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Día: 9 de abril de 2022 (página 1 de 1)

Comienza la criminalización de los movimientos antifascistas en Europa

El 30 de marzo el gobierno francés aprobó un decreto prohibiendo el Grupo Antifascista de Lyon y Alrededores (GALE). En plena campaña electoral, se trata de un muy mal presagio, toda una señal de que corren malos tiempos para los restos de libertades públicas aún vigentes. El proceso de fascistización de los Estados europeos no puede ser más evidente: mientras apoyan a los nazis ucranianos, persiguen a los antifascistas en sus propios países.

Unas semanas antes de disolver el GALE, el ministro del Interior francés, Gérald Darmanin, inició un procedimiento de disolución contra un medio de comunicación alternativo, “Nantes Révoltée”, que tiene más de 300.000 seguidores en las redes sociales.

Por si eso no bastara, el gobierno ha disuelto el GALE en un contexto de violencia creciente de las hordas fascistas de Lyon. Históricamente esa ciudad ha sido el laboratorio de los fascistas franceses, un bastión de los movimientos más reaccionarios y racistas. Los repetidos ataques contra la librería autogestionaria “La Plume Noire” son un ejemplo.

Los fascistas tienen carta blanca. Han provocado 14 agresiones violentas en Lyon que no han dado lugar a ninguna persecución policial ni judicial, a pesar de las denuncias presentadas ante la fiscalía.

La disolución del GALE es una novedad en Francia. Es la primera vez en varias décadas que un gobierno decide disolver un colectivo antifascista. También es la primera vez  que la prohibición administrativa de una organización política y social se basa exclusivamente en la “ley contra el separatismo”, aprobada originalmente tras las manifestaciones fascistas de 1934 en Francia. Desde entonces ha sido modificada por la “ley contra el separatismo”, que amplía su ámbito de aplicación para incluir los actos violentos contra la propiedad privada y las personas.

En otras palabras, Francia prohíbe una organización antifascista con leyes aprobadas contra los fascistas.

En estas cinco páginas se enumeran los distintos hechos de los que se acusa al GALE y que, para el Gobierno, justifican la disolución. La presunta participación en acciones violentas durante las manifestaciones y los mensajes catalogados como “de odio” en las redes sociales contra las fuerzas del orden y la extrema derecha se enumeran así en orden cronológico. En general, no son más que consignas clásicas del movimiento antifascista, contra la institución policial, la extrema derecha y toda forma de discriminación.

El decreto del gobierno francés enumera unos fundamentos trucados y manipulados. Acusa al GALE de “convocar manifestaciones armadas en la calle o actos violentos contra personas o bienes”. Dice que los días 4 y 5 de febrero de 2017, el GALE organizó una cadena de protestas contra una conferencia del Frente Nacional, durante el cual se cometieron daños contra las inmobiliarias y los bancos.

Sin embargo, las movilizaciones antifascistas no fueron convocadas por el GALE, sino por diversos colectivos y sindicatos. El miembro designado por el gobierno como “jefe” del GALE no participó en ellas, ya que se encontraba fuera de Lyon.

El gobierno francés se siente más cercano a los nazis ucranianos que a sus propios antifascistas. Lo que se condena en Europa es la lucha contra el fascismo, la defensa de la clase obrera y de la cultura progresista. “Nunca dejaremos que esto ocurra. Para nosotros es una batalla más contra lo que denunciamos, la fascistización de la sociedad”, dicen los miembros del GALE.

La criminalización de los movimientos antifascistas en Europa es un aviso para navegantes. “Somos los primeros afectados por esta medida. Como activistas, también es nuestro deber llegar hasta el final por los próximos afectados, porque está claro que puede afectar a mucha gente”, apunta el GALE.

El colectivo se creó en 2013 tras el asesinato del antifascista francés Clément Méric y la instalación en Lyon de fascistas y racistas de la peor calaña.

La guerra conduce al saqueo: en Libia los imperialistas han robado 300.000 millones

El gobierno libio ha sido incapaz de recuperar miles de millones de dólares embargados en bancos occidentales desde la caída de Gaddafi. El embargo se produjo de acuerdo con la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU por la que se congelan los activos soberanos de Libia, emitida en marzo de 2011.

Las estimaciones del volumen de fondos libios congelados en el extranjero varían, entre 200.000 y 300.000 millones de dólares, pero varios países occidentales anunciaron en 2011 los fondos libios en sus bancos. Es una cantidad a la altura del saqueo que pretenden ahora con Rusia.

La resolución del Consejo de Seguridad de entonces confirmó su determinación de garantizar que los activos embargados se pusieran a disposición del pueblo libio en una fase posterior y lo antes posible, pero esto no se ha conseguido. A pesar de los repetidos intentos de Libia por recuperar estos fondos, han fracasado.

Además del embargo, la Resolución 1973 de la ONU también impuso la zona de exclusión aérea e incluyó a varios funcionarios del antiguo gobierno en la lista de sanciones, además de imponer un embargo de armas contra Libia y otras medidas adoptadas contra los poderes del gobierno de Gadafi.

En abril del año pasado, el presidente del Consejo Presidencial libio, Muhammad al-Manfi, recibió al presidente de la junta directiva de la Autoridad Libia de Inversiones, Ali Mahmoud, para tratar la cuestión de los activos libios en el extranjero.

Un cable diplomático secreto publicado a principios de 2011 mostró que la Autoridad de Inversiones de Libia tenía 32.000 millones de dólares en efectivo en varios bancos estadounidenses. Gran Bretaña congeló 12.000 millones de libras (19.200 millones de dólares) de fondos libios pertenecientes a personas e instituciones. El Estado libio también tiene activos financieros estimados en miles de millones en bancos de Francia, Alemania, Italia, Luxemburgo, Canadá y Bélgica, entre otros países.

En 2018 la policía española desmanteló una red que se dedicaba a financiar al Califato Islámico con el saqueo del patrimonio librio. Intervino numerosas obras de arte, siete mosaicos, sarcófagos y piezas arqueológicas. Se acreditó su procedencia de los yacimientos de Apolonia y Cirene, dos necrópolis de la región Cirenaica que habían sido expoliados por grupos terroristas.

Durante años la Unión Europea permitió el Califato Islámico se financiara con obras de arte saqueadas. La organización terrorista entregaba obras de arte que arrancaban de los yacimientos arqueológicos de Libia (y también de Siria) que acabaron en museos y colecciones privadas europeas (*).

Estados Unidos anunció la devolución de dos piezas de arqueológicas libias que habían llegado ilegalmente al Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. El embajador de Estados Unidos en Libia, Richard Norland, dijo en un tuit que el traslado a Libia es sólo una pequeña parte de los esfuerzos de Estados Unidos y Libia para proteger el rico patrimonio libio. “El valor de los dos artefactos supera los 500.000 dólares, una mujer con velo y un busto de un hombre con barba que fueron saqueados de la antigua ciudad de Cirene a finales de la década de 1980”, dijo el fiscal del distrito de Manhattan, Alvin Bragg.

(*) https://digitalsevilla.com/2018/12/24/ue-permitido-durante-7-anos-isis-mafia-financien-obras-arte-robadas/

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