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Día: 8 de julio de 2022 (página 1 de 1)

El gobierno holandés quiere cerrar una tercera parte de las explotaciones agrarias

En medio del hambre y la escasez mundial de alimentos, el gobierno holandés quiere cerrar una tercera parte de las explotaciones agrarias y ganaderas por motivos seudoecologistas. Holanda es el quinto exportador mundial de alimentos, después de Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y China.

Son las consecuencia del “New Green Deal” europeo. El comisario europeo Frans Timmermans quiere acabar con el diez por ciento de las tierras de cultivo en toda Europa. A los tópicos habituales, como el CO2, la histeria verde añade ahora el nitrógeno. En Holanda el nombre oficial del Ministerio del ramo se llama así: Medio Ambiente y Nitrógeno.

Su titular, Christianne van der Wal, ha anunciado que el 30 por cien de los agricultores deben abandonar sus explotaciones. Los afectados tienen la opción de renunciar voluntariamente a sus tierras y marcharse, o comprometerse a no volver a ejercer su profesión; sólo entonces serán indemnizados. Los que no cumplan serán expropiados por el Estado. El objetivo es reducir las emisiones de nitrógeno hasta en un 95 por cien para 2030.

El nitrógeno es un componente esencial para la vida en la tierra y el elemento más abundante en la atmósfera.

No es de extrañar que las protestas sean multitudinarias, las más importantes desde hace décadas. Durante semanas, los campesinos enfadados han bloqueado las carreteras y han marchado frente a los edificios del gobierno para demostrar su descontento. Entre otras cosas, se han bloqueado las carreteras de acceso a algunos supermercados. También se anunció el cierre de las carreteras de acceso al aeropuerto internacional de Ámsterdam.

Los principales medios de comunicación trataron de esconder el asunto bajo la alfombra mientras decenas de miles de agricultores salen a la calle durante varias semanas para manifestarse contra la normativa europea y los planes del gobierno de arruinar la agricultura.

Hace unos días, los agricultores rompieron una barrera policial con sus tractores y rociaron la casa del ministro con estiércol líquido. La policía ha anunciado un endurecimiento de la represión contra los manifestantes, lo que, sin embargo, probablemente sólo conducirá a una escalada mayor.

La policía califica la situación de “amenazante e inaceptable” pero, según las encuestas, alrededor del 45 por cien de la población holandesa apoya las protestas agrarias. En octubre el porcentaje era del 38 por cien.

El martes por la noche la policía disparó contra una manifestación de agricultores en Heerenveen. Es la tercera vez en pocos meses que la policía holandesa dispara con fuego real contra manifestantes pacíficos. Un joven manifestante de 16 años fue detenido cuando intentaba llegar a casa por carretera, subido en su tractor.

China confina de nuevo a 114 millones de personas

Es la máxima chapuza de una pandemia a la que no quieren poner fin. El miercoles la política de “covid cero” condujo a imponer un nuevo confinamiento a más de 114 millones de chinos.

Vuelven las tonteorías sobre el “repunte”, la “incidencia acumulada”, los “brotes”, las “variantes” y demás delirios, incluso a Shanghai, que hace un mes salió de un largo y penoso confinamiento.

Al menos 114 millones de chinos están sometidos a diversas restricciones de viaje, incluido el confinamiento. La cifra hay que compararla con los 66 millones de hace una semana.

El Ayuntamiento de Shanghai dice que han aparecido 24 nuevos casos, en una población de 24 millones de personas. No hay palabras para calificar tamaña imbecilidad política y sanitaria.

Para identificar los contagios, la mayoría de los distritos han puesto en marcha más “pruebas” de detección, por lo que aparecerán más “casos positivos”.

“La gente ya no tiene miedo al covid, sino a ser encerrada en su casa”, dice un vecino.

Otro ha decidido confinarse por miedo a que su pasaporte sanitario se ponga en color rojo. “Realmente no quiero hacerlo, es inútil”, dice.

Cinco semanas después del levantamiento de un duro confinamiento, Shanghai ha cerrado los salones de karaoke y algunos vecinos temen que vuelvan las restricciones más duras. También han cerrado los restaurantes, bares e iglesias.

La población vuelve a recibir raciones de comida en sus casas, según mensajes ampliamente compartidos en las redes sociales.

En Pekín se refuerzan las medidas represivas. A partir del 11 de julio, las bibliotecas, los museos y los cines sólo serán accesibles para las personas vacunadas.

Xian también está imponiendo “medidas de control” tras un “brote” de una nueva “variante” a la que han puesto un nombre cabalístico y de la que los “expertos” dicen que es más contagiosa que las anteriores. Seguimos, pues, con más de lo mismo.

 

Reticencias en Alemania a poner dinero a disposición de los países europeos del sur

Los países del sur de Europa están endeudados hasta las trancas y durantes décadas se han acostumbrado a que en Bruselas abran un fondo y luego otro para pagarlas con tipos de interés por debajo del mercado. Suponen que la crisis económica es tan grave que Europa no les va a dejar tirados a todos. En la periferia manejan el cálculo de que, aunque quisieran, no podrían.

Sin embargo, cada vez hay más reticencias a seguir poniendo dinero a disposición de los países europeos endeudados. El último manifiesto es el de Joachim Nagel, el presidente del Bundesbank, que se opone a reducir las primas de riesgo entre unos y otros países.

En su reunión del 21 de julio todos esperan que el Banco Central Europeo (BCE) suba los tipos de interés y elabore un nuevo programa de compra de deuda de los Estados periféricos para reducir las primas de riesgo.

Nagel dice que esa política sólo debe tener carácter excepcional, que debería aprobarse en unas condiciones y una duración definidas con precisión, para no dar la impresión de que siempre ofrecen condiciones de financiación favorables.

“Yo advertiría contra el uso de instrumentos de política monetaria para limitar las primas de riesgo, ya que es prácticamente imposible establecer con certeza si una ampliación de los diferenciales de rendimiento está fundamentalmente justificada o no”, ha dicho en un discurso.

Blanco y en botella: Alemania no quiere un fondo antifragmentación que no vaya acompañado de normas estrictas, sobre todo de reducción del déficit, es decir, de austeridad y recortes presupuestarios.

Quizá el dinero fácil y los fondos europeos no se acaben de la noche a la mañana, pero cada vez impondrán exigencias más duras para obtenerlos.

El euro y el BCE no están para luchar contra la fragmentación del mercado común europeo, sino contra la inflación, y en Alemania eso se ha convertido en una prioridad cada vez más acusada. A medida que la preocupación es la inflación, la fragamentación deja de serlo, y si eso acaba con el euro, no importa tanto.

Letonia restablece el servicio militar obligatorio

Lituania decidió profesionalizar su ejército tras su ingreso en la OTAN y en 2015 dio marcha atrás para reintroducir el servicio militar obligatorio.

Letonia hizo lo mismo. Primero creó un ejército profesional de 7.500 soldados, complementado por una Guardia Nacional formada por voluntarios. Pero hace unos días el Ministro de Defensa, Artis Pabriks, anunció que el servicio militar obligatorio se restablecerá el año que viene.

Se hará gradualmente. Inicialmente, se convocarán voluntarios de entre 18 y 27 años. Después, tras un periodo de cinco años, el servicio militar obligatorio se extenderá a todos los jóvenes letones. Las mujeres jóvenes sólo pueden tomar las armas voluntariamente.

Según Pabriks, se espera que el servicio militar obligatorio cueste entre 100 y 120 millones de euros una vez que esté plenamente operativo.

“Vivimos en un país libre y democrático junto a un país que no ha abandonado sus tradiciones imperiales. Si no queremos que nos quiten la libertad, cada ciudadano debe hacer algo para defender sus derechos. La presencia de los aliados [OTAN] ha aumentado, y eso significa garantías, pero nuestra tarea es demostrar que nos tomamos muy en serio nuestra defensa”, explicó el ministro.

En los últimos años, varios países europeos han iniciado encuestas para “demostrar” que una opinión mayoritaria está a favor de mantener el servicio militar obligatorio. Pero una cosa es predicar y otra dar trigo. Hay muchos partidarios del servicio militar, pero ninguno de ellos dejaría un tiempo de su vida en un cuartel militar, y mucho menos en un ambiente belicista, como el actual.

En los ejércitos actuales, los reclutas tienen poca cabida, salvo como fuerzas auxiliares. A pesar de ello, países como Suecia han restablecido el servicio militar. Se trata de periodos de acuartelamiento muy breves cuyo objetivo no es adiestrar a los jóvenes para conducir un tanque, sino para difundir propaganda de guerra, es decir, lograr un amplio consenso social en torno a los militares como encarnación y modelo de sociedad.

Restablecer el servicio militar obligatorio no es tan fácil como parece, porque con su desaparición se cerraron la mayor parte de los cuarteles militares y luego se vendieron a empresas privadas a precios irrisorios.

A pesar del militarismo rampante, en Estados Unidos sólo el 9 por cien de los jóvenes están dispuestos a servir en filas, la cifra más baja en 15 años. El motivo principal es que tienen miedo a ser heridos o muertos durante el servicio militar.

Además, sólo el 23 por cien de los estadounidenses de entre 17 y 24 años son aptos para alistarse en el ejército, frente al 29 por cien del año pasado, por motivos tales como la obesidad o a la adicción a las drogas.

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