A las 19’30 del 7 de mayo de 1980, un muchacho tambaleante y muy malherido ingresó en la UVI de un hospital de Donostia; presentaba hundimiento craneal con fractura del hueso temporal, herida inciso-contusa en la frente, hematoma consecuente en un ojo y raspaduras en espalda y extremidades. Apenas discernía qué le había ocurrido, sólo […]