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Día: 21 de septiembre de 2021 (página 1 de 1)

En Austria los parados que no se vacunen se quedarán sin prestaciones sociales

En Austria los solicitantes de empleo que rechacen un puesto de trabajo en una empresa alegando que les exigen vacunarse se verán privados temporalmente de prestaciones.

El ministro de Trabajo austriaco ha decidido bloquear las prestaciones de desempleo a los solicitantes de empleo que no se presenten a un puesto de trabajo cuando se les exija la vacuna o no acepten un trabajo que se les ofrezca únicamente por este motivo.

El diario austriaco Der Standard difunde una carta enviada el 25 de agosto por el ministro conservador Martin Kocher al Arbeitsmarktservice (AMS), la agencia austriaca de empleo (*).

“¿Es legítimo presionar a las personas no vacunadas?”, se pregunta el periódico. Algunas empresas austriacas han optado por la vacunación obligatoria, incluidas las profesiones sanitarias y sociales en algunas regiones. Los sectores del comercio y la industria han empezado a exigir también la vacunación como condición previa al empleo.

Los parados que rechacen una oferta de trabajo por estos motivos se enfrentan a severas sanciones y la oficina de empleo austriaca suspenderá las prestaciones “durante seis semanas”.

La AMS dice que espera una serie de problemas en la aplicación de esta nueva medida. El Ministerio de Trabajo trata de restar importancia a la medida, explicando que la AMS no obligará a nadie a vacunarse y no puede comprobar si un desempleado está vacunado o no. Pero como las empresas son libres de exigir la vacunación, en los próximos meses la AMS se enfrentará probablemente a algunas cuestiones complicadas.

(*) https://www.derstandard.de/story/2000129692270/job-nur-mit-impfung-ams-sperrt-verweigerern-das-arbeitslosengeld

El agente naranja, el arma que Estados Unidos lanzó en Vietnam sigue matando

Durante la guerra, Estados Unidos roció Vietnam con 45 millones de litros de napalm, un arma biológica. A más de 40 años, la población sigue enfrentando malformaciones y tierras contaminadas.

Durante la Guerra de Vietnam, a manera de una estrategia de guerra que inmovilizara a los locales, se planteó el uso del ‘agente naranja’ como una alternativa efectiva para hacer un daño inesperado. Estados Unidos nunca se ha hecho responsable por lanzar este poderoso herbicida sobre los civiles de Laos. Años después de que las hostilidades terminaron, las minorías étnicas de ambos países asiáticos siguen padeciendo las consecuencias de interactuar con el Napalm: una de las armas biológicas más corrosivas de las que se tiene registro en la historia.

La toxina que hace que el Napalm sea tan poderoso es la TCDD. Con ésta, se planteó la posibilidad de destruir el follaje de Vietnam, de manera que los soldados estadounidenses pudieran localizarlos más fácilmente. Entre la maleza y la densidad de la selva, difícilmente podrían haber tenido oportunidad de ganar terreno sobre el Vietcong, las Fuerzas Armadas locales.

Además de ser letal para las plantas, este componente tóxico es corrosivo para la piel. Después de dejar lesiones cutáneas parecidas al acné, a su paso, deja quemaduras negras. Una vez que ingresa al organismo, sin embargo, genera graves repercusiones en los órganos internos —particularmente en el hígado. Fue así que más de 45 millones de litros de agente naranja fueron rociados desde helicópteros y aviones estadounidenses sobre la selva y la población.

En total, se tiene registro de que Estados Unidos envió 6.000 misiones para devastar la selva de Laos y Vietnam con el agente naranja. A diferencia de la creencia popular, no se le conoce así por un código de espionaje. Sencillamente era el color con el que se etiquetaba a los barriles con la sustancia activa. Una serie de rayas naranjas eran la indicación para que pudiera usarse: listo para destruir. Las heridas siguen a flor de piel sobre las víctimas.

La Guerra de Vietnam tuvo lugar entre 1965 y 1975. Durante esa década, las hostilidades de Estados Unidos frente a las fuerzas del Vietcong poco pudieron hacer para vencer las estrategias bélicas de los locales. A pesar de que los soldados estadounidenses no lograron ganar el conflicto armado, lo cierto es que el agente naranja sigue cobrando víctimas, a casi 50 años de terminadas las hostilidades.

Más allá de las personas que murieron entre esa década trágica para Asia, el problema de las armas biológicas es que se perpetúan en los organismos de los sobrevivientes. La guerra termina en el exterior, pero permanece por generaciones en los cuerpos de las personas. Además de las consecuencias inevitables para el metabolismo de quienes recibieron directamente la sustancia, las mujeres embarazadas padecieron también los efectos nocivos.

Muchos de los fetos que recibieron directamente el agente naranja de sus madres nacieron con malformaciones. Generación tras generación de personas en Vietnam han nacido enfermas como consecuencia de la interacción intrauterina con el agente naranja. Aunque diversas personas afectadas por esta arma biológica se han unido en organizaciones de la sociedad civil para exigir sus derechos de guerra, sus demandas han caído en una caja negra, sin respuesta.

—https://www.muyinteresante.com.mx/historia/la-historia-del-agente-naranja-el-arma-biologica-de-la-guerra-de-vietnam-que-sigue-cobrando-vidas/

Para hacer caja China tiene que empezar a vender sus empresas públicas al capital extranjero

Hace dos semanas advertimos de la quiebra de la inmobiliaria china Evergrande y hace años que venimos insistiendo en que el crecimiento de la deuda, pública y privada, del país asiático era insostenible, hasta el punto de que las medidas del gobierno para frenarla no son suficientes. Incluso da la impresión de que China no puede afrontar su endeudamiento recurriendo a sus propias fuerzas y busca auxilio en otros mercados, como Wall Street, a pesar de las sanciones económicas de Estados Unidos.

En China están en quiebra las inmobiliarias tanto como los bancos, por lo que un fondo buitre como Blackrock ha salido al rescate, estableciéndose en el país asiático, quizá al olor de la carroña, como el cadáver de Evergrande, y saltándose el embargo.

Evergrande es sólo la punta de un iceberg de muchas empresas chinas gigantescas y muy endeudadas en las que, aparte del Estado, sólo un fondo buitre está dispuesto a invertir. Hasta la fecha el Banco Central de China no ha intervenido y las expriencias pasadas no son buenas. El gobierno del Pekín también un “banco malo” para tapar los agujeros de los bancos buenos, Huarong, y el tiro salió por la culata. El rescatador tuvo que ser recatado en agosto.

Huarong es una de las cuatro empresas públicas creadas a raíz de la crisis financiera asiática de 1998 para gestionar los activos de las empresas en quiebra. Aunque es propiedad mayoritaria del Estado, desde 2014 ha vendido acciones al capital extranjero, lo que indica que el Banco Central chino no era capaz por sí mismo de lograr el rescate.

La deuda de Huarong era de poco más de 200.000 millones de dólares; la de Evergrande es de casi 300.000. La crisis financiera de China “se está convirtiendo en una bola de nieve”, escribe F. William Engdahl, y a la crisis financiera se le ha sumado la inmobiliaria, una burbuja que puede dejar sin vivienda a decenas de miles de propietarios que se han endeudado o han pagado sus casas antes de que se construyeran.

Se trata, pues, de una crisis económica y política a la que el gobierno llega tarde. “La vivienda es para vivir, no para especular”, ha dicho Xi Jinping. La construcción y venta de inmuebles representa más del 28 por ciento del PIB chino, según las estimaciones oficiales. Si el gobierno chino pincha la burbuja inmobiliaria, las deudas se quedarán si pagar. Muchas empresas quebrarán y en su caída arrastrarán a otras.

El Banco Central chino pudo digerir la quiebra de Huarong y puede digerir también la de Evergrande, es decir, puede seguir combatiendo los síntomas, pero la enfermedad seguirá y será cada vez peor. Hace falta cirujía, pero es difícil saber dónde empezar a cortar el grifo. Parece que los rescates se han acabado. La Nueva Ruta de la Seda ya ha recortado sus presupuestos y los grandes proyectos de obras van a hacer lo mismo, tanto a escala central como local.

China tiene que empezar a vender para hacer caja y por eso ha aparecido Blackrock, al que seguirán otros fondos buitre detrás de bocados jugosos, como la gigantesca red de ferrocarriles de alta velocidad, la mayor del mundo. Hay muchas perlas así.

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