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Día: 7 de diciembre de 2021 (página 1 de 1)

Rusia sucumbe al pasaporte de vacunas

A finales de noviembre el gobierno ruso presentó dos proyectos de ley relativos a la generalización de los códigos QR, sobre todo en los transportes. Estos códigos ya existen de facto, sin ninguna base legal, en todos los territorios federados.

Como en otros países, la sanidad en Rusia es competencia de los órganos regionales y locales, que han fracasado en su intento por vacunar a la población voluntariamente. Hasta la fecha las declaraciones del gobierno federal se oponían a la vacunación obligatoria, como hemos expuesto en entradas anteriores.

El truco ha consistido en utilizar los transportes, que son competencia del gobierno central, exigiendo el pasaporte de vacunas para poder viajar.

Los proyectos de ley presentados al Parlamento no son otra cosa que la vacunación obligatoria, además de la vigilancia generalizada de la población. No cuentan con el apoyo de los médicos ni de la población.

Cuando el presidente de la Duma abrió un debate al respecto en su cuenta de Telegram y pidió opiniones, hubo casi 720.000 comentarios, casi todos negativos. El gobierno no esperaban un rechazo tan general.

La reacción fue tan agresiva que algunos llegaron a pedir que la policía controlara a los críticos por “extremismo” y por “difundir noticias falsas”.

El debate provocó un enfrentamiento y una nueva ola de descontento popular.

Los pasaportes de vacunas cuentan con el apoyo de menos del 20 por ciento de la población, según las encuestas. Los médicos también acaban de ser encuestados por la agencia de información económica RBK y el resultado es el mismo: sólo una cuarta parte apoya los pasaportes sanitarios y su posición sobre la vacunación obligatoria es parecida.

El director del Instituto Gamaleya, Alexander Gintsburg, que fabrica la vacuna Sputnik, no se cansa de propugnar la aprobación de las dos leyes. Es lógico porque, a pesar de su nombre, en el accionariado de Gamaleya han entrado varios fondos buitre occidentales y empresas de capital riesgo.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha anunciado que sólo hay que resolver algunos detalles técnicos para que se aprueben las leyes y que la votación se está alargando debido a algunas dificultades técnicas, sociales y digitales.

La primera lectura parlamentaria estaba prevista para el 16 de diciembre y el bloque seudoprogre es, como en otros países, su máximo defensor. Quieren que todo se resuelva antes de fin de año, para que puedan entrar en vigor el 1 de febrero, como estaba previsto.

¿Cómo es la vida de los reclusos en un campo de concentración sanitario?

Una australiana de 26 años de edad, Hayley Hodgson, que aparece en la foto de portada, ha relatado su encierro durante 14 días en el campo de internamiento de Howard Springs, donde el gobierno recluye a las personas que regresan del extranjero, así como a las que han contraído el “covid”, o son contactos, o simplemente sospechosos.

Hodgson dio negativo en las pruebas de coronavirus, pero eso es lo de menos; la recluyeron igual “por si acaso”.

En un vídeo que hizo público mientras estaba aislada en el campo, los guardias, disfrazados con trajes de astronautas, como si fueran sanitarios, le reprenden por salir al aire libre.

El vídeo muestra a los dos guardias gritándole. Acusan a la apestada de no llevar su mascarilla cuando fue a lavar su ropa, pero sobre todo de querer conversar con otra persona a unos pasos de su habitación, al aire libre.

“No tiene que tener sentido”, le dice uno de los guardias cuando la reclusa le explica que las normas son absurdas. También le indica que el resultado d su prueba de coronavirus era negativa. “El riesgo sigue siendo muy alto”, le responden los guardias.

En la posmodernidad a las personas se les puede encerrar con una acusación de “riesgo” sin que ninguna ONG defensora de los derechos humanos haya alzado la voz.

El vídeo muestra que los guardias vierten continuas amenazas. Le dicen a la reclusa que no puede transpasar una línes trazadas en el suelo y que si insiste puede ser multada con 5.000 dólares.

Al salir del campo de concentración Hodgson ha concedido varias entrevistas para narrar su pesadilla (*). “Te sientes como si estuvieras en la cárcel. Sientes que has hecho algo malo, es inhumano lo que están haciendo”, declaró.

Los guardias “llevan trajes de protección y todo. No quieren acercarse a ti porque creen que eres contagioso. Y te dejan literalmente en tu habitación. Y te dejan. No vienen a decir nada, no comprueban, no hacen nada”.

El centro de Howard Springs, en el Territorio del Norte de Australia, es uno de los campamentos dedicados a los repatriados. También se ha utilizado durante algún tiempo para aislar a las personas infectadas o simplemente a los contactos, incluso si dan negativo, como en el caso de Hodgson.

El 1 de diciembre la cadena de televisión pública australiana ABC informó de unas declaraciones del Ministro Principal del Territorio del Norte, Michael Gunner, diciendo que Howard Springs “no es una prisión, pero tampoco un patio de recreo”.

Los internados “están allí porque son positivos al covid o porque tienen un alto riesgo de ser positivos al covid“, añadió el ministro.

(*) https://www.news.com.au/lifestyle/health/health-problems/nt-hits-back-at-womans-viral-interview-about-howard-springs-internment-camp/news-story/43a56e8b349fef236d9fd79c3ee8a15c

Una directora de Pfizer llegó desde Facebook (los mismos perros con distintos collares)

La explicación de la censura sobre las opiniones críticas acerca de la pandemia o las vacunas son obvias: son los mismos perros con distintos collares o, como dicen por ahí, las “puertas giratorias”.

La doctora Susan Desmond-Hellmann, miembro del Consejo de Administración de Pfizer, fue anteriormente directora de Facebook. Es casi lógico que la red social censure cualquier mensaje relacionado con las vacunas.

Las multinacionales tecnológicas y farmacéuticas están unidas por una maraña de hilos, no sólo de intereses comerciales, sino personales. Los mismos caciques pasan de una empresa a otra sin solución de continuidad.

A Desmond-Hellmann la nombraron miembro del consejo de administración de la red social en marzo de 2013 y ocupó el cargo de directora principal desde 2015 hasta 2019, poco antes de que apareciera el primer caso oficial de la pandemia.

Desde el comienzo de la pandemia esta cabecilla se dedica a contabilizar los ingresos millonarios que obtiene Pfizer vendiendo vacunas, mientras mantiene sujeta la cuerda de la censura con sus viejos colegas de Facebook.

Los documentos internos de Facebook que se han filtrado en las últimas semanas demuestran que los algoritmos informáticos se han introducido, entre otras cosas, para que los usuarios de la red social no tengan material para pensar por sí mismos. Son millones de contenidos para transmitir lo mismo.

Un documento de 15 páginas titulado “Vaccine Hesitancy Comment Demotion” resume el objetivo de la red social de reducir la visibilidad de ciertos mensajes críticos a fin de eliminar las barreras a la vacunación entre los usuarios de Facebook.

Para que no falte de nada: Desmond-Hellmann también forma parte del Consejo de Asesores de Ciencia y Tecnología de Biden, es decir, del “único cuerpo de asesores externos encargado de hacer recomendaciones de política de ciencia, tecnología e innovación al Presidente”.

Para que no falte de nada: Desmond-Hellmann también fue directora de la Fundación Bill y Melinda Gates.

—https://thenationalpulse.com/exclusive/pfizer-board-member-is-former-facebook-director/

Wall Street expulsa a las empresas chinas de la bolsa (el final de una historia de amor)

La empresa china de transportes Didi Chuxing, una especie de Uber, ha tenido que abandonar Wall Street. Poco a poco los gigantes tecnológicos chinos se tienen que marchar de unos mercados a los que calificaron como “neoliberales” porque, según decían, la nacionalidad no importa; sólo el dinero.

La luna de miel sólo ha durado siete años. Alibaba llegó a la Bolsa de Nueva York en 2014 y veremos lo que tarda en marcharse.

Es otra demostración adicional del hundimiento de una teoría, la neoliberal, que ha soltado las lágrimas de los reformistas durante 30 años. Las empresas entran y salen de los mercados porque los Estados y los gobiernos ponen el pulgar hacia arriba… o hacia abajo.

Al principio los caciques de Washington ponían el pretexto del espionaje para sacudirse de encima a las empresas tecnológicas chinas. Ya no se preocupan de invocar ningún motivo: las empresas no pueden cotizar en Wall Street porque son chinas.

Las empresas como las personas, tienen su DNI, su pasaporte y su visado, que no siempre está en regla. Estados Unidos ha inventado las empresas “sin papeles”, capitales emigrantes que tienen que ser expulsados como los “espaldas mojadas” de Río Bravo.

Didi Chuxing está presente en varios países latinoamericanos como Brasil, México, Argentina, Colombia o Chile. Tiene más de 15 millones de conductores y casi 500 millones de usuarios. Ahora se prepara para emigrar de la bolsa de Nueva York a la de Hong Kong y, mientras hace la mudanza, ha perdido casi dos tercios de su capitalización.

Tras el anuncio, las grandes empresas chinas de comercio electrónico, Alibaba, JD.com y Pinduoduo, que cotizan en Wall Street, fueron rechazadas por los especuladores como si tuvieran el “covid”.

Las acciones de Alibaba han caído a su nivel más bajo en casi cinco años y se rumorea que es el próximo candidato a salir, después de Didi Chuxing.

El jueves de la semana pasada la SEC, la comisión que regula los mercados financieros en Estados Unidos, había anunciado que las cuentas de las empresas extranjeras que cotizan en Estados Unidos deberían poder ser auditadas. En caso contrario serían excluidas del mercado.

Como es natural, las empresas chinas no quieren ser auditadas, es decir, espiadas, por los estadounidenses.

Así es la hegemonía. Wall Street y el gobierno de Washington regulan, controlan, vigilan, supervisan e incluso sancionan a cualquier empresa mundial. Las que quieren escapar al control son los que no lo aceptan.

La vacuna de Pfizer es uno de los fármacos más lucrativos de la historia

Como condición para suministrar vacunas, Pfizer ha impuesto a los gobiernos del mundo entero una cláusula de confidencialidad que, por sí misma, ya es sospechosa, dada su “eficacia” y demás ventajas que se le atribuyen.

Pero hay algo aún más extraordinario que la confidencialidad: que el periódico británico The Guardian, bastión del periodismo mundial, empiece ahora a cargar contra ella, como si los contratos de suministro fueran recientes (*).

El periódico habla de “revelación”. Dice que Tom Frieden, que fue director de los CDC, acusa a Pfizer de “aprovecharse de la guerra” durante la pandemia.

Zain Rizvi, director de investigación de Public Citizen, una organización estadounidense de defensa del consumidor, dice que el gobierno británico debe explicar por qué ha aceptado un procedimiento de arbitraje secreto. “Es el único país de renta alta que hemos visto que ha aceptado esta disposición. Permite a las empresas farmacéuticas eludir los procesos legales nacionales”.

Las multinacionales farmacéuticas están por encima de la ley, descubren ahora. “¿Cómo hemos llegado a una situación en la que un puñado de empresas farmacéuticas puede ejercer tanto control sobre los gobiernos más poderosos del mundo? Esto apunta a un sistema roto”, añade Rizvi.

La vacuna de Pfizer será uno de los medicamentos más lucrativos de la historia farmacéutica. La fabricación de una dosis sólo cuesta 76 peniques y, según parece, se está vendiendo a 22 libras al gobierno británico.

Los costes de fabricación estimados no incluyen la investigación, la distribución y otros costes, pero Pfizer afirma que sus beneficios perdurarán durante unos 20 años más. La multinacional espera suministrar 2.300 millones de vacunas este año, con unos ingresos previstos de 36.000 millones de dólares.

A los beneficios privados se le suman las cantidades percibidas en concepto de subvenciones públicas, también millonarias. El socio de Pfizer, la empresa BioNTech, anunció en septiembre del año pasado que iba a recibir 375 millones de euros del gobierno alemán para financiar el desarrollo de vacunas.

(*) https://www.theguardian.com/uk-news/2021/dec/05/wall-of-secrecy-in-pfizer-contracts-as-company-accused-of-profiteering

Vietnam suspende la vacuna de Pfizer tras la muerte de tres niños recién inyectados

Al menos tres niños han muerto y 120 han sido hospitalizados después de que una escuela los vacunase con las dosis de Pfizer en varias provincias de Vietnam. El gobierno ha suspendido la vacunación en dichas provincias.

La prensa local reconoce que la causa de la muerte fue una “reacción exagerada a la vacuna” y los “expertos” locales de los CDC recurren a una artimañana que ya escuchamos antes en occidente: sólo se trata de un lote defectuoso.

El argumento sería aceptable si las muertes y los efectos adversos sólo se hubieran detectado en una única provincia, pero al aparecer en varias simultáneamente es una tomadura de pelo.

La provincia de Thanh Hoa lleva inoculando la vacuna a niños de entre 15 y 17 años desde el 30 de noviembre, pero hasta que los niños no han muerto no ha puesto fin al experimento. Se han detectado importantes reacciones adversas en niños de Bac Giang, una provincia cercana a Hanoi, y en Binh Phuoc, una provincia del sur. Los niños desarrollaron síntomas graves que iban desde náuseas hasta fiebre alta y dificultades respiratorias.

Como la culpa es de un lote en mal estado, los “expertos” quieren recurrir a otros lotes, porque tienen muchos almacenados, y lo que es peor: los lote defectuosos no los van a tirar a la basura sino que los quieren reutilizar para vacunar a los adultos. El experimento, pues, continúa.

El director del hospital general del distrito de Ha Trung, Vu Van Chinh, dijo que los efectos adversos eran normales y más probables en los niños que en los adultos. El director de salud señaló: “Los que tengan reacciones o se desmayen deben ser separados para evitar cualquier reacción en cadena”.

Hasta ahora, en la provincia de Thanh Hoa, los CDC han distribuido unas 117.000 dosis de la vacuna en 27 distritos y ciudades, con un total de 56.700 dosis administradas.

También en Vietnam, las muertes a causa de las vacunas están lejos de ser anecdóticas. La semana pasada cuatro trabajadores de una fábrica de calzado, Kim Viet Shoe, en la misma provincia de Thanh Hoa, murieron tras recibir la vacuna china Sinovac, también por una “reacción exagerada”.

—https://www.nst.com.my/world/region/2021/12/750928/vietnamese-province-suspends-use-pfizer-vaccine-batch

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