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Día: 23 de enero de 2022 (página 1 de 1)

Las técnicas novedosas de manipulación de masas: la ‘teoría del empujón’

En entradas anteriores ha quedado explicada la creación dentro del gobierno británico de unidades especializadas en guerra sicológica para orientar el comportamiento de la población durante la pandemia, evitar la oposición a las restricciones sanitarias y aceptar el confinamiento de forma pasiva.

Las unidades de cambio de comportamiento del gobierno británico las formaron especialistas en diversos campos académicos, fundamentalmente sicólogos, que pusieron en práctica la teoría del empujón (“nudge”), una doctrina en boga desde que la promocionara Cass Sunstein, cuya foto aparece en la portada. Dicha teoría ha pasado de ser una propuesta académica a una técnica de dominación política, es decir, forma parte de los órganos de gobierno y ha llegado para quedarse, más allá de la pandemia.

El “empujón” altera el comportamiento de las personas para hacerlo predecible, es decir, para acomodarlo a las necesidades de la dominación política de masas.

Sunstein no es sólo un teórico, ni un escritor de libros. Fue miembro del equipo de gobierno de Obama y actualmente lo es del de Biden. Más exactamente, trabaja en el Departamento de Seguridad Nacional del gobierno de Washigton.

La teoría del empujón no es ningún secreto. Junto con Richard Thaler, Sunstein la expuso por primera vez en un libro de 2008 titulado “Nudge: Improving Decisions About Health, Wealth and Happiness” (1). El año pasado publicaron una nueva edición con lo que aprendieron durante la pandemia.

Un pieza maestra de la política gubernamental de Sunstein es la vieja “teoría de la conspiración” que había elaborado la CIA en los sesenta, recuperada para las nuevas necesidades de los tiempos y, en especial, para la “lucha antiterrorista”. De hecho el papel de Sunstein dentro del gobierno de Obama fue el de denostar las “teorías de la conspiración” y a los que las promueven: magufos, terraplanistas…

La teoría del empujón tiene, pues, un claro origen policial y represivo. En un artículo de 2008, Sunstein escribió: “La existencia de teorías de la conspiración, tanto nacionales como extranjeras, no es, en nuestra opinión, un asunto trivial, ya que plantea riesgos reales para las políticas antiterroristas del gobierno de cualquier tipo” (2). Las propuestas prácticas de Sunstein no dejan lugar a dudas sobre la necesidad de eliminar cualquier alternativa a la ideología dominante, que es la que marcan los gobieros de turno, como por ejemplo, “ilegalizar cualquier teoría de la conspiración”.

Además del mensaje, las nuevas políticas represivas de Sunstein imponen el lenguaje. Como la pandemia ha vuelto a poner de manifiesto, el lenguaje tiene un carácter hipnótico. Las nuevas expresiones embriagan y modelan una nueva percepción subjetiva de la realidad. Los que no emplean el nuevo vocabulario ni siquiera pueden intervenir en ningún debate social. Es como si estuvieran hablando de realidades distintas. El interlocutor cree que se mueve por sí mismo, pero en realidad le están empujando.

En 2010 las políticas de dominación de Sunstein llegaron al otro lado del Atlántico de la mano del Instituto Británico para la Gobernación, que se describe a sí mismo como “un grupo de reflexión cabecero que trabaja para que el gobierno sea más eficaz”. A su vez, el Instituto creó el Equipo Behavioural Insights que, según su sitio web, “ha pasado de ser una unidad de siete personas en el corazón del gobierno de Reino Unido a una empresa de propósito social global con oficinas en todo el mundo” (3).

El Instituto encargó la redacción del informe MindSpace (4), que debía convertirse en la piedra angular de las nuevas técnicas de guerra sicológica. Hoy es la principal institución que da forma a los mensajes públicos en el mundo occidental.

Un documento de 2018 titulado “Behavioural Government” expresó claramente su objetivo: “El Equipo Behavioural Insights se creó en el número 10 de Downing Street en 2010. Es la primera institución gubernamental del mundo dedicada a aplicar la ciencia del comportamiento a la política” (5).

(1) https://www.researchgate.net/publication/257178709_Nudge_Improving_Decisions_About_Health_Wealth_and_Happiness_RH_Thaler_CR_Sunstein_Yale_University_Press_New_Haven_2008_293_pp
(2) https://ia800304.us.archive.org/22/items/CassSunstein/cass_sunstein_infiltration.pdf
(3) https://www.bi.team/about-us/who-we-are/
(4) https://www.instituteforgovernment.org.uk/publications/mindspace
(5) https://www.bi.team/wp-content/uploads/2018/08/BIT-Behavioural-Government-Report-2018.pdf

Más información
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— Los expertos que sembraron el miedo miedo durante la pandemia lo lamentan ahora
— La manipulación de la población por los ‘expertos’ en instrumentalizar el miedo
— El miedo ha arrojado a millones de personas en brazos de sus gobiernos respectivos

El cuento de nunca acabar

Desde que empezó este festival de virus y vacunas, los medios no hacen más que hablar de “expertos” a los que nunca citan con nombre y apellidos, y de una comunidad científica que como tal es un vago concepto porque su naturaleza es la de científicos dispersos cuya relación entre sí y la eficacia de sus estudios están basados en la total independencia entre unos y otros. Leer más

Los neonazis ucranianos: la carne de cañón en las provocaciones del imperialismo contra Rusia

Como ya hemos explicado en una entrada anterior, la CIA ha entrenado a las fuerzas especiales del ejército ucraniano que, como también es sabido, son un nido de neonazis o, en otras palabras, desde 2014 los neonazis ucranianos quedaron absorbidos por las unidades especiales de su ejército.

El programa de adiestramiento se puso en marcha en tiempos Obama y se amplió con Trump, del que -conviene recordar- que fue tratado como un “agente ruso” a lo largo de sus cuatro años de presidencia.

Quien crea que eso es propaganda del Kremlin, puede leer un informe publicado en septiembre por la Universidad George Washington: miembros de organizaciones neonazis ucranianas, como Centuria y el Batallón Azov, se estaban infiltrando sistemáticamente en el ejército de su país y están recibiendo una amplia formación en países occidentales, incluso en instituciones de élite como Sandhurst en Gran Bretaña y la Offizierschule des Heeres en Alemania (2).

Los titulares de la revista Jacobin tampoco dejan lugar a dudas: “La CIA podría estar criando terror nazi en Ucrania. La CIA ha estado entrenando en secreto a grupos antirrusos en Ucrania desde 2015. Todo lo que sabemos apunta a la probabilidad de que incluya a neonazis que inspiran a terroristas de extrema derecha en todo el mundo” (3).

En fin, los neonazis ucranianos siguen siendo lo que siempre fueron los nazis: carne de cañón, mamporreros del imperialismo y primera línea de choque en las provocaciones contra Rusia.

La justificación es la siguiente: como Rusia va a invadir Ucrania, es necesaria una “fuerza de resistencia de tipo guerrillero”. En la medida en que los medios convierten en verosímil lo inverosimil, es decir, la invasión, es la pescadilla que se muerde la cola: es necesario adiestrar a los nazis en tareas de provocación, sabotaje y terrorismo contra los rusos y los prorrusos, como admite el Times de Londres (4).

(1) https://www.yahoo.com/news/cia-trained-ukrainian-paramilitaries-may-take-central-role-if-russia-invades-185258008.html
(2) https://www.illiberalism.org/far-right-group-made-its-home-in-ukraines-major-western-military-training-hub/
(3) https://www.jacobinmag.com/2022/01/cia-neo-nazi-training-ukraine-russia-putin-biden-nato
(4) https://www.thetimes.co.uk/article/ukraines-far-right-warriors-set-for-war-with-russia-f335tvl8v

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