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Día: 3 de mayo de 2021 (página 1 de 1)

Las patentes no son el problema de las vacunas

El problema de la informática no es que los sistemas operativos sean privativos, porque los hay públicos y gratuitos, como los derivados de Linux, y sólo los utilizan una ínfima minoría. ¿Por qué todos pagan cuando pueden obtener algo gratuitamente? Es una de las preguntas que habría que responder.

El problema de las vacunas tampoco son las patentes, como pretenden hacer creer los reformistas, que recitan el cuento de la lechera: eliminando las patentes, bajarían los precios, lo que las haría más accesibles para “todo el mundo”, dando por sentado que durante una pandemia, cuantas más personas se vacunen, mejor.

Es absurdo. Una vacuna tiene que reunir tres exigencias: debe ser necesaria, segura y eficaz. La pregunta es si las vacunas contra el coronavirus que se están inyectando reúnen esos requisitos. Sería muy sorprendente que en unos pocos meses se hubiera podido fabricar una vacuna en tan pocos meses.

Si así fuera, desde mayo del año pasado existe una vacuna fabricada en Finlandia que carece de patente, pero el gobierno se puso del lado de las grandes farmacéuticas y guardó la vacuna en el cajón del olvido, en contra de la opinión de los investigadores que la fabricaron.

No es ninguna sorpresa. En 2003 un ministro de Salud socialdemócrata finlandés suspendió el programa nacional de desarrollo de vacunas después de 100 años de funcionamiento, abriendo el camino a las multinacionales farmacéuticas, es decir, privatizó lo que hasta entonces era de dominio público.

Nada de lo que venimos viendo en esta pandemia se escapa a las leyes del capitalismo monopolista de Estado, y mucho menos las vacunas. Lo que se hace o deja de hacer no lo deciden los médicos, ni los virólogos, sino los grandes capitalistas y las grandes potencias mundiales. Sólo es bueno para la salud del mundo lo que engorda los bolsillos de las multinacionales farmacéuticas.

Las vacunas son una mercancía como cualquier otra, que se compra y se vende en el mercado mundial, y ni las patentes ni la eliminación de las mismas puede cambiar esa situación.

No obstante, las patentes añaden un factor adicional que corrompe la investigación médica y científica. Se puede decir que son anticientíficas porque impiden la difusión del conocimiento, a costa de la salud pública.

Las ruedas giratorias, la fusión del capital privado con el Estado burgués, cierran el círculo. El 97 por ciento de la inversión necesaria para desarrollar la vacuna de AstraZeneca procedió de fondos públicos. La empresa sólo puso el 3 por ciento restante. ¿Por qué la vacuna está patentada y por qué el titular de la patente es la farmacéutica y no el Estado que ha entregado el dinero? El Estado está pagando dos veces por la vacuna: primero cuando la financia y luego cuando compra el producto final.

Pero podría haber incluso el pago de un tercer precio, ya que los gobiernos han acordado asumir la responsabilidad de los posibles efectos secundarios de las vacunas contra el coronavirus. Los beneficios son privados y los riesgos se socializan.

El jefe del Comando Sur imparte órdenes a sus sicarios latinoamericanos

La reciente visita del general Craig Faller y los pronunciamientos de funcionarios de la embajada de Estados Unidos en Santo Domingo, llaman la atención acerca de la utilización del territorio como centro de apoyo para operaciones de inteligencia y de las nuevas tareas asignadas al Estado dominicano en el proyecto imperialista de reposicionar a la reacción en América Latina.

Un evento internacional y una donación constituyeron el marco de la visita a República Dominicana del jefe del Comando Sur en abril, apenas unos días antes del 56 aniversario de la más grosera ocupación estadounidense del siglo pasado.

Las corporaciones que dominan los medios de comunicación en República Dominicana, intentando generar simpatía hacia los militares yanquis, utilizaron el histrionismo de un antiguo jugador de béisbol. Asumieron el montaje del espectáculo como una tarea específica dentro del compromiso con la política imperialista.

En las entrevistas publicadas, el oficial sonrió, pronunció frases en español, manifestó gusto por la comida criolla y elogió el talento de los beisbolistas dominicanos en el equipo Piratas de Pittsburg. ¿Desde cuándo es dulce y simpática la personificación de la bota yanqui?

Quienes lo entrevistaron, directivos de medios o empleados privilegiados (el acceso a él es señal de ello), no pusieron en tela de juicio su condición de representante de la fuerza y mucho menos su potestad para dirigir acciones militares y políticas en el continente y en el resto del mundo.

Los medios no cuestionaron la prepotencia exhibida por el funcionario, y menos destacaron que esa actitud que le viene dada por el papel que desempeña en el poder estadounidense y en el poder imperialista a nivel mundial.

No cuestionaron tampoco el papel que asigna a la República Dominicana como parte del conjunto de las naciones latinoamericanas y las asignaciones que impone a las autoridades civiles y militares del país.

Se empeñaron en presentar como normal que el jefe del Comando Sur dirija a sus amigos y aliados, entre los cuales el mismo funcionario menciona a Carlos Luciano Díaz Morfa, ministro de Defensa (cuidándose de mencionar al presidente Luis Abinader y a la vicepresidenta Raquel Peña).

Apañar el entreguismo y disfrazar de habilidad para el manejo del Estado la prosternación ante el poderío imperialista, son acciones que descalifican a la prensa dominicana.

Sin duda, tenemos una prensa arrodillada cuyos principales exponentes solo se ocupan de defender los privilegios que han logrado al convertirse en servidores orgánicos de la clase dominante.

En el reciente recorrido por países de Suramérica, su comportamiento fue similar. El jefe del Comando Sur se está manifestando para presentar como ente de paz y colaboración al Ejército de Estados Unidos y como normales sus reuniones con funcionarios latinoamericanos.

Sobre las relaciones entre los dos Estados que componen la isla de Santo Domingo también se pronunció Faller en los términos ya conocidos: “Es una situación muy compleja y sé personalmente que les impacta a ustedes y también al ministro (de Defensa) Díaz (Morfa) y sí, vamos a tener discusiones a profundidad sobre este tema. Entiendo que cada nación merece fronteras seguras”.

El tema de la seguridad fronteriza es uno de los marcos para los acuerdos entreguistas.

En el año 2003 Hipólito Mejía dijo que había firmado acuerdos con Estados Unidos cuyo contenido no revelaría. Ninguno de los presidentes posteriores reveló el contenido de esos acuerdos, y tampoco el canciller Roberto Álvarez, la vicepresidenta Raquel Peña o el presidente Luis Abinader revelarían hoy cuáles órdenes han recibido y cuáles imposiciones han acatado.

Entre acuerdos de aposento, donaciones dirigidas a convertir en empleados de las agencias yanquis a funcionarios y comisionados y el chantaje a los sustentadores del sistema político para que sigan brindando información y haciendo delaciones a cambio de privilegios e inserción en los esquemas de poder, se desenvuelve la acción de los funcionarios yanquis en el país.

Hay que destacarlo ahora, al despedir un abril en el cual los medios de comunicación y los periodistas comprometidos con el sistema, lejos de denunciar la dependencia y destacar la ofensa a la soberanía que constituye la injerencia imperialista, la presentan como señal de modernización y signo de nuevos tiempos.

Cuando la prensa se arrodilla, los pueblos deben permanecer de pie, y destacar su decisión de no reconocer amos.

—Lilliam Oviedo https://suramericapress.com/la-bota-yanqui-y-el-poder/

Camboya recurre al ejército para vacunar la población

Camboya ha puesto al ejército al frente a la campaña de vacunación contra el coronavirus. El sábado el gobierno inició una amplia operación de vacunación dirigida a medio millón de personas que viven en las zonas más afectadas de la capital, Phnom Penh.

Ni las vacunas ni la intervención del ejército se justifican con la pandemia. Con 106 muertos (*), en el país no ha habido ninguna pandemia, así que han tenido que recurrir al manido aumento de “casos” para llevar a la población a los centros de vacunación.

La ola artificial de histeria se intensificó el 15 de abril con la imposición del confinamiento en la capital y en la provincia vecina de Kandal, algo de lo que el país se había librado hasta la fecha.

Durante el confinamiento, que duró dos semanas, estaba prohibido salir de casa, excepto para los recados imprescindibles. Los viajes se limitaron a tres veces por semana y sólo se permitieron para dos miembros del mismo hogar.

En los barrios declarados “zona roja” y confinados de Phnom Penh casi medio millón de personas serán inoculadas con las vacunas chinas Sinopharm y Sinovac durante un mes, según un alto funcionario militar.

Un comunicado del Ministerio de Defensa asegura que el país de unos 16 millones de habitantes había recibido más de 4 millones de dosis de la vacuna, incluyendo 1,7 millones de dosis de Sinopharm donadas por China.

Hasta la fecha han vacunado a más de 1,3 millones de camboyanos, incluidos extranjeros, diplomáticos y trabajadores de la sociedad civil en Camboya. El sábado decenas de personas coordinadas por militares en traje de camuflaje hacían cola en una escuela primaria de la capital para recibir la vacuna.

(*) https://www.worldometers.info/coronavirus/country/cambodia

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