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Día: 25 de mayo de 2021 (página 1 de 1)

María José Bravo del Barrio: violada y asesinada por los franquistas en 1980 cuando tenía 16 años

A las 19’30 del 7 de mayo de 1980, un muchacho tambaleante y muy malherido ingresó en la UVI de un hospital de Donostia; presentaba hundimiento craneal con fractura del hueso temporal, herida inciso-contusa en la frente, hematoma consecuente en un ojo y raspaduras en espalda y extremidades. Apenas discernía qué le había ocurrido, sólo recordaba que había oído gritar a su novia, pero no sabía dónde estaba. Era Francisco Javier Rueda Alonso, de 16 años, trabajador en una pastelería de Loyola, novio de María José Bravo del Valle.

Ambos recorrían juntos todos los días el camino desde su barrio Loyola por el Camino de la Misericordia hasta la clínica Asepeyo, donde cada día, desde que él se quemase la mano trabajando, le realizaban las curas. Era un lugar conocido, de juegos de niños, paseos, parejas que buscaban la intimidad.

A las 6 de la tarde del día 8 de mayo de 1980, inspectores de la Brigada Judicial localizaron, en una ladera del camino, a unos 200 metros del lugar donde fue recogido Javier, el cadáver de María José desnudo de cintura para abajo, con tremendas heridas en la parte posterior de la cabeza y arañazos en tronco, muslos, extremidades, su prenda íntima inferior destrozada.

La autopsia certificó que había sido violada, y después, asesinada con golpes reiterados en la cabeza, unas 20 horas antes de encontrarse sus restos. Los especialistas concluyeron que había sido asesinada en otro lugar y arrojada, posteriormente, por el pequeño terraplén. Un grupo había salido al paso de ambos jóvenes, al parecer les creían vinculados al mundo abertzale. Golpearon con un bate de béisbol a Rueda hasta dejarlo sin sentido. A María José la secuestraron y asesinaron por el mismo sistema tras violarla. El asesinato fue reivindicado por el Batallón Vasco Español.

La policía negó la hipótesis del atentado terrorista. Hubo total ausencia de investigación policial de ese crimen, ni actuación judicial, ni indemnización, ni autoridades presentando sus condolencias a la familia. Nadie contactó con ellos, la familia no ha recibido perdón institucional. El asesinato de Mª José jamás se esclareció. No se tuvieron en cuenta las declaraciones de diferentes testigos que vieron a un grupo de personas internándose por el sendero tras la pareja. La ropa que llevaba la joven en el momento del crimen desapareció de las dependencias policiales. Quienes asesinaron a la joven donostiarra no cumplieron condena alguna por su crimen. No fueron perseguidos ni molestados.

María José tenía 16 años, era la menor de los 3 hijos de Alfonso Bravo, taxista, y María Pilar del Valle, ama de casa. La más pequeña, la reina de aquel hogar gozoso. Era estudiante, tenía un camino vital, empedrado de ilusiones, que apenas había empezado a recorrer. La oscuridad se cernió sobre ambas familias. La familia de M.ª José quedó destrozada. María Pilar vivió con un dolor intenso toda su vida y llegó a quemar todas las fotos de su hija por nel daño que le hacía verlas. Alfonso, perdió a su hija pequeña, su princesa, nunca se recuperó de aquel horror, ya no fue el mismo. Murió pronto. Javier también murió 8 años después, herido en lo más íntimo, con graves secuelas físicas, graves lesiones de las que no se recuperó. Sus hermanos Alberto y Rosa Mari mantienen el doloroso recuerdo de haber perdido a su hermana pequeña.

Sólo en el año 1980 hubo 11 denuncias por violación por grupos de extrema derecha que no fueron investigados. Al menos tres oleadas al respecto sacudieron Iruña en el 78, Rentería en el 79 y la propia Donostia en el 80, demostrando que el singular ataque y amedrentamiento franquista contra las mujeres formaba parte de una estrategia. El asesinato de M.ª José no fue un acto de violencia gratuita. La violencia cotiza al alza en el mercado del terror y María José pagó el precio del ser mujer. Los fascistas utilizan habitualmente el cuerpo de la mujer como campo de batalla, un territorio que someter, sembrar miedo, crecer una derrota, una humillación colectiva, la violación como castigo colectivo han sido y son estrategia del terror franquista. María José pagó un precio tremendo por ser mujer.

Fue uno más de las decenas de asesinatos cometidos por grupos de extrema derecha o fuerzas parapoliciales que no fueron investigados, y sobre los que pesa la complicidad oficial, el olvido, la indiferencia, el abandono institucional, la falta de reconocimiento de tantas personas asesinadas; sigue en el caso de María José Bravo ejerciendo su inmisericorde condena. La sociedad vasca nunca borrará la culpa de todo el reguero de muertes que se generó en todos estos años. Pero la culpa será mayor si con algunas víctimas sigue venciendo el olvido.

—https://documentalismomemorialistayrepublicano.wordpress.com/2019/12/08/maria-jose-bravo-del-barrio-violada-y-asesinada-a-golpes-por-elementos-franquistas-en-donostia-en-1980-tenia-16-anos/

Un ayuntamiento utiliza a sus vecinos como cobayas en un experimento de control social

El Ayuntamiento de Suresnes, una localidad cercana a París, ha aceptado que una empresa local, XXII, analice las más mínimas acciones de los vecinos en la vía pública. Durante un año y medio la empresa podrá utilizar las imágenes de videovigilancia del municipio para desarrollar algoritmos de “detección de comportamientos sospechosos”, que quedarán en su poder.

La empresa ha creado una aplicación de vigilancia urbana, XXII SmartCity, que está en fase experimental. Su porcentaje de error es inferior al 10 por ciento, pero la empresa lo quiere mejorarlo antes de comercializar la tecnología.

Durante una reunión del consejo municipal, el alcalde afirmó que las empresas francesas “no tienen acceso a suficientes bases de datos, bases de datos de imágenes y bases de datos de eventos que les permitan ejercitar sus algoritmos tan rápidamente”.

La empresa necesita cobayas y el ayuntamiento se las pone en bandeja porque considera los datos personales de los vecinos como si fueran una mercancía, pero no es tan seguro que luego la empresa entregue una parte de sus beneficios al Ayuntamiento.

Transformados en auténticas ratas de laboratorio, los vecinos verán diseccionada su vida cotidiana para enseñar a los programas informáticos lo que distingue a una buena rata de una mala…

El acuerdo del Ayuntamiento con la empresa permite la presencia, por tiempo ilimitado, de un operador de XXII en el CSU (centro de supervisión urbana), el compromiso de proporcionar toda la información necesaria para el proyecto y la formación de un comité técnico, formado en parte por miembros del CSU.

Durante el experimento, XXII se beneficiará de la colaboración de los funcionarios públicos, encargados de informar de los fallos y errores presentes en los programas informáticos de la empresa.

Los recursos públicos facilitarán una de las principales dificultades con las que se encuentran las empresas que desarrollan algoritmos de videovigilancia automática: el etiquetado de las bases de datos. Supongamos que la empresa XXII quiere probar un algoritmo para detectar a las personas sin hogar. Además del vídeo, un operador debe validar sobre el terreno si las alerta es correcta para poder corregirla. El acuerdo municipal permitirá a XXII llevar a cabo esta operación, ya sea mediante la presencia de su operador sobre el terreno, o a través de la retroalimentación de los funcionarios públicos de la CSU.

El alcalde insiste en que la operación contribuye al desarrollo de una empresa local. Uno y otra son un ejemplo de la connivencia entre los políticos y la industria de la seguridad, que carece escrúpulos a la hora de implantar sistemas masivos de vigilancia y control.

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p style=»font-size: x-small;»>—https://technopolice.fr/blog/les-suresnoiss27es-nouveaux-cobayes-de-la-technopolice/</>

El número de mujeres que han abortado tras vacunarse aumenta en un 2.000 por ciento en 14 semanas

“Las vacunas han aumentado los abortos en un 366 por ciento en Gran Bretaña”, titulamos hace un mes un artículo (*). Ahora las cifras oficiales se han disparado hasta el 2.000 por ciento en 14 semanas.

Desde el principio el gobierno británico expuso las dudas existentes sobre los efectos de las vacunas contra el coronavirus sobre el embarazo: “Embarazo: No hay datos, o son limitados, sobre el uso de la vacuna covid-19 BNT162b2 ARNm. No se han realizado estudios de toxicidad en la reproducción animal. La vacuna covid-19 BNT162b2 ARNm no se recomienda durante el embarazo. En el caso de las mujeres en edad fértil, debe excluirse el embarazo antes de la vacunación. Además, se debe aconsejar a las mujeres en edad fértil que eviten el embarazo durante al menos 2 meses después de la segunda dosis”.

Los consejos también incluyen comentarios sobre la lactancia y la fertilidad: “No se sabe si la vacuna covid-19 BNT162b2 ARNm se excreta en la leche materna. No puede excluirse un riesgo para los neonatos/bebés. La vacuna covid-19 BNT162b2 ARNm no debe utilizarse durante la lactancia”.

En cuanto a la fertilidad, el gobierno británico confesó: “No se sabe si la vacuna covid-19 BNT162b2 ARNm tiene un impacto en la fertilidad”.

A pesar de las advertencias, el pánico desatado alcanzó tal extremo, que muchas de las mujeres encinta se vacunaron, y lo mismo cabe decir de las lactantes.

El gobierno de Boris Johnson ha estado publicando informes semanales sobre los efectos adversos de las vacunas. El primer informe abarcó desde el 9 de diciembre de 2020 hasta el 24 de enero de este año. El último va del 9 de diciembre de 2020 hasta el 5 de mayo este año. Hay 14 semanas entre uno y otro.

En el caso de la vacuna de Pfizer, los registros oficiales muestran 66 abortos espontáneos, un caso de muerte de un bebé prematuro, 3 casos de muerte fetal y 2 casos de bebés nacidos muertos. El aumento es del 1.700 por ciento desde el 24 de enero.

En el caso de la vacuna de AstraZeneca, los daños son similares. Del 24 de enero al 5 de mayo, 50 embarazadas han abortado y en otros dos casos los hijos nacieron muertos. Es un incremento del 2.500 por ciento.

Como consecuencia de la situación el Gobierno ha actualizado la advertencia original sobre fertilidad, embarazo y lactancia: “Existe una experiencia limitada con el uso de la vacuna covid-19 BNT162b2 ARNm en mujeres embarazadas. Los estudios en animales no indican ningún efecto adverso directo o indirecto sobre el embarazo, el desarrollo embrionario/fetal, el parto o el desarrollo postnatal. La administración de la vacuna covid-19 BNT162b2 ARNm durante el embarazo sólo debe considerarse cuando los beneficios potenciales superan los riesgos potenciales para la madre y el feto”.

Más información:
— Las vacunas han aumentado los abortos en un 366 por ciento en Gran Bretaña

La OMS reconoce que las vacunas han causado más de 5.000 muertes y 800.000 efectos secundarios

La Unión Europea tiene una base datos sobre los efectos adversos de las vacunas, llamada Eudra, Estados Unidos tiene la suya, que se llama Vaers y, finalmente, la OMS tiene otra, llama VigiAccess.

Tras la inoculación de las vacunas contra el coronavirus, la OMS ha registrado 5.460 muertes y 780.073 efectos adversos hasta el 18 de mayo, aunque el recuento dista mucho de ser completo. Ni siquiera va más allá de un puñado de países del mundo. Aproximadamente dos tercios de los registros proceden de Europa.

Entre el 4 y el 18 de mayo, hubo una media de 73 muertes adicionales al día y 11.160 nuevos casos de efectos secundarios al día. En el periodo de observación comprendido entre el 27 de marzo y el 4 de mayo, se produjeron 58 muertes y 7.632 casos de acontecimientos adversos añadidos cada día. El número de nuevos efectos secundarios notificados diariamente se duplicó con creces.

El crecimiento es cuantitativo y cualitativo. A medida que hay más personas vacunadas, la lista de efectos adversos es más larga y ha pasado de 124 a 176 páginas. Las vacunas no parecen estar causando un tipo de efectos secundarios específicos, sino que los daños son aleatorios.

Van desde la muerte por fallo cardíaco o muerte cerebral, hasta síntomas más leves como diarrea o dolores de cabeza. En particular, son frecuentes la sordera, la ceguera y el insomnio. Se registran 497 casos de ceguera y 153 casos de ceguera unilateral. También hay 91 casos de ceguera temporal. Han causado sordera en 829 vacunados y se ha producido insomnio en más de 9.030 pacientes desde su inyección.

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