos estaban a favor de la integración europea, que Yanukovich seguía siendo “la figura política más popular del país” y que ningún sondeo había indicado hasta la fecha un apoyo masivo a la revuelta.

De hecho, “una mayoría considerable se opone a que la oposición tome el control de los gobiernos regionales”, y la población sigue amargamente dividida sobre el futuro de Ucrania, escriben Darden y Way. Dicha hostilidad proviene de “la retórica antirrusa y la iconografía del nacionalismo ucraniano occidental”, que prevalecía entre los manifestantes, “que no juega a favor de la mayoría ucraniana”.

De la mitad de la población ucraniana que reside en regiones “fuertemente identificadas con Rusia” desde hace más de dos siglos, “casi todos [estaban] alienados por la retórica y los símbolos antirrusos”.

“Las formas antirrusas del nacionalismo ucraniano expresadas en Maidan no son ciertamente representativas de la opinión general de los ucranianos. El apoyo electoral a estos puntos de vista y a los partidos políticos que los defienden siempre ha sido limitado”, concluyen Darden y Way.

“Su presencia e influencia en el movimiento de protesta supera con creces su papel en la política ucraniana y su apoyo apenas se extiende geográficamente más allá de unas pocas provincias occidentales”.

Un programa para Ucrania

A pesar de esta cobertura sesgada, o tal vez debido a ella, Hromadske no ha hecho más que aumentar su fuerza desde entonces. Según Leshchenko, su popularidad era tal que incluso la cadena pública ucraniana “hizo un trato” para amplificar su producción, “dando a esta pequeña empresa de difusión por internet de garaje” una “audiencia de varios millones de personas”. En el proceso, los ucranianos -y el mundo- han sido bien educados en la falsa narrativa del derrocamiento de Yanukovich por voluntad popular.

Evidentemente, el potencial de Hromadske para influir en las percepciones tampoco ha pasado desapercibido para otros gobiernos occidentales. En 2015 el Ministerio de Asuntos Exteriores de Reino Unido aportó importantes fondos para desarrollar iniciativas de “radiodifusión” en las regiones de mayoría rusa de Donetsk y Lugansk, para un proyecto llamado “Donbas calling”. Al año siguiente, Londres proporcionó financiación adicional para que la organización sirviera de “proveedor de noticias” locales a una “audiencia de hasta un millón de personas”.

En 2017 Hromadske volvió a recibir cientos de miles de libras para expandirse aún más en las regiones escindidas. En concreto, Gran Bretaña apoyó la instalación de “16 emisoras de FM en las zonas controladas por Ucrania a lo largo de la línea de contacto y la “zona gris en el este”, lo que significa que la emisora podría llegar hasta dos millones de ciudadanos potencialmente comprometidos con las perspectivas separatistas.

Los perfiles públicos de Leshchenko y Nayyem también han crecido exponencialmente. En las elecciones ucranianas de octubre de 2014, ambos fueron elegidos para el parlamento como parte del bloque de Petro Poroshenko, el primero se convirtió en miembro de su comité anticorrupción, el segundo de su grupo de todos los partidos sobre la integración europea, lo que llevó a perfiles brillantes en los medios de comunicación occidentales. Mientras tanto, la NED ha seguido de cerca sus progresos, aclamando a ambos hombres como emblemas de la nueva Ucrania liberada que ha florecido tras Maidan.

No obstante, el compromiso personal de Leshchenko con la democracia se vio algo afectado en agosto de 2016, cuando él y Artem Sytnyk, jefe de la Oficina Nacional Anticorrupción de Kiev, filtraron a los medios de comunicación estadounidenses documentos -apodados “el gran libro negro“- que identificaban los pagos realizados por el Partido de las Regiones de Yanukovich al entonces jefe de campaña de Donald Trump, Paul Manafort.

Leshchenko expresó su “esperanza” de que la revelación dañe las posibilidades electorales de Trump y sea “el último clavo en la tapa del ataúd de Manafort”, ya que “una presidencia de Trump cambiaría la agenda pro-ucraniana de la política exterior estadounidense”. Fue uno de los muchos políticos importantes de Kiev “implicados en un grado sin precedentes en el intento de debilitar la carreta de Trump”, como reconoció en su momento el Consejo Atlántico, el brazo propagandístico de la OTAN.

Manafort dimitió debidamente, y estalló el tinglado del RussiaGate, una colusión que contribuyó a que la “agenda pro-ucraniana de la política exterior estadounidense” no se viera comprometida ni un ápice.

De hecho, el mandato de Trump se ha caracterizado por una hostilidad cada vez mayor entre Washington y Moscú, con el residente del Despacho Oval llegando a peligrosos extremos a los que su predecesor se había abstenido sistemáticamente de llegar para armar y galvanizar a los elementos más reaccionarios y violentos de las fuerzas armadas ucranianas, incluido el notorio Batallón Azov neonazi, y romper los tratados de control de armas de la Guerra Fría, para disgusto de Moscú. En diciembre de 2018 un tribunal ucraniano dictaminó que la publicación del “Gran Libro Negro” por parte de Leshchenko y Sytnyk era ilegal, lo que equivalía a una “interferencia en los procesos electorales de Estados Unidos” que “perjudicaba los intereses de Ucrania como Estado.“

En mayo del año siguiente, se inició una investigación por corrupción después de que Leshchenko comprara un piso de 300.000 dólares en el centro de Kiev, una suma muy superior a sus posibilidades aparentes. Dos meses después fue expulsado del parlamento, y el candidato del partido Siervo del Pueblo de Zelensky ganó su escaño por goleada. El amigo y colaborador de Leshchenko, Nayyem, simplemente optó por no presentarse, para buscar un puesto gubernamental “relacionado con el Donbas”. Aunque ya no es miembro de la legislatura, Leshchenko siguió ejerciendo una importante influencia en el gobierno ucraniano, asesorando a Zelensky sobre la “desinformación rusa” hasta el día de hoy.

La influencia directa de la NED sobre él -y sobre el presidente ucraniano por extensión- no es segura. Sin embargo, pocos días antes del inicio de la invasión rusa, en una entrevista con The Guardian, Leshchenko calificó los Acuerdos de Minsk -que Zelensky se había comprometido a aplicar- de “tóxicos”, sugiriendo que el dirigente “traicionaría” a su país si se adhiriera a sus obligaciones, que incluían la concesión de autonomía a Donetsk y Lugansk.

Esto refleja la posición de la NED: el 14 de febrero de este año, su “Journal of Democracy” publicó un artículo en el que afirmaba que los Acuerdos eran “una mala idea para Occidente y una grave amenaza para la democracia y la estabilidad ucranianas”, entre otras cosas porque supondrían “la aceptación tácita de las falsas narrativas de Rusia sobre el conflicto del Donbas”, en concreto que el conflicto “fue causado por el ‘golpe’ orquestado por Occidente en 2014”.

En otras palabras, un análisis objetivo de lo que realmente sucedió y por qué, en el que la NED es completamente central. Sin embargo, la organización no necesitaba depender únicamente de Leshchenko para mantener vivos los moribundos Acuerdos de Minsk. Su amplia red de activos en el país y la turbia alianza de Washington con los nazis ucranianos fue más que suficiente para que la popularísima misión de Zelensky de restablecer las relaciones con Rusia no se cumpliera ni pudiera cumplirse nunca.

En solidaridad

A las pocas horas de la invasión rusa de Ucrania, la NED se apresuró a eliminar de su sitio web todo rastro de financiación de organizaciones ucranianas.

Una búsqueda de la base de datos de subvenciones de la NED hoy para Ucrania no devuelve ningún resultado, pero una instantánea de la página capturada el 25 de febrero revela que desde 2014, un total de 334 proyectos en el país han recibido la asombrosa cifra de 22,4 millones de dólares. Según los cálculos del presidente de la NED, Duane Wilson, Kiev es el cuarto mayor receptor de fondos de la organización en el mundo.

Un archivo de la financiación de la NED en Ucrania en 2021 -que ahora ha sido sustituido por una declaración de “solidaridad” con Kiev- ofrece amplios detalles de los proyectos específicos apoyados por el frente de la CIA durante ese fatídico período de 12 meses.

Demuestra que la atención se centra en las supuestas fechorías de Rusia en el este de Ucrania. Se concedió una subvención de 58.000 dólares a la ONG Truth Hounds para “vigilar, documentar y poner de relieve las violaciones de los derechos humanos” y los “crímenes de guerra” en las regiones de Donetsk y Lugansk.

Otros 48.000 dólares se entregaron al Museo Ucraniano de los Niños en la Guerra para “educar al público ucraniano sobre las consecuencias de la guerra mediante una serie de actos públicos”. Otra, recibida por la organización benéfica East-SOS, tenía como objetivo “sensibilizar a la opinión pública” sobre “las políticas rusas de persecución y colonización en la región, y documentar casos ilustrativos”, y sus conclusiones se remitieron al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, a los tribunales europeos de derechos humanos y al Tribunal Internacional de Justicia.

No se sugirió que esta fuente se utilizara para documentar los abusos cometidos por las fuerzas gubernamentales ucranianas. Las investigaciones de la ONU indican que entre 2018 y 2021, más del 80 por cien de las víctimas civiles se registraron en el lado del Donbas. Mientras tanto, los informes de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa muestran que el bombardeo de zonas civiles en las regiones separatistas aumentó drásticamente en las semanas previas al 24 de febrero, lo que podría ser un precursor de una ofensiva militar a gran escala.

Por lo tanto, la destrucción por parte de la NED de los documentos que exponen su papel en el horror actual en el sureste de Ucrania no sólo protege a los agentes de facto de la CIA sobre el terreno. También refuerza y legitima la narrativa fraudulenta y desbordante del gobierno de Biden, repetida sin cesar y acríticamente por los medios de comunicación occidentales, de que la invasión rusa no fue ni provocada ni fundada.

Los ucranianos viven ahora con el dañino legado de esta imprudente y no reconocida injerencia de la forma más brutal posible. Es probable que vivan con ello durante muchos años. Mientras tanto, los hombres y mujeres que orquestaron esta injerencia descansan cómodamente en Washington DC, a salvo del escrutinio o de las consecuencias, elaborando cada día nuevos planes para socavar y derrocar a los dirigentes extranjeros molestos, aclamados como campeones de la libertad por la prensa dominante a cada paso del camino.

—https://kitklarenberg.substack.com/p/anatomy-of-a-coup-how-cia-front-laid

El fin de los motores de combustión en Europa es una gran oportunidad para China

Europa sigue su camino hacia el decrecimiento y la desindustrialización. El plan de Bruselas es dejar de producir vehículos con motor de combustión en 2035. Hasta hace muy poco tiempo la mayoría pensaría que era la gran oportunidad para Japón y monopolios como Toyota, Nissan, Honda, Mitsubishi o Suzuki. Quizá también para los coreanos, que tienen marcas como Hyundai o Kia.

Pero quien va a desembarcar en este Continente son las cerca de 80 multinacionales automovilísticas chinas. En el país asiático hay 190 fábricas de automóviles y la mitad de ellas se han levantado en los últimos cuatro años.

China venderá vehículos de combustión convencionales, pero si el comprador tiene escrúpulos “verdes”, se lo venderá eléctrico. No en vano China está a la cabeza de la producción de baterías, con un 60 por ciento de la producción mundial.

La industria automovilística china padece un serio problema de superproducción, estimado en un tercio de su capacidad instalada. Es el momento de exportar. Cuando les llegó la noticia de la prohibición de los motores de combustión en Europa para 2035, se agotaron las reservas de “baiju”, la bebida alcóholica con las que se hacen los brindis en China.

Es posible que en Europa los nuevos compradores de un vehículo no se den cuenta que si compran un MG último modelo, no es una marca inglesa sino china. Tampoco sabrán que la famosa empresa LEVC (London Electric Vehicle Company) que fabrica los taxis londinenses, es propiedad de Geely, una empresa china, que su fábrica está en China y que los vehículos son eléctricos.

Durante los seis primeros meses de este año, nada menos que 6.000 modelos fabricados en Pekín encontraron comprador, es decir, el 0,8 por ciento de la cuota de mercado. Pero en el mercado de los eléctricos, la cuota es del 2,7 por ciento.

La mayor parte del mundo seguirá viendo vehículos térmicos en sus carreteras, fabricados en Japón, Corea del sur y China. Los que en Europa dispongan de un mayor poder adquisitivo, los comprarán eléctricos, y caso todos ellos serán chinos.

El número de puestos de trabajo que van desaparecer en Europa se medirá en centenares de miles, que se sumarán los anteriores. Las fábricas de motores y cajas de cambio, como la que SEAT Componentes posee en Barcelona, desaparecerán.

En España la última Encuesta de Población Activa, de mayo de este año, indica que la fuerza de trabajo en el sector es de 555.600 empleos, por lo que se ha reducido un 3 por cien respecto al año pasado. En total 18.200 puestos de trabajo han desaparecido.

Los manifestantes asaltan el Palacio Presidencial de Sri Lanka poniendo en fuga al Jefe de Estado

Esta mañana el presidente de Sri Lanka, Gotabaya Rajapaksa, ha tenido huir del Palacio Presidencial de Colombo que estaba a punto de ser asaltado por una multitud de manifestantes enfurecidos.

El canal privado Sirasa TV mostró imágenes de la muchedumbre asaltando la sede oficial de la presidencia, hasta ahora fuertemente custodiada. Rajapaksa sigue siendo el Presidente del país, aunque está siendo protegido por el ejército en un lugar oculto.

Desde hace meses la situación en Sri Lanka es inestable a causa de las protestas de la población en la calle. La policía ya no puede contener a la multitud. Han tenido que recurrir al ejército, que ha abierto fuego contra los manifestantes. A pesar del toque de queda, las barricadas e incendios son cotidianos.

La crisis económica no tiene precedentes, marcada por la escasez de alimentos y combustible, los cortes de electricidad y el aumento de la inflación, que alcanzó el 55 por cien en junio. La ONU calcula que cerca del 80 por cien de la población se salta una de las comidas para hacer frente a la escasez de alimentos y al aumento de los precios. En las calles se ven largas filas para aprovisionarse con una bombona de gas.

El jueves el banco central subió los tipos de interés un punto porcentual, hasta el 15,5 por cien, y advirtió que la inflación podría alcanzar el 80 por cien a finales de año.

La economía está entrando en recesión. Tras un crecimiento del 3,7 por cien en 2021 y una contracción del 3,6 por cien del Producto Interior Bruto (PIB) en 2020, el Primer Ministro Ranil Wickremesinghe estimó esta semana que el PIB podría hundirse un 7 por cien este año, sin ninguna perspectiva de que mejore. “También tendremos dificultades en 2023”, añadió.

El país está en bancarrota, ya que en abril dejó de pagar una deuda externa de 51.000 millones de dólares. El gobierno está negociando un paquete de rescate con el Fondo Monetario Internacional, que se niega a entregar nada por los lazos del actual gobierno con China.

El ministro de Educación de Sri Lanka, Susil Premajayanth, ha viajado a Rusia para conseguir la ayuda económica que les saque del hundimiento.

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